VIH y Sida: la epidemia de la ignorancia

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Me resulta sorprendente darme cuenta lo poco que sabemos en cuanto a esta epidemia mundial. Lo curioso es que la información que existe sobre este tema por demás abunda; pero se desconoce en su gran parte.

Porque no tenemos una cultura de la prevención, no se ha concebido trabajarla como tal, es decir, con la intensidad y seriedad ameritada por parte del Estado y los organismos de salud pública, y parece increíble que individuos dedicados sobre todo a la docencia y a las ciencias de la salud emitan juicios tan infundados.

“Cuando te acuestas con una persona, te acuestas con su pasado”, me dijo mi dentista cuando me atendía. “¿Y sabes por qué no se ha controlado esto que ya tiene más de veinte años? Porque el preservativo se estira y entonces permite la entrada del virus.”

Me dejó sorprendido. Él es realmente un dentista excelente, que me atiende con guantes, lentes y tiene su equipo esterilizado. Hasta ese nivel es muy capaz…

No te preocupes, yo estoy sano” le dijo un amigo a una conocida después de tener sexo sin protección. Tiempo después indagué cuándo mi amigo habíase hecho la prueba por última vez y me respondió que NUNCA. O sea, él no presentaba ninguna sintomatología de gravedad, por default, se consideraba sano… y sigue sorprendiéndome que ambos hayan aceptado tener ese encuentro fugaz en pleno Siglo XXI.

Porque una cosa está clara: Todos estamos sanos, ninguno somos portadores del VIH. Pero pocos nos hemos hecho la prueba y menos aún aceptamos un tipo de sexo más seguro (y aburrido).

Aún recuerdo las charlas apocalípticas y cínicas de Pedro Santos en Lima, que me describía más que un grupo de personas una mentalidad freak de individuos en los USA que buscaban con ansía (e irresponsablemente) contagiarse de VIH, ya que esto significaba una serie de cuidados y atenciones especiales a las cuáles como individuos sanos (y desempleados o subempleados) no tenían acceso. Esta historia me hizo recordar los mitos atribuidos a Cuba, pero que nunca pude comprobar. (Si bien no hay razón para no creerle a este personaje, pero su manera de matizar sus percepciones siempre me han generado cierto rechazo)

Y bien es cierto que existen países que han logrado grandes avances en el tratamiento de personas portadores del VIH, asegurando que con cuidados y un tratamiento (en algunas partes todavía inaccesible para sectores económicos pobres) estas personas pueden llegar a alcanzar hasta veinte años de vida de calidad aceptable.

Pero si uno no se detecta esta condición… la vida puede terminar de manera tan breve como una enfermedad oportunista nos alcance.

Me parece digno de análisis que el SIDA comience a ganar espacio entre las mujeres monógamas, que ingenuamente han confiado en sus parejas. También los adolescentes de baja escolaridad en toda América corren peligro… y los maestros, los profesionales de la salud y ciertos intelectuales; estáticos; esperando que sea quizá alguna ONG o una institución del gobierno quienes tomen el liderazgo en la cultura del cuidado de la salud.

Para conocer un poco más:

VIH y Sida en Brasil y en América Latina
http://www.ias-2005.org/admin/images/upload/535.pdf
Dos hojitas

Formación Docente y Prevención del VIH y SIDA: Proyecto de incorporación de la prevención del VIH y SIDA en la formación docente en nueve instituciones formadoras de docentes en Argentina, Colombia, Ecuador, Honduras, Perú y República Dominicana.
UNESCO, Preeduca y GTZ (2006)
208 pp.
http://www.oei.es/salactsi/formacion_docente_prevencion_vih_sida.pdf
Indispensables de leer las primeras 50 pp.

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3 pensamientos en “VIH y Sida: la epidemia de la ignorancia

  1. YANIRE

    POR FAVOR QUIERO SABER MI HIJO ES PORTADOR DEL VIRUS PERO ELD ESEA VIAJAR A RGENTINA ATRABAJAR, DIME TU CREES POSIBLE ESO EL ES ALGO ETICOSO CON LAS COMIDAS

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  2. José Zavaña

    Yaniré:

    Yo pienso que cualquier portador que esté siguiendo los cuidados adecuados y se encuentre en una etapa no terminal puede llever una vida casi normal.

    Me da por pensar que en Argentina inclusive puede haber buenas oportunidades médicas de tratamiento. Espero que mi comentario te dé esperanza.

    Que estés bien.

    Responder

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