Archivo por meses: Junio 2008

La Tinta Roja de los periódicos chicha: ahora de Cine y algo más

Algunas ideas sobre la película, sobre los periódicos peruanos, su posible función social… y comienzo a reciclar mis propias imágenes.

Es curioso, esa película la tenía desde hace más de un año guardada en una torre de DVDs y hasta hace dos días me provocó mirarla. Es más, creo que fue regalo de alguien que sabía que andaba tras todo el cine peruano posible… y tengo un vago recuerdo que me comentó que trataba “sobre la influencia del fujimorismo en la proliferación de periódicos chicha”.

Ok, se aclaran mis ideas. En Chile compré un libro de Alberto Fuguet, “Las películas de mi vida”, el cual disfruté mucho y entonces en la contraportada vi el nombre de otra de sus obras “Tinta Roja” (que sería dirigida por Lombardi).

Lombardi, para quienes no lo conocen, viene a ser el director más prolífico del Perú… pero es demasiado inestable en sus trabajos:

Pantaleón y las Visitadoras” (novela de Vargas Llosa) es la película más encantadora (en mi opinión) de este cineasta. La vi tres veces y en las tres lloré. Hasta a mis alumnos se las puse para que conocieran algo del Perú en cuanto a geografías tan diversas y tomando las precauciones en cuanto al contenido. No hubo problema, disfrutaron la película enormemente y salieron satisfechos.

La boca del lobo” por su parte me dejó aterrorizado de ver semejante historia real durante la era del terror en Perú; el incidente del Chuspi y el cual desconocía –y que desgraciadamente semejante abominación no fue un caso único-.

Pero Lombardi se me cayó con la pésima “No se lo digas a nadie”, basada en un libro que no es novela (lo digo porque la leí y no hay personajes trascendentales ni definidos), escrita por un tipo que no es escritor… una de las peores películas que he visto en mi vida.

Y de repente una tarde nublada en México decido mirar Tinta Roja de un chileno y dirigida por el peruano (y yo creo que el mérito será la adaptaciónde Pollarolo), y en verdad disfruté la película… pero, ¿de qué trata?

Una vieja imagen mía. José Zavala

Pues los periódicos chicha del Perú son un fenómeno social especial. Es decir; abundan. De hecho los periódicos “serios, objetivos y medidos en sus expresiones y juicios” son contados, es decir, muy pocos. Todo es chichanoticia en el Chichacountry.

Su estilo narrativo es tan criollo (vulgar y pendejo –que allá significa listo o atrevido-) que hasta se vuelve divertido leer tanto exceso sin criterio alguno. Cada mañana se congregan en los quioscos de periódicos cantidad de personas a mirar todos los encabezados dramáticos, apocalípticos, de miseria humana, de fatalidad inefable e infalible, de futbolistas perdedores, de las exuberantes amantes de los futbolistas perdedores alcoholizados, de los funcionarios peruanos corruptos insaciables que sólo traicionan a la nación… de la lista de muertos del día anterior, de los buses que fueron asaltados, que chocaron o se fueron a un precipicio la noche anterior…

O sea, después de leer un chicha periódico uno se pregunta “¿Qué hago en este país?”.

Pero a su vez, todos los problemas que se puedan cargar, devienen pocos y menores
. Toda la mala imagen que uno pueda tener ante ciertas personas, se vuelve pura santidad.

Sí, es cierto…

Pero ese miedo que uno de manera de defensa tiene, pasa a nivel terror.Esa desconfianza para los otros, se vuelve paranoia fundamentalista de racismo…

Bueno, en la historia de la película, de manera cadente y exacta, se vislumbra la transformación de personas llenas de una ética utópica (post universitaria) a la reconfiguración de otro tipo de personas de una moral muy peculiar –pero una muy sólida moral al fin y al cabo-. Y poco a poco en la historia se va justificando la necesidad de la existencia de los chicha periódicos, que de cualquier manera, surgen de ciertos grupos marginales y son ellos mismos quienes los consumen encontrando así quizá esperanza, u otras tragedias que les hagan pensar que no son los únicos en pena.

Excelente película, insisto. Sólo me queda seguir divagando… ¿por qué existen tantos periódicos así en el Perú?

Otra vieja imagen mía. José Zavala

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Yo, el amargado (¡O la venganza del Chavo del 8!)

He blasfemado.

Me siento culpable.

Acepto todas las críticas que me hacen: porque soy un amargado.

Soy un amargado por ser mexicano, y por no gustarme más el Chavo del 8.

Soy un completo amargado por haber cuestionado un programa anciano de la televisión mexicana de tanta calidad no cabe duda, producto inevitable de Televisa (la gran creadora de la cultura televisada de México para el resto del Tercer Mundo). Un programa que en ciertos países se le rinde una adoración de culto, porque el programa es realmente bueno… eso dicen.

O porque dichos países padecen intensamente las patologías sociales que el programa manifiesta de manera tácita, adelantándose proféticamente a este tiempo.

En Perú y Venezuela primeramente, dicen que en Costa Rica y hasta en Chile. ¿El Chavo tendrá el mismo impacto en Argentina y Uruguay (donde los niveles de cultura son evidentemente mucho más altos)? No lo sé, cuando anduve por allá ni siquiera salió tan culto tema a relucir.

Aunque para mí la manera como me critican por mi artículo no me parece de gente culta. ¿Por qué digo esto?

Mis artículo critica la pasión peruana por este programa, y las mediocridades mexicanas tan famosas fuera de. Y me parece asombroso que estos productos “culturales” sigan con tanta vigencia. Por ejemplo hablando del Chavo, ¿qué tiene de maravilloso ver a esas personas disfuncionales convivir en un espacio miserable sus lastimosas vidas? ¿Dónde está el gusto en ello?

Pero sobre todo en mi artículo yo expongo las razones por las cuáles no me parecen esos personajes. Fundamento mis ideas. Es decir, lo que ofrezco son mis razonamientos… y para colmo hasta imágenes tomadas por mí mismo aporto. Pero a cambio recibo ataques ad homine, comentarios en contra de mi persona (no de mis ideas porque ellas se defienden por sí solas); me definen, me encasillan con la etiqueta de “amargado” y eso me hace sentir muy mal. Hasta deseo llorar cada vez que me dicen eso…

Yo, el tonero; con mi artículo de Lima, la tonera con más de mil lecturas.
Yo, el turístico; con imágenes de tantas partes promoviendo o criticando lugares de varios países y cientos de visitas a mis aportes.
Yo, el cumbiero; con un ensayo pro-cumbia como pocos.
Yo, que hasta me juvenizo escuchando a Tokio Hotel y los alabo.
Yo, el amargado; el que no soporta al Chavo del 8pero sí al Chapulín Colorado.

Y me lo dice alguna madre soltera que es feliz (y por eso me lo tiene que decir, porque sabe que eso es complejo).
Y me lo dice un tipo que ni a la universidad fue (y por eso le encanta el chavo).
Y me lo dice un cachuelero, un desempleado, un fracasado, un malviviente, y hasta una mujer violenta y corriente.

Pero a mis ideas no las tocan; a ellas las respetan (y eso no me hace sentir mal seguramente). Nadie ha refutado las características que observo en cada uno de ellos, en el contexto ni siquiera en la imagen futurista de la Gran Iglesia (y el día del juicio está cercano).

Porque la televisión se hizo para verla; no para pensarla y criticarla. La televisión (y ahora lo comprendo) se hizo para hacer sentir bien a los desempleados, las madres solteras, los fracasados, los huérfanos, los que no estudiaron y que no se aceptan como tales. Porque alguien que se acepta como es (y tiene algo de criterio) acepta también el debate de ideas (o quizá ni se comprometa siquiera en alguna discusión). Quien no se acepta como tal, atacará a alguien sin tener fundamentos coherentes.

Y como antes lo dije, yo vi al Chavo cuando tenía siete años quizá; y para mi criterio de ese tiempo me era divertido… pero la última vez que vi que Don Ramón confundió un martillo con un ramo de rosas para clavar algo mi Yo Amargado pegó un grito diciendo “ayyy Dios mío, ¡qué estupidez! ¿cómo puede haber que se maraville con ese absurdo?”.

Es hora que acepte que hay miles de personas en Venezuela y Perú que esa tontería les da un segundo de alegría, y qué bueno. Quizá no tienen libros que leer, o amigos que visitar para tener alguna socialización, o no pueden ir a Miraflores a beber un buen café, mucho menos viajar… Pero ellos no son amargados; y Yo Sí.

¿Y qué decir de mi artículo “¿Y por qué no el Chapulín Colorado?” donde defiendo los valores de ese programa? Y es que a pesar de ser programas concebidos por el mismo Gómez Bolaños y actuados por las mismas personas, los valores y simbolismos en cuestión con claramente otros. Otros donde en mi amargada opinión son rescatables.

Ese ni lo leyeron, ¿para qué? Si el Chavo lo es todo es porque sigue representando las vidas miserables (pero no amargadas como la mía) a pesar de los eones transcurridos.

Pero bueno, mi amargura quiero que siga, soy necio y las enseñanzas de Televisa me han llegado a tocar también; si mi artículo amargado me ha otorgado más de mil lecturas y una cantidad de comentarios algunos acedos porque me apoyan y otros más bien “críticos y fundamentados” de gente completa y satisfecha que ataca mi persona no tengo porqué quitarlo siquiera.

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Más acotaciones culturales sobre el café

Otra charla con Juan Verduzco, cafetólogo zamorano.

Esta nueva charla se llevó a cabo bajo las notas musicales del grupo Tuxedo Moon y con el excelente sabor del café de Barrock Cafetería.

Juan, mi primer pregunta es una que desde hace tiempo tengo la curiosidad de saber, ¿qué es o a qué se le llama un café americano?

Bueno, primero deja y te aclaro que no tiene nada que ver con nuestro país vecino al norte afortunadamente. La historia es así; el auge del café en Europa se dio desde el siglo XV y XVI. Ellos bebían café concentrado, siempre lo han hecho así. Cuando ocurre la conquista de Las Américas o América, los europeos traían sus granos de café y acá lo preparaban. Para ese entonces el grano en este lado del mundo era inexistente. Así que entonces, los españoles en Cuba o los franceses en Haití por fines de economía o de duración de sus reservas, pues le agregaban más agua.

Así es. El café americano se refiere a un café rebajado con agua. Porque el café concentrado se llama exprés.

Ok, Juan; dime, ¿cuánto viene a ser en volumen un café americano y un exprés?

Un café americano son 8 onzas (200 ml.) y un exprés 2 onzas (50 ml.).

¿Y esto para qué cantidad de café?

El promedio de un buen café molido para una taza de cualquiera de los dos son 8 gramos. Es decir, un café de calidad te debe dar por cada kilogramo 120 tazas de café normal, por decirlo; ni muy suave ni cargado tampoco.

O sea, para un buen café, ¿qué se requiere entonces?

Jajaja, mira, para un buen café se requieren CUATRO EMES. Es decir: Mezcla, Molido, Máquina y Mano.

Molinos dosificadores. Imagen de José Zavala

Mira, en general se le llama mezcla a un puño de café. Un café bueno en sí se le llama “buena mezcla”. Sin embargo, se pueden juntar diferentes tipos de café en búsqueda de un balance determinado. Puedes combinar cafés de diferentes regiones, de diversos tipos de tuestes y hasta proceso de café; lavado o natural (el primero se refiere al café obtenido por la vía húmeda y el otro para el café secado al sol). Uno de los factores a considerar para estas combinaciones es la acidez del grano.

Ya. Segunda M, el molido; ¿de qué depende el molido o cómo se debe determinar para una taza de café?

El café turco demanda el molido más fino, casi polvo. El café exprés un molido tipo azúcar. El americano y las cafeteras americanas digamos que un molido tipo sal gruesa. Una cafetera napolitana como la tuya demanda también un molido grueso, es decir, quebrado así como una percoladora.

Molino de café tostado. Imagen de José Zavala

¿Y el sabor del café depende del tipo de molido?

Claro, y del tipo de máquina, que es la M que sigue.

Existen diversos tipos de máquinas cafeteras, desde las profesionales hasta las caseras. Entre las caseras podemos mencionar:

La Ibriq para elaboración del café turco. Que son como ollas de cobre estañado y destinadas a la elaboración de un café muy fuerte.

Las cafeteras de goteo (o americanas) que es el invento yankee.

Las de émbolo o cafeteras francesas de prensa.

Las napolitanas que se invierten una vez que ha hervido el agua.

Las mocca, italianas o cafeteras exprés según se les nombra en diferentes partes.

Y finalmente tenemos a las máquinas profesionales donde generalmente las marcas italianas (Rancilio, La Pavoni, Sanremo) son las mejores junto con las alemanas.

Y de las anteriores aparte de las pros, ¿cuáles serían las mejores para hacer café casero?

Yo me inclino por la italiana y la francesa… y las peores son las percoladoras, invento gringo, donde por su sistema hacen que el café se queme y se recicle sobre el mismo grano.

Bueno, por último hablemos de la M de mano, ¿qué aspectos entran en este asunto?

Aquí viene la experiencia del barista (o persona que prepara y sirve el café). Aspectos como la cantidad de café decidida, la manera de compactarlo…

Jajaja, y supongo que otros aspectos como el humor, el estado de ánimo y las buenas o malas vibras que le concedas a la taza de café.

¡Por supuesto que también influyen!

Juan Verduzco ya ha participado en mi blog en una entrada anterior llamada Acotaciones culturales sobre el café: http://blog.pucp.edu.pe/item/23654

Máquina y dosificador. Imagen de José Zavala

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Cielito Lindo en San Telmo, Buenos Aires

Boliviano o mexicano. Imagen de José Zavala
Músico andino o personaje mexicano. Nunca le pregunté; no quise o ni siquiera se me ocurrió.

Y paseaba por la calle del Mercado de San Telmo recordando todas las mentiras de Manuel –porque él YA conocía muy bien todo Buenos Aires… y la verdad nada se parecía a sus cuestionables descripciones-.

Ya me sentía cansado y deseaba regresar al Hostel Kilca en la calle México en el barrio de Montserrat (ver anterior entrada en mi blog) cuando de pronto unas notas musicales me resultaron conocidas… y fascinantes: Ni más ni menos que Cielito Lindo.

Si bien, esta canción popular mexicana NUNCA ha sido de mi agrado, en aquella tarde bonoarense la verdad me dio una dicha que necesitaba para seguir tan largo viaje. Creo que a este músico le di dos o tres pesos y le tomé la foto sin pensarlo mucho… y justo este día que subo la entrada, o sea hasta hoy, veo el letrero grafiteado que dice “Mexicano” (y para mí es boliviano o peruano). Anécdota extraña pues.
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Tokio Hotel: Hablemos de algo más que de música

Imagen tomada de internet

Introanecdótico

No hace mucho fui a visitar a Genaro, uno de mis más grandes amigos que conozco quizá desde hace 25 años y me sorprendió ver a su hijo –al que recordaba como infante de ocho o diez años-, ahora ya un adulto. Bueno, apenas adulto de18 años de edad y con la libertad de fumar y beber en casa cual jefe de hogar.

De repente este joven salió cambiado con un tipo de ropa más bien provocadora; jeans desgarrados y gastados (licra negra debajo que se percibía evidentemente), playera o polo negro con alguna imagen de alguien que no recuerdo, pulseras, collares y su pelo suelto esponjado. Genaro me dijo entonces, que su hijo –el cual no había hecho estudios formales- trabajaba en un bar con su grupo de rock los fines de semana por la noche. Una vez afuera del bar donde el joven se quedaría unas horas a interpretar música con sus amigos me mostró una imagen algo psicodélica para mí que decía “Tokio Hotel”. Me preguntó si los conocía, y ante mi negativa me dijo, “son mi grupo favorito”.

Pasaron unos meses y por mi cabeza ni por accidente pasó nuevamente ni la imagen ni el nombre de dicho grupo. Pero el mundo de ahora (me refiero por mundo a las maneras de vincularnos y conocer las novedades) se mueve por enlaces y redes.

Es decir, comienzo a navegar buscando algo (o a alguien), y la búsqueda te da quizá el resultado específico que se deseaba, más aparte otros tantos y algunos ni siquiera tan relacionados con el objetivo inicial. Y bueno, si se tiene tiempo o se es curioso se comienza a indagar sobre lo relacionado con lo relacionado con lo relacionado de lo que se buscaba. Y así funcionan las redes sociales como el mySpace y el Hi5; agregas en tu sitio al amigo del amigo del amigo de tu amigo (tomándome la libertad de llamar “amigo” a alguien de quién quizá sólo veas sus fotos y nunca hagas un Chat o lo conozcas en persona).

Tokio Hotel

Y de repente, en una noche, ya estaba escuchando Monsoon de este grupo alemán y la verdad, me agradó bastante la canción. Después de ésta, la cuál primero escuché en su versión original (Durch den Monsun) y en el video eran unos muchachitos los que salían pasé a la versión en inglés y, tanto el grupo como la producción del video mostraban cambios entendibles para la mercadotecnia yankee.

Y bueno, Tokio Hotel en sí, no es un fenómeno musical. Es algo diferente, a pesar que en algunos sitios web la consideran “la banda alemana más convocadora de los últimos 20 años” y siempre que se hacen juicios así nunca se dice quién era el referente anterior.

Por ejemplo, ¿quizá fue Scorpions “la otra gran banda alemana”? ¿UFO? ¿Helloween? No creo, estas líneas de rock duro o eurometal no tuvieron en su época un valor tan mainstream como ahora este grupo de muchachitos. Ni las comparaciones en valor musical, letrístico, grupo de impacto/consumo… nada que ver… ¿Alphaville? No creo, a pesar de su trayectoria su fama se limita a una gran obra maestras del pop synth.

La banda germana de mayor consumo masivo vigente en este lado del mundo es sin duda Rammstein, cuyos cd’s y videos se pueden conseguir en todo el continente americano y su fama es innegable. Pero, ¿qué tiene de nuevo Tokio Hotel para comenzar a ser considerado un fenómeno pop (y con eso se sobrepasa la dimensión musical)?

Porque su música es la de una banda juvenil formada por los elementos básicos del rock pop: guitarra, bajo, batería y voz.

Su imagen tampoco me parece novedosa siquiera; el pelo del cantante (Bill Kaulitz) me recuerda mucho el de Steve Stevens (socio de Billy Idol) sobre todo en el video de Michael Jackson “Dirty Diana” (las evocaciones pop son más que evidentes). Los demás chicos visten muy a la moda casual skato-heavy-hipop-USA; tan simple y tan común para cualquier joven de esa edad incluyendo los inevitables piercings.

Pero creo que es la apariencia tan inocente de estos muchachos un gran elemento a favor y generador de su fama, su sencillez evidente y no fingida cuando le dirigen al público saludos y sonrisas tan tiernas. Sus letras ofrecen mensajes suaves, no matizados de violencia o rechazo y el mismo look provocador de Bill no tanto por su cabello sino por ese androginismo (que es también onda ochentera) que le enfatiza un matiz femenino-gay provocador en las audiencias jóvenes que buscan la aceptación en un mundo adulto cada vez más agresivo y excluyente.

Imagen de internet

Nota personal: A veces creo que con estos artículos me estoy volviendo recontra pop… pero es parte natural de mi vida, jejeje.

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La cumbia, ¿música sin seriedad?

Un análisis en cuatro partes con recomendaciones y sugerencias para determinar si la cumbia es música/baile de seriedad.

Bella imagen encontrada en Internet
Una bellísima imagen en representación al baile de la cumbia.Imagen tomada de internet

Uno: Una vida sin cumbia

Me gusta la cumbia, desde hace unos años, cuando Elsa me enseñó a bailarla. Pero no siempre fue así.

Y es que viajar a Centro y Sudamérica sin saber mover el cuerpo me era un lastre, me daba pena yo mismo. Es decir, no podía convivir con la gente local, integrarme a sus costumbres y así asimilar lo mejor de cada grupo de personas y de cada país nuevo en mi repertorio viajero.

Mi ignorancia musicocorporal era originada principalmente por venir de una familia donde bailar era un acto sacrílego (porque nunca vi a nadie hacerlo). Esta hipótesis parece corroborarse con la existencia de algún fanático religioso dentro de mis parientes. Esto en el contexto íntimo. En el externo, o sea, el escolar y el comunitario; nada tampoco. Parecía triste mi suerte de haber nacido en un país machista donde el baile era solamente una opción para las mujeres: en las fiestas los hombres bebían y hablaban, y únicamente las mujeres bailaban entre ellas.

Curiosa mi reflexión cuando se es de un país como México, cuya fama de musical y bailadora se ha engañosamente fomentado. Hay que buscar las razones en la televisión y las películas.

Sin embargo, ciertos grupos (no sé si sea adecuado definir como minoritarios) de mi país SÍ eran reconocidos por su capacidad de baile; algunos barrios populares de la ciudad de México sobre todo. Cuando era más joven, demasiadas veces escuché la expresión que cuando alguien sabía bailar bien que “baila como chilango (defeño o del D.F.)”. Guau. Lo máximo. Así pues, aún en ese tiempo, había cierto dejo de envidia por poder bailar; aunque nadie deseaba parecerse a un chilango de barrio pobre.

Y crecí sin baile. Escuchando rock, pop y demás música de manufactura extranjera. En su mayoría música blanca, sajona… y se podía decir que “yo tenía muy buen gusto musical” ya que ellos, si bien no eran del gusto de una mayoría, al menos eran similares al de cierta clase universitaria y de estrato económico “no tan bajo”.

Con el tiempo la educación y la cultura (que no son lo mismo de ninguna manera pero ese asunto no lo tocaré ahora) van generando cambios naturales en las percepciones del mundo y la forma de vivir en él. Los gustos cambian, maduran, evolucionan. Es posible hacer una analogía con las etapas piagetanas. Los gustos juveniles tienen que madurar (si el contexto hace posible esto) y comienzan a apreciarse otras dimensiones que antes ni siquiera se percibían.

En un viaje a Panamá tuve la oportunidad de ver a un par de hombres negros de porte esbelto y vestidos impecablemente de blanco bailando salsa con sus respectivas parejas; y en ese instante percibí un nuevo sentido del ritmo, elegancia corporal y despliegue de sensualidad que nunca había imaginado. El deseo de saber bailar (y aspirar alcanzar cierta semejanza) nació esa noche en ciudad de Panamá (BLG).

Pero fue la cumbia el género que me conquistó, y que en Panamá mismo se escuchaba aunque en Perú me sorprendió más.

Dos: Anécdotas anticumbia (que se reflexionarán más adelante)

1) Uno de los gatilladores que me llevaron a escribir este artículo me vino de Chile, donde un joven músico que se inspira en grupos nordeuropeos para componer su rock, arguye al parecer que la cumbia carece de arreglos complejos. Y hace una analogía muy interesante sobre la música que se escucha en una boda en Inglaterra y en Chile, “descubriendo” que las culturas musicales son muy diferentes.

Pensar que la cumbia es algo simple y superficial es pensar que el rock (por aludir al ejemplo en cuestión) es lo que fue a principios de los sesentas.

2) Miguel Pirata Hacker, un olivense dedicado a la venta de programas, películas e imágenes piratas; ingeniero en sistemas de alguna universidad alejada del top, en alguna ocasión contrató los servicios de un limeño de origen cañetano-chinchano para que lo enseñara a bailar cumbia. Yo me sorprendí que Miguel, siendo peruano, no supiera bailar, a lo que con frialdad respondió que “un intelectual como él no era dado a cosas banales como bailar”.

En verdad me dejó mucho más que boquiabierto. Que este personaje se considerara intelectual chocaba de manera violenta con mi propio concepto de este término. Para mí Miguel no era más que un pobre individuo que vivía al margen de la ley y (para colmo) en la casa de sus suegros que, como mecanismo de defensa quería sentirse un genio de la computación. Nunca en sus charlas jamás hubo una reflexión auténtica o una simple referencia a algún filósofo, pensador, estadista o a cualquiera. Y su recurso de justificar su torpeza corporal dada su capacidad de pensamiento me dio más que lástima; él era un gordo amorfo y de movimientos lerdos.

Pero la evidente influencia de la cultura positivista traída de Europa en cierto momento histórico de América Latina y que generó un alejamiento de la espiritualidad, emocionalidad y corporalidad que ahora estamos pagando (unos, como Miguel, más que otros).

Claro que el maestro danzarín de Miguel por su parte, aparte de bailar no entendía nada de nada. Era como un oligofrénico que a su vez, para él, saber moverse era un distintivo inequívoco de forma superior de pensamiento y modo de vida.

3) Otro historia irónica que viene del Perú, donde los cantantes del famoso Grupo 5 (y uno de mis favoritos) fueron invitados para posar en una revista con prendas Dolce & Gabbana y, la gerenta del almacén de donde provendrían el exquisito vestuario declaró que su ropa no era para el género cumbia que es poco serio, sino para “intelectuales”. Y pensar que yo nunca he conocido un pensador con ropa Löwe o Boss…

O sea, ¿por qué la satanización de la cumbia? Hasta me cuestiono si mi ropa Hillfiger (la cual ya no puedo pagarme más) es para alguien como yo, que soy blanco e intelectualoide (por fatalidad y no por gusto) pero nada serio…

Imagen del baile de la cumbia, tomada de internet
Imagen del baile de la cumbia, tomada de internet

Tres: Dejémonos de tonterías y toquemos el punto medular: ¿Qué tan seria es la cumbia?

Utilizaré los siguientes criterios para poder responder esta cuestión: origen, reconocimiento y área de difusión, contenidos letrísticos, arreglos musicales y clase social que la consume.

Al buscar en textos impresos o en la web artículos relacionados con la cumbia se encuentran pocos y superficiales. Infalibres los wikiresúmenes que siempre surgen, pero ellos no satisfacen a criterios más exigentes. Pero tuve la fortuna de encontrarme con un sitio llamado Ritmos Típicos del Caribe que ofrece una definición que considero muy superior a las enciclopedias Folio, Salvat y la Wikipedia:

Uno de los aires Folklóricos mas representativos del Folklor costeño en la Cumbia, cuyo nombre parece derivar de la voz cumbé, un baile popular de Guinea en la zona de Batá en África. En sus orígenes la Cumbia es de procedencia africana, convertida con el tiempo en un baile mestizo, al ser sometida a la influencia indígena e hispánica.
Es considerada como la danza símbolo nacional porque integra, tanto en su coreografía como en su música, las etnias que conforman nuestra nacionalidad. Es una danza de cortejo amoroso, que se baila en casi toda la Costa Caribe y que actualmente hace parte de todos los desfiles del Carnaval, bailada por una multitud de parejas que pertenecen a los distintos barrios de la ciudad y reciben el nombre de cumbiambas. La coreografía tradicional de la cumbia que se bailaba y se baila aún, consiste en una rueda o ronda con bailarines que giran siempre en sentido contrario a las manecillas del reloj. Las parejas separadas, el varón de la mujer, sin tocarse nunca, elevando ella uno o dos paquetes de velas encendidas en su brazo en alto. Garbosa y sonriente mece su cadera, adornándose con su pollera larga, mientras el varón la acosa con ademanes seductores abanicándola con su sombrero
.”

Tomado de:
http://usuarios.lycos.es/elfolklorcolombiano/Region%20Caribe/Ritmos%20Tipicos%20del%20Caribe.htm

Y en la misma Wikipedia se menciona que este género, “hasta mediados del siglo XX era considerado un baile vulgar de las clases más bajas”. Compárese con la mención de los barrios de la ciudad o cumbiambas.

http://en.wikipedia.org/wiki/Cumbia

Ya queda definido el origen colombiano de la cumbia, su raíz negra y su cualidad de crisol negro-multi indígena-español, así que la instrumentalizad de este género se nutre a mares de flautas, acordeones, guitarras, güiros y percusiones. Posteriormente se le fueron aunando más y más instrumentos, como los teclados, cajas de ritmos y secciones de vientos.

Pero bien así, un crisol como tal pudiera evocar una memoria histórica que afecte a un enorme grupo de gente y países (donde haya habido esclavos, indios y colonia española).

La cumbia se escucha pues desde México hasta Chile y Argentina como parte hispana de América Latina y por influencia colombiana. Aunque en Brasil no hay cumbias, ni en Belice (no se habla español en ellos) y quizá en ciertos países de Centro América sea más difícil percibirla por encima del calipso o géneros más afro… pero por allí está. Un caso particular es Cuba, donde no recuerdo haber escuchado este género, quizá por ser isla o porque este país ha creado otros géneros musicales tan propios y no hubo espacio mismo para la cumbia.

Nota cultural:
La Enciclopedia Salvat (1998) no reconoce cumbia, sino cumbiamba pero se refiere a la danza popular de Colombia y Panamá donde los danzantes llevan una vela en la mano. Así como en la definición de cumbia previa, donde cumbiamba (repito) se le llama a los barrios populares. Ahora sé porque en Perú se refieren a un intérprete de cumbia como cumbiambero, aunque no me queda claro si es lo mismo, pero me da igual.

En los años ochentas en México la cumbia comenzó a ser famosa en la radio… y popular. Eran grupos colombianos que, buscando fama en mercados musicales crecientes iban a contagiar con ritmos alegres pero con letras más que pícaras (y vulgares).

Frases como “No te metas con mi cucu (cucu)” y “Oye zorullo, el negrito es el único tuyo”, fueron tan comunes que se plasmaron en el inconciente colectivo con un mensaje erótico y de infidelidad (¡¡además de interracial!!) que seguramente chocó a las buenas conciencias defensoras de las buenas costumbres. Y en el calor del momento surgió la mexicanaza Laura León con su “Yo no soy abusadora”. El cuadro completo para tildar a la cumbia como el género de la bajeza social e inmoral.

Segunda nota cultural:
Inclusive algunos grupos de rock mexicano tuvieron el viaje cumbiero meramente oportunista como manera de renovarse musicalmente y ganar (o perder adeptos). La Negra Tomasa (canción original cubana y cuya entrada NO aparece en la Madre Wiki) interpretada por Los Caifanes y que ante –en aquel tiempo- mi ignorancia yo juraba que Saúl Hernández la había creado. Botellita de Jerez sacó su famosa Baticumbia (“abuelita de Batman” frase que significa “a fuerza” o en mexicano puro “a güevo”) y, por esos años se consolidaba musical y comercialmente Maná que coqueteaba con diversos géneros tropicales en fusión con su rock, y cuyo éxito fue visto con envidia por los rockeros ortodoxos que criticaban algo que no comprendían.

Y en mi caso personal quizá seguí creciendo pensando que “esa era la cumbia”… hasta que un día escuché “Eres mi canción” de Rubén Blades (que no es solamente salsero sino UN GRAN MÚSICO) de su opera magna (y no la única) La Rosa de los Vientos -que es un bello y magnífico homenaje a la música oriunda de la Cintura de América (Panamá) y sus talentosos músicos-. La letra y arreglos de esta composición eran por mucho muy pero muy superiores a las lejanas cumbias de mi juventud.

Un par de años más tarde, en mi primer viaje a Perú sucumbí ante el encanto de Agua Marina y Armonía 10, que ya mismo estos grupos representaban a un subgénero denominado tecnocumbia (y que ya he hablado en otras entradas). Los arreglos musicales en cuanto a keyboards y cajas de ritmos así como vientos me parecieron una novedad muy agradable para escuchar. Y, como una vez lo manifesté (La cumbia peruana con nombre y apellido); sus letras, aunque alejadas de la vulgaridad colombianochentera sí tenían claras tendencias hacia costumbres de cantinas y desengaños amorosos.

En Perú se está dando un fenómeno peculiar, la popularización de la cumbia. Es decir, no que esta llegue a estratos populares, ya que precisamente estos han sido sus consumidores; quizá a que grupos locales de ciertas poblaciones hayan escogido la cumbia como el medio de expresión. Sino que una nueva estética literaria (o relativa a la letra misma de las composiciones) está surgiendo. Marcada por canciones del Grupo 5 (canciones de Estanis Mogollón sobre todo) pudieron generar que en el año 2007 la cumbia ocupara más espacios que hasta los entonces tenía. Y sus canciones se transmitían constantemente en radio y llegaba incluso a tocarse en discotecas de clases altas (para lo racista que es Perú, esto ya es más que bastante). El 2007 fue el año en que la cumbia coqueteó con el pop, con esto me refiero –como una vez lo hice ya- a la accesibilidad de sus letras (sin tanta fatalidad alcohólico amorosa) así como arreglos no convencionales (hasta el momento) en las melodías.

Pero lo anterior no es propiamente una novedad. Como fenómeno musical comercial, la cumbia y algunas de sus variantes tuvieron ya probado éxito en gente yankee agringada, sobre todo de los E.E.U.U., el país donde todo se mide en base a las ganancias generadas. Selena y sus parientes los Kumbia Kingz (que de ninguna manera son mexicanos) han sido éxito verdadero en ventas de CDs originales; algo que bien pudiera ser en buen sentido imitado. Su éxito ha sido tanto musical como mediático (y no me atrevo a decir cuál depende del otro): ropa de moda, videos provocadores y, físicos de exhibición. Es decir; ellos siendo yankees (y que sean descendientes de mexicanos ya no significa gran cosa), fueron una primera muestra de cumbia pop Made in the USA.

Imagen del internet
Con portadas así, difícilmente se tomará con seriedad a este género. Pero esto no es culpa de sus músicos sino de los limitados recursos marketeros de los sellos discográficos. Imagen tomada de internet.

Conclusiones (y respuestas a las cuestiones plantadas en las anécdotas anticumbia)

1.- La cumbia es Latinoamericana solamente. Colombiana en primera instancia y después emulada en muchos países hispanos. Por lo tanto, como en la anécdota anticumbia antes mencionada; no hay razón para encontrar cumbias en Inglaterra, Islandia, China o Japón (ahh, ni tampoco -y para mi sorpresa- pude encontrar cumbias en Uruguay).

2.- La cumbia, al tener una procedencia negra e india antes de fusionarse con la cultura española (que a su vez tiene sangre arábiga) no parece ser aceptada por gente que se rige de manera conductista y acrítica bajo las tendencias hegemónicas blancas, protestantes y sajonas. Además, este género de música y baile en cierto momento fue considerado vulgar y de clase baja (cumbiamba), y semejante estigma parece comenzar a ceder –hasta ahora- en países que viven una fiebre musical como el Perú.

3.- Existen creencias irracionales de que el baile o la música tropical son para determinados grupos de personas; como las mujeres o los salvajes. Algunos que piensan estas barbaridades inclusive se autodenominan “intelectuales” como eufemismo a su poco criterio o su mediocridad determinada por su educación y tipo de vida, y desconocen los cambios de paradigmas que se proponen para transformarse en personas menos rígidas y emocionalmente más completas (emoción, emotividad y corporalidad; y sugiero leer a Manuel Contreras en su documento Aprender para desaprender en la búsqueda de un aprendizaje transformativo; esto con el fin de poner un hasta aquí al positivismo en el pensamiento ordinario).

3.- Algunos grupos o géneros musicales han abordado la cumbia a manera de oportunismo, y sin entenderla, han hecho extraños aportes que confunden o disgustan a su público.

4.- Otra razón de gran peso que bien pudiera no haber ayudado a la difusión del género puede ser la siguiente:

Si analogamos (me permito este neologismo) con el rock, cuyos orígenes también fueron algo vergonzosos (en una óptica conservadora con descendencia inquisidora) percibo una clara diferencia en su boom: la gestión del conocimiento.

Basta buscar en alguna vieja enciclopedia o en el Internet la palabra rock para que la oferta histórica apabulle al deseoso conocedor: que si la canción “My baby rocks me with a steady roll”, que si Buddy Holly, que si del jazz sale el blues y del blues se origina el rock, que Elvis, los Beatles, los Stones y más. Abundan las versiones (y muchas coinciden) y hasta percibo una pugna cultural entre Inglaterra y los E.E.U.U. para ver quién inventó el rock más rock y quién ha dado lo mejor.

De la cumbia, nada. Las razones: su mercado comercial no interesa a los sellos discográficos internaciones.

Por lo tanto las compilaciones de cumbia (colombiana por dar ejemplo) son editadas a precios bajos y se ofrecen entonces pobres producciones. Países como el Perú no tienen una concepción de proyección externa y no visualizan estos mercados internacionales. Una producción con altos estándares demanda un respeto a su venta y derechos de autor. En mi experiencia, solamente Costa Rica (que no es cumbiera) tiene una dura legislación en contra la piratería (se te aproxima un jovencito con un pequeña mochila y saca unos CD que te muestra unos segundos y se retira inmediatamente, tú tienes que llamarlo o seguirlo), ni en Argentina o Chile donde también lo “genérico” es ilegal no es difícil hallar pequeños puestos donde conseguir música. Pero en Perú y México es un descaro este fenómeno (que ya he hablado de la cultura bamba en previos artículos).

Cinco: Recomendaciones

1.- Entonces si se deseara -por cuestiones de orgullo cultural o mero comercio musical- fomentar un desarrollo de la cumbia a niveles culturales nacionales, además de promoverla constantemente en la radio y legislar con seriedad los derechos de autor.

2.- Otra idea favorecedora es incorporarla constantemente en escenas incidentales de comerciales, películas y programas televisivos (como las muy disfrutables escenas románticas entre Panta Pantoja y la Colombiana en la película de Lombardi).

Bueno, después de lo anterior es hora de contestar la pregunta inicial de esta reflexión; ¿es la cumbia algo serio?

Para la gente con criterio, que no se rige por la dominación blanca postmoderna, que tiene madurez, que NO le importa el status quo de las cosas para poder aceptarlas y que tiene una capacidad (o inteligencia) motriz que le permite disfrutar en movimiento de ritmos que alguna vez en su matiz más profundo vienieron del África: .

Para disfrutar de la cumbia en expresiones sublimes jamás imaginadas les sugiero:

Eres mi canción de Rubén Blades (Panamá)
Me llamo cumbia de Totó y la Composina (Colombia)
¿Sabes? del Gran Silencio (Monterrey, México)
Guajira bonita de Julián Álvarez y los Afroandes (¿Perú?)

A todos los rockeritos les aconsejo escuchar los punteos de guitarra del Grupo Néctar.
A todos los new wave synth musicians me permito recomendar los teclados de Armonía 10 y Agua Marina.
Y a ti que quieres bailar pon La Kulebrítica (que es mexicana) ¡¡pero con el Grupo 5 suena mucho mejor!!

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Blog en defensa de la PUCP

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¿Puede reclicarse la fe en el fútbol (peruano)?

Esta noche será La Noche, y el Roland Garros tuvo sabor a cebiche.

Imagen tomada de internet

Fe y esperanza. Son palabras que pueden significar lo mismo; aunque la primera se atribuya principalmente a las creencias de un grupo determinado de personas… y a la confianza que se pueda tener de alguien o algo. En cambio la esperanza el mood, el sentimiento, el feeling o estado de ánimo que se percibe cuando se cree que es posible que algo sea factible o posible.

Por eso cuestiono… o afirmo, que la fe y la esperanza vienen a ser lo mismo (en un contexto no religioso). Pero el fútbol es religión; aquí y acullá.

Y bastó que ciertos futbolistas de “respeto” declararan que finalmente ahora sí finalmente jugarán (y no se juerguearán) y sucederá el milagro. Un milagro de más impacto y más mediático que la separación de aguas del Mar Rojo (o la desalinización de las aguas del Mar Muerto). Un fenómeno casi casi como un eclipse de sol a medianoche. Un momento sublime que ayudará a borrar el derrotismo de una nación que ni ganó su propia independencia, y perdió sus mayores riquezas (eso dicen) ante los odiosos chilenos (que añoran más la Patagonia que les quitó Argentina) y que perdió la Guerra del Cenepa y padeció el terrorismo de los ochentas (que no pudo hacer comprender que un país fragmentado y racistoide no es una nación finalmente).

Porque esta noche todas las derrotas futbolísticas se borrarán para siempre. Y los protagonistas serán los jugadores y sus incondicionales fanáticos fundamentalistas bajo el influjo de la cerveza Cristal. Esta noche Lima y Perú celebrarán como debe de ser… eso he entendido con las notas periodísticas que hicieron énfasis en este punto.

Imagen tomada de internet

Y por otra parte, que un peruano (Lucho Horna) haya ganado el Roland Garros teniendo como cómplice a un uruguayo (Pablo Cuevas) es digno de reflexionar. ¿Por qué se dio esta hazaña –si es que lo es realmente-?

El tenis -ex deporte blanco antes que Nike y Adidas controlaran el ex emporio Ellese, Wilson, Dunlop y Donnay- es un deporte antípoda al fútbol. Con esto me refiero a que quien juega tenis generalmente viene de un estrato social mucho (pero mucho mucho) más alto que a un futbolista (born in the poorest chakra). Un tenista es un clase mediero alto, o un high class que desde niño tuvo un personal trainer pagado por papi que bajo su tutela sólo se concebían progresos y no había lugar para desvíos. ¿Cuándo un tenista se luce con su BMW o anda en discotecas peleándose con cualquiera?

Porque una raqueta cuesta mucho más que un balón, porque las pelotas de tenis se desgastan muy rápido (y se deben cambiar seguido), porque hay que tener una variedad de zapatillas según el tipo de suelo donde se juegue que no es el baldía de la esquina del distrito conero de Lima, y porque hay que tener una serie de combinados (shorts y polo) para lucir diferente en cada competición…

Imagen tomada de internet

y porque una entrada a un partido de tenis cuesta más y se tiene que ir vestido de manera decente y la gente no hace barras donde con alcohol se embrutecen y se agreden y sacan sus traumas y nadie se anda matando porque le va a Federer o a Nadal.

… y juntando a Piza, Paolín, la Foca, el Cóndor y Vargas no saldrá otro Horna simplemente; pero, ¿qué importa? Esta noche hay que golear a Colombia… y si esto no pasa ¡¡¡pues a beber más y más cerveza y ya!!!

Imagen tomada de internet

Esta entrada va dedicada a Giler Tananta que me pidió una a medida donde pudiera opinar y no me portara mal contra alguien en especial.
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Postales de Comidas y Café

Como pasa cuando pasa, los asuntos y gestiones de trabajo y de los servicios mismos que uno está acostumbrado a tener llegan de pronto y abruman.
“En estos días, no sale el sol, sino tu rostro” dice Silvio justo ahora que finalmente llegaron las lluvias y los días grises en la zona de mi país.

Justo en este contexto recordé ciertos platillos y piqueos del Uruguay, mejor dicho montevideanos; a continuación sus imágenes (y no me pregunten qué es porque la verdad NO RECUERDO, pero el café sí que era bueno).

Imagen de José Zavala

Imagen de José Zavala
Imagen de José Zavala
Imagen de José Zavala

Imagen de José Zavala

Imagen de José Zavala
Imagen de José Zavala

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Indiana Jones, las imprecisiones culturales o la insatisfacción de los historiadores peruanos

Renuncié a las megaproducciones de Jóligud hace muchos años. Me cansé de ver absurdos y de aburrirme en salas llenas de gente ingenua que parece siempre estar dispuesta a disfrutar todo.

Porque Jóligud es Made in the USA. O sea; directores y actores, aunque de vez en cuando saquen sorpresitas apoyándose en NO yankees para ofrecer algo más o menos disfrutable. Debo admitir por mi parte, que cometí el error de ir a ver King Kong y tuve que pagar abandonando la sala porque no soporté tanto exceso sin sentido ni emoción.

Por lo tanto, Indiana Jones no tenía posibilidad alguna que la viera… pero llegaron las noticias de las quejas peruanas sobre las grandes imprecisiones de la película y, pues, el morbo siempre es el morbo. A continuación mi análisis y crítica –que seguramente provocará reacciones-:

Las quejas obviamente vinieron del Perú, país quejumbroso por excelencia. Es difícil que en países postcoloniales haya alguna satisfacción existencial, pero es más común que precisamente en estos países se generen quejas cuando alguna producción joligudense folcloriza la cultura y transmite esta imagen World-wide.

Quizá deba aclarar lo que viene a ser la folclorización antes de continuar, ésta consiste en reducir a ciertas manifestaciones –y generalmente inexactas- toda la cultura de un país; sobre todo limitado a aquello que es turístico, que vende.

Porque ahora le tocó el turno a Perú en ser el escenario de semejantes, bárbaras y realmente absurdas aventuras, y conste que no es la primera vez. Justo hace dos ó tres años a México le tocó ser el set natural de uno de los grandes bodrios del cine gringo: Apocalypto. Y mientras en este país los expertos en mayanidad, los grandes intelectuales y los políticos necesitados de publicidad se daban tremendos golpes de pecho por todas las incongruencias y falsedades históricas, en otras partes, la gente alucinaba con la película.

Vaya contradicciones. Bueno, resulta que también la vi a pesar de mi juramento, pero es que cuando veo la película en pirata es como si no pecara pues. Es decir, jamás iría al cine. Y en Apocalypto la verdad ni me interesó que estuviera en maya ni sus actores fueran mayas (o sea, lor gordazos; porque el bueno y el malo-malo con semejantes físicos eran importados y por lo tanto desentonaban en la obesidad selvática). Y todas las cabezas que rodaban en la película para mí no atentaron contra mi país ni la cultura. Yo creo que esta película atenta solamente contra su origen, o sea, Mad Max 2.Porque no es sino una copia fiel de semejante historia pero en lugar de autos andan corriendo. ¡Qué absurdo! ¿No?

Y sí, acá en ciertos medios que dan espacio a los izquierdistas populacheros le hicieron pasar un mal rato a Gibson, pero al final creo que este señor engrosó su billetera y ni resentimiento le queda contra México.

Así que los grandes historiadores peruanos –que yo no conozco- y que se declararon abiertamente contra Spielberg dan argumentos muy… peculiares.

(Para ver dichos nombres: http://noticias.latam.msn.com/articulo.aspx?cp-documentid=7781668 )

Mis críticas a la película son otras, y quizá sean críticas a las críticas sobre todo:

1.- Mr. Ford con 66 años ya se ve más que ridículo en semejantes trotes. Padece el Síndrome de Connery.

2.- Por si la película funcionaba crearon al heredero del rol; Indi Baby al que le dan un look de Marlon Brando/ James Dean. ¿Se ha quejado algún admirador de las películas Rebel without a cause, East of Eden o Easy Rider? No creo que ni vean la película siquiera.

3.- Pancho Villa una vez más. El más emblemático mexicano para Jóligud… mejor dicho; el único. Viene a ser como nuestro Che Guevara. Cuando lo interpretó el españolete Banderas no recuerdo que acá hayamos hecho un peruanoescándalo… ni hemos reclamado que tenemos más héroes –o realmente me pregunto si son héroes nuestros héroes-, total. Pero, ¿habrá que esperar a que los norteños de México se quejen cuando se dice que los soldados de villa eran cholos quechuablantes y no mexicanos netos puros de Chihuahua y estados fronterizos? Porque si esta afirmación fílmica se debe tomar en serio afecta a ambas partes, ¿o no?

4.- La música mexicana, the Mexican music. ¿Cuál música mexicana? ¿Quién dice que esa música que ambienta las escenas del mercado peruano es música de México? Creo que al asegurar eso demuestran su mero ímpetu de la pura quejadumbrez sin pasarlo por un filtro más crítico. Esa no es ninguna música mexicana: es la música que Jóligud ha creado para representar a México, y eso es otra cosa.

¿Qué pasaría si de fondo tuviera Carnavalito o El cóndor pasa? ¿Se sentirían mejor esos críticos peruanos?

5.- ¿Mayas o quechuas? ¿Por qué en México les atribuyen el quechua a la gente y en la escena de la comunicación humana extraterrestre –que se supone es Perú- lo hacen en maya? ¿La deformación de cráneos en Sudamérica? Total, simplemente a Spielberg no le importa realmente de dónde sea cada idioma. Si no le importa es que no lo sabe tampoco; su enorme fortuna no lo garantiza como un conocedor de algo que no sea gringo (o judío), y no es mucho menos ni sabio ni un intelectual… es una simple máquina de hacer billetes a partir de cine no muy coherente (y no vi ni me interesa La lista de Schindler, porque lo nazi no me va, ¿ok?).

6.- ¿Y las cataratas? ¿Son peruanas? Mmmm, para mí son una estilización de las de Iguazú; entonces le toca sobre todo a Argentina retomar el dramatismo de los historiadores peruanos y reclamar airadamente que éstas no se forman con los afluentes del Amazonas y que la película pudiera confundir a algunos de sus consumidores. Pero bueno, en el culto film no aparece el nombre, o sea que la ofensa es menor, ¿o qué onda?

7.- ¿Y no debe también hacerla de tos o de jamón al mismo Stephen Sommers? Porque el director de La Momia es el creador de hacer películas guacamole; es decir, meterle elementos de todas pero de todas las que sea posible que hayan tenido cierto éxito, ya que se basa en la lógica de que si copias o choreas escenas de las que fueron taquilla el conjunto total de escenas prestadas o plagiadas darán una taquilla mayor.

La marabunta que sale en la selva es vil Momia (y por cierto, el héroe Momia es un vil Indiana pero más Hi5 mezclado con Back Street Boy).

8.- Qué curioso que los yankees no maten indios en esta película. ¿Para qué si tienes nada menos que a rusos comunistas que pueden hacer ese trabajo? En la era Bush los gringos sólo matan árabes, ¡qué afortunados somos!

9.- Y bueno, una escena que en mi opinión debería de causar una reacción auténtica es la metáfora del vehículo que va abriendo camino deforestando la selva. En esa metáfora visual el vehículo representa el desarrollo de los países cuya conciencia ecológica no existe, como en el Perú, cuyos indios de Madre de Dios se pasan mejor a Brasil porque ya no les queda bosque. Y eso que Brasil se ha prometido acabar con toda su Amazonía para cultivar soja y arroz… ¡y aquí sí nadie dice esta boca es mía!

Así que historiadores peruanos, déjense de de dramas menores que queramos o no, El reino de la calavera de cristal reúne elementos suficientes para tener medio mundo embobado con el mediocre y estúpido cine Made in the USA.

Epílogo:

La escena del hongo atómico detrás de la silueta de Jones es impresionante; me reservo la lectura simbólica…. La escena del aeropuerto de Nasca –si es que para esa época ya había un aeropuerto en esa ciudad- es de locura; parece recién filmada, jajajaja.
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La gordura, la belleza y la falsa magia de los complementos nutricionales

Una loa anti productos fundamentalistas de la pérdida de peso

Pues bien, tres meses después de extenuantes entrenamientos de natación y gimnasio que me hicieron bajar solamente cuatro kilos de peso…y cuatro pulgadas de cintura (por eso insisto que el peso no representa realmente el estado corporal de una persona) decidí consentirme regalándome un complemento nutricional que ayudaría a mi performance deportivo.

Bueno, la verdad, tuve que reconocer que mi capacidad de recuperación física está en otra etapa muy lejana a lo que pudo ser hace unos años. Aunado a que, como docente que soy, en una organización escolar caótica; sin liderazgo directivo y con algunos alumn@s provenientes de familias disfuncionales, al acercarse el fin de año escolar (¡Bendito sea el Señor!) realmente el cansancio que experimento ya no sé distinguir si sea físico, emocional o espiritual.

Así que escogí un frasco lleno de pastillas azul eléctrico que me daban la impresión de tener encerrada la recuperación que, con descanso o sin descanso, llegaría a mi cuerpo como bajada del cielo.

El Hulk que finge como instructor me habló del producto; lo máximo, cero efectos colaterales, cero contraindicaciones y garantía total. Así que compré el mismo Nirvana en 200 cápsulas y solamente antes de tomarme la primera dosis leí “Consult your physician before taking this product”.

Según el Hulk Instructor (un tipo excesivo en volumen pero con un porcentaje de grasa más alto que el mío, pero distribuido en brazos, hombros y demás zonas corporales que algunos creen son símbolo de fuerza), la dosis era de cuatro azuladas después de cada workout.

Listo, yo orgulloso y pensando que dichas pastillas me darían el toque final de perfección, belleza y juventud pude entrenar un par de veces… sin sentir nada. Y digo, no hay nada de malo en la búsqueda de ideales, ¿o sí? Muchos andamos en esas obsesiones absurdas.

Recuerdo a un chico Herbalife (¡son los más apasionados!) que andaba muy nervioso porque era la hora de tomarse su Té Antigrasa ya que acaba de cenar algo muy pesado y saturado… yo lo miré con pena, ¿para qué cenar así? ¿No sería mejor cambiar los hábitos de comida en lugar de depender de Tés Mágicos y demás productos Místicos y Salvadores? Pero bueno, la Herbarreligión es fuerte. A este chico lo conocí en Buenos Aires, fue uno de los elegidos por tanto comprar y promover la magia de los complementos alimenticios, pero de delgado o buena línea no tenía absolutamente nada.

Así que haciendo uso de mis manías indagadoras me puse a buscar realmente qué había comprado, para hacerme el verdadero cuadro de mi bello físico en cuatro semanas:

En primer lugar; las sorprendentes pastillitas se toman ANTES DE entrenar, y no como el hombrecito verde me dijo. Porque supuestamente sus compuestos bloquean la entrada de serotonina al cerebro lo que impedirá el cansancio y por lo tanto podría entrenar más. Así que el trainer nomás no sabía siquiera que me vendía, pero bueno, a tres días podía corregir el rumbo. Guau. La ciencia aplicada a la modelación del cuerpo.

Y de repente, entre toda la basura marketera del producto en cuestión que había en el Internet, me hallé de pronto un documento que venía de un organismo académico muy conocido por mí –o sea, Palabra de Dios- y comencé a leer lo que decía de mis pastillitas blue:

Ningún estudio ha demostrado su efectividad.

WHAT? ¿QUÉ? ¿Fui tan HERBALIFE de gastar mi dinero en algo que es un misterio aún?

Bueno, ante la ingenuidad de que un frasco de algo, o un desembolso de dinero puede hacerme lo que mi disciplina no ha podido…. y la verdad yo no tengo nada de Omnireligion ni Herbafuck, y le seguiré dando pasión al deporte y comiendo carne magra con verduras en lugar de los tacos y los panes.

Y para la siguiente consultaré al médico antes de gastar mi dinero; pero a un médico actualizado, alguien que sepa que cada diez años los conocimientos pierden validez y que la actualización permanente es una condición actual donde los fanatismos Omniherbitrition no caben en verdad.

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