Archivo por meses: Mayo 2008

Acotaciones culturales sobre el café

Anotaciones que hice de una charla con mi amigo Juan Manuel Verduzco Verduzco en Zamora, Michoacán, México. Este diálogo-entrevista surgió como consecuencia de ciertas consultas que algunos lectores de mi blog me hicieron llegar.

Máquina Rancilio. Imagen de José Zavala
Máquina Rancilio. Imagen de José Zavala

Y bueno, ¿realmente México tiene un puesto destacado por su café en el mundo?

La verdad que sí. En cantidad de producción podemos andar hasta en el quinto puesto, debajo de Brasil, Colombia, Indonesia, Vietnam… y en calidad posiblemente un puesto similar, pero acá en este caso somos superados por Jamaica, Costa Rica, Colombia, Hawai (Estados Unidos).

¿Y Perú cómo anda en este tipo de rankings?

Hasta donde sé en café orgánico anda muy bien, está ganando prestigio internacional… la limitación es que su producción casi va en exclusiva para Europa. O sea, será difícil conocer su café en otros medios.

Café tostado por Juan Verduzco. Imagen de José Zavala

Café tostado por Juan Verduzco. Imagen de José Zavala

Al parecer Colombia es el país con mejores credenciales en el mundo cafetero y cafetalero.

Colombia ha tenido una serie de acuerdos con los Estados Unidos. De este país ha recibido apoyos desde hace tiempo para producir y fomentar su cultivo de granos; además su producción es comprada por las grandes transnacionales casi en su totalidad. Y cabe decir también que este país en sí mismo ha tenido siempre una cultura propia del café, así que es fácil entender su importancia en este ámbito.

¿Sabes? Cuando comencé a redactar un poco sobre café yo pensaba que México era un país con una cultura más desarrollada en cuanto a este tema… por ese supuesto nacionalismo que se nos atribuye en vano (ver entrada de mi blog) así como el chauvinismo que tenemos de hablar de café de ciertas regiones. Así que la verdad tengo algunas inquietudes tanto específicas como misceláneas.

¿Qué significa realmente la palabra “moka”?

(Sonríe) Bueno, al menos no es un tipo de grano como mucha gente cree. Moka es una palabra siempre cercana al café, ya que era el puerto de Yemén del Sur donde el grano etiope salió a ser conocido en el mundo. También se le ha llamado así a una mezcla de café con chocolate que se usa sobre todo en la elaboración de dulces. E inclusive en México así se hace llamar una marca de café… y de aquí que la gente se haya confundido en volverla propiamente un tipo de grano, que no lo es.

Cuando hablamos de café, ¿cómo es la manera de reconocer un café?

Las dos maneras más elementales son el origen y el tueste. El origen puede ser internacional y existen denominaciones muy famosas y respetadas como la Java (Indonesia), Coatepec (México), Blue Mountain (Jamaica) y algunas otras que precisamente tú me has traído de tus viajes a Centro América.

En cuanto a tueste existen cinco escalas para el consumo del café: Canela, Americano (apenas segunda en tueste), Vienés, Exprés, Italiano y Cubano. Quiero hacer una aclaración, algunas personas piensan que el color del grano tostado puede influir en la cantidad de cafeína, y esto no es así.

Los diferentes tuestes del café. Imagen de José Zavala

Los diferentes tuestes del café. Imagen de José Zavala

Otra manera de comprar y reconocer el café es por medio de la marca o distribuidora, por ejemplo Durán de Panamá o el Britt de Costa Rica.

¿Y por qué en ciertos contextos se pide café, por decir, como “caracolillo y planchuela”?

(Sonríe) Esa forma es más extraña. De hecho el caracol o caracolillo es un defecto del café. Es un grano que no se desarrolló como se debía por algún defecto en su cultivo, por lo tanto es un grano deforme, de forma irregular, más amargo y con mayor cantidad de cafeína. En la época de los hacendados el caracolillo estaba destinado para la servidumbre. La planchuela en cambio, es una selección deseada en el café; de forma regular y armónica.

Granos impecables sin caracol. Imagen de José Zavala
Granos impecables sin caracol. Imagen de José Zavala

Cabe aclarar que en ciertos lugares el caracolillo no ha sido propiamente rechazado, digamos en América Latina siempre ha existido un gusto por el café amargo, y qué mejor que el caracol para ello. Además, países como Italia, España y Grecia también lo ha cotizado.

Pero pedir un café por su calidad y defecto es negar elementos mucho más importantes y que dicen más del mismo grano.

Dime algo, mucha gente habla aquí en Michoacán del “café de Uruapan”. Sin embargo, yo en lo personal nunca he visto una finca de cafetos en Michoacán, ni procesadoras ni nada al respecto como lo he visto, por ejemplo, en Guerrero y sobre todo en otros países como Nicaragua, Costa Rica y Perú.

Pues hasta donde sé no existe el famoso café de Uruapan. Efectivamente aquí no queda ya alguna finca productora… pero desde hace años se trae café sobre todo de Guerrero y algo de Oaxaca y se hace pasar como producción local. La verdad no puede haber café de Uruapan en una ciudad donde no se cultiva, pero existe mucha gente que así quiere creerlo y por experiencia para evitar discusiones absurdas, es mejor que sigan bebiendo ese mal café que van a traer de Guerrero para venderlo como tal.

Bueno, Juan, te agradezco todo esto que me has compartido, ya en otra ocasión seguiremos hablando del sabroso tema cafetero.

Juan Verduzco atiende su fino negocio. Imagen de José Zavala

Juan Verduzco atiendo su fino negocio (sólo para conocedores). Imagen de José Zavala

Juan Manuel Verduzco Verduzco es propietario de Café Barrock (antes Jurhio y Cobá). Ha sido degustador de café desde su residencia en la ciudad de México y ha particpado en los foros y congresos de café internacionales que se han realizado en dicha ciudad. Desde hace doce años se dedica a promover el café mexicano (y michoacano) en la ciudad de Zamora con su barra de café y su equipo de tueste. Próximamente abrirá su sitio web para pasar fronteras estatales.

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Futbolistas peruanos: Born in the poorest chackra

Chiquito Flores, Ccahuantico y demás psychofreaks

Cada vez que leo noticias relacionadas con los futbolistas del Perú me quedo totalmente sorprendido. Es decir, me refiero a los futbolistas más que al fútbol, aunque poder separar a los jugadores del deporte parece algo complicado.

El fútbol peruano NO anda bien. Y claro que esta realidad (¿o debiera decir “fenómeno”?) no se debe en exclusiva a los jugadores; las situaciones vienen determinadas por algo más complejo, que se debe analizar en múltiples dimensiones.

Basta ver la crisis directiva del fútbol de ese país. El fenómeno social que representa también en una sociedad necesitada de espacios para liberar frustraciones. Las pasiones maniqueas de los dos equipos más populares (y más violentos). Los espacios deportivos con que cuenta el mismo país (que vi pocos y los campos de fútbol predominaban). La accesibilidad hacia los otros pocos deportes… total. El fútbol es un verdadero indicador social en cualquier país.

Tampoco supe que hubiera escuelas de fútbol en Perú (como las que en México abrieron hace muchos años los futbolistas extranjeros que se quedaban a radicar aquí después de su retiro). Ni que en las universidades y clubes hubiera formación de cuadros básicos con niños y adolescentes. Es decir, no dudo que pueda haber algo (pero bastante poco) y entonces, el origen (y me refiero a la fuente misma donde se generan) de los jugadores viene a ser el campo o el barrio bravo antes de una institución u organización más formal… y al ser entonces, su origen informal, se puede suponer la cantidad de falencias en la persona y formación del jugador.

Como lo mencioné en mi artículo: 10/12: Fútbol peruano: La crucifixión de los “internacionales” (http://blog.pucp.edu.pe/item/17286 ) cuando di una posible interpretación a la famosa juerga que inició toda la histeria futbolera más enfocada a la persecución de los jugadores que a la reflexión y crítica misma del sistema, organización y deporte mismo.

Pero los chakra jugadores siguen dando de qué hablar, y de manera sorprendente. Si algún momento yo argumentaba que su origen humilde y la nula educación recibida (o bueno, quizá esté aniquilando de manera indebida su –quizá- secundaria pública terminada) los hacía susceptibles a los placeres mundanos y las compañías extremadamente mediocres y ridículas (como el amigo de Pizarro cuya foto vi en el Trome… que parecía más bien un choro o un albañil antes que el mejor compañero del internacional y famosísimo jugador peruano). Creo que quedé rebasado en mi percepción, por una más auténtica chakrafutbolera realidad; los orígenes patológicos de algunos futbolistas al parecer los llevan a extremos inmorales, aberrantes y estúpidos.

El caso Ccahuantico es sorprendente
. Si robó o no, es aparte. El hecho que tenga “amistades” acusadas de robo es algo extremadamente inverosímil. De ser encontrado culpable como autor intelectual del robo a su propio club, la lectura de este acto debe cambiar urgentemente: ¿Qué perfiles psicológicos tienen los futbolistas del Perú? ¿Qué hacen los clubes para comprometer filosóficamente a sus jugadores con su misión? ¿Qué capacitación –o fortalecimiento psicológico- se les da a estos seres, tan necesitados de apoyo moral, para que direccionen sus acciones a aspectos más positivos?

Porque los futbolistas deben entender que como “figuras públicas” pueden (lastimosa y horrorosamente) ser ejemplo para los jóvenes, y justo muestran su enorme repertorio de antivalores. También, pueden ser (y son) el blanco de ataques de la asquerosa prensa peruana que vive del morbo, la depreciación de los individuos y el entrometimiento inmoral hacia sus vidas.

Porque Ccahuantico hace poco había tenido un escándalo en una discoteca, cuando andaba en compañía de uno de los fenómenos mediáticos y más apetecible sujeto a ser psicoanalizado por las facultades de Locura total y bruta: el Chiquito Flores.

El Chiquito en verdad me dejó chiquito. Oscila entre el heterosexual más ardiente al gay más apasionado. Golpeador de sus agresores (y fracturador de piernas) pero ahora está bajo sospecha de tráfico de menores (y la mujer sale en su defensa diciendo que sí es su hija, pero que le dijo al otro que era suya… y le sacó doble partida o acta de nacimiento -¡Aaaaaaaaghhhhhhhhhhhhhh! ¡Hazme favor! ¿Qué clase de mujer es ésta? ¿Cómo la escogió el Chiquito para hacerla su amante?-). ¿Qué clase de chiquito ser es este Chiquito?

Pues yo no sabía, pero el equipo de engendros mediáticos de la Magaly le hicieron una broma a este tipo. Entre un grupo de muchas personas (guionistas, actores, modelos, camarógrafos y productores) le crearon una situación absurdamente ridícula; una trampa para retardados mentales… y el golero del Cienciano cayó.

¿Por qué cayó en semejante estupidez y no se daba cuenta de lo falso y ridículo del anuncio del perfume francés La Pisse (los orines, o la picha)? Por diversas razones según mi análisis:

De inicio el ofrecimiento de dinero (25 mil dólares por cuatro fotos), y no pidió contrato escrito ni condiciones ni nada. Porque 25 mil dólares es tan poco dinero que no ameritan una firma en algún documento.

El empresario negoció con él en francés, y él por orgullo nunca reconoció que no entendía nada.

Su poco criterio (¿o nulo?) nunca le hizo ver que en un comercial de perfume era ilógico mostrar a un moreno con un pulpo por pene y varias modelos tocando los tentáculos del octópodo. Quizá le pareció un porno anuncio para un país de mentalidad abierta como pudiera serlo Francia.

Aplicarse el perfume sobre la ropa es un acto de barbarie cultural
(y mucha gente orgullosa se lo pone sobre sus trapos sin saber que el perfume debe reaccionar con la misma piel y su grasa para dar la nota baja; la que determina el olor personal final).
Salir con un letrero hecho a mano con su edad anunciada y el tamaño de “su zapato”. Por dios, ¿no se dio cuenta tampoco de la alusión fálica?

Posar casi desnudo, deslizándose por el pasamanos de una escalera, mostrando el trasero lleno de aceite tampoco me parece un motivo de una loción, pero seguro a él se le hizo fantástico.

Y por último, dejarse colgar desnudo de unos arneses para ciertas fotos de su cara y torso (¿dónde se justificaba la falta de ropas y pies sujetos con cinta de embalar?).

Realmente cuando miré en el youtube dicha humillación pasaba de la risa total a la molestia extrema. En verdad, ¡qué tipo tan tonto!

Pero vaya grupo de personas inmorales y criminales organizados que lograron meter a este pobre diablo en semejante dinámica de ridiculez y humillación. Y fueron un grupo de varios individuos (quizá bajo la batuta de la enferma Magaly) que jamás sintieron compasión de ver cómo se jugaba con la dignidad de este tipo engreído, ciego, presumido, problemático, conflictivo y al fin y al cabo futbolista chakra del Perú.

El video de la estupidez puede mirarse aquí:
http://www.youtube.com/watch?v=BIGOIZdU6Vw

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Kinkón, el dulce prohibido

Realmente no sé si sea Kinkón o King Kong el nombre del delicioso dulce peruanorteño ya que lo he visto escrito de ambas maneras (y al parecer a nadie se le ha ocurrido proclamarlo patrimonio de la humanidad y darle su nombre de origen y creación como exclusivamente peruano –así que cuando otro país se les adelante surgirá otro conflicto-). Uffff. Vaya manera de comenzar esta entrada.

Que si los de Lambayeque o los de Trujillo son los mejores. Dicen que los primeros son los originales. Total, ambos son deliciosos.

El kinkón tiene manjar blanco, y hay algunos que vienen combinados, ya no recuerdo bien de qué otros sabores; pero son simplemente exquisitos.

En mi segundo viaje al Perú los conocí. Un conocido incidental que me llevó a un hotel muy agradable en Trujillo (sencillo pero muy barato y limpio) me sugirió que los llevara como recuerdo a México. Me gustaron tanto cuando los probé que no dudé en hacerlo y compré dos piezas grandes (calculo que como de medio kilo cada uno). Además, como precisamente en ese viaje yo había llevado dulces artesanales a mis entonces pocos conocidos en Lima, y éstos fueron un éxito arrollador, sospeché que sería recíproco regresar con lo mismo.

Pausa anecdótica
Compré unos dulces envinados con un valor quizá de 6 dólares o sesenta pesos mexicanos, y se me ocurrió que los dulces de una de las cajitas los daría al personal del bar pub que más frecuentaba en Lima. El resultado fue sorpresivo; todo el personal se alegró tanto conmigo al grado que, durante ese viaje, las tres o cuatro visitas que pude haber hecho fui tratado como cliente super V-I-P. Es decir, ni alguna generosa propina –que hubiera tenido que ser a cada uno del personal- pudo haberme ganado la simpatía de cada empleado. Así que cualquier cosa que me faltara de inmediato se cubría, y lo mejor; entre dos hombres de seguridad me acompañaban a abordar un taxi a mi hora de salida, pero antes ellos decidían si el taxista era una persona conocida por ellos.

Así que de regreso a México, en la primera semana de enero de 2006 me presenté con una mochila de viaje algo vacía (ya que más bien había ido a adelantar lo que en mi futura residencia en Perú utilizaría) pero con dos deliciosos kinkones (acá si suena mejor que King-Kongues (jejeje) dentro y me formé en la fila del check in.

En aquella ocasión estaba una máquina de rayos X afuera del mostrador, quizá debido a la temporada alta (fin de vacaciones de diciembre, y por lo tanto tremenda cantidad de pasajeros), así que mi mochila pasó por la revisión desnudadora de secretos antes que yo mostrara mi boleto y pasaporte.

De pronto, un policía se me arrimó y me preguntó si la simplona mochila era mía. Le respondí afirmativamente y él, sin quitarme los ojos de encima, preguntóme “qué llevaba”. “Kinkones”, le dije con la mayor de las tranquilidades de mi parte. Sus ojos no se quitaban de mí. No niego que era amable, pero me miraba como el lobo feroz antes de desear cenarse a la Caperucita. “¿Por qué llevas kinkones” inquirió, “como recuerdo, si vine con dulces ahora yo regreso con dulces… por qué, ¿no se vale llevar ese tipo de comida?” insistí con la calma de quien se resigna a tener una viaje de varias pero varias horas (avión, taxi del aeropuerto en México a la Terminal de buses, espera para tomar bus a provincia, viaje de horas, taxi de la Terminal de mi ciudad a mi casa…).

Sus ojos finalmente desistieron cuando me dijo “No, está bien” y se retiró. “Tipo raro” me dije… eso fue hace tres años.

Pero ahora leo en los periódicos; un español, o un lituano, un brasileño… y no sé qué tantas nacionalidades detenidos en el Aeropuerto Jorge Chávez por querer salir del Perú con pasta básica de cocaína metida en los deliciosos kinkones.

¡¡No mamen, depravados burriers!! (Excuse my French, pero es en serio) Ahora gracias a ustedes la posibilidad que uno traiga otro dulce para mi país queda disminuida a su mínima expresión (a menos que quiera que abran y revisen mi maleta, me interroguen por minutos ante la mirada morbosa de tanta gente y que finalmente me los quiten allí mismo). Kinkoneando la coca atentan contra la cultura gastronómica de un país que se crece con ello. Porque hora son los king kongs, pero más tarde, las botellas de pisco Queirolo, Pancho Fierro o Demonio de los Andes –por mencionar mis marcas exclusivas de consumo personal- podrán ser coca líquida (me pregunto si es posible), o los turrones de Doña Pepa (que no me emocionan en nada por lo duro que son), o las bolsas del Café Britt (pésimo para mi gusto) que venden en el aeropuerto.

Y en serio que en verdad me jode que un extranjerito a cambio de tres o cuatro mil dólares atente contra delicias para el paladar que bien podrían apreciarse en otros países. Y si dicha persona es atrapada y sentenciada a muchos años de cárcel, en verdad, no me interesa, porque el riesgo y carácter de ilegalidad de dicha conducta cualquiera lo sabe, pero su impacto en terceros cuyo objetivo es el intercambio cultural sobre todo -como puede ser mi caso-… eso, eso escapa de su percepción limitada al deseo de dinero al margen de las leyes de cualquier país.

Como última nota curiosa; no pude encontrar imágenes de los kinkones en la red… y yo en mi fototeca tampoco tuve alguna. O sea que quizá realmente estos dulces sólo coticen como medio de transporte de la droga.
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Hablemos de música: Buckingham Nicks

Un aporte musical de rock de los setentas.

De repente me llegó una crisis de tedio que me ha detenido en desarrollar algunas ideas sobre tantos temas que me provocan a desarrollar:

a) Los casos de abusos infantiles que se empiezan a manifestar en medio orbe, este fenómeno me tiene sorprendido por las posibles correlaciones que percibo.

b) El desencanto de un futuro impredecible en cuanto a aspectos sociales (y la creencia que en otras naciones la seguridad laboral y económica SÍ está garantizada).

c) Algunas cuestiones que me hicieron llegar gracias a mis artículos sobre la cultura o ignorancia del café (y de lo cual ya preparo algo sobre la incultura cafetera mexicana).

d) Artículos sobre música ya que reconozco que Lima la ochentera y La cumbia peruana con nombre y apellido han sido realmente leídos en mi blog.

Esta noche del domingo me referiré a dos músicos que he admirado por mucho tiempo, pero que precisamente ayer y hoy regresaron como huracán a mi cabeza (y de esta manera, promuevo mi desafío de los musicólogos hispanoparlantes tan wikimedidos).

Buckingham Nicks


Imagen tomada de:
http://www.amanandamouse.com/blosxom/BuckNicksbk.jpg

Stevie (ella, la Gypsie) y Lindsay (él, Guitarra) se conocieron en un colegio en California quizá a finales de los años sesenta. Ella sabía tocar la guitarra y cantar gracias a la herencia familiar musical de un abuelo cantante de country que la enseñó de niña. Él, por su parte, tenía que haber sido nadador; sus hermanos eran tritones y hasta olímpicos, pero por mera fatalidad de cuento de hadas, un día una guitarra cayó en sus hermosas manos y se originó a twist of fate.

Y dos músicos se conocieron en su plena juventud, se hicieron pareja sentimental (sin anillos ni nada), y con la experiencia mística natural de aquellos años (Vietnam, la honda hippie y demás factores) decidieron grabar un disco como dueto.

Se dice que Lindsay ya había llevado los tracks de demostración a Polydor y justo cuando se les autorizó la grabación él padecía una enfermedad que ni trabajar le permitía, pero para eso la Gitana Stevie se dedicaba a lavar platos o andar de mesera en algún restorán tipo road movie. Se puede decir esto y más, pero quizá sean los elementos mágico-amoroso-encantadores que por cierta tendencia se nos hayan enseñado para matizar las historias que nos conmueven de verdad.

Si el disco era increíble o no es algo difícil de decir, simplemente por el contexto de la época. Janis, Hendrix, the Moody Blues, Donovan, the Beatles y cientos de músicos y tendencias rock era el aire natural del momento… pero que la química de esta joven pareja, sus excepcionales voces y esos arreglos de guitarra eran algo tan fuerte que hasta la fecha siguen cautivando a gente verdaderamente conocedora de la música (y no me queda más que incluirme a esta lista). Su manera de interpretar la guitarra sorprende de inmediato y no es difícil de ver que Buckinghman simplemente tiene un estilo de tocar la guitarra único (no es exageración; se apoya sobre todo en su capacidad de rasguear con dedos y uñas y no utiliza plectrums o uñas sintéticas –de hecho hasta una guitarra especial se le fue diseñada posteriormente-). Además de lo anterior, el dúo contó con un apoyo de otros músicos exquisitos que tocaban para figuras musicales consagradas.

Y al parecer este disco primero de la pareja no conmovió a los melómanos de esa época (1973) o, la Polydor esperaba demasiado éxito comercial… el disco prontamente salió del mercado (y nunca volvió ni siquiera en una tan añorada reedición en cd).

Porque si el Buckingham Nicks nunca se reeditó no ha sido obstáculo para que gracias a los programas peer2peer corran a través del orbe las canciones de este disco (en mi experiencia no lo pude encontrar como un archivo completo, pero todas las canciones de manera individual las pude bajar del Ares). Basta escuchar Long Distance Runner para sentir la emoción de unas guitarras alegres pero muy complejas. Por su parte Races are Run (su intro) y Django (pieza instrumental) muestran un sabor mucho muy hispano, más cercano a la música latinoamericana que al mismo rock. Y sobre las letras qué cuestionar; el onirismo, el amor en una amplitud inusual.

Las canciones del album son: Crying in the Night; Stephanie; Without a Leg to Stand On; Crystal; Long Distance Winner; Don’t Let Me Down Again; Django; Races Are Run; Lola My Love; y Frozen Love; y, a pesar del supuesto fracaso del mismo se dice que cuando Mike Fleetwood (y el matrimonio McVie seguramente) apenas lo escuchó de inmediato quiso incorporar a esa nueva guitarra-voz desconocidas en el mercado del rock mundial.

Y antes de terminar esta entrada musical de mi blog sólo rememoro que, una vez integrados Buckingham y Nicks a la cambiante agrupación de Fleetwood Mac se consolida la alineación de este grupo más prolífica y comercialmente exitosa y hacen su debut como quinteto (tres ingleses y la pareja norteamericana) con su disco epónimo Fleetwood Mac (1975) o conocido por algunos como el “White Album”. En este disco, Crystal reaparece como canción así como I’m So Afraid, Monday Morning y Landslide que hubieran sido del Buckingham Nicks II (si es que se les hubiera permitido grabar nuevamente).

¿Qué se ganó con esta fusión musical o que hubiera pasado si no ocurre siquiera?

El siguiente disco de la banda (y segundo como nueva agrupación) fue el Rumours (1977), uno de los discos más exitosos de la música rock; vendedor de millones, ganador de grammies, mantenido por meses en los charts, sus varias canciones han formado parte de la vida misma de tantos de nosotros (de cierta edad), temas que por treinta años han sonado en la radio de ciertas realidades, participado en películas y utilizados como fondos de anuncios quizá.

Fleetwood Mac se consagró con Stevie y Lindsay (Salón de la Fama) y estos chicos fueron durante doce años los indiscutibles líderes musicales de una de las alineaciones más grandes de la música. Así pues, si tú lector no eres de la onda comercial típica, date tu tiempo y rastrea los temas que te he contado… ¡y ya platicaremos!

Para tener acceso a este disco, visitar mi link:

http://cid-6ede2a188097dd7e.skydrive.live.com/self.aspx/Buckingham%20Nicks Sigue leyendo

Toda Lima cabe

Sunset hacia SMP desde Av. Universitaria por José Zavala
Vista hacia el distrito de San Martín de Porres desde el Palacio de la Juventud. Imagen de José Zavala.

Todas los asuntos urgentes,
que penden en Lima.
Todas las calles vacías,
por miedo a sus miedos;
los amores frustrados,
aquellos que no quisieron
porque no pudieron…
toda Lima caótica,
toda la ciudad completa.

Todos los correos que no me contestaron,
los contactos del Internet
todos, los que nunca retornaron.
Todo el pisco chilcano, o sour,
o puro o con Coca.
Todas las canciones criollas que pude cantar
cuando borracho
(y que ya no recuerdo más).

Todos los números de teléfono
que me dieron, porque no llamaron.
Todos los serenos del Centro,
que ya no están; por mediocres fracasados.

Todo el meretricio de Colmena,
y las afeminadas de la San Martín,
con los disvalores cachacos.

Toda la hipocresía limeña
(made in Spain y bajo el yugo de Dios)
sus complejos racistas,
que ni con mil cumbres mundiales
se podrán olvidar.

Toda Lima, Perú; cabe,
en esta noche en un poema;
porque quiero recordar

Costa Verde negra. Desde Larco Mar por José Zavala
Una vista hacia Chorrillos. Imagen de José Zavala. Sigue leyendo

¿Quiénes son los wikipedistas hispanohablantes (“expertos en música”)?

Una reflexión molesta y cuadrada alusiva a ciertos artículos y sus creadores:

Imagen tomada de:
http://english.ncku.edu.tw/content/files/Wikipedia.jpg

Unito (Viviendo en un mundo cool)

El Mundo, siglo XXI; las comunicaciones están en una etapa muy avanzada. Las distancias se redujeron a nada. Basta una terminal conectada a la web ¡y listo!; imagen, voz (aunados a manera de video) o el simple y seco texto… pero es tan inmediato y tan fácil.

Los mismos teléfonos celulares han dado su gran aporte. Uno de ellos que pretende cambiar la ortografía o concepción gráfica de las palabras; otro, peor, que intenta acabar con la soledad necesaria de una persona robándole sus lapsus de “¿dónde estabas?”.

Y bueno, ¿acaso me puedo quejar? Si hay gente que no puede dejar de “estar en contacto” con tantas y tantas personas con su celular (por muy banales que me parezcan sus temas y demasiado falsas sus manifestaciones emotivas), yo también tengo mi debilidad de desear estar siempre conectado a la web.

Y así como me cuestioné culpable en mi artículo La piratería y los derechos de autor:
http://blog.pucp.edu.pe/item/21740 realmente me alcanzó una época que nunca imaginé hace unos veinte años. Desde la sala de mi casa y con mi computadora puedo recorrer, explorar, divagar, promover, cuestionar… y sobre todo; recordar (y mi viene mi sentido antes materialista, ahora no sé cómo llamarlo… ¿posesionista?) y tratar de volver a tener conmigo, sobre todo, tanta música que afectó mi vida en diferentes épocas y formatos ahora históricos y desconocidos para muchos -desde los 8 tracks, casets, vinilos (12”, 45 rpm) hasta los todavía vigentes cd’s-.

La música ha sido siempre un alimento a mi ser, y a mí siempre me ha parecido normal querer conocer más sobre sus creadores, sus mensajes, sus motivos intrínsecos de composición, la época y contexto que fomentaron su creación.

Dosito (la sed de conocer)

Siguiendo con el tour en el país de los recuerdos; alguna vez mis amigos y yo nos juntábamos a charlar tantas anécdotas, tantos mitos tan inverificables y que eran la manera de comenzar a saber un poquito de quiénes eran mis autores, mis discos, mis canciones.

En una de estas leyendas Paul Simon esperaba el estudio de grabación en París mientras un tal Uña Ramos –supuestamente boliviano- interpretaba El cóndor pasa… y en tres minutos Mr. Simon compuso una “muy profunda” letra y justo cuando Uña salía le pidió que se la interpretara nuevamente y ahora con sus músicos además y así se dio a conocer dicha melodía al mundo… Total. Pero hace veinte años vivía para creer.

Además de los intercambios informativos de los amigos, la única manera de corroborar era adquirir algunas esporádicas revistas donde a veces trataban a los músicos y novedades en cuestión. Pero este medio tenía sus preferencias comerciales bien definidas.

Supertramp es un grupazo norteamericano” me dijo un compañero de prepa en 1982 y, la verdad, dudé pero no tenía los elementos para refutarlo. Muchos años después supe que en un momento solamente el sax (Dave Winthrop) lo era, después, el batería Bob Sibenberg.

Luego llegó la era MTV y todo cambió. Había que estar frente al televisor, escuchar las reseñas, los comentarios de los VJs, y sobre todo esperar los especiales de los grupos de antaño. Emulando a esta cadena siguieron programas finalmente de factura latinoamericana que también revisaban música de diferentes épocas y partes del orbe.

Tresito (¿Qué onda con los wiki?)

Jimbo Wales parece ser el creador del concepto wiki, que consiste en crear de manera colectiva documentos para subir en un sistema de intranet (en su concepto original y aclaro “mi parece”). Su idea la desarrolló posteriormente para crear una enciclopedia comunitaria en la red y que existe desde el 2001, y que por su cantidad de artículos se ha convertido en una de las referencias más inmediatas… pero cuestionables en muchos aspectos.

Para conocer más:
http://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia:Acerca_de

A pesar de reabasar los siete años de existencia y los no sé cuántos millones de artículos en línea, todavía existen personas que navegan de manera ingenua por la web y desconocen lo que viene a ser esta herramienta; que insisto, puede tener tantas bondades como reticencias.

Porque la manera como crece la Wikipedia es simple. Cada persona que se crea con conocimiento de algún tema se registra y ofrece su aporte, que teóricamente tarde o temprano será revisado y autorizado (aunque este sentido original de lo wiki parece haberse relegado) por un moderador (que quién sabe Dios si él viene a ser un verdadero experto en el tema).

Pero lo importante no es tener una gestión de conocimiento verdadero, sino una cantidad de alusiones sobre todos los temas posibles. Y no hay nada de malo en ello ya que el mismo concepto así lo define; si sabes algo apórtalo (y no “si sabes algo que difícilmente pueda ser cuestionado entonces quizá debieras aportarlo”).

Y bueno, no puedo negar que cuando deseo conocer algo de manera instantánea y superficial de algún tema y googleo el término es sin duda el wikiconcepto el más inmediato en los resultados.

Cuatrero (¿Quiénes diablos son estos colaboradores?)

Si bien mis wikisearches están muy focalizadas en música más bien retro (esto me lleva a suponer que los wikipedistas son más bien jovencitos nativos digitales), realmente son pocas las lecturas que me han dejado un buen sabor de búsqueda. Y no porque hayan dicho lo que quería conocer, sino por su simplona brevedad y sobre todo, su lenguaje no medido, ciertamente exagerado:

“… y entonces sacó un temazo”
Por dar un ejemplo, o sea, ¿qué es un temazo? Si nunca lo conocí yo (hasta ahora que lo descargué), entonces, ¿qué pasó? ¿Un temazo para quién?

“… sin duda el mejor tecladista del rock”
Mmmm, ¿bajo qué criterios?

Es decir, siento que estos chicos inmaduros se alucinan de inmediato, y no por la calidad de los músicos de quien hablan (porque no puedo negar ciertos detalles) sino por su afán de colocar sus inmaduras ideas en la web, y así comienza el web-eo.

Porque si alguien desea wikipediar basta registrarse. No es necesario ser mayor de edad, o tener un currículo elegante; ni siquiera antecedentes que garanticen la redacción o disciplina de búsqueda e indagación (que ciertamente la educación formal puede promoverlos y no la vida misma).


Imagen tomada de:
http://www.nataliedee.com/062306/wait-i-have-a-wikipedia-entry-maybe-thats-my-poop.jpg

Traducción libre cimarrona:¡Chester! Pensé que te había dicho que los únicos en esta casa que podían cagar en el piso eran aquéllos con su propia entrada en la Wikipedia. Aún no eres destacado para cagar en el piso.

Hace poco, al terminar de leer la wiki-breve-biografía de uno de los más exitosos grupos de rock en los últimos años (nótense los superlativos, pero esto es según la Wiki, según muchos amigos y según yo mismo), me puse a indagar otros artículos sobre los mismos musical monsters y un solo artículo de Yahoo Music bastó para acabar con toda la brevedad e ideas mediocres de ese wikiaporte. Digo, bastaba con traducirlo y darle el crédito, pero no, el wikineófito habló de mi supergrupo como si hubiera sido un simplegrupo a pesar del supercalificativo que le dio.

¿Y qué me queda hacer? ¿Demeritar los wikiaportes gratuitos y de buena intención aunque a veces simplones, vagos y vacíos? ¿Negarme a la desconocida fama de mi blog y dedicarme a wikipediar un rato?

Espero que tarde que temprano alguien comience a pulir la abundancia de oropel y poco a poco se beneficie a este servicio-herramienta-recurso… para el bien de la música al menos y los que aún desconocen lo wiki lleguen a acceder a esto sin tanta contemplación.

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Un mundo raro: alcoholismo y obesidad, globalofilia y Meteoro Racer

Sábado en la tarde, hace calor; el mes de mayo se deja sentir. Así es. Calor, calor y cuando uno parece no aguantar más, llega entonces la lluvia. Bueno, así había sido, ahora hay que esperar que este desorden climático no afecte tanto, como lo está haciendo en otras realidades.

No soporto estar en casa. Todo el barrio tiene su estéreo a todo volumen. La mezcolanza de canciones aunado al calor crea un hastío como pocos. Decido salir.

Abro la puerta eléctrica (para asegurar una salida con estilo star) y quedo asombrado. La calle parece una cantina. Hombres tremendamente obesos beben en las afueras de sus casas mientras sus hijos, sobrinos o quién sabe que son juegan con una pelota a media calle.

Los bebedores de esta región no hablan fuerte y menos gritan (eso es algo muy peruano). Lo que sorprende –insisto- es la contaminación sonora del volumen de todos los estéreos –que a veces es reforzada por alguna ridícula moto tipo chopper o alguna camioneta con sonido súper subwoofer-. Yo mismo suelo tener mi equipo a un volumen moderado todos los días. A veces me he sentido apenado con el barrio cuando me pregunto si es que a la media noche las notas armónicas de mis variados géneros sean escuchadas fuera de mi terreno. Pero cada sábado mi melomanía es rebasada con creces por el escándalo de la narcomúsica… o de las nostálgicas canciones de hace 30 ó más años, a pesar que son escuchadas por los hijos de quienes las conocieron estando de moda.

Salgo en búsqueda de menos ruido. Me dirijo al cine. Speed Racer, guau. La caricatura que veía cuando tenía seis años. Compro el boleto de entrada pero falta una hora para la función. Comienzo a caminar y mirar los aparadores de las tiendas -vivo en una ciudad exageradamente pequeña- así que puedo recorrer inclusive cuadras. En los aparadores todo es igual. Las mismas marcas, los mismos modelos, los mismos precios.

Hace unos años yo podía comprar ropa mexicana muy buena, alta en precio pero cuya calidad era garantía de cuando menos cinco años de uso… esa ropa ya no existe. Ahora todo es igual. El mismo modelo, juro que viene de China.

Logo de Nike. Tomado de internet
http://www.victoryteamwear.com/images/NikeShieldLogo.jpg

El calzado; las botas y zapatillas, las mismas marcas. La única diferencia es que una tienda quizá tengo un modelito que la otra no. Me aburro de caminar para ver lo mismo: Nike, Adidas y demás corporaciones. ¿Y si quiero algo mexicano? Creo que sólo algunas marcas con pretensiones más marketeras pueden sobrevivir.

Finalmente ingreso a ver Meteoro. El cine es un asco. Está siendo reconstruido. En un mes se abre un multisala (donde seguro habrá puro cine yankee, fresa y estúpido) y esta empresa menor demasiado tarde desea modernizarse… y lo hace con pésimo gusto y con una mirada muy conservadora y familiar. No sobrevivirá la competencia, es seguro; no están preparados para comprender el cambio.

Y comienza la película. Guau. Es increíble. Nada es real. Todos los colores kitsch que salen en la película parecen generados por computadora. El reparto a su vez es muy peculiar: todos los colores y sabores de las razas se funden. El mundo como aldea. Ya los buenos no son los blancos protestantes, ni los malos son los negros o latinos católicos. Ahora todos pueden ser de todos los bandos (claro que los whiteys siguen teniendo dominio).

Speed Racer, imagen de internet
http://www.newsarama.com/IDW/SpeedRacer/01/Speed01_02_03.jpg

Y Meteoro Racer corriendo su auto en una fantasía futurista que sólo los japoneses podrían concebir… y sólo esos australianos de Matrix podían recrear. Es excesiva visualmente. Para niños nativos digitales perceptores multimedia… alguien de mi edad queda rebasado.

Y aunque se supone que la película es A (general audience) por tener su dosis de violencia moderada y cero insinuaciones sexuales, la verdad, la película es muy violenta. ¿Pero de qué nos sorprendemos si vivimos en sociedades llenas de crímenes y por demás violentos? Ahora en cualquier familia existen casos patológicos, en las mismas escuelas todos los días se ve alguna forma violenta de convivencia, así que ver las hiperrealistas pistas de carreras de Speed Racer cuales Coliseos romanos cuyo público pide sacrificios no sorprende a nadie… y ver los efímeros y abstractos autos salir volando en llamas o explotando para convertirse en millones de partes es el mero atractivo visual. Porque los autos, los autos, sólo el Mach 5 es visible; los demás vehículos son meras insinuaciones. No puedo describir o dibujar alguno, realmente nunca lo percibí. Se acaba la película y salen como 50 estudios en los créditos; más que los actores sin lugar a dudas.

Y termina la carrera y salgo de la sala rodeado de hipopótamos que visten las mismas marcas de ropa y calzado. Afuera, camino a casa y trato de recordar algo especial de la película de autos…nada revolotea en mi mente.

Recuerdo con nostalgia a Mad Max y su segunda entrega; El guerrero de la carretera, donde toda era verdadero, cero efectos digitales, puro valor de dobles y autos destruidos en verdad. Llego a casa y el barrio ya se ha tranquilizado; los ebrios ya duermen en sus camas. Me quito mi camisa Made in Mexico que sigue luciendo bien, y es elegante a pesar de tener algunos años de usa. Y me tiro en la cama para esperar otro día en una nueva realidad globalofílica y llena de pestes del nuevo milenio… extraño andar perdido en una selva sudamericana.

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El estrés del caos vehicular (mi advertencia fue ignorada)

Lo dije. Lo aseguré. Lo critiqué en su momento (hace ya cinco meses):

El caos ya no parece serlo, se ha internalizado en nosotros. Pasar por Habich o Colonial ya no nos causa molestia evidente… pero estos contratiempos están acumulándose en nuestro organismo y poco a poco se manifestarán de otra manera. Los choferes y cobradores, los estudiantes que a diario lo enfrentan, la gente que acude a su trabajo atravesando estos puntos críticos; algo en su personalidad debe ser diferente, alguna merma emocional debe estar afectando tácitamente (6/12 /07).

Léase mi artículo completo en: http://blog.pucp.edu.pe/item/17182

¿Qué más da criticar propositivamente? ¿Qué se gana alguien que puede concebir que ciertas políticas generarán problemas?

Acaba de informarse que un estudio del Instituto Gestalt de Lima manifiesta que:

“Hay mucha frustración por este panorama, ya que el caótico tráfico limeño contribuye a rebasar la tolerancia de los ciudadanos, tornándolos agresivos, depresivos e hipertensos”, dijo el psicoterapeuta Manuel Saravia, director del instituto.

El Comercio, 6 de mayo de 2008 ( http://www.elcomercio.com.pe/ediciononline/HTML/2008-05-06/los-limenos-presentan-estres-caos-vehicular-principales-vias.html )

Así que si el estudio anterior muestra repercusiones en la salud de los limeños, y si le aunamos viejas dolencias –no tratadas- como la exposición a diferentes tipos de punición, el sentimiento de vulnerabilidad de vivir en una ciudad considerada peligrosa por todos, el estrés “natural” de una megalópolis… and so on!

¿Qué se pretende? ¿Enloquecer a la capital del Perú?

¿Qué se concibe cuando se planean Cumbres Mundiales en una ciudad que requiere con urgencia de un serio proyecto de ingeniería y ciencia de la ciudad para hacerla más habitable? ¿Qué sectores se van a beneficiar (“¿exclusivamente?”) con recibir a dirigentes y líderes mundiales en Lima? ¿Se pensó a quiénes se perjudicaría (o ni siquiera han tenido una suerte de valor como ciudadanos)?

Así que si un estudio ahora dice que buena parte de los limeños ya padece un estrés mayor por efectos del caos vehicular generado por las obras que le darán una “fachada de desarrollo” a la capital y al país mismo, pero por otra parte, “la estructura real de la población” puede estar presentado ahora un grado de adicciones mayor (alcohol, tabaco) como paliativos no saludables; de más intolerancia, discriminaciones y agresiones así como de trastornos psicológicos que pueden incidir en el detrimento familiar y civil. Sigue leyendo

Cholearse daña

Sobre lo cholo en el Perú se han escrito tantos ensayos. Tantos, y que sólo muy pocos los hemos leído. Así que hablar sobre lo cholo en el Perú es hablar en términos tan abstractos… que es mejor evitar.

Sí. Yo leí El laberinto de la Choledad, pero no pude comprarlo. No existe como libro ya. Tuve que recurrir a unas gastadas fotocopias en las maravillosas bibliotecas de la Católica. Es imposible que la gente sepa sobre las ideas de Nugent y pueda discutirlas, ni sobre las ideas de Arguedas o las recientes del señor Bruce.

Bueno, ¿a qué viene todo esto? No es cierta ni aceptada la frase marketera peruana de Todos somos cholos. No. En el Perú no todos son cholos. Una gran parte lo es, pero no acepta ser llamada así. El término puede ser muy despectivo, es peligroso; denota desprecio a quien se le da.

Un conocido mío, al que llamaré Isaac, cuando fue presentado con los padres de su novia en turno (porque el tipo no puede establecerse con ninguna por un complejo edípico), escuchó a sus posibles suegros decirse entre ellos “es un buen cholo”. Claro que esto no fue piropo para él. Y se calló y guardó este comentario por mucho tiempo, hasta que una tarde el cansancio y el alcohol de la cerveza lo afectaron para poder decírmelo con voz temblorosa.

Puede ser entonces que, los buenos cholos no existan. Quizá siempre sean malos… sin entender qué sea la maldad y quién lo diga.

Otro caso. Paola cholea a todos. “Cholo” es su palabra. A ella se la aceptan bien, pero cuando yo me referí a ella en público diciéndole “la chola” una gran cantidad de risas de burla a bajo volumen surgieron. Luego en corto y con risa perversa me dijeron “que la llamé sirvienta”. Bueno, ellos (los choleados) interpretaron eso (qué estúpidos, yo no la llamé así).

Javier es de origen serrano. Es quechuahablante. Él y sus amigos, se llaman “cholitos”. O sea, en diminutivo simple y cálido. Javier nunca me ha llamado de otra manera que no sea José. Yo en cambio le digo cholo, y algunos que ni con él se hablan, me dicen que eso es malo, que debo llamarlo por su nombre. Sin embargo, a mí Javier nunca me ha rechazado. Hasta me llevó en una ocasión a su pueblo de la sierra con su familia a pasar cuatro días -completamente incomunicado sin celular ni Internet (mera nota cultural)-.

Libertad es de Puno. Es una mujer muy analítica en cuanto a temas de género y pobreza. A veces le cuestiono sus escritos, porque ciertas ideas en su redacción no me son muy claras. Ella de inmediato acepta y se retira a corregir. Me comentan que algunas mujeres le critican su manera de hablar, o sea, de articular el español. Como yo sí le entiendo no tengo por qué criticar eso, he hablado con tantas personas de tantos países que he desarrollado la capacidad de entenderme y entender bien aunque no hablen precisamente como puedo hablar el español.

Ángel es un tipo fornido. Tiene su propia empresa que ofrece servicio de seguridad a ciertos locales. Una vez le llamaron “cholo” con desprecio, y amenazaron a su estirpe con nacer con cara de “llama” (camélido de las alturas). A pesar de su impresionante físico y su rostro pétreo, cuando me contó esta anécdota por poco llora.

En otra ocasión, ingenuamente, saludé al señor Mamani diciéndole “hola, cholito”. Un brillo de sus ojos gélidamente intenso me recorrió por completo, buscando un dejo de burla, seguramente para agredirme. No lo encontró, y pasados varios segundos finalmente me respondió y platicamos de lo más normal.

Y mí mi mismo me han preguntado con rencor si no soy cholo. “No sé” les he respondido. Si lo soy o no es un asunto secundario por mi mero origen. Cholearse es una forma de relacionarse en el Perú. Es un albur de aceptación, es un riesgo innecesario que puede herir a una persona cuyos sentimientos se han determinado con miedo, rechazo y burla desde hace más de medio siglo. Porque en el Perú no todos son cholosa pesar del absurdo anuncio marketero que hasta para las campañas presidenciales pudieron usar.
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