Epidemias de gordura; ¿ya te diste cuenta de tu situación?

Un viaje lejano al Perú

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Hace más de cuatro años, en mi primer viaje al Perú, cuando hacía un recorrido enorme a través del territorio, y justo por vicisitudes inesperadas me había hecho amigo de dos brasileños. Estando en Arequipa yo comenté que (entre otras cosas) me llamaba la atención que el Perú (en ese tiempo y en esas geografías) prácticamente no se veía gente obesa. Uno de ellos se me quedó mirando y reafirmó mi juicio diciendo que “no era la primera vez que escuchaba eso”.

En aquella lejana ocasión finalmente descubrí gente obesa (en su mayoría hombres morenos) hasta que llegué a Cañete. Pero de esto hace muchos años.

(Si bien recuerdo, en ese primer par de viajes no figuró el “pollo a las brasas” como destino gastronómico… pizza y parrillada fue lo que me era asequible de conseguir como cena en el distrito limeño donde me quedaba. O la comida misia; los deliciosos emolientes, quinuas y macas acompañados de un pan con huevo o queso.)

Reflexionando en ese tiempo sobre el porqué los peruanos eran de complexión más enjuta que los mexicanos… o mejor dicho, por qué los mexicanos éramos considerablemente más gruesos que los peruanos, las razones en ese entonces las deduje de manera directa:

En mi país las abundantes tortillas (discos de harina con las que acompañamos los alimentos a cualquier hora del día), los mismos refrescos (que en Perú se les llama gaseosas) que acá consumimos vienen en presentaciones mucho más generosas (en Perú sigue consumiéndose el tamaño clásico de 270 milímetros de la botella de vidrio, mientras acá los medio litro y hasta 600 ml. son comunes); además, las mismas gaseosas peruanas –en ese tiempo- me parecían menos dulces que las mexicanas. Y otra condición determinante, nuestra costumbre –o cuando menos posibilidad- de cenar tacos (discos de harina pasados por grasa o manteca rellenos de carne adobada con mucha más grasa o manteca… los “tacos mexicanos” que venden en Lima no tienen absolutamente nada qué ver con los nuestros”).

Bueno, a lo anterior claro está había que transversalizar con la condición económico social, la cantidad de trabajo físico que los limeños y demás peruanos tenían que hacer para sacar el diario, el giro laboral donde se sentía más el comercio y el trabajo de campo y demás condicionantes.

Amistades peruanas de Tarapoto (cero gordura): Rogelio, Giller, David y Mena.

Pero sí, hace más de cuatro años yo juraba que los habitantes del Perú eran gente de físico –en apariencia- mucho más saludable.

Una realidad peruana actual (drama en tres actos)

Primer Acto

El pollo a las brasas se expande como una enfermedad en la ciudad. En todas partes se ofrece, en cada cuadra de una zona más o menos habitada hay locales así. La gente es feliz engullendo papas fritas y bebiendo gaseosa. Comer pollo a las brasas se ha arraigado tanto que ahora son serios rivales de los chifas y las parrilladas.

El pollo es rico, no cabe duda. Es nutritivo. Pero comer esa cantidad abundante de papas fritas (carbohidratos con grasas saturadas) en la noche, es un acto de inconciencia alimenticia. Una cena de pollo termina siendo “un tour de force” para el organismo que necesitará de abundante agua y cuando menos un par de horas para metabolizar ese exceso. Un par de horas y gran cantidad de agua que seguramente el comensal no alcanzará o querrá permitirse, y dormirá antes de que eso ocurra… y el proceso de engorda habrá comenzado.

El pollo a las brasas no es peruano, aunque por su furor en el consumo así lo parezca. Es una tendencia italiana…y no recuerdo haberlo visto hace 4 años como ahora.

Acto 2. Un viaje a Huancayo.

Tomé el bus en la Terminal informal de Hierbateros. ¡Qué horror! Es fácil entender el porqué de los asaltos y los accidentes. Aparte de las mismas condiciones del bus y un recorrido que de por sí tarda demasiado antes de salir de la misma Lima.

En cada población se subían pasajeros. Ningún control de esto. Y entre alguno de ellos venía “un experto en nutrición”. Al llegar a La Oroya, el nutricionista se puso de pie y comenzó el discurso; la conferencia, las prescripciones o la mercadotecnia.

Con recursos muy pobres para mi gusto, pero quizá concebidos para captar la atención de los sectores menos (o nada) intelectuales, comenzó la letanía:

¿Cuál es el mayor capital que tenemos? (¿Mi mansión en Barranco o mi Ferrari? –Creo que mi laptop y mi cámara Lumix-)

¡La saluuuuuuuuuuuuuud!

Bueno, difícil contradecir afirmaciones de ese tipo. Por un momento pensé en hacer burla para desaburrirme del viaje, pero noté que buena parte del culto público de los pasajeros sí estaban emocionados con esa experta fuente de conocimiento.

Pero lejos de toda burla, lo que esta persona decía no era falso en absoluto (era la forma como lo decía lo que me causaba cierta desconfianza).

Pero sí, él hacía mucho énfasis en la cantidad de alimentos naturales –y preparados- que el Perú tiene, sobre todo en su la parte de la sierra (obviamente, si el bus iba a la sierra, había que enfatizar las bondades del lugar). Y salieron a relucir plantas y tubérculos (de los cuáles yo no sabía ningún nombre pero los pasajeros sí los conocían todos) con propiedades bondadosas para la salud y, que además, se encontraban en cualquier pedazo de tierra cultivable de la región… y por lo tanto en cualquier mercadito.

“Porque Huancayo ahora está lleno de pizzerías y de locales de pollo a las brasas, y esa comida no sirve”, dijo el jovencito ése con su aire de arrogancia.

Acto 3 (En Huancayo) ¿Dónde puedo comer algo serrano?

Pues el tipo tenía razón. Yo, perdido en la noche en pleno downtown buscando algo “decente” para mi organismo… pero no veía opción. O pizza, o pollo o parrillada o chifa.

Difícil decisión. El chifa siempre resulta lo más sano pero sus porciones siempre son muy generosas. Pero no entendía, si estaba en la sierra, ¿dónde estaban los alimentos naturales o locales de la región?

Huancayo se había alimeñado, o como dice un psicópata que desconozco; “se ha jironizado de la unión” (aludiendo la cantidad de fast food en que dicha concurrida y céntrica calle abunda). Y por lo tanto, si hacía años atrás no concebía gente obesa en este país, ahora era evidente que ya había… y suficientes para considerarlo epidemia.

Así que el desengaño fue grande para mí; una cena en Huancayo ya no era posible. Sólo me quedaban las mañanas para comer algo ligero, como pan con queso acompañado de quinua o maca… pero son las cenas las que nos matan.

El tipo de vida y la relación con la salud

El hombre comenzó a volverse obeso con el sedentarismo. Cuando cambió su vida por una estable, que le facilitaba conseguir las cosas, poco a poco se fue alejando de ese tipo de vida demandante de cazador nómada.

Si brincamos hasta nuestros tiempos (o sea, miles de años) ahora vemos que tenemos una bodega a cada diez casas de donde estemos. De vuelta a la ciudad mexicana donde vivo veo que proliferaron las cadenas de almacenes; demasiados locales en toda la ciudad.

No sólo los almacenes han crecido en número, también los negocios de venta de vinos, de cerveza, de comidas “folclóricas”, de frituras… de todo.

O sea, las tentaciones y todas las facilidades juntas, con caminar máximo una cuadra.

Nos hemos entregado al sedentarismo total. Y peor aún, vivimos en una época donde el tipo de vida que nos ofrece un sistema de gobierno, una sociedad, no es una vida satisfactoria. Entonces, esos vacíos de inconformidad pueden llenarse entre otras formas con hábitos nefastos como tabaquismo, alcoholismo… y tendencias a comer desordenadamente.

¿Es entonces una persona obesa una persona satisfecha?


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Bueno, yo no soy nadie para aseverar esto, pero antes de atreverme a sugerir algo, repasemos los paradigmas de peso y tipologías musculares.

Peso y talla

El paradigma más errado, pero a su vez el más común, es el juicio absurdo que no sé quién propuso. El peso debe ser lo que mide tu talla después del metro.

O sea, que como yo mido 1.80 metros debo de pesar 80 kilos. Una sencilla regla lineal… pero bastante estúpida e incoherente.

O sea, esta regla tan sencilla y simple elimina las tipologías físicas para volverlas una misma. Tu peso es tu talla. Qué simple, cualquier persona con daño mental lo entiende… pero así no es.

Además esa regla parece que es ambisex (o sea, aplicable a los dos sexos) y reduce el tamaño y peso de las estructuras óseas a una sola. Con esta regla, las complexiones ectomorfas, atléticas y endomorfas desaparecen. Y éstas no son tampoco tipologías rígidas; es decir, hay otras subvariantes como un físico flaco que tiende a lo atlético… o uno atlético que puede ser robusto en un periodo de descanso.

Yo podría pesar 80 kilos… después de seis meses de hepatitis, pero mi peso idóneo (o sea donde me veo tremendo y me siento mejor) estaría muy por encima de esa cantidad.

Conozco personas de 1.60 metros. Cuya complexión es gruesa. Pesan casi los ochenta kilos, pero con brazos y pantorrillas de cuarenta centímetros. Son gruesos, sí, pero con una densidad de tejido sorprendente. Decirles que bajen veinte kilos sería llevarlos a la enfermedad.

¿Y qué decir de flacos de 1.70 sin una sola gota de grasa que pesan sesenta y dos kilos? ¿Habrá que anabolizarlos y desbalancear todo su cuerpo?

Los nuevos conceptos de peso por lo mismo ahora involucran más variables. Como medir el peso y relacionarlo con medida de cintura, brazos y pantorrilla. Además, de calibraciones de cantidad de grasa en las extremidades.

Ahora existen en las modernas clínicas o gyms básculas que en base a un algoritmo incomprensible para mí, pueden determinar el peso en relación con el porcentaje de grasa.

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Y precisamente de aquí viene otro punto a considerar. Las modernas estrategias de control de peso de grasa son caras, y parecen ir dirigidas a un público que tiene la capacidad de pagar ese tipo de servicios en pro de la salud –además de tener el servicio al alcance mismo, es decir; una ciudad cuando menos-.

Porque la obesidad en las clases medias o altas no es aceptada socialmente, mientras en las clases desprotegidas es meramente una fatalidad.

Entonces, si eres clase media alta y eres obeso, algo en tu vida está mal. Padeces una severa insatisfacción y una baja autoestima que ni siquiera te permite inscribirte al gym.

Cuando la obesidad se cruza con los aspectos culturales


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En México la oferta taquera en la noche es insultante. Los tacos -que no puedo negar por origen, sangre, tradición y herencia- son exquisitos; pero contienen grasa y chile (ají) en cantidades excesivas. Además, los tacos tienen más aceptación en la noche. Cenar tacos es otro acto de inconciencia alimentaria.

En los días de Semana Santa salí al centro de esta ciudad que me alberga y pude ver la cantidad de gente cenando comidas “autóctonas” mexicanas. Mujeres horriblemente obesas, hombres con vientres impresionantes… pero en apariencia algo tan aceptado que inclusive parecían felices.

Entonces, cuando tu (in)cultura popular es tan poderosa que ni siquiera las psicosis de apariencia física generadas por Bay Watch (los cuerpos más perfectos de la televisión) parecen influir, las cosas apuntan a un futuro enfermizo; uno de enfermedades coronarias, diabetes, inclusive de problemas de columna y demás problemas.

¿Cómo bajar de peso entonces?

Los paradigmas de pérdida de peso también son otros

Las dietas NO sirven. Bajar de peso evitando comer no es para seres humanos insatisfechos.

Hacer deporte y quemar grasa. Otro concepto muy fuerte. Pocos individuos tienen los físicos adecuados para soportar tremendas hazañas de poder y fortaleza corporal que soporte eso. Y la capacidad de recuperación después del esfuerzo diario. Además, hacer tanto ejercicio genera una necesidad de alimentarse, y aquí puede venir un efecto contraproducente.

Entonces, la alternativa nueva y conciliadora viene a ser como sigue:

Reconsiderar el valor y riesgo de cada alimento; una cultura nutricional. Dejar fuera los tacos, los pollos a las brasas, las pizzas, las tortas y pasteles… ¡ni modo!

Renunciar al sedentarismo televiso y comenzar a caminar cuando menos media hora al día. Claro que nadar es mejor. Y si se visita el gym un par de veces a la semana mucho mejor.

Los gimnasios son una alternativa reconsiderada como positiva. Si el sobre peso lo convertimos en masa magra, dicho sobre peso no es necesariamente peligroso. No es lo mismo pesar diez kilos de más de grasa que de músculo.

Mirar a Pamela Anderson y David Hasselhoff correr y nadar en Guardianes de la Bahía, y así generar un deseo de verse como ellos.

Rodearse de gente atlética (albañiles, campesinos, fisiculturistas, ciclistas y maratonistas) para sentir vergüenza de no poder quitarse el polo por el calor como ellos.

Comer verduras, cenar verduras.

Dejar de fumar y beber (al menos en exceso).

Considerar una ingesta de cereales como sustituto a una de las comidas

Pero sobre todo, si uno quiere verse bien es reconocer entonces que la posibilidad de construirse un futuro de posibilidades saludables, y renunciar al riesgo de una etapa de vida llena de enfermedades, de problemas físicos y sexuales y de una marginación a otros aspectos de la vida que demandan un cuerpo ágil, capaz de desplazarse y que pueda disfrutar de todo lo que la vida ofrece.

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Blog en defensa de la PUCP

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11 pensamientos en “Epidemias de gordura; ¿ya te diste cuenta de tu situación?

  1. fabiola rayas

    yo creo que el problema en el caso de la comida no es la comida en si,sino la cantidad y la frecuencia en la que se coma mucha grasa o mucha carne,los malos habitos;como comer fuera de hoararios o no comer balanceadamente.
    creo tambien que comer sano es caro en todo el mundo, tal vez esa es la razon de comer tacos a toda hora,son muy baratas las garnachas y bien ricas.
    tambien creo que existe un problema global con la comida que en su mayoria es manipulada,ya no comemos calabazas o manzanas etc, con nutrientes ,sino comemos frutas y verduras que duran semanas sin hecharse a perder.
    no importa ser gordo o flaco mientras uno este sano.

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  2. Jorge Torres M.

    Hola José, me permito dar mi opinión con relación al tema de la comida, la mejor dieta o control de peso es mantener la boca cerrada, con ello se evita ciertamente la obesidad, no existe mejor consejo.
    Con respecto a la comida en general, lamentablemente los ingredientes estan todos manipulados artificialmente(genetica), para su duración, producción, sabor, et.lo cual nos afecta directamente en nuestro organismo al consumirlas, ya no existen las frutas con el sabor de antes(nos 20 años atrás). Antes, los niños tenian juegos infantiles de tipo fisico(jugar a la pelota, a la pinta, caballito de broce, al pillarse, ect, todos juego chilenos tipos) en cambio ahora play station, game cube, consolas en general, sólo se ejercitan los dedos de las manos y los ojos, ah los oidos también , que gran ejercicio y si le sumamos la dieta actual, esultado obesidad. La peste(el mal) del siglo XXI. O no???.
    Un abrazo y gracias por dar la posibilidad de opinar en este espacio, atentamente,

    Jorge Torres M. e Hijo, desde Santiago de Chile.

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  3. ximena

    esta bn lo q saco en conclucion porq en usa comen tanta basura asi com de cirlo pero a ca no nosotros commos sano y saludable
    pero no puedo negar q haya gente q sufre de obesidad .
    Ademas aca se trabaja duro .
    No hay tantos trabajadores en oficina si no mas en el campo
    la gente deberia asimilar lo q tiene ;la enfermedad y tratarla con un psicologo y un nutricionista .
    Y si no pueden deberian hacerse un bypass gastrico para q cierren su boca ; dejen de comer

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  4. jzavalaz Autor

    Así es, las epidemias de gordura mundiales son causa de los cambios de comportamiento de los humanos y del exceso de comercialización de productos -en su mayoría basura-.

    Cade vez es menos atractiva, gracias a los medios, las dietas de verduras y frutas; y cada vez los humanos menos comprometidos están con los deportes y los hábitos sedentarios como la web-adicción, los videojuegos, la t.v. y andar con el celular ganan terrenos.

    La solución directa es, efectivamente; hacer dieta, evitar comer y contar calorías. Pero una concepción más honda tiene que ver con la conciencia del fenómeno… y ésta le toca al gobierno, a los servicios de salud, a la educación y a la familia misma de tratar de cambiar en lo posible los hábitos negativos.

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  5. renata

    soy de mexico y se que tenemos un alto ìndice de obesidad y sobrepeso…pienso que debemos de tomar conciencia sobre todo en la cantidad de alimento que ingerimos ya que hay costumbres que no cambiaran ni la cultura alimenticia sobre todo en las comidas tipicas de tradicion pero comiendo poco de lo que te gusta y aumentar las frutas y verduras creo que podremos vencer ese mal… que si no lo hacemos acabara con nosotros ….la obesidad no tiene piedad de nuestro cuerpo es un destructor silencioso ante uno mismo… hay que tomar conciencia…y hecharle ganas…

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  6. Eddy Fernandez T.

    Interesantisimo lo que has escrito,de verdad que es muy interesante, yo soy de Perú y lo que anotas es cierto el sedentarismo nos esta matando y sì a esto le agregas que la ingesta de calorías es mas alta que las calorías que gastamos a diario pues tienes como resultado simplemente LA OBESIDAD

    Lo que tenemos que hacer es:
    PRIMERO: Tomar conciencia que la obesidad es madre de casi todas las enfermedades no en vano los doctores cuando vamos a los controles nos recomiendan bajar de peso
    SEGUNDO: Saber la diferencia entre ALIMENTACION y NUTRICION, no necesariamente lo rico y nutritivo,
    TERCERO: Tener la decision de querer cambiar nuestros habitos alimenticios si no hay la decision pues de nada sirve que nos escribamos tanto respectoa este tema

    Eddy Fernandez T
    visitanos:
    http://www.clubdenutricion.net

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  7. maria isela

    osea para nada no es problerma de nadie si no de su cabesa kren k los niños y señoras son bonitos gforddos seran bonitos de bebe pero para llegar a estos estrmos oijame por dios es otra cosa k se dejen engordar bbbbbaaaaalgame dios …..

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  8. Rigo Sanchez

    Que buen tema Jose, como siempre. yo estudie Kinesiologia y en mi carrera tome varios cursos de nutricion y cosas por el estilo. Mi opinion no es solo cerrar la boca y parar de comer, sino saber comer y en proporciones correctas. Tener una dieta no quiere decir dejar de comer las cosas que nos gustan (tacos,tortas,pasteles o otras cosas engordantes, sino comerlos esporadicamente. Mucha personas pinsan que dieta es no comer nada, al contrario, es saber comer y alimentarte sanamente con verduras, frutas, mucha agua, carnes blancas, pescado y evitar comer estos alimentos fritos en aceite. El no comer por no engordar, es mucho pero que comer y engordar. Porque tu cuerpo se empesara a comer el solo. Como no alimentas el cuerpo, el mismo empesara a ingerir lo que encuentre en ti. Bueno para no hacerla tan larga, esto es mera mala educacion alimenticia, en casa, esucelas,industriales y gobiernos. Ahora en estos diaz muchas empresas de comida empiesan con el tema ‘light’ en sus productos, pero en si, esos productos ‘light’,son mucho peores para nuestro cuerpo. Esto lo mire en clases que tube y lo unico que ellos buscan es que la sociedad siga consumiendo sus productos. Buen blog Zavala ya sabes quien soy jejeje. Ecuandureo Michoacan Mexico

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