Archivo por meses: Abril 2008

Los fundamentalismos de la educación pública mexicana

Desde que regresé a mi trabajo de docente no había podido entregar mis informes de beca de postgrado. La razón, muy simple; la Secretaría de Educación Pública del Estado de Michoacán ha estado prácticamente secuestrada por los diferentes grupos de poder que se creen con la potestad y autoridad de imponer sus caprichos a nombre de tantas cosas tan disparadas como absurdas.

“Mis derechos” es la frase de moda en todos los docentes sindicalizados. La letanía brutal. Todo mundo defiende sus derechos, que van desde la seguridad de cobrar el salario cada quince días (trabajando o no), de tener tres permisos económicos al año de tres días cada uno (y si no los tomas entonces la Secretaría debe integrarte esos días a tu salario), de poder atender tus asuntos familiares en horario de trabajo, de hablar horas y horas por teléfono en lugar de concentrarte en tus labores, de no asistir por motivos de gestiones prodefensa de derechos o denuncia de anomalías antiderechos… hasta proclamarse con derechos de herencia familiar para cualquier puesto de trabajo que pudiera generarse en la organización laboral (y si en este breve párrafo la palabra derecho redunda, es porque es la que ocupa el 50% del vocabulario docente).

Todo lo anterior simplemente me repugna.

Me repugna quizá porque yo no tengo más de veinte años trabajando en el mismo lugar. No me casé con alguien de la misma escuela, no he hecho compadre o comadre a otro dinosaurio del mismo espacio-tiempo-actividad, no tengo mi casa enfrente de la escuela, no he atendido simultáneamente otros trabajos para ganar el doble sin hacer ni la mitad… creo que se entiende mi panorama.

Todos hablan de derechos. Todos ladran por sus derechos. La palabra obligación es desconocida en el diccionario de la educación pública michoacana.

Los docentes con los que comparto espacio son un grupo de gente envejecida. Están cansados pero no lo saben, no lo aceptan. Se han desgastado en su rutina, se creen dueños de su trabajo, saben que pueden hacer lo que quieran, porque han ganado sus derechos como piezas de museo. Son antiguos, “son merecedores de privilegios”.

Dar clases es algo secundario. Si no hay juegos deportivos de alumnos, o comidas para festejar a alguien que llega o sea va o por ser día de algo especial, o reuniones para decidir si se trabaja o se hace como que se trabaja. Reuniones para anunciar que el San Sindicato no permitirá las escuelas y su personal sean evaluados; porque la educación pública mexicana (o cuando menos michoacana) tiene un privilegio del Olimpo que la exonera de la evaluación y de la rendición de cuentas (como la UNAM, la cual aseguran que es la mejor de las mejores sin explicarme claramente los indicadores escogidos).

De hecho nadie sabe qué es evaluar, ser evaluado y rendir cuentas; eso es metafísica, eso es asunto profano.


Imagen tomada de:
http://www.todocountries.com/images/educacion.jpg

Anécdota:

Me presentaron a una doctora cuyos postgrados se cumplieron en instituciones públicas de México. Cuando intercambiamos información me manifestó su total rechazo a la educación privada, ya que ella tenía otro origen; y me cuestionó dónde o cómo aplicaba mis estudios privados.

Le comenté que era difícil trabajar en una realidad como la que anteriormente describí. Y peor aún cuando los docentes no estaban dispuestos a pagar por servicios especializados.

Ni tarda ni perezosa declaró triunfante que “eso es lo que la educación privada enseña”.

La verdad no le respondí. Era obvio que su “doctorado público” la había educado para reducir, a encerrar, encasillar y defender los fundamentalismos de la educación gratuita, donde nada puede ser cuestionado, evaluado o cuestionado (como los “estudiantes” que visitaban el campamentos de las FARCs para completar “sus estudios” en la UNAM).

Con mi educación privada al menos yo he aprendido a ser feliz, y a escribir blogs; y creo que eso ya es algo meritorio.

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¿De qué llora la Jibaja?

La conocí en Mañana te cuento. Una película que de verdad me pareció muy buena aunque bizarra y tremendamente impredecible. Y la verdad yo encontré serias tendencias gay en la temática de la película (algunos muy tácitos y otros más que evidentes); y al final, las tres chicas sex delivery –donde la Jibaja hacía su papel natural- quedaron como viles monstruos de la perversión y la miseria.

Después, la empecé a ver en los periódicos chicha, exhibiendo su cuerpo y esos tatuajes que a mí me parecen grotescos. Alguna vez comenté con unos amigos que su estilo sobre todo, era demasiado vulgar y agresivo.

Luego vinieron sus aventuras: sus peleas, sus enfrentamientos con medio mundo, sus escándalos en las discotecas, en los aeropuertos. Y con su fama bien ganada, sus ampays comenzaron a mostrarla como tal.

Y siempre lo he dicho, ¿qué se puede esperar de alguien sin educación, valores y filosofía de vida?

Claro, entiendo, se me va cuestionar cómo puedo asegurar lo anterior. Y digo, una persona que se droga (como lo vi en el video de Tingo), que se emborracha en exceso (como en el dios morbo Tube me lo asegura), que agrede a cualquier emplead@ o ciudadan@ que le cuestione algo.

Pero la Jibaja es otra minúscula personalidad inflada al extremo, algo muy común en muchas realidades. Se me hace una simple persona sin algo trascendental que la guíe… o con unos orígenes tan vergonzosos que no puede ni quiere olvidar o perdonarse; y eso lo demuestra en cada momento de su vida.

Primero hace sus escándalos, y luego no sabe cómo justificarlos. Padece de la falta de sentido de coherencia; por lo tanto está destinada a oscuros caminos en esta vida, que no le llena (y quiere que los demás paguen por su desgracia).

Y me tocó ver en el Dios-Tube su espectáculo; embobando a la bola de mediocres discotequeros, invitando a drogarse –“porque ella no viajó diez horas por las webas”-, y desafió a la Inquisidora –otra alma podrida- y mientras ésta la filmaba. Luego la muy mediocre no sabía cómo esquivar el sádico acoso de la igual de pervertida cuando se comunicaron por teléfono. ¿Para qué explicar la desgraciada vida propia a alguien que vive de las desgracias?

Y se meó en el camino, y se dejó tocar en el balneario, y se peleó, y salió desnuda en un diario y bla bla bla bla bla. ¿Qué más da? Es la Jibaja. El mundo la conoce.

Y de repente, después de sus arrebatos, de su orgullo drogo, de sus caprichos, de su iracidad incontrolada por tanta adicción destructiva, de su ignorancia académica, de su falta de espiritualidad, de moral cívica… la mandan a la cárcel y la “pobrecita” (una sociópata descarada): ¡Rompe en llanto!

Yo entiendo por qué llora la Jibaja. Y además pienso que un Perú con ella en la cárcel será sin duda un mejor país… pero sigo sin saber, ¿de qué llora esta mujer?
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El You Tube como deidad

Una de las herramientas web más impactantes en la actualidad es el YouTube. Un sitio creado para subir (upload) cualquier cosa que en formato visual uno desee compartir. Algo tan simple en primera impresión pero que resultó ser tan necesario en una época donde todo mundo tiene algo qué decir, qué compartir, qué idolatrar, qué criticar y dónde satisfacer su curiosidad, interés o morbo.

Y el YouTube llegó con todo su milagro de la omnipresencia, con toda su multitemacidad; con cultura, diversión o su gran morbo; la noticia última o el chisme envejecido. YouTube es el site/tool que viene a suplir el papel de un dios y no precisamente menor…

Y entiendo que los jóvenes nuevos, casi nativos digitales, sucumban ante las mieles de la variedad de ofertas que en el formato de imagen se ofrecen entre ellos mismos en este pequeño cielo. Porque el verdadero cielo se hace con los aportes de todos; no está allí hecho por una sola inteligencia o un solo recurso -como se atreven a decir los santos o los profetas-.

Así pues, si extrañase Perú (que a veces me da el sentimiento) puedo ver a la Miss Tragedia Chiclayana desnudándose y tocándose (eso hago yo cada vez que voy a nadar… debo cuidarme de un celular al acecho), al serenazgo limeño abusando de una población también limeña abusada, o la impresionante Gocta con sus casi novecientos metros de caída de agua…

O bien, si deseo recordar a genios ahora apagados, puedo ver a Lindsay Buckingham interpretando Big Love con guitarra acústica en vivo en 1992… o la cantidad de émulos que siguen su escuela en esa manera de rasgar las cuerdas. Una pasión similar pero respetando los alcances (mmmm, bueno, digamos muy por debajo pero la suelto) es como ver a Fernando Delgadillo de México y su Ten miedo de mí… y también la cantidad de jóvenes que por lo menos exhiben y comparten su pasión por la temática musical. Pero como Buckingham no hay guitarras afuera -y debajo- del Olimpo.

Hace tres días leí que un cura de cuarenta y dos años, se amarró a mil globos de helio y se fue volando…. y sucedió lo más lógico que tenía que suceder, se perdió quién sabe si en el mar, cielo o tierra; vivo o cadáver. Así que invoqué al YouTube para ver cómo se volaba así, y a pesar de mis también cuarenta y dos años me quedó claro que yo estoy hecho para cosas más estables, como escribir blogs.

Algunas invocaciones YouTube:

http://www.youtube.com/watch?v=VEqpaXKdWBw&feature=related
Escenas de una Lima cotidiana, protestas contra los serenos en la Plaza de San Martín.
http://www.youtube.com/watch?v=qeSjgqmsaGw
Banda de cogoteros en La Victoria, ¡qué desgracia!
http://www.youtube.com/watch?v=wu3mVzZ1RBw
Los que vuelan con globos de helio.
http://www.youtube.com/watch?v=RmNiyPk6kkI
Big Love, donde ver a Lindsay gimiendo y gritando (además de la más virtuosa interpretación de guitarra)
http://www.youtube.com/watch?v=kJ487-YYeuo
Never going back again, de Buckingham, pero interpretada por un amateur con pretensiones virtuosas.

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Sicarias limeñas, otro aporte del Perú al mundo

La gente de mi país se sorprende cuando hablo maravillosamente del Perú. Es decir, es que a veces rajo mucho (critico), pero de pronto suelto tantos elogios que se quedan boquiabiertos.

La virtud Número Uno del Perú para mí siempre ha sido su música. Sí, Perú es una super potencia musical. Es decir, tiene músicos y géneros que simplemente son difíciles de describir con lenguaje humano. Si tuviera que mencionar nombres pues, la verdad, correría el riesgo de dejar a tantos fuera pero ni modo; me aviento:

Mar de Copas, Silverio Urbina, Armonía 10, Libido, Agua Marina, Néctar, William Luna, Alborada, Dúo Antología, Grupo 5, Los Caribeños de Rioja y de Guadalupe, Grupo Melodía, los Hermanos Gaitán Castro, Los no sé quién… la verdad me faltarían muchos qué mencionar… pero muchos.

La virtud dos es sin lugar a dudas la literatura.
Es curioso esto, porque en el Perú pocos leen. Bueno, México no es muy diferente; pero el Perú es un país de intelectuales escritores (o sea el 1% mientras el resto ni conoce lo que es un libro). Mencionar escritores pues me pone en crisis… pero total, los suelto, al cabo es mi blog:

Vargas Llosa, y su sobrino Mario (que a mí sí me gusta aunque allá parece que lo odian), Santiago Rocangliolo,
Pero en cuestiones de escritos académicos el panorama crece a creces; académicos de la PUCP, de la San Marcos y de la Cayetano Heredia me dejaron sorprendido por sus trabajos.

Ok, ¿qué más? Bueno, las geografías brutales del Perú me enamoraron. Si le aunamos además una infraestructura pobre (y esa es la palabra correcta) con eso más me gustaron, por el hecho de ser muy económicas y no tener las pestes propias de los lugares turísiticos, o sea; llenos de gringos y de vividores dispuestos a prostituirse por divisas.

Pero Perú y su Lima ahora presentan algo nuevo, muy original: SICARIAS. O sea, los asesinos y matones hombres son un nuevo tipo de trabajo globalofílico. Tan atractivo que sobran miles de películas que narran la vida “heroica” de estos protagonistas. Pero todos son hombres… solamente Lima da la versión femenina.


Imagen tomada de internet

Por contarles historias cinematográficas de sicarios hiperfamosos; ¿qué les parece El perfecto asesino de Luc Besson? Sí, con Jean Reno como esa máquina de matar. O la suprema Bangkok Dangerous de los Pang Brother, donde un sordomudo abusado en su niñez se dedica a eliminar budistas (porque no son cristianos) como si fueran servilletas usadas. ¿O qué decir de Colateral? Donde el maléfico Tom Cruise se enfrenta al buenazo de moral y de cuerpo del Jaime Foxx (y hasta el Cártel de Sinaloa –que desconozco si existe- sale involucrado-. Bueno, es que historias de sicarios sobran, es la ocupación más moderna que existe; y no necesita de títulos universitarios, sino de mera sangre fría. O sea, que cualquier hijo de puta puede ser una estrella del bisnes.

Ahhh, pero la sicariez no es meramente masculinoide, al menos en cine ha habido ejemplos femeninos, pocos eso sí: por ejemplo, La Femme Nikita del mismo Besson (o la jodida Point of no return que es el remake gringo) mostraba a una mujer haciendo estragos brutales, todo mundo pensábamos que era mero cine… pero no, no, no.

Ahora aparece de manera formal que en LIMA hay mujeres asesinas, matonas, aniquiladoras, exterminadoras con pistola en mano que maten cristianos. Es hora de rehacer el cine Hollywood, Thai y de Hong Kong. Lima la peruana ofrece chicas de 20 años que van mentalizadas a matar a contructores que no pagan cupos a “las mafias chalacas” (del Callao). Y esto es sí que es nuevo.

Así que al aporte musical, literato y del buen pisco habrá que agregar a las Sicarias Limeñas, Asesinas del Callao a la lista del Patrimonio de la Humanidad.


Imagen tomada de internet.

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Yo también volé sobre las Líneas de Nasca

Reflexiones post accidente fatal con imágenes licenciadas por Creative Commons:

Llegué a Nasca (y yo la escribo con “s” y no con “z”) proveniente de Arequipa y después de haber conocido Cusco (también va con “s”) y las ruinas más famosas de Sudamérica.

Después de varias horas de viaje enfrentándome a la geografía costeña peruana arribé a la pequeña y simplona ciudad de Nasca. En ese momento no me parecía que allí podría haber una gran atracción arqueológica y turística, de hecho parecía como si no hubiera nada… pero allí se me arrimó un nativo del pueblo, se ofreció a ser “my own private city guide”.

En su auto, me llevó al recién construido hotel de su hermano y, después de invitarme una cerveza helada discutimos “la tarifa global” con lo que él prometía hacerme pasar unos momentos mágicos e intensos en Nasca: ir al mirador para ver las líneas en la tarde, visitar los acueductos, la extracción artesanal de oro y, por supuesto, llevarme a tomar el vuelo sobre las líneas. El me describía el precio total así como lo que costaba cada sección independiente.

Así pues, en la tarde conocí ese desierto mágico que alguna vez barrió la doña María Reiche. Presencié una puesta de sol que aún no puedo olvidar. Más tarde, mi super guía no me iba a dejar que descansara y me llevó al Extasy –conocido bar con bailarinas en la ciudad- y allí gasté un buen dinero bailando con “la reina” del local. La cual en el momento que ya no pude pagar sus tragos me abandonó inmisericorde.

Y al otro día, con la tremenda resaca allí voy al “aigropuerto” de la ciudad o del pueblo. Y miren que digo aigro puerto, porque para ser aéreo le faltaba entonces mucho. Pero en esa ocasión, hace unos años ya, yo todo lo tomaba como vil aventura.

La sala de espera era una sala de video donde pasaban las teorías de Reiche contrastadas con las de otros investigadores recientes, y efectivamente; un aire de informalidad era respirado. Y pasamos a subir a una avioneta, de las varias que había por allí:

Éramos seis en la avioneta más el piloto. Según mi guía “él me había conseguido como deferencia especial ir a un lado del piloto –el lugar más cotizado-”, así que en la parte trasera iba una familia de cinco españoles.

El vuelo me pareció una experiencia aterradora. No porque el piloto no pareciera profesional, sino quizá por mi resaca y quizá por nunca había volado antes en avioneta así de pequeña… donde todo se siente; lo cambios de relieve del suelo, el ruido… la verdad me daba pavor ver las líneas.

Pero contrario a la supuesta causa que provocó el accidente fatal en este sitio, el pánico me llegó bien arriba; cuando veía que muy pero muy debajo de nosotros pasaban otras avionetas…( y por cierto qué absurda la “teoría” de Von Daniken que aseveró que las líneas eran pistas de aterrizaje de naves interplanetarias… ¿y el Mono qué? ¿Aterrizaban en pendiente de un cerro? ¿Dónde quedó una nave por allí olvidada? ¿Se ve por allí un taller de mantenimiento UFO? Quizá esas super naves no ocupaban… pero aterrizar en figuras sobre un suelo hipersensible a ser modificado me parece hiper-idiota.)

Total, no me desmayé ni –peor- me vomité (pude haber borrado una figura completa con los ácidos de mi intestino y hubiera cometido un crimen arqueológico).

Pero sí hubo algo que me llamó mucho la atención; enfrente de mí, es decir, sobre mi frente, el piloto tenía un enorme letrero que hasta me parecía ofensivo donde suplicaba o exigía propina por el vuelo. Si en aquella ocasión pagué $ 65 USD por 25 minutos de vuelo (aunque en verdad soy muy malo para mantener las tarifas en mi mente), consideraba exagerado además dar un extra al aeropiloto.

Y precisamente al leer La República me llamó la atención esta declaración:

(Un piloto) “explicó que la informalidad es tal que en algunos casos ellos deben buscar los clientes, pues ganan un básico de cien dólares y una comisión de dos dólares por pasajero, por lo que deben realizar entre tres o cinco vuelos diarios.”

http://www.larepublica.com.pe/content/view/214674/30/ (domingo 13 de abril de 2008)

Pero algo es seguro, lo puedo ver en el futuro; cinco muertos extranjeros… en serio que las cosas ahora sí van a cambiar.

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La Piratería y los Derechos de Autor

Otros enfoques a este tipo de crimen que nos cuesta aceptar

Se nos amenaza con que descargar archivos electrónicos del Internet es un crimen serio. Debe ser una amenaza todavía muy sutil, porque medio mundo descargamos archivos de la web.

Música a manera de canciones sueltas; música en discos íntegros; música como discografías completas… videos musicales; videos de programas de televisión que en nuestro país no se ven; películas conocidas y que pronto llegarán al cines; películas desconocidas imposibles de conseguir en nuestras geografías…y al parecer cometemos un delito en ello.

Definitivamente una obra intelectual tiene sus derechos de autor y, se debe pagar por acceder a ella; a menos que su mismo autor la declare con licencia de libre consumo, como la nueva tendencia mundial que encabeza Creative Commons:

http://creativecommons.org/
http://creativecommons.org.mx/
http://creativecommons.org.pe/

Pero los archivos que descargamos con los softwares que el público masivo utiliza rara vez tienen que ver con este tipo de licencias libre:

Ares es el favorito, el Lime Wire nunca supe utilizarlo (o mejor dicho, ni quise), Kazaa (que dicen que baja TODO, o sea, todo; los archivos más prohibidos y los virus más destructivos) y mi favorito, el e-Mule –mejor conocido como la Mulita-.

Existen una gama enorme de este tipo de programas, sólo menciono los que de alguna manera he conocido, aunque sólo he utilizado formalmente solamente el Ares y la Mulita.

Pantalla de trabajo del Ares.
Imagen tomada de: http://victorhut.files.wordpress.com/2007/03/ares-screenshot.JPG

Y precisamente esta noche de escritor/blogger me siento con la existencial pregunta, ¿qué tan pirata criminal puedo ser por descargar de la red algunos de mis satisfactores intelectuales y existenciales favoritos, como lo son la música y el cine?

O sea, ¿por descargar algo ya soy un sujeto a ser penalizado? De acuerdo a como interpreto ese tipo de ley sí lo soy… así como otros varios miles de millones de personas en este mundo.

El Ethos de mi morada

Vivo en una pequeña ciudad donde la piratería hasta ahora es ciertamente visible, aunque a una escala de cualquier manera menor. Hace apenas un par de años me parecía absurdo tratar de comprar un cd pirata de música: una selección muy enfocada a gustos demasiado limitados y a un precio demasiado alto para ser pirata (fijemos en dos dólares este precio). En una ocasión me encontré en un puesto la película Shawn of the Dead (traducida como el Desesperar de los Muertos, comedia inglesa) a un precio de cinco dólares y, estuve a punto de pagarlos a pesar de lo excesivo porque la película era inconseguible en esta ciudad-pueblo (¡en Blockbuster no la tenían!). Afortunadamente (o desafortunadamente) a la hora de probarla no se vio –o sea, no la he visto todavía-.

Vivir en mi medio me pudo haber mantenido muy alejado de los productos piratas (o bambas); poca oferta, mala oferta y a precio exagerado. Entonces quise hacerme de mi videoteca y rentando en los videos intenté clonar alguna que otra película de vez en cuando. Copiar una original a veces no es tan fácil, entonces recibí consejos de amigos que me sugerían (y me proporcionaban los softwares necesarios para romper seguros y compactar las películas). Así pues, de vez en cuando algún descubrimiento de video que me gustaba me hacía delinquir; claro, después de haber pagado la modesta renta de casi tres dólares a algún videoclub.

Curiosamente algunas películas XXX eran las menos protegidas y ni siquiera necesitaban compresión. Qué bien.

Ya para este entonces había aprendido que ciertas lejanas canciones, que escuchaba hacia veinte o inclusive más años, circulaban por la web y era posible bajarlas con algo de paciencia, una buena conexión de Internet y el programa adecuado. (Recuerdo que la canción “Marinero” –eurodisco de los ochentas- de Lucía de cuatro minutos de duración, me tomó dos semanas de paciente espera para tenerla… y resultó ser una versión en inglés, cuando en español me parecía preciosa.)

Pero solamente me cumplía ciertos caprichos nostálgicos, en ese tiempo era un verdadero cd shopper (comprador de cd’s) y solamente recurría a ciertas canciones (jugo de hits, el disco completo no me interesaba) y de piezas que ERAN IMPOSIBLES de conseguir en mi contexto.

Pero cuando se piratea todos tenemos maravillosos pretextos para exonerarnos del pecado.

La Moral de otras moradas

Entonces un día llegué a Lima. No me tomó ni media hora descubrir los mostradores con enorme oferta de películas y música (en mis primeros dos viajes las películas se ofrecían todavía en VCD). La variedad de títulos me pareció asombrosa. En mi limitada realidad eran las películas hollywood las que acaparaban la mayor parte; en Lima en cambio encontré una gran frescura con películas sobre todo asiáticas de los diferentes países orientales así como del resto del orbe (incluyendo cine peruano, que para mí no es malo siquiera, aunque no es muy bien apreciado en su propio país). El precio; 2 soles (menos de un dólar en ese tiempo, ahora por el fortalecimiento de la moneda nacional ya valen más).

A mí siempre me ha gustado ir al cine. Eso es fácil cuando existen cines en la ciudad, y puedes pagar el precio de la entrada; que ha devenido alto. Pero no todas las ciudades del mundo tienen cines, o una oferta de películas para todo tipo de gente… o la gente no tiene para pagar la entrada… etcétera. Pero en Lima vi como el hecho de consumir cine se enfocaba mayoritariamente al producto bamba.

Aclaro que en mi comparación no considero la piratería que existe en las megaciudades de México, donde Tepito y Lagunilla son barrios representativos del exceso de ilegalidad en la ciudad de México.

Entonces, poco a poco mis “caseros” -los vendedores a los cuáles les adquiría las películas- me iban explicando que éstas se bajaban de Internet. Es decir, en alguna sala del mundo se estrenaban e ipso facto eran pirateadas con una video cam y subidas (uploaded) a la web para que comenzara su distribución mundial. (Claro que con esta explicación intelectual yo no entendía cómo o quiénes las subtitulaban.)

Pero realmente ver un estreno en bamba no es agradable siquiera. Yo vi Pathfinder (creo que se tradujo como Conquistadores –esa historia del blanquito con genes de Conan que se encarga de liberar a una bola de indios piel roja, ya que como siempre se sabe, hombre oscuro siempre necesita del blanco para emanciparse-) hablada en ruso y con una coloración gris azulada que empeoraba la mala resolución. Y qué bueno que la vi así porque me di cuenta que no valía la pena de verla en el cine. A su vez, intenté ver la magnífica The Jacket (Memorias de un hombre muerto) con Adrian Brody, Chris Kristoferson, Keira Knightley… y mejor pegué carrera a Cineplanet donde sabía la estaban exhibiendo (magnífica y emocional película donde sale por cierto el nuevo James Bond).

¿He cometido crimen al hacer esto?

Cuando se estrenó Beowulf por supuesto que acudí a la sala porque al ver 300 en pirata reconocí que había hecho mal al no poder disfrutar la película como se debe. ¿Atento contra el cine por esto?

Más dilemas

Sin embargo, todas las películas orientales que pude conseguir en los puestos de Lima no las hubiera podido tener mediante formas más legales. ¿Qué decir del cine hindú, o del mismo cine peruano que no sé dónde aspirar a comprar una original siquiera?

Pues ya con mi nueva experiencia pirata, me propuse conseguir una película que siempre había deseado ver (o sea, hacía cuatro largos años que la añoraba); Bangkok Dangerous de los gemelos Pang. Y ¡zaz!, me la hallé en uno de los programas criminales: pero la descargué doblada al francés (ni siquiera subtitulada donde seguro habría entendido más de lo mínimo que pude interpretar). Así que a pesar de tener el ilegal archivo en mi disco duro conseguido de favor por una deidad menor, tuve que recurrir a la madre diosa toda poderosa; www.amazon.com … y no solamente la compré sino además Bangkok Haunted (donde el corto de Revenge es dirigido por Oxide Pang).

Y sigo cuestionando mi grado de criminalidad.

Es decir, ahora mis películas forman parte de mi acervo; difícilmente las clonaré y me iré a la esquina a venderlas… dudo que alguien en esta ciudad sepa siquiera quiénes son los Pang Brothers y por fortuna mi existencia no pertenece a ese tipo de economías informales-.

Mensajes de Advertencia

Bajé el Magic del Jefe Bruce Springteen con mi Mulita, y entre los archivos veían una nota diciendo que “para no atentar contra los artistas, si el disco me gustaba lo debía comprar”. La verdad dicha sugerencia no se me hizo nada mal (por mi situación no me era tan descarado adquirir el cd), pero finalmente el disco ya no me emocionó como el Jefe podía hacerlo hace unos quince años.

Otro mensaje increíble me apareció cuando descargué Welcome Back my Friends del trío hipervirtuoso e inaccesible para los no conocedores de la música compleja: Emerson, Lake and Palmer. En esta ocasión la nota venía en español y decía “que si había bajado el disco era porque ya lo tenía…” -¿tons para qué lo bajaba?- “y no había problema con la legalidad”. Guau. Pues en verdad SÍ tengo los discos, pero son acetatos y no tengo más donde escucharlos ni tengo el hard ni el software para tranformarlos a mp3.

Emerson, Lake and Palmer… para cuando quieras conocer algo más sublime en música…
Imagen tomada de: http://www.bobbyshred.com/images/madsq2.jpg

Pero bueno, entonces me viene la siguiente reflexión:

Antes de considerarme criminal, cuestiono qué papel juegan primeramente los creadores del bendito software que nos permite hacer esta comunidad de intercambio. O el de los proveedores de Internet que nos permiten tener el servicio ininterrumpido por noches y noches satisfaciendo nuestras necesidades.

O el de los gobiernos que favorecen o permiten la existencia de este tipo de mercado negro, que yo entiendo existe porque hay un enorme sector que no puede acceder a este tipo de consumos… y no ha podido ni querido fomentar una cultura de legalidad, y otra de concienciación en pro de los artistas locales… y otra de regulación a los precios de la compra de estos productos que por cuestiones de impuestos y demás se dispara el precio. (Por ejemplo, es más fácil que me salga más barato un cd o dvd comprado a la tienda norteamericana que mencioné que comprarlo en una tienda mexicana ubicada en el DF.)

Y me pregunto cómo evitar descargar los millones de archivos que están allí, nomás esperando que alguien de manera gratuita los baje cuando se vive en un medio donde sería muy difícil conseguirlos o en una realidad que no permite siquiera acceder a ellos por su costo.

Porque el dilema de este tipo de piratería (o debo decir pirataje) es algo verdaderamente complejo. Sobre todo cuando vivimos en sociedades tan diferenciadas en lo económico; donde no existe una sólida cultura de legalidad y los intereses que se protegen son solamente los que ciertos sectores políticos económicos deciden.

Tienda formal de piratería en alguna ciudad peruana.
Imagen de José Zavala. Derechos Reservados
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MENSAJES ECOLÓGICOS

Las siguientes son imágenes que obtuve en un viaje al Departamento de San Martín, por La Rioja hacia Nuevo Cajamarca:

Imagen de José Zavala. Copyright 2008

Los seres humanos en sí, nuestras naciones y su gobernantes somos irresponsables. No medimos el impacto de nuestras acciones en el medio ambiente ni en las personas.

Imagen de José Zavala. Copyright 2008

Existe tanta belleza natural que inclusive desconocemos las miles de formas que ésta puede tomar. Y también desconocemos las más miles de formas como podemos destruirlas; mejorando la comunicación entre países, urbanizando más y más, desforestando, cazando animales, desviando ríos….

Imagen de José Zavala. Copyright 2008

Estos paraísos son sencillas muestras de lo que aún queda, a veces ni siquiera puedo imaginar lo que era la misma Tierra hace unos 50, 100 ó 200 años.

Espero que estas imágenes del Perú sirvan para reflexionar un poco de sobre cómo proteger lo que como humanos tenemos aún.

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Blog en defensa de la PUCP

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Epidemias de gordura; ¿ya te diste cuenta de tu situación?

Un viaje lejano al Perú

Imagen tomada de internet

Hace más de cuatro años, en mi primer viaje al Perú, cuando hacía un recorrido enorme a través del territorio, y justo por vicisitudes inesperadas me había hecho amigo de dos brasileños. Estando en Arequipa yo comenté que (entre otras cosas) me llamaba la atención que el Perú (en ese tiempo y en esas geografías) prácticamente no se veía gente obesa. Uno de ellos se me quedó mirando y reafirmó mi juicio diciendo que “no era la primera vez que escuchaba eso”.

En aquella lejana ocasión finalmente descubrí gente obesa (en su mayoría hombres morenos) hasta que llegué a Cañete. Pero de esto hace muchos años.

(Si bien recuerdo, en ese primer par de viajes no figuró el “pollo a las brasas” como destino gastronómico… pizza y parrillada fue lo que me era asequible de conseguir como cena en el distrito limeño donde me quedaba. O la comida misia; los deliciosos emolientes, quinuas y macas acompañados de un pan con huevo o queso.)

Reflexionando en ese tiempo sobre el porqué los peruanos eran de complexión más enjuta que los mexicanos… o mejor dicho, por qué los mexicanos éramos considerablemente más gruesos que los peruanos, las razones en ese entonces las deduje de manera directa:

En mi país las abundantes tortillas (discos de harina con las que acompañamos los alimentos a cualquier hora del día), los mismos refrescos (que en Perú se les llama gaseosas) que acá consumimos vienen en presentaciones mucho más generosas (en Perú sigue consumiéndose el tamaño clásico de 270 milímetros de la botella de vidrio, mientras acá los medio litro y hasta 600 ml. son comunes); además, las mismas gaseosas peruanas –en ese tiempo- me parecían menos dulces que las mexicanas. Y otra condición determinante, nuestra costumbre –o cuando menos posibilidad- de cenar tacos (discos de harina pasados por grasa o manteca rellenos de carne adobada con mucha más grasa o manteca… los “tacos mexicanos” que venden en Lima no tienen absolutamente nada qué ver con los nuestros”).

Bueno, a lo anterior claro está había que transversalizar con la condición económico social, la cantidad de trabajo físico que los limeños y demás peruanos tenían que hacer para sacar el diario, el giro laboral donde se sentía más el comercio y el trabajo de campo y demás condicionantes.

Amistades peruanas de Tarapoto (cero gordura): Rogelio, Giller, David y Mena.

Pero sí, hace más de cuatro años yo juraba que los habitantes del Perú eran gente de físico –en apariencia- mucho más saludable.

Una realidad peruana actual (drama en tres actos)

Primer Acto

El pollo a las brasas se expande como una enfermedad en la ciudad. En todas partes se ofrece, en cada cuadra de una zona más o menos habitada hay locales así. La gente es feliz engullendo papas fritas y bebiendo gaseosa. Comer pollo a las brasas se ha arraigado tanto que ahora son serios rivales de los chifas y las parrilladas.

El pollo es rico, no cabe duda. Es nutritivo. Pero comer esa cantidad abundante de papas fritas (carbohidratos con grasas saturadas) en la noche, es un acto de inconciencia alimenticia. Una cena de pollo termina siendo “un tour de force” para el organismo que necesitará de abundante agua y cuando menos un par de horas para metabolizar ese exceso. Un par de horas y gran cantidad de agua que seguramente el comensal no alcanzará o querrá permitirse, y dormirá antes de que eso ocurra… y el proceso de engorda habrá comenzado.

El pollo a las brasas no es peruano, aunque por su furor en el consumo así lo parezca. Es una tendencia italiana…y no recuerdo haberlo visto hace 4 años como ahora.

Acto 2. Un viaje a Huancayo.

Tomé el bus en la Terminal informal de Hierbateros. ¡Qué horror! Es fácil entender el porqué de los asaltos y los accidentes. Aparte de las mismas condiciones del bus y un recorrido que de por sí tarda demasiado antes de salir de la misma Lima.

En cada población se subían pasajeros. Ningún control de esto. Y entre alguno de ellos venía “un experto en nutrición”. Al llegar a La Oroya, el nutricionista se puso de pie y comenzó el discurso; la conferencia, las prescripciones o la mercadotecnia.

Con recursos muy pobres para mi gusto, pero quizá concebidos para captar la atención de los sectores menos (o nada) intelectuales, comenzó la letanía:

¿Cuál es el mayor capital que tenemos? (¿Mi mansión en Barranco o mi Ferrari? –Creo que mi laptop y mi cámara Lumix-)

¡La saluuuuuuuuuuuuuud!

Bueno, difícil contradecir afirmaciones de ese tipo. Por un momento pensé en hacer burla para desaburrirme del viaje, pero noté que buena parte del culto público de los pasajeros sí estaban emocionados con esa experta fuente de conocimiento.

Pero lejos de toda burla, lo que esta persona decía no era falso en absoluto (era la forma como lo decía lo que me causaba cierta desconfianza).

Pero sí, él hacía mucho énfasis en la cantidad de alimentos naturales –y preparados- que el Perú tiene, sobre todo en su la parte de la sierra (obviamente, si el bus iba a la sierra, había que enfatizar las bondades del lugar). Y salieron a relucir plantas y tubérculos (de los cuáles yo no sabía ningún nombre pero los pasajeros sí los conocían todos) con propiedades bondadosas para la salud y, que además, se encontraban en cualquier pedazo de tierra cultivable de la región… y por lo tanto en cualquier mercadito.

“Porque Huancayo ahora está lleno de pizzerías y de locales de pollo a las brasas, y esa comida no sirve”, dijo el jovencito ése con su aire de arrogancia.

Acto 3 (En Huancayo) ¿Dónde puedo comer algo serrano?

Pues el tipo tenía razón. Yo, perdido en la noche en pleno downtown buscando algo “decente” para mi organismo… pero no veía opción. O pizza, o pollo o parrillada o chifa.

Difícil decisión. El chifa siempre resulta lo más sano pero sus porciones siempre son muy generosas. Pero no entendía, si estaba en la sierra, ¿dónde estaban los alimentos naturales o locales de la región?

Huancayo se había alimeñado, o como dice un psicópata que desconozco; “se ha jironizado de la unión” (aludiendo la cantidad de fast food en que dicha concurrida y céntrica calle abunda). Y por lo tanto, si hacía años atrás no concebía gente obesa en este país, ahora era evidente que ya había… y suficientes para considerarlo epidemia.

Así que el desengaño fue grande para mí; una cena en Huancayo ya no era posible. Sólo me quedaban las mañanas para comer algo ligero, como pan con queso acompañado de quinua o maca… pero son las cenas las que nos matan.

El tipo de vida y la relación con la salud

El hombre comenzó a volverse obeso con el sedentarismo. Cuando cambió su vida por una estable, que le facilitaba conseguir las cosas, poco a poco se fue alejando de ese tipo de vida demandante de cazador nómada.

Si brincamos hasta nuestros tiempos (o sea, miles de años) ahora vemos que tenemos una bodega a cada diez casas de donde estemos. De vuelta a la ciudad mexicana donde vivo veo que proliferaron las cadenas de almacenes; demasiados locales en toda la ciudad.

No sólo los almacenes han crecido en número, también los negocios de venta de vinos, de cerveza, de comidas “folclóricas”, de frituras… de todo.

O sea, las tentaciones y todas las facilidades juntas, con caminar máximo una cuadra.

Nos hemos entregado al sedentarismo total. Y peor aún, vivimos en una época donde el tipo de vida que nos ofrece un sistema de gobierno, una sociedad, no es una vida satisfactoria. Entonces, esos vacíos de inconformidad pueden llenarse entre otras formas con hábitos nefastos como tabaquismo, alcoholismo… y tendencias a comer desordenadamente.

¿Es entonces una persona obesa una persona satisfecha?


Imagen tomada de internet

Bueno, yo no soy nadie para aseverar esto, pero antes de atreverme a sugerir algo, repasemos los paradigmas de peso y tipologías musculares.

Peso y talla

El paradigma más errado, pero a su vez el más común, es el juicio absurdo que no sé quién propuso. El peso debe ser lo que mide tu talla después del metro.

O sea, que como yo mido 1.80 metros debo de pesar 80 kilos. Una sencilla regla lineal… pero bastante estúpida e incoherente.

O sea, esta regla tan sencilla y simple elimina las tipologías físicas para volverlas una misma. Tu peso es tu talla. Qué simple, cualquier persona con daño mental lo entiende… pero así no es.

Además esa regla parece que es ambisex (o sea, aplicable a los dos sexos) y reduce el tamaño y peso de las estructuras óseas a una sola. Con esta regla, las complexiones ectomorfas, atléticas y endomorfas desaparecen. Y éstas no son tampoco tipologías rígidas; es decir, hay otras subvariantes como un físico flaco que tiende a lo atlético… o uno atlético que puede ser robusto en un periodo de descanso.

Yo podría pesar 80 kilos… después de seis meses de hepatitis, pero mi peso idóneo (o sea donde me veo tremendo y me siento mejor) estaría muy por encima de esa cantidad.

Conozco personas de 1.60 metros. Cuya complexión es gruesa. Pesan casi los ochenta kilos, pero con brazos y pantorrillas de cuarenta centímetros. Son gruesos, sí, pero con una densidad de tejido sorprendente. Decirles que bajen veinte kilos sería llevarlos a la enfermedad.

¿Y qué decir de flacos de 1.70 sin una sola gota de grasa que pesan sesenta y dos kilos? ¿Habrá que anabolizarlos y desbalancear todo su cuerpo?

Los nuevos conceptos de peso por lo mismo ahora involucran más variables. Como medir el peso y relacionarlo con medida de cintura, brazos y pantorrilla. Además, de calibraciones de cantidad de grasa en las extremidades.

Ahora existen en las modernas clínicas o gyms básculas que en base a un algoritmo incomprensible para mí, pueden determinar el peso en relación con el porcentaje de grasa.

Imagen tomada de internet

Y precisamente de aquí viene otro punto a considerar. Las modernas estrategias de control de peso de grasa son caras, y parecen ir dirigidas a un público que tiene la capacidad de pagar ese tipo de servicios en pro de la salud –además de tener el servicio al alcance mismo, es decir; una ciudad cuando menos-.

Porque la obesidad en las clases medias o altas no es aceptada socialmente, mientras en las clases desprotegidas es meramente una fatalidad.

Entonces, si eres clase media alta y eres obeso, algo en tu vida está mal. Padeces una severa insatisfacción y una baja autoestima que ni siquiera te permite inscribirte al gym.

Cuando la obesidad se cruza con los aspectos culturales


Imagen tomada de internet

En México la oferta taquera en la noche es insultante. Los tacos -que no puedo negar por origen, sangre, tradición y herencia- son exquisitos; pero contienen grasa y chile (ají) en cantidades excesivas. Además, los tacos tienen más aceptación en la noche. Cenar tacos es otro acto de inconciencia alimentaria.

En los días de Semana Santa salí al centro de esta ciudad que me alberga y pude ver la cantidad de gente cenando comidas “autóctonas” mexicanas. Mujeres horriblemente obesas, hombres con vientres impresionantes… pero en apariencia algo tan aceptado que inclusive parecían felices.

Entonces, cuando tu (in)cultura popular es tan poderosa que ni siquiera las psicosis de apariencia física generadas por Bay Watch (los cuerpos más perfectos de la televisión) parecen influir, las cosas apuntan a un futuro enfermizo; uno de enfermedades coronarias, diabetes, inclusive de problemas de columna y demás problemas.

¿Cómo bajar de peso entonces?

Los paradigmas de pérdida de peso también son otros

Las dietas NO sirven. Bajar de peso evitando comer no es para seres humanos insatisfechos.

Hacer deporte y quemar grasa. Otro concepto muy fuerte. Pocos individuos tienen los físicos adecuados para soportar tremendas hazañas de poder y fortaleza corporal que soporte eso. Y la capacidad de recuperación después del esfuerzo diario. Además, hacer tanto ejercicio genera una necesidad de alimentarse, y aquí puede venir un efecto contraproducente.

Entonces, la alternativa nueva y conciliadora viene a ser como sigue:

Reconsiderar el valor y riesgo de cada alimento; una cultura nutricional. Dejar fuera los tacos, los pollos a las brasas, las pizzas, las tortas y pasteles… ¡ni modo!

Renunciar al sedentarismo televiso y comenzar a caminar cuando menos media hora al día. Claro que nadar es mejor. Y si se visita el gym un par de veces a la semana mucho mejor.

Los gimnasios son una alternativa reconsiderada como positiva. Si el sobre peso lo convertimos en masa magra, dicho sobre peso no es necesariamente peligroso. No es lo mismo pesar diez kilos de más de grasa que de músculo.

Mirar a Pamela Anderson y David Hasselhoff correr y nadar en Guardianes de la Bahía, y así generar un deseo de verse como ellos.

Rodearse de gente atlética (albañiles, campesinos, fisiculturistas, ciclistas y maratonistas) para sentir vergüenza de no poder quitarse el polo por el calor como ellos.

Comer verduras, cenar verduras.

Dejar de fumar y beber (al menos en exceso).

Considerar una ingesta de cereales como sustituto a una de las comidas

Pero sobre todo, si uno quiere verse bien es reconocer entonces que la posibilidad de construirse un futuro de posibilidades saludables, y renunciar al riesgo de una etapa de vida llena de enfermedades, de problemas físicos y sexuales y de una marginación a otros aspectos de la vida que demandan un cuerpo ágil, capaz de desplazarse y que pueda disfrutar de todo lo que la vida ofrece.

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