Archivo por meses: Marzo 2008

¿Es Laura Bozzo culpable?

Reflexión pro defensa de la más peruana de las peruanas (utilizando afirmaciones innegables en primera persona)


La bella Laura en una imagen tomada del internet

Antes de dar el tan deseado “¡Síiiii!” como respuesta (porque todos deseamos satanizarla de falsa periodista y manipuladora de las necesidades de los sectores desprotegidos) quiero repasar ciertos tópicos específicos.

La frustración de vida de los países

Todos tenemos deseos de triunfar, de sobresalir, de tener un empleo seguro con un salario que garantice una vida digna –por referirme solamente a aspectos de desarrollo en el trabajo-. Mi afirmación difícilmente será negada, pero vivimos –y más que en países- en tiempos en los que ya no se puede conseguir esta estabilidad. Tantos somos ya en este mundo, en cada país y sobre todo en las ciudades, donde vamos en búsqueda del sueño de la estabilidad y calidad de vida.

Pero nuestras metas no las conseguimos fácilmente. Todo resulta tan complicado. Las condiciones de trabajo son malas; los sueldos peores… y surge la frustración.

No logramos la expectativa y viene el desengaño, la amargura… y de aquí surge un deseo de proyectar nuestra rabia, impotencia y desgracia queriendo castigar o lastimar a alguien.

(En este punto quisiera agregar que, esos deseos de daños a otros, puedo relacionarlos con el ultraje de menores, que en Lima puedo percibir de manera más bien regular –y no con esto negando que este crimen exista en otros países como el mío-. Ya en otra entrada hablaré de este asunto.)

Ese alguien viene a resultar en alguna persona o que bien está indefensa y podremos hacerla nuestra víctima fácilmente para mediante un sadismo enfermo, tratar de canalizar nuestro desazón de vida. O bien puede ser todo lo contrario; un personaje público, de buena posición social pero que represente algo que mueva nuestro subconsciente… eso que realmente somos o forma parte de nuestra idiosincrasia pero no queremos aceptar.

Laura Bozzo sin ser peruana es más chola que la india Rosa. Y ésta es otra afirmación irrefutable, pero que saca ronchas. ¿O no?

Y en los programas de este mujerzuela desfilan tipologías peruanas que SÍ existen, que SON reales… pero que difícilmente convergen tantos en un solo espacio, como ella logra hacerlo en su set de producción. Todas las personas disfuncionales que salen en su programa NO actúan propiamente allí, sino se les paga por REPRESENTAR a su vida misma bajo un guión que allí se determina.


“Inocente pobre niñita” que necesita apoyo, imagen tomada de internet.

Deseos de castigo

Yo recuerdo hace más de dos años, cuando atravesaba una etapa laboral insoportable, cualquier noticia que hablara sobre los fraudes y robos de “Marthita” (la flamante, horrible, de doble moral esposa del entonces presidente Fox) y sus drogadictos hijos gatillaba en mí una reacción de enojo extremo. Maldecía a esas personas sin analizar realmente que eso que hacía afectaba mi salud mental sobre todo. Ahora que he regresado a México la verdad no me importa todos los posibles robos que hicieron… en este país gran parte de los políticos roban, así como funcionarios… todo mundo. ¿Para qué encolerizarme con una realidad que no puedo cambiar?

Es decir, reflexioné sobre que era lo que me hacía reaccionar así; y no eran los robos de esa gentuza que seguro vive de la manera más infeliz rodeados de riqueza. Era mi muy propia y personal frustración.

Entonces, se debe analizar cuáles son las situaciones del país y analizar si hay motivos de frustración… y creo que en todos los hay (y aquí no afirmo, emito un juicio).

El decir “otro muerto más en México” o “otra amenaza a mis prestaciones de trabajo” es tan común como cuando me dicen “soy otro peruano desempleado más”. O sea, tenemos motivos de disconformidad enormes.

Pero para sacar nuestra rabia, nuestras mordeduras venenosas tenemos a personajes que de ninguna manera son santos, ingenuos o inocentes. Al contrario, son personajes surgidos gracias a los valores hegemónicos que la televisión sobre todo ha impuesto.

¿A poco los juergafutbolistas no eran cholos misios que ahora se pudren en dinero?


Laura, por siempre Laura. Imagen tomada de internet

Por eso los queremos ver en prisión, no por perder los partidos de manera vergonzosa que humillan más a una nación continuamente humillada a lo largo de la historia… o por juerguearse full sexo, sino porque queremos proyectar toda nuestra impotencia en individuos que a pesar de ser tan mediocres siguen ganando fortunas y viajando por todos los países.

¿Y sobre la señorita Laura qué puedo decir? ¿Cuánto tiempo que ha estado al aire y todo el mundo burlándose del Perú gracias a su importante y periodística labor?

¿Cuándo un país consumista de esa basura se opuso a dicha programación? ¿Cuándo uno de las clases XYZ de los barracones de Lima declaró que fue pagado para mentir y actuar?

Por eso la adoraban, intercambiaba soles con los jodidos a cambio de actuaciones, de actos humillantes y humillatorios… y mucha gente felíz… y un sector que no tiene poder de decisión ni capacidad de análisis, utilizado.

¿Por qué no hubo en la época de oro de su programa una demanda hacia ella? ¿Por qué no se le hizo un mitín o una toma del estudio? (Bueno, la verdad no tengo idea si se haya hecho esto, pero tengo razones para dudarlo) Y de repente zaz, sale otro esperpento igual de inmoral como lo es la Loca Bayly. Esa hombre-mujer despechada que hizo que corrieran a todo el personal del Hotel de los Incas por sacarles los pormenores pornográficos de los juergadores del Perú –y él también le pagó a esos empleados de hotel clase UVW.

Porque la Bayly tampoco tiene ética. Primero raja de todos para lograr rating y luego escribe como columnista diciendo que se siente tan sola que alguna vez pensó en suicidarse.

La Bayly y la Magaly son lo mismo que la Laura (véase mis artículos de Las Asco Queens). Y si Laura es culpable de todas las farsas que ha hecho –y que no ha aprendido ni es capaz de cambiar su vida y su moral aún después de estar en prisión por sus relaciones con el poder corrupto del fujimorato- también lo son sus productores, su equipo de trabajo, el dueño del canal que trasmite, los dueños de los canales que retransmiten y toda la bola de gente consumidora de televisión.

Mejor hay que aceptar que la vida nos llena de frustraciones… y que realmente NOS SON NECESARIOS los Fox, los Alan, las “periodistas del asco” y la misma televisión para sacar toda nuestra basura porque no somos capaces de hacerlo de una manera más espiritual.

O queda el otro recurso, más criollo; juntarnos en la bodeguita de Don Pablito (nombre completamente real) a beber Pilsen y comenzar a gritar todas las estupideces que concebimos en vivir en países no aptos para débiles de mente y alma.

¿Y saben? ¡La Laura no tiene la culpa que exista un país como el Perú!
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Entre la locura y la mitomanía

Casos extraños… pero tan comunes

Pues Soler (nombre casi real) me llamó para encontrarse y platicar conmigo. Fue a mi departamento y me contó su última historia. Justo el día anterior acaba de estar en Centro Lima, apenas a espaldas del Palacio de Gobierno, había un local que tenía las funciones de un oasis de placer mundano, un paraíso de la perversión, una dimensión desconocida de la concupiscencia, o dicho en criollo: un hueco de full degenere.

El mismo Soler –que no entró al lugar sino desde una esquina- me narró la extensa lista de visitantes que en las dos horas de estar al lado del poste de la esquina logró divisar. Según él, porque alguna vez allí pudo presenciar lo más bajo de la conducta humana, pero que ahora nomás se entretuvo en distinguir a aquellos pecadores que allí sí seguían yendo.

No debo negar que Soler y su historia logró despertar mi ya muy insaciable curiosidad y al siguiente día, partí a Centro Lima justo a espaldas del Palacio a buscar esa agencia de Gomorra en plena ciudad.

Nada. Una hora y nada. Al menos descubrí el Cordano’s –que según era mejor que el Queirolo pero absolutamente nada que ver, ¡¡¡Queirolo de Quilca es la ley!!!-. Caminé, descubrí otra parte del centro de Lima que a pesar de pasear siempre cerca de allí no conocía. La Estación de Desamparados, la calle del calzado fabricado a mano, otra calle de las peleterías… pero de Sodoma, nada.


Imagen tomada de internet

Recurrí entonces a mi amigo César (nombre real, limeño natural) para continuar con la indagación; y ni con un local como mi guía tuve éxito.

La desconfianza hacia Soler renació. Recordé que ya una vez me había dicho que conocía Argentina, pero cuando le pregunté “qué parte” y me contestó “Argentina pues” sospeché que algo andaba mal en su persona.

Porque “Argentina pues” para mí sería de Ushuaia a La Quiaca, La Patagonia, los desiertos del sur, La Tierra del Fuego o cuando menos el art-nouveau de Buenos Aires… y la verdad dudaba que Soler conociera la Argentina pues… pero bueno.

Unos días después me encontré con Santi (nombre casi real) y le hablé del mito de Sodoma y Gomorra justo detrás del Palacio. Sólo me miró callado. Seguimos hablando de artes visuales y propuestas de fotografía antropológica, cuando se le iluminaron los ojos y cambió la conversa de súbito.

“¡Debe ser el Oklahoma!” (nombre similar), sí, ese lugar, yo alguna vez fui (¡válgame dios!)… pero qué raro, ya lo cerraron… hace como cinco años cuando menos… ¡No! ¡Ya recordé! Desde a principios de 1999 fue cerrado.

La sorpresa me inmovilizó (en el sentido más literal); es decir, Soler acaba de estar allí hace “tres días”, y resulta que esos tres días podrían ser siete u ocho años. Así como la Argentina pues era no sé qué.

Me puse a reflexionar sobre Soler… ¿locura senil? ¿Mitómano? ¿Esquizofrenia urbana?

La verdad nunca he pensado que Soler “mintiera” con mala intención. De hecho me cuestionaba por qué decía cosas que eran incoherentes; no imaginaba qué ganaba con ello. Quizá su mentir era una forma de relacionarse con el mundo, o cuando menos conmigo. Quizá pensaba que a mí tenía que echarme su mejor floro, para evitar aburrirme y sacarme una charla motivadora; una charla donde yo le preguntara detalles y pormenores.

Sinceramente creo que Soler escogió el camino menos indicado. La confianza o la credibilidad es algo muy frágil, que en mi caso viene atribuido a una persona de antemano (por default); pero que es muy pero muy fácil de perderse, con el acto de mentir o inventar.

Y bueno, habrá personas que no cuestionen nada y dadas a creerlo todo… pero de otras edades y en otras ciudades, no en Lima (que no tiene ni una pizca de ingenua) ni con dos tipos cuya edad promedio llega a los cincuenta.


Imagen tomada de internet

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Nacionalidades indeseadas, naciones en duda

Calidad de vida; la educación y los valores deseados

Leyendo La República de este día, me encuentro con que una banda de peruanos (y un mexicano) estafaron medio Las Vegas.

http://www.larepublica.com.pe/content/view/211679/34/

¿Qué ha habido en las formaciones de los individuos de ciertas naciones para poder destacar tan malévolamente en el mundo?

¿Qué clase de educación hemos recibido para actuar tan deliberadamente mal?

¿Cómo hemos asimilado la historia de nuestros países? (Esa gran historia de pasados gloriosos, llenos de civilizaciones tan pero tan avanzadas, que sólo bastó un puñado de mercenarios españoles que bajo la bandera de la evangelización hicieron una masacre).

Amistades en Lima

Me encontraba filmando uno de los entrenamientos extremos del Coronel PNP Alarcón (nombre real) en las instalaciones militares de Chorrillos, cuando le comenté que accidentalmente había conocido a un colombiano en mi pub favorito (ése, donde las batidas llegan de sorpresa). Él, mirándome fijamente y con un repentino aire serio me cuestionó con ironía; “¿y de qué hablaron? ¿Negocios de droga?”.

No podía molestarme por su comentario por dos razones; primero porque yo le hacía bromas relacionadas a su edad, y segundo, la fama mexicana y colombiana en Lima se limita ciertamente al tráfico de droga.

Ya cuando descansaba de su riguroso entrenamiento me dijo más calmado; “si es sólo un conocido de bar nomás, te recomiendo no lo frecuentes… a ustedes (mexs y colochos) los tenemos seriamente investigados acá en Perú”.

Sus palabras fueron como proféticas, y es que el colombiano como persona no me resultó ser “tan” agradable y listo; nunca más volví a saber de él. Curiosamente ya no volvió al bar o al menos ya no lo vi otra vez (habría cambiado de local para hacer las conexiones, jajaja).

Perfiles inefables; fatalidades indiscutibles

Peruanos, ecuatorianos, colombianos y mexicanos… ¿qué antecedentes comunes pueden tener para mostrar una serie de conductas, de disvalores, de intereses tan seriamente cuestionados por el resto del mundo?

¿Esos afanes de riqueza desmedida sin importar cómo? ¿A qué se debe el grado de violencia que manifiestan en sus acciones?

Insatisfacción.

Frustración.

Claro, viniendo de países pobres donde es difícil lograr una movilidad social, no es difícil concebir la no satisfacción con la vida que se puede tener en algún país.

Si además se vive en un país donde las injusticias siempre han existido y se crece en un ambiente de impotencia, el grado de insensibilidad del individuo será enorme; y cuando actúe en algún acto delictivo podrá ser muy violento.

Y el deseo de estafar, robar y mentir bien se puede nutrir de vivir en sociedades postcoloniales donde todo el mundo es educado para desconfiar del otro, para sacar ventaja de alguien menos “vivo”, de uno más débil.

¿Y la educación?

Me refiero a la política nacional, a la filosofía del grupo histórico-geográfico definido; no a la pobre labor que puedan hacer los docentes; sino a un concepto de educación más profundo que defina una filosofía nacional.

¿Acaso los gobiernos de estos países conciben esto como un problema nacional? ¿Se ha pensado en cómo comenzar a disminuir estas tendencias de cinismo y desviaciones sociales?

No creo. Por dos motivos al menos, ¿qué se gana con civilizar a una población? ¿A quién afecta esta parte de su gente que delinque? ¿Qué beneficios tangibles puede ganar así el mismo país en educar a su gente?

De hecho esas filosofías nacionales de gente criminaloide (y dejo fuera de esto a los emigrados que van con el noble pero penoso objetivo de trabajar honradamente para ayudar a su gente) son creadas a partir de un currículo oculto que el país ofrece con sus políticos, con sus artistas, sus deportistas y demás ejemplos que se llegan a admirar, con los valores que defienden los medios de comunicación…

Pero que un país que no garantiza con sus políticas un desarrollo equitativo eduque a su gente de una manera más profunda, es aceptar la posibilidad de perder poder político al tener gente menos manipulable y alienada.

Y, ¿acaso estos países –como el mío- lo desean?
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¡¡¡¡¡Todos queremos retratar las cataratas!!!!!

La muy esperada Segunda Parte de las Cataratas del Iguazú

Otra manera de ver las bellas aguas, ahora desde Brasil.

Imagen tomada por José Zavala. Copyright 2008

Bueno mis estimados lectores –que ahora son muchos-, es hora de retomar un evento tan frívolo como la pasión “cataratera” a falta de ensayos críticos y provocadores (¿dónde han quedado mis ideas del Chavo del 8 o de Lima, la ochentera?). Y a pesar que no estoy viajando más, es hora de retomar las tantas experiencias para seguir actualizando el blog.

Imagen tomada por José Zavala. Copyright 2008

Warm up

La primera impresión que tuve sobre visitar el Iguazú fue que la gente decía que solamente el lado argentino era el interesante. Quizá no de manera despectiva propiamente… pero sí con un dejo descalificador (que al fin y al cabo es lo mismo). Resulta que la mayor cantidad de las caídas de agua se encuentran precisamente en Argentina, así como la isla de San Martín con su panorámica soprendente.

Pero entonces, ¿qué hay del lado brasileño?

Imagen tomada por José Zavala. Copyright 2008

Pues para empezar se habla otro idioma, el portugués carioca. Así que me aventuré a ir solo a Foz do Iguaçu, a pesar de no hablar nada de “brasileiro”, pero me aseguraban que todos hablaban castellano del otro lado.

Bueno, hay gente que dice que son “muuuuuuuy parecidos” el portugués y el español. Sí, sobre todo cuando tienes que preguntar “¿dónde puedo tomar un bus que cruce la frontera?”; seguro que suena igualito… que nadie me entendía… Y cuando los cariocas que “sabían español” me decían algo con esa entonación tan samba, capoeira y lambada que la verdad entendía menos de una minúscula parte.

Imagen tomada por José Zavala. Copyright 2008

Pero la gente que nunca viaja ni conoce nada y que solo ven tele dice que suenan igualito… no voy a discutir con ellos… porque nada saben.

Imagen tomada por José Zavala. Copyright 2008

Panorama

El lado brasileño es meramente panorámico, no hay acción por allá”, eso me decían. Bueno, al parecer la delimitación de fronteras favoreció un poco más a los gauchos, no cabe duda…

Imagen tomada por José Zavala. Copyright 2008

Pero los brasileños tienen magníficamente cuidado parte, ecológicamente más preservado (y por mucho, a pesar que a su Amazonía sí la han destruido). Y como sus “gomones” (botes de fibra que viajan por el río) no pueden acceder a las mojadas argentinas pues… ellos ofrecen servicio de helicópteros para sobrevolar las cataratas.

No recuerdo por qué no me subí. Si porque las alturas me aterran hasta la locura o porque si no tenía cambio de ochenta dólares para pagar el trip

¡Ahhh! También me ofrecieron aventarme en bungie jump, pero pues me hubiera quedado sin lentes… sin alma ni dignidad. No cabe la menor duda entonces que la emoción está del otro lado, del que se mira enfrente, jajaja.

Imagen tomada por José Zavala. Copyright 2008

Ecología

¿O qué tal un paseo a la jungla verdadera? Donde dicen que se pueden ver y escuchar animales (que en el lado argentino ni por accidente se ven ya… o que ofrecen otro tipo de tour ya muy forzado para verlos) ya que se viaja en tren eléctrico y sólo se ofrecen salidas esporádicas para no atentar contra el sistema natural.

En este parque de Iguazú (disculpen que no tipee la C cedilla, no la hallo fácilmente en el Word de Gates) se ven muchos más animales que en lado argentino, aún caminando sobre la estrecha vereda que lleva hasta la Garganta del Diablo.

Una vez que termina la no muy larga caminata donde los escenarios sonrojan a los mismos dioses, uno regresa al paradero a espera el bus que trae y lleva.

Así pues, el lado brasileño no es emocionante –dicen los que no van porque no pueden– pero, ¿qué hay de malo en ver solamente panoramas de orgasmo? Sigue leyendo

Una historia a la mexicana


Imagen tomada de Internet

Lo llamaré Willy. Lo conocí hace años, cuando yo decidí incursionar en la radio.

Él trabajaba allí, como mero locutor o conductor de algunos programas en amplitud modulada. Nada pretenciosas sus labores. Los recursos que disponía eran lo que la misma empresa le asignaba.

Yo en cambio, entré a la empresa para desarrollar un proyecto propio; como productor y conductor de un concepto muy personal; autorizado por la empresa pero bien independiente de la misma.

Nunca le agradó esa situación. Su envidia e inmadurez eran evidentes, a pesar de su edad, que era casi coetáneo mío. Sin embargo, su origen más bien humilde (mucho más que el mío) y su mitomanía de llamarse comunicador (licenciado, cuando evidenciaba que ni un nivel medio en educación pública tenía).

En los 30 meses que estuve en la radio él se dedicó a armar intrigas, a usar sus programas para en vano tratar de demeritar el mío. Una vez logró que otro individuo de su especie fuera a buscarme pelea en las mismas instalaciones de la empresa.

Una vez que yo cerré mi ciclo con mi proyecto, él aprovechó para descaradamente tratar de emularme. La gente de inmediato notaba que gran favor había sido mi programa y mi persona a los suyos; logró mejorarlos un poquito, pero realmente él seguía sin trascender.


Imagen tomada de Internet

Después, yo salí de esa ciudad –donde la mediocridad me abrumaba- y me dediqué a estudiar un par de postgrados. A mí ni siquiera me pasó la idea de recordarlo.

Pero regresé al pueblo –like the new kid in town- y poco a poco me llegaron las noticias.

Willy decidió hallar su sentido de trascendencia a la manera Americana; es decir, teniendo dinero y nada más que dinero.

Pero para tener dinero sin tener objetivos, ideologías pero sobre todo una educación y preparación que permitan concebir lo anterior, se deben recurrir a las maneras perversas –evil ways-.

Fue capturado por la policía y dicen que en su locker en la empresa de radio encontraron 55 mil dólares que era el rescate de un secuestro de un empresario de la región.

También dicen que vendía droga, y que sus mismos programas eran el medio de promoción.

Ahora ya no está más en la radio –he’s gone, gone, gone-.

¿Cuántos años tendrá para reflexionar, madurar y quizá prepararse un poco? Quién sabe… Por mi parte pienso que volver al radio con otro proyecto puede ser buena idea.


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¿Por qué no renuncia (inútil) Ministra de Transporte?

Otro accidente. Otro.
(http://www.larepublica.com.pe/content/view/210374/34/)

La semana pasada, otro. Apenas unos días antes, otro. La hora de la muerte; nuevamente en la madrugada.

Se sabía venía el feriado, siempre se ha sabido que la Tolerancia Cero es un absurdo; una medida tan inútil como la ministra (que por desgracia lleva un apellido igual al mío).

Al Perú no le faltan razones para que su gente se sienta insegura y descontenta. Basta echar una navegada todas las mañana a los periódicos para ver indicadores tan obvios como el índice de delincuencia, la subida de los precios y –sobre todo- los accidentes de carretera. Pero en cambio, y para compensar, el grandioso presidente hace giras y ofrece al país para invertir y llevarlo al progreso (como ya una vez lo hundió como pocos han hundido a su país… ¡Viva el APRA!).

Ésta es mi primera entrada a mi blog donde hago una crítica dando nombres como el de la inútil Ministra de Transporte, que en mi parecer, no es capaz de concebir el problema de los accidentes desde una perspectiva holística, profunda y transversalizada con variables que no sean evidentes. Un cavernícola cualquiera puede concebir algo como la Tolerancia Cero.

Y además, ésta es mi quinta entrada donde menciono este punto como crítico en este país (o sea, que debe corregirse inmediatamente) y nomás no pasa nada (como ya lo dije antes, ¿para qué? ¿Quiénes son los que mueren? Peruanos de clase trabajadora la mayoría, gente sin poder e influencia en estratos políticos y económicos, que son los que valen en el país).

Y mire, Ministra, ya que veo que nomás no puede, le daré unas opiniones que ojalá pueda entender.

1.- Si los accidentes más terribles se dan en la madrugada…
a) O que se prohiban las salidas de noche.
b) O que se obligue a cambio de chofer a esas horas (que las miserables empresas paguen a un segundo chofer, que no permitan que maneje más de cuatro horas cualquier empleado en la noche –revisar los consejos que vi en Chile).

2.- Instalación obligada de equipos GSM en cada bus.

3.- Revisión médica y psicológica para cada chofer cada dos meses, y, si no está en condiciones propias se le impida manejar por determinado tiempo.

4.- Establecer un sueldo base dignos por carrera a cada chofer, independientemente si haya pasajeros en las mismas.

5.- Determinar un día de descanso por cada determinado número de días de trabajo (propongo como cuatro por uno, pero esto le toca definirlo a expertos en salud laboral).

6.- (Esta propuesta es para los otros transportes) Que por todo camión de carga que quiera salir de noche, se le pida un permiso dado igualmente por las condiciones de salud del chofer.

7.- Que cada compañía tenga boletinado en su propaganda el número de accidentes sufridos así como el número de decesos. Y en la impresión de boletos de manera anual debiera estar impreso.

8.- Que se haga un sindicato de choferes para manifestarse en desacuerdo con toda libertad si se sienten explotados por las empresas (pero sé que en el Perú los sindicatos son algo prohido), sin embargo, este sindicato no podrá defender a los ferchos de personalidades psicóticas.

9.- Que se establezca un “top de muertes” que cuando se alcance se cancele en definitiva la concesión de la compañía.

También puede darse otra propuesta más chola, y por lo tanto más asequible como que en los buses solo se instalen los pasajeros de la mitad hacia el fondo; ya que como los choques son frontales, solamente el chofer moriría.

Bueno, aquí están, y van más allá de la Tolerancia Cero (extraño término tan raro, que según recuerdo fue concebido por el ultra derecha Giuliani, para devolverle la calidad de vida a Nueva York).

Y si esto sigue (que apuesto seguirá) mejor renuncie señora ministra
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Ya no pinto tan bien como Picasso

… y los accidentes mejor que nunca

Acto 1

Primero comenzó con mi ex vecino, que al principio le pasaba los borradores de mis entradas al blog para escuchar su opinión –que él, siendo natural del país, podía enriquecer o aclararme algunos detalles en ciertos cuestionamientos-. Comencé a prescindir de sus favores sin embargo, al comprobar que se iba por la forma más que el fondo; que –según él- faltaban puntos y comas y algo más. Un par de semanas después me dijo que mis últimas entradas al blog estaban muy verdes, inmaduras (la ausencia de sus puntuaciones demeritaban mis ideas).

Acto 2

María (la mitómana) era feliz considerándome su amigo. Me buscaba cada vez que quería contarme extraños pasajes de su aún más extraña vida. Una vez me dijo:
– ¡Yo siempre leo tu blog!
Cuando yo sabía que su pareja le vigilaba lo que consumía en Internet (algo así como una supercybernanny de apocalíptica supervanguardia) y yo, obviamente, era algo prohibido entonces.

Yo sabía sin embargo, que visitaba mi blog cada veintena de días, cuando se escondía en una cabina de la esquina de su barrio y entonces podía leer con lentitud y parsimonia los artículos. Pero también notaba que lo que admiraba de mis textos eran otro tipo de aspectos que no eran mis posturas ante alguna situación, sino la manera de involucrar a la gente que me rodeaba –y que ella posiblemente conocía-. Es decir, y como lo he aclarado previamente; a partir de posturas y maneras de pensar de otros (anónimos) yo fundamentaba un cuestionamiento.

El problema para ella –que sin ser realmente María- fue cuando su magistral, épico, inolvidable pero abominable juicio “Buenos Aires no te va gustar; son solamente calles y edificios” fue tan contundente que tuve que aprovecharlo para darle el sabor picante a mi artículo de Mitómanos.

(Y una especie de intuición me dice que no fue que la haya criticado, sino que yo SÍ fui a conocer Puerto Madero, Tigre y el Rosedal y lógicamente vi y viví todo lo contrario)

Acto 3

Artículos donde cuestiono ciertos aspectos son vistos con admiración. Para a mí no me parecen tan valerosos… siempre he cuestionado qué tanto impacto tienen los blogs en la vida misma de una sociedad y país. Aunque hay gente que me asegura –bajo sus inmensos y enfermos terrores paranoicos- que los blogs –y más los de la Católica- son vigilados por la policía del país (¡ojalá esto fuera cierto!).

Denunciar las ilegales batidas en Lima es motivo de admiración y felicitación por parte de ciertos individuos. Ciertas personas que su único cuestionamiento hecho a mi persona fue “cómo alguien como yo pudiera vivir en Los Olivos y no en Barranco o Miraflores”. Sencillamente porque alguien como yo no podría pagar un alquiler en Miraflores pero claro que me hubiera encantado ver el mar desde un ventanal en el noveno piso –sin importarme el susto de a 7.9 del terremoto del 15 de agosto-… pero a esta misma gente le salen ronchas cuando hablo de la relación Perú-Chile.

Y ni mi MSN está para recibir reprimiendas, ni mi teléfono está más disponible para recibir llamadas con reclamos.

Pero en cambio, otros aspectos tan brutales, como el hecho que Perú como país y con toda esa bola de cuestionables ministros no garanticen una seguridad de viajar en bus sobre todo por las noches, no causan tanta indignación siquiera para generar una marcha de protesta contra el Gobierno.

(ver mis artículos Accidentes de transporte en el Perú:

http://blog.pucp.edu.pe/item/15053

o La vida sigue igual… o peor en el Perú

http://blog.pucp.edu.pe/item/17182 )

Ni modo, ya no pinto tan bien como Picasso. No, no, no, no, no.

El joven aprendiz de pintor que ayer mismo
Juraba que mis cuadros eran su catecismo
Hoy, como ve que el público empieza a hacerme caso,
Ya no dice que pinto tan bien como Picaso.
En cambio la vecina que jamás saludaba
Cada vez que el azar o el ascensor nos juntaba
Vino ayer a decirme que mi última novela
La excita más que todo Camilo José Cela.
¿Y qué decir del manager audaz y decidido
que no me recibió, que siempre estaba reunido?
Hoy, moviendo la cola, se acercó como un perro
A pedir que le diéramos vela en este entierro
Y yo le dije: no,
No, no, no, no, no, no
Ya está marchita
La margarita
Que en el pasado he deshojado yo.
El torpe maletilla que hasta ayer afirmaba,
Que con las banderillas nadie me aventajaba,
Ahora que corto orejas y aplauden los del siete
Ya no dice que cinto tan bien como Antoñete.
La propia Caballé que me negó sus favores,
La diva que pasaba tanto de cantautores
Llamó para decirme: “Estoy en deuda contigo,
Mola más tu Madrid que el Aranjuez de Rodrigo.”
¿Y qué decir del crítico que indignado me acusa
de jugar demasiado a la ruleta rusa?
Si no hubiera arriesgado tal vez me acusaría
De quedarme colgado en calle Melancolía
Y eso sí que no,
No, no, no, no, no, no,
Ya está marchita
La margarita
Que en el pasado he desojado yo.

(¿De quién más? Del Sabina psssss:
http://www.joaquinsabina.net/2005/10/31/el-joven-aprendiz-de-pintor/ )

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Los rencores peruanos o las heridas que no cierran

Manteniendo la flama del resentimiento

Leí en El Comercio del Perú una declaración del canciller chileno Foxley al referirse a la decisión del Gobierno del Perú de incluir en sus textos escolares sus puntos de vista sobre el diferendo marítimo. “Esta decisión del Perú significaba transmitir a las futuras generaciones los diferendos del pasado, cuando se trata de forjar una relación de cooperación.”

14 de marzo de 2008
http://www.elcomercio.com.pe/ediciononline/html/2008-03-14/las-criticas-foxley-sobre-textos-escolares-peruanos-no-ajustan-realidad.html

Y precisamente este comentario me sirve para retomar unas breves ideas que expuse en mi artículo “De regreso a los conflictos peruanos percibidos”.
(Véase en:
http://blog.pucp.edu.pe/?query=conflictos+peruanos&amount=0&blogid=896)

Durante mi estancia de vida en Perú, me llamó bastante la atención la manera como varios colegas, conocidos o vecinos se referían a la historia nacional de su país. Primeramente, que conocieran de alguna manera tantas fechas, pasajes y personajes desde la época precolombina hasta la fecha. Con esto debo reconocerme un ignorante en temas históricos mexicanos no contemporáneos (y por el contrario, y quizá por cuestiones de edad y pasión de lector conozco un poco más e inclusive en un contexto más internacional).

Un primer choque dialéctico lo tuve cuando enfrenté la única versión que yo tenía de la Masacre de Caxamarca, donde según lo que leí en un texto de Portocarrero, unos pocos españoles mataron a cantidad de señores de la guerra en un pasaje histórico que, el autor asegura, dejó marcada en la memoria histórica un sentimiento de culpa enorme.

Fui refutado ferozmente por un ex universitario sanmarquino quien me aclaró –según él- que si fueron unos cuantos españoles, pero éstos iban acompañados de miles de guerreros de las etnias enemigas de los incas para lograr vencerlos.

Sin apelar más a la historia, el suceso que me sorprendió era la no aceptación de una derrota ocurrida más de cinco siglos atrás manifestada en la emotividad y lenguaje de mi interlocutor.

Chile, el eterno enemigo

Que un peruano hable de Chile es algo así como un deporte nacional. Me recuerda cuando hace veinte años en México se hacían chistes antichilangos (chilango: despectivo, gentilicio exótico para referirse al defeño, o habitante del DF, el capitalino pues).

En cada chiste hecho, el peruano con su ingenio derrota al chileno. Siempre gana, siempre lo humilla. Además, en los abundantes periódicos chichas, siempre es necesario tener una noticia de paranoia bélica; como la comparación en cantidad o modernidad de equipos de combate. Y esta locura irracional se cultiva más en los cuarteles del ejército (que en Perú hay muchos), donde a cada joven que se enrola se le inculca que cuando finalmente vaya a una guerra será contra Chile.

Así pues, en charlas cuyo tema era totalmente otro y muy distinto, me dijeron de los miles de muertos supuestos en Chorrillos cuando se intentaba detener al ejército invasor –y la cantidad de gallinazos dando banquete con su festín macabro-. O que Olaya, un héroe nacional, atravesaba las frías aguas limeñas para llevar las cartas militares de Chorrillos al Callao.

Otros pasajes que me comentaron (y admito que yo no he corroborado en lecturas en documentos históricos) tiene que ver con que esta guerra que no se puede olvidar –ocurrida ya hace más de 120 años- es que fue una guerra de mestizos solamente… que los cholos peruanos (me refiero y sin sentido peyorativo a los habitantes del Ande) no se involucraron con el ejército nacional.

Chile pues, es el país del mal; el enemigo que siempre acecha y está con hambre de quitar, robar y masacrar al Perú.

¿Pero quién dice esto?

Perú está lleno de inversión chilena; los mejores centros comerciales, las mejores cadenas de farmacias, servicios bancarios con todo el poder del crédito y bienes raíces. ¿Le convendría a algún país declarar una guerra a otro donde tiene tanto invertido? ¿Para perderlo todo?

Es absurdo.

Pero el peruano jura que el chileno lo vigila, que le tiene envidia, que conspira contra él para robarle esa felicidad (ésa que yo nunca pude ver en los peruanos).

¿Quién dice pues todo esto?

Retomo el comentario crítico del canciller chileno. Cuando el mismo gobierno, sus políticos y todos los intereses que se mueven en niveles superiores al común de la vida civil, se insiste en tener martirizada a su población y obsesionarla con nuevos miedos y rencores, difícilmente se tendrá un país emancipado, libre de angustias y con esto, una disposición a ser feliz. (Pero en cambio, los votos pueden acapararse en cada elección presidencial)

Vivir permanentemente en el resentimiento no ayuda en nada a una población. El olvido es bueno para poder asimilar el presente y ver el futuro. Perdonar y olvidar son actos de madurez que la educación nacional de un país debe favorecer para la integración y cooperación en pos de un mejor futuro.

Y aparte de la famosa Guerra del Pacífico, ha habido más sucesos- heridas en el Perú; la guerra del Cenepa (1995) contra Ecuador y por supuesto, los veinte años de un terrorismo cruel y absurdo… que tampoco se pueden o se quieren olvidar.
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El conocimiento predisciplinario everywhere

En México:

Y una colega se me acercó insolente, justo como todos en el trabajo aseguraban que era su forma natural:

-José, ¿supiste que el ejército ecuatoriano mató a diez mexicanos en Colombia?
-¿Dónde viste eso, María Eugenia?
-¡En la televisión!- gritó emocionada.
-Bueno- le dije, -recuerda que la televisión siempre es una fuente con un interés muy grande en manipular las cosas.
-¡Nooo! ¡Al contrario! Ellos están mostrando las injusticias que se cometen en Sudamérica… imagínate que tú hubieras sido uno de los muertos.

Me resultó fácil entender porque era la nueva maestra más despreciada en la escuela donde trabajo, la que con todos discute, la que siempre tiene la razón: una fiel creyente de Televisa.

En Perú:

Un cibernauta -joven, sin preparación alguna, desempleado, de los chicos que pasan de dos a tres horas on line hasta que se les acaban los tres soles que alguien de su familia le dio para no hacer nada- conoce a otra cibernauta mexicana –que quizá tiene Internet en casa, que no va a la escuela, y si va es para pasar el tiempo, que se mete a las salas de Chat mientras sus amistadas simplonas pasan a buscarla para seguir en un ocio absurdo-:

-Dime, ¿en México puedo conseguir trabajo?
-Sí, claro. ¿De qué buscas trabajo?
-Ps de chofer…
-Ufff, ¡es de lo que más hay! (Y el chico queda todo emocionado pensando que eso es cierto y su futuro lo espera en otra geografía)

Análisis de los casos

¿De qué tipo de personas se trata? ¿Qué “conexiones” con la realidad tienen? ¿Acaso recurren a otra “fuente” para corroborar o desmentir la información obtenida?

Se le llama conocimiento predisciplinario a aquel que no tiene un proceso formal establecido para determinar su veracidad. Es decir, se recoge la nueva información y, sin importar su procedencia (Televisa, la maestra de Historia, el vecino, El Alarma o el Chesu) se toma como una verdad absoluta.

Vivimos en la postmodernidad, la época de las verdades personales. La subjetividad tiene ahora un valor muy grande para jugar los intereses que más convengan.

¿Qué se gana la televisión con decir que hubo diez mexicanos muertos (y para colmo, estudiantes)? Sensacionalismo. Rating. ¿De qué vive la televisión? De los espacios publicitarios pagados cuando menos.

¿Qué gana la chica que presume que su país –que tiene un serio problema de asegurar el empleo a su propia población- tenga oportunidades de sobra? (Y de chofer… ¿por qué en México abundaría el trabajo de chofer? No se me ocurren las condiciones) Y aunque esta aseveración fuera cierta, este trabajo requiere de licencia de conducir (brevete) y México pide visa (tipo americana; boletas de pago, cuenta bancaria) para ingreso al territorio (ridículo pero cierto). Así que el jovencito desempleado no podría tener la visa, y después en el otro país, ¿cómo legalizaría su situación para obtener la licencia?

Más que difícil.

El conocimiento predisciplinario es comparable como el de los adultos que no terminaron la primaria, casi analfabetos; que se mueven a partir de mitos, de creencias populares. Es un conocimiento ingenuo. No puede comprobar nada, porque ni exige la comprobación; alguien dice algo y eso se cree.

Las fuentes de información de las personas que nos rodean son varias. Las más básicas (y por lo tanto, las que van dirigidas a cualquier tipo de gente) son la radio y la televisión, así como los comentarios que se escuchan en la calle, en la bodega o en el bar. Retomando el tema de la televisión, independientemente que haya programas de televisión muy críticos –según dicen-, la oferta de este medio generalmente es mediocre ya que, el consumidor de televisión es todavía más mediocre.

Los libros y revistas son otras fuentes no siempre más coherentes, los documentos hechos por ciertas personas especializadas comienzan a ser fuentes más respetables –sobre todo si se conoce la trayectoria profesional de la persona misma-. Así también existen organismos e instituciones que se ocupan de difundir informaciones de cierto tipo (informativa, relacionadas con los aspectos laborales, educativas y demás).

Pero nosotros mismos nos convertimos en fuentes de información para otros sin darnos cuenta muchas veces. Estas personas en sus negociaciones con otros poco a poco entenderán si somos fiables; si lo que decimos saber o sabemos decir es cierto o no. Con esto, ell@s nos buscarán más para fortalecer sus conocimientos, o quizá nos evitarán en pláticas para no escuchar falsedades (véase mi artículo de Mitómanos) que posteriormente los pongan en ridículo (como el caso de María que expuse y se volvió repentinamente famoso en México).

Así pues, cualquier información que nos llegue debe pasar por una serie de filtros, que vienen a ser cuestionamientos que debemos hacer de inmediato para quitar todo sesgo que tergiverse el sentido de la misma.

¿Qué se dice? ¿Quién lo dice? ¿Por qué se dice esto? ¿Con esto se busca algo a favor en contra? ¿Qué opinan otras fuentes sobre el mismo tema? ¿Existen cargas emocionales que puedan inducirme a tomar partido? (Como los diez supuestos estudiantes mexicanos muertos en territorios de la guerrilla –si fuera cierto, ¿qué hacían? ¿A poco no sabían dónde estaban?)

Las anteriores son solamente una serie de cuestionamientos elementales que pueden ofrecer una percepción mejor.

P.S. María: Sigo esperando tu postal de San Telmo, adiós, cuídate (véase Mitómanos: the sweet revenge)
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Expresiones peruanas, expresiones vacías

Cada país con su grupo de gente tiene sus expresiones en su habla muy características. Estas forman parte tan intrínseca de la cultura que se usan sin cuestionarse. Cuando me encontraba en Lima me preguntaban significados de expresiones mexicanas y yo, con pena, veía lo difícil que era explicarlas o encontrarle analogías en español peruano.

Mis compañeros de la maestría me decían el “wey”, con una naturalidad increíble. Seguramente por ver telenovelas mexicanas que son el referente indiscutible de México para el mundo (pero que viene a ser un referente meramente predisciplinario). La televisión como fenómeno de comunicación está determinada por el marketing y por los valores que el grupo de poder que la utiliza quiere imponer. Bueno, yo les contestaba que se decía “güey” (aunque este sonido era algo desconocido para ellos) y que significaba algo así como “webón”; entonces y sólo entonces, se sonrojaban.

El “órale” es mexicanazo. Nunca pude explicar su significado, sino su uso…Y en verdad estas dos palabras son exageradamente comunes.

“Allí te ves” y “al rato” las utilicé algunas veces causando sorpresa en mis interlocutores. Son usos, son formas; su validez es meramente tribal.

En Perú existen cantidad de usos bien peculiares, algunos que en verdad me encantan.

El “ya” para todo, jajajaja. Acá lo sigo usando pero no creo que me lo vean bien. El “pucha” (sería como “chin” en México) definitivamente debo quitármelo ya que puede significar “vagina” en México. El “te vas de frente” peruano por “camina derecho”, etcétera. Pero son tres las expresiones que sí me conflictuaron y a ellas quiero referirme.

Amigo

Ésta ya la mencioné en mi blog (http://blog.pucp.edu.pe/item/16474 ), pero recapitulo la idea principal: no puede llamarse como “amigo” a cualquier desconocido. Un amigo es alguien muy cercano y sincero que nos acompaña en el largo viaje de la vida (qué filosófico sentimental puedo parecer, pero no soportaba tantos amigos en una ciudad donde todos desconfiaban de todos).

Te mereces una disculpa

Aunque un par de veces me dijeron esta expresión, haré alusión al caso más peculiar.

Un conocido me citó en una ocasión en Chorrillos para hablar de un posible negocio (de Los Olivos a Chorrillos es más de una hora si es que se encuentra lugar en el ómnibus). Dicha persona no se apareció. Posteriormente en otra cita en el mismo lugar me hizo la misma jugada, enviando un correo electrónico diciendo que “estaba en el Callao y que no lo esperara por mucho tiempo”. Por azahares del destino me lo encontré en línea tiempo después y sin que yo le preguntara me dijo que tenía ahora un importante puesto en el aeropuerto y quería contratarme para que le diera unos “briefs” a su personal.

Me negué por completo a negociar algo con él. Le argumenté que dos veces esperando y, lo peor, haber perdido tanto tiempo viajando en vano no me había sido nada agradable. Para mi sorpresa me dijo, “te mereces una disculpa”.

¿Te mereces? No entiendo ese significado. ¿Acaso es un verbo reflexivo? ¿Esa disculpa quién me la ofrece? ¿Yo mismo?

Creo que lo más sano –pero ni así hubiera cambiado mi negativa- hubiera sido que este amargo individuo aceptara su irresponsabilidad en primer lugar, y en segundo; que la disculpa surgiera de su persona a la mía. Es decir, un “te pido disculpas” cuando menos hubiera sido una acción más conciliadora; pero me sorprendió con una frase ciega que no me hizo entender quién me pediría esa disculpa.

Bajo esa condición: imposible aceptarla.

Se te va extrañar/ Te vas hacer extrañar

Con el respeto a las personas que me dijeron esto antes de retornar a México. Pero la idea es continuación de la anterior… ¿quién me va extrañar?

¿El parque que atravesaba a diario? ¿La Plaza San Martín donde me quedaba de ver con amigos? ¿La Universidad Católica? ¿La ruta que recorría la Panamericana?

Quién me iba a extrañar sólo tenía que decirme: “Te voy a extrañar” y punto. Un mero y simple acto ya sea de amor o de valor.

Letrero, imagen de un hotel de Tarma
Imagen alusiva a una disculpa, jajaja Sigue leyendo