Comenzó el 2008 con una euforia musical de cumbia muy fuerte en el Perú. Eso en verdad me alegra al ser uno de mis géneros favoritos. En estas fechas comienza a hablarse del fenómeno actual. Así que haciendo gala de un poco de oportunismo haré una breve propuesta a manera de ensayo para aclarar algunos asuntos.

Anécdota:

Hace menos de dos años, mientras viajaba con el doctor Campana en su automóvil, puse uno de mis cd’s donde una fusión de jazz/salsa africana sonaba.

“No me gusta”, me dijo; “suena como a chicha”.

A partir de ese comentario tajante me puse a indagar qué era lo que en Perú llamaban música chicha, y para mi sorpresa descubrí una categoría musical (más que un género) que abarcaba cantidad de tendencias sonoras populares en todo el Perú. Comprendí entonces que “chicha” era propiamente un fenómeno generado por la migración provinciana a la ciudad de Lima.

Y menciono “chicha” sin artículo definido, ya que puede ser “LA chicha” en cuanto al aspecto musical propiamente… o “LO chicha” en cuando estéticas, modos de comunicación y hasta maneras de hacer política, pero LO chicha no estará en el asunto de este artículo.

Así pues, la chicha viene a ser el crisol musical donde se fundieron diversas cumbias y huaynos con otra cantidad de recursos musicales de otros géneros. Un tipo de música que a su vez era el conducto de expresión de las vivencias del emigrado que sufriendo día con día cometía su misión de convertirse un limeño urbano. Peculiar en esta música era el uso de punteos de guitarra eléctrica como melodía misma.

En consecuencia, la chicha nació en los cerros, en los conos; y, por consiguiente, fue vista con desconfianza por los pobladores de dentro de la ciudad. Chicha era “lo que de afuera se conformó”, no estaba claro qué se podía esperar de ella.

Entonces, los exponentes de este neoestilo se caracterizaron por un sabor fusión muy florido (y que suena a tantas partes del mundo, inclusive como a África, como en mi anécdota inicial), pero había un elementos distintivo quizá: los punteos de guitarra eléctrica.

Así pues, a inicios de los noventa la chicha reinaba, pero ya comenzaría a cambiar de nombre, bastó (disculpen lo simple y reduccionista de mi aseveración) que el teclado se impusiera al requinto de la guitarra para dar su gran brinco evolutivo: la tecnocumbia.

Y precisamente este nuevo sabor de cumbia se gestó en base al nuevo sonido que aportaba (los género autóctonos del Perú no incorporaban ese sonido más “tech”) y con ello la cumbia (antes chicha) comenzó a ganar como adeptos a los desconfiados e indecisos limeños.

Me atrevo a decir que los máximos representantes de esta tecnocumbia fueron Armonía 10 y Agua Marina, que hasta hace cuatro años todavía eran los preferidos en el gusto de los consumidores de este género musical.

Ahora bien, una consideración temática hasta aquí: los contenidos semánticos de las canciones.

Si bien, la chicha prefería las apologías del esfuerzo del emigrado en su constante supervivencia o superación, la tecnocumbia se alejaba de ello (por las mismas razones de su origen –Piura, norte del Perú-) y tomaban temas cotidianos y sobre todo de desengaño amoroso y pasión por la bebida.

Esa obsesión con la borrachera para olvidar tan arraigada en las canciones peruanas de todos los géneros me cuesta trabajo rastrear su origen. ¿De dónde viene? ¿Quién fue primero o fue simultáneo? ¿El huayno –que exagera con ello-? ¿El vals o la cumbia? ¿Quizá vino de México con sus vaqueritos del horror? (Disculpen mi ironía pero odio esta herencia mexicana)

Otra cuestión necesaria por hacer es, si la tecnocumbia venía de Piura debido a sus máximos representantes, ¿por qué nadie la llamó cumbia piurana?

Entonces, el dominio tecnocumbio duró diez años caletas. Es decir, diez años donde en cada casa pudieran tenerse los cd´s y en ciertos locales se dispusiera de esta música para bailar. Los bailes con su efecto de masa en este país al parecer siempre han sido populares.

Pero precisamente en los años del 2006 y 2007 se provoca una nueva transición, otro brinco musical evolutivo en el género de la cumbia y en esta ocasión no viene dado por un grupo o una región.

Primeramente comenzó la aparición de grupos de cumbia selvática que comenzaron a sonar con furia; como el caso de Kaliente de Iquitos (y poco a poco entrando Papillón, que desde el año pasado era movedor de gente en la selva aunque desconocido en Lima). La incorporación de vientos por encima de teclados y con sonido de guitarras inclusive más rocker en ciertas piezas.

A pesar del éxito de estos dos ejemplos, faltan aún que se den a conocer tantos grupos selváticos que por allí hacen las delicias en su tierra; por mencionar otro caso; Los Caribeños de Rioja.


Caribeños de Rioja; allí latentes con gran potencial.

La cumbia selvática es pues intensa y sus letras con fuerte tendencia romántica.

La cumbia limeña en cambio revivió gracias a los grandes fallecidos y arrasó con su línea musical más apegada al los requintos de guitarra. Con letras más coquetas y deseo de fiesta, de baile y vida mundana (sin que con esto demerite su contenido).

Pero antes de poder hablar de cumbia limeña, cuestiono si existen otros representantes (after Néctar died).

Pero bien, el fenómeno más interesante de nuevo viene por parte de los norteños nuevamente. El Grupo 5 y la Orquesta Caribeños de Guadalupe –por mencionar algunos- con secciones de viento como parte motriz de las melodías ofrecen una alternativa diferente, que los caracteriza pero no choca con la propuesta selvática o lo más apegado a la chicha original.


La Orquesta Caribeños de Guadalupe, otro gran fenómeno de la música.

Pero destaca además que las letras de la cumbia norteña son más maduras y tienen una influencia más estilizada, apegada a los cantautores románticos de la década de los setentas y parte de los ochentas. Un ejemplo de madurez letrística que nunca había visto en una letra de cumbia (ni remotamente imaginado por mí) es la canción de Motor y motivo que interpreta el Grupo 5. Esta canción en mi opinión determina un nuevo estándar de balance letra y música, un modelo que debiera ser emulado y poco a poco superado, en espera de otro salto de evolución musical que deberá llegar para el 2010.

Así entonces, la cumbia peruana ya tiene sus nombres familiares completos; norteña, selvática, limeña y de cualquier región donde talentosos músicos comiencen sin prejuicios a proponer sus estilos y a conquistar el Perú… y ojalá que también allende las fronteras.

El gran reto:

La penetración de la cumbia peruana en muchos espacios es ahora sí irrefutable. En las discotecas de moda, high class así como en las barrio suenan igual. En las estaciones de radio constantemente están en la programación y están en el gusto de la gente a cargo del transporte público, haciendo de que sus pasajeros más de alguno cante dichas canciones. Por mencionar en Navidad, los discos bamba de estos grupos (especialmente Néctar y Grupo 5) se agotaron más rápido de que los vendedores supusieron.

Pero ahora viene lo siguiente; las nuevas producciones de todos ellos que deberán superar este abrumador éxito. Y precisamente mientras los grupos y sus compositores maduran el siguiente paso, puedan entonces colarse al gusto peruano esos grupos que por el momento solamente son reconocidos en sus zonas de origen.

¡Suerte a todos!

Motor y motivo

Luz de mis ojos, Aire que respiro, Eres en mi vida, Motor y motivo

Ayer tan lejana hoy tan dentro mío, Sólo con mirarte, Me has hecho cautivo

Ocupas mi mente un noventa por ciento, Tu nombre pronuncio, Muero por tus besos
Me emocionaste, Mi mundo es sereno, Te has adueñado de mis sentimientos

Hay como has hecho para que te quiera, Dependo de ti, Como planta la tierra
Sin mover un dedo, Me has hecho adorarte, Ha primera vista, Me enamoraste

Te regalo mi vida, Mi cariño sincero, Mi alma, mis sueños, Y todo lo que quiero
Y no me cansa decirte, Te amo, Le grito al mundo, Te amo, te amo…

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