País cafetalero pero no cafetero. Más aportes a este tema.

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Un saludo al Sr. Verduzo de Zamora y su barra de café “Jurhío”, quien desde hace años se dedica a la compra de grano, su torrificación y venta de café molido y en bebida.

Propaganda cafetera. Imagen por José Zavala
Propaganda cafetera. Imagen por José Zavala. ¿Qué se vende? ¿Imagen o calidad?

Cafeterismos y cafetalidades Americanas

Pues parece que este país sí tiene un sitio internacional en producción de café, pero su mercado se limita como previamente comenté a Alemania y los Estados Unidos. Decir que está en el tercer puesto de Sudamérica es decir nada. Brasil es la potencia en producción, pero este producto no es precisamente muy valorado por los gourmets y conocedores del café –selecto grupo de personas en el cual no estoy incluido-. Se dice que su calidad es mala, este país se caracteriza por cantidad de producción y a partir de ello influyen el precio en el mercado… pero su fama de utilizar esclavitud infantil para esto también es grande.

Colombia, en cambio, sí es potencia; es un país con una cultura más fuerte… pero el mejor café de América continental; hasta donde yo sé es la producción selecta de Guatemala (de allí que las cosechas de los estados mexicanos colindantes con este país tengan su alta cotización también).

Costa Rica es otro un caso excepcional; los cafetales los vi dentro de la misma ciudad de Alajuela, la segunda en importancia. Y en cada centro comercial hay un mostrador con cantidad de marcas con sus características definidas y sus fechas de cosecha y envase, guau, más no se puede pedir (bueno, grado de acidez, tipo de sabor; sería la locura).

Leí en un periódico que existe una propuesta de declarar el Día del Café en este país, para comenzar a generar una cultura alrededor de ello. Pero este asunto es delicado. ¿Una cultura de qué? ¿De consumo bárbaro o de un consumo más educado?

Pero el café es un estresor al organismo, el café en exceso es dañino al estómago y sistema nervioso. El buen café puede ser un manjar al paladar, unos 10 minutos de buena charla degustando una deliciosa bebida negra solamente. Si se busca apoyar al café debiera enfocarse al buen café; a ese de calidad similar a la que se exporta al extranjero. No al trigo tostado mezclado con los granos de desperdicio que se venden en todas las bodegas de Lima (según me lo dijo un amigo oficial del ejército).

Como en el caso de la Isla super cafetalera pero nada cafetera: Cuba. Donde lo cotidiano es que en un restorán no puedas hallar café después de las 5 de la tarde, porque ya no hay. Y sus habitantes consumen café ligado; es decir, granos de chícharo tostados con granos de café de dudoso origen. Y no sabe mal ese café, aclaro; al menos no me supo tan mal. Según me dijeron, un cubano promedio ya no puede beber café puro porque le chocaría en su cuerpo. Como un comentario cultural agregado, los cubanos beben café concentrado, hecho en cafeteras tipo napolitano o exprés y lo sirven en minúsculas tazas.

México no es ni por mucho más cafetero y menos cafetalero. Tiene sus zonas cafetófagas bien definidas. Las antiguas y bellas ciudades coloniales tienen sus cafeterías donde se pueden degustar maravillosos granos; pero también hay otras ciudades también coloniales (me refiero a lo predominante de la arquitectura en las zonas céntricas) donde no pasa nada con el consumo del café. Morelia es un ejemplo positivo de ello; Zamora es la antítesis (y no nomás del café sino de varios aspectos que cuando regrese por allá podré comentar con más calma). Pero regresando al tema; en otros sitios no urbanos no se concibe esta pasión de locos; café es sinónimo de Nescafé, de bebida instantánea que únicamente se debe tomar en un momento frío del día, como si los países productores de café fueran árticos. Una Cuba bajo tormenta de hielo; una Jamaica bailando gélido reggae (ahhh, y esta otra isla produce cafés que se valoran hasta en 100 USD la libra).

Una de las variantes más peculiares que he visto en México es hacer café a partir de mezclas exóticas como agregado de especias como el clavo, la canela y más que no recuerdo; así como azúcar. Esto tiene un sentido; si lo vas hacer para ayudarle a los borrachitos del campo a cortarles su embiraguez lo puedo entender, pero el día que por accidente puse una muestra de regalo en mi cafetera italiana exprés (que siendo del tamaño de una tasa personal me costó lo equivalente a 30 dólares) y el azúcar se pegó en los orificios del acero inoxidable, comprendí que este compuesto era para enormes ollas de barro solamente.

Día del Café Peruano

Café Peruano en la zona de La Merced. Imagen de José Zavala
Café Peruano en la zona del Carmen. Imagen de José Zavala

O sea, mi inquietud es; si se quiere declarar un Día del Café peruano, se deben buscar productores y producciones que le ofrezcan lo mejor a su propia gente: No los deperdicios.

Si solamente se desea ofrecer mal café basta conseguir esas enormes latas marca Kirkland u otras franquicias multinacionales que solamente envasan con su nombre y distribuyen de forma masiva a todo el mundo. El café es un producto perecedero; debe consumirse poco tiempo después de ser tostado y molido, no almacenado en una lata al vacío por mucha tecnología que se le meta. Además, parte del ritual es, sino ver cómo se tuesta de manera artesanal, al menos ver cómo es molido con el tamaño que uno solicita.

Si se desea conocer un buen café, puede visitarse una cafetería en Miraflores, en serio. Allí no es pasado. Por eso cuesta lo que cuesta. Porque el buen café no puede costar un sol como la bolsita de Cafetal o de Altomayo; es la pura y simple verdad.

Tuve la oportunidad de conocer la región de La Merced y como parte de un maravilloso tour –a un precio regalado; ¡Peruanos, no regalen sus servicios!- donde me llevaron a una procesadora de café. Allí compré mi par de bolsas una de caracolillo y otra de gourmet, debo reconocer que como andaba misio, y por curiosidad además (¡ya qué!); compré el producto de venta nacional… bueno, pasó lo que tenía que pasar, bebí dos tasas de cada uno y mejor me deshice de él, para no quejarme más de esto.

Si hicieran el Día del Café y en la Plaza de Armas de Centro Lima pusieran unas máquinas de vapor y ofrecieran a sol la tacita (espero que no en tasa descartable, mejor gastar algo de agua lavándolas que generar gasto de tecnopor); ojalá y le compraran café a los productores artesanales –como del que tuve la suerte de llegar a su casa en Tarapoto- para que la gente conozca un gusto muy diferente de esta bebida. Pero esta idea mía podría generarle pérdidas a las empresas que venden el café de consumo masivo… que verían afectados sus intereses de mero consumo y de alienación cultural…

La plaza de La Merced, zona cafetalera en el departamento de Junín. Yo en la imagen.
La plaza de El Carmen, zona cafetalera en el departamento de Junín. Yo en la imagen.

¿Pero entonces para qué hacer un Día del Mal Café Peruano, si en todas las mañana se da este pseudo ritual en cada restoran o mercadito?

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4 pensamientos en “País cafetalero pero no cafetero. Más aportes a este tema.

  1. Harley

    Luego de leido muy atentamente su blog paso a comentar lo sigueinte que el lugar no se llama el carmen, se llama La Merced – Chanchamayo
    Y por lo demas usted tiene mucha razon en lo que dice, necesitamos en primer lugar procesar un cafe de calidad y vender calidad mas no imagen a nosotros mismo y al exterior. dejar de pensar que nosotros lo peruanos somos "Vivos" (disculpando la jerga) y pornernos a trabajar en mejorar nuestra imagen.

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  2. Daniel Hurtado Brenner

    ojalá y le compraran café a los productores artesanales –como del que tuve la suerte de llegar a su casa en Tarapoto- para que la gente conozca un gusto muy diferente de esta bebida.

    Estuve en Tarapoto y compre el cafe de la cooperativa oro verde. Muy buen café. Me ha causado curiosidad lo que comentas sobre ese productor artesanal en Tarapoto donde tuviste "la suerte de llegar". Se agradece el dato, deseo volver a Tarapoto (me faltó conocer a los productores de moyobamba)

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  3. jzavalaz Autor

    Volví a Tarapoto en julio del año pasado y NO TUVE la suerte de encontrar café… ni en Tingo. O sea, café para mí. Fue un suceso decepcionante!!!

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