Archivo por meses: Noviembre 2007

Las “asco queens” segunda y última entrega (no merecen más)

“La reportera”

El caso de Magaly TV me parece más patético que el de Laura. Pero la señora Magaly le reprocha a la otra “animadora” o “periodista” – no sé cómo pueden hacerse llamar- su bajeza moral…

He visto pequeños segmentos de este programa en los sitios donde como; así que es aventurado emitir los siguientes juicios. Pero todo lo poco que vi, me causó tanta impresión que me siento comprometido a expresar mi sentir.

¿Se le puede llamar periodismo al oficio de ampayar a la población peruana?

El ampay es peruano. Claro que viene de las ocurrencias sajonas de la cámara escondida, que poco a poco fueron utilizadas en otras naciones con fines de “denuncia social”, que a su vez fueron degenerando hasta llegar al caso extremo del ampay.

Porque ampay no es ver una desgracia ajena que ocurre por accidente. No es filmar a alguien que se cae, o que es víctima de una broma… es acudir a un lugar donde las cosas se dan como parte de la vida misma –como la prostitución, la vida nocturna- o cazar a un personaje para exhibirle sus intimidades, sus secretos.

La doble moral nos viene, sospecho yo, de la colonia. De la iglesia española con toda su sádica Inquisición que estaba dispuesta a castigar todo aquello que iba en contra de su hipocresía moral, o mucho peor aún, de todo aquello que no comprendía.

Esa doble cara fue transmitida de generación en generación, es parte de la memoria histórica que como tercermundistas tenemos. Está integrada al tejido despótico de las sociedades colonizadas, dominadas y aplastadas por una cultura más fuerte en violencia pero no en cultura. El nepotismo, el compadrazgo, la corrupción, la hipocresía; la otra moral que tenemos para juzgar al otro sin vernos a nosotros mismos primeros.

Magaly es una inquisidora. Alguien que juzga y se aprovecha del poder mediático de la televisión basura para atentar contra quien se le ocurra.

Pero ella critica a la “señorita Laura”, que compra actorcitos misios para generar un show que represente a un supuesto país que causa pena en el extranjero. Magaly no compra a nadie sólo exhibe a su propio país para dar pena dentro del mismo Perú; y si se cree que no es lo mismo, la verdad es peor aún.

La señito le dice que le tiene envidia, porque en diez años no ha podido internacionalizarse. ¡Diez años tiene al aire esa porquería! ¿Y para qué habría de internacionalizarse sin con la señito basta?

Los “reporteros” de Magaly (ella se llama la “urraca” y ellos los “urracos”, ¡horror!)… ¡¡¡un momento!!!… ¿de qué escuela de periodismo ha salido toda esta gente que se hace llamar como tal? Si estos son los profesionales que el Perú genera es fácil entender por qué no se va a nada por estos lares.

Los urracos van a las zonas de meretricio, filman a los desesperados que se vuelven actores insospechados cuyas vidas no serán igual de otra manera. Un caso más patético fue cuando pisoteó la dignidad de un golero (portero de un equipo de primera división) exhibiéndolo de gay (si bien muchos futbolistas de liga amateur me habían comentado que el tipo en verdad lo era).

Pero exhibir a una figura pública de un deporte recontramachista en un país super machista es no tener responsabilidad. ¿Qué ganaba con eso la “reportera”? ¿Que lo botaran del equipo? ¿Que la sociedad lo rechace? ¿Que se burlen de él? ¿Puede llamarse a eso periodismo?

Y el golero se dobló ante la presión social y fue a su programa a decir que no era así, que a su amigo nomás le habló en su oído y no fue un beso…

Alguien que ataca a los demás no puede ser feliz. Alguien cuyo objetivo existencial es tener rating tiene serios problemas filosóficos y seguramente sufre como nadie más.
Basta verla un par de minutos la manera como habla, como se mueve; lo que proyecta: lástima y amargura.

No es un deseo, tampoco una predicción, pero en esta vida las acciones negativas se revierten sobre todo en la salud, y la salud lo es todo. Pronto padecerá en carne propia lo que ha hecho sufrir a tanta gente… pero para entonces, ya habrá otro esperpento que se haga llamar “señorita” o “reportera” satisfaciendo el morbo insaciable de una sociedad que desea ver el dolor ajeno para olvidarse por un rato de sus miserias.
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País cafetalero pero no cafetero. Más aportes a este tema.

Un saludo al Sr. Verduzo de Zamora y su barra de café “Jurhío”, quien desde hace años se dedica a la compra de grano, su torrificación y venta de café molido y en bebida.

Propaganda cafetera. Imagen por José Zavala
Propaganda cafetera. Imagen por José Zavala. ¿Qué se vende? ¿Imagen o calidad?

Cafeterismos y cafetalidades Americanas

Pues parece que este país sí tiene un sitio internacional en producción de café, pero su mercado se limita como previamente comenté a Alemania y los Estados Unidos. Decir que está en el tercer puesto de Sudamérica es decir nada. Brasil es la potencia en producción, pero este producto no es precisamente muy valorado por los gourmets y conocedores del café –selecto grupo de personas en el cual no estoy incluido-. Se dice que su calidad es mala, este país se caracteriza por cantidad de producción y a partir de ello influyen el precio en el mercado… pero su fama de utilizar esclavitud infantil para esto también es grande.

Colombia, en cambio, sí es potencia; es un país con una cultura más fuerte… pero el mejor café de América continental; hasta donde yo sé es la producción selecta de Guatemala (de allí que las cosechas de los estados mexicanos colindantes con este país tengan su alta cotización también).

Costa Rica es otro un caso excepcional; los cafetales los vi dentro de la misma ciudad de Alajuela, la segunda en importancia. Y en cada centro comercial hay un mostrador con cantidad de marcas con sus características definidas y sus fechas de cosecha y envase, guau, más no se puede pedir (bueno, grado de acidez, tipo de sabor; sería la locura).

Leí en un periódico que existe una propuesta de declarar el Día del Café en este país, para comenzar a generar una cultura alrededor de ello. Pero este asunto es delicado. ¿Una cultura de qué? ¿De consumo bárbaro o de un consumo más educado?

Pero el café es un estresor al organismo, el café en exceso es dañino al estómago y sistema nervioso. El buen café puede ser un manjar al paladar, unos 10 minutos de buena charla degustando una deliciosa bebida negra solamente. Si se busca apoyar al café debiera enfocarse al buen café; a ese de calidad similar a la que se exporta al extranjero. No al trigo tostado mezclado con los granos de desperdicio que se venden en todas las bodegas de Lima (según me lo dijo un amigo oficial del ejército).

Como en el caso de la Isla super cafetalera pero nada cafetera: Cuba. Donde lo cotidiano es que en un restorán no puedas hallar café después de las 5 de la tarde, porque ya no hay. Y sus habitantes consumen café ligado; es decir, granos de chícharo tostados con granos de café de dudoso origen. Y no sabe mal ese café, aclaro; al menos no me supo tan mal. Según me dijeron, un cubano promedio ya no puede beber café puro porque le chocaría en su cuerpo. Como un comentario cultural agregado, los cubanos beben café concentrado, hecho en cafeteras tipo napolitano o exprés y lo sirven en minúsculas tazas.

México no es ni por mucho más cafetero y menos cafetalero. Tiene sus zonas cafetófagas bien definidas. Las antiguas y bellas ciudades coloniales tienen sus cafeterías donde se pueden degustar maravillosos granos; pero también hay otras ciudades también coloniales (me refiero a lo predominante de la arquitectura en las zonas céntricas) donde no pasa nada con el consumo del café. Morelia es un ejemplo positivo de ello; Zamora es la antítesis (y no nomás del café sino de varios aspectos que cuando regrese por allá podré comentar con más calma). Pero regresando al tema; en otros sitios no urbanos no se concibe esta pasión de locos; café es sinónimo de Nescafé, de bebida instantánea que únicamente se debe tomar en un momento frío del día, como si los países productores de café fueran árticos. Una Cuba bajo tormenta de hielo; una Jamaica bailando gélido reggae (ahhh, y esta otra isla produce cafés que se valoran hasta en 100 USD la libra).

Una de las variantes más peculiares que he visto en México es hacer café a partir de mezclas exóticas como agregado de especias como el clavo, la canela y más que no recuerdo; así como azúcar. Esto tiene un sentido; si lo vas hacer para ayudarle a los borrachitos del campo a cortarles su embiraguez lo puedo entender, pero el día que por accidente puse una muestra de regalo en mi cafetera italiana exprés (que siendo del tamaño de una tasa personal me costó lo equivalente a 30 dólares) y el azúcar se pegó en los orificios del acero inoxidable, comprendí que este compuesto era para enormes ollas de barro solamente.

Día del Café Peruano

Café Peruano en la zona de La Merced. Imagen de José Zavala
Café Peruano en la zona del Carmen. Imagen de José Zavala

O sea, mi inquietud es; si se quiere declarar un Día del Café peruano, se deben buscar productores y producciones que le ofrezcan lo mejor a su propia gente: No los deperdicios.

Si solamente se desea ofrecer mal café basta conseguir esas enormes latas marca Kirkland u otras franquicias multinacionales que solamente envasan con su nombre y distribuyen de forma masiva a todo el mundo. El café es un producto perecedero; debe consumirse poco tiempo después de ser tostado y molido, no almacenado en una lata al vacío por mucha tecnología que se le meta. Además, parte del ritual es, sino ver cómo se tuesta de manera artesanal, al menos ver cómo es molido con el tamaño que uno solicita.

Si se desea conocer un buen café, puede visitarse una cafetería en Miraflores, en serio. Allí no es pasado. Por eso cuesta lo que cuesta. Porque el buen café no puede costar un sol como la bolsita de Cafetal o de Altomayo; es la pura y simple verdad.

Tuve la oportunidad de conocer la región de La Merced y como parte de un maravilloso tour –a un precio regalado; ¡Peruanos, no regalen sus servicios!- donde me llevaron a una procesadora de café. Allí compré mi par de bolsas una de caracolillo y otra de gourmet, debo reconocer que como andaba misio, y por curiosidad además (¡ya qué!); compré el producto de venta nacional… bueno, pasó lo que tenía que pasar, bebí dos tasas de cada uno y mejor me deshice de él, para no quejarme más de esto.

Si hicieran el Día del Café y en la Plaza de Armas de Centro Lima pusieran unas máquinas de vapor y ofrecieran a sol la tacita (espero que no en tasa descartable, mejor gastar algo de agua lavándolas que generar gasto de tecnopor); ojalá y le compraran café a los productores artesanales –como del que tuve la suerte de llegar a su casa en Tarapoto- para que la gente conozca un gusto muy diferente de esta bebida. Pero esta idea mía podría generarle pérdidas a las empresas que venden el café de consumo masivo… que verían afectados sus intereses de mero consumo y de alienación cultural…

La plaza de La Merced, zona cafetalera en el departamento de Junín. Yo en la imagen.
La plaza de El Carmen, zona cafetalera en el departamento de Junín. Yo en la imagen.

¿Pero entonces para qué hacer un Día del Mal Café Peruano, si en todas las mañana se da este pseudo ritual en cada restoran o mercadito?
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Lima, la ochentera. Versión 2.0

La verdad nunca escribí mi artículo de “Lima, la ochentera” pensando siquiera la gran popularidad que tendría en cuanto al indicador de número de lectores. Es mi gran entrada; la que más es leída y menos refutada: ningún reproche he recibido por parte de la gran cantidad de reprochadores anónimos que por cobardía existen. Además, debo reconocer que el aporte de mi amigo Santillán fue bastante enriquecedor a las ideas más bien escuetas que había expresado en él.

Sin embargo, hubo otras inquietudes que no pude empaquetar en aquella entrega, relacionadas con otros géneros musicales que si más bien eran de los años setenta bien debieron sentirse también en la década siguiente… pero acá no he podido encontrar su huella.

De manera breve bosquejaré estos aportes como segunda parte (la verdad no sé si ésta será tan popular como la primera).

El sonido “bayou”

Los Creedence (Crídens) así conocidos en México, fueron una banda cuya carrera se dio entre los años 1968 a 1973… y cuya popularidad parece no decayó nunca… y menos en México.

Definirlos es algo curioso, salen en los años bien hippies, bien Vietnam, los años Beatles y Stones, los años de Hendrix, de The Doors, Joplin… o sea, surgen en un momento musical totalmente antagónico a la mermelada musical ochentera que se consume en Lima (quizá por eso sean completamente desconocidos).


Imagen tomada de: www.myspace.com/mannequinmen

Lo interesante del grupo es que no buscan parecerse a esta promisoria generación de la droga y desencanto, siguen otro camino; ni hacen apologías a neblinas moradas del alucín, ni se manifiestan sin satisfacción ni siquiera piden poquita ayuda a sus amigos. Ellos se basan en el rock country y blues negro de la zona sur de los Estados Unidos. El resultado es: muy potente, crudo y con una sobrecarga de nostalgia y tristeza. Escuchar a los Creedence es como escuchar a un grupo de rancheros salvajes y ebrios, pero que ni por accidente desentonaban además de ser virtuosos en sus guitarras (y demás instrumentos).

Yo era un chibolo de trece años cuando en el cine de mi pueblo exhibieron “Amargo Cargamento” (Who’ll stop the rain?, Reisz, 1978, USA) cuyo eslogan decía “Nick Nolte, estrella instantánea”. Bueno, la historia de esta película era super super depresiva, cruel, potente y amarga… toda enmarcada bajo las canciones ad hoc de los Creedence. Y hubo unas iluminaciones en mi vida desde ese momento:

Nick Nolte era un super actorazo e iba dar de qué hablar como actor. Los Creedence eran muy deprimentes pero poderosos, y serían legendarios sin lugar a dudas. Yo debí haber escogido alguna película tonta como de Walt Disney…y quedarme en el conformismo natural del tercermundo. Pero los Creedence no se conocen en Perú, a pesar que John Fogerty el “main guitar” sí tiene un par de hits reconocidos.

Otras razones del “encanto de lo ochentero”

Bueno, no solamente los Creedence, pero en ellos puede haber características muy antagónicas a lo que la sociedad limeña escuchante de música desea.

Son de una época donde el “look” no valía nada… o verse sucios o descuidados eran los valores imperantes de una época de protesta social contra un régimen bélico (cosa que ya no ocurre con el conflicto Irak; ahora lo fashion, la imagen vale mucho más y la Spears me parece no tiene una canción anti Bush pro Medio Oriente).

Y precisamente, las fachas o pintas “glam”, en mi parecer, son parte del encanto que los limeños le veneran a sus grandes artistas musicales tan cuestionables. Verse bien es señal de ser bien. Sin embargo me extraña que nunca se hayan fijado en las prendas de los Rolling Stones de los noventa por dar un ejemplo, ni Versace ni Boss pudieron haber diseñado vestuario más cool…

Imagen tomada de: http://www.todo-music.com/fotos/billyidol5.jpg

Para consumo limeño: el gran Billy con toda esa elegancia que le queda precisamente a alguien de su fisonomía y clase inglesa, a nadie más. Todo un icono ochentero que no puedo cuestionar, pero el Sr. Idol tiene varios discos y muchas canciones, no solamente White Wedding, Rebell Yell o su balada sorpresiva Sweet Sixteen (recomiendo su alucinante disco Whiplash Smile, 1986)

Otro aspecto muy importante también es el asunto histórico. La música hipercompleja, como el rock progresivo, donde para entender una canción mínimo pasan 10 minutos y para entender un album de 45 minutos pasan varios años y algunas fumadas de marihuana (al menos en mi humilde caso) no encuentra las condiciones sociales en una época de extrema vigilancia y desconfianza. La música de esos años es antibélica, muy anarquista justo cuando acá el belicismo estaba arraigándose bajo el supuesto de combatir el terrorismo; y la desconfianza de todos hacia todos también. En otras palabras, las necesidades de entretenimiento eran otras más superfluas, más inmediatas contextualizadas a la sincronía histórica.

¿Qué estación de radio transmitiría Stairway to heaven con sus 8 minutos de duración? Y lo peor, ¿quién podría comprar los discos si en un comienzo eran importados y valían 3 veces más que los nacionales (al menos en la tierra de los tacos)?

Además, “agarrar el avión” de ese tipo de música requiere estados mentales complicados, de mucha socialización quizá, de trance… y difícil de tener cuando el contexto político – social- económico no te da condiciones básicas.

Pero así es; me llama mucho la atención que en Perú el blues no tenga una cantidad de adeptos que se hagan sentir. Recuerdo que compré el impactante disco de “Qukman miskiy” de los huancavelicos de Uchpa, reuní a mis amigos y quise sorprenderlos… y el sorprendido fui yo:

Caras de asquerosa sorpresa tomaron el lugar de las ya tan conocidas caras sonrientes suyas… para colmo hasta que me preguntaron que en qué idioma cantaban si todos ellos tienen origen andino… bueno, eso me pasa por no haberles puesto en los meses anteriores de nuestra cuestionada amistad una seleccionada muestra de Peter Green y su banda Fleetwood Mac, Eric Clapton y Derek and the Dominoes, Humble Pie (que de allí salió Peter Frampton y al menos una o dos canciones son de los limeños ochenteros)… bueno, si hasta Miguel Mateos tiene por allí un par de blues, ¿cómo es posible que no se conozca el género?

Bluesero negro, este músico tiene su leyenda que puede ser vista en la película de Crossroads, con el actor Ralph Macchio que se enfrenta al Diablo mismo encarnado por su santidad ¡Steve Vai! (espero que algún limeño conozca a este hipervirtuoso de la guitarra). Imagen tomada de: http://www.poster.net/johnson-steven/johnson-steven-strumin-blues-9960809.jpg

Si un día al pasar por la casa de mi vecino Carlos, que es mayor que yo en edad, en lugar de escuchar a los Hombres-G o Christopher Cross me resulta que son los Creedence, los Yardbirds o Uchpa; entonces me preocuparé y pensaré:

¿Qué diablos le pasa a este cholo?

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La primavera y el verano en el Perú

Justo a finales de noviembre comienza a ser sensible el cambio de clima en Lima. Me refiero a un cambio más definido, no como el que había a comienzos de mes; de por cada día soleado se daban cinco nublados y fríos.

Desde hace una semana que cuando sucede un día con sol, éste quema con fuerza. A su vez, los días nublados ya no son tan fríos, ya comienzan los cambios en la de manera de vestir: las sandalias y las bermudas salen del cajón de lo guardado… y las enfermedades rino faríngeas brotan como epidemias.

Curioso, que en México- por mencionar mi otra realidad- estas enfermedades precisamente aparezcan justo cuando el aire se enfría por las mañanas y llega el invierno; o sea: ¡en la misma temporada que acá! Pero con un cambio de clima inverso. No me es de extrañar que los virus de la gripa y demás patologías se trasladan internacionalmente a lo largo y ancho del mundo sin tener que usar medios de transporte sino el mismo aire.

Otra peculiaridad desconocida para otras latitudes del continente consiste en que si en la costa peruana llega el preciado verano con su sol y sus altas y húmedas temperaturas, a la sierra y selva en cambio llega la temporada de aguas –que es lo que define el invierno en el Perú como también en Centro América (cuyo invierno dura hasta ocho meses, aunque la temporada peruana no es tan larga)-. En esta época, cuando llueve, la temperatura baja, inclusive en la misma selva se debe abrigar uno; en la sierra con mayor razón.

En alguna ocasión le comenté a un amigo que iría a la universidad en bermudas y sandalias y éste me reprochó; “veo que has aprendido a perder la compostura”. Le dije que con una humedad de casi 95% y temperaturas arriba de 35° C el pantalón se pegaba a la piel y no podía ni sentarme en el micro, además del riesgo de contraer micosis en los pies por traer las medias (calcetines en México) siempre húmedas. No era cuestión de composturas, sino de experiencias de vivir en otras geografías.

Bueno, después de estar tirado en cama 36 horas por una amigdalitis como nunca antes experimentada, esta mañana estoy cuando menos en condiciones de ponerme a redactar algunas ideas de temas pendientes para mi blog. Ésta fue la primera.
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Las “asco queens” del Perú. Primera Parte

Este artículo lo dedico a una lectora de mi blog que me tachó de soberbio, por atreverme a decir lo que era de buen gusto y malo… sin considerar toda la justificación que hice a lo largo del artículo del Chavo del 8.

La señorita Laura

La primera vez que conocí este programa fue en un viaje a Nicaragua. Estando hospedado en casa de mi amigo Elmer, al dar cierta hora de la tarde, él muy ansioso y emocionado prendió su televisor y me dijo alegremente “¿has visto este programa?”.

Ante el televisor salieron un par de mujeres super freaks llenas de ira y muy violentas además de ser de características físicas nada agradables, que cortejaban al mismo hombre, un joven delgado y de apariencia sencilla.

Se golpearon, se insultaron, se dijeron de qué iban a morir y juraron nunca renunciar al muchacho que sentado desde el couch del estudio las miraba angustiado.

Durante las peleas “la señorita Laura” nunca se alteró –como si previera que de las agresiones ninguna le afectaría-, sus enormes guarda espaldas obesos vestidos de negro parecían ser parte de semejante show bélico entre dos mujeres para llegar a la conclusión que el muchacho pretendido era gay… y allí de súbito, delante de las cámaras de televisión lo declaraba…

Laura les aconsejó a ambas que ya lo dejaran en paz, y al joven le ofreció “ayuda” y colorín colorado.

Elmer sonriendo me dijo en ese momento, “¡vaya que en Perú están muy mal!”.

Si comparo ahora las condiciones de infraestructura de Hialeah 3 donde vive mi amigo en Managua con las precarias urbanizaciones del Cono Norte Limeño, no puedo encontrar punto de comparación. En Nicaragua se vive en condiciones mucho más precarias que en el Perú, pero el impacto mediático tan nefasto de “la señorita Laura” borra de golpe cualquier otra posibilidad de opinión diferente.

Telemundo

Esta es la cadena internacional que se encarga de llevar “cultura y diversión” a sectores latinos de cuestionable formación intelectual. Telemundo es una empresa de gente cubana de Miami (ojo con esto, cubanos de Miami) que, en mi parecer, representan un grupo de poder económico y mediático a favor de sus intereses, de aquéllos que se alinean bien con los intereses capitalistas norteamericanos.

Así pues, bajo mi óptica, lo que esta compañía transmite va a ser “digerido” por inmigrantes latinos en los Estados Unidos… o aquéllos que aún tienen el sueño americano.

Precisamente en Nicaragua, en el Balneario el Trapiche, un tipo bajo los efectos del alcohol empezó a cuestionarme cuál era el “lema de México”. El dicho que nosotros usamos siempre. Yo lo pensé un rato y dije que quizá no lo hubiera… pero el alcoholicazo nica insistió, así que me vi obligado:

“México lindo y querido” (¡horror, pero es una canción!) “NO”
“Cómo México no hay dos” (mejor, pero con Colombia allí nos vamos en narco) “NO”
“Caminos de Michoacán” (ni me entendió) “NO”

Entonces, él, ya molesto, ¡me lo dijo!:

“¡MÉXICO PARA LOS MEXICANOS!”

Me sorprendí, le dije que lo desconocía, que ni de origen mexicano era ese dicho pero él, amparado por toda la estupidez y bravuconería de la bebida me gritó:

“¡LO DICEN EN LA TELE!”

Bueno, ya al borde de una crisis de impaciencia le pregunté en qué canal lo había visto… esperando dijera algo así como Televisa o TV Azteca en respuesta pero no, no, no y no:

“¡TELEMUNDO!”

Bueno, allí troné; me descompuse, grité, lo insulté… me burlé como nunca antes lo había hecho de algún ser humano… Esto me pudo generar un verdadero problema con los demás nicaragüenses que allí estaban (y que definitivamente los atropellé de manera masiva)… pero en cambio, él rompió en llanto.

Lo fueron a consolar sus amigos, yo me alejé con Elmer –todo nervioso de la gracia que acaba yo de hacer- a otro lado… y él me dijo:

“Oye, José, al menos acá es lo que la tele nos ha hecho creer… que ese es su lema”.

El Telemundo de “la señorita Laura”

Según tengo entendido el programa de Laura no se transmite en el Perú desde hace varios años por la mala imagen que ofrece del Perú… pero se transmite para otros países. Al menos en el tiempo que Laura estuvo bajo arresto domiciliario desde el estudio lanzaba la señal al resto del continente.

El problema no es que no se transmita en el Perú; sino que es Laura se transmita para consumo de teléfagos sin criterio en los demás países. Me atrevo a decir que Laura es el único referente peruano en México. Es decir; que no existe nada más conocido con que relacionar al Perú con México (mientras acá en Perú hay canales de programación mexicana donde se insiste en pasar películas de Pedro Infante y demás programas de cultura de calidad muy cuestionable -y creen que eso es el típico de la televisión mexicana- como las telenovelas donde, entre otras cosas, sale gente que no representa precisamente a la población mexicana tanto en apariencia física, modos de hablar y proyectando también una cantidad de antivalores excesiva.

Aclaro lo anterior; la clase media intelectual devora libros de Mario Vargas Llosa (cuya obra literaria es bien apreciada y valorada en México), pero la clase media intelectual jamás verá a la señorita Laura en alguno de sus programas, ni tampoco a Pedro Infante; por algo es la clase media intelectual… y si pasamos a la clase alta, ¡pues menos!

Así que aunque en el Blockbuster haya un par de títulos de Lombardi, nadie sabe quién es este director y las baladas fresas de Gian Marco son completamente desconocidas. Justo antes de venirme comenzaba a sonar muy pero muy tímidamente en algunas estaciones de radio Pedro Suárez Vértiz.
Quizá cuando regrese los discos de Juan Diego Flórez ya estarán a la venta cuando menos en Mixup o Tower Records seguramente (nada de bamba para ese género) pero difícilmente transmitidos en radio.

La señorita Laura representa al Perú en la televisión en América, y la gente que consume televisión (o sea, me refiero a Telemundo, Canal 5 y canales de las estrellas) no es gente con criterio. Con esto cierro esta primera parte dedicada a una de las asco queens peruanas así como a la lectora que me criticó mi lectura del Chavo.

Imagen tomada de: http://www.arcanos.com/imagenes/noticias/portada-peru21-laura-bozzo.jpg Sigue leyendo

¿Y por qué Hugo Chávez debería callarse?

La figura del presidente de Venezuela es de lo más polémica no cabe duda. Dictador para algunos, héroe de la patria para otros; el señor Chávez nunca pasa desapercibido por sus posturas –quizá radicales, quizá indebidamente críticas en un mundo hegemonizado-.

En Venezuela la mitad de la población parece amarlo; la otra mitad, odiarlo. Aquí puede parecerse la situación a la de su homólogo Fidel Castro en Cuba… pero Venezuela no es Cuba definitivamente.

Venezuela tiene petróleo.

Los indicadores de desarrollo de Venezuela son interesantes. Su producto interno bruto puede ser uno de los más altos, presenta además un crecimiento económico año con año. Minería (acero sobre todo), ganadería, pesca y turismo destacan en el desarrollo de este país e inclusive, en campos como Medicina y Educación Venezuela parece tener cierto liderazgo en Latinoamérica al menos. (Sin embargo, en el Global Peace Index Ranking allí no pude localizar a este país)

Aunque el motivo de esta entrada pretende otra cosa, quisiera decir además que en manifestaciones como música, literatura, arquitectura así como cine y otras producciones de entretenimiento, Venezuela es alguien sin lugar a dudas.

Chávez vs. Fox

Cachorro del imperio” lo llamó.
La televisión se encargó de encender los ánimos de la gente que, precisamente, consume televisión. Decían que eso era una ofensa.

Cachorro del imperio y, peor aún, del esperpento de su mujer; eso es, ha sido y será Fox.

Entonces, ¿qué falta cometió Chávez en ese momento? ¿Corroborar una realidad o rebasar los protocolos diplomáticos (recuerden los exabruptos de Fox, como en la cumbre sudamericana en Argentina o el maldito “comes y te vas”)?

Por cierto, alguien me dijo su hipótesis de esa actuación foxiana en Buenos Aires; su mujer le dijo que como Olga Wormat (“biógrafa de la pareja presidencial”) era argentina tenía que ir a ese país y cobrárselas a todos….

El “Rey” desea que se calle

Chávez es de color oscuro. A mí me parece negro; pero dicen que dijo que en sus venas corría sangre de todas las etnias venezolanas. Un rey, descendiente de reyes de un país que se enriqueció explotando las etnias de toda América, le pidió que se calle en una reunión de Jefes de Estado.
¿Acaso el “rey” creyó que sigue en la época de la Colonia?
¿Las acusaciones de Chávez eran falsas o infundadas? Creo… me parece que acusaba a uno de los pocos imbéciles que se unió a la intervención bélica en Irak; así que no me parece descabellada que haya querido intervenir en otro país.
¿Le tocaba al “rey” pedirle compostura?
¿Esa era la manera “real” de hacerlo?

Que se calle el rey, que se dedique a estar en su palacio con todas sus riquezas ganadas durante siglos

Los apoyos para el rey
Cantidad de personas se manifestaron a favor de la postura real sobre el salvaje presidente, lo felicitaron inclusive… la verdad no entiendo por qué… o mejor dicho, tengo otra lectura más amarga.

Un acontecimiento histórico quizá de regular importancia para un mexicano fue la muerte de Maximiliano (noble austriaco nombrado rey de México durante la ocupación napoleónica, ejecutado por orden del caudillo indígena Benito Juárez), pero que vital fue para México si comparamos con la historia del Perú, en donde nunca hemos matado a un europeo por aun hasta hoy en día considerarlo superior a nosotros.”

Este comentario me lo hizo llegar un amigo por e-mail precisamente a consecuencia de un diálogo que tuvimos posterior al “porquénotecallas” (y no estoy para refutarle a mi amigo datos históricos exactos ya que lo que me interesa es la última frase). ¿Por qué solidarizarse con un tipo (ah, perdón señora Adriana, cada tipo tiene su nombre…), digo; con un rey de un país que discrimina al continente que explotó tanto económicamente? ¿Por qué cuesta trabajo pensar poniéndose en las botas militares de Chávez y ver a su país de otra manera?

¿Acaso España es una nación ejemplo de democracia y justicia? ¿Este país con rey no tiene enormes sectores disconformes acaso? ¿REPSOL, BBVA o Telefónica son ángeles de la bondad y buena fe?

En el periódico la Jornada (que insisto, forma parte de los links de mi blog) ofreció un interesante editorial llamado “España: injerencias no explicadas”. El cual se puede leer libremente (y creo que debe leerse) en este vínculo:

http://www.jornada.unam.mx/2007/11/12/index.php?section=opinion&article=002a1edi

Ahora resulta fácil imputar al cavernario Aznar las responsabilidades por estos actos hostiles, inadmisibles y contrarios a la legalidad internacional; sin embargo, el ahora destemplado Juan Carlos de Borbón, en su calidad de jefe de Estado y responsable máximo de la política exterior de su país, no puede eludir su responsabilidad en las tropelías cometidas por el gobernante defenestrado luego de los atentados del 11 de marzo de 2004 en los trenes de Madrid.”
(La Jornada, 12 de noviembre de 2007, Editorial)

Como mi amigo electrónico me dijo:

“Cuando Hugo Chávez tiene este altercado reciente con el rey de España, en donde este último lo manda callar tuteándolo (olvidando quizás el hipócrita protocolo real), la prensa peruana y la opinión publica en general agacha la cabeza a favor del rey, con ese inconfundible tufillo de “al rey se le respeta” o “el rey es un caballero y Chávez un cachaco de poca monta -hasta somos tan cobardes por no decir cachaco de mierda”. Nos ponemos a favor del rey como si lo conociésemos en persona, claro, para eso esta la revista “Hola” o en su versión limeña, “Cosas”, en donde nos enteramos de los pormenores de todas las familias reales europeas como si se tratasen de nuestros parientes más cercanos.

Nota: aclaro que no simpatizo con Chávez ni con ningún gobierno que te quiera imponer su sistema educativo y restringir tus libertades y tus derechos de salud, etc. Quizás este altercado-show Venezuela-España no sea quizá mas que una estrategia puramente comercial en donde empresas españolas extraen petróleo en Venezuela y Chávez quiera cambiar de socios (con los portugueses, por ejemplo).”

De manera transversal yo me pregunto cuál fue el gran castigo que se le dio a la empresa de telefonía española que colapsó con el terremoto de Pisco dejando incomunicado al Perú. Creo que el Sr. García respeta demasiado al rey.

Por otra parte, sobre el villano de la película existen también otras opiniones:

Carlos Fuentes (posterior al round Fox-Chpavez) lo llamó una máquina de petrodólares que no debe tomarse en serio.

Ahora bien, otro gran escritor mexicano dice:
“Yo tengo mucha simpatía por Chávez. Me parece que es payaso, sí, evidentemente; pero creo que es una persona que está muy preocupada por su pueblo. No es un asesino, nadie podría decir que es un asesino. No es un terrorista de la nación. Es un hombre que vio que Venezuela tenía en qué apoyarse para manejar su propia política como lo está haciendo; ha irritado muchísimo a las clases burguesas y a la clase alta”
(Fernando del Paso, en artículo de Juan Carlos G. Partida en:
http://www.jornada.unam.mx/2007/11/26/index.php?section=politica&article=008n1pol

Así entonces, llego a una conclusión muy curiosa: al rey lo apoyan los sometidos, que nunca superaron su complejo de conquistados; y Chávez quizá no es un tipo tan perverso… al menos vale más que el expresidente Fox, que sigue cachorreando por allí.


Imagen de: http://www.agoravox.fr/IMG/silence-k_m.jpg

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Viajar con el paladar en casa (Comidas II)

Huk

Alguna vez en ciudad de Panamá, un conocido que hice circunstancialmente me comentaba sobre su única experiencia de viaje internacional. Él había visitado la ciudad de Cali, en Colombia y, me comentaba que ese país era precioso.
Panamá para mí es un país hermoso lleno de gente alegre, y que este señor me describiera una realidad tan parecida –no mencionó nada de guerrillas- lo podía entender; Panamá y Colombia fueron un solo país un siglo antes.
El único inconveniente de su viaje, según me contó, fue que en ciertos lugares la comida no era como a él le gustaba y allí tuvo algunas decepciones (o yo diría, enfrentamientos). Él me dijo muy orgulloso; “y es que yo para la comida sí soy muy delicado”; frase que en lo personal, lejos de considerarla una virtud la considero un ancla cultural y relacional cuando se conocen nuevas latitudes.
Este señor, terminó invitándome a cenar a su casa (en Panamá corrí la suerte que me sobraban invitaciones de personas que gustosamente me ofrecían su lugar para pernoctar o tener algunos de los alimentos del día) y ya en su sitio, me presentó lleno de orgullo a su señora madre –que había venido de la provincia norteña de Chiriquí- y entre ambos hicieron una sencilla pero degustable cena.

Iskay

Hace unos meses, salí de una clínica después de haber pasado por videoendoscopía, con todas las molestias de garganta y estómago y que también significa 14 horas de ayuno. Habían ido por mí dos amigas limeñas –que creyeron que yo aceptaría la anestesia durante la sesión de video-. Tan pronto ellas llegaron por mí a las 9 a.m. les pedí me acompañaran a buscar comida urgentemente. Fuera de la clínica había oferta de choclo con queso, emolientes y el pan que se vende en estos puestos. Yo, siempre de buen comer, comencé con un choclo para pasar luego al emoliente -que siempre me ha gustado- y pan con tortilla (huevo frito, nada que ver con la tortilla mexicana-.


Quiosco de emolientes; imagen por José Zavala

Para mi sorpresa, mis amiguitas, veían con recelo a las vendedoras de ambos puestos; revisaban con ojos desmesuradamente abiertos la coloración, textura y hasta aspiraban los olores emanados de dichos alimentos. Además, les hacían mil preguntas sobre el sabor y forma de preparación de lo que ofrecían adornándose además con frases como “no, así no me gusta” o “no, no, yo quiero otra cosa”.

Debo de resaltar que esos alimentos -que yo pude comer con gusto y con la mayor facilidad del mundo- son preparados muy peruanos, por así llamarlos. En México comer elote (choclo) con queso en esta presentación no lo he visto, menos la bebida del emoliente (como lo mencioné en mi segunda entrada de mi blog Comidas). Me pregunté entonces, si los peruanos son tan orgullosos (dicen) de su cocina, ¿acaso este tipo de piqueos no se incluyen?

Otra posibilidad que me vino en mente fue que, este tipo de comida “quechua fast food” (que se considero nutritiva y con mínimos excedentes de calorías de mala calidad) parecía no era aceptada por parte de mis conocidas, quizá alegando en su interior una demanda de clase más alta. Bueno, yo pude satisfacer mi hambre y con gusto mientras ellas se complicaron la mañana.


Quiosco de emolientes; imagen por José Zavala

Kinsa

Conocí a Clara en La Paz, una española bien menudita que acababa de pasar año y medio viviendo en Brasil. Me contó que su viaje lo comenzó con su novio, un cusqueño de 32 años de edad. Me contó que en su recién iniciada travesía por Bolivia, su novio –“imagínate, un peruano que nunca había viajado” (sic)- se conflictuó con la comida. Al grado que él decidió regresar a casa… y Clara terminó dos años sin compromiso viviendo una nueva experiencia.

En otro ejemplo, yo viajé a provincia con un amigo peruano. Y cuando nos daba hambre me sorprendía ver cómo él buscaba con vehemencia una comida que le pudiera gustar… y yo me permitía seguirlo durante una hora buscando el imposible platillo por las diversas calles del centro de la ciudad.

Reflexiones

No considero que sea el orgullo gastronómico peruano el que está en juego en estas experiencias, sino otro “orgullo” peruano mucho más cuestionable; el gran apego familiar.
Como en el caso de Panamá, cuando alguien está tan apegado a la familia, es decir; a la madre: la relación dependiente “madre- comida- capricho” creo que existe de manera tan fuerte que, atropella el sentido de practicidad alimentaria –. En mi caso, tengo hambre; como para dejar de tenerla… ¿qué? Con que esté limpio y no me importa si alguna comida nunca la había visto en mi vida.
Y ese “apego a la familia” ha sido motivo de varios estudios, los que con el tiempo iré comentando en mi blog, pero que en este día quise relacionar precisamente con la tendencia excesiva a la selectividad alimentaria, que no es por calidad sino por mero y llano gusto.
¿Qué hay de malo en ello? Creo que nada grave definitivamente. Pero veo entonces una contradicción de un supuesto orgullo culinario demasiado escogido que no puede entonces representar a “una cultura nacional de la comida”.
Ahora bien, en sentido de exploración de nuevas realidades, alguien aferrado a lo que mami le hizo de comer cuando era pequeño, difícilmente aceptará y disfrutará los intercambios culturales tan propios de esta nueva era global. Alguien que prefiere quedarse en un tradicionalismo que viene a ser un lastre para evitar conocer más allá de la cocina de su viejita y comprender el enorme mundo que existe más allá de la falda de los dominios maternales. Sigue leyendo

¿Quién es el máximo ídolo en México y en el Perú?

Para mi sorpresa y asombro el sitio de RPP (Radio Programas del Perú) me sale con una afirmación falsa que no sé si me indigna o me causa gracia:

Con música de Pedro Infante despertaron los mexicanos, al celebrar con bombos y platillos los 90 años de su nacimiento. Mexicanos celebraron 90 aniversario del nacimiento de Pedro Infante: Pedro Infante quien murió hace medio siglo es considerado el máximo ídolo de México…”

Texto y fotografía tomados de:
http://www.rpp.com.pe/portada/entretenimiento/104612_1.php

Bueno, quizá yo esté en otra alineación y no quiera ver la adoración suprema al gran actor y educado cantante, así que decidí re-visitar los tres periódicos en línea que considero más importantes de mi país (y que están definidos como vínculos en este blog).

Mmmmmm, nada del “ídolo de México”.

Andrés Manuel López Obrador; el que no pudo ser presidente aparece en los encabezados de La Jornada y Milenio. También aparece su rival, heredero del foxiato o foxismo Felipe Calderón. Se menciona que el gran Hugo Sánchez (pentapichichi de la liga española, o sea; lo máximo) ya cumplió un año con la selección (la verdad no quise revisar si realmente ha hecho algo en esta gestión), y que Lorena Herrera –una de las mejores golfistas del planeta sigue cosechando triunfos siendo de un país donde nadie juega golf-. Ahhh, y que alguien agredió a los RBD en un programa de radio de Nueva York.

En síntesis; políticos, deportistas super adinerados y un grupo musical inventado por Televisa… nada que ver con Pedrito Super Star.

¿Por qué (insisto, he insistido mil veces) se vive en la obsesión que esto es así? ¿Quién es el máximo ídolo peruano? Díganmelo, que no lo sé… ¿El cebiche? ¿El pisco? ¿Fujimori?

Ahh, y veo la foto y me quedo aún más impactado… Pedrito Cholean Idol y detrás el anuncio de Pilsen Callao.

Listo, yo mismo he encontrado la respuesta, ahora sé quién es el máximo ídolo peruano…
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Cuando la palabra “amigo” no tiene valor

Y es que se utiliza de manera genérica, para llamar a todo mundo… y a cualquiera.

Además que existen otras tantas similares que, por más que se reflexione sobre una diferenciación, tampoco tienen un valor definido, real, de peso.

Amigo, pata, chochera, causa; son palabras que tienen la misma suerte. Su uso no define una característica peculiar

Mi primera amarga sorpresa fue hace dos años, cuando buscaba a un conocido y al no hallarlo recurrí a un tercero. Cuando le pregunté dónde encontrar a esta persona, el individuo al que cuestionaba se quedó callado unos segundos para después ofrecerme una enorme sonrisa y decir “él es mi gran amigo”.

Y ni me dijo dónde encontrar a su gran amigo, ni le dio el papel a su gran amigo donde había anotado mi número, ni cuando finalmente me encontré a su gran amigo éste no pudo siquiera saber quién había sido este incidental interlocutor gran amigo.

Tiempo después (pero no mucho tiempo después), en un diálogo frío (había asuntos delicados en negociación por llamarlos de cierto modo) la persona con quien hablaba me definió a mí -¡nuevamente la expresión!- como “un gran amigo”. En esta ocasión sí me tomé el derecho de réplica y pregunté, “¿tú a qué le llamas amigo?”. Obtuve una cara sorprendida aunada a un silencio como respuestas. Y rematé, “tú y yo no somos amigo; eso que quede claro”.

Con este tipo de intercambios lingüísticos emotivos –que afortunadamente no me han sido comunes pero sí significativos- lo que menos se logra es ganar amigos precisamente… pero admito que una carga cultural de origen es la que me pone reacio a aceptar este uso lingüístico.

Hace años en México, un desabrido gringo (norteamericano) se me dirigió diciendo con un dejo inaceptable “Oiga, amigouuu”… “Oh, my dog! What the f#$%! Don’t you call me like that!” respondí con vehemencia.

Bueno, para no hacer más larga esta tragicomedia definiré situaciones comunes que ocurren entre personas –y en mi contexto de origen- de quiénes puedes considerar amigos sin duda:

-Los visitas a su casa, te visitan a la tuya.
-Los llamas por teléfono, te llaman… y el tiempo va largo y tendido platicando.
-Si enfermas y se dan cuenta, se preocupan.
-Conoces no sólo a su persona, sino a las personas que forman parte de su mundo (familia, pareja, cónyuge, hijos e inclusive a sus otros amigos).
– Y sobre todo; si llamas o visitas, la evidencia de su gusto de volver a saber de ti es evidente.

Así pues, amigos; chocheras y patazas, para considerar amigo a alguien se juega el sentido pleno de la sinceridad y legalidad. Aspectos que no todo mundo desea poner en juego.


Amigos. Foto enviada por José Carlos, quien aparece en la foto.

Amistades. Por José Zavala.
Celebración de amigos. Por José Zavala

Grandes amigas vedaderas. Por José Zavala
Amigas verdaderas. Por José Zavala Sigue leyendo

En el fútbol las ilusiones no se cuestionan

http://www.noseas.com/wp-content/uploads/2007/07/peru-bolivia-copa-america-2007.jpg

Nuevamente esa ilusión de los peruanos ha resucitado; ahora, piensan, ganarán a Brasil. A pesar que en este año no pudieron ganarle a Bolivia, Paraguay o Chile, pero ahora SÍ lo harán ante el mejor equipo de América y uno de los mejores del mundo.

Tener ilusiones no es malo. Pero ser ilusos puede reflejar, en mi opinión, la necesidad de tener un motivo de ser feliz por un momento. Es decir, la oportunidad de generar un espacio temporal donde aflorarán todas las emociones guardadas y reprimidas y pensar que se puede destacar a pesar de la desorganización, la corrupción, la falta de preparación, los complejos culturales… y no de la selección de fútbol, sino de una nación como tal.

El fútbol es el termómetro social de los países. Si alguien quiere corroborar que los españoles son unos racistas, basta ver cómo insultan a los sudacas y a los hombres de color en la “gran liga” que todo mundo parece admirar; especialmente en los países de esa gente que es precisamente discriminada. Si se quiere ver cómo México no es un país tan absurdamente centralizado como el Perú también pueden verse varios equipos de provincia dando batalla a los de las grandes urbes (y cada equipo pertenece a un cuestionable empresario o grupo económico que los respalda).

Pero en Perú se observa cómo los hinchas de cierto equipo agreden a los futbolistas de la selección… y que un payaso se ofrece de “mediador” condicionando disculpas del agredido. Un “dirigente” en una etapa anal infantil que se niega a dejar su cargo, aferrándose al capricho de su ego aniñado que nunca pudo madurar. También es común ver cómo se atacan las barras de equipos rivales lo cuál sólo manifiesta las necesidades de sacar la rabia que genera tanta frustración existencial.

Hace unos meses entré una tarde del domingo a un chifa en el Jirón de la Unión mientras Argentina goleaba al Perú. Me sorprendió ver cómo eso parecía no un velorio, sino un rito de experimentación de dolor extremo. Realmente no sé si pudieron comer algo en el momento o si posteriormente tuvieron problemas de digestión.

Días después Argentina goleaba también a México y, la verdad, yo sabía que era muy iluso en creer que la selección azteca fuera a ganar. Y el “Tri” es mucho, pero mucho mucho mejor equipo que el peruano; y la posibilidad de victoria era objetivamente; baja.

Mañana, en cuestión de pocas horas, nuevamente la selección rojiblanca tiene otro reto. Debo reconocer que los jugadores peruanos están altamente motivados, según puedo percibir en sus declaraciones y me alegro; eso habla de su profesionalismo. Pero… (¿Por qué siempre hay un pero en mis textos?) los medios de comunicación han ayudado a fomentar una agrandada ilusión. El Perú ganará a Brasil y con ellos borrará todas sus actuaciones fallidas del año.

Mañana en la tarde la gente (aunque en su mayoría es público masculino) se reunirá con toda su personalidad llena de sinsabores, consumirán la bebida nacional (que es la cerveza Cristal y no el pisco –que muy pocos lo beben, seamos sinceros-) y comenzarán poco a poco a liberar un festival de emociones manifestadas en gritería y excesiva bulla. Los noventa minutos serán poco a poco un lento martirio y el deseo onírico de humillar a Brasil se disipará finalmente ante la ebriedad de los amargos espectadores.

Y por supuesto, la búsqueda de culpables se limitará primeramente a los futbolistas y el esperpento dirigente de la Federación. No se les atribuirán méritos a los cariocas por supuesto, ni mucho menos se cuestionará el papel de los medios de información como promotores de la absurda ilusión y… ni de la manera más remota se considerará que la manera de ser y pensar de la gente seguirá prestándose a repetir la misma historia vez tras vez. Sigue leyendo