Día del Censo en el Perú

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Este día estoy molesto; no debiera escribir.

Estoy muy molesto con lo que ha ocurrido en el Perú; más bien, como ha ocurrido. Hoy ha sido el día del censo. Un censo que determinará -dicen- las políticas sociales que urgen al país abatir la desigualdad. Un censo que verificará mi estimación de los más de 10 millones de habitantes en Lima… para lo que fuere, ¿todo esto se definiría en un día?

Primera sorpresa, a las 8 a.m. corte de luz eléctrica. ¿Cómo se le pide a la población permanecer encerrada en casa si a la vez hacen mantenimientos eléctricos o de cable mágico que fue el caso de mi sector? Yo, con mayor responsabilidad política, al contrario habría ofrecido programación televisiva todo porno, todo cine de estreno, las mejores jugadas del mundial… o los juegos que la Selección Peruana daba en los años setenta; todo hubiera valido para lograr un censo de confiar.

Segunda sorpresa. La dueña del edificio me sugiere que no cense (ni a mí ni a los otros diez inquilinos que vivimos en este edificio de cuatro pisos). Pobrecita. Ella vive de esto, sería mal detalle que sepan de sus ingresos, al fin y al cabo es lo más normal que una mujer soltera de 40 años viva sola en un edificio de cuatro pisos. Seguro y reclama los consumos de energía y agua porque ella sola no puede gastar tanto.
Mi edificio, ¿censado? Por José Zavala

Estoy siendo irónico, estoy molesto; no debiera escribir este día.

El anuncio que nadie trabajaría se había hecho con anticipación. Un toque de queda tan masivo y espectacular yo no lo conocía, y no me preparé (México -¿lindo y querido?- no ha tenido guerras, sufrido del terrorismo, de dictaduras militares o de autogolpes. En la mañana salí a comprar panecillos y yogur. Algo tendría que comer este día. Es seguro que ningún peruano me invitará a desayunar o almorzar a su casa, eso no se da en este país; si no eres familia no eres nadie.

Mercado cerrado. Por José Zavala

Es decir, a mí constantemente me invitan algunos contados amigos a almorzar; pero en algún restaurante. La privacidad hogareña de la comida en casa es una manifestación imposible en el Perú; pero ni aún así extrañé México, donde opciones para desayunar, comer o cenar en una situación así me hubieran sobrado en caso de no disponer de estufa, frigo y electricidad para mi horno de microondas.

Estando en la bodega y escuchando los remates del bodeguero de las bolsas de pan y gaseosas, uno de los desesperados compradores soltó una sonora carcajada. Nos dijo; “allá va una viejita con su carrito del mercado y su bolsa de pan”. Burlarse de las ancianas es algo inhumano; sin embargo, una sonrisa se me dibujó –también- en el rostro. Este día es absurdamente inhumano.

Es un día nublado y frío –por el momento-. Me tiro en la cama, escojo una película –que resultó ecuatoriana- y comienzo a verla con audífonos y con la laptop en mi vientre. Todo iba bien, estaba sorprendido con la historia, cuando la batería se agotó. Mi lap se puso a hibernar.

Ojalá pudiera hibernar también en una mañana fría, gris, sin luz, sin comida y sin nadie en la calle.

¿Nadie en la calle? Vaya. Recordé las apocalípticas escenas de soledad peatonaria en las modernas calles de Londres de las películas Exterminio y su secuela (28 days later; 28 weeks later). Me dije, ¿cómo serán Los Olivos de Lima bajo una epidemia de zombies? En un día como éste estas analogías te parecen de lo más natural. Me puse una casaca amplia y salí con mi cámara con un poco de miedo.

Izaguirre y Panamericana. Por José Zavala

Lima solitaria es increíble. Yo me quejo de su ritmo, de su tráfico, de su insoportable ruido. Esta mañana no era la Lima que desde hace cuatro años conozco. Miraba para todos lados en busca de los zombies entre los muy pocos habitantes que salieron.

En la municipalidad de Los Olivos, mientras tomaba una foto, pasó un joven con una bolsa de compras de un gran almacén. “Todo está cerrado, es una pantalla”, me dije. El chico me señaló rápidamente mientras miraba hacia atrás sin darse cuenta que yo lo vi. Allí estaban mis zombies, me habían marcado, tenía que salir.

Municipalidad de Los Olivos. Por José Zavala

Crucé la muy ancha avenida Izaguirre en busca de un policía. Junto a él divisé las esquinas. A 50 metros había dos jóvenes más. En la municipalidad hay tres cajeros automáticos. Le dije al policía, “choros”. Me contestó sonriendo; “sí, hace rato pasaron otros”. Bueno, Lima es la ciudad de los choros, de los pirañas que atacan en mancha. Cualquier persona lo sabe así como yo sabía que los encontraría. (En esta ocasión no traduciré para lectores no peruanos, estoy molesto, además, deben entender de qué estoy hablando)

Ni modo. La aventura del Exterminio peatonal terminaba por amor a mi cámara. Abordé un taxi, que ni me importa si él haya censado o no, este censo dará datos menores; a menos que hayan determinado un factor de corrección de la realidad reconociendo la habilidad de esta gente para mentir y sacar ventaja. Sí, sí; conozco las interpelaciones, esto también se da en otros países. Sí, es cierto. Pero aquí se da demasiado. Estoy molesto. Harto. Y de pronto salió el sol.

Ya en el taxi alcanzo las avenidas Panamericana Norte. Veo Metro sin gente. Esto es un milagro, pensé que solo una alineación de magníficos astros planetarios lo podía hacer… o el censo peruano.

Univesitaria e Izaguirre. Por José Zavala

Llego a la Tupac Amaru, de allí a la Industrial, bajo hasta Universitaria rumbo a Comas y la ausencia de gente me insultó (este es otro gran milagro) y regreso a casa en la comodidad del taxi. El auto se detiene en una bodega y el obeso chofer grita “¡una cerveza!”. Eso es, como la mentira y el robo; muy peruano. Yo, por estar tomando un medicamento con efectos en el hígado, no puedo pedir otra. Eso es otro milagro. Tres en un día.

Y sigo molesto. Quizá no debía escribir este día, pero lo hice. Sería el milagro de los milagros que no escribiera nada ante tantas sorpresas y actos de barbarie social y cultural.

Censores. Por José Zavala

Puntuación: 3.43 / Votos: 7

4 pensamientos en “Día del Censo en el Perú

  1. andres

    hola,soy de los olivos y lo veo ke avanza,aver si mejora y sea un sitio trankilo y bonito donde se pueda caminar y disfrutar de este lindo distrito y,arreglen las pistas y las faxadas este limpias y sea vea mas moderno y limpio.
    bye

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  2. tito

    no se si sera obligatorio pero yo no brindo informacion si el dueño no esta y si las personas q sensan y me dicen tal dia vengo para q lo encuentre al señor y lo sense personalmente normal ,pero si no viene yo no tengo la culpa q no me brinde ami el dueño la informacion y q la persona encargada del senso venga y lo encuentre al dueño del local y le brinde la informacion y ahora por eso van a poner multa esta mal .Por eso el Perú esta hasta donde esta….uno le dice tal dia venga y lo encontrara al dueño y me confirma q si va a venir puntual y no se acerca no es mi culpa ,yo no estoy autorizado para brindar informes el dueño es el encargado y por no venir la señora y conversar personalmente con el dueño me piensan poner multa.creo q estaria mal eso, si la persona me dice ese dia vengo por q sabe q ese dia lo encuentra a la persona y no biene bueno no es culpa de uno si no de la persona encargaa del senso q no vino…verdad!!!!!!!!!!!!!!

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  3. ade

    hey jajajajja nose pues me parese super conmovedor pues ver fotos de los olivos hace 6 años no vivo en peru y hace 2 qu eno voy ni de vacaciones pues, pero reconosco pues tu calle, me parese pues ke mis padres viven a 3 cuadras de ahi, y pues me paresio muy buena tu descripccion y tu relato, es bueno despues de tiempo ver a mi kerida lima

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