Sendero Luminoso asesinaba sin reparos en Huancayo

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Saul Muñoz Menacho, Alcalde de Huancayo.

Por Manuel Gago Medina- ElMontonero.pe
En una entrevista, Vladimir Cerrón –dueño de Perú Libre (PL), partido que postula a la presidencia de la República al profesor Pedro Castillo– señala que su padre fue asesinado por el ejército peruano sin una sola prueba de que habría sido el principal dirigente de Sendero Luminoso en Huancayo. Y además asegura que las Fuerzas Armadas fueron responsables de más de 30,000 asesinatos en el país. Cerrón miente y se victimiza, abre el debate sobre los sucesos en Huancayo, escenario de numerosos asesinatos realizados por el senderismo.
Hasta mediados de los ochenta los pukallactas (Patria Roja) controlaban el movimiento universitario en la Universidad Nacional del Centro (UNCP). Los pukas anunciaban abiertamente la “guerra popular del campo a la ciudad”. La única fuerza opositora al comunismo era el aprismo; especialmente en los debates realizados en el patio central de la universidad, que terminaban con empujones y golpes sin mayores consecuencias. Según nos contó nuestro amigo puka 1, los “cumpas” (senderistas) convocaron a los pukallactas y los conminaron a unirse a la lucha armada que había comenzado en Ayacucho. “O están con nosotros o en contra. ¡Un paso al frente compañeros!”, dijo uno de los maoístas. Algunos dieron el paso al frente y otros se escondieron o salieron de la ciudad días después. Unos aparecieron muertos.
El senderismo mató en Huancayo al ex diputado Félix Ortega, al dirigente aprista Abel Bonet y al periodista Hernán Tenicela, asesinado frente a su menor hijo. Siete personas, entre profesores y miembros de la junta directiva del colegio Ramiro Villaverde Lazo (de la policía), fueron emboscados en la camioneta que los transportaba al colegio. Entre muchos más también fue asesinado el alcalde de la ciudad, Saúl Muñoz. ¿Sendero mató al alcalde de Izquierda Unida por no unirse a la lucha armada? ¿Lo mismo ocurrió con Pedro Huilca, María Elena Moyano, Pascuala Rosado y otros destacados dirigentes populares? ¿Una manera de amedrentar a los dubitativos y timoratos marxistas que negaban su apoyo al senderismo?
“Sendero mata”, me dijo mi amigo puka 2 en Madrid. Los pukallactas fueron borrados de la universidad. Por el control de la universidad, los senderistas se batían a balazos con militantes del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). Según versiones confiables, los muertos hallados eran de conocidos senderistas y emerretistas. Los estudiantes, profesores y empleados sabían quiénes eran, pero no podían denunciarlos. Los asesinados de Sendero aparecían con carteles en el cuello: “así mueren los soplones”. Todos los días Sendero asesinaba en los pasadizos, baños, oficinas y salones de clases. Un estudiante aprista bastante conocido fue hallado muerto, con signos de haber sido torturado, en el descampado universitario.
Mi padre también fue asesinado por senderistas. Según oficiales del Ejército, un comando de aniquilamiento del Huallaga llegó a Huancayo a realizar asesinatos selectivos. En esos días, funcionarios del Ministerio de Agricultura fueron emboscados, como los profesores del Ramiro Villaverde. El hermano de una de las viudas, que estudió conmigo en la universidad, estuvo en el velorio de mi padre y más o menos sostuvimos este diálogo:
–¡Tu pata (amigo) es senderista!
–¿Quién? ¿(…)? ¿Cómo sabes?
–¿Te acuerdas de (…), que estudiaba con nosotros? Él me llevó al comedor universitario. Tu pata dirigía todo y pedía unirnos a la guerra popular.
De acuerdo a esta versión, el senderismo había logrado establecer “los mil ojos y mil oídos”, escritos en los muros de la ciudad y el valle del Mantaro. La desconfianza llegó a extremos inimaginables. A la luz de velas, porque los apagones eran diarios, se hablaba en voz baja para evitar que los “otros” oyeran, sin percatarse de que esos “otros” estaban a su lado.
Si esto logró el senderismo hace más de 30 años, hoy se ha instalado dentro de las clases medias y pudientes con una facilidad espeluznante. Sus relatos conmovedores han logrado lo que las balas y dinamita no pudieron.
Cerrón fracasa en su intento de victimizarse. Lo hace pretendiendo manchar a las Fuerzas Armadas y policiales que cumplieron su labor y defendieron al país.

No juzgarás ni mentirás

Pastorales, vicarías y marxismo unidos

Por Manuel Gago Medina- ElMontonero.pe
El cardenal Pedro Barreto nuevamente hizo noticia atizando el enfrentamiento entre los peruanos. Mientras los pobladores de Tacna, Moquegua, Arequipa y de otros lugares de la serranía clamaban a Dios para que las lluvias intensas no dañen sus vidas y sus propiedades, al monseñor no se le ocurrió mejor idea que señalar a su adversario político.
Barreto es conocido en Huancayo por su clara postura “ambientalista” y por su “acción social”. La denominada Pastoral de la Dignidad Humana, del Arzobispado de Huancayo (Junín), está afiliada a la Red Muqui, un conglomerado antiminero subvencionado por intereses extranjeros y dedicado -en cuerpo y alma- a detener la producción de cobre, plata, molibdeno, oro, litio, bismuto y otros minerales valiosos existentes en las montañas andinas. No obstante que Perú es un país privilegiado por la abundante riqueza natural, la red antidesarrollo rechaza el regalo divino por razones políticas. Es decir, ¡las organizaciones religiosas, como las pastorales de Huancayo, Cajamarca y Piura y la vicaría de Pasco, unidas al marxismo del siglo XXI, pretenden detener una bendición de Dios!
Barreto se ha constituido como el pastor del sector “progresista” de la Iglesia católica. El cardenal, haciendo leña del árbol caído, señaló que “Fuerza Popular nunca ha querido el bien del Perú”. Declaración que contradice la enseñanza cristiana de “no juzgar”. Barreto ha olvidado que Jesús, en uno de los relatos bíblicos, advierte a la turba cuando intentaba apedrear a la adúltera, diciéndoles “que tire la primera piedra quien esté libre de pecado”.
Las declaraciones de Barreto dejan de lado, además, el segundo gran mandamiento del cristianismo: “amarás a tu prójimo”. Con esta segunda ley, Dios ordena a la grey amar al enemigo, porque no hay mayor mérito amando al amigo. El monseñor de la acción social también olvida que el buen pastor deja a todas sus ovejas para ir en busca de la perdida. Deja la comodidad del rebaño dócil para ir en busca de la oveja rebelde. “Y cuando la encuentra la pone en sus hombros gozoso”.
Después de una batahola de críticas desde distintos sectores de la sociedad, Barreto rectifica sus desafortunadas declaraciones. Sin embargo, con sus nuevos dichos confirmaría la configuración de un primer testimonio falso, también condenado en el octavo mandamientos: no mentir.
La cruz es la señal del holocausto de Jesús. Para el cristianismo, Jesús en el madero representa la elección de la humildad y la entrega incondicional por el prójimo, en lugar de la comodidad y la popularidad. No en vano, en las Escrituras, Jesús es figurado como el cordero, el que sería inmolado por la salvación del hombre. Es el mismo Jesús, el que cenaba y se hospedaba en la casa de los pecadores en lugar de condenarlos.
Las guerras por el poder político y económico son anatemas para los creyentes convencidos de su fe y débiles frente a los extravíos y las enfermedades terrenales. Este mundo no les pertenece porque el reino de los cielos es la meta eterna. El afán es, entonces, predicar la verdad y la salvación. Y solo eso. Sin espacios para reducir la doctrina cristiana a meros señalamientos. El pastor progresista debería recordarnos que, a pesar de la “naturaleza pecaminosa del hombre”, Dios, con su inmensa misericordia, perdona “aún hasta setenta veces siete”, si hay propósito de enmienda.

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