Dos veces Presidente

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Alan García: ¿qué tipo de ceremonia de Estado recibirá?

Murió el Presidente Alan García

El ex presidente Alan García Pérez falleció en el hospital Casimiro Ulloa tras dispararse en la cabeza momentos antes de ser detenido en su vivienda de Miraflores.
Presidentes de diversos países lamentaron la muerte del líder aprista, quien gobernó el Perú entre los años 1985-1990 y 2006-2011.
¿Qué tipo de ceremonia fúnebre recibe un ex presidente de la República? El capítulo IV del Decreto Supremo N° 096-2005 del Ministerio de Relaciones Exteriores explica el protocolo a seguir.
Según el protocolo, una vez confirmada la muerte de un ex mandatario se izará a media asta el Pabellón Nacional en los edificios públicos, bases militares, buques, establecimientos policiales y demás dependencias del Estado.
Además, se decretará Duelo Oficial el día de la inhumación de los restos mortales en consideración a su alta investidura.
La norma señala que el traslado de los restos mortales del ex presidente Alan García al lugar del velatorio se realizará en privado. En tanto, las exequias se celebrarán con asistencia oficial.
El cortejo fúnebre será encabezado por el presidente de la República en funciones, en este caso, Martín Vizcarra, o su representante y los deudos de García.
Durante el funeral se rendirán al ex jefe de Estados los mismos honores que al presidente de la República, previa emisión del dispositivo legal respectivo.
De esta manera, en el cementerio, antes de la inhumación de los restos, será pronunciado el discurso oficial por el presidente de la República en ejercicio, o su representante.
El decreto establece que se rendirán los honores militares contemplados en el Reglamento del Ceremonial Terrestre y Protocolo Militar para las Fuerzas Armadas y Policía Nacional.
– Alan García falleció 
El Ministerio de Salud confirmó que el ex jefe de Estado Alan García ingresó de emergencia al nosocomio a las 6:45 a.m. con diagnóstico de impacto de bala con entrada y salida en la cabeza.
Indicó que el ex mandatario fue sometido a tres procesos de reanimación cardiopulmonar, durante la intervención quirúrgica en la cabeza.
El ministro del Interior, Carlos Morán, informó que previamente, a la 6:30 a.m., un equipo policial llegó a la casa de Alan García. Precisó que a la medianoche le informaron sobre la detención preliminar en su contra y otros ocho investigados.
El titular del Mininter indicó que en la vivienda de Alan García los agentes escucharon un disparo e ingresaron a la habitación del ex presidente donde lo hallaron herido en la cabeza. Inmediatamente, la Policía Nacional lo trasladó al hospital Casimiro Ulloa.
“La intervención de la Policía se dio estrictamente conforme a los protocolos establecidos”, afirmó.
El Poder Judicial había ordenado la detención preliminar del ex mandatario, así como contra el ex secretario general de Presidencia, Luis Nava; el ex vicepresidente de Petroperú, Miguel Atala, sus respectivos hijos (José Antonio Nava y Samir Atala), el ex ministro Enrique Cornejo y otros.
La decisión judicial se tomó a solicitud del fiscal del equipo especial Lava Jato José Domingo Pérez, quien investiga a Alan García, en el marco de la investigación por el caso Odebrecht.
Fuente: Diario El Comercio.

Juan Luis Cipriani sobre Alan García: “¡Basta, a tanto odio y persecución!”

El cardenal Juan Luis Cipriani lamentó el fallecimiento del expresidente Alan García, quien se disparó esta mañana antes de que se haga efectiva su detención preliminar por diez días. “Elevo una oración por el descanso eterno del alma del Dr. Alan García y le pido a Dios, el Señor de la Historia, lo acoja con su justicia misericordiosa. A su familia, mis condolencias y oraciones. A los miembros del Partido Aprista, mi sentido pésame”, expresó.
Asimismo, Cipriani cuestionó las detenciones preliminares y preventivas que el Poder Judicial, a pedido de miembros del equipo especial del caso Lava Jato, viene dictando por doquier en contra de políticos implicados en las corruptelas de la constructora brasileña Odebrecht.
“La política no justifica nunca el odiar y destruir al contendor, buscando popularidad. La justicia no se apoya en usar y abusar de información no corroborada aún. La verdad y justicia deben proteger la honra y la dignidad de todas las personas, a la que todos tenemos derecho”, manifestó el religioso.
Y agregó: “En los procesos no se puede tener como práctica usual la investigación bajo mandato de detención. Los operadores de justicia deben saber guardar la prudencia y reserva, pues están investigando a alguien que se presume inocente; no se pueden dejar llevar por la imagen mediática, que los aparta del rol que la sociedad les encarga. (…) Es el momento de decir ¡Basta, a tanto odio y persecución!”.
Fuente: Diario EXPRESO.

Alan García en la Historia

Por Ricardo Vásquez Kunze- Político.pe
“A mí no me vienen con esa mierda” habrían sido las últimas palabras de Alan García antes de dispararse en la cabeza. Se refería a la nueva celada del fiscal José Domingo Pérez y Rafael Vela que habría dispuesto entrar al domicilio del expresidente anunciando un allanamiento para luego indicarle que se trataba de una detención.
Según versión de su secretario personal, desde los altos de la escalera del segundo piso de su casa Alan García exigía al fiscal enviado cobardemente por los titulares, que le determinara su situación judicial a lo que el representante del Ministerio Público le pedía que baje para enseñarle una copia y, entonces, apoderarse de su persona. García se dio media vuelta, soltó la frase, se encerró en una habitación y se disparó.
García ha cambiado con el hecho tremendo de su muerte el curso de su paso a la Historia. Siempre lo dijo, pero nadie le creyó hasta que lo hizo. Fue un gesto de dignidad ante lo que él consideraba una injusticia. Fue un gesto de dignidad ante la vejación de ser zarandeado como cualquier delincuente. Fue un gesto de dignidad al preservar la majestad de la institución de la presidencia de la República, de la que fue dos veces mandatario a diferencia de sus pares Toledo, Humala y PPK, fugados o enmarrocados o desfilando como pobres diablos frente a un tribunal.
Y, sobre todo, fue un gesto de valor político y personal porque, seamos sinceros por una vez en la vida: ¿alguien común y corriente habría hecho lo que ha hecho García?
A García le esperan funerales de Estado. Su muerte en esas circunstancias trágicas sería tan fuerte que aplastará todas las acusaciones en su contra, las cuales –huelga decir– nunca fueron probadas más allá de las conjeturas y especulaciones de sus enemigos políticos hoy concentrados en una argolla que domina la fiscalía a través de una ONG, cuyos días ya se vislumbran negros. También para sus perseguidores en la prensa que han quedado como viles y mezquinos frente a la enormidad de una muerte trágica.
Alan García ha entrado en la Historia del Perú de manera totalmente diferente a como querían sus enemigos. Por lo pronto, su último acto ha sido el de poner fin a la tiranía fiscal de Pérez, Vela y compañía. La suerte de esos fanáticos está echada y sus abusos con las horas contadas.
Nadie recuerda los yerros de Getulio Vargas o de Allende o, por lo menos, palidecen frente a sus muertes en las mismas circunstancias trágicas que ha buscado García para sí. La Historia barre con todo lo pequeño y solo recuerda lo grande. Y qué más grande que el valor de terminar con su propia vida para no caer en manos del enemigo.

El último mensaje de Alan García

Por Aaron Salomón– Diario EXPRESO.
El suicidio del expresidente Alan García Pérez debe poner los abusos de nuestro menesteroso sistema de justicia en los ojos del mundo. García eligió morir -siempre dijo que jamás lo verían enmarrocado y lo cumplió- por su propia mano antes de ser ajusticiado por sus enemigos políticos (y la prensa onegeista) que lo querían ver perecer como a Augusto B. Leguía. Cuestión de honor, dicen los ‘compañeros’ que hoy lloran la partida de su líder.
Ahora bien, más allá de que resultaba harto sospechoso que Luis Nava, exsecretario palaciego de García Pérez, y su hijo hayan recibido más de 4 millones y medio de dólares de Odebrecht a cambio de la Interoceánica y el Metro de Lima, no había -todavía- pruebas suficientes para concluir que el exmandatario era el destinatario final de los sucios verdes. Aún Jorge Barata no había cantado, pero el fiscal José Domingo Pérez, a quien le caerá todo el peso de la historia indefectiblemente, solicitó al Poder Judicial -que se ha convertido en su mesa de partes- la detención preliminar de diez días para el aprista.
Y si Alan no apretaba el gatillo en la soledad de su habitación, iba a correr la misma penosa suerte que Keiko Fujimori (y la que estuvo por correr Pedro Pablo Kuczynski, hoy bajo cuidados intensivos en una clínica local, y próximo a afrontar una detención domiciliaria gracias, a todas luces, a la trágica muerte de García): 36 meses de arresto preventivo sin ninguna condena. Acá la prisión preventiva es la regla, mas no la excepción como debería ser en un país civilizado, y todos somos CULPABLES hasta que se pruebe nuestra INOCENCIA. Vivimos en el vil reino del revés: ¡que todo el mundo lo sepa!
Voy a pecar de infidente -y hay testigos que lo pueden corroborar-, horas antes de que García Pérez acabe con su vida, este periodista buscaba contactarse con su asistente y fiel sancho Ricardo Pinedo para concretar una entrevista con el expresidente. Señor García, no me agarre de tonto, ¿de verdad cree que hay justicia en el país?, iba a ser mi primera pregunta luego de escucharlo con un tono esperanzador en declaraciones brindadas a colegas. Con el disparo en la sien ya sabemos cuál era su respuesta. Ese fue su último mensaje: en el Perú no hay justicia.
La sangre derramada no puede quedar en vano. Que este terrible deceso sirva para ponerle fin a estas medidas arbitrarias por doquier en contra de simples sospechosos. Nadie puede ir preso por meras especulaciones y, reitero, sin sentencia. Que en paz descanse, señor Alan García. La historia será ahora la que encargará de juzgarlo, porque, coincido con usted, en este país la justicia no existe.

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