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¿Por qué una cadena árabe como Al Jazeera tendría interés en financiar un reportaje contra la Iglesia Católica?

Luego de los atentados terroristas del 11 de setiembre en New York, la cadena de televisión internacional Al Jazeera cobró notoriedad en esta parte del mundo por transmitir los mensajes de Osama Bin Laden y Al Qaeda, y hasta la actualidad no ha estado exenta de polémica. Incluso Tayseer Allouni, uno de sus corresponsales, fue condenado en España a siete años de prisión por actuar como captador de financiamiento de la organización subversiva.
Para revisar este caso, haga clic aquí y lea bajo el subtítulo “La televisión de Al Qaeda”.
Cabe preguntarse, entonces, por qué este medio que enarbola la bandera de la libertad de expresión allí donde es señalada por “incentivar” la violencia y “apoyar el terrorismo” –como ocurrió el año pasado en Israel y que provocó, incluso, que el primer ministro Netanyahu pidiera su cierre en el país– no ha retirado un reportaje que financió aquí en Perú sobre el caso Sodalicio, luego de que los dos testimonios que fundamentarían de una de las acusaciones más graves que se vierten en él resultaran desvirtuados.
“Perú: el escándalo Sodalicio” señala directamente al obispo de Piura y Tumbes, monseñor José Antonio Eguren como cómplice de la La Gran Cruz del Norte basándose únicamente en los testimonios del líder de esta organización criminal, Samuel Alberca, y de Carmen Campodónico. Y resulta que Alberca ha sido sentenciado por difamación a un año de pena privativa suspendida, 120 días multa y 10 mil soles de reparación civil precisamente por esta declaración, mientras que Carmen Campodónico actualmente purga prisión por intentar ingresar droga al penal en Piura, además de ser acusada por usurpación de terrenos en esa misma localidad.
A pesar de lo anterior, el reportaje continúa en circulación sin haber sufrido la más mínima modificación. Ha tenido que ser Pamela Vértiz quien, luego de tomarlo como fuente hace unas semanas en Día D, se disculpara en la siguiente emisión señalando los hechos arriba descritos. ¿Y qué hay sobre los autores del contenido? Pues todo indica que –siguiendo la línea de un tristemente célebre exrector– han “elegido” no hacer caso a la justicia (o en todo caso a la ética periodística más elemental).
Pero la cuestión sería más compleja y motiva la presente nota. ¿Por qué una cadena árabe como Al Jazeera tendría interés en financiar a periodistas ligados a una empresa de comunicaciones en lobby permanente con el Estado, y que dedican la mayor parte de su tiempo y plataformas a atacar a la Iglesia Católica?
Fuente: Político.pe

¿QUIÉN DICE QUE SE REFIERE A TÍ? Pedro Salinas ahora quiere ser papista

Por Luciano Revoredo- LaAbeja.pe
Francisco en su tradicional discurso navideño trató extensamente el problema de los abusos sexuales. Dijo, con toda razón, que éstos deforman el rostro de la Iglesia y claman al cielo. En ese marco, el Pontífice dijo que le “gustaría agradecer sinceramente a los trabajadores de los medios que han sido honestos y objetivos y que han tratado de desenmascarar a estos lobos y de dar voz a las víctimas” y criticó a “algunos, también dentro de la Iglesia, se alzan contra ciertos agentes de la comunicación”.
De las diversas consecuencias posibles que pudo haber tenido el discurso del Papa ha habido una que es realmente sorprendente. Quizá por una mezcla extraña entre la fuerza telúrica de nuestra tierra y sus delirios de grandeza, el periodista Salinas Chacaltana se ha atribuido el imperial título de “ombligo del mundo”. De otra forma no se puede entender en qué clase de sueño de opio ha podido imaginar que las palabras del Papa Francisco podrían remotamente referirse a su persona y pretender capitalizarlas a su favor en el contexto de la querella que enfrenta por difamación y como convalidación de sus “investigaciones”.
Tal vez la clave del asunto descanse en que Salinas -y su corte de aduladores como Tola o Rosa María Palacios- han pasado por alto dos palabras claves en el discurso pontificio en relación al trabajo de los comunicadores: honestos y objetivos.
Y vamos a referirnos específicamente a su trabajo periodístico en relación al caso que ha llevado a Monseñor Eguren a querellarlo por el delito de difamación. Desde el punto de vista periodístico, ¿el trabajo de Salinas ha sido honesto y objetivo? Las acusaciones de Salinas contra Monseñor Eguren son básicamente dos: haber sido el creador y responsable de un sistema de abusos cometidos en el Sodalicio y ser el personaje central en un caso de tráfico de terrenos en Piura. Lo ha llamado, “delincuente”.
En relación a lo primero, las acusaciones no se remiten a un hecho concreto ni se ha presentado ningún testigo. Todo se basa en una semblanza hecha por Martín Scheuch (de la que luego se desdijo) y el testimonio de una persona con pseudónimo. En un periodismo “honesto” y “objetivo”, ¿es esto suficiente para acusar públicamente a una persona de ser un “encubridor” y un “depredador con suerte”? Ciertamente no.
En cuanto a la segunda acusación, el sustento es un video reportaje preparado por la agencia Al Jazeera, bajo la dirección de la compañera periodística de Salinas Paola Ugaz. El eje del reportaje son los testimonios de dos personas que, como ya hemos dicho en otras ocasiones, carecen de toda credibilidad. Una de ellas está presa y la otra acaba de ser condenada por delito de difamación justamente por el supuesto caso de tráfico de tierras.
Una vez más, ¿es esto una prueba de periodismo honesto y objetivo? En base a estas pruebas -si se les puede llamar así- Salinas no ha tenido ningún escrúpulo en embarrar la fama y el honor de una persona. Y eso no es “ejercicio de la libertad de expresión”. Por que baste el sentido común, y un poco de ética profesional, para saber que este derecho no es todopoderoso, como quieren presentarlo Salinas y su abogado Rivera. Es un derecho democrático, nadie lo duda, y se debe defender de toda coacción. Pero nunca puede ser la excusa para avasallar otro derecho fundamental, consagrado en la Constitución, como es aquel que custodia el buen nombre y la fama de toda persona.
Lo grave de esta situación es que Salinas ahora pretende cobijarse bajo las declaraciones del Papa Francisco para validar su labor periodística. Estamos seguros que hay muchos periodistas en el mundo que merecen los elogios del Papa por haber ayudado a la Iglesia Católica a enfrentar los casos de abusos que la aquejan.
No deja de ser curioso que Salinas no comente ni se aplique una parte igualmente relevante del discurso de Francisco donde también les pide a los periodistas: “…por favor, ayudemos a la santa Madre Iglesia en su difícil tarea, que es reconocer los casos verdaderos, distinguiéndolos de los falsos, las acusaciones de las calumnias, los rencores de las insinuaciones, los rumores de las difamaciones”. A juzgar exclusivamente por su desempeño profesional como periodista, Salinas no está ayudando en esta tarea y no tiene razones para atribuirse los elogios pontificios.

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