Sobre una nube

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Una oración familiar para el Primer Domingo de Adviento

Evangelio según San Lucas 21,25-28.34-36.
Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas.
Los hombres desfallecerán de miedo por lo que sobrevendrá al mundo, porque los astros se conmoverán.
Entonces se verá al Hijo del hombre venir sobre una nube, lleno de poder y de gloria.
Cuando comience a suceder esto, tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación”.
Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que ese día no caiga de improviso sobre ustedes como una trampa, porque sobrevendrá a todos los hombres en toda la tierra.
Estén prevenidos y oren incesantemente, para quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir. Así podrán comparecer seguros ante el Hijo del hombre”.
El Perú de la segunda mitad del siglo XX es el horizonte en el que se desenvuelven cuarenta años de la vida de Don Ignacio -monseñor Ignacio María de Orbegozo y Goicoechea- al servicio de Dios, de la Iglesia y de las almas. El relato de su personalidad carismática ha trascendido dentro de la Iglesia por ser un adelantado de la segunda evangelización, haciendo un puente de siglos con la primera, realizada por santo Toribio de Mogrovejo.
El itinerario de Don Ignacio es inédito, por ser la aventura de un médico cirujano español -vasco, para más señas- que, por las cordilleras andinas y por los valles costeños del Perú, cuando todavía no había las comodidades que hoy existen, se convirtió en el prelado primero y el obispo después que predicaba la palabra de Dios, administraba los sacramentos y gobernaba la parcela que le había sido encargada por Roma.
Desplegaba su figura por igual entre poderosos e indigentes, con el mismo cariño humano y visión sobrenatural con que lo había hecho durante su juventud en su patria. Fue un gran admirador y fiel discípulo de san Josemaría Escrivá de Balaguer, que cambió el destino de su vida. Con Don Ignacio se inicia una fructífera presencia de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, sociedad intrínsecamente vinculada al Opus Dei, en su segunda patria. Sirvió a los romanos pontífices, desde Pío XII hasta san Juan Pablo II, y participó en las cuatro sesiones del Concilio Ecuménico Vaticano II.
Federico Prieto Celi (Lima, 1940) es periodista licenciado en la Universidad de Navarra y titulado por la Universidad de San Marcos. Comentarista político, ha sido director de los diarios La Prensa y El Sol, subdirector de El Callao y jefe de Suplementos de Expreso. Fue deportado, junto a otros periodistas, por el gobierno militar en 1974 por defender la libertad de expresión en el semanario Opinión Libre. Escribe en el portal Lucidez.
Doctor en Derecho y profesor universitario, ha ocupado diferentes cargos públicos, entre ellos la Secretaría General del Ministerio de Educación y ha representado al Perú en diferentes foros internacionales. Es miembro de la Academia de Ciencias Morales y Políticas del Perú.
Entre sus libros destacan El deportado, biografía de Eudocio Ravines (1979), Regreso a la democracia, biografía del general Francisco Morales Bermúdez (1996), Crónica de la crisis de los rehenes (1997), La fuerza creadora de la educación (2006) y Así se hizo el Perú (2010), entre otros.
Recibió en 2017 el Premio de Periodismo Cardenal Landázuri.

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