Un tal Rafael

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Foto original: El Comercio

Por Martha Meier Miro Quesada-Diario Expreso.
Un día se le cayeron todas las caretas, afloró su gusto por insultar a las mujeres y usó la violencia verbal como arma: “Gordita horrorosa y majadera” dijo sobre una periodista incómoda. El asunto le gustó y semanalmente profirió insultos injuriosos.
Quienes conocen al tal Rafael dicen que es incapaz de autoanalizarse, que tiene un agudo complejo de inferioridad, que se siente perseguido y por eso vive en guerra permanente contra algo o contra alguien.
Con el paso del tiempo sus agresiones verbales escalaron convirtiéndose en un ejemplo viviente de deplorable misoginia. Las amistades no le dijeron que se pasaba de la raya porque “es malhumorado y no tiene paciencia. Si alguna crítica llega, se le acaba la risa, se enciende como un fósforo y responde severamente”, que oye pero no escucha, que es tozudo, soberbio y arrogante, que parece “un niño y, como tal, tiene rabietas infantiles”.
Alguien que lo repudia sinceramente sostiene -con su misma violencia verbal- que “es solo un miedoso lleno de inseguridades, que actúa irresponsablemente en base a los despeños estrogénicos de su crisis mensual”.
Es fácil imaginar al tal Rafael paladeando vinos franceses para sentirse menos sudaca, rodeado de su anillo de amigos, ensoberbecido porque algunos celebraban sus agresiones contra toda mujer inconveniente para él y su costra.
Un psicólogo que no lo estima afirma que su personalidad presenta rasgos psicopáticos, según definición del doctor Robert Hare en “Psychopathy Checklist” (PCL), es decir: capacidad verbal y encanto personal superficial, tendencia a mentir de forma patológica, comportamiento malicioso y manipulador, falta de culpa o de cualquier tipo de remordimiento, falta de control sobre la conducta, actitud impulsiva, incapacidad patológica para aceptar responsabilidad sobre sus actos, entre otras.
Alguien soltó maliciosamente el rumor de que el tal Rafael es gay o bisexual, entonces para demostrar su “machura” arreció en insultos contra las mujeres con poder político o económico: “falsa, mediocre, desadaptada, sesgada, seudo ecologista, mentirosa, manipuladora, fracasada, mujer que miente todo el tiempo, muñequita de pastel, pobre señora, neuróticas de siempre, malcriada, soberbia, desquiciadas”.
Por suerte para el hermano país del Ecuador, Rafael Correa dejó el poder tras diez años y su sucesor Lenin Moreno está abocado a erradicar la violencia de género: “Hay que poner fin a esas muertes, a las violaciones, al acoso y al insulto”, dice; obviamente Rafo lo considera y llama traidor.

Arlequines de la sátira denigrante

El periodista Beto Ortiz, durante su programa en ATV, se refirió con duras palabras a Rafo León tras la polémica que se generó con relación a la columna satírica en la que el periodista de Caretas se burlaba de la condición física de las congresistas de Fuerza Popular.
En su programa Beto a Saber, Ortiz criticó el “doble rasero” de la sociedad peruana, ya que, según él, existen dos criterios de evaluación según quién sea el agresor. Ortiz criticó que la revista Caretas haya sacado una portada victimizándose por los ataques cuando son ellos que deberían regularse. “Caretas está gritando mordaza cuando en realidad son los arlequines del Ejecutivo” expresó. 
“Si esto se hubiera dicho sobre Diez Canseco se hubiera armado un escándalo, pero como son fujimoristas entonces está bien” dijo Ortiz.
La congresista de Fuerza Popular, Ursula Letona, también se refirió al hecho. “La frase ‘nos tocan a una nos tocan a todas’ no aplica si eres fujimorista para cierto grupo de personas”.
En ese sentido, el aprista Velasquez Quesquén, comparó lo hecho por León con lo que ocurrió con los agresores físicos que fueron noticia recientemente. “Hemos visto como hay hombres que arrastran por el suelo a mujeres y por esto que también es una agresión no podemos decir que es libertad de expresión”.
Fuente: Lucidez.pe

La hora primitiva

Cecilia Chacón

“Si aceptamos que lo dicho por el muñeco exime de responsabilidad al ventrílocuo seremos igual al abusador”.
Por Cecilia Chacón Congresista de la República-Diario El Comercio. 
Cada diez segundos una política es insultada en Twitter con palabras como “puta” o “zorra”, según detectó la consultora británica Demos al analizar los mensajes recibidos por parlamentarias, alcaldesas, gobernadoras y candidatas, entre otras.
En el caso de las parlamentarias, ocho de cada diez sufrirán alguna forma de violencia psicológica durante su mandato, según “Sexismo, acoso y violencia contra las mujeres parlamentarias” (2016). La investigación de la Unión Interparlamentaria realizada en 39 países de cinco regiones determinó que el 82% de las legisladoras fueron víctima de violencia psicológica con comentarios, gestos e imágenes de naturaleza sexual, sexistas o humillantes y las redes sociales fueron el medio principal.
Esto que indigna es validado en nuestro país por una revista que semanalmente es usada como plataforma para insultar y descalificar a las mujeres peruanas, sean políticas, profesionales, con poder, destacadas, que marcan tendencia y hasta jóvenes comunicadoras de estratos emergentes que recién empiezan sus carreras.
Esta violencia psicológica escrita se disfraza de sátira y no es más que insulto enfocado en el aspecto físico de la mujer (fea, vieja, gorda, chola, machona, con bozo), algo propio de la enfermiza mentalidad del machista promedio y de quienes odian o se sienten amenazados por las mujeres.
Alicia H. Puleo, profesora titular de Filosofía Moral de la Universidad de Valladolid, explica que “los insultos a las mujeres consisten generalmente en una grosera sexualización”, y que “la descalificación sexista implica […] negarles el estatuto de ‘persona’”. Puleo afirma que las mujeres que sobresalen gatillan un “imaginario sexista” en numerosos individuos (para el caso, Rafael León Rodríguez: Rafo León o China Tudela).
Van algunos ejemplos del discurso de odio de Rafo/China: “esas reporteritas de codo puntiagudo y marcado bozo”; “pensé que se trataba de alguna nueva propuesta feminista, las putas al poder: meretriz y cracia”; “esas chicas que descienden de una cultura sin escritura”, “directora de UGEL igualita a lo que la Bartra será en unos años, y rogarle o regalarle una gallina para que no te mande a trabajar con cien indiecitos”; “las madres de la patria hacen pichi, pupú y algunas hasta se lavan las manos”; “una tal Anaculo, que creo que es iqueña”; “la Losada (que aún vive y con su cabellera de bataclana en día libre)”; “Porcina ojo jalado” y más.
Invoco a las mujeres de todas las vertientes ideológicas a pronunciarse contra este tipo de “sátira política” que enraíza el machismo, la misoginia y la violencia. No combatir el maltrato nos hace igual al maltratador. Si aceptamos que lo dicho por el muñeco exime de responsabilidad al ventrílocuo seremos igual al abusador.
Esta es una lucha de todos por el derecho a ser respetados. Es hora de trazar una línea entre los cómplices del maltrato y quienes no lo somos.

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