Ministra bachiller

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Huelga

La Ministra de Educación, Marilú Martens, afirmó en una entrevista para Radio Capital que no tiene intención alguna de renunciar a su cargo. “No puedo renunciar, tengo que arreglar esto (la huelga) y muchísimas cosas más” indicó la sucesora de Jaime Saavedra.
Refiriéndose al dirigente sindical Pedro Castillo, dijo que a él nunca ”le interesó bienestar del docente”. Por otro lado, la titular del sector Educación dijo ser optimista y señaló que “ningún profesor hoy en día, en la escala magisterial, gana menos de 2 mil soles sobre la jornada de 30 horas”.
También hizo énfasis en los beneficios laborales que se han implementado para los docentes, incluyendo una nueva opción de jubilación a los 55 años.
Sobre la controversial evaluación para docentes indicó lo siguiente: “Nosotros como Ministerio de Educación nos comprometemos a que ningún docente va a llegar a la evaluación de desempeño sin estar totalmente familiarizado con los criterios y materiales que estarán en la evaluación. Nos comprometemos a que serán evaluados y si no aprueban serán capacitados y sus competencias fortalecidas para que sean mejores profesores de lo que son hoy”.
Fuente: Revista CARETAS y www.altavoz.pe

Adiós a los niños

Por Ricardo Vásquez Kunze– www.politico.pe
Hasta ahora el retorno de los alumnos a las aulas ha sido la prioridad del gobierno y de la clase política frente a la huelga magisterial liderada indiscutiblemente por el representante del Conare-Proseguir-Movadef, Pedro Castillo. Que no se pierda el año escolar no ha dejado de ser hasta el momento entonces el norte de toda negociación con los huelguistas. La pregunta que luego de 60 días de paralización deberíamos hacernos en este contexto es si el retorno a clases de los niños debe seguir siendo la prioridad del Estado o esta debería ser hoy la no legitimación  de Sendero Luminoso en la vida política del país como interlocutor válido en las diferentes esferas de la sociedad. ¿Qué pesa más?
Para responder la pregunta hay que tener bien claro cuál es la prioridad del representante de los grupos de fachada de Sendero Luminoso Pedro Castillo. A él sólo le interesa su reconocimiento oficial por el Estado (Ejecutivo y Legislativo) como interlocutor del magisterio. Reconociéndolo a él se reconoce obviamente a Sendero Luminoso, que entraría así a formar parte de la vida institucional del país: primer paso para seguir llenando espacios tal cual lo han hecho con éxito en el SUTEP. Lo que quiero decir es que para Castillo la prioridad no son los niños ni los maestros, sino su reconocimiento. La solución de la huelga está empantanada en eso, no en la evaluación, que es un pretexto de Pedro Castillo para seguir con la huelga.
Entre que los niños retornen a clases y no pierdan el año escolar a cambio de la legitimación de Sendero Luminoso y el “pensamiento Gonzalo”, yo no dudo en inclinarme porque NO se reconozca ni se legitime a Sendero. Esa sería mi prioridad si me encontrara en la posición de hombre de Estado. Esto quiere decir que los partidos democráticos —una vez agotados todos los esfuerzos para que en el marco de lo razonable los niños puedan reiniciar sus clases escolares— deberían cerrar filas contra Sendero aún esto signifique que la huelga magisterial continúe y que los niños pierdan el año escolar.
La única manera de solucionar la huelga de Sendero Luminoso en el magisterio es resistiendo sin ceder una vez que la decisión sobre las prioridades esté tomada.  El tiempo que pasa juega a favor del gobierno si este llega a un consenso con la oposición sobre lo inaceptable de legitimar a la dirigencia de Sendero. Las huelgas se rompen cuando la dirigencia sindical se convierte en un escollo para su solución y una de las partes (el gobierno) ya dio todo lo que podía dar.
Hay que tener en cuenta con quién se está negociando y qué busca. Pedro Castillo se almorzó con zapatos y todo a varios políticos con fama de zorros que creían haber llegado a un acuerdo, que luego Castillo desconoció sin inmutarse.  No tiene buena fe y con esas personas no se puede negociar porque pueden firmar cualquier cosa que luego terminarán desconociendo hasta llegar a conseguir lo que en realidad buscan.
Así se comportó Hitler en Múnich con el viejo zorro de la City de Londres, el primer ministro Neville Chamberlain. Lo engatusó jurándole paz a cambio de seguir expandiéndose un “poquito” (primero fue la Renania desmilitarizada, luego Austria y Checoslovaquia), dijo que no tenía más reclamaciones territoriales para luego de ganar tiempo arremeter contra Polonia. Cuando llegó a ese punto ya estaba tan fuerte que hubo que empezar una guerra para detenerlo.
Los peruanos ya ganamos una guerra contra Sendero Luminoso. Sería francamente estúpido que los líderes políticos claudicaran ante el “pensamiento Gonzalo” en nombre de los “niños del Perú”.

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