Solidaridad con Juan Luis Cipriani

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Pronunciamiento

Ante el modo en que algunos medios de comunicación y personas han reaccionado por la omisión del Cardenal Juan Luis Cipriani al no citar las fuentes del Magisterio de la Iglesia en artículos publicados en el diario “El Comercio”, en nuestra condición de maestros de la Fe y pastores de la Iglesia, expresamos lo siguiente:
1. El Magisterio Universal de la Iglesia forma parte del patrimonio de la misma. Los obispos estamos habituados a conocerlo, estudiarlo, reflexionar sobre él, brindarle nuestra adhesión, interiorizarlo y transmitirlo de modo ordinario en el ejercicio del ministerio de enseñar que nos ha sido confiado.
2. Si bien en muchas ocasiones citamos el documento pontificio respectivo, no estamos obligados a hacerlo siempre así.
3. Comprendemos que haya personas que no conozcan los usos y prácticas que se siguen en la transmisión del Magisterio de la Iglesia, por lo que puede haberles llamado la atención la omisión antes citada. De ser así, confiamos en que la presente comunicación les sea de utilidad.
Lima, 20 de agosto de 2015
+ Javier Del Río Alba, Arzobispo de Arequipa
+ José Antonio Eguren Anselmi SCV, Arzobispo de Piura
+ Gilberto Gómez González, Obispo de Abancay
+ Kay Schmalhausen Panizo SCV, Obispo Prelado de Ayaviri
+ José Luis del Palacio Pérez Medel, Obispo de Callao
+ Robert Prevost OSA, Obispo de Chiclayo
+ Daniel Turley OSA, Obispo de Chulucanas
+ Domingo Berni Leonardi OSA, Obispo Prelado de Chuquibambilla
+ Isidro Barrio Barrio, Obispo de Huancavelica
+ Ivo Baldi Gaburri, Obispo de Huari
+ Héctor Vera Colona, Obispo de Ica
+ Miguel Olaortua Laspra OSA, Obispo Vicario Apostólico de Iquitos
+ José María Ortega Trinidad, Obispo Prelado de Juli
+ Carlos García Camader, Obispo de Lurín
+ Rafael Escudero López-Brea, Obispo Prelado de Moyobamba
+ Pedro Bustamante López, Obispo Prelado de Sicuani
+ Marco Cortez Lara, Obispo de Tacna y Moquegua
+ Ricardo García García, Obispo Prelado de Yauyos
+ Adriano Tomasi Travaglia OFM, Obispo Auxiliar de Lima
+ Raúl Chau Quispe, Obispo Auxiliar de Lima
+ Juan Antonio Ugarte Pérez, Arzobispo Emérito de Cusco
+ Isidro Sala Ribera, Obispo Emérito de Abancay
+ José Ignacio Alemany Grau CSSR, Obispo Emérito de Chachapoyas
+ Jesús Moliné Labarta, Obispo Emérito de Chiclayo
+ Mario Busquets Jordá, Obispo Prelado Emérito de Chuquibamba

SOLIDARIDAD

“Expresamos nuestra solidaridad con el señor Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, quien viene siendo objeto de una innoble campaña que pretende silenciar su valiente voz, desconociendo su ejemplar labor pastoral desplegada en 17 años de Obispo, caracterizada por su infatigable defensa en favor del respeto de la vida humana desde la concepción, el matrimonio, la familia y la difusión y vigencia de la doctrina y las tradiciones cristianas, así como de la Paz del pueblo peruano”, reza el pronunciamiento publicado en el diario El Comercio.
El comunicado va acompañado por las firmas de personalidades del ámbito político como Luis Iberico, Jorge del Castillo, Daniel Abugattás, Martha Chávez, Julio Rosas, Marisol Espinoza, Martín Belaunde Moreyra, Ántero Flores Araoz, Rafael Rey, Fernán Altuve, Luis Castañeda, Lourdes Flores Nano, Juan Carlos Eguren, Carlos Tubino, entre otras figuras.
Fuente: www.peru.com

SU EMINENCIA NO PLAGIÓ

Por Javier Valle Riestra- Diario Expreso
Soy católico, practicante de toda mi vida, incluso en etapas de izquierdismo radical. Eso no me impide opinar sobre la incriminación de plagio hecha al Cardenal. Soy parcial porque, además, conozco a Cipriani y conocí a su padre, famosísimo médico.
Pero eso no distorsiona mi libertad de pensamiento. Si lo considerara culpable, callaría. Empero, lo entiendo inocente y por eso formulo este alegato. Las frases que se le incriminan como plagiario carecen de enjundia intelectual o de estética literaria, que podrían invitar a copiarlas, repitiéndolas como propias. Son lugares comunes.
Todos hemos visto a un Cipriani brillante en la TV, en el pulpito o en sus artículos y no reina sobre él un aurea mediocrita urgido de copiar. En su carta de réplica, explica, meridianamente la situación.
Y nos llega a decir humildemente respecto a sus artículos: “Toda mi labor pastoral, también este artículo periodístico, tiene como base y sustento las enseñanzas del mismo Cristo, de los Papas y de la Doctrina social de la Iglesia. Siempre sigo fielmente sus enseñanzas y cito las fuentes según el tipo de publicación que se trate. Este patrimonio común de nuestra fe no tiene, por decirlo así una propiedad intelectual, pero es habitual y correcto citarlos para una mejor comprensión y, en ocasiones, para reforzar la autoridad de la doctrina que se expone.”.
No. La posición de nuestro Cardenal, es ejemplar y moderna, por eso suscita tantas pasiones. 
Pero, el Cardenalato de Juan Luis, es el de un líder religioso. Interviene una hora semanalmente en televisión; sus sermones en misas son una antología, oratoria que sacude la conciencia religiosa de sus oyentes. Como es moderno no habla, ni escribe en latín; se trata de comunicar con la feligresía y lo hace con éxito espectacular en español.
Por eso es un Cardenal histórico, que bien pudo aceptar estar entre los postulantes al papado. Hay un sentido de peruanidad negativa entre sus críticos que preferirían tener en lugar de un líder, un mediocre silencioso dedicado a pensar en latín y mencionar sistemáticamente el De Profundis. Por eso es que de sectores cavernarios se vomitan condenas aleves. El protestantismo no tiene ni por asomo un líder de esa jerarquía.

Deleznable campaña contra monseñor Cipriani

Por Luis Garcia Miró Elguera- Diario Expreso
La progresía, la comunidad gay, un sesquicentenario y venido a menos medio de comunicación –que hace años viene dando bandazos sin lograr recuperar la dignidad y docencia que tuvo hasta que cayó en manos indebidas para dirigirlo- están en guerra contra el cardenal Juan Luis Cipriani. Una suerte de cruzada, por estrictos intereses corporativistas, dirigida a destruir la imagen del también arzobispo de Lima. Un enfrentamiento sin límites, implacable y malintencionado sólo porque el prelado peruano piensa diferente que quienes vienen querellándolo sin el menor respeto.
Juan Luis Cipriani Thorne combatió el terrorismo desde el púlpito ayacuchano. Este es el primer pecado capital que repudia la izquierda, sector genéticamente hermanado al reclamo sociopolítico de lucha de clases que predican sendero luminoso y el mrta. Pero el cardenal asimismo defiende los principios de la Iglesia Católica, que van desde la custodia a ultranza de la vida al cuidado extremo de la familia, núcleo pétreo del ser humano. Como tal Cipriani se opone, por ejemplo, al aborto; asimismo al matrimonio entre personas de un mismo sexo –esto no sólo es contrario a la creencia católica sino es algo antinatural- al igual que a la adopción de niños por parejas del mismo género. Pero ocurre que estos tres patrones establecen los cimientos –de interés mediático– para la supervivencia del neosocialismo larvado tras el colapso del comunismo. Como resultado, los progre sostienen que estas conjeturas son dogmas por las que necesitan batallar para, entre otros objetivos, consolidar el voto de la comunidad gay, de las feministas y de todos aquellos gremios postmodernistas que vienen intentando jugar a Dios, al pretender trasformar las mismísimas leyes de la creación universal.
Hay más. La intransigencia socialista aborrece a Cipriani sencillamente porque forma parte del Opus Dei, prelatura de la Iglesia Católica que preserva con pasión principios cristianos –como los que acabamos de abordar- y que otras órdenes religiosas optan por hacerlo en tono menor. En este sentido la progresía considera su deber aniquilar al Opus y a todo aquel que lo integre. Más aún si exhibe pergaminos antiterroristas, como Cipriani, que atraen el odio eterno de la izquierda. Así lo confirma la Comisión de la Verdad, biblia del socialismo.
El inigualable papa Juan Pablo II –pieza esencial del desmoronamiento de la URSS, lo que le ganó el silente repudio socialista– tuvo especial empatía con Cipriani. Hoy, que quien dirige el Vaticano es un jesuita, resulta que los rojos son más católicos que San Pedro. Y conjeturan que Francisco I reemplazará pronto a Cipriani apelando al mito que enemista a los herederos de San Ignacio de Loyola con los sucesores de San Josemaría Escriva de Balaguer. Los socialistas alucinan que es momento de derrocar al cardenal. En esta circunstancia resulta deleznable que El Comercio se sume con jactancia y desenfado a la artera campaña contra monseñor –que también impulsan los gays y abortistas- denunciando por su lado que el cardenal ha plagiado textos que responden a la doctrina de la Iglesia Católica, por más que hayan sido expuestos por sucesivos pontífices.

Todo un personaje

Por Aldo Mariátegui- Diario Perú21
Suscribo desde aquí la primera parte del comunicado de apoyo a Cipriani en cuanto se quiere “silenciar su valiente voz” (no la segunda parte porque no soy religioso y hay muchos temas –matrimonio gay, eutanasia, control de la natalidad, sacerdocio femenino, divorcio, etc– con los que discrepo). Uno puede o no estar de acuerdo con la inflexible ortodoxia de Cipriani, pero es un tipazo: es virilmente frontal, tiene carácter, rezuma liderazgo, posee un gran olfato político, es cultivado, no le corre a la polémica, no sucumbe ante la censura de los “políticamente correcto”, nunca ha caído en esa demagogia católica de exaltar la pobreza y no se ha amilanado jamás un centímetro ante los intentos de dictadura académica y mediática del rojerío y la caviarada (por eso lo aborrecen, como lo demostró el “vómito negro” en su contra de Portocarrero este lunes, en El Comercio).
Cipriani, guste o no, es todo un potente príncipe de la Iglesia, no como esos curitas tan medianos y caviarones que fueron sus antecesores. Y en términos de Realpolitik, ha sido un necesario equilibrio frente a tanto clérigo rojo y demagogo local. Last but not least: me fue delicioso que le haya ganado el obispado limeño al velasquista de Bambarén. Erró sí con las comillas, pero es de muy mala leche considerar esa metida de pata como un plagio por provecho propio o malicia, más aún si tal es el mensaje clerical acordado desde el papado. Gran torpeza de sacar así de las páginas de El Comercio a un actor social tan relevante, todo un personaje que refleja el sentir de mucha gente. Y sin picarse, que ya somos adultos.

Portocarrero y la PUCP hollywoodense

Por  Martha Meier Miró Quesada
La actriz judía y doctora en neurociencia Mayim Bialik -Amy, en la comedia “The Big Bang Theory”- sostiene que Hollywood es un espacio sumamente hostil para las personas que practican su fe.
Algo similar ocurre con la PUCP, esa universidad secuestrada que hoy tiene nada de Pontificia y menos de Católica; un lugar convertido en escenario hostil contra los alumnos de fe y en incubadora de militantes contrarios a la Iglesia Católica y demás confesiones cristianas. Sus “profes” no tienen empacho en atacar al cardenal Juan Luis Cipriani, y al mismo tiempo darle el beneficio de la duda al Movadef y al neo-senderismo.
Tomemos al sociólogo sanmarquino y hoy profesor de la secuestrada universidad sacha-hollywoodense. Sus escritos en el decano solo apuntan a que se discuta constantemente la agenda de la progresía caviar, tan lejana a las necesidades primordiales de un país donde impera la pobreza.  Así antepone los “derechos” del aborto, de la legalización de las drogas, a los derechos humanos de una vivienda digna, al acceso al agua potable, a la salud, a una alimentación adecuada, a la seguridad y a la educación de calidad.  
Portocarrero realizó “profundas” investigaciones sobre Sendero Luminoso y para 1998 concluyó que era “síntoma de la sociedad peruana, es algo que se vino cocinando desde siempre y que eclosionó de una manera brutal”. Le faltó decir que fueron él y los de su roja especie los que abonaron, y mucho, para que ese “síntoma” se convirtiera en una enfermedad mortal.
Él y los suyos deslindaron tardíamente de esa ideología de sangre y muerte. Portocarrero le da el beneficio de la duda al Movadef, brazo político de Sendero: “Aparentemente en el Movadef hay una renuncia, tal vez táctica o tal vez definitiva, a la violencia. Se ha agregado un componente ecologista, se ha introducido una faceta étnico-indígena y, finalmente, está la novedosa política de generar alianzas con otras fuerzas”, dice. http://puntoedu.pucp.edu.pe/noticias/sendero-luminoso-es-un-sintoma-de-la-sociedad-peruana/
Hoy lunes en una nota en el decano, va a la yugular del Cardenal Juan Luis Cipriani, usando la trillada excusa de un inexistente plagio en la nota “El Sentido Primaveral de Nuestra Historia”. El mismo columnista que pretende hacernos creer que el Movadef es una suerte de movimiento bucólico de retorno a las raíces de la Pachamamita, quiere contarnos el cuento de que Cipriani es el cuco.
El ex militante de Vanguardia Revolucionaria, tiene un interés particular en rebuznar contra el Cardenal. Y aquí la digo: sobrevive amamantado por la universidad hollywoodense (hostil a los fieles) que en cualquier momento podría ser liberada. Eso significaría quedarse sin su tranquila y muy bien remunerada chamba, y ¡ay que flojera, trabajar de verdad!
Aquí le doy una idea: haga su casting para alguna barata producción hollywoodense, y lance su escalofriantes frases “No creo que se pueda decir que el SL [de hoy] sea terrorista en el sentido de un empleo sistemático de la violencia…La violencia, no solo ha venido del dogmatismo de SL sino también del propio Estado que tiene que ver con ideologías trasnochadas…con la defensa nacional” (El Comercio, 2012). 
Puntuación: 5 / Votos: 63

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