Poblaciones indígenas son distintas a comunidades campesinas

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Lote 116

En un encuentro de representantes awajún-wampis de la provincia de Condorcanqui, Amazonas, realizado entre el 15 y el 17 de agosto en Pampa Hermosa, algunas comunidades que están dentro del Lote 116 y otras que colindan con esta concesión, acordaron demandar al Ministerio de Energía y Minas así como a Perupetro por llevar adelante este proyecto petrolero sin haber implementado la Ley de Consulta Previa.
“En la demanda también argumentamos que el Estudio de Impacto Ambiental debió haberse realizado antes de que el Estado firmase el contrato con la empresa. Y tampoco tenemos garantías de que el estudio ambiental sea correcto”, manifestó Wrays Pérez refiriéndose al EIA del proyecto operado por la empresa francesa Maurel Et Prom Perú SAC y la canadiense Pacific Rubiales Energy.
Pérez, quien preside la Comisión Especial de Pueblos Awajún-Wampis de Condorcanqui, mostró su disconformidad con la opinión de un sector del Ejecutivo en cuanto a que no puede haber consulta porque esta ley se dio en el 2011 y la concesión petrolera es anterior.
Wrays y otros dirigentes han acudido al Congreso y a la Presidencia del Consejo de Ministros. Está en curso una carta dirigida al ministro de Desarrollo Sostenible y Ecología de Francia en la que le explican el conflicto generado.

LEYES NO SON RETROACTIVAS

La Ley de Consulta Previa se aprobó en el Congreso el 2011 y se reglamentó el 2012. La concesión del Lote 116 se remonta a la década anterior. La estabilidad jurídica de las concesiones de hidrocarburos otorgadas por el Estado está en cuestión.

Fuente: Diario La República.

Santiago Manuin

Manuin en el Congreso de la República

Por Fermín Rodríguez Campoamor SJ

Soy Santiago. Acabo de llegar de Chachapoyas. Me encuentro en el Hotel Plaza junto a la plaza San Martín.

Sí, era Santiago Manuin, el famoso lider awajún, héroe y víctima del Baguazo con quien mantengo una amistad de 20 años. Con él hice mi primer viaje sobre el Marañón el año 1993 desde Imacita a Santa María de Nieva cuando esa era la única manera de llegar a la capital de  Condorcanqui y el corazón de la vieja tierra de los cinco ríos del que iba a hacerme cargo de la parroquia que había quedado sin párroco después del triste fallecimiento en la Semana Santa de aquel mismo año del Padre Pancho Kapantu aquel hombre tan popular y cercano a todos natural de Constantina (Sevilla).  Yo respondí afirmativamente a la petición que el Provincial entonces del Perú, el Padre Carlos Cardó, hoy superior de la casa donde me hospedo en Lima, había hecho a las provincias españolas de un Padre que se pudiese encargar por uno o dos años de esta parroquia, selva adentro, en la tierra habitada por los famosos pueblos jívaros. Los “uno o dos años” se prolongaron hasta tres y luego hasta los 20 que voy a cumplir este año más los que Dios quiera.

Santiago es awajún, el mayor de los grupos étnicos jívaros. Desde niño ha tenido mucho contacto con los Padres de la Misión especialmente con el más veterano en la selva, el Padre Carlos Diharce Aguirre de  triple nacionalidad cubana, francesa y vasca pero ahora únicamente condorcanquino. Con él, Santiago y un pequeño grupo de jóvenes indígenas católicos más destacados y posibles líderes hicieron un mes de Ejercicios Espirituales. Era la primera vez que alguien se atrevía a una tal experiencia espiritual con indígenas de la selva. El terminó siendo el más famoso de aquel grupo por sus grandes cualidades humanas y por su entendimiento y solidaridad con el Padre Carlos. Fue elegido muy joven presidente de una asociación indígena entonces muy prestigiada que se llamaba el CAH (Consejo aguaruna huambisa). El año 2009, cuando el paro indígena indefinido que terminó desgraciadamente en el Baguazo, fue elegido en Santa María de Nieva jefe del Comité de Lucha pero de una lucha pacífica como él insistía siempre en todas sus intervenciones pues no se trataba de hacer la guerra contra nadie sino de reivindicar unos derechos reconocidos por la Constitución que estaban siendo violados por el gobierno de turno. Y reivindicarlos con la palabra y acaso el grito para hacerse escuchar desde la carretera pues  nada, por mucho que se gritase dentro de la selva, se escuchaba en Lima.

Entonces hubiera sido uno más entre los miles manifestados pero una bala de un AKM de la policía atravesó su intestino y lo dejó como muerto. Aquella fue la primera noticia de muerte que dio la tele desde Lima y yo la comuniqué, entre lágrimas, al pueblo reunido en Nieva y anuncié su funeral para la tarde de aquel terrible 5 de junio. No quiso Dios que muriese entonces. Pero morirían hasta 33 y muchos más heridos de bala.

Hoy, al cabo de cuatro años, cuando, por fin, anuncian un juicio sobre lo sucedido en la ya famosa Curva del diablo, lo más terrible es que la fiscalía nacional sorprenda a todos con un dictamen extremadamente duro pidiendo la condena a cadena perpetua de nueve líderes indígenas entre los cuales figura Santiago Manuin, un hombre siempre pacífico enemigo de la violencia, al que le condenan con la misma pena que al más grande terrorista de la historia peruana, Abimael Guzmán. Es increíble que, después de cuatro años,una institución estatal pida la máxima pena para estos líderes que jamás pensaron en matar y se vieron envueltos en balaceras asesinas y enloquecedoras traídas de Lima con todas las licencias oficiales y vistos buenos de las autoridades correspondientes a las que protege y archiva la misma fiscalía para culpar con tanta dureza a los hermanos indígenas a quienes trata de “instigadores” y responsables únicos de  todos los delitos cometidos en la tal curva sin que pueda aducir ninguna prueba seria de tal instigación. Para ellos, que no mataron a nadie ni a nadie instigaron a matar, se pide “en justicia”(¿?) que terminen su vida en la cárcel y sus familias, mujeres e hijos, destrozados por el dolor y la miseria.  

Santiago, amenazado de cadena perpetua y todavía resentido en su salud como consecuencia de las heridas sufridas en la tal curva, ejerce hoy el cargo político de consejero regional de Amazonas en Chachapoyas, su capital, conseguido democráticamente en las últimas elecciones del 2011. Por eso no dudé en ir a recibirle y conversar con él antes de la una, hora en la que estaba citado para el almuerzo con otras personalidades que han sido invitadas por el Presidente del Congreso a una importante reunión que se celebrará mañana lunes y pasado mañana. La mañana se fue volando en una conversación a toda velocidad que nos puso en la 1.30 pm cuando creíamos que era mediodía. Le ofrecí, para que los repartiese entre sus amigos, varios ejemplares del boletín “Una herida abierta” y le puse al día sobre la campaña por la libertad de los tres presos del baguazo. Nos despedimos hasta mañana en el Congreso.

Cogí el primer taxi que encontré a la puerta del hotel. El taxista se llama E.A., es un ingeniero industrial que “taxea” los domingos en Lima como tantos profesionales sin trabajo o con necesidad. Le di la dirección de la Iglesia de Fátima en Miraflores. Me identificó como jesuita y me contó que de adolescente jugaba al fútbol en el campo de esa iglesia y unos seminaristas (estudiantes jesuitas) con quienes jugaban les daban clase de religión. Así que tuvimos conversación todo el viaje y al llegar a la Iglesia continuamos una media hora más con el taxi parado, porque él no quiso cobrarme y añadió: ”muchas cosas me ha enseñado durante el viaje: yo tendría que pagarle a usted”. Entonces le regalé un boletín o revista y tuve que explicarle brevemente (¿?) de qué iba esa campaña. Quedó entusiasmado y me contagió su entusiasmo. En el camino hablamos de cómo la religión tiene que ir cambiando en cada época para hacerse más comprensible y liberarse de cosas que los hombres le añadimos de nuestra propia cosecha que elevamos a categoría divina. Y le dediqué en vivo lo que había pensado escribirles en este domingo de la Ascensión y el día de la Madre.

Le dije que todos los años en esta fiesta me acuerdo de mis antípodas (los neozelandeses para los niños españoles de mi infancia) que “no existieron” durante millones de siglos hasta que Copérnico, Galileo y los aladides de la astronomía moderna  descubrieron que la tierra es lo que es (un cuerpo esférico que gira alrededor del sol) y no una tierra plana como una isla: un espacio abierto entre las aguas de arriba (sobre el cielo) y las de abajo (bajo la tierra). Por lo tanto, si creemos en lo que nos dice la ciencia, se hace difícil creer que Dios esté arriba y no abajo y que tengamos que mirar siempre para arriba como si abajo estuviese sólo el infierno, cuando abajo hay hombres, mujeres y niños como entre nosotros y son igualmente familia de Dios. Eso te lleva a repensar tu imagen de Dios y del mundo para asumir una nueva manera de verlo todo que es fruto de la inteligencia que Dios nos dio y va dominándolo todo como El le mandó al principio. Si decimos que Dios sólo está arriba eso no será Dios o será una imaginación nuestra, un falso dios.

Imaginamos que Dios sólo está arriba. Así os iba a escribir sobre esta fiesta que a mi siempre me trae el recuerdo de nuestros antípodas (en España los neozelandeses; aquí todavía no sé exactamente quienes). Los antípodas comenzaron a existir a partir de Copérnico y demás adalides de la astronomía como Galileo sospechosos al principio de herejía porque nos presentaban una tierra y un cielo totalmente distintos a lo que nos pinta la Biblia con su visión del hombre aquí abajo sobre la tierra y Dios allá arriba en el cielo de donde baja y sube.

Pero, por lo que vamos conociendo, parece más cierto decir que Dios está  en el amor de una madre que es donde más claramente se ha manifestado el mayor amor sobre la tierra. Además San Juan nos ha dicho que “Dios es amor” (l Jn 4,8). Y yo pienso que de muchas maneras se puede decir que Dios está aquí con nosotros como en el cielo. En San Mateo se nos dice claramente que Jesús es “Dios en nosotros” (Mt 1,23). Y si se dice en este domingo que Jesús está sentado a la derecha de Dios, por supuesto que ésta es una parábola antropomórfica que no se puede tomar al pie de la letra: en Dios no hay mano derecha ni izquierda. También ponemos muchos antropomorfismos cuando hablamos de “cielo” y utilizamos la palabra para significar cosas tan distintas como el cielo de las estrellas y el cielo de los bienaventurados. Estrellado y el cielo derecha e izquierda. Por eso me parece la expresión más aproximada (porque ninguna palabra humana puede describir a un Dios indescriptible) es lo que leemos dicho en boca de San Pablo: “Dios no está lejos de ninguno de nosotros ya que en El vivimos, nos movemos y existimos pues somos de su raza”(Hech 17, 27-28) y de nuevo San Juan en su primera carta: “A Dios nunca lo ha visto nadie; si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros”(1 Jn 4,12) y “quien conserva el amor permanece con Dios y Dios con él”(1 Jn 4,16).

Según esto ¿dónde Dios vivo puede estar más presente entre nosotros que en el amor de una madre? Ascender hacia Dios no es separarse de los hombres para ir a Dios sino encontrar y vivir su amor en el amor a los demás hasta lo máximo que es dar la vida por los que ama (Jn 15,13). Y quienes están siempre dispuestos a dar la vida como las madres. Cuanto más nos parezcamos nuestras madres en su amor más cerca estamos de Cristo el Señor, más cerca de Dios y Dios en nosotros.

Qué alegría en Roma y en toda América y en todo el mundo cristiano por la canonización de las santas Laurita y Lupita, colombiana y mexicana que vivieron permanentemente a la derecha de Dios acercándose a los más y entregando su vida por ellos. Felicidades también al Papa Francisco que nos sigue sorprendiendo y ha tenido tal detalle con mexicanas/os y  Colombianas/os y con toda América del Sur.

Fuente: Radio Reina de la Selva.

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