Capitana PNP Nancy Flores Páucar

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Capitana
La ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), Ana Jara Velásquez, expresó su solidaridad y reconocimiento a la memoria de la capitana PNP Nancy Flores Páucar, quien falleció tras un ataque terrorista en el distrito cusqueño de Echarate.
“Lamento profundamente la muerte violenta, repentina e indignante de la capitán PNP Nancy Flores Páucar (32) en el VRAE, víctima del ataque artero de los narcoterroristas, que mantienen secuestrados a 40 trabajadores de empresas contratistas del Proyecto Camisea, en el Cusco”, señaló la ministra.
Asimismo, expresó a la familia, amigos y miembros de la Policía Nacional “su solidaridad y reconocimiento a la memoria de una gran compatriota y uno de los mejores pilotos de la policía”.
Jara Velásquez hizo votos por el pronto restablecimiento de los otros dos efectivos y un civil que también resultaron heridos durante el ataque.
Fuente: TVPerú.
COMUNICADO MINDEF/CCFFAA Nº02-2012
El Comando Unificado responsable de las operaciones destinadas a rescatar a los trabajadores de dos empresas contratistas de Camisea tomados como rehenes por delincuentes narcoterroristas, informa a la ciudadanía lo siguiente:
1. Producto de las acciones de sobrevuelo y patrullaje que se vienen desarrollando en el sector de Lagunas, distrito de Echarate, provincia de La Convención, un helicóptero de la Policía Nacional del Perú sufrió un incidente, como consecuencia del cual se produjo el lamentable fallecimiento de la capitana PNP Nancy Flores Páucar.
2. Asimismo, resultaron heridos el Tc1 Luis Guerrero Chumacero y un civil cuya identidad se está verificando.
3. El Comando Unificado expresa sus más sentidas condolencias a los deudos de la capitana Flores y reitera su firme compromiso en defensa de la vida e integridad de los ciudadanos secuestrados por delincuentes narcoterroristas.
Oficina de Prensa
Ministerio de Defensa

Capitana Flores

Kepashiato: renta y territorio en juego
Por Santiago Pedraglio -Perú21
El principal objetivo es consolidar el statu quo reinante en la zona: amplia libertad de movimiento para sus destacamentos, refuerzo de su control de territorios, coexistencia pacífica –y rentable– con las grandes empresas vinculadas a la generación de energía, preservación de su alianza con el narcotráfico y concentración de su ataque en militares y policías (no en las empresas o en sus trabajadores, no en las autoridades de la zona ni en la población en general).
En su nota de exigencia dirigida a la “empresa transnacional Consorcio Camisea Transportadora de Gas del Perú (TGP)”, difundida por medios locales e internacionales, la base senderista del Valle de los Ríos Apurímac y Ene (VRAE) señala a esta entidad que “no está en contra de sus intereses y sus propiedades”.
Añade, además, que respeta “los contratos decididos con los pueblos originarios” y le pide definir “cómo van a ser sus aportes a la revolución (…) mensual o anual, y qué cantidad de dinero”.
El asunto es claro, entonces: tratan de mantener una “coexistencia pacífica” a cambio de la entrega de cupos. Si, como afirma Gustavo Gorriti (Caretas 12-4-2012), la empresa Techint se retira e ingresan otros operadores económicos, estarían forzando un nuevo acuerdo.
El esfuerzo de este grupo de Sendero Luminoso por consolidar el statu quo en una zona con una gran industria energética instalada pone en evidencia que el problema del VRAE es bastante más complejo de lo que se ha considerado hasta ahora, cuando sobre todo se subrayaba su relación con el narcotráfico.
La muerte de una oficial de la Policía y los tres heridos de la misma entidad son un doloroso indicio de que esta incursión no terminará tan “tranquilamente” como la de Techint, ocurrida en 2003, cuando gobernaba Alejandro Toledo.

Escenario

La farcarización de Sendero Luminoso
Por Cecilia Valenzuela – El Comercio
Sendero Luminoso secuestró hace dos días a decenas de trabajadores en la selva del Cusco. Y el sábado 7 de abril, durante una emboscada a una patrulla del Ejército, los terroristas asesinaron a un oficial en la selva de Ayacucho. Una semana antes, el domingo 1, los senderistas atacaron la base militar de Mazángaro en la selva de Junín.
Un despliegue de fuerzas, una demarcación territorial y el anuncio de su renacimiento.
El camarada ‘José’, hace algunos años, empezó a repartir utilidades entre sus hombres para mantenerlos a su lado. El negocio del narcotráfico se había impuesto a la ideología y por esa razón ‘José’ necesitaba una coartada que permitiera mantener esa zona liberada.
Fue entonces que encargó la redacción de una teoría para justificar su nueva estrategia.
Los cabecillas de la nueva facción senderista que tiene dominado el VRAE, vienen produciendo documentos desde el 2006. Uno de ellos, con fecha 5 de marzo de ese año, fue distribuido la madrugada del último lunes en Kepashiato, el pueblo donde capturaron a los rehenes que hasta el momento no son liberados.
El texto repite parte de las ideas que aparecen en la web entre los años 2006 -2009, las mismas que estaban dirigidas a sus aliados cocaleros, a los antiguos y nuevos activistas de Sendero, del MRTA y de la izquierda peruana que siguen soñando con ser la heredera de Mao o del Che Guevara.
Leer 268 páginas de verborrea marxista-leninista-maoísta es una tortura, pero si alguien quiere ganar “la guerra popular democrática agraria” tendrá que hacerlo. Las huestes del camarada ‘José’ amenazan al Estado porque su nuevo pensamiento supera el sectarismo para captar adeptos y porque están dispuestos a aliarse hasta con el diablo para conseguir su objetivo: controlar política y militarmente una zona donde se pueda desarrollar libremente el narcotráfico. “…El pensamiento Gonzalo, se imponía dogmáticamente, y endiosándose aventureramente, con criterios y afanes pequeño burgueses del mismo Gonzalo y de todos los de su entorno…”. Esa es la crítica del nuevo Sendero Luminoso en el afán de no cometer lo que considera el peor error de Abimael Guzmán ‘Gonzalo’: su desprecio al resto de la izquierda peruana y al régimen de Cuba.
Sin embargo, el peor error que podrían cometer los partidos políticos, realmente democráticos en el Perú, sería desatender el otro ángulo en la transformación de Sendero Luminoso: el anuncio explícito de la existencia de un “Frente Unido Democrático Revolucionario”. Y quizá la razón por la que sus últimas acciones ocurren precisamente en la semana en que todos los extremistas marchan en contra de la inversión privada que llevaría formalidad y presencia del estado a lugares como el VRAE.
“Un miembro del partido, debe saber cooperar con los partidos y organizaciones populares y ejércitos amigos; en las relaciones con los partidos políticos en el Frente Unido Democrático Revolucionario… En estos trabajos de acciones políticas, militares, económicas, organizativas y culturales, tenemos que saber coordinar con los partidos políticos, organizaciones gremiales, autoridades y masas populares”. A buen entendedor, pocas palabras.
Qué pasó en Kepashiato
Por Gustavo Gorriti Ellenbogen- Revista CARETAS
La incursión senderista en Kepashiato, desde la madrugada del lunes 9, mantiene un dramático suspenso a la hora de escribir esta nota, pues los rehenes aún no han sido liberados. A la vez, un primer y somero análisis de la incursión muestra hechos reveladores desde varias perspectivas.
He tratado de conseguir la mejor información posible en la fluida y confusa circunstancia actual, y se las presento, expeditivamente ordenada, para que tengan, lectores, una visión mejor y más profunda de lo que sucede en el VRAE y sus extramuros silvestres.
La incursión senderista en el distrito más rico del Perú, Echarate, fue hecha sin ningún apuro por la columna de alrededor de 40 senderistas. Empezó apenas pasadas las tres de la mañana, cuando los subversivos interceptaron y capturaron varias camionetas de las empresas Skanska y San Diego. Poco después ocuparon el pueblo de Kepashiato y retuvieron a los trabajadores y funcionarios de Skanska y San Diego que habían encontrado antes, así como a los que llegaron después.
Hacia las siete de la mañana, los senderistas habían reunido a unas 200 personas en el pueblo, mientras convocaban al alcalde, Rosalío Sánchez, quien, según parece, consideró que era mejor estar lejos que cerca. Los senderistas, armados con fusiles AKM, Galil, FAL y por lo menos un RPG, dijeron haber recibido quejas contra los funcionarios de Skanska y Coga por parte de los pobladores.
Poco después de las ocho de la mañana, cinco horas después del inicio de la ocupación, los senderistas se retiraron de Kepashiato, llevando consigo al teniente gobernador, Óscar Guillén y los funcionarios de Skanska y Coga.
El grupo incursor dejó un ‘pronunciamiento’ manuscrito que, junto con las divagaciones ideológicas presentaba el asunto de fondo, que transcribo en lo relevante sin cambiar en nada su chirriante ortografía original:
“Srs. De la empresa transnacional Consorcio Camicea TGP (transportadora de Gaz del Perú), el militarizado justo y correcto Partido Comunista del Perú […] no está en contra de sus intereses y sus propiedades y respetamos los contratos desididos con los pueblos originarios”.
Para que no hubiera duda, el “pronunciamiento”, luego de un par de párrafos a medio camino entre la interpretación y la arenga, finalizaba en forma pragmáticamente explícita:
“Finalmente, el partido fiel a su política de Frente Unido Democrático de respetar integralmente sus intereses y propiedades de los grandes consorcios, como el Gaz de Camisea, Campo Armiño, consorcios turísticos y otras inversiones, seán dentro de la base de apoyo o en cualquier región de nuestro Perú…” decía ser “… consiente que la burguesia siempre tratará […] para que sus esbirros aniquilen al Partido la revolución […] [pero los] bombardeos de aviones, son cacas de gaviota, los roketeos de los helicopteros son caquitas de culibri y cuanto más nutrido sea esto nos educan y nos preparan para las batallas por venir”.
Las metáforas escatológicas en la última parte del mensaje parecían referirse a las operaciones que llevaba a cabo la Fuerza Armada en esos días en la zona de selva del Mantaro, en cuyo desarrollo había perdido la vida el teniente EP Manuel Delgado Nauca Pero la parte previa era nada menos que correspondencia comercial. En la zona más importante para el abastecimiento energético del Perú, el Sendero del VRAE hacía saber su interés de hacer negocios, de fomentar la inversión para participar en ella.
En el fondo, no había nada nuevo en eso. En las tres o cuatro entrevistas que ha dado el Sendero del VRAE (la que hizo el periodista Jaime Pacheco en 2004; la de Martín Arredondo y Roy Espinoza en 2009; la de Fernando Lucena en 2011), sus dirigentes se han esforzado en indicar que ellos no solo toleran sino alientan las inversiones en los territorios que ocupan o transitan.
En 2003, días después del secuestro de casi sesenta funcionarios de Techint en el campamento de Toccate, los senderistas los devolvieron salvos y enteros. A partir de entonces, no hubo problemas ni con Techint ni con el gasoducto, pese a los no infrecuentes encuentros en la puna entre grupos senderistas y técnicos de Techint. Todo indica que hubo un acuerdo de coexistencia que Sendero, siempre atento a los negocios, encontró aceptable.
¿Por qué entonces la incursión a Echarate y el secuestro de funcionarios? Es que Techint se va y entran nuevas compañías. Nueve años después, el caso de Toccate se repite con algunas variaciones.
De un lado, ha habido quejas y conflictos en Echarate con las nuevas empresas, especialmente Skanska. Desde la segunda quincena de marzo, los trabajadores de esta compañía y Coga se habían declarado en huelga. Sendero utilizó esta protesta como uno de los pretextos para su acción.
Pero un mensaje anexo al “pronunciamiento” expresaba requerimientos nada retóricos: Sendero exigía 10 millones de dólares, 10 rollos de cordón detonante, 500 fulminantes eléctricos, mil fulminantes comunes, 10 cajas de dinamita. Luego, una ‘cuota anual’de un millón 200 mil dólares y, como yapa, equipamiento deportivo para 500 personas.
Para negociar estas demandas, Sendero pidió, sin variar su ortografía, que “Nos dén un número séa, celular, Radio de comunicación, Para Poder reportarnos”.
De todos modos, al retirarse de Kepashiato, dejaron, según fuentes confiables, la frecuencia 6533 con el indicativo ‘Santa Lucía’, para que los funcionarios de Skanska se comunicaran con ellos.
Hasta llegar a un acuerdo, advertía el mensaje, no debía haber presencia militar o policial en la zona. En cambio, “una vez que se cumpla y difina los acuerdos, los reenes sanos y salvos retornarán a sus labores”. Además, en cuanto al trabajo, “una vez difido este acuerdo, de nuestra Parte va a ser difinitivamente respetado”.
Si la redacción y la ortografía denotan poca preparación idiomática, en lo militar sucedió exactamente lo opuesto. Durante el mes anterior hubo varias acciones senderistas en La Convención y muchos avistamientos de grupos senderistas en la parte sur del VRAE. Según expertos de las fuerzas de seguridad, todo indica que ‘Gabriel’, el más joven entre los Quispe Palomino, fue reforzado, luego de un largo desplazamiento, por ‘Alipio’, el más importante mando militar de SL-VRAE.
Entonces, el drama de Kepashiato permite observar por un momento la realidad y dejar de lado las habituales caricaturas sobre la compleja y vulnerable situación del VRAE.
No se trata solo de los problemas de contrainsurgencia en una zona agreste, donde la economía del narcotráfico se extiende horizontalmente al lado de una gran pobreza. Ni se trata tampoco solo de los desafíos tácticos que plantea un enemigo que conoce íntimamente el territorio y que ha mejorado a través de los años su capacidad de seguir sin ser vistos, de usar francotiradores en el bosque o cerca de las bases.
Se trata también de que este grupo está apostado sobre el corazón energético del Perú, y que si ha sacado antes un provecho significativo de esa posición, todo indica que ahora, a partir de Kepashiato, buscará renovar y acrecentar esa amenazante ventaja.

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