Si yo no tengo amor, nada soy Señor

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Pio Zarrabe Garro CP

Carta-testamento
40 AÑOS DESPUÉS…
Escribo esta carta en el río Paranapura, en la comunidad de San Gabriel de Varadero, con fecha de hoy 6 de abril del 2007, viernes santo. Va dirigida a todos los hermanos y hermanas que me han brindado su amistad y su apoyo, y también a los que me han ayudado para llevar adelante pequeñas acciones a favor de las comunidades en esta Amazonía, tierra de Dios y tierra de los loretanos.
Escribo con el gozo de los “40 años después…” para dar gracias a Dios por todas las maravillas que él ha obrado aquí. Así mismo para dar gracias a todos los hombres y mujeres de buena voluntad que han sacrificado sus vidas a favor de este pedazo de la Amazonía. Recordar, hacer memoria de esta tierra y sus habitantes es un deber para mí.
Pero al examinar las rutas de estos 40 años y las numerosas y nuevas situaciones que me ha tocado vivir, escribo también lleno de rabia, de dolor, golpeado por el fracaso. Y esto me lleva a ver a la Amazonía no en su verdor, sino bajo un cúmulo de amenazas y sobresaltos que han caído sobre nuestras tierras y nuestros pueblos. ¿Cómo narrar con sinceridad esta historia de amor y, al mismo tiempo, de rabia?
1. HACE 40 AÑOS ENTRÉ EN LA AMAZONÍA.
Recorrí ríos y pueblos. Conocí a mucha gente. En Loreto, los ríos Marañón, Huallaga y Paranapura. Y en San Martín desde Rioja, pasando por Moyobamba, San José de Sisa, Lamas, Tarapoto, Saposoa hasta Juanjui. Era el año 1967, en el primer gobierno del presidente Fernando Belaunde y casi en vísperas del golpe militar. Vine a visitar a mis hermanos pasionistas, que habían llegado aquí tiempo antes, a San Martín el año 1913 y a Loreto el año 1922. Posteriormente, los años 1968 y 1969 repetí estas visitas, conociendo cada vez mejor el trabajo de evangelización, promoción humana y social que realizaban aquí los pasionistas, tanto en Loreto como en San Martín.
2. ¿CÓMO ERA LA COMUNIDAD PASIONISTA AQUÍ HACE 40 AÑOS?
El número de misioneros era mayor que el actual. Eran religiosos muy cercanos al pueblo. Hombres nacidos en otras culturas, al llegar aquí se habían hecho hombres amazónicos. Lo mismo se dedicaban a la pastoral de la evangelización que a trabajos de promoción humana, a la atención de salud y educación, sobre todo, en las zonas rurales. Visitaban mucho las comunidades. Dedicaban tiempo y recursos a la catequesis infantil. Muchos sacerdotes eran docentes y profesores de religión en bastantes colegios del Estado. Había hermanos y sacerdotes que trabajaban en la ladrillera, en el aserradero o navegaban en la lancha flotante de salud por el Huallaga, Marañón, Morona, Pastaza, y otros ríos. Su testimonio de vida era admirable. El pueblo los miraba como a hermanos muy cercanos. ¿Cómo no recordar aquí a los hermanos Juan María Odriozola y Mauricio Uranga? Eran ebanistas y constructores de gran calidad, que nos dejaron en Yurimaguas, la Catedral, el Hospital Santa Gema, el edificio actual de la Gerencia Regional (colegio San Gabriel), iglesias parroquiales y casas misionales en Lagunas, Santa Cruz, San Lorenzo, Shucushyacu, Islandia, Jeberos y Varadero, y centros educativos y otros edificios para las religiosas y para las actividades pastorales.
Solo quiero recordar a los que han pasado de este mundo al Padre. A los citados hermanos Mauricio y Juan María hay que añadir al misionero, obrero y técnico, padre Juan Luís Aguirre y al hermano Rafael, empeñado en muchos trabajos. Al padre Benedicto Lekue, animador de las comunidades y defensor de los indígenas en Borja, San Lorenzo y Lagunas. Al padre Juan Primo, fundador de la primera librería Santa Rosa, gran educador de la juventud, patrocinador de tantos maestros que recibían de él apoyo y ayuda económica para terminar sus estudios y organizador de bastantes Escuelas Parroquiales. Y hablando de educadores recordemos al obispo Elías Olazar, profesor en la Escuela Normal y en el colegio Jauregui. Al padre Javier Burgoa, director de la Escuela Normal mixta de Yurimaguas, que pasó luego con el mismo cargo a San Martín, cuando nuestra Escuela Normal fue cerrada por el Gobierno militar.
Aquel año 1967, un amigo entrañable me paseó por el Huallaga y el Marañón, el padre Iñaki Basauri, primer organizador de los animadores cristianos en el Vicariato y defensor incansable de los campesinos y chacareros. Cabe también recordar aquí a dos veteranos pasionistas a los que tocó vivir en la Amazonía más de 40 años, padres Leonardo Uriarte e Inocencio Rodríguez. A este último le tocó abrir la parroquia de Andoas, después del Protocolo de 1942 entre el Perú y el Ecuador. Hasta esa fecha la zona de Andoas se atendía desde la sede misional ecuatoriana de Canelos. Y cerrando esta lista de hombres admirables, recuerdo al padre Segundo Larruskain, sacerdote de gran bondad, acogida y amabilidad, que aquel año era párroco de la Catedral de Yurimaguas.
Con estos hermanos que han descansado ya de sus fatigas hay que recordar, también, a otros muchos a los que visité y abracé como amigos y viven actualmente en diversas naciones de Europa, América Latina y el Caribe.
Junto a los pasionistas trabajaban aquí las hermanas Franciscanas Misioneras de María, que atendían el colegio “Virgen de los Dolores” que desde sus inicios marcó una ruta nueva de educación en la Amazonía. Era una comunidad internacional, pero muy unida por el espíritu franciscano. Las hermanas Franciscanas atendían también el hospital Santa Gema. Recuerdo aquella visita memorable del 67 a este Centro de Salud. Las camas de los enfermos eran una preciosura, limpias y bien cuidadas. Una de las hermanas me llevó a la ropería del hospital y me enseñó los armarios donde guardaban la ropa que ponían al servicio de los pacientes. En todo resplandecía limpieza y elegancia. La hermana me dijo: “Estas sábanas y frazadas son para los enfermos. Por tanto, para el mismo Jesús, que llega enfermo aquí”. La ropería de la clínica limeña Anglo Americana no superaba en pulcritud a este ambiente del hospital Santa Gema. ¿Y qué decir de la preparación técnica y sanitaria de las hermanas y de su amabilidad con los pacientes?
En Lagunas y en San Lorenzo las hermanas de la Compañía Misionera del Corazón de Jesús habían organizado centros educativos. En Lagunas el colegio Goretti para la educación de la juventud femenina, sobre todo, de la etnia Cocamilla. Y en San Lorenzo un colegio internado para la juventud femenina de las etnias Aguaruna y Chayahuita. Una labor paciente, de gran entrega, cuidadosamente llevada.
Las hermanas de la Compañía Misionera, tanto en Lagunas como en San Lorenzo, realizaban una gran labor en salud, trabajando como enfermeras del Estado y también como sanitarias particulares. Aunque no he citado en este apartado a ningún misionero o misionera presente entre nosotros todavía, no puedo omitir aquí a la hermana Sagrario Sanz, modelo y paradigma de mujer entregada a la salud del pueblo. Sagrario lleva entre nosotros más de 50 años. Su presencia maternal y su sabiduría médica no tienen límites.
3. PERO FUE EL AÑO 1974, durante la construcción del oleoducto nor-peruano, que por indicación de mis superiores llegué a San Lorenzo del Marañón para hacerme un hermano loretano y servidor de esta tierra. Y así hasta hoy. ¡Han pasado 33 años! Esta carta tiene sabor viejo y nuevo, acumula experiencias gozosas y fracasos, fortalezas y debilidades, gracia y pecado. ¿Cómo explicar a ustedes, mis amigos, los cambios que ha habido aquí durante estas décadas? Indicaré brevemente algunos sucesos, pero deseo centrarme más en los problemas de pueblos y tierras que vivimos actualmente.
4. ME REFIERO PREFERENTEMENTE AL CAMPO RURAL.
Tengo que decir que el Estado ha invertido mucho en educación y salud, tanto en las comunidades indígenas como en las campesinas. La presencia de centros educativos y colegios ha llevado al pueblo el conocimiento de las letras, aunque con bastantes factores negativos en relación a la cultura amazónica. Hemos pasado de ser un pueblo ágrafo (hablar pero no escribir) a ser un pueblo iniciado en la escritura. Del personal magisterial con estudios de secundaria y algunos con primaria, hemos pasado hoy a tener docentes titulados. Quiero referirme brevemente a la reforma educativa durante el Gobierno militar. Fue un esfuerzo grande, cuyo mérito se debe atribuir a un grupo de asesores que trabajaron en el Ministerio de Educación. El espíritu educativo y pedagógico de Salazar Bondy estuvo presente en los diversos procesos de la reforma. Los entrenadores del personal educativo llegaron hasta las poblaciones más lejanas del país. Los técnicos residentes en estas zonas apartadas se solidarizaban con el maestro como con un hermano, ayudándole a llevar a la práctica los principios teóricos de la reforma educativa. Esto hizo que los resultados de aula mejoraran notablemente. ¡Cómo no recordar los dos cursos tenidos en San Lorenzo del Marañón y en Puerto América, capital distrital del Morona, a profesores bilingües y mestizos! Llegaron de Lima, del Ministerio de Educación, la doctora Tincopa, el profesor César Vidal y el jesuita padre Luna Victoria y compartieron el espíritu de la reforma educativa con muchos maestros y maestras, olvidados desde siempre por el Gobierno central. Fue una pena que el Gobierno militar tomara posteriormente una línea equivocada: politizar la educación. Igualmente el Gobierno, a pesar de haber hecho tanto en educación, temía a los maestros. Por eso el año 1970 suprimió las Escuelas Normales, dejando una por cada Departamento.
En salud, la construcción de postas, puestos de salud, hospitales rurales, han llevado grandes beneficios a las comunidades. En estos centros sanitarios trabajan personal del Estado y promotores en salud formados por instituciones particulares, como la Iglesia Católica y otros grupos. Uno de los indicadores que podemos presentar como fruto de tantas iniciativas estatales y particulares en salud, es la disminución notable de la mortalidad infantil, gracias a las vacunas y a la educación preventiva en salud que se ha impartido hasta hoy.
Creo que en educación se podía haber invertido mayor esfuerzo para lograr una educación plenamente inculturada y de mayor respeto a las lenguas de los grupos. Igualmente en salud hubiese sido muy alentador el promover decididamente la medicina tradicional, sin rechazar del todo la botica.
5. DESDE HACE 40 AÑOS han nacido nuevas poblaciones, tanto en la geografía indígena como en la campesina. Notamos un aumento notable de la población. En 1967 había centros poblados que no eran pueblos independientes. Habían sido fundos de hacendados del tiempo del caucho o propiedades de gente adinerada, con presencia de peones que muchas veces trabajaban en condición de esclavos. Cuando se retiraron los hacendados, estos fundos quedaron a la intemperie y fueron formándose núcleos poblados que más tarde tuvieron autoridades, centros educativos y otras instituciones. Este fenómeno, no estudiado todavía, ha cambiado notablemente el mapa de la Amazonía. Reunir datos y escribir una historia seria y bien documentada del origen de cada comunidad, de cada caserío, de cada centro poblado, es una deuda que las autoridades y otras instituciones debemos pagar antes que sea tarde.
6. ¿QUÉ MEJORÍA NOTAMOS HOY en la economía familiar y en otros aspectos de la vida campesina? ¿Estamos mejor o peor que hace 40 años? No se puede dar una respuesta única y simplificar en breves líneas una larga historia. Pero sí podría ofrecer algún apunte. Hace 40 años había pobreza, pero era “una pobreza noble”. Hoy la pobreza se ha tornado en “pobreza inhumana”. Basta visitar algunos asentamientos humanos de la ciudad de Yurimaguas, donde muchas familias venidas del campo, viven “cielo arriba y tierra abajo”, privados de las cosas más necesarias.
Hace 40 años había bastantes comerciantes que eran personas de gran humanidad. Recordamos principalmente a los de origen chino. No tenían el afán obsesivo de acumular bienes. Muchos de ellos trabajaban en plan de trueque con los agricultores y en una forma bastante ética. Lo que sí lamentamos la presencia de empleados mal pagados. Hoy el comercio es ganancia y riqueza para los que tiene bastante plata y fuente de mayor pobreza para el pueblo en general.
Años más tarde, con la presencia del Banco Agrario, con sus beneficios y también sus trampas, el campesinado entregaba sus productos a ENCI y ECASA, que eran centros de acopio, y aunque algunos empleados de estas instituciones eran muy fregados, beneficiaron al campesinado.
Hoy el campesinado no sabe qué hacer con sus productos ya que no encuentra a quién entregar a precio justo el fruto de su trabajo. Los únicos que se enriquecen con el sudor de los campesinos son los rematistas y algunos comerciantes.
7. UN FACTOR POSITIVO a tener en cuenta es la obtención de los documentos de nacionalidad, la Libreta Militar y el DNI. Hace décadas cuando el servicio militar era obligatorio, sólo los pobres iban al ejército. Los que tenían dinero o padrinos, quedaban dispensados del servicio a la patria.
En general, en la población rural, tampoco se practicaba la inscripción de los nuevos hijos en el Registro Municipal y la mayoría del personal adulto no tenía documentos personales. Hacia el año 80 sí hubo oportunidad de inscripción gratuita en los registros provinciales y distritales, pero no toda la población aprovechó esta oportunidad. Hoy en día la mayoría posee el DNI.
8. LO QUE SÍ HA MEJORADO son las rutas y las embarcaciones para viajar por río. Embarcaciones a larga distancia y los botes de cercanía, son hoy algo que no existía hace 40 años. De la única carretera Tarapoto– Yurimaguas, en condiciones precarias, del año 1967, hoy somos testigos de una “carretera ecológica” entre Yurimaguas y Tarapoto. Varias poblaciones han abierto trochas y caminos entre caserío y caserío. Aunque, también aquí hay historias negras. Por ejemplo, las proyectadas carreteras Muniches–Balsapuerto y Shucushyacu-Gloria, han queda como sueños para el pueblo y en ocultas ganancias mal habidas para unos pocos.
¿Y qué decir del proyectado puerto internacional en Yurimaguas? Pues, sencillamente que una nueva carretera en plena selva es como una amante que busca a su amado, para formar una verdadera unión vial por tierra y por agua.
Hoy hablamos, con bastante emoción, del futuro puerto de Yurimaguas. Pero ¿cabe llevar este proyecto en el Huallaga a su paso por la ciudad de Yurimaguas? Un gran puerto moderno necesita de varios kilómetros cuadrados de superficie. Primero, unos 1500 metros en el río donde puedan atracar las lanchas. Por ejemplo, la superficie entre el actual puerto de “la boca” hasta la desembocadura del Shanusi. Y estar este gran embarcadero en lugar accesible, tanto para pasajeros como para carga. Luego, se necesitan espaciosos lugares para oficinas, almacenes, hangares, plazas de parqueo y depósitos de combustible. El hipotético puerto de Yurimaguas abarcaría más de la mitad de la superficie de nuestra ciudad. ¿Será posible todo esto?
Si se traslada el gran puerto a la vuelta de Santa María, en los terrenos que actualmente ocupan los centros poblados de Cachihuañushca, Luz del Oriente, Santa Rosa… había que pensar en la gran superficie destinada al movimiento portuario. ¿Qué posibilidades ofrece este lugar?
Tampoco olvidemos “los malos pasos” que, en tiempos de vaciante, ofrece el Huallaga. Recuérdese que cuando la Marina autorizó la navegación en los ríos de la selva, permitió que las lanchas de mayor tonelaje llegaran solamente hasta Lagunas. Posteriormente se concedió la licencia hasta Yurimaguas.
¿Qué alternativa ofrece Saramiriza y sus terrenos adyacentes para el puerto internacional? La ruta del Marañón hasta Manseriche acepta navíos de gran tonelaje. Solo que habría que construir la carretera Saramiriza–Corral Quemado. ¿Por dónde cruzará la carretera binacional que los gobiernos del Ecuador y del Perú se han comprometido a construir después del último Acuerdo de Paz?
Esto que escribo aquí en forma anecdótica, está siendo un tema que preocupa a los grandes consorcios. Por eso, una gran empresa multinacional que ha visitado nuestra zona está confrontando las posibilidades de adquirir tierras en Alto Amazonas o en la Provincia de Datem del Marañón, según la ubicación del nuevo puerto.
Que la Providencia nos guíe a todos para lograr aquellas vías de comunicación, tanto terrestres como fluviales que necesitamos, para poner a nuestra Amazonía en armonía y comunicación con los océanos Atlántico y Pacífico.
9. LA ÉPOCA DEL TERRORISMO de los años 80 también tuvo aquí su actuar sanguinario y destructor. Lagunas fue, soy testigo, el lugar del primer ataque terrorista la noche del 29 de Junio de 1985. Luego hubo varios ataques a las poblaciones, en menor o mayor escala, como a Yurimaguas la noche del 25 de julio de 1990. La iglesia católica, tanto en Pampa Hermosa, en Yurimaguas, en Lagunas, Barranquita… hizo de su parte un gran esfuerzo para que el terrorismo no actuara en forma tan sanguinaria y suavizara el cobro de cupos a los comerciantes y a otros que tenían algunos bienes. Por ejemplo, en Lagunas, la iglesia católica intervino ante las personas sindicadas como terroristas. Se dialogó mucho con ellos y siempre se les pedía: “Ustedes son dueños de sus ideas pero no lleguen a derramar sangre inocente en este pueblo”. El último diálogo con el “capo de la guerrilla” tuvo lugar el 27 de junio, dos días antes del ataque a la ciudad. Hubo varias muertes y metieron miedo al pueblo. Pero con el grupo principal atacante, se cumplió lo de “el que a espada mata a espada morirá”. El 7 de julio fueron abatidos por las fuerzas del orden. Catorce subversivos muertos (un triste 7 y domingo). Otros atacantes que quedaron en Lagunas fueron detenidos y encarcelados en Iquitos. Pero alguno, muy importante en el grupo, quedó en libertad, ocupando incluso puestos en instituciones estatales de Loreto.
El terrorismo no fue aquí tan cruel como en San Martín, pero tuvo su color sanguinario. Lo más triste fue la acción de personas particulares que tenían su escuadrón y actuaron como matones y matonas. Sí, también matonas.
A raíz del narcotráfico en algunas comunidades se hizo un gran esfuerzo para organizarse al estilo de rondas campesinas, tener grupos de vigilancia y también charlas sobre Derechos Humanos y qué métodos usar ante el fenómeno del terrorismo.
10. POR ESAS FECHAS SE PRESENTÓ AQUÍ EL NARCOTRÁFICO aunque con variantes. El cultivo de la coca no abarcó extensiones notables, pero algunas poblaciones y sus aeropuertos y puertos fueron escogidos como “buzones” por los narcotraficantes. Esto es, traían, en avionetas o por ruta fluvial, costales de pasta básica hasta Lagunas, que era uno de los lugares “buzones” donde depositaban esta mercancía y desde allí salía para Colombia y otros destinos. Todo esto se hacía a la vista de las autoridades y de las fuerzas policiales. También se practicó la modalidad de traer en avionetas desde Alto Huallaga la pasta básica envuelta en chalecos salvavidas. Por ejemplo, a Puerto Victoria, frente a la desembocadura del Huallaga, llegaban deslizadores de gran rapidez y seguridad. Cuando el pueblo veía estas embarcaciones rápidas decía: “Hoy o mañana llegará alguna avioneta y arrojará 15 ó 20 bolsas que rápidamente serán recogidas por el personal del deslizador”. Y así, un día y otro.
¿Qué está sucediendo hoy entre nosotros? En los tres primeros meses del 2007, se han abierto aquí, por lo menos, cinco zonas de cultivo de coca. ¿Quién dice algo?
11. LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL se han multiplicado. De la antigua oficina de telégrafos de Yurimaguas, hemos saltado al discado nacional e internacional, al teléfono domiciliario y al teléfono rural. Las emisoras radiales, a nivel provincial tienen aquí una fuerte presencia. Recibimos normalmente canales nacionales y extranjeros de televisión y tenemos también televisión local. Lo que hace falta es que estos medios estén al servicio del pueblo, sobre todo, del campesinado, observando siempre aquellos principios éticos que deben acompañar a toda información. La TV local de Yurimaguas no llega a la zona rural. Lo mismo sucede con la prensa escrita local, regional y nacional.
12. DESDE LOS AÑOS 70 SE INICIÓ EN LA AMAZONÍA con el reconocimiento y titulación de las comunidades nativas y campesinas. Las comunidades nativas o indígenas tuvieron suerte, no así las campesinas.
Los criterios para el reconocimiento y señalización de los territorios podían haber sido otros. Los grupos indígenas tienen la idea de que su etnia forma una “nacionalidad”. Por eso, les parecía algo raro que la demarcación se hiciera por comunidades y no para todo el grupo étnico. La legislación sobre las comunidades nativas indicaba que se linderase el territorio de cada comunidad. Desde luego, la linderación de toda la zona del grupo étnico tenía sus dificultades. Por ejemplo, ¿cómo unir todo el territorio Chayahuita (Shawi) de Cahuapanas, Shillay y Paranapura? Entre estos ríos había también comunidades de otras etnias que en el pasado se habían enfrentado mucho. Lo mismo sucedía con los Candoshi que ocupaban la cabecera del río Nucuray y una zona cercana al lago Rimachi, habiendo en el mismo territorio otros grupos étnicos. Pero el reconocimiento y titulación de las comunidades nativas, según mandaba la ley correspondiente, trajo beneficios, ya que fue una defensa de su territorio frente a madereros y otros.
Recuerdo los inicios de este trabajo en el Marañón. Miembros del Ministerio de Agricultura de Yurimaguas, gente muy buena, con grandes sacrificios entraban en las comunidades, demarcaban el territorio de la comunidad, levantaban el censo y recogían toda la documentación para la categorización de la comunidad con su nombre propio. Daba gusto colaborar con estas personas. Desde la Parroquia de San Lorenzo apoyamos al personal del Ministerio de Agricultura en su trabajo en algunas comunidades Aguaruna y Chayahuita. Las comunidades se fortalecieron, se impidió la entrada de madereros, mejoró la educación y las comunidades crecieron en autoestima y fortaleza. No faltaron traidores durante estos trabajos. Personas e instituciones que querían intervenir, pero en provecho propio. No podemos callar la acción negativa de SINAMOS.
Las comunidades campesinas o mestizas no tuvieron tanta suerte y los poblados no fueron saneados ni se avanzó en la titulación de tierras. El saneamiento de las comunidades campesinas no abarcó ni siquiera al 3% de la población. Además, las comunidades nativas recibieron el apoyo de la Iglesia Católica, de AIDESEP y otras instituciones. Esta acción benéfica no se extendió a las comunidades campesinas.
13. EN REFERENCIA AL SANEAMIENTO DE LOS CENTROS POBLADOS, hoy estamos entrampados. El 95% de los poblados campesinos de Alto Amazonas y Datem del Marañón, y de los distritos de San Martín cercanos a nosotros, no han sido linderados, ni categorizados, ni reconocidos. Estos poblados no tienen “partida de nacimiento” y a nivel nacional no están reconocidos ni como “caseríos” ni como “pueblos”. Son sencillamente poblaciones que no han entrado en el marco catastral del Perú.
Los terrenos son del Estado, quien, o puede entregarlos en plan de concesión, o en forma onerosa (“venta”) al primer consorcio, persona jurídica o particular que lo solicite. Si tenemos ojos para ver, observemos lo que está pasando en los valles del Caynarachi y Shanusi y a ambos márgenes del Huallaga en San Martín y Loreto.
Nuestras tierras de Alto Amazonas, Datem y los distritos cercanos de la Región San Martín están recibiendo la invasión de miles de colonos. Pero lo más doloroso es que en Lima se las arreglan, incluso saltando las leyes del Sector Agrario, y conceden miles y miles de hectáreas a consorcios poderosos ignorando totalmente la realidad de las poblaciones amazónicas. Aquí una pregunta ¿sigue en vigor el Decreto Legislativo Nº653 y su artículo 43º o ha sido derogado?
Aceptamos también nuestra culpa porque no hemos actuado a tiempo para el saneamiento de nuestros territorios y categorización de nuestros poblados.
En general, hemos ignorado las leyes agrarias referentes a las tierras en la Amazonía. Tampoco el Ministerio de Agricultura nos ha adoctrinado a tiempo. Siempre he pensado que las Agencias Agrarias debían ser escuelas itinerantes, que vayan por los centros poblados de nuestra Amazonía, celebrando asambleas y reuniones, y alentando al pueblo para que sanee sus territorios y llegue también a la titulación de sus propiedades. Pero nada de esto se ha hecho. Todas las leyes, tanto las favorables, como las atacantes para la Amazonía, prácticamente han quedado en las páginas de “EL PERUANO”.
El Estado ha pasado por encima de las autoridades regionales y locales, y hoy está dando miles y miles de hectáreas a consorcios poderosos del Perú y de otras naciones. ¿Qué sentido tuvo la visita, en forma muy reservada, del Ministro de Agricultura con el embajador de Malasia a Yurimaguas, en febrero de este año? ¿Dónde queda el Decreto Legislativo Nº653, que indica que la adjudicación de tierras se hará previa calificación del Ministerio de Agricultura, el respectivo Gobierno Regional y el Instituto Nacional de Desarrollo INADE?
Los habitantes de la Amazonía, vivientes en estas tierras desde hace siglos, no son considerados ni como posesionarios ni como propietarios de sus tierras. Nuestra bendita Amazonía no existe para ciertas autoridades cuando se trata de Derechos Humanos. ¿Hasta cuándo será así?
Por todos los datos que tengo en mis manos, este año 2007 y en los dos próximos años, se va a jugar la suerte de la Provincia de Alto Amazonas y de los distritos de San Martín colindantes con nosotros. Los grandes nos van a aplastar y tragar. Llegan aquí con cartones redactados en Lima “conforme a ley”. Pero en muchas cosas estas leyes ignoran la existencia de los pueblos amazónicos. Un consorcio puede venir, “legalmente autorizado” en Lima, pero el hecho de su presencia aquí es injusta, inmoral, no aceptable. ¿Sucederá entre nosotros lo que ha pasado en otras partes, que con la apertura de nuevas vías de comunicación y adquisición de grande lotes por consorcios poderosos han dejado sin tierras a muchos pueblos? Abramos los ojos y veamos lo que ha pasado en Brasil donde desde hace años hay grupos que andan de una parte a otra. Son “los sin tierra”. ¿Llegaremos a esta situación? Me duele mi pueblo, lloro por mi pueblo. Del 2007 al 2009 Alto Amazonas y distritos colindantes o consiguen ser tierra libre, fraterna y próspera o pueblos esclavos para siempre.
14. LOS QUE LLEGAN ACÁ ¿VIENEN A TRAERNOS PROGRESO O EXPLOTACIÓN? Qué raro es que lleguen acá instituciones particulares, con excepción de la Iglesia Católica, otras iglesias cristianas y últimamente algunas ONG, a traernos progreso, vida y libertad. No, vienen buscando su medro, su progreso a cuesta del pueblo. El verdadero progreso supone el desarrollo integral de todas las personas. Para ser auténtico el desarrollo ha de ser integral, es decir, ha de promover a todas las personas y a toda la persona. El verdadero desarrollo realiza en cada uno y para todos el paso de condiciones de vida menos humanas a condiciones más humanas. La solidaridad mundial, cada día más eficiente, debe lograr que todos los pueblos por sí mismos sean los artífices de su propio destino. Nuestro mundo está enfermo y la causa fundamental de esta enfermedad es la falta de fraternidad entre las personas y entre los pueblos.
Bienvenidos los que vienen a traernos el progreso y el bienestar a la Amazonía. Pero no caigamos en la trampa de llamar “progreso” a la “explotación”. El someter nuestros pueblos y nuestras tierras a las ambiciones de personas poderosas o consorcios peruanos y extranjeros que manejan millones, jamás nos traerá el anhelado progreso y bienestar.
Un tiempo fuimos colonia de España; luego, en tiempos del caucho, colonia de Inglaterra y de otros poderosos, y actualmente vamos a quedar “colonizados”. Esta parte de la Amazonía va a ser colonia del capital extranjero y de algunos capos del capital peruano. Y en esta danza macabra vamos cayendo también en la trampa de ser colonia de Lima. En referencia a Yurimaguas podemos convertirnos en colonia de Iquitos. ¿Tiene Yurimaguas colonias donde ejerce su poder dominante? ¿Cómo se trata desde la sede central de Yurimaguas al campesinado? ¿Los centros poblados, nuestros caseríos y comunidades reciben apoyo para el progreso, trato igualitario y el respeto que se merecen? De esto depende que la zona rural de nuestra Provincia se convierta en colonia o en comunidad de pueblos libres. Las autoridades provinciales y distritales tienen aquí un reto al que tienen que enfrentarse. Y los traficantes de tierras y los eternos engaña pueblos de nuestra Provincia tienen que ponerse la mano al pecho.
Escribo con mucho dolor, aunque en el fondo tengo la esperanza que esto va a cambiar.
15. AL RECORDAR LA RUTA DE LOS 40 AÑOS, tengo que lamentar la total deforestación de esta zona. Toda madera de cierto valor ha sido talada y llevada a otra parte… cedro, caoba, etc. Durante los últimos 20 años se han depredado entre 9 y 10 millones de hectáreas de la selva peruana. Entre los depredadores hay que sindicar a los taladores ilegales, a los traficantes de tierras y a los agricultores migrantes que no respetan la naturaleza de nuestros suelos.
Cuando viajé por primera vez por los ríos de la Amazonía había una vegetación tupida, los árboles llegaban hasta la orilla de los ríos. Por ejemplo, el río Paranapura guardaba una riqueza maderera incalculable. El cauce del río era unos 20 metros más estrecho que hoy, su profundidad era mayor. No había ni corte de árboles ni chacras en la orilla del río. Lo que evitaba la erosión permanente de tierras. Solo algunos muchachos cortaban aletas de lupuna para hacer sus carpetas en las escuelas. Pero esto no dañaba a la vegetación.
Entraron los madereros, llegaron los motosierristas, se abrieron trochas para los tractores y nuestra riqueza forestal fue por ahí a enriquecer a otros.
Los años 80 y 81 me tocó pasar bastantes meses en el río Nucuray, del distrito de Lagunas. Llegaron los primeros madereros. Durante 2 años sacaron madera noble por un equivalente de un millón quinientos mil (1‘500,000) soles actuales. El Estado no llegaba ni siquiera a invertir S/12,000 en pagar al único profesor de las comunidades. Estos datos los pude conseguir en conversaciones con los madereros y con los guardias forestales de la boca del Nucuray.
Cuando ya se ha deforestado todo, tampoco ha habido actividad especial para la reforestación. Antiguamente no se utilizaba la reforestación, porque los árboles “madre” de cedro, caoba y otros, esparcían sus semillas y venían nuevos retoños y nuevos árboles. Pero habiendo cortado todas estas especies, ¿quién va a sembrar las semillas para nuevas plantas? Hace bastantes décadas Perú firmó un tratado internacional sobre reforestación: “donde se talaba un árbol de madera valiosa, había que sembrar dos de la misma especie”
Se exigía a los madereros que plantaran árboles nuevos, pero el gremio hizo caso omiso a esta ordenanza. Posteriormente las oficinas forestales, aumentando los impuestos a los madereros, se reservaron la tarea de la reforestación. Pero casi todo quedó en letra muerta.
No ha habido una voluntad decidida de reforestación y ahora, para más INRI, con la Ley 28852, de promoción de la inversión privada, reforestación y agroforestación, en la práctica, nos quitan todas aquellas tierras que no utilizamos actualmente. Adiós a nuestros bosques, nuestros montes y nuestras tierras. Parece que la Amazonía ha sido puesta en subasta. Aquí cada familia necesita, por lo menos, de 10 a 20 hectáreas, teniendo en cuenta que la agricultura es rotativa. Además hay que pensar en las nuevas familias que se irán formando. ¿Y dónde quedan los bosques comunales?
Mis ojos añosos y cansados no quieren ver, hablo en parábola, letreros y anuncios en la Plaza Mayor de Lima:
“La selva en subasta, se ofrece al mejor postor”.
“Las tierras nororientales, con sus ríos, bosques y pueblos, están en venta”.
Urge, pues, una reforestación cuidadosa y técnicamente bien aplicada. Para ello el campesinado tiene que recibir la ayuda y la asesoría del Ministerio de Agricultura.
Durante los 11 años de mi estadía en Lagunas, llegué varias veces al Tibilo que entrega sus aguas al Pacaya-Samiria, que actualmente es zona de reserva. Pero me hago una pregunta: ¿cuántos miles y miles de pies de madera noble, de aves y peces se han extraído del Pacaya-Samiria y se siguen sacando hasta el día de hoy? En esta reserva el Estado tiene policías ecológicos, pero llegan allá los madereros y llevan su batallón de matones bien armados y hacen correr a los policías ecológicos. ¿Con qué licencia entran estos madereros al Pacaya-Samiria? Es una pregunta a la que pocos quieren contestar. Una personalidad que conoce bien estos problemas, el señor Matías Prieto Celi, ex funcionario de la FAO y ex jefe del INRENA, nos indica que “el tráfico de madera es el segundo ilegal del país, después del narcotráfico”. Ahora me veo obligado a hacer una pregunta: ¿Cuándo se escribirá la verdadera historia de los responsables de esta rapiña y robo que se ha hecho en nuestra Amazonía?
16. FELIZMENTE HAY ENTRE NOSOTROS PERSONAS E INSTITUCIONES que quieren defender la Amazonía y detener a los asaltantes poderosos que llegan aquí para hacerse con lo nuestro, enriqueciéndose ellos y dejándonos en mayor pobreza. Me consta también que están llegando entre nosotros algunas empresas internacionales que quieren invertir en la Amazonía, dejando tierras reforestadas, que serán propiedad del pueblo. Ojalá se lleven a cabo estos proyectos.
Pero al que entre nosotros quiera defender las tierras y al campesinado le esperan días amargos. Primero será insultado, luego, señalado como subversivo y más tarde denunciado y condenado. Esto ha pasado también a otras personas que han defendido a la población frente al abuso de las mineras. Con estupor leo un artículo redactado por la reconocida periodista Mariella Balbi en el decano de nuestra prensa escrita “EL COMERCIO”. Lean el texto: “En los líos con las mineras hay actores como el narcotráfico, las ONG, activistas políticos y, en algunos casos, la Iglesia Católica”. Pocas veces se ha dicho mentira tan grande. Esto es, que en los líos de las mineras están las ONG y la Iglesia Católica. Como miembro y servidor de esta comunidad yo tomo como un honor este ataque a nuestra madre Iglesia. Ojalá en todas partes estuviésemos todos denunciando y enfrentándonos a los poderosos que aplastan a nuestro pueblo. Queremos una iglesia “subversiva”, no vendida, que camine con el pueblo y esté dispuesta a correr el mismo destino que el campesinado.
17. HOMBRES Y MUJERES EN ACCIÓN. Estos últimos años los loretanos tenemos la costumbre de lamentarnos mucho, quejarnos de todo lo que sucede entre nosotros. Parecemos unos renegones y “quejicas”. No esperemos que las soluciones vengan de fuera. Somos nosotros los responsables, en gran parte, de que las cosas anden mal. Urge un cambio de cara a un futuro sea distinto. Entre las muchas actividades que quedan aquí pendientes y sin respuesta, me parece que hay dos de suma urgencia para el presente y futuro de nuestra Amazonía.
a. Concienciar y mentalizar al campesinado, no en un plan paternalista, sino en una actitud de cercanía, ayuda y apoyo. Algunas de estas acciones:
– Unirnos, Ministerio de Agricultura, Educación, Gerencia Regional, Municipalidad Provincial, Distritos, iglesias católica y otras cristianas y todas las personas de buena voluntad para ponernos al servicio del campesinado y mejorar su situación precaria, darle dignidad para que crezca su autoestima.
– Y todo ello en una actitud de escucha de los problemas que tiene el campesinado; en actitud de respuesta efectiva y práctica que requiere hoy el agro y oferta de aquellos medios ilustrativos, técnicos y económicos que urge ofrecer al hombre del campo.
– Informar al pueblo detalladamente sobre saneamiento y titulación de tierras, mejorar la agricultura tradicional, nuevos planes de Desarrollo Productivo, reforestación, cuidado de los bosques comunales, etc.
b. Monitoreo y supervisión. Formar urgentemente brigadas de ingenieros agrónomos y forestales que vayan por los caseríos entrenando a campesinos y campesinas sobre el adecuado uso de tierras, técnicas de agricultura, silvicultura, cría de animales domésticos, ganadería, piscigranjas, etc. Ahora mismo necesitamos unos 60 especialistas para este trabajo en los 6 distritos de la Provincia de Alto Amazonas.
¿Será esto un sueño? No, es la respuesta que pide nuestro campo y nuestros pueblos frente al momento histórico y la realidad que vivimos.
18. COMO CREYENTE, HE REZADO MUCHAS VECES LA ORACIÓN que nos ofrece el libro de la oración de la Iglesia, el misal:
“Suscita en todos los hombres
el deseo de un progreso justo y fraternal,
para que, con los bienes que generosamente repartes entre todos, se realice cada uno como persona humana
y, suprimida toda discriminación,
reinen en el mundo la igualdad y la justicia”.
Hay que trabajar para que, vencidas todas las desigualdades, podamos impulsar el progreso de los pueblos dentro de las exigencias de la justicia y de la caridad cristianas.
“Conciliar el progreso económico con el bienestar del peruano más humilde y del medio ambiente es creer en el desarrollo como libertad”. En esta zona de la Amazonía urge un trabajo serio para cambiar el sentido de las cosas, para que de una vez para siempre terminemos con las corruptelas y engaños de los grandes y visibles y devolvamos al pueblo sus derechos.
“Hay que luchar por peruanizar el Perú y devolvérselo a todos los peruanos y peruanas para que sea una tierra de oportunidades, progreso, justicia y libertad”.
Los creyentes en Cristo, aunque pecadores, nos dirigimos en nuestras oraciones a Cristo y le decimos: “Tú que has creado a todos los hombres a imagen tuya, haz que sintamos horror de las injusticias y desigualdades entre los hombres”.
La Iglesia no debe intervenir a nivel político ni sindical, pero por su fidelidad al Evangelio de Jesús debe estar siempre alerta y defender los Derechos Humanos e intervenir con eficacia a favor de los explotados y excluidos. Debe estar alerta para defender el medio ambiente y la armonía con la creación.
La Iglesia Católica en Brasil, cada año dedica el tiempo de la cuaresma, a un problema de nivel nacional, dentro de la Campaña de la Fraternidad. Este año el tema escogido ha sido: “FRATERNIDAD Y AMAZONIA”, bajo el lema “VIDA Y MISIÓN EN ESTA TIERRA”.
19. ENTRANDO EN EL SIGLO XXI. El Señor nos concede la gracia de estrenar un tiempo nuevo, maravilloso. “Somos la primera generación que puede erradicar la pobreza, ¿dejáremos pasar esta oportunidad?”. Hoy conocemos mejor las potencialidades de nuestra tierra, tenemos a mano la ayuda maravillosa de la técnica. Sólo falta que todos, científicos, agrónomos, autoridades y pueblo nos reconciliemos con nuestra madre tierra, respetando el ambiente, la biodiversidad y todas aquellas condiciones que la tierra pide para ser madre generosa en producir los bienes que necesita la humanidad. Con todos los recursos actuales y los que puede ofrecernos la creación, podemos hoy mismo alejar de nosotros el hambre y mejorar notablemente los niveles en salud y en educación.
Estamos llamados a ser más solidarios, más fraternos los unos con los otros. ¿Aplicaremos nuestra capacidad y las potencialidades que existen entre nosotros para construir un mundo en justicia, paz y con un gran respeto a la integridad de la creación? La respuesta está en nuestras manos, no como personas particulares, sino unidos a todos los que quieren un mundo en justicia, en paz e integridad de la creación.
20. TERMINANDO ESTA CARTA, quiero expresar una idea que me acompaña desde años. Aquí, en la Amazonía, estamos descontentos de lo que sucede hoy. Pero de nosotros y de nuestro actuar de hoy, depende un “futuro” diferente y mejor.
Nosotros, un pequeño grupo de misioneros pasionistas, queremos hacer, en este momento, el mayor esfuerzo que esté a nuestro alcance. En Barranquita el Padre Mario Bartolini ha sido atacado y amenazado de muerte por su valiente defensa de las tierras y del campesinado. Igual suerte le ha tocado a la misionera de Jesús, Luz Adela Guillén.
En Yurimaguas estamos siendo atacados, aunque solapadamente, por algunos traficantes de tierras y por aquellos que quieren sacar provecho a su favor y chupar la sangre de los campesinos. Pero como pequeño grupo misionero no nos desmayamos. Nuestra confianza es el Señor y ponemos nuestras vidas al servicio de los hombres y mujeres de la Amazonía.
Y hemos querido pasar de las palabras y promesas a los hechos. Después de habernos asesorado debidamente con las autoridades correspondientes, hemos comenzado a poner linderos a los terrenos de los centros poblados, a levantar el censo de la población y practicar todos los trámites que sean necesarios para categorizar a los pueblos. Para fines de abril tendremos preparados 15 expedientes de otras tantas comunidades para su entrega en Iquitos al Gobierno Regional. Posteriormente seguiremos en el trabajo hasta abarcar, en esta primera etapa, a 40 comunidades. Luego, si Dios quiere, si las comunidades nos solicitan y obtenemos los medios económicos necesarios, seguiremos abarcando a otras comunidades del Vicariato. Nuestro trabajo no es la titulación de tierras, que pertenece al PETT o al organismo que asuma este trabajo. Nosotros, sencillamente, señalamos, de acuerdo con las poblaciones colindantes, hasta dónde llegan sus linderos. Nuestro trabajo pasa al Gobierno Regional, posteriormente llegará a Lima a las instancias correspondientes, y finalmente, oficializando el saneamiento de las tierras y la categorización de los poblados, se entregará en los Registros Públicos de Yurimaguas.
Pío Zarrabe Garro CP, un santo de nuestro tiempo
A los ochenta años, víctima de un paro cardio-respiratorio, falleció el Padre Pio Zarrabe Garro CP, quien fue propulsor de la defensa de las tierras amazónicas y los pueblos aborígenes.
Trabajó incansablemente por el desarrollo espiritual y material de la gente de la Amazonia. Recorrió de arriba abajo el río Huallaga en sus giras evangelizadoras a los pueblos. Con sus escritos exhortó y llamó la atención de los poderosos, como él llamaba, hacia una conciencia de equidad y bienestar en el desarrollo de los pueblos del Nororiente peruano.
El padre Pío Zarrabe había nacido en Zenarruza-Bolívar, provincia de Vizcaya el 29 de marzo de 1929.Profesó el 26 de mayo de 1946 y se ordenó sacerdote en Roma el 20 de abril de 1952. En 1954 se licenció en Historia y ese mismo año siguió los estudios para el doctorado y al mismo tiempo hizo varios cursos de archivística en el Archivo Vaticano. En 1955 regresó a la Provincia donde ejerció la docencia de Historia y Teología en el estudiantado de Villarreal y Mellid. En 1963 pasó a Deusto como II Consultor y Secretario Provincial. Reelegido Consultor en 1966, con el nombramiento de Obispo de Mons. Venancio Orbe, quedó como Vicario Provincial.
En 1974 se puso al servicio de las Misiones en el Vicariato de Yurimaguas. Nombrado Vicario Regional del Perú en 1994, hasta que en el 2002 regresó a Yurimaguas para la Pastoral de las Comunidades.
El religioso, quien días atrás ya mostraba síntomas de debilidad, falleció en la casa de los misioneros pasionistas del Vicariato Apostólico de Yurimaguas. Sus restos mortales fueron conducidos hasta el interior de la capilla Virgen de las Nieves, donde son velados. Luego será trasladado a la ciudad de Lima, donde le darán cristiana sepultura.
Su más cercano amigo, reverendo padre Carlos Murayari Amasifuén, recordó que el padre Pio, llegó a la Amazonía, exactamente el 14 de febrero del año 1974 procedente del norte del España del país vasco de la provincia de Vizcaya, directo a la capilla de la localidad de Lagunas, donde inició todo un trabajo de peregrinaje al servicio de la evangelización. Tras su partida a la eternidad, la feligresía católica llora su partida. La memoria del reverendo quedará en todos los que lo conocimos en vida.
Fuente: Diario AHORA de San Martín y Ecclesia Digital.

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