Monseñor Juan Tomis Stack

[Visto: 6503 veces]

Padre Juan Tomis

Entrevista al Padre Ricardo Guerrero, Párroco de “Juan Maria Vianney” en Chiclayo:
¿Usted conoció al Monseñor Juan Tomis Stack?
Sí, fue un excelente párroco. Vino de la Diócesis Bridgeport EEUU y trabajó en la Parroquia Inmaculada de Santa Cruz junto con dos sacerdotes más.
¿Me puede comentar acerca de sus obras?
Fundó esta Parroquia “Juan Maria Vianney”. Me enorgullece poder decirles que es el fundador de esta Parroquia; también de la Biblioteca. Además las Capillas de José Olaya y la de 09 de Octubre. Fueron las obras más resaltantes que nos pudo dejar. Además el Padre Juan Tomis dictaba clases vacacionales a todos los niños más pobres. El siempre se identificó con la sociedad y con la humanidad.
También creó un consultorio odontológico con la ayuda del señor Juan Esquerre Allende que funciona en nuestra parroquia. El Padre Juan Tomis murió el 29 de junio de 1986, justamente un domingo de Resurrección y le rendimos el mejor homenaje porque para nosotros vive en nuestras mentes y en nuestro corazón.
En Año Sacerdotal, Cristo Morado recorre calles de Ciudad del Vaticano
Los domingos 11 y 18 de octubre, la imagen del Señor de los Milagros salió en procesión por las calles de Roma y Ciudad del Vaticano, acompañada de miles de peruanos residentes en Italia, que hicieron un alto a sus labores para sumarse a esa manifestación de fe católica, que ya se replica en muchas partes del mundo.
En esta oportunidad, las celebraciones en torno al Cristo Morado tuvieron un matiz especial por cuanto la Hermandad que promueve este culto cumple este año diez años de su fundación.
Su incansable labor de propagación de la fe en el Cristo de Pachacamilla le ha valido a la Hermandad el reconocimiento oficial por parte del Vaticano, que ya le asignó como sede dentro de la diócesis, a la iglesia Santa María de La Luce.
La efigie del Señor de los Milagros salió el domingo 11 de su iglesia ubicada en la Plaza de la República y recorrió diversas calles de Roma, la capital italiana, en hombros de los inmigrantes peruanos, pero también de otros fieles de diversas nacionalidades latinoamericanas que se han sumado a esta fe a lo largo de los años. Previa a la procesión se realizó un homenaje criollo a la estampa religiosa.
El domingo 18, la imagen fue sacada de su iglesia y llevada a El Vaticano. A las nueve de la mañana hubo un homenaje criollo y una hora después comenzó el recorrido procesional.
El Cristo Moreno estuvo presente en el Angelus que rezó el Papa Benedicto XVI al mediodía y una hora después se ofició una misa en su honor en la basílica San Pedro, con asistencia de los representantes diplomáticos peruanos de Roma y la Santa Sede.
Terminada la misa comenzó la procesión que como todos los años, además de la presencia de los fieles, estuvo acompañada del aroma y sabor de la comida peruana infaltable en estos festejos.
En estas celebraciones participaron las hermandades moradas de las ciudades de Firenze, Nápoli, Perugia.
Crimenes de Odio
Asesinan sacerdote responsable de la juventud
La Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), condenó el asesinato del Asesor Nacional de la Sección de Juventud del Episcopado, Padre Gisley Azevedo Gomes, muerto el 15 de junio del 2009.
En un comunicado, la CNBB expresó su consternación por el hecho y manifestó su confianza de que “el crimen sea esclarecido con eficacia y se haga justicia con los culpables”.
La agencia Fides informó que los obispos recordaron la Campaña de Fraternidad de este año cuyo tema es precisamente la Seguridad Publica, por lo que reafirmaron “la urgencia de toda la sociedad de movilizarse por el fin de la violencia que rompe las vidas tan precozmente”. Indicaron que el sacerdote de 31 años “fue víctima de la violencia que deseaba combatir“.
Por su parte, la Pastoral de Juventud recordó la labor desempeñada por el Padre Gisley, “su empeño en la lucha por la juventud, de sus palabras valientes en defensa de la vida y sobre todo, de su compromiso con la bandera de la justicia y la paz”.
El sacerdote fue encontrado muerto el martes 16 de junio en las proximidades de Brazlândia, ciudad satélite de Brasilia. Natural de Morrinhos, entró en la Congregación de los Sagrados Estigmas de Nuestro Señor Jesucristo el 23 de enero del 2004. Fue ordenado en mayo del 2005 y era asesor de la Sección de Juventud de la CNBB.
Según las primeras investigaciones, el Padre Gisley fue víctima de un robo.
Obispos de Brasil condenan asesinato de joven sacerdote
La Conferencia Nacional de Obispos Católicos de Brasil (CNBB) lamentó y rechazó el homicidio del Padre Evaldo Martiol, de 33 años de edad, quien fue asesinado el pasado sábado 26 de septiembre. Este presbítero pertenecía a la diócesis de Caçador, en el estado sureño de Santa Catarina.
En su camino de regreso a casa, el Padre Martiol fue abaleado por un joven de 21 años y el sobrino de éste de 15, quienes primero le robaron y luego le dispararon tres veces. El domingo los asesinos fueron capturados y confesaron su crimen.
El Obispo de Caçador, Monseñor Luis Carlos Eccel, comentó el día de los funerales, visiblemente emocionado, que “la Catedral estaba abarrotada, las personas muy emocionadas porque el Padre Evaldo era un hijo querido que vivía de hacer amistados con todos. Su modo de evangelizar era a través de la amistad“.
El Prelado dijo además que la Iglesia perdona a los asesinos y que esta muerte puede ser comprendida como “un martirio para el mundo entero, por el Año Sacerdotal”, agrega la nota de la CNBB.
El Padre Martiol había sido ordenado sacerdote el 26 de abril de 2003 y sirvió en las Parroquias de Friburgo, Salto Veloso y en la Catedral, Parroquia São Francisco de Assis de Caçador.
Este sacerdote es el tercero que es asesinado en el lapso de tres meses. El primero fue el Padre Gisley Gomes Azevedo el pasado 15 de junio en Brasilia y el segundo fue el misionero italiano Ruggero Ruvoletto, en Manaos.
Muere apuñalado en su casa el Presidente de la Conferencia Episcopal turca
El Presidente de la Conferencia Episcopal de Turquía, Luigi Padovese OFM Cap., fue asesinado a puñaladas en su casa de la provincia de Hatay, cuando prestaba sus servicios en el Vicariato Apostólico de Anatolia. Ostentaba este cargo desde hacía una década y cubría casi la mitad del territorio turco, desde el Mar Negro al Mediterráneo.
Padovese fue hallado en estado agonizante en su propia residencia, sin que por ahora hayan trascendido muchos más detalles del asesinato, que está siendo investigado por las autoridades.
La cadena de noticias NTV sostiene que el prelado fue acuchillado por su chofer y que murió de las graves heridas de camino al hospital, tras ser hallado en el jardín de su residencia.
En 2006, el párroco católico Andrea Santoro también fue asesinado en la ciudad de Trabzon, en las inmediaciones del Mar Negro, en un ataque de grupos ultranacionalistas.
En relación a este hecho, acaecido en medio de la polémica por las caricaturas de Mahoma, Padovese declaró que “el hecho de que el asesinato se haya producido ahora no me parece una casualidad. Aquí hay un ambiente muy caliente y muchos islamistas fanáticos”.
Asimismo, en 2007 se produjo en Malatya (al este de Turquía) otro suceso extremadamente violento contra tres trabajadores de la editorial cristiana Zirve. Los cadáveres de las tres víctimas fueron encontrados degollados, maniatados de pies y manos.
Para los católicos el enclave de Hatay, en el que conviven una pequeña comunidad cristiana con la mayoría musulmana, es especialmente significativo porque en él se definió como cristianos a los seguidores de Jesucristo.
Por su parte, el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, ha manifestado en una entrevista en ‘Radio Vaticano’ que “se trata de un hecho horrible e increíble; estamos consternados”, en referencia al impacto que ha causado el crimen en El Vaticano.
Padovese tendría que haber participado en la visita del Papa a Chipre y, junto a los demás líderes de la Iglesia Católica en la región, el domingo habría recibido de manos del Pontífice el ‘Instrumentum Laboris’, que es el documento que servirá para preparar el Sínodo de Obispos sobre Oriente Próximo que se celebrará en El Vaticano.
“Monseñor Padovese ha sido una persona que ha tenido grandes méritos”, explicó Lombardi, que ha añadido que “su muerte nos hace pensar espontáneamente en la de don Andrea Santoro”.
Un grupo enmascarado asesina en Moscú a un sacerdote ortodoxo
Varios hombres enmascarados entraron el jueves por la noche en una iglesia del sur de Moscú y asesinaron a tiros a un sacerdote ortodoxo rusa bien conocido por sus actividades misioneras entre los jóvenes, según informaron este viernes fuentes de la Fiscalía General.
Los pistoleros se acercaron al sacerdote Daniil Sysoyev, de 34 años, en la iglesia de Santo Tomás, le preguntaron el nombre y abrieron fuego contra él con arma corta, según indicó un portavoz del comité de investigaciones de la Fiscalía General.
“La principal sospecha es que haya motivos religiosos detrás de este crimen”, precisó el portavoz, Anatoly Bagmet, en declaraciones a la cadena de televisión Rossiya, aunque, añadió, se están investigando otros posibles móviles. Sysoyev falleció a causa de sus heridas mientras lo trasladaban a un hospital. En el ataque también resultó herido el maestro del coro de la iglesia, indicó Bagmet.
Sysoyev estaba fuertemente implicado en actividades misioneras para atraer a la juventud a la Iglesia Ortodoxa rusa. Las agencias de noticias rusas han informado de que el sacerdote había recibido amenazas de muerte a través del correo electrónico. Aunque los obispos ortodoxos han acusado al Catolicismo romano de intentar expandirse por Rusia a costa de la Iglesia Ortodoxa, los sacerdotes rusos han advertido de que las principales amenazas proceden de pequeñas comunidades religiosas postcristianas, como los Adventistas del Séptimo Día y la Iglesia de la Unificación.
Fuente: Agencia de Noticias Andina, ACI Prensa y http://globedia.com/grupo-enmascarado-asesina-moscu-sacerdote-ortodoxo.
Juntos vivieron, juntos murieron: proceso de canonización de los cinco mártires palotinos en San Patricio
“Los cadáveres acribillados a balazos estaban ordenadamente tendidos uno al lado del otro sobre la alfombra tinta en sangre de la sala de reuniones, según informó a La Opinión el Padre Juan Mannon, nuevo párroco de la Iglesia”.
El Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Jorge Bergoglio SJ, autorizó el inicio del proceso de canonización de tres sacerdotes y dos seminaristas palotinos asesinados durante la dictadura militar argentina. Se trata de los sacerdotes Pedro Duffau, Alfredo Leaden y Alfredo Kelly; así como los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti, quienes fueron asesinados el 4 de julio de 1976 en el salón comunitario de la Iglesia San Patricio en el barrio porteño de Belgrano. Ahora se ha autorizado el inicio del proceso para determinar si los cinco religiosos serán declarados “mártires”, un camino que puede conducir a su beatificación y santificación de comprobarse que obran milagros.
Una alfombra con sangre seca y agujeros de bala que se guarda en la iglesia de San Patricio es el testimonio vivo del crimen. Los cinco religiosos se convertirían en las primeras víctimas de la represión ilegal que podrían ser declarados beatos y hasta santos una vez concluido el trámite autorizado por Bergoglio.
El proceso demandará varios años de prolongados estudios en Buenos Aires y en el Vaticano. La Arquidiócesis de Buenos Aires iniciará el proceso de canonización con el estudio de la vida y las circunstancias en que los religiosos fueron asesinados y para ello apelará a testimonios de quienes los conocieron. El proceso continuará en Roma, donde los plazos para la beatificación tendrán directa relación con la contundencia de las pruebas para comprobar que los sacerdotes palotinos fueron mártires. El juez eclesiástico estudiará si los religiosos “murieron por difundir la fe encarnada en una expresión evangélica como bregar por el respeto a la dignidad humana, la igualdad y el desarrollo de la paz”. En ese sentido, precisó que se cuenta con “muchos testimonios de la actitud siempre pacífica” de los religiosos.
Hugo Echegaray
Hugo Echegaray, miembro y asesor de UNEC
Fue un sacerdote católico y teólogo de la liberación. Estudió en la Facultad de Psicología de la UNMSM y en la Facultad de Educación de la PUCP. Fue miembro y dirigente de la Unión Nacional de Estudiantes Católicos. Luego se graduó en filosofía en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica); y por último en teología en la Facultad de Teología de Lyon (Francia).
Ordenado sacerdote en Lima en 1973, fue asesor de la Unión Nacional de Estudiantes Católicos y profesor de teología en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Al mismo tiempo se dedicó a acompañar la reflexión pastoral y teológica de muchas comunidades cristianas de base en el Perú, y particularmente las comunidades de Vitarte, en Lima. Dirigió también la revista Páginas, donde publicó varios artículos.
Falleció en Lima, luego de una breve enfermedad, el 6 de abril de 1979.
Publicaciones
Los siguientes artículos aparecieron todos en la revista Páginas, publicación bimensual del Centro de Estudios y Publicaciones (CEP):
«Conocer a Dios es practicar la justicia». Páginas (3). Julio 1976.
«Lutero y Munzer: Dos concepciones antitéticas del proceso de liberación». Páginas (5-6). Septiembre 1976.
«El leproso, Jesús y los médicos descalzos». Páginas (5-6). Septiembre 1976.
«Algunas reflexiones en torno al reciente mensaje del Episcopado». Páginas (7). Diciembre 1976.
«Tierra Nueva» y «Teología de la Liberación- Críticas desde el orden establecido». Páginas (9). Mayo 1977.
«Momentos en la historia de la Utopía». Páginas (10). Junio 1977.
«Derecho del Pobre- Derecho de Dios». Páginas (11-12). Setiembre 1977.
«Vamos Caminando- Un nuevo modo de hacer Teología». Páginas (15). Mayo 1978.
«La presencia de la Iglesia en el momento actual». Páginas (18). Octubre 1978.
Historia de la UNEC
Por Cecilia Tovar
Cuando en agosto de 1941 un grupo de estudiantes crearon el primer núcleo de la Unión Nacional de Estudiantes Católicos, les guiaba una preocupación que es central a lo largo de toda la historia del movimiento: anunciar el Evangelio en el ambiente universitario y hacerlo desde una comunidad cristiana de personas comprometidas en la construcción de la justicia y la fraternidad.
Esta perspectiva es la que ha generado una historia, un proceso de búsqueda de lo que el mensaje de Jesucristo significa en cada circunstancia concreta, una verdadera aventura colectiva en la que han participado varias generaciones de estudiantes universitarios y que los ha marcado profundamente. Dar cuenta de esa historia, más precisamente del significado de ella, es el propósito de estas páginas.
Antecedentes
El primer brote intelectual laico católico en este siglo en la universidad surge en San Marcos entre 1923 y 1925; es el grupo Novecientos, que edita una revista del mismo nombre, y que se interesa en lo más avanzado de la cultura del momento. En 1925 es creada la Acción Social de la Juventud, que en su amplio local del jirón de la Unión realiza actividades culturales, religiosas y deportivas. En 1930, un grupo importante en el que se cuentan varios fundadores, se retira de la ASJ, descontento por el carácter superficial y masivo que habían adquirido sus actividades, y constituye el Centro Fides. Al mismo tiempo surge el Centro Católico de Estudiantes que funciona junto a la Universidad Católica, en la plaza Francia, y los centros de Juventud Católica de Barranco, Miraflores, Chorrillos, Callao y Magdalena.
Sobre la base de estos centros se constituye en 1931 la Federación Diocesana de la Juventud Católica que edita el semanario “Verdades” y junto con la organización de estudiantes católicos mexicanos, realizan en 1931 en México una Convención para preparar el I Congreso Iberoamericano de Estudiantes Católicos. Este iba a realizarse en Lima en 1933, pero la amenaza de guerra con Colombia motiva que se lleve a cabo en Roma. Allí se creó la Confederación Iberoamericana de Estudiantes Católicos CIDEC, que entró en contacto con Pax Romana, movimiento internacional de estudiantes e intelectuales católicos. El II Congreso de la CIDEC se realizó en Lima en 1939, y el III y último en Bogotá en 1941. Entretanto, en 1935, se crea la Acción Católica Peruana, que significa el reconocimiento oficial en la iglesia del papel del laico en la evangelización.
La creación del movimiento
El 25 de agosto de 1941 doce estudiantes universitarios constituyen en Lima el primer grupo de acción católica universitaria, que el año siguiente toma el nombre de Juventud Estudiantil Católica y se extiende a Arequipa, Cusco y Trujillo. En 1943 se realiza la Convención de Estudiantes Católicos, en la que estos grupos deciden asumir el nombre de Unión Nacional de Estudiantes Católicos, y organizarse en dos ramas, masculina y femenina, a semejanza de la Acción Católica.
Ese mismo año se realiza la Primera Comunión Pascual Universitaria, actividad que durante muchos años constituirá un eje central del movimiento en un ambiente universitario que era totalmente laico e incluso anticlerical. La comunión pascual se realizaba todos los años y en las cuatro ciudades donde había centros de UNEC. Era el momento culminante de una serie de actividades preparatorias que se realizaban en las universidades y consistían en charlas, jornadas de estudios, mesas redondas, en las que se procuraba que participaran estudiantes, catedráticos y sacerdotes; también se recurría a los medios de comunicación para ampliar la difusión del mensaje cristiano.
Simultáneamente la UNEC intenta afirmarse institucionalmente y encontrar su perfil propio dentro de la Acción Católica, en la que juega un papel dinámico y activo, como movimiento especializado en la evangelización en la Universidad. Una característica fundamental del movimiento es la vida comunitaria, pues los miembros se reúnen en grupos pequeños donde se reflexiona sobre la fe y sobre la manera de dar testimonio de ella; pronto se iniciarán, con la epístola a los Efesios, los comentarios bíblicos, que tuvieron mucho impacto en los estudiantes. UNEC se preocupa por la formación de sus miembros en doctrina social, filosofía y especialidades profesionales, así como por la profundización de la vida espiritual mediante retiros y misas. Realiza Semanas de Estudios o Convenciones de sus miembros a nivel nacional, la primera en Lima en 1945, y luego en Arequipa en 1947, Lima 1949, Cañete 1951, etc.
También participa en las reuniones internacionales de Pax Romana, como la semana de estudios realizada con la CICEC en Santiago de Chile en 1944, la II Asamblea Interamericana de Universitarios Católicos en Lima en 1946, en la que la UNEC tuvo destacada participación, y el XIX Congreso Mundial de Pax Romana en España en 1946, al que asistió también el P. Juan Landázuri Ricketts OFM, quien luego sería arzobispo de Lima y cardenal, y entonces era asesor del movimiento. UNEC contó entre sus asesores en esos años al Padre Eduardo Picher, después arzobispo; al Padre José Dammert, luego obispo y Presidente de la Conferencia Episcopal, y al Padre Gerardo Alarco.
Desde 1946 existen los Consejos Nacionales tanto masculino como femenino. En 1947 comienzan a realizarse reuniones conjuntas de ambos consejos y a alternar entre ambas ramas el ejercicio de la presidencia. En 1948 se unifica la organización, aunque siempre nombrando dos presidentes que se alternan en sus funciones. Se crean centros de UNEC en Huamanga 1959 y en Huancayo en 1960.
La UNEC se preocupa también de una presencia a través de comunicados o pronunciamientos sobre materias o hechos que afectaban la vida universitaria. Sus miembros participan activamente en las actividades y problemas de la universidad, a título personal, y no en nombre del movimiento ni de la Iglesia, buscando evitar que el movimiento sea identificado con una opción política. La UNEC también se interesa en cuestiones que van más allá de los claustros, como por ejemplo la situación de los obreros, creando una escuela de capacitación para obreros que funcionará varios años.
La participación en la UNEC es una intensa experiencia espiritual para muchos estudiantes. El descubrimiento de una manera de vivir la fe, el contacto cercano con la Biblia, la vida comunitaria, dejan una marca que no se borra al salir de la universidad. La preocupación por seguir siendo cristianos los llevará a buscar formas nuevas de ejercicio de la profesión con un espíritu de servicio y se inicia un fecundo contacto con los sectores populares que suscita un continuo avance y va llevando también a un interés en la política como servicio y compromiso de los laicos.
La UNEC y la renovación conciliar
A fines de los años ’50 vientos nuevos y poderosos comienzan a suscitar cambios profundos en la Iglesia. Son los tiempos de Juan XXIII y pronto será los tiempos del Concilio Vaticano II. A la UNEC van llegando poco a poco esos aires de renovación, tanto en la reflexión teológica como en la metodología del movimiento. En esos años regresan al Perú varios sacerdotes surgidos de los grupos estudiantiles católicos y de la UNEC misma, y formados en Europa en las corrientes más avanzadas del pensamiento teológico, bíblico y litúrgico que están en el origen de la renovación conciliar. Al mismo tiempo profundos cambios están ocurriendo en la sociedad peruana y latinoamericana, con las luchas campesinas por la tierra, las migraciones del campo a la ciudad y la formación de barrios marginales, los procesos de industrialización, las luchas contra las dictaduras y las experiencias de transformación política en países como Guatemala y Cuba.
Un primer aspecto del proceso de renovación de UNEC en esos años está en la metodología. Se va introduciendo el método del VER-JUZGAR-ACTUAR, en 1958 con el nombre de método activo o Encuesta, como un método pedagógico eficaz para la acción, y luego en 1960 como Revisión de Vida o Revisión de Hechos de Vida. Como se dice la ya clásica definición, “la Revisión de Vida consiste en examinar en común nuestro ‘estar en el mundo’ (vida de todos los días: estudiante, hijo de familia, ciudadano) a la luz de nuestro ‘no ser del mundo’ (condición de hijos de Dios: la vida de fe, esperanza y caridad), con el fin de que toda nuestra vida esté consagrada a la extensión del Reino de Dios”.
La intuición que está en el origen de esta metodología es que la acción apostólica parte de la vida y vuelve a ella, intentando juzgarla a la luz de la fe; es una búsqueda de coherencia entre la fe y la vida, una manera de vivir la fe, una verdadera espiritualidad. La formación del cristiano se da en la acción y todo unecista debe asumir su compromiso como laico en el aspecto académico como en el gremial estudiantil, para que su participación en la comunidad tenga significado. La vida de la comunidad recibe con ello un nuevo impulso y contenidos apasionantes. Cada hecho concreto de la vida personal, estudiantil o nacional se vuelve una ocasión de conversión, contiene un mensaje del Señor que se trata de descubrir y poner práctica. La vida espiritual se ve dinamizada y ello se expresa en las reuniones de comunidad dedicadas a la oración, en la participación en los retiros mensuales y anuales, y en la eucaristía semanal que hasta ahora se acostumbra en el movimiento.
No es exagerado decir que quizá lo fundamental de la historia de UNEC se ha debido a esta metodología de la revisión de hechos de vida. Ella ha sido el dinamismo que ha empujado constantemente esa aventura espiritual colectiva hacia el corazón de los acontecimientos históricos y cotidianos, y hacia la Palabra de Dios que se allí vital e interpelante. El mismo efecto tuvo en conjunto de la Iglesia latinoamericana, que la asumió desde Medellín.
Al mismo tiempo tiene lugar una nueva reflexión teológica sobre el ser y la misión del movimiento. La reflexión, sobre todo teológica, ha tenido un papel central en la UNEC y junto con la pedagogía de la revisión de vida, respondiendo a las interrogantes que se encontraban allí alimenta el caminar de esta comunidad cristiana que intenta ser fiel al Evangelio en cada momento histórico.
El Padre Gustavo Gutiérrez dio en Lima en junio 1960 y luego en otros lugares del país, una charla titulada “Qué es UNEC” basada en la teología del apostolado laico elaborada por Congar, Rahner, Philips, Chavasse, Spiazzi y otros. Se trata de la teología de la “distinción de planos”, que señala que la voluntad salvífica de Dios de expresa en dos niveles o planos distintos aunque no separados: el plano natural humano o temporal en el que se sitúa la construcción de la sociedad, la política y la vida universitaria; y el plano sobrenatural, religioso o de la gracia, donde se ubica la evangelización, la Iglesia y UNEC. Se trataba de afirmar la autonomía de lo temporal y evitar confusiones entre lo cristiano y lo político.
La teología de la distinción de planos significa una ruptura con toda perspectiva de cristiandad o nueva cristiandad que pretenda deducir de la fe modelos de sociedad o planteamientos políticos; rechaza la confusión de la fe con una ideología política y la creación de partidos políticos o sindicatos cristianos, como los que impulsaba la corriente social cristiana. Por el contrario, concede mucha importancia a la formación de cristianos maduros y comprometidos, a la educación de una fe personal y libre, a la oración y celebración, a la autonomía de la Iglesia y del movimiento frente a lo político, y al compromiso que todo militante debe asumir como ser humano en la construcción de una sociedad justa, y dentro del que cabe un legítimo pluralismo. Desde esta perspectiva teológica UNEC estuvo entre los pocos grupos eclesiales peruanos que recibieron con interés el Concilio Vaticano II y se sintieron expresados por él en sus perspectivas y búsquedas.
Los años sesenta son un tiempo de mucho estudio en el movimiento. Comienza la serie de los Seminarios Nacionales, que reúnen por varios días unecistas delegados de diversas zonas del país. Entre los temas tratados están la realidad nacional (1962), la Universidad (1963), la política (1964), el movimiento a la luz del Concilio (1965 y 66). También se realizan campamentos durante una o dos semanas durantes las vacaciones de verano, donde se trabajan temas como la mujer en la Biblia (1964), Caridad y amor humano, un estudio bíblico (1965), la pobreza en la Biblia (1966); se llevan a cabo seminarios o cursos sobre las líneas pastorales existentes en la Iglesia y la reflexión teológica que iba surgiendo sobre ellas y jornadas de estudios sobre temas como la Iglesia en el mundo de hoy, la teología católica, la libertad, el psicoanálisis, el humanismo marxista, la separación de la Iglesia y el Estado.
En este contexto se da también una preocupación por brindar a los estudiantes universitarios un espacio de vivencia de la fe que no se reduzca a la actividad anual de la comunión pascual. En 1964 se crea en Lima, y más tarde en otros lugares del país, el Centro Parroquial Universitario, que los domingos ofrece a los estudiantes una bien preparada misa, seguida de desayuno y charlas sobre temas diversos. Luego se organizaron seminarios y ciclos de charlas durante la semana sobre temas como el cristiano y el desarrollo, o un ciclo básico de doctrina cristiana. También se publicaba un boletín semanal con comentarios bíblicos de los textos de la semana, noticias del concilio y la Iglesia peruana y temas de actualidad nacional y universitaria.
La segunda mitad de los ’60 es un momento de profundo cuestionamiento. El concilio ha abierto pistas y la realidad social plantea desafíos a la Iglesia en el Perú y en América Latina. La práctica y la reflexión teológica van llevando a la Iglesia, y dentro de ella a UNEC a preguntarse qué significa ser cristiano en una realidad de injusticia, pobreza y muerte y cómo anunciar allí el Evangelio. Así como sacerdotes y religiosas descubren a los pobres a través del trabajo pastoral en las nuevas parroquias creadas en los barrios marginales o en las zonas rurales alejadas, los estudiantes los encuentran en actividades de extensión social universitaria como la alfabetización o tareas de promoción durante las vacaciones. Así miran más allá de la universidad, hacia el país toman conciencia de la urgencia de los problemas sociales y de la necesidad de cambios estructurales y de una acción política en esa perspectiva.
La reflexión teológica acompaña ese proceso fortaleciendo la fe y evitando que pierda relevancia o se reduzca a la esfera privada. El movimiento trabaja con el Padre Gustavo Gutiérrez temas de los que surgirá la teología de la liberación: líneas pastorales de la Iglesia (1964 y 65), historia humana e historia de la salvación (1966), fe y compromiso y fe e ideología (1967); la pobreza en la Biblia (curso en el segundo semestre de 1967) planteando la distinción de tres tipos de pobreza: la pobreza material, que es un mal y produce sufrimiento y muerte a grandes mayoría de la humanidad, hoy conscientes y organizadas; la pobreza espiritual como disponibilidad ante Dios o infancia espiritual; y la pobreza como compromiso , como protesta contra la pobreza injusta y solidaridad con los pobres. Son los temas que llevarán a la opción por los pobres en Medellín.
La opción por los pobres
Es en este tiempo de intensa búsqueda que se da la verdadera preparación de Medellín. UNEC participó activamente en ella primero a través de su actividad evangelizadora, del compromiso de sus militantes y de la reflexión mencionada, y luego más directamente a través de las reuniones de discusión del documento de consulta, tanto a nivel de los movimientos laicos peruanos como en la reunión de nivel latinoamericano convocada en Lima por el Departamento de Laicos del CELAM, presidido entonces por Monseñor José Dammert. El seminario Nacional de 1968 estuvo dedicado al estudio de los documentos eclesiales peruanos y latinoamericanos que fueron jalando el camino hacia Medellín. La opción por los pobres allí asumida por la Iglesia latinoamericana fue también una opción vital para el movimiento, paso decisivo en esa aventura espiritual colectiva que esta reseña histórica trata de revivir.
Para UNEC un hito muy significativo es el seminario nacional del año 1970, realizado en Ica, donde toda la búsqueda de los años anteriores se expresa en la opción por los oprimidos y señalan algunas pistas de compromiso: la evangelización liberadora y la construcción de la Iglesia, que va a llevar a muchos unecistas a apoyar el trabajo pastoral con los pobres, sea a través de movimientos apostólicos o de parroquias; la participación personal como laicos en la política, solidaridad con los sectores populares, apoyando su concientización y organización. Esta opción significa un radical replanteamiento del sentido de los estudios, del ejercicio de la profesión que debe estar al servicio de los pobres, y del estilo de vida que conlleva el status profesional, buscando una mayor cercanía y amistad con los que una sociedad injusta como la peruana carece de lo más elemental. En el terreno de la espiritualidad esta opción es vivida como una verdadera ruptura, como una conversión.
Es el conjunto de este compromiso el que constituye el testimonio evangelizador del movimiento, que entiende que el Evangelio hay que comunicarlo no sólo con palabras sino también con gestos o acciones, con una vida entregada al servicio de los pobres. Que esto es asumido con radicalidad se refleja por ejemplo en un hecho ocurrido en Iquitos el 25 de marzo de 1974. Ese día murió ahogado en una laguna de la localidad de Orellana el unecista Luis Aguilar, cuando trataba de llegar a un caserío campesino en el que había emprendido un trabajo de evangelización liberadora.
Después de Medellín tiene lugar, en enero de 1969, la XXXVI Asamblea Episcopal Peruana que dará un gran impulso a la acción pastoral en la perspectiva de la opción por los pobres. También se abre a la participación de sacerdotes, religiosos y laicos, y allí están activamente presentes los unecistas. En este proceso encuentran a muchos grupos de cristianos, comunidades de base, parroquias, congregaciones religiosas, diócesis, en los que bullía la misma inquietud por la renovación de la Iglesia; con ellos compartirán en los años siguientes el compromiso y la reflexión revitalizando el sentido eclesial que siempre fue muy arraigado en UNEC.
En el aspecto de la metodología del movimiento, a partir de la opción por los pobres y de la plasmación de la teología de la liberación, la revisión de hechos de vida ya no es sólo un método de reunión comunitaria, sino el ritmo de la vida del movimiento, que está permanentemente volcado a discernir en los acontecimientos el llamado del Señor, que se trata de comprender a la luz de la fe. Los campamentos y seminarios nacionales adoptan ellos mismos la metodología de la revisión de vida; hay en ellos momentos de análisis de la realidad, de reflexión teológica, de oración y de decisiones, que van jalonando un itinerario colectivo. Temas significativos en la reflexión de esos años son fe y política, la evangelización, fe y hombre nuevo, la práctica de Jesús, la lectura militante de la Biblia, la espiritualidad.
Estos años significan una enriquecedora y no siempre fácil dialéctica entre la fe alimentada por una permanente profundización en la palabra de Dios, la eucaristía y la reflexión teológica, por una parte, y por otra, la búsqueda de un conocimiento de interpretación de la realidad del país y de los sectores populares a través de las ciencias sociales, así como el descubrimiento del pobre como sujeto, como protagonista de su propia historia de liberación y del anuncio del Evangelio, afirmación que adquiere una lugar central en la perspectiva del movimiento.
En las reuniones del movimiento en 1974 surge una frase que expresa esa experiencia: “fuimos a evangelizar a los pobres y resultamos siendo nosotros también evangelizados”. En la relación cercana con los pobres se ve que ellos no son destinatarios pasivos sino activos portadores del evangelio, desde sus sufrimientos y sus esperanzas; esta experiencia no la tienen solo los unecistas, sino muchos otros sectores eclesiales, y por eso que en Puebla se hablará del potencial evangelizador de los pobres.
En todo este proceso se va produciendo un verdadero descubrimiento de la complejidad y riqueza del mundo del pobre. La opción por los pobres no es una decisión abstracta, sino que implica acercarse a personas concretas y tejer con ellas lazos de amistad, compartiendo momentos de dolor y de alegría. Se encuentra a los pobres concretos que pertenecen a culturas marginadas, que sufren el desprecio de una sociedad profundamente racista; se encuentra a las mujeres que sufren una doble opresión, que no son valoradas como personas y muchas veces son maltratadas por sus maridos; a los jóvenes sin trabajo tentados por la delincuencia, la drogadicción o la violencia. Se comprende más profundamente el carácter teocéntrico de la opción por los pobres, es decir, que no se opta por ellos porque son buenos, sino porque Dios los prefiere. Se perciben poco a poco las múltiples dimensiones de la vida del pueblo, la familia y los lazos comunitarios, la fiesta, la religiosidad.
Todo ello lleva por una parte a una mayor profundidad en el conocimiento de la realidad popular, ver que la noción de clase social no basta para comprender a los pobres cada vez más que el proyecto de una nueva sociedad justa y fraterna debe enraizarse en nuestra realidad y no limitarse a repetir modelos dados. Y sobre todo, lleva a que el compromiso signifique no una tarea deducida de una comprensión racional de la historia, sino un vínculo que liga el propio destino al de los pobres y exige una fidelidad que está más acá de las claridades teóricas o de los éxitos y fracasos que en ese camino se puedan encontrar.
En los últimos años de vida del país ha estado marcada por la agudización de la pobreza de las mayorías y el desencadenamiento de la violencia política que ha ensangrentado nuestro país. En este contexto los unecistas han encontrado nuevos desafíos y nuevas formas de compromiso, como son la defensa de la vida y de los derechos humanos, la búsqueda de la paz enraizada en la justicia social, la solidaridad con la lucha de los sectores populares por la sobrevivencia, el acompañamiento a los esfuerzos del pueblo por lograr alimentación, salud, empleo y dignidad. Se produce una revalorización de la importancia de los estudios, que lleva a una verdad heroica tarea de reconstrucción de una Universidad cuya calidad académica se ha visto menguada por la postergación que ha sufrido. Se buscan formas de ejercicio profesional que permitan un aporte en esa perspectiva, por ejemplo en los centros de promoción. También se revitaliza fuertemente la tarea evangelizadora del movimiento en la Universidad.
Los unecistas buscan compartir todos estos descubrimientos y desafíos con sus compañeros universitarios, animando comunidades cristianas en las diversas universidades, promoviendo celebraciones eucarísticas y charlas. Actividades importantes de la UNEC en estos años son los Seminarios Universitarios Hugo Echegaray en Lima o Monseñor Luis Vallejos en Cusco; o, con otros nombres, en diversas ciudades, que hace varios años reúnen a cientos estudiantes ofreciéndoles un espacio de formación y reflexión cristiana. Es importante como parte de esa tarea evangelizadora la participación activa de UNEC en la pastoral juvenil.
La hondura de la opción cristiana asumida en UNEC la hace algo para toda la vida, y no sólo para la etapa universitaria. De allí la frase repetida en esos años como un lema provocador: de UNEC -es decir, del compromiso como cristianos- no se sale. Por eso surgen muchas formas de dar continuidad a esa vivencia eclesial de la fe. A comienzos de los años ’80 numerosos profesionales formados en UNEC deciden constituir el Movimiento de Profesionales Católicos, que en 1983 tiene su primer Encuentro. Otros deciden participar en movimientos como los equipos Docentes, o en comunidades de base en sus parroquias, o forman propias comunidades. El hecho es que la huella dejada por UNEC es fuerte y es un referente en los momentos decisivos.
Son muchas ya las generaciones que ha pasado por UNEC, y sin duda serán muchas las que en el futuro encontrarán allí un espacio para crecer en la vida cristiana. La gratitud hacia este movimiento que tanto nos ha dado se debe expresar en el compromiso cada vez más profundo con los dos referentes centrales de la comunidad cristiana: Dios y los pobres. Formar personas comprometidas con Dios y con el pueblo, ése es el aporte fundamental de UNEC. Que sepamos vivirlo con coherencia para que la fe sea significativa en la búsqueda de la justicia y la paz en nuestro país.
Jean Marie Mondet Isnard CRIC
Nació en Embrun, en la Diócesis de Gap (Francia) el 15 de agosto de 1922. Asistió a la Escuela en el Santuario de Notre-Dame du Laus, dirigida por los Canónigos Regulares de la Inmaculada Concepción (CRIC). En 1934 entró en la Escuela Apostólica de Avignon.
El 7 de septiembre de 1940 comenzó su noviciado en San José de l’Ecluse y después de la ocupación, continúa sus estudios de Filosofía y Teología, prestando trabajos de servicio comunitario.
Recibió la ordenación sacerdotal el 1 de abril de 1951. En su vida apostólica siente una particular predilección por los pobres y excluidos, tanto en la parroquia de San Vicente de Paul en Lyon como en Santa Teresita (Lima- Perú). Su opción para los pobres le llevó a crear el Centro Intercultural de Información, Documentación y Difusión. En 1982 se estableció en París, trabajando con los inmigrantes latinoamericanos, a través del Centre Interculturel Franco-Peruvien.
Falleció la tarde del 21 de octubre de 2004. Su cuerpo fue transportado a Charroux y después de la celebración de la Santa Misa descansa en espera de la Resurrección.
Que todos sean uno para que el mundo crea
Albert Marchon Clerc CSsR, como hijo de Suiza y sacerdote caminante, llegó sin dificultad de los Alpes a los Andes; se adaptó al contexto local y los paisanos lo adoptaron como un hermano más. Creó el Servicio a la Comunidad-SAC en Huancavelica, como institución de evangelización y de educación popular para muchachas y muchachos del campo. En el Totoral levantó el Centro de Capacitación Campesina donde se desarrollaban programas agropecuarios y artesanales, de salud y nutrición, para fomentar actividades, técnicas o sociales, difundidas por los mismos promotores al interior de sus comunidades.
Un Centro de Educación Básica Alternativa en Coracora (Parinacochas-Ayacucho) lleva su nombre.

Humberto Cauwe

Humberto Cauwe
Fue un sacerdote diocesano, natural de la ciudad de Brujas, Bélgica.
Llegó a Lima (1969), estableciéndose en la Parroquia de Jesús Obrero de Surquillo, hasta el año 1972.
Se hizo cargo de la capilla de San Gabriel, jurisdicción de la Parroquia de Santa Catalina de Laboure, en José Carlos Mariátegui; remplazando a uno de los sacerdotes de la Parroquia de Villa María del Triunfo.
El Padre Humberto desde que se hizo cargo de la capilla de San Gabriel, vivió en un humilde cuarto en construcción, techado de material rústico. Desde entonces se preocupó en forma incansable de construir la capilla, con recursos provenientes de las comunidades cristianas de Bélgica, especialmente con la ayuda del Obispo de Brujas.
Se identificó con el pueblo conviviendo y compartiendo las mismas necesidades de los pobladores, entonces sin agua ni desagüe, sin alumbrado público, sin pistas ni veredas y comprando su agua de los camiones cisternas. Al igual que cualquier vecino del asentamiento humano, se movilizaba a pie, en medio del arenal polvoriento. Los pocos transportistas públicos que circulaban querían darse el honor de llevarlo, pero el Padre Humberto prefería hacer ejercicio; y cuando tomaba alguna vez movilidad, los conductores no le cobraban, pero el padre exigía que le cobren su pasaje.
Tomaba sus alimentos en los mercados, o en las casas de algunas familias que lo invitaban, pero siempre hacia la recomendación, de que él no aceptaba “especialidades”, sino lo que ellos comen de ordinario.
Siempre ha sido un sacerdote dispuesto a cualquier requerimiento de los pobladores. Cuando le solicitaban atención a un enfermo, iba a cualquier hora. Cuando los solicitantes de una misa o de cualquier acto litúrgico le decían ¿cuánto es?, el Padre Humberto le contestaba “dame tu voluntad de lo que tengas”. Hubo casos en que a veces sólo recibía S/.1.00 ó 0.50 céntimos por una misa.
Fue un sacerdote humilde, muy servicial, amigo de todos que llegó a calar en lo más hondo de los corazones de los pobladores de José Carlos Mariátegui, que hasta ahora lo recuerdan con mucho cariño.
Entre sus principales obras están la actual Parroquia y capillas en diferentes sectores de José Carlos Mariátegui. Cuando la gente invadía algún terreno, él también estaba con ellos para reservar un pedazo de terreno para la iglesia o capilla. Hacía personalmente las gestiones de legalidad del terreno, ante las autoridades correspondientes.
Fundó el Colegio Secundario que ahora es el actual Colegio José Carlos Mariátegui, en el mismo local de la capilla de San Gabriel, donde funcionó dos años. Debido a la poca infraestructura y al rápido crecimiento en la demanda del alumnado, el mismo Padre Humberto hizo las gestiones para ubicarlo en el lugar donde actualmente funciona el colegio.
Fundó también los Centros Médico de San Gabriel y San José de Valle Bajo, construyendo la infraestructura con el apoyo de Bélgica y Holanda.
Entre los años 1986 y 1989, en vista de que las comunidades nacientes estaban expuestas al peligro de epidemias a falta de agua y desagüe, tuvo la idea de crear una Escuela de Capacitación para la Atención Primaria de Salud, con la participación de un grupo de jóvenes voluntarios de cada sector de José Carlos Mariátegui. Esta idea se concretiza con bastante entusiasmo, pero la necesidad de que los promotores de salud cuenten con una certificación oficial que garantice el servicio, da motivo a que dicha idea se convierta en la creación de un Instituto. En presencia del padre Juan Imberechts, y por acuerdo unánime con los agentes pastorales acuerdan que lleve el nombre del padre Humberto.
En el año 1989 el Padre Humberto, desapareció de José Carlos Mariátegui, sin decir a nadie su nuevo destino. Se trasladó al pueblo de San Antón, en la provincia de Azángaro (Puno), donde ejerció su misión como Párroco.
Falleció en la ciudad de Puno, el 06 de setiembre de 2004, casi a los 82 años de edad, habiendo perdido el habla y los movimientos de extremidades inferiores; a causa de un accidente, debido al cual se le había formado coágulos de sangre en el cerebro.

Puntuación: 4.97 / Votos: 420

Un pensamiento en “Monseñor Juan Tomis Stack

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *