Índice Internacional de Felicidad o Happy Planet Index

El diario británico The Guardian destaca que los países “más felices” no son necesariamente los más ricos. Y lo ilustra con un cuadro comparativo, citando el Índice de Felicidad. A diferencia de los indicadores convencionales, que reflejan la riqueza material de cada país, el Happy Planet Index refleja la percepción del bienestar, tanto social como individual, asociado con la eficiencia ecológica de su manifestación y la expectativa de vida en cada país.
Así, en vez de encontrar en primer lugar a Suiza, por ejemplo, como sería de esperar con el criterio tradicional, encontramos a las islas Vanuatu, en el Pacífico, seguidas de muy cerca por Colombia y luego Costa Rica.
Estados Unidos aparece muy lejos, en el lugar 150º sobre un total de 178. En otras palabras: en el mundo habría 149 nacionalidades más felices que la estadounidense. Y sólo una más feliz que la colombiana.
¿Y los suizos?
Digamos de paso que los suizos no son ni felices ni desdichados: están en el lugar 65º en la lista, por delante de Gran Bretaña (108º) pero detrás de todos los países de América Latina y el Caribe, con la excepción de Haití (85º).
Pero, como mostraremos más adelante, este índice no refleja con exactitud los niveles de felicidad, sino que muestra el grado en que cada país se aproxima a un sistema de requisitos básicos de la felicidad.
El índice, ha sido elaborado por New Economics Foundation (NEF) -un centro de estudios con sede en Londres-, en asociación con Friends of the Earth, una organización ecologista.
El punto de vista de NEF tiene particular relevancia en un momento en que la opinión pública, debido a la crisis financiera y económica, ha dejado de equiparar en forma mecánica la riqueza con el bienestar.
¿Más rico, más feliz?
Muchos de los países más ricos del planeta figuran en sitios bastante retrasados en el Índice de Felicidad. Y por el contrario, la población de muchos países relativamente pobres puede ser descrita como feliz.
El Índice de Felicidad es el primer indicador de su tipo que combina el impacto ambiental de la actividad humana, la “huella ecológica”, con la sensación de bienestar y la duración de la vida en los diferentes países.
El requisito de la huella ecológica parte de una premisa que se abre paso en los análisis sociales y estadísticas económicas: la naturaleza sólo puede acompañar el desarrollo si la actividad económica no supera la capacidad regenerativa de la biosfera.
Cuando la producción de bienes y servicios supera la capacidad natural de regeneración, el resultado es negativo para la calidad de vida.
En cuanto al bienestar, o su percepción, el índice distingue entre las percepciones individuales y las colectivas.
Sin medidas concretas
Y así como los economistas suelen equiparar los datos sobre felicidad, percepción de vida y bienestar, el Índice de Felicidad toma en cuenta las diferencias: un disgusto laboral o una contrariedad política -la elección de un candidato hostil- pueden afectar el bienestar material de una persona, pero difícilmente su percepción de la calidad de vida.
El nombre del indicador tiene cierta dosis de demagogia, porque la felicidad, que es un concepto abstracto, no admite una medida concreta. No se puede hablar, por ejemplo, de dos kilos o medio metro de felicidad.
NEF, la organización que elabora el índice, admite esto al decir en su página de instrucciones que, en vez de identificar el país “más feliz”, el índice muestra “la relativa eficiencia con que las naciones convierten los recursos naturales en vidas prolongadas y felices para sus ciudadanos”.
También reconoce que la noción de “felicidad”, aplicada a una sociedad, es aún más relativa que la “felicidad” que da el amor a los seres humanos. El índice “devuelve la economía a su estado más básico: lo que ponemos en recursos y lo que extraemos en términos de duración y calidad de vida.”
¿Y qué es la felicidad?
También aclara que ningún país se acerca mucho al ideal de 100 puntos: Vanuatu, el “más feliz”, tiene un índice de 68,2 puntos. Y ningún país tiene “sobresaliente” en los tres requisitos básicos.
Vanuatu, por ejemplo, tiene una expectativa de vida de sólo 65 años, mientras que la de Colombia es de 72 años. Ambas sociedades quedan muy por detrás de Suiza donde la expectativa de vida es de 80 años. Pero aun así, colombianos y vanuatenses se sienten más felices: 2º Colombia (67.2), 3º Costa Rica (66), 6º Cuba (61.9), 26º Venezuela (57.5), 38º México (54.4), 47º Argentina (52.2), 63º Brasil (48.6), 150º EEUU (28.8).

Fuente: BBC de Londres.

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