TÉCNICA FEYNMAN. SI QUIERES APRENDER ALGO… EXPLÍCALO!

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Richard Feynman fue un físico ganador del Premio Nobel en 1965, y un genial docente. Su técnica sirve para estudiar cualquier tema, estés en primaria o en posgrado en solo cuatro pasos.

Selecciona y escribe el tema de estudio

Define el tema y escribe toda la información que recopiles. Al inicio puede ser sin orden, luego organizas la información.

Explícalo en forma fácil y a tu modo

En este paso es clave la idea de un “alumno imaginario”. No eres el alumno sino el profesor. Explica el tema en voz alta como si se lo explicaras a un niño.

Identifica las lagunas en el tema.

Debes regresar a tus fuentes de información y mejorar o aumentar tu conocimiento en esas áreas problemáticas.

Revisa la información y vuelve a explicarlo en forma sencilla

Siempre nos faltará algo de información. Usa tu mente creativa y busca nuevas fuentes, revisa y simplifica más la información. Repite los pasos 1 al 3 hasta que manejes bien el tema.

La ventaja de la técnica Feynman es el uso de otras redes sinápticas para asimilar mejor la información. Si lo conviertes en una rutina lograrás una Mente Disciplinada.

NACER EL DÍA DEL BICENTENARIO

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Este 28 de julio no solo celebremos el Bicentenario de la Independencia Patria. Es una fecha propicia para recordar nuestra condición de civilización milenaria. Y aunque la historia no registra una fecha precisa, cabe hablar de nuestro Pentamilenio.

Ninguna civilización tiene un destino anticipado, eso lo construye el tiempo y eso lo va haciendo, retazo a retazo, cada generación. Visto así el destino nacional, las coyunturas políticas aparecen como precarios nanodestellos, prestos a desaparecer apenas brillan. Si miramos la política peruana desde la paciencia de las líneas de tiempo históricas, lo que nos pasa hoy es un breve latido de ojo.

¿Decir eso es un guiño a la indiferencia? En absoluto. Mirarnos desde una perspectiva histórica, y eso permiten las efemérides, más bien nos da la confianza (desde la razón y no desde la decepción o el resentimiento), que las cosas pueden ir por derroteros propicios para los peruanos. Si los construimos, claro.

Sólo una derecha recalcitrante y ciega como la que tenemos puede negarse a la extraordinaria importancia de intentar transitar por el camino que siempre evitaron los que han cortado el jamón desde 1532: reencontrarnos con lo más profundo de nuestra peruanidad y al mismo tiempo ser una expresión nacional de la universalidad humana.

Y sólo una izquierda sectaria y anquilosada -como la que tenemos- puede negarse a aceptar lo que ya somos: un país de todas las sangres. Sí, porque “todas las sangres” implica no sólo lo andino: nos nutrimos de los europeos como de africanos, japoneses, chinos, etc. Por tanto, significa también libertad, ciudadanía, mestizaje y universalidad, no únicamente raza originaria.

De modo que ni lo andino es propiedad de la izquierda ni la modernidad es propiedad de la derecha. Es tiempo de construir desde las mayorías nacionales -que estoy convencido lo desean- un camino propio de cambios profundos con libertad y democracia.

No es casual que el gobierno de Castillo le genere (según IEP) esperanza y confianza a un 50% de ciudadanos, sentimientos que al sur llegan al 61% y en oriente al 59%. Como tampoco es casual que el 76% de ciudadanos desee mantener el modelo económico tal cual está o con cambios (éste último con 61%). Días antes de la de IEP, la encuesta de Datum arrojaba que un 72% de peruanos esperaba que el nuevo Presidente siguiera un programa de libre mercado.

Dos datos más para cerrar la idea: sólo el 23% desea el cambio completo de Constitución, el 18% se inclina por no hacer cambio alguno, pero un abrumador 58% quiere algunos cambios a la misma. Segundo: el 85% está en desacuerdo que Vladimir Cerrón participe en el gobierno de Castillo.

Lamentablemente, la lucidez de la población no se traslada a la política: las fuerzas de derecha siguen masticando su afán golpista y Cerrón, con su congreso partidario, pretende demostrar ante el gobierno una fortaleza política de la que carece en la sociedad.

Por ello, en el día de nuestro Bicentenario -y de nuestro Pentamilenio-, renacen tanto el espíritu republicano de nuestros próceres como el espíritu civilizatorio de nuestras culturas ancestrales, el espíritu democrático y modernizador de nuestros jóvenes, y ahora hay que añadir un nuevo fenómeno: el espíritu de hacer política desde fuera de la política, desde la misma sociedad. En resumen, el espíritu de una nueva ciudadanía libre, democrática y constituyente nace este 28 de julio en nuestro querido Perú.

MOVIMIENTO Y SALUD

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Sabemos que el movimiento es muy importante para el correcto desarrollo de diferentes sistemas de nuestro organismo.
Por ello, tiene efectos positivos en nuestra calidad de vida y nuestra salud.
Te invitamos a leer el siguiente #Neuroeducate sobre Movimiento y salud, para que conozcas más de sus implicancias en nuestro día a día.

CEREBRO Y EJERCICIO FÍSICO

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El ejercicio físico es muy importante para un óptimo desarrollo personal y mental.
Por eso, en este #NEURO-EDUCATE te recordamos la relevancia de la actividad física en nuestras vidas y explicamos brevemente sus orígenes.

QUÉ ES LA NEUROARQUITECTURA Y CÓMO PUEDE AYUDARNOS A COMBATIR EL ESTRÉS Y SER MÁS CREATIVOS

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Analía Llorente

BBC News Mundo

“Mi escuela parecía una cárcel”.

Así describió mi madre el colegio al que asistió de niña.

María Ester, que tiene 75 años y que solo cursó la escuela primaria en el norte de Buenos Aires, Argentina, me contó sobre sus paredes infinitamente grises, las líneas de bancos de madera desgastados y el único árbol que había en el patio donde jugaba con sus compañeros.

Ese lugar que se suponía tenía que inspirar la creatividad y fomentar la concentración para dar lugar al aprendizaje, para ella era una prisión.

“A veces el espacio no está pensado para mejorar la vida de las personas (que lo utilizan), sino para atender distintos criterios funcionales de seguridad, de resistencia de materiales, de limpieza, de mantenimiento, etc. Y un caso claro de ello es la arquitectura escolar, en la que no se ha pensado en el desarrollo de los niños”, explica Susana Iñarra, doctora en Arquitectura y profesora en la Universidad Politécnica de Valencia, España.

La especialista destaca, sin embargo, que desde hace algunos años están surgiendo nuevas corrientes arquitectónicas, sobre todo en países anglosajones, para atender este déficit en el diseño escolar.

Entre los cambios se incluye tratar de fomentar la libertad en el movimiento de los niños, adaptar el diseño a la altura visual de los menores e incluir espacios en los que haya contacto con la naturaleza.

Todos estos planes y modificaciones que pueden potenciar el comportamiento de una persona, así como calmar su estrés o ansiedad, surgen gracias a una reciente fusión de la neurociencia y la arquitectura. Algo que comúnmente recibe el nombre de: neuroarquitectura.

“Está disciplina trata de entender cómo el espacio afecta a nuestro cerebro y en consecuencia, a nuestro estado emocional y comportamiento”, añade a BBC Mundo Iñarra, miembro del grupo de investigación Neuroarquitectura del Instituto de Investigación e Innovación en Bioingeniería i3B, de la Universidad Politécnica de Valencia, España”.

Intuición vs. conocimiento

La arquitectura no es solo un conjunto de cuatro paredes, un piso y un techo.

“La arquitectura es una experiencia. O al menos debería serlo”, define Frederick Marks, expresidente y miembro fundador de la Academia de Neurociencia para la Arquitectura de Estados Unidos (Anfa).

“Somos seres emocionales que cada vez que entramos a un espacio, reaccionamos”, describe Marks.

El especialista pone el ejemplo de una catedral de cientos de años de antigüedad con su imponente fachada exterior, su gigantesca altura y su inmensa puerta de ingreso.

Y cuando ingresamos, nuestros sentidos se activan.

Podemos oler un cierto tipo de edad asociada al edificio, escuchar el sonido posiblemente del agua, de gente caminando, tal vez de música.

Experimentamos la luz que atraviesa tanto vidrios transparentes como de colores y se refleja en muchas superficies diferentes. Podemos tocar esas superficies y tener ciertas reacciones.

“Estamos impresionados y abrumados. Todo eso hace la experiencia y queremos alcanzarla para tener un mejor entendimiento de la arquitectura”, detalla Marks a BBC Mundo.

Tanto el ejemplo de la catedral como el de la escuela de mi madre nos ofrecen una experiencia sensorial que puede ser positiva para muchos y negativa para otros.

La catedral fue construida con una intencionalidad de provocar esas emociones indistintamente de la creencia religiosa, aunque, ciertamente, hace cientos de años no había evidencia científica sobre la respuesta del cerebro a la arquitectura.

“Existe una diferencia entre tomar una decisión intuitiva sobre la arquitectura y tener evidencia sólida basada en el conocimiento”, dice Marks.

Por eso “es importante no confundir una intuición en arquitectura, que podría hacer cualquier arquitecto a través de su experiencia y su buen criterio de diseño, con la neuroarquitectura“, asegura, por su parte, Iñarra.

“Esta es una ciencia basada en un estudio riguroso a partir del cual, en casos concretos, medidos y controlados, se pueden llegar a conclusiones para aplicar al diseño”, añade.

Entonces, ¿cuáles son esos estudios rigurosos?, ¿cómo se hacen? y ¿cómo saber qué diseño arquitectónico se necesita para lograr determinadas emociones?

Cómo funciona la neuroarquitectura

Hay espacios que nos agobian porque son muy pequeños y pueden generar determinadas tensiones y otros que sabemos que nos relajan. Esa evidencia es clara y a veces bastante obvia.

Pero el estudio científico que da respuesta a estas reacciones es en realidad un área muy nueva con varias corrientes que las analizan, aunque todas comenzaron en la segunda mitad del siglo pasado.

Uno de los primeros en darse cuenta del efecto de la fusión entre la arquitectura y la neurociencia fue el virólogo estadounidense Jonas Salk (1914-1995), quien desarrolló una de las vacunas contra la poliomielitis.

A mediados de 1950, el científico estaba encerrado en su laboratorio en un sótano con poca luz de la Universidad de Pittsburgh, Pensilvania, estancado en su trabajo.

Decidió tomarse una licencia porque creía que un tiempo fuera de la oficina sería fundamental para pensar.

Viajó a Italia, donde se alojó en un monasterio del siglo XIII, construcción que inmediatamente lo impactó y conmovió.

“Al estar en un paisaje de gran belleza, rodeado de una arquitectura de cientos de años y la capacidad de estar tanto afuera como adentro (del edificio), le hizo cambiar su espíritu emocional”, describe Marks.

“Y le permitió concebir una forma de articular su vacuna de manera diferente a como lo había hecho antes”, añade.

Además de regresar a Estados Unidos con la solución para crear la primera vacuna segura y efectiva contra la poliomielitis, Salk volvió también con la idea de construir un nuevo instituto de investigación que aplicara conceptos que inspiraran la mente.

Así que convocó al arquitecto Louis Kahn para desarrollar y construir en 1960 el Instituto Salk, un centro de investigación de vanguardia con sede en La Jolla, California, considerado un referente de la neuroarquitectura.

Se crearon espacios de laboratorio amplios y sin obstáculos que pudieran adaptarse a las necesidades cambiantes de la ciencia. Los materiales de construcción tenían que ser simples, resistentes, duraderos y lo más libres de mantenimiento posible, detalla la institución en su sitio web.

El instituto está conformado por 29 estructuras. Dos de ellas en forma de espejo, cada una de seis pisos de altura, que miran a un gran patio. Tres pisos albergan laboratorios y los tres niveles superiores brindan acceso a los servicios públicos. También cuenta con un edificio de oficinas con vista al océano Pacífico.

“El lugar invita a la gente a estar afuera y a trabajar adentro. Es muy propicio para esta idea de colaboración que es necesaria entre personas de diferentes disciplinas y conocimientos para que hablen entre sí tanto de forma programada como no programada o improvisada”, describe Marks, que es arquitecto especialista en planificación y diseño en instalaciones de salud y de laboratorio y que colabora como investigador en el Instituto Salk.

A partir de entonces, los estudios sobre neuroarquitectura se fueron desarrollando en varias partes del planeta y los descubrimientos que acompañaron demostraron avances para el bienestar de los seres humanos.

Por ejemplo, el arquitecto sueco Roger Ulrich pudo demostrar en una investigación de ocho años en la década de 1980 que el efecto de una hermosa vista en la habitación de un hospital puede acelerar de recuperación de un paciente después de una cirugía.

“Esto fue un ejemplo de lo que se llama diseño basado en evidencias científicas”, describe la profesora Iñarra.

En la actualidad, el equipo de la investigadora realiza este tipo de experimentos de estudio del cerebro y la arquitectura.

“Lo que nosotros hacemos a través de un análisis muy riguroso es estudiar cuáles son los efectos del espacio en determinados aspectos de las personas. Pueden ser emocionales o comportamentales; cómo las personas se sienten y cómo se van a mover, por ejemplo”, explica.

El paso a paso de los estudios comienza con identificar las emociones que se quieren resaltar en esos espacios.

Y luego le siguen pruebas para determinar cómo las personas pueden responder a esas emociones aplicando determinados diseños que pueden incluir factores como colores, formas y distribución del espacio.

Hay distintas maneras de medir la reacción de las personas desde un nivel neurofisiológico con la actividad cardíaca y el electroencefalograma con la actividad cerebral.

Dependiendo del análisis, pueden utilizar pulseras para medir la sudoración y cuestionarios validados por psicólogos.

“Para realizar estos estudios es muy importante tener aislados los parámetros. Conseguir esto en el espacio real es muy difícil”, señala la profesora.

“Por ejemplo, para estudiar el efecto que tiene un color en la persona habría que tener la misma habitación pintada con un tono idéntico e ir cambiando el color de la pared. Como esto es difícil de modificar en el espacio real, trabajamos a través de realidad virtual”, explica.

Entonces, primero se recrea un ambiente artificial siguiendo ciertos parámetros de diseño en los que se busca generar esas emociones y en un paso posterior se aplica en la vida real.

La investigadora detalla que comenzaron a realizar un estudio en el aula para analizar cómo la combinación de las variables luz, color y forma son capaces de potenciar los procesos cognitivos del alumnado como atención, memoria y concentración.

Una de las conclusiones es que “tanto los resultados psicológicos como neurofisiológicos indicaron que los tonos fríos mejoraron el rendimiento en la atención y la memoria más que los tonos cálidos“, señala Iñarra.

La investigadora advierte que dar recetas generales sobre qué colores ayudarían a una emoción en concreto es incorrecto y no funcionaría.

Los estudios de neuroarquitectura están basados en el análisis del comportamiento de determinados participantes en un espacio en concreto y sus resultados “no se pueden extrapolar a todos los ambientes”, asegura Iñarra.

Pautas generales

El resultado de un estudio de neuroarquitectura en cada espacio y grupo es único, pero hay ciertos parámetros generales que pueden ayudarnos a combatir el estrés y a ser más creativos.

Numerosos estudios revelan que la presencia de naturaleza relaja el estado emocional.

Observar vegetación a través de una ventana y la presencia de plantas en los interiores suele rebajar los niveles de ansiedad y de estrés.

También se demostró en sitios experimentales que los techos altos propiciarían las actividades creativas y artísticas. Mientras que los techos bajos favorecerían la concentración, el trabajo rutinario y la sensación de seguridad para dormir.

Iñarra hace hincapié en que el primer paso en los estudios de neuroarquitectura es identificar la emoción y luego estudiar qué parámetros se necesitan para alcanzarla.

“En una habitación de hospital está claro que el paciente necesita sentir relajación y poder descansar, pero en una sala de lactancia, donde llevamos a cabo otro estudio, encontramos que la emoción más importante era la intimidad, que parece obvio cuando lo pensamos, pero es importante llegar a estas conclusiones a partir de un estudio con unas pautas rigurosas en este ámbito”, describe.

En otro estudio, el equipo analizó la reacción cognitiva-emocional a través de sus registros neurofisiológicos para medir la percepción de “seguridad” del peatón al momento de cruzar en un punto urbano determinado con árboles y sin árboles.

Una de las conclusiones que observaron es que la reducción de vegetación aumentaba la sensación de “seguridad”, aunque esto solo ocurrió durante el día. Por la noche el factor más importante fue la iluminación.

Si bien hay que atender los criterios emocionales de las personas que usarán esos espacios, tampoco hay que olvidar otros aspectos funcionales, higiénicos, de movilidad, etc. que requiere el lugar.

“En un estudio de neonatología vimos que lo que faltaba era la intimidad para que los padres puedan encontrarse solos con sus bebés, entonces introdujimos separaciones entre las diferentes camas sin perjudicar el control visual” necesario en ese ambiente, detalla Iñarra.

“Y en patios escolares estamos trabajando para tratar de re-naturalizarlos, es decir introducir la naturaleza y, sobre todo, medir el efecto concreto que tiene en el rendimiento y en la concentración en la vuelta al aula”, dice.

La pandemia y el futuro

La pandemia de la covid-19 dejó al descubierto que nos ocupamos poco del diseño de nuestro entorno más cercano.

“Se ha hecho evidente que no es suficiente tal y como están diseñadas las viviendas, ya que no se soporta estar tanto tiempo en el mismo espacio sin salida al exterior”, opina Iñarra.

Para la investigadora, es importante entender la importancia del diseño y de invertir en el hogar.

“En países como España, o donde hay un mejor clima, y se vive en el exterior porque tenemos una cultura muy social, las personas han descuidado la calidad de su hábitat en comparación con los países donde hace más frío, donde los hogares están mejor equipados. Esto se ha hecho evidente en la pandemia”, analiza.

“Como tenemos asumido que hay que invertir en la alimentación, hacer ejercicio y mejorar la forma en la que vestimos para sentirnos mejor, también hay que pensar en el hogar. Preocupémonos por la decoración, los materiales y todo lo que podamos hacer para mejorar el lugar donde vivimos”, opina Iñarra.

Por su parte, Marks resalta que los edificios son cada vez más inteligentes y que tenemos que observar cómo nos sentimos con eso y respetar las diferencias.

“Vivimos en un mundo lleno de sensores. Se está generando una gran cantidad de datos sobre cómo nos movemos por los edificios, cómo nos sentimos dentro y cómo el edificio puede reaccionar en función de esas condiciones. Creo que hay una obligación casi forzada en el futuro de entender eso”, advierte.

“No somos tan simples como creíamos. Somos complejos y todos somos diferentes. Entonces necesitamos construir un mundo para ser más complaciente al reaccionar ante esas diferencias“, concluye.

Publicado en BBC Mundo (29 mayo 2021)

https://www.bbc.com/mundo/noticias-56741621

CURSO “ORATORIA Y NEUROCOMUNICACIÓN”

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Conocemos la importancia que tiene saber comunicarse e influir en los demás. Por eso, con este curso de oratoria, podrás desarrollar tus habilidades de comunicación en cualquier ámbito de tu vida. Descubrirás la importancia de la comunicación en la cultura actual, y desarrollarás y potenciarás tus habilidades de expresión y comunicación total y plena desde una perspectiva neurocientífica.
Si deseas más información o una asesoría personalizada, regístrate en el siguiente formulario: https://forms.gle/183MmhaafvsxAJzv9
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LAS FUNCIONES EJECUTIVAS DEL CEREBRO

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El Instituto de Neuroeducación para el Liderazgo ofrece a la comunidad educativa nacional y latinoamericana el Proyecto “Neuroedúcate” para la difusión en línea de las neurociencias y hacia un mayor conocimiento del cerebro.

En este segundo mes presentamos las funciones ejecutivas del cerebro: actividades cognitivas con las que proyectamos información y emociones hacia el futuro mediante la anticipación, planeamiento y ejecución de acciones autorreguladas, organizadas y realizadas de manera deliberada. Son las que han determinado nuestra superioridad evolutiva.

Descarga las imágenes y úsalas en tu experiencia educativa.

AISLAMIENTO Y EDUCACIÓN FÍSICA

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¡Este lunes te traemos un nuevo #NEURO-EDÚCATE!
Continuamos desarrollando el tema de cómo el aislamiento afecta a nuestra vida cotidiana. En esta ocasión relacionándolo al tema de la salud física.
El aislamiento prolongado afecta nuestro GPS cerebral y nuestra salud; por ello, es recomendable tener una rutina diaria y realizar ejercicio físico.
¡Sigan atentos y atentas a nuestras redes sociales para seguir conociendo sobre otros temas importantes en nuestras vidas!

COVID-19, SALUD MENTAL Y OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE

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¿Sabía usted que la salud mental ni siquiera figura en el texto de los Objetivos de Desarrollo del Milenio que aprobó la Organización de las Naciones Unidas para alcanzarlos el 2015?

¿Sabía usted que si uno revisa hoy los portales web de la ONU o de la OMS todavía se refieren a la salud mental como problemática individual o de las profesiones o actividades de mayor exposición al Covid-19?

Al revisar la página web de la Organización de las Naciones Unidas y ver los artículos recientes de su Secretario General actual, António Guterres, se habla profusamente del Covid-19, pero poquísimo de salud mental. El último del 11/03/2021 pide declarar a las vacunas “un bien público mundial”. En su declaración del 15/01/2021, Guterres apela a la solidaridad global y contra el “vacunacionalismo”. En la del 06/10/2020, aboga por la cobertura sanitaria universal y robustecer los sistemas de salud pública. Y en la del 29/09/2020, la más cercana de sus alocuciones a la temática de la salud mental por su título “No debemos perder nunca de vista todas y cada una de las vidas individuales”, ni una palabra de salud mental.

Veamos por ejemplo la página web de la Organización Mundial de la Salud al 21 de mayo de 2021: “La OMS, junto con sus socios, está brindando orientación y asesoramiento durante la pandemia de COVID-19 para los trabajadores de la salud, los administradores de los establecimientos de salud, las personas que cuidan a los niños, los adultos mayores, las personas en aislamiento y los miembros del público en general, para ayudarnos cuidar nuestra salud mental.” Se sigue con el marco conceptual de la salud mental como un problema casi personal.

Recién en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, Objetivo 3. Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades, en el punto 3.4. se dice “Para 2030, reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles mediante la prevención y el tratamiento y promover la salud mental y el bienestar” (p. 18).

Particularmente interesante es el material “El nuevo futuro de la salud” (Ver: https://sdgs.undp.org/2020-health/es/index.html). En su Capítulo 3, tiene un acápite gráfico con el título “Salud Mental”, que dice textualmente lo siguiente: “Vivimos en un mundo con una pérdida masiva de ingresos generalizada e incertidumbre sobre el futuro. Los primeros informes sugieren que aumentarán la soledad, el estrés, la depresión, la ansiedad, el consumo nocivo de alcohol, las drogas, las autolesiones, el suicidio, especialmente entre los trabajadores sanitarios de primera línea”. Huelgan comentarios.

¿Acaso no es imperativo un inmediato cambio de enfoque sobre la salud mental? Sabemos que es enorme la resistencia humana a reconocer la salud mental como un problema social (ahora universal). Pero es urgente que entendamos su doble naturaleza: es una afección al individuo y es una afección social que debe ser afrontada por los Estados, por las empresas, por todos los actores institucionales y organizacionales, y no sólo por las personas y a lo máximo, sus familias.

Es indispensable que la salud mental sea considerada una política pública de Estado, nacional y multisectorial, que se luche frontalmente contra su estigmatización. Se requiere que los medios de comunicación sean factores proactivos y positivos para la divulgación de la Psicología y las Neurociencias, en vez de ser cajas de resonancia de estereotipos negativos y discriminatorios.

El Covid-19 tendrá efectos duraderos en nuestra salud mental, en especial de niños y jóvenes. Gobiernos, empresas y personas jurídicas deben usar su “cerebro corporativo” para cooperar en su solución.

En suma, sí es necesario un inmediato cambio de enfoque, de paradigma. Es momento que la Organización de las Naciones Unidas declare a la pandemia del Covid-19 como un riesgo a la salud mental de la humanidad a nivel global. Ya es tiempo que la salud mental sea un tema prioritario para los organismos internacionales. La oportunidad es ahora.

NUESTROS MIEDOS… NEUROCIENCIA EN TIEMPOS DE PANDEMIA

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Son tiempos difíciles. Tiempos de Bicentenario en que el miedo es inevitable. Ahora hay miedo a la pandemia, miedo a estar sin ingresos y miedo a la política.

El miedo al Covid-19 es el miedo a la muerte, que la vemos más cerca que nunca llevándose familiares y amigos, y dejando tantos huérfanos.

El miedo a no tener ingresos es el miedo al hambre, a no proveer a los nuestros: es un miedo enorme porque como el primero refiere a nuestra existencia.

El miedo a la política es el miedo al futuro incierto, y que desde las dos esquinas se relata de la forma más brutal, a la vena: “vienen los comunistas” o “llega al poder una organización criminal”.

No son los únicos: hay miedo a que nos roben y hasta miedo a salir de casa. Es un cóctel explosivo contra nuestra salud mental.

El miedo tiene efectos directos en nuestro comportamiento aunque a nivel consciente creamos no tenerlo. Nuestro miedo también es rápidamente captado por nuestro entorno inmediato. De modo que a los niños y jóvenes, que aún no saben procesar esa emoción pero la perciben, les puede afectar más que a los adultos.

El miedo en nuestra especie opera igual que para cualquier otra: asegura nuestra supervivencia. El miedo es una reacción biológica frente a todo aquello que ponga en peligro nuestra vida o modo de vivir, y se expresa de tres maneras: huimos, luchamos o nos paralizamos.

El miedo es parte de nuestro kit neurológico de supervivencia. Activa la producción de cortisol y adrenalina y nos pone alertas para responder a la amenaza. En ese sentido, tiene un rol positivo de preservación para una situación de riesgo temporal, pasajero; luego el cuerpo y la mente vuelven a la normalidad.

¿Qué pasa cuando el miedo se prolonga? Sus efectos pueden ser devastadores y agotadores, tanto física como emocionalmente. Según cada personalidad, la reacción (huir, luchar o paralizarnos) será diferente en cada individuo, pero puede afectarnos en forma significativa.

Primero, puede gatillar depresión, impotencia, frustración, ira, violencia o alguna otra afectación a la personalidad. Segundo, nos impide pensar con calma y juicio, pues el miedo desactiva el control inhibitorio de los impulsos y emociones. Y tercero, nos hace muy vulnerables a todo mensaje que nos parezca confirmar nuestros temores y/o darnos una solución a ese miedo.

Segundo, ¿se puede enfrentar esos miedos? Absolutamente sí. El cerebro humano tiene un arsenal de herramientas. Y las Neurociencias pueden ilustrarnos cómo actuar.

Una primera herramienta que tenemos se llama sistema reticular activador, una parte en nuestro cerebro que se encarga de focalizar nuestra atención. Es decir, conscientemente podemos dirigir nuestra atención a pensar y hacer aquello que nos permita superar ese temor. Por mínimo que sea o que pienses que puedan ser sus efectos, enfócate en hacer algo para dejar atrás ese miedo.

Si por ejemplo quieres evitar el contagio del virus, enfócate en las medidas de protección personal que debes seguir tú y tu familia. Si quieres obtener ingresos, debes enfocarte en las decisiones y acciones que consideres te pueden proporcionar esos recursos vitales. Y si es la política, enfócate en definir cómo quisieras que sea la situación desde tu perspectiva y realiza alguna pequeña acción para lograrlo. Enfocar tu atención hacia un objetivo es una poderosa herramienta para superar el miedo.

Una segunda herramienta se llama función cognitiva superior. Y es que no basta enfocarse, se necesita dirigir nuestra atención a algo positivo. No busques o te alimentes del pensamiento anti, sino del pensamiento pro. Define tus pros y actúa en consecuencia. Recuerda que somos energía y materia. Nuestra energía personal puede ser más potente que el recipiente material que es nuestro cuerpo. Por tanto, enfocarnos hacia una acción positiva será una fuente de energía personal y social. ¿Qué parte del cerebro nos genera esa herramienta? La corteza prefrontal, con sus redes sinápticas encargadas de las funciones cognitivas de planificación y toma de decisiones.

La tercera herramienta es la oxitocina, un neurotransmisor encargado de la socialización. Se le llama también la hormona del apego. No basta enfocar tu atención hacia pensamientos positivos que puedas realizar. Necesitas además conectar tu propia energía con otras similares. Compartiendo con otros tus ideas y juntos llevarlas a cabo harás que cambie no solo tu mundo personal sino el mundo que hoy parece hundirse en el caos o la polarización extrema.

En resumen, ¿qué debemos hacer?

  1. Enfocar nuestra mente en acciones positivas.
  2. Únete con aquéllos que piensan como tú, no para atacar a otros, sino para hacer realidad lo que anhelas.
  3. Explica a los niños y jóvenes la situación. Jamás se te ocurra creer que ellos no se dan cuenta. Lo hacen pero no lo entienden. Es mejor que sea por tu propia versión.
  4. Respeta las opiniones ajenas pero tienes todo el derecho de ofrecer las tuyas: de expresarlas, no de imponerlas.
  5. Despierta tus energías latentes, visualiza tus fortalezas, replantea tu perspectiva de las cosas y encamina tu vida hacia metas trascendentes a partir de pequeños logros continuos.

AISLAMIENTO, DEPRESIÓN Y ESTRÉS

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En el #NEURO-EDÚCATE del día de hoy, te traemos diversos temas que deberías conocer acerca de cómo nos afecta el aislamiento a nuestra vida diaria.
Dos de estas consecuencias son el estrés y la depresión, afecciones frecuentes en la humanidad. Existen diversas actividades que se pueden realizar de forma individual o familiar para reducir el estrés y prevenir problemas de depresión. Visítanos en https://neuroeducacion.pe

AISLAMIENTO Y SALUD MENTAL

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En nuestro primer Neuro-Edúcate, les comentamos que en el Perú, 33% de niños y adolescentes tiene problemas de salud mental asociados a la pandemia.
Nuestro cerebro está diseñado para interactuar con otras personas. Por ello, el aislamiento puede afectar nuestras emociones.
En el INL reconocemos las implicancias que tiene el aislamiento en nuestras vidas. Por ello, con el primer NEURO-EDÚCATE queremos que conozcas más sobre este tema. ¡Sigan atentos y atentas a nuestras redes sociales para seguir conociendo sobre otros temas importantes en nuestras vidas!
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