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Artículos con la etiqueta calle


viernes, junio 20, 2008




Plateado, estático, concentrado, así tiene que mantenerse hasta por seis horas Ricardo Quispe que practica la pantomima de la relajación, una manifestación artística en la cual se desarrolla el trabajo gestual y la estabilidad del cuerpo.

Ricky –como prefiere que lo llamen- lleva dos años trabajando como estatua humana. Confiesa que no es un experto y que admira mucho a sus compañeros artistas que tienen mucho más tiempo y estudios sobre esta forma de expresión corporal como Robotín, nombre artístico de Alan Castillo y Jorge Gamarra que tiene más de diez años de experiencia en el arte de la pantomima estática, y que, gracias a su talento, llegó a viajar a Canadá en 1993.

Ricky en Plaza Lima Sur http://marinaacuario.hi5.com
Un amigo le enseñó la disciplina de esta actividad, la que desarrolló en unos talleres de la Escuela de Bellas Artes, posteriormente.

“Tenemos la misma experiencia callejera”, afirma Robotín. Reconoce que la pantomima se debe perfeccionar como técnica en una escuela como la de Trujillo donde reside actualmente. Desde allí aconseja a su amigo Ricky para llevar más cursos porque “un artista no sólo es una estatua humana sino una persona que puede caracterizar muchos personajes sin problema alguno.”

No obstante, Ricardo es un artista como define la Ley peruana N° 28131 del Artista Intérprete y Ejecutante a “toda persona natural que representa o realiza una obra artística, con texto o sin él, utilizando su cuerpo o habilidades, con o sin instrumentos (y) se exhibe (ante) el público, resultando una interpretación y/o una ejecución que puede ser difundida por cualquier medio de comunicación o fijada en soporte armado, creado o por crearse.”

Ricky es muy expresivo. Agita constantemente sus manos que todavía tienen un poco de pintura plateada. Siendo estatua, no puede moverse como siempre lo hace porque al interpretar a un robot tiene que gestualizar y sonar como uno.

Robotín, con quien Ricky ha trabajado en Trujillo, asegura que a veces es algo tímido pero cuando se llena de valentía puede ser muy coqueto con las chicas.

“Al ser una estatua puedes estar cerca de todas las personas, las sorprendes y creas sonrisas”, declara Ricky. Por eso, el pito que usa le ayuda a captar la atención de las personas, las hace voltear y preguntarse por dónde viene ese sonido hasta que terminan guiando su mirada a un joven de 24 años totalmente plateado, preparado hasta para la guerra, porque el principal personaje que interpreta Ricky es un robot, un soldado del futuro.

El soldado plateado ha estado en la inauguración del año chino, ha dado la bienvenida en quinceañeros y matrimonios, ha acompañado a soplar velitas en cumpleaños infantiles y pretende llegar mucho más lejos.

Alan Castillo empezó trabajando con Ricky “hace casi dos años en Metro de Los Olivos”, reconoce de su amigo las “ganas de aprender y de diferenciarse de los demás”.

“Todo entra por los ojos”, expresa Ricardo. La calidad del trabajo y el vestuario es lo “que marca la diferencia de una estatua a otra” y es lo que impresiona a la audiencia.




El público es diverso, hay gente que valora lo que hace y otros que se burlan, tocan, estorban, manosean. No consideran que estar parados por horas en un poyo de madera de cincuenta centímetros de alto exige estar concentrado, seguir una disciplina.

Le parece importante el humor, siempre trata de jugar con el público, si un niño se acerca tímidamente, le da la mano y le regala un papelito con un mensaje de agradecimiento.

Ricky en la calle http://marinaacuario.hi5.com
Sabe que la gente evalúa su trabajo que lo mira, por lo tanto, siempre trata de hacer sus movimientos con precisión y mantener la concentración a pesar de que muchas veces el traje coloreado con pintura plateada le pica la piel.
Ricardo no piensa tener niños, pero disfruta mucho con hijos ajenos. Y aunque estos lo molesten en sus performances, no les dice nada, ni tampoco puede, porque es una estatua. Sólo cuando alguien le coloca una moneda en su alcancía de lata, el soldado plateado vuelve a la vida.

Plaza Lima Sur, centro comercial en Chorrillos, se ha convertido en el principal lugar de trabajo de Ricardo durante los fines de semana. En un día de full trabajo –en un horario de 11 a.m. a 9 p.m.- puede ganar hasta cien nuevos soles.

Ricardo, como todo artista peruano, tiene dificultades para sobrevivir de un fin de semana. No sólo trabaja los sábados y domingos, también participa en distintos tipos de eventos diariamente. Ricky “es muy trabajador y apoya a su familia económicamente”, confirma Robotín.

Su hermano de 19 años también es artista como él y a su padre le interesa la pintura en aerosol. Tiene una hermana y dos de sobrinitos a quienes adora. Siendo parte de su familia artistas, facilita que sea apoyado por todos.

En el Perú, la condición de los artistas muchas veces se ve limitada por las pocas oportunidades que tienen, aunque haya una “día del artista”, una Ley del Artista y normas que den prioridad a la seguridad de estos al ser contratados –que no son respetadas por los empleadores.

Asimismo, el trabajo en la calle tiene ciertas dificultades. Si uno pretende realizar una actividad en la vía pública para no ser confundido como un vendedor ambulante y, por lo tanto, no ser acosado por los municipales, hay que solicitar un permiso.

Ricky ha sacado varios que le han permitido desempeñarse por un tiempo en la calle: “Todo Larco era mío” asegura, cuando trabajó para la Casa de la Cultura en Miraflores durante una semana y aunque al tercer día ya sentía agotamiento, él continuó. No practica deporte, aunque señala que lo hacía y que ello le daba más resistencia.

La “estatua urbana” como él la nombra también viene con ‘trampa’. Esto permite entender por qué la gente llega a desconfiar y dudar del trabajo de un artista cuando algunas personas pintan su rostro de algún color, su ropa de otro, y sobre un banco de madera se quedan unos minutos quietos para simular ser una estatua. Esto “hace perder el arte” como afirma Ricardo. De igual forma, Alan cree que “hay muchos casos de aficionados que, por querer ganar unas cuantas monedas, despilfarran el trabajo del verdadero artista sin saber ni si quiera como se llama el arte que están practicando.”

Ricky tiene en cuenta que su trabajo depende mucho de los contactos que haga, de la gente que lo conozca y pase la voz a otras personas, por tal razón, trata de meterse en todo. Es miembro del grupo teatral Sol y Luna, el cual acoge a varios artistas que se trabajan como mimos, estatuas o zanqueros. Cuando necesita compañeros que lo acompañen a algún evento, solicita ayuda a sus amigos.

Ha utilizado la Internet para promocionar su trabajo, tiene su Hi5 donde publica las fotos de los eventos en los que ha participado. Además, viaja por su cuenta a celebraciones tradicionales en diversas provincias donde también debe pedir permisos. Ricky trabaja la mayor cantidad de horas posibles en el día central de la festividad. Y, por suerte no ha tenido problemas, sin embargo, ha sido testigo de alborotos en los que sus amigos se han involucrado por la negativa de las autoridades al prohibirles trabajar en la calle.

Por ello, prefiere contactar directamente con una empresa porque se le presentan menos problemas y gana más dinero. En un evento, puede ganar 70 nuevos soles por hora y esto puede variar si es de lunes a viernes o en fin de semana, obviamente el pago aumenta si la actividad se realiza en sábado o domingo.

Antes de ser plateado era negro de la grasa de carros que ensuciaba su ropa al desempeñarse como mecánico, aprendió a manejar desde los 12 años, a los 14 mató un perrito y, luego, casi choca un Alfa Romeo.

Ricky “tiene la mente positiva para no estancarse en salir adelante como artista y como persona”, asegura Robotín. Además, planea viajar a Argentina, seguir siendo estatua un par de años más y estudiar como su amigo del alma Alan Castillo le ha sugerido para crecer en el arte teatral.