
Entre las versiones castellanas con las que contamos y que probablemente circulan en ediciones tan descuidadas donde apenas si se hace alusión a Oscar Wilde como autor de “El príncipe feliz” destaca la versión de los traductores Julio Gómez de la Serna y E.P. Garduño. Julio Gómez de la Serna en especial, tradujo las piezas de teatro más logradas de Wilde, como Lady Windermere’s Fan, The Importance of Being Earnest y A Woman of No Importance; su trabajo con Garduño se limitó más bien a los relatos infantiles. La leyenda cuenta que incluso el precoz Jorge Luis Borges, con tan sólo nueve años, publicó en el diario “El País” de Buenos Aires una versión castellana de The Happy Prince, pero aún si esto resulta de lo más interesante, no es motivo de la nota de hoy, pues como todo lo que se desprenda de la ominosa figura de Borges, merece reflexión aparte.








