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18 may '10-22:13
2. Entrevista a un migrante

Nombre:Zoila Clementina Ramirez Fonseca
Edad: 90
Lugar de Nacimiento: Supe Pueblo, Barranca, Lima
Lugar de Nacimiento de los Padres: Madre: Supe, Padre: Chancay
Estado civil: Soltera
Familia con la que vive: Hija, Llerno, Nietos (3) y Bisnietos(6)
Nivel educativo: Secundaria
Ocupación: Sesante de la Municipalidad de Barranco con el grado de Funcionaria 2

"Nací en el distrito de Supe y viví ahí hasta los 10 años, luego viví por 3 años en Huacho, de ahí nos vinimos a vivir a Lima con mi mamá y mis hermanos, en marzo del año 1934. Mi familia por parte de madre era bastante grande, conocí a mis tíos abuelos y a mi abuelo; por parte de padre yo no he conocido a mi familia porque nunca viví en Chancay.
Mi padre era notario de la ciudad de Chancay y mi familia por parte de mamá se dedicaba a la agricultura. Con la familia de mi madre siempre fuí muy unida, ellos fueron mi modelo, tengo recuerdos muy gratos con ellos. Mi familia siempre se dedicó a la agricultura, incluso después de que nosotros nos fuimos de Supe. Las casas en las que vivíamos eran casi todas de mi madre.

Nosotros nos mudamos a Lima cuando yo iba a cumplir 14 años, porque mi mamá quería que estudiáramos (mis hermanos y yo), yo quería ser una abogada reconocida, pero cuando mi papá se murió tuvimos que valernos por nosotros mismos, mi mamá tenía sus rentas, y de eso vivíamos cuando íbamos al colegio. Siempre viví muy cerca de mi familia, asi que nunca nos independizamos completamente.

Cuando recién vine a Lima a vivir en Lince lo que más me impresionó fue el Zoológico que estaba en lo que es ahora el Parque de Lima, también me impresionó ver a los presidentes de la república en las actuaciones y las carreras de gala en Santa Beatríz, lo que es hoy el Campo de Marte, verlos pasar en las carrosas; no sé si llegué a ver a Leguía, no recuerdo bien, y también a Sanchez Cerro (...).

A mí, Lima no me gusto nada, porque yo estaba acostumbrada a vivir en una casa grande, con jardines y visitar las chacras con mi tíos, recuerdo que mis tías me engreían mucho porque era la única pequeñita y me engreían mucho, me daban dulces; recuerdo que en la fiesta patronal reventaban unos castillos con fuegos artificiales y yo me asustaba mucho, asi que me escondía debajo de las faldas de mi mamita Valentina (tía abuela) para que no me calleran las chispas (...)

Pasar de eso, a vivir en una casa con habitaciones contadas en la ciudad fue una situación muy dificil (...) hasta ahora pienso que no debí haber salido de mi tierra.

En cuestiones domésticas, bueno, cada cual debía hacer lo suyo; no era como en Supe, que teníamos servidumbre para eso, ahora cada cual debía hacerse sus cosas. Los pocos familiares que teníamos en Lima los visitabamos poco, no como allá, que veíamos a la familia todo el tiempo, teníamos que adaptarnos a la vida de ciudad, que a pesar de que no era la ciudad de hoy día, no era como mi tierra pues, pero no podía regresar, porque no había oportunidad económica allá, si hubiera podido trabajar seguro yo me regresaba, yo soy supana de corazón, de Supe pueblo, porque hay supe puerto y supe pueblo.
Lima ya no es lo que era, yo, en mis primeros años de trabajo, casi a los 16 años, trabajé en la Botica Francesa, ubicada en el Jirón de la Unión,en el Centro de Lima y los desfiles militares eran el la plaza de armas, los presidentes iban al congreso en sus calezas sin mayor seguridad, no como ahora, además, antes se podía viajar en ómnibus, podías ir con sombrero, guantes y cartera, no como ahora que te apretujan y te empujan para todos lados. También debe ser porque no había tanta gente supongo, eso es parte de un pasado al que la tecnología, la modernidad y el avance a dejado atrás muy rapidamente y al que solo se puede añorar pero al que no se puede regresar.

Yo sigo visitando mi pueblo, a ver a una familiar que tengo allá, porque mira, yo tengo 90 años y no hay muchos de mis parientes vivos que sigan en Supe; voy para la fiesta de Santa María Magdalena, que es el 22 de Julio, pero que los agricultores lo celebra por segunda vez el último domingo de Agosto, voy con mi familia, pero ya no podría irme a vivir allá definitivamente, aunque quiero que me entierren allá, mi vida esta hecha en Lima, ahí está mi familia y mis amigo; no puedo irme. Lo único que ya no me gusta de Supe es que hay gente nueva, que no es de ahí, y que se comporta de manera... inadecuada, pero igual, yo siempre le enseñé a mi familia a querer a Supe y los he llevado a visitar mi pueblo."

En esta entrevista podemos observar lo difícil que es el proceso de adaptación de una vida de pueblo a una vida más cosmopolita, la entrevistada se aferra a sus raíces, pero a la vez tiene que alienarse hasta cierto punto para poder adaptarse a la ciudad que la recibe y acceder a las oportunidades que esta le ofrece. Podemos ver que a pesar de todos los años, ella no se aleja de sus raíces y trata de inculcarcelas a sus familiares como propias. Sumado a este desagrado por el cambio del campo a la cuidad, está el desagrado aun mayor por la ciudad moderna: es como si la Lima antigua y su pueblo natal son parte de su identidad y la conforman como lo que es, pero a la Lima moderna no la entiende, siente que todo le pasa muy rápido, muy agresivo, siente que la modernidad hizo de su ciudad otra ciudad, desordenada y caótica. Para entender esta diferencia hay que imaginarse una Lima de comienzos de siglo, monocéntrica y aristocrática, en la que sucedía todo y era más fácil acceder a todo, además era más segura y tenía menos gente. Esta idealización de la Lima antigua a la que se le superpone la vorágine de la modernidad a la que una persona de esa edad y además que proviene de un pueblo pequeño y tranquilo, es totalmente extraña y abrumadora.

En sintesis; los temas mas saltantes de esta entrevista estan relacionados con el difícil proceso de adaptación de los migrantes de un pueblo (por más cercano que éste se encuentre a la ciudad), relación de las costumbres con el mantener una identidad propia, pero a la vez tomar aspectos de la ciudad que recibe para adaptarse y mimetizarse con el resto de la gente; la diferencia entre la Lima antigua y la Lima moderna, como ciudad de un solo centro o de varios de ellos, como ciudad segura o insegura, como ciudad familiar o cosmopolita y el desagrado y la desconfianza que tienen los migrantes más antiguos hacia la modernidad velóz y desordenada por la que atraviesa la Lima moderna.

Díaz Muguruza, Sharon Betty - 20077161
Diaz Pajuelo, Walter Renato - 20091390
Niño De Guzmán Castillo, Ursula Natalie - 20081016
Prado Cáceres, Karen Elizabeth - 20088275

23 abr '10-18:38
Uso del espacio público plaza distrital central: Manco Cápac

Este es el primer ejercicio etnográfico que realizamos Nicolás Bernos, Fabio Donayre, Wenwei Jiang y Daniel Romero. A lo largo de este ciclo, compararemos si la gente le da usos distintos a las plazas principales de acuerdo a la zona socio-económica que se establece o si es solo una diferencia de forma.

Ubicación
Ubicación de la Plaza Manco Cápac
Google Earth

La zona, definitivamente, no es recóndita. La Vía Expresa (próxima a ser la vía principal Metropolitano) queda a tres cuadras. La Municipalidad de La Victoria y la Parroquia Nuestra Señora de las Victorias están alrededor de la plaza. Distribución común no solo en Lima, sino también al interior del país. Este modelo de centro es herencia española.


El diseño
Distribución de las aglomeraciones de gente
Figura 1: los "circuloides" representan aglomeración de gente.
Google Earth

Como ya mencionamos, Manco Cápac es la plaza principal del popular distrito de La Victoria. El diseño de la plaza se asemeja al de la Plaza de Armas: entradas en cada esquina y en los laterales y un monumento central. La particularidad de la plaza Manco Cápac es que en 2 de sus entradas laterales hay unos espacios diferentes. El de la izquierda es una pileta con unas bancas a su alrededor. El de la derecha es una especie de plantación descuidada. Las 8 zonas de pasto están cercadas. Las rejas no son altas. Miden, aproximadamente, 60 centímetros.
El perímetro tiene un desnivel que es utilizado como asiento, cuyo uso profundizaremos más adelante.
El monumento central, una estatua de Manco Cápac donada por el gobierno nipón, no está restringido de ninguna manera. Existe libertad para sentarse en la escalinata. Quizá esta libertad permitió que la placa estuviera ausente.
A los alrededores no escaseaba el transporte público ni los taxis a pesar de ser domingo. 28 de Julio, Bauzate y Meza, Iquitos y Manco Cápac soportaban la lucha diaria por ganar pasajeros. A pesar de ello, existía un alto grado de tranquilidad dentro de la plaza.
Transporte público y pileta



La gente
Describamos primero la distribución de la gente. Podríamos hablar de dos patrones. En la periferia se ubican personas que aparentan unos 50 años de edad o más. La gran mayoría lee tabloides. Estos personajes eligen estos lugares por dos razones fundamentales: porque en el centro "hay pocas bancas" y "hay mucho sol". Y no mienten. Si vemos la concentración de gente de la figura, el único lugar de la periferia -que, por cierto, está más descuidada que el centro de la plaza-, donde no existía un agrupamiento fue a la derecha (fig. 1), donde no existen árboles.

Respecto a las bancas es cierto que no abundan pero, generalmente, quedaba un sitio libre en algunas en el centro de estas. Lo cual no le importaba a otras personas que se sentaban entre desconocidos.

Nosotros inferimos que el gusto por estar solos mientras leen su periódico, aunque se sienten cerca de otras personas que hace lo mismo, era una razón más. Lo que se complementaría con el llamado "efecto de borde":

La explicación obvia de esta popularidad de las zonas de borde es que situarse en el borde de un espacio ofrece las mejores oportunidades para contemplarlo [...] Situarse en el borde de un bosque o una fachada ayuda al individuo o al grupo a guardar las distancias con los demás.
En el borde [...] estamos menos expuestos que si estamos en mitad de un espacio: no estorbamos a nadie ni a nada; podemos ver, pero no se nos ve demasiado, y el territorio personal queda reducido a un semicírculo delante de cada individuo. (Gehl 2006: 163)

Efecto borde


En el centro había una mayor proporción de grupos que interactuaban entre ellos. Se vio parejas, familias con niños que jugaban con triciclos o carritos, grupos de amigos que disfrutaban del parque o lo usaban como lugar de encuentro para luego dirigirse a otro lado.

Los que no querían sentarse en la periferia y no encontraban bancas, tenían un último recurso. A lo largo de los caminos, hay unos cilindros (al parecer antiguas bases del alumbrado público) que se pueden improvisar como asientos. Lo usan individuos y parejas. Este tipo de asiento es lo que Jan Gehl llama "asientos secundarios", a diferencia de las bancas que serían los "asientos primarios"(2006: 173-175)
Uso de asientos secundarios

Existe comercio ambulatorio. Venden gelatinas y marcianos "para levantar el muerto". Los ambulantes buscan sus clientes sin ser excesivamente insistentes.

Una última característica es que la gente come en el parque. Pero no nos referimos a un paquete de galletas, por ejemplo. Vimos dos casos. El primero, una señora y unos niños "picaban" de un taper que acompañaban con botellas de Cifrut. El segundo caso, una pareja de mediaba edad tomaba yogurt en vasos descartables.

Por otro lado, la seguridad se plasmada en dos efectivos del Serenazgo municipal, que rondaban constantemente en bicicletas, con pitos, y macanas amarradas a su cintura. El servicio de limpieza pública fue visible durante un tiempo.Seguridad constante

Tiempo
Empezamos a observar a las 12m. En un primer momento, atisbamos todas las bancas prácticamente llenas. Conforme pasó el tiempo, la gente de algunas bancas rotaba y otras se empezaban a vaciar otras. Tuvimos una hipótesis. La Misa acaba a la 1pm, y pensamos que la gente iba a ir hacia la Plaza en masa. No fue así. Fueron poquísimos los que fueron hacia la Plaza. Y no fueron a sentarse, solo pasaron por ella. Nuestra teoría es que la hora de almorzar provocó aquello.

Entrevistas
Lo que queríamos saber en primera instancia era por qué la gente iba a dicha plaza y, en segundo lugar, qué pensaban del enrejado a las áreas verdes.

Un primer entrevistado fue un señor de unos 70 años. Él vive lejos, pero va para pasear. Pasa en promedio unas dos horas en el parque y suele ir los domingos. Aunque en un primer momento dijo que las rejas del pasto no le gustaban, al decirse que podían persuadir a gente a pisar y malograr el área verde, afirmó que eran necesarias.

Un segundo entrevistado fue también un señor de la tercera edad. Su frecuencia en el parque no es muy alta. "Vengo a veces", dijo. Él nos informó que la totalidad del parque fue cerrado alguna vez y prueba de ello son las marcas, en una de las esquinas, de unos "rieles" por los que giraban al abrirse y cerrarse las puertas de metal. La razón que nos proporcionó fue que la plaza Manco Cápac solía ser el lugar de captación del servicio de meretrices. En sus palabras: "Antes este parque era la zona de las meretrices. Era el lugar de referencia. Por ello, ahora hay vigilancia constante". La conversación del uso del espacio público se desvió un poco, desembocando en las acciones de los alcaldes de La Victoria por querer lucir sus obras en la plaza ("siempre hacen algo"). Además, mencionó que, Miraflores, a pesar de su cuidado por las áreas verdes que se ve hoy en día, "antes era más bonito".
Respecto al enrejado del pasto, igual que el anterior entrevistado, adujo que eran necesarias para que las malogren, "aunque igual se meten". Fue interesante esta observación, pues volteamos a mirar alrededor, y comprobamos que había ciertas entradas hacia las áreas verdes, propiamente dichas (habían roto las rejas).

En una tercera entrevista conversamos con un grupo de tres amigas, provenientes de distintas zonas de la ciudad. Ellas usan esta plaza como lugar de encuentro para luego trasladarse a otro lugar no especificado a comer, que no se encontraba en la cercanía. Resulta interesante el hecho de que la frecuencia de sus visitas sea variada entre las tres: una iba con cierta regularidad; otra, muy de vez en cuando; la última, en muy rara ocasión. En cuanto a las razones por la cuales acudían a este sitio, afirmaron que era porque "es bonito y tranquilo", lo cual contrastaría con lo dicho por los siguientes entrevistados.

También intercambiamos palabras con una pareja de adultos (aproximadamente 40 años). Ellos viven en el distrito del Rímac y vienen a este parque ocasionalmente debido a que les permite cambiar de ambiente y relajarse. Luego de descansar en el parque, se dirigirían a almorzar en un restaurante cercano. Cuando les preguntó sobre el enrejado de los jardines, mostraron una actitud positiva, pues esto ayudaba a conservarlos. Notamos que solamente el hombre respondía, mientras que la mujer se limitaba a reafirmar lo dicho mediante gestos y risas.

Por otro lado, hablamos con una señora y sus dos hijas: una de 14 y otra de 9, cuyo cabello estaba siendo acicalado por su madre ("sacándole las pulgas", nos dijo). Ellas viven a la vuelta de la plaza; sin embargo, no suelen frecuentarlo, debido a que no lo consideran seguro y no hay ninguna atracción. Nos informaron acerca de la presencia de "gente de mal vivir" (prostitutas, indigentes) hasta hace poco tiempo. Además, a la madre le preocupaba que observaran indebidamente a su hija de 14 años, aunque suelen usar el parque como lugar de paso para acudir a la misa de las 10.

Por último, entrevistamos a otra señora en compañía de su hija adolescente y su hijo de, aparentemente, 4 años. Esta familia vive en Campoy, en el distrito de San Juan de Lurigancho. Relativamente cerca a su domicilio se encuentra el Parque Zonal Huiracocha, al cual no iban por encontrarse este colmado de gente los domingos. Prefieren la Plaza Manco Cápac, pues es ahí donde pueden estar tranquilos. No obstante, la asiduidad de sus visitas es muy baja. Respecto a las rejas, consideraban adecuada esta medida, ya que así se evitaba el deterioro del césped. Luego de concluir la entrevista, y pasados ya varios minutos; presenciamos como ellos, contradiciendo sus palabras, traspasaron el cerco para sentarse sobre el pasto.

Familia y enrejado


Bibliografía
GEHL, Jan
2006 La humanización del espacio urbano. Traducción: María Valcarce. Barcelona: Reverté