Skip to main content.
Cualquier parecido con la realidad es demasiada coincidencia


Me pregunto si existe en el fondo una búsqueda por sentirse comprendido dentro de la incomprensión. Hoy me sentí extremadamente cuestionada, al punto que no supe si era realmente yo la dueña de éste blog. ¿Realmente quién es la dueña de estas palabras? ¿Soy yo o es el pequeño monstruo que creé en un momento de irrealidad?

Hoy me interrogaron y me sentí invadida. Mi pequeño personaje se va deshaciendo mientras va apareciendo una orquidea escondida que no supo ver la luz. En estos momentos puedo internarme fehacientemente en mí misma y preguntarme quién es el ser en el que me he convertido, si realmente ésto fue autoría mía o fuí tan solo producto de las circunstancias.

¿Quién soy realmente? Sé que no soy la que todos ven, ni la que pretendo aparentar. Pero, ¿Es que realmente aparento? Nunca he sabido a ciencia cierta responder a esta pregunta, porque sólo he sabido ser de la forma como se me presenta la vida, a punto tal que a veces ella me ha tratado como una pieza de ajedrez.

Detesto los momentos en los que no te queda nada más que callar, y el mundo empieza a girar como si realmente alguien tomase tus propias decisiones. Detesto perder, detesto quedarme en la lucha. Detesto que me callen y detesto callar sólo porque no quiero revelar mi verdadero yo al mundo. Detesto ser y no ser a la vez, cuando siento que nadie es capaz de ver mi interior. Detesto que el mundo se burle cuando se da cuenta de que aunque sea muy fuerte no soy invencible y que es muy fácil mover los hilos de mi destino, como si yo no existiera más que en sólo una sonrisa dibujada en un ser inanimado. Detesto ya no estar tan segura de lo que quiero y haberme vuelto incapaz de querer. Detesto sentirme como una pieza de ajedrez...
Me pregunto por un momento en que las palabras sobren. Suelo ser capaz de recordar sonidos y palabras distanciadas del contexto, rostros desdibujados en situaciones nada memorables. Pero en este caso es tan distinto. Recordar tu momento hace que el soñarte despierta sea tan fácil.

Son ya casi 7 meses desde la última vez que nos vimos, desde la última vez que me sonreiste y te encargaste de hacerme molestar, como siempre. ¿Es que los chicos malos me parecen más atractivos? Contigo era tan fácil mutar mis sentimientos, estar nerviosa por un instante y luego reir a carcajadas y luego odiarte por ser tan engreído, soberbio y malhumorado. Estuve segura por un instante... nunca había conocido a alguien que me hiciera sentir que había encontrado todo lo que siempre anduve buscando. Nunca había encontrado a nadie como ... yo (elevado a la n potencia por supuesto).

Me pregunto ahora cómo sería la historia de las últimas veces, si uno supiera realmente que está viviendo la última vez. La última vez que te ví, no me viste, no te despediste. Recuerdo haberte odiado, tras nuestra discusión. Recuerdo haber pensado ¿Por qué tienes que ser tan engreído?. Estar tan bien unas horas antes, y luego discutir y solo oirte decir un "ah, está bien" cuando viste que yo tenía la razón. Momento tristemente memorable. Te escondiste en tu libro, ocultaste la mirada. Yo me quedé en la puerta, mirándote y no dije más. Sólo me fuí. Aquel día sería decisivo - pensé - no debo estropearlo. De hoy depende mi futuro. Y te odié porque lo sabías.

El tiempo pasa. No me dijiste que no volvería a verte, que sólo escucharía tu voz por el telefono y leería tus correos alucinados. Perseguirte por el mundo (en realidad por Lima) me fue tan difícil, a pesar de que fui tan persistente y te encontré. Y tú siempre absorbido, no sabías que hacer, porque tenías demasiado que hacer. Y yo sé que eso te gustaba.

Perseguirte por el mundo se me hizo más fácil que perseguirte por Lima ¿Por qué? Supongo que es algo que pocos entenderían. LLegué a conocerte mejor, llegué a tocar tus sentimientos. Para tí, soy sólo una niña que no tiene idea de que hacer con su vida y que es capaz de perseguirlo hasta el fin del mundo si es preciso. Para mí tu eres todo lo que le pedí a la vida en un momento de delirio. Me pregunto siempre quién te hizo sufrir tanto y sé que no tendré la respuesta.

Aprender a amarte en aquel momento fue preciso, aunque, claro, descubrir que te estaba amando al despedirte fue un golpe que aún me es dificil de superar. Siempre me he preguntado si el irte tan lejos en busca de tu destino era una decisión acertada. Pero era tu decisión y sólo pensé que nunca había conocido alguien tan decidido com tú - sobretodo por esa manía tuya de decidir las cosas de un día para otro, sin más - que me recordaba tanto a mí, aunque tú no quisieras verlo de ese modo.

El tiempo pasa y espero de un momento a otro un anuncio inesperado ¿Qué pasará esta vez? Es tan extraño amarte sin sentido, como si el mundo se fuese a terminar en un segundo...

Talvez algún lector piense que hoy debería dedicar mi post a los innumerables fallecidos con el terremoto de Pisco, hace un año atraz, o en todo caso, a recordar que hoy es el Aniversario de Arequipa (bueno, eso pensarían mis colegas de la oficina). Sin embargo, este brevísimo post esta dedicado a mi bebé. Una alegría en medio de la tragedia, lo triste es no poder celebrarla.

Argos: Feliz Cumpleaños!!! Ya tienes 3 años, así que ya eres un bebé grande y fuerte. No tienes idea de lo importante que eres para mí!

Tu Tatiana (a la que siempre esperas para que te lleve al parque...)


Como todo en mi vida (probablemente en la de los demás también y no me he enterado), las cosas siempre suceden por algo. El problema es cuando las cosas no suceden por nada, o si suceden, no te das cuenta el porqué estan sucediendo.

Cuando escribí el post de la Avenida Aviación primera parte, no tenía ni la menor idea de que existía la posibilidad de escribir la segunda parte. En realidad, diría yo que no creí en la posibilidad de volver a ver al muchacho del perro, (que ahora sé que en realidad era una perra) que utiliza ropa de vestir para sacar a pasear a la basset hound por la Avenida Aviación (y por lo visto, la lleva hasta la Avenida Canadá y no por el perímetro del Museo de la Nación como alguna vez imaginé que podía ser).

Y bueno, el inicio de la historia - o la continuación de la misma, que sé yo - se originó o prosiguió el día que decidí escaparme temprano del trabajo (yo diría, el día que decidí no hacer horas extras). Y así, me dirigía en otro rumbo, porque esta vez no iba a la universidad sino a mi casa y entonces no debía hacer desembarco en la Avenida Javier Prado, sino continuar mi ruta por la Avenida Aviación. Y de nuevo, estaba él (acompañado de ella, again)

Debo reconocer que mientras viajo en una combi o microbus o taxi o etc, mi mente tortuguesca divaga y se pierde, y en algunos casos se duerme. Sólo miro al infinito, nunca veo los rostros de nadie y me hundo en mi propia existencia (aunque eso también sucede cuando no viajo en ninguna combi o microbus o taxi y por eso la gente piensa que soy una maleducada y que no les presto atención. A veces pienso que terminaré como el cantante de The Verve en el video de la canción "The Bitter Sweet Symphony") Prosiguiendo con el relato diré que antes de caer el los brazos de Morfeo, o de despertar de mi existencia, la ví.

Si, digo la ví, porque en principio fue a ella a la que ví, a la perra. Supongo que ésto es común en mi caso, ya que como he dicho, nunca me fijo en la personas. Cuando veo a un perro siempre digo "un bebé" y luego de verlo mucho, recién veo el rostro de la persona que lo esta llevando y sólo por curiosidad, para ver la cara que pone cuando pasea a un animal (y recordar la cara que yo pongo cuando salgo con Argos a caminar)

Y entonces así la vi, a través de la ventana de la 46-A, el bus que cubre la ruta San Martín de Porres - Villa El Salvador, y escenario de anteriores delirios infanticidas en presentación de trilogía. Y aquel instante sólo duró un microsegundo, entre el momento en que pensé, ¡Qué bonita perra! y en el que recordé que sólo una persona podría pasear a aquel ejemplar por la Avenida Canadá. Y así desperté y lo ví (sí, esta vez a él) y pensé, allí está, mientras el carro seguí su marcha y yo renegaba pensando el porqué estos buses se paran donde no deben y cuando quieres que se paren se les da por pisar fuerte el acelerador.

Y mientras me alejaba y yo pegaba mi rostro en la ventana de la 46-A pude ver que en 15 días le había crecido mucho el cabello y que lo tenía ondulado, y que ahora no salía con chaleco, sino con casaca y medité. ¿Que podía meditar? No sé bien. Talvés el hecho de que no me gusten los muchachos con cabello ondulado y que detesto a los hombres que usan casaca con pantalón de vestir.

Recuerdo también haber pensado que no era la primera vez que una perra se llevaba al amor de mi vida (también lo pensé cuando Argos conoció a Rita en el parque de perros y bueno, debo reconocerlo, que también cuando otras clases de perras aparecieron en mi camino -sin aluciones por si lo llegas a leer) y bueno, con esa manía mia de creer que cada hombre que conosco y que me parece lindo es el amor de mi vida ¿Qué más podría pensar, no?

Miré mi reloj. Eran las 4:50 pm. Volveré mañana, me dije, a la misma hora. Pero no volví, aunque en realidad si volví, solo que más tarde. ¡Es tan dificil lidiar con el trabajo acumulado!

Aviso de servicio público: A todo aquel que lea este post y que por casualidades de la vida circule entre Lunes y Viernes a eso de las 4:50 pm por la cuadra 23 de la Avenida Aviación (La Avenida que está entre el Museo de la Nación y la Biblioteca Nacional, para los que no se ubican) y se encuentre con el muchacho que saca a pasear a su perra (especie canina de la raza Basset Hound) en ropa de vestir, dígale que Tatiana de Argos quiere hablar con él porque tiene una duda: talvéz él sea el amor de su vida. Y otra cosa más: que a él si lo acepto con todo y perra.



Parece que basta oirte pronunciar mi nombre (aunque esta vez yo más bien diría, leer que lo has escrito) para darme cuenta que aun no estoy curada de mi idilio alucinado. La tortuga de chocolate se derrite nuevamente a pesar de tanto escalofrío.

No lo entiendo. Es como si tuviese un invierno dentro mío. Me pregunto si alrededor todos sienten lo mismo, y si son capaces de entender lo que pasa por mí en estos momentos. Tenerte cerca me vuelve loca, debo reconocerlo. ¿Qué haré? ¿Seguiré disimulando? Creo que todo es ya demasiado evidente, no necesito decir nada para decirte que te amo.

¿Qué hago esta vez? ¿Seguiré esperando? Imaginar tu sonrisa hace que mis labios tambien se dibujen. Es extraño. ¿Cuánto llevo aquí? Cuanto ha pasado y sigues siendo el mismo. Cuanto ha pasado y yo he cambiado tanto.

Siento que me he mantenido a la espera, sentada en la penumbra. Imaginar tu olor nuevamente hace que me desvanesca. ¿Qué será esta vez? Es extraño como el solo hecho de recordarte puede iluminar mi rostro.

Me pregunto si he tenido alguna vez éste sentimiento dominando mi razón y mis sentidos y es raro que ahora no pueda recordarlo. En mi ensueño solo existe nuestro último instante. Tengo tanto dentro mío y siento que no podré expresarlo. ¿Me iré corriendo esta vez, de nuevo, como hace tanto?

La idea de tu regreso me esta matando. Es como si nunca te hubieses ido y a la vez como si volvieses a mis brazos. Aún existo porque estas respirando, a pesar de que siento que te llevas hasta mi última exhalación...
Hoy no iniciaré este post diciendo que amanecí con una tristeza profunda que me embarga, a pesar de que debo reconocer que nuevamente desperté algo triste. Tal vez tampoco necesite mayor inspiración para escribir, aunque en el fondo me pregunte si la cólera es realmente una musa vestida de demonio.

Los sentimientos humanos son algo tan inexplicable, sobretodo porque en algunas personas, o al menos en mí, pueden ocasionar graves estragos. Talvez diga que sólo están ahí, aprovechando su naturaleza, invadiendo el espacio, complicando los sentimientos y transformando la forma de ver el transcurrir el tiempo.

Ahora estoy molesta, a pesar de que no entienda bien que es la molestia. Talvéz sólo sea el elemento subjetivo de una gastritis crónica. Dejar pasar el tiempo y salir bien librada probablemente sea lo único que me quede por hacer, mientras me sienta aún dueña de mis actos y voluntades...
Hoy he sido presa de una tristeza indescriptible. No encuentro el significado, el sentido ni el rumbo. Hace días no era capaz de recordar esta extraña melancolía. Hoy sólo la he sentido de pronto, regresó sin hacer el anuncio. ¿Hasta cuando durará? ¿Existe acaso el tiempo para este tipo de sentimientos?

En el día a día me pregunto por el sentido de las cosas, y claro, aunque por lo general logro ver que la mayoría de las cosas en las que pienso no tienen sentido, siempre quedo con las incógnitas, porque no me siento capaz de responderme, ni de sacarme del hoyo profundo en el que suelo perderme cuando mi mente divaga, cuando transcurren las horas y pierdo el sueño. Al final todo vuelvo al comienzo, porque siempre amanece y yo siempre sigo, a veces sin motivo aparente, a veces por inercia y siempre por soledad.

Me pregunto que estoy esperando, claro, si es que hay algo que esté esperando. Me pregunto si ha llegado, si ya se fue. Me pregunto tanto y tanto y todo se pierde en el silencio, como si la nada fuese el perfecto ladrón de los segundos que me acechan con cada respiración.

Es como un círculo, un laberinto circular diría yo. Todo gira, todo vuelve y yo quedo en la nada y el vacío, sin motivos y sin explicaciones...
~