UN MUNDO DE MENTIRAS

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Comparto con Uds. este intersante articulo que me ha remitido el distinguido colega Rafael López del Club del Lenguaje No verbal, recuerden
“CASI EL 93% DEL MENSAJE SE TRASMITE POR EL TONO DE VOZ Y L LENGUAJE CORPORAL”
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UN MUNDO DE MENTIRAS
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Estimados amigos del Club del Lenguaje no Verbal, hoy nos hacemos eco de un artículo publicado por la Universidad de MacQuaire en Sidney en la cual analizaban los indicadores subjetivos de la mentira. Estos indicadores son elementos que creemos hacen las personas cuando mienten, indicadores comúnmente aceptados por la mayoría de la población pero que pueden corresponderse con indicadores reales o no.
¿Cómo te das cuenta cuando alguien está mintiendo?, esa es la pregunta que realizó el equipo de investigación “The Global Deception Research Team” en un estudio hecho en 75 países y con 43 idiomas diferentes. Lo que este equipo había notado es que los estereotipos más comunes en occidente sobre alguien al mentir no son los que los investigadores han encontrado como los más reveladores de engaño o mentira. Sin embargo el estudio realizado confirmó la existencia de estereotipos globales sobre las conductas que realizan las personas cuando mienten.
Esta investigación se desarrolló en dos partes, una respondiendo la pregunta abierta “¿Cómo te das cuenta cuando alguien está mintiendo?” y la otra contestando un cuestionario sobre el hecho de mentir.
Algunas conclusiones interesantes que arrojó este estudio fueron que, en 51 de 58 países estudiados, el “desviar la mirada” fue el rasgo más respondido de todos y el que 43.90% de las personas respondió como primera opción. El 71.5% de los que respondieron cree que los que mienten desvían la mirada, el 65.2% cree que las personas que mienten cambian su postura más de lo usual, 64.8% cree que los mentirosos se tocan y/o rascan repetidamente, y el 62.2% cree que los que cuentan historias más largas de lo normal también mienten.
En la primera parte del estudio, los sujeto de los Emiratos Árabes Unidos fueron menos proclives a mencionar la desviación de mirada como característica de alguien que miente, sin embargo en el cuestionario, el 65% mencionó que las personas tienen un menor contacto visual a la hora de mentir.
En general el estudio nos dice que “desviar la mirada”, es el estereotipo que más gente detecta como signo de que alguien está mintiendo, dado que 61 de 63 países participantes lo creen, sin embargo existen extensas investigaciones publicadas que demuestran que el hecho de “desviar la mirada” tiene muy poca asociación al hecho de mentir, ya que sucede de igual forma tanto en gente que dice la verdad como en quien no, entonces, si los estereotipos de alguien que miente no reflejan en realidad conducta de engaño, ¿cómo es que se tiene esa concepción de ellos?
Para eso, este equipo de investigadores ha propuesto una hipótesis muy interesante. Ellos explican que los estereotipos están diseñados para desalentar el hábito de mentir pero no para describir la conducta de quienes mienten. Según su hipótesis estos estereotipos tienen unos cimientos morales y encarnan una norma global: la gente que miente debe sentir vergüenza, por lo que deben mostrar signos de ocultamiento, pena y sumisión, y el desviar la mirada según sus resultados, es una interpretación universal asociada a la vergüenza.
Por ejemplo, los niños deben avergonzarse al mentir a sus padres, los mentirosos deben sentirse mal y ser atrapados. Los estereotipos capturan y promueven estos preceptos como vehículos de control social y así, estos estereotipos son pasados de generación en generación. Incluso señalan que el contacto visual se remonta hasta el momento en que somos bebés. El primer vehículo de interconexión entre madre e hijo se da mediante el contacto visual, por lo que el rompimiento de este contacto se convierte en la primera señal de desaprobación del niño. Para cuando los niños ya tienen 3 años, ya saben que los adultos reaccionan negativamente ante las conductas engañosas, por lo que terminan asociando el desviar la mirada con la mentira o engaño. Finalmente los autores expresan una visión distinta ya que les preocupa que, lejos de desalentar el hábito de mentir, estos estereotipos mas bien promueven dichas conductas engañosas, puesto que ignoran las habilidades de los mentirosos y predisponen a las personas para no detectar las mentiras por completo y por ende ser incapaces de castigarlas. Para los autores estas creencias tienen nobles sentimientos nobles pero terminan siendo contraproducentes.

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