La Autenticidad y el Politico

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La aspiración al poder ,es la aspiración del político a poder imponer su propia voluntad sobre los demás sin tener en consideración que han sido elegidos por ellos para administrar y organizar ,pues lejos de ser Monarcas son solo empleados públicos, mejor remunerados, es por eso también que deberían ser mejor calificados. Se supone que la democracia lsupera los obstáculos más formidables mejor que cualquier otro sistema de gobierno autoritario en el que se encuentren abuso del poder. Incluso la división democrática de los poderes entre muchos debería salvaguardar la dignidad y la libertad humanas contra el abuso del poder mayoritario. La realidad no confirma, en modo alguno, esta suposición. El tema es: Una vez enquistado el Político no cumple sus promesas y se encierra en su burbuja de cristal, algo más penoso aun, muchos se encierran ella siendo candidatos, lo que solo mueve a risa a los entendidos en el tema como yo.
En el Político hay una esquizofrenia entre el personaje que representa y la persona que espera seguir siendo ,así como de una permanente aparición del l «animal político» que lleva dentro y que desenfrenado puede maximizar el poder como valor, como valor primordial entre los demás valores sociales
El político enquistado en el poder se siente realizado en su oscuro sentimiento de manipulador compulsivo. Bien dijo Voltaire: “Hacer a todos actuar como yo quisiera, ese es mi poder.”
La autenticidad del Che Guevara más allá del personaje histórico, nos revela a un político fuera de los moldes tradicionales a un político que no es solo un arquetipo sino que sigue siendo un hombre. Un hombre al que los ataques de asma le hacen casi imposible caminar y aun así avanza; un hombre que a pesar de su importante misión encuentra tiempo para ejercer de médico en las aldeas y atender a quiénes nunca han visto uno.
El Che Guevara político, con su claridad ante la asamblea de la ONU y el Che Guevara, camarada con su autenticidad en el ejercicio de servicio al pueblo,es uno de esos raros ejemplos de congruencia entre el pensamiento y la acción.


Ortega en Mirabeau o el político trazó, tal como él los veía, los rasgos fundamentales de la caracterología de tal subespecie humana, desde la perspectiva de una psicología individual. Ortega no «vivió» la T.V, ni siquiera conoció por dentro la cultura norteamericana y, naturalmente, no supo de los reaccionarios McLuhan y Boorstin, autor este último de un importante libro, The Image, aun no traducido al castellano que yo sepa,pero muy ilustrativo para poder entender mas lo que hay detrás de lo que vemos en un político. Sin embargo Ortega creía demasiado en la autenticidad. Mirabeau era para Ortega el prototipo del político en una era que estaba terminando con Ortega. Era Mirabeau algo muy próximo al arquetipo del político”. Así introduce Ortega en su librito Mirabeau o el político, publicado en 1927, el concepto de “arquetipo”. A renglón seguido afirma: “Arquetipo, no ideal. No deberíamos confundir lo uno con lo otro”. Tenemos, pues, un concepto: el de arquetipo; un ejemplo: el arquetipo del político; y un caso que se presenta como cima de este arquetipo concreto: el de Mirabeau, el extremo del arquetipo, EL POLITICO. Un arquetipo es todo lo opuesto a un ideal, en consecuencia un arquetipo no puede ser autentico
El problema entre el elector y el político ,el arquetipo que nos venden ,el arquetipo es según Ortega y Gasset el siguiente “La humanidad es como una mujer que se casa con un artista porque es artista y luego se queja porque no se comporta como un jefe de negocios”,
el político de manera especial, es poco escrupuloso con la verdad; no se preocupa mayormente por la precisión y veracidad intelectuales. Tiene incluso cierta afición a la farsa y el histrionismo.
Vive volcado al exterior, identificándose con los conflictos de su entorno; lo que tiene dos grandes consecuencias psicológicas: en primer lugar carece de intimidad y, en segundo lugar, muestra una sorprendente falta de susceptibilidad. Por carecer de intimidad, suele ser, según Ortega, un hombre poco interesante para las mujeres, al menos para las no afectadas de frivolidad. Esta ausencia de intimidad hace que, por otro lado, apenas se le pueda acusar de egoísta, porque su yo, su interés, suele coincidir con algo que está fuera de él, que abarca e interesa a más gente. Respecto a la falta de susceptibilidad, dice Ortega: “¡Bueno fuera que, obligado a resolver conflictos exteriores, llevase también en su interior conflictos! Por fortuna, existe lo que yo llamo un cutis de grande hombre, una piel de paquidermo humano, dura y sin poros, que impide la transmisión al interior de heridas desconcertantes. La clásica impulsividad, turbulencia, histrionismo, imprecisión, pobreza de intimidad, dureza de piel en el político tradicional lo hacen incompatible con un valor como la autenticidad, es por eso que es muy lamentable, caer en las redes de ellos y despertar cuando estamos dentro.
Para finalizar quiero citar a Ortega para clarificar lo antes expresado: “Hay un sentido de la palabra ‘política’ que me parece la cima de su complejo significado y que es, a mi juicio, la dote suprema que califica al genio de ella, separándolo del hombre público vulgar. Si fuese forzoso quedarse en la definición de la política con un solo atributo, yo no vacilaría en preferir éste: política es tener una idea clara de lo que se debe hacer desde el Estado en una nación” [

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