20/11/07 | Publicado por: artetallerpublicidad | Categoría Presentación
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Es así que desde la primera mirada, una mirada relacional, buscamos que en nuestros talleres los niños aprendan a mirarse a sí mismos, a conocerse más, a ser más autónomos, reforzando con todo esto la seguridad en sí mismos. Además, al reconocer sus propias virtudes y limitaciones, los niños logran tener una visión más integral del otro, una visión de comprensión y afecto real. Con todo esto, logramos que el niño sea cada vez más capaz de reconocer sus propias responsabilidades ya que está más en contacto con él mismo y el entorno.
Nuestro segundo entendimiento del arte, herramienta para el desarrollo cognitivo-motriz, nos permite desarrollar programas que fortalezcan de una manera dinámica las capacidades que se desarrollan en la escuela. En los talleres se trabaja en gran medida con la creatividad del niño, crear es encontrar soluciones a los problemas que se nos presentan, es encontrar la forma de combinar lo necesario para lograr lo que se desea. Al fomentar este tipo de trabajo en los niños, trabajamos por el fortalecimiento de su desarrollo cognitivo. En las clases trabajamos con motivaciones previas a la actividad plástica. Estas suelen ser ejercicios y juegos corporales. De esta forma trabajamos tanto la motricidad fina como la gruesa de los niños.
Para trabajar en estas dos grandes áreas (relacional y cognitivo-motriz) creemos que es muy importante que el niño se sienta seguro y acogido por el espacio, de otra forma no podrá sentirse libre. Este debe ser un espacio donde él pueda descubrir los materiales de trabajo sin miedos, acercándose a ellos con confianza. De esta forma ellos lograran una relación afectiva con el material, saber valorarlo, reconocer la importancia de éste y descubrir sus beneficios tanto para relacionarse como para crear y trabajar haciendo uso de su motricidad.
Sabemos que el arte es mucho más que las dos miradas planteadas arriba, pero estas guían nuestro trabajo en los tallares permitiéndonos ser un espacio de desarrollo afectivo y cognitivo para los niños, además de un espacio de juego y diversión.




