
Artículos con la etiqueta Yuna
Diálogo en la terraza 6: Minutos inesperados
junio 08, 2009
“Tanto tiempo… hacía tanto tiempo que no venía aquí solo. Me había detenido a observar y a llevar de la mano a los demás y dejé de lado todo lo preciosos que me puede dar un momento de soledad. ¿Paz mental? No lo creo, cuando se piensa como yo lo hago, la paz mental es algo que ni si quiera podría imaginar. Y es que me he dado cuenta que me dedico a buscar respuestas justamente porque no entiendo muchas cosas simples que suceden a nuestro alrededor, sobre todo la manera en que el mundo no gira cuando cuatro ojos se miran, se gustan, se adoran, pero lo único que reina es un silencio sepulcral. Es como si dejarnos llevar por nuestros deseos o por el inminente enamoramiento fuese un pecado; el más grande de todos…”

Divididos
abril 07, 2009
Las cuatro estaciones pasaban en sus ojos en tan solo unos minutos luego de aquél beso, pude verlo a través del espejo retrovisor. Y mientras teníamos que volver por las sandalias de aquella que yo pensé desaparecida para siempre, me pregunté por qué. ¿Cómo es que suceden cosas así en el mundo? Realmente ese día me di cuenta que hay personas cuya existencia absorbe todo lo que hay a su alrededor, a la realidad, a la fantasía y a las personas que viven de ellas. Cuando te das cuenta, ya es imposible tener caminos divididos.
Por Yuki. Ella me intimida.
Por Yuki. Ella me intimida.

Dramático
abril 05, 2009
"¡Yuna!" exclamé con toda la fuerza que tenía en los pulmones hasta sentir que los ojos podrían salírseme de las cuencas. Ahí estaba ella, con su falda marrón, sus aretes morados, su bolso lleno de nada tal y como la había imaginado el otro día. Miraba el horizonte con los pies hundidos en la arena y las sandalias pasos más atrás. Tenía las manos hechas puño a los lados de la cintura como retando al sol (es muy probable que lo hubiera estado haciendo). Solo volteó el rostro y me miró de reojo, también miró a Yuki que estaba apoyado en la puerta de su auto, fumando un cigarrillo más, haciéndole un saludo con la palma de la mano. Ella miró hacia delante y siguió con su pose. El mar se veía espectacular y ahí estábamos los tres nuevamente, en nuestro lugar secreto favorito, como la primera vez que fuimos. Solo que esta vez parecía tan dramático.

Error
abril 04, 2009
Llegué a la puerta de la casa de Yuki y me faltaba el aire terriblemente, me miró con seriedad y asintió, como si fuésemos un par de secuaces que lo tienen planeado casi todo. Subimos a su auto con la sorpresa lista y emprendimos la carrera de nuestras vidas. Yo sostenía la carta y el sobre blancos en la mano y en la otra aún tenía mi llave. Parecía que Yuki había estado esperando durante todo este tiempo a que yo recordara aquél momento que cambió mi vida para siempre. Y recordé y aún no estoy completamente seguro de cómo ni por qué.

Confesión de Marzo
marzo 30, 2009
Últimamente no ha habido malas noticias, lo cual resulta un poco extraño tomando en cuenta que buenas noticias tampoco se han asomado si quiera. Me gustaría que pasara algo fuera de lo común, aunque fuese algo pequeño, para darme cuenta que la vida está sucediendo. Los días se están pasando nada más, sin pedirme permiso, tal vez por eso estoy sintiendo como si envejeciera de repente. Y es que me siento vivo cuando hay algo, sea bueno o malo.
Un relato corto: Un final feliz
febrero 14, 2009
La música, Yuna, yo, el viento callado, el frío de verano en medio de este clima loco y mi dolor de piernas por tanto caminar… nada me distrajo de mi sinceridad y tan solo tomé aire muy profundo y mi vida con ella pasó por mis ojos cerrados en décimas de segundo, un “así tiene que ser” pasó muy veloz por mi mente y con una aún titubeante indecisión, le dejé un beso en la frente y un “adiós” como último regalo. Y es que no existe esa situación en donde tú te empiezas a ir y ella te alcanza y te detiene y te dice “te necesito”, solo en las malditas películas y en esa ilusión propia de vivir ese drama mientras das los pasos y nada sucede, solo la melancolía y la culpa y el odio secreto. Piernas, no se detengan. Corazón, no dejes de latir. Mente, olvida.

Será...
febrero 10, 2009
- Y, ¿qué piensas hacer?
- ¿Eh? No lo sé… yo no lo sé…
- ¿Te vas a ir?
- Ya te dije que no lo sé – me tomaba la cabeza con las manos. Tiempo que no me angustiaba así.
- … tú… ¿la dejarás?
Yo mismo había estado evitando preguntarme eso y Yuki hizo que lo mirara con terror. Miré al piso y no dije nada por un buen rato hasta que sentí un vacío en el estómago. Mala señal. Realmente, muy mala señal.
- ¿Eh? No lo sé… yo no lo sé…
- ¿Te vas a ir?
- Ya te dije que no lo sé – me tomaba la cabeza con las manos. Tiempo que no me angustiaba así.
- … tú… ¿la dejarás?
Yo mismo había estado evitando preguntarme eso y Yuki hizo que lo mirara con terror. Miré al piso y no dije nada por un buen rato hasta que sentí un vacío en el estómago. Mala señal. Realmente, muy mala señal.

Somnolencia
febrero 03, 2009
No podía mantener mis ojos abiertos, sentía que pesaban terriblemente y que cuando los cerraba me inundaba una gran paz. Era tan difícil mantenerme despierto observando su rostro en el sofá. De vez en cuando emitía un súbito ronquido que me hacía reír mucho porque ya había imaginado hace años que roncaba, aunque sea un poquito. Acaricié su frente. Me moría por besarla clandestinamente. Creo que he tenido esa sensación antes. Me dormí. Dormimos.

Huellas
diciembre 12, 2008
Miré la hora y yo estaba tarde, muy tarde como nunca. Caminaba rápidamente con el corazón latiéndome a cien por hora, emocionado, muriéndome por llegar. A la carrera compré dos postres pequeños, cerca a la casa que pronto ya no será su casa. “Me va a matar, me va a matar” pensaba dejando el cambio en la mano de la vendedora y un “muchas gracias” en su boca. No me importaba nada más que llegar. Y llegué. Y las luces estaban apagadas y me quedé parado fuera de la ventana, con cara de rabia, sin si quiera molestarme en tocar. Eran las nueve y media. “Llego a las 10” decía el mensaje de texto. Me senté y empecé a escribir en mi mente para distraer la rabia súbita.

Sonrisa a medias
noviembre 11, 2008
Le gusta viajar a la luna todas las noches, perdiéndose en muchos pensamientos sumamente secretos, como si nunca nadie pudiera saber realmente qué está pasando por su mente, por su corazón. Es decir, ¿realmente se puede estar pensando (tal vez) tantas cosas sin expresarlas de alguna u otra manera? Solo miradas perdidas, sonrisas a medias, caminatas lentas y algo solitarias. De vez en cuando desvía la mirada, clavándola quizá en un pensamiento diferente que tiene su origen en alguna flor solitaria en el medio del camino asfaltado. No sé si decir algo. Mejor no.

Seguir
noviembre 04, 2008
Por eso tengo que seguir pensando en ti. Porque así poco a poco va a ser algo natural y no algo que me quite el sueño. Sí. Tiene que ser algo natural que sigas bailando horas de horas en mi cabeza. Lentamente, como si supieras que te estoy observando con una media sonrisa o con una línea recta en los labios. Pude haber permanecido a tu lado para siempre pero es que yo y mis tontas ilusiones. No puedo verte bailar a mi alrededor siempre porque siempre he querido bailar contigo, mirándote a los ojos. Cerca. Cerca.

Uno de los primeros días de calor
octubre 28, 2008
“¡Qué calor! Bueno, al menos así no me tengo que preocupar por cargar la chaqueta en el brazo, si es que la hubiese traído”. “Así puedes tomar el mío” pensé mirando como tomaba el cuello de su polo y lo agitaba hacia delante y hacia atrás con rapidez, así como hacen los humanos cuando tienen calor con la idea equivocada de sentir un ligero aire momentáneo y así refrescar el ligero sudor inevitable. Me miró mirarla y sonrojó. Tal vez porque mis miradas hacia ella tienen una paciencia infinita, como si estuviera a punto de irme de su lado para siempre. “¿A qué hora por fin serán las seis de la tarde? ¡Vayamos a la sombra!”. Pellizcó mi brazo y me llevó a un lado del camino. Y yo la seguí. Yo la seguí.

Yuna
octubre 22, 2008
Llevaba diecinueve minutos con veinticuatro segundos esperando en medio de donde estaba pasando el viento más helado de la tarde más helada de Mayo de ese año, hace un año creo. Acababa de empezar a fumar otra vez y comprar dos nuevos anillos (los anillos marcan nuevas etapas en mi vida). Me moría de frío pero como mi cuerpo tiene uno o medio grado centígrado más bajo que el resto de personas, podía soportarlo tranquilamente sin mucho abrigo. Lo que estaba pensando en ese momento era “¿qué diablos estoy haciendo?”. Sin tocar nada con las manos, dejé caer la colilla nueva, húmeda y culpable al piso del camino. Intenté pisarlo pero no atiné. Me hizo acordar a mí, intentando apagar un pequeño fuego, sin poder lograrlo porque mis pies no me funcionan bien cuando estoy nervioso. Recién tres días antes había podido saber su nombre…

Anécdota
octubre 08, 2008
- Estamos atrapados, creo, ¿qué vamos a hacer ahora?
- No sé… Solo cálmate, siéntate a mi lado y no agotes el poco oxígeno que nos queda, sabrá dios hasta cuándo estaremos aquí.
- Tengo miedo.
- No tengas miedo, estás conmigo, no dejaré que nada malo te pase.
Nada malo te pasará si estás conmigo. Aunque suene tan bien, el miedo me trepaba por la columna como es friecito que siempre entra por la rendija de la puerta. Estábamos en la Casa del Terror y nos quedamos atrapados “sin querer” en una de las habitaciones llenas de arañitas de mentira, de algodón, de música de miedo y de una soledad infinita. Yuna se acurrucó a mi brazo a tal punto que me empezó a doler. “Ya, ya, ya…”.
- No sé… Solo cálmate, siéntate a mi lado y no agotes el poco oxígeno que nos queda, sabrá dios hasta cuándo estaremos aquí.
- Tengo miedo.
- No tengas miedo, estás conmigo, no dejaré que nada malo te pase.
Nada malo te pasará si estás conmigo. Aunque suene tan bien, el miedo me trepaba por la columna como es friecito que siempre entra por la rendija de la puerta. Estábamos en la Casa del Terror y nos quedamos atrapados “sin querer” en una de las habitaciones llenas de arañitas de mentira, de algodón, de música de miedo y de una soledad infinita. Yuna se acurrucó a mi brazo a tal punto que me empezó a doler. “Ya, ya, ya…”.

Un relato corto: Arrebátame
octubre 05, 2008
No tienes idea de lo tanto que te adoro. Arrebátame la vida, Yuna, por favor. Eres tan perfecta que me dan ganas de llorar. Mis brazos, entras en mis brazos tan perfectamente, como si yo hubiese nacido tan solo para sostenerte. Tus manos se acoplan tan bien a las mías que me da miedo tomarlas. Quisiera tanto que puedas aceptar mi vida entera que sólo gira en torno a la tuya. Sé que deambulo por esta ciudad buscando alguien exactamente igual a ti porque sé que yo nunca te voy a tener sólo para mí. Maldición eres perfecta y te odio tanto por eso, y te amo tanto, y te odio, y te amo. Arrebátame la vida de una vez, haz que te diga "Eres el único deseo que yo tengo para mí". Te lo digo, te lo diría tanto tanto. Y cuando te lo diga te irás lejos. Cuando te veo me hundo en tu cabello, cuando te veo me hundo en tu perfume, me duermo en tu mirada pero si te dijera todo, se terminaría el sueño. "Hola, qué tal" y yo no digo nada solo sonrío y te pregunto qué tal... "Te extrañé tanto..." y nada más.








