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La broma de la frase: ‘El Perú Avanza’

De hecho, el Perú siempre ha ido avanzando. Por ejemplo, antes había corrupción, pero no era tan evidente como ahora, por lo tanto, diríamos que estamos avanzando. Hace poco, en un programa de televisión, un político dijo que efectivamente hay corrupción, como en todo el mundo, que eso es una anomalía social, pero el hecho es que estamos creciendo económicamente. Sólo que no se han puesto a pensar que esa partecita de corrupción en el Perú puede cambiar y modificar el avance de nuestro país.
Si nos ponemos a pensar ¿qué podría hacer un empresario peruano, de esos que saben hacer magia con los capitales de las empresas, si tuviera mil millones de soles? Estoy seguro que haría producir una gran cantidad de ganancias, daría empleo a muchos trabajadores, imagínense, mil millones como capital de una empresa, es suficiente como para hacer maravillas empresariales y aportar directamente a la economía peruana, a través del pago de sus impuestos y tener un puntaje de contribución influenciable a nuestra economía.
Por otro lado, si nos ponemos a pensar en los miles de millones que asaltaron solamente los fujimontesinistas, las millonadas que gastó Elián por las santas alverjas, ni hablar de los gastos presidenciales de Alejandro Toledo y su avioncito parrandero, esos programas inservibles y hechos para mantener una política de proselitismo paternalista, esos arranques económicos de Diez Canseco… si nos ponemos a pensar por un ratito, todo el dinero que se han empujado las cabezas de los iceberg de los petroaudios-BTR, cuántos millones que se han empujado los papis de COFOPRI, y cuántos miles de millones más saldrán a parar a las manos de nuestros honorables gobernantes, que pudieron servir para hacer miles de empresas que a su vez habrían contribuido con el Perú y haberle impulsado mucho mejor que las atroces estrategias políticas que han acompañado desgraciadamente al Perú.
Simplemente ese dinero nunca lo volveremos a ver. Esas millonadas que por lo menos hubieran servido para pagar nuestras cuentas internacionales y dejar de estar tan endeudados (sin justificación que valga la pena), se fueron y no regresarán. El Perú, no solamente perdió dicho dinero, sino que su costo de oportunidad fue sumamente elevado. ¡Qué cosas no se pudieron haber hecho con tanto dinero ni siquiera mal invertido, sino simplemente robado por las propias personas que un día pusieron entre sus lemas: honestidad, trabajo, más trabajo, etc. etc.!
Sinvergüenzamente, los fujimontesinistas pueden volver al poder, porque a los peruanos les importa un bledo lo que pase en su entorno. Estamos tan avanzados que creemos que no nos afecta lo que le pase al Perú, no creemos ya en lo bueno, sino que nos estamos educando día a día en la pendejada, creemos en una política donde queremos un ladrón que ayude, preferimos eso a un ladrón que ni siquiera sea considerado con la gente que lo eligió para levantarse todo el dinero que lamentablemente todos pagamos en nuestros impuestos.
¿Qué sucede cuando, luego de haber concesionado el Perú, todavía se les exige a las pequeñas empresas y negocios que sufraguen amplios impuestos? Pues que éstos quiebran, simplemente. Y de esos impuestos, nunca se ven reflejados en obras o proyectos pues antes de eso, la mano sucia ya sacó un buen pedazo de pastel.
Obviamente podemos darnos cuenta de nuestra evolución en los acontecimientos cotidianos, en la Micropolítica. Mis amigos están apoyando a un candidato que es muy popular pero que de ciencia política y economía o derecho municipal o de gestión pública sabe ni papas, pero es popular, es aparente, carismático y por eso, parece que va a ganar, y como va a ganar hay que apuntarse, porque de hecho, el Apra y Perú Posible nos han traumado haciéndonos saber que el mejor currículo que un peruano tiene es su carnet de partido, antes que su profesión, especialidad, méritos, honores, sentido crítico etc. Por eso, ya que estamos avanzando, nos damos cuenta que tiene que entrar al poder alguien que al menos nos conozca, para así tener trabajo, para así, tener una forma de estar cerca de la caja chica. Ahora no importa ni el sueldo, importa lo que puedas hacer estando en el cargo. Si ganas poco o mucho, no es nada frente a los beneficios que te podrían llover si eres un político.
Pareciera que todo este esquema de corrupción fuese un sistema programado hace muchos años, estimado desde la norma, hasta las lagunas que ella tiene para beneficiar a los de embestidura dorada. Como se sabe, los políticos prácticamente se orinan en nuestras narices y les llega altamente si nosotros sabemos si son corruptos o no, porque la ley del Perú prácticamente se ha fabricado para protegerlos.
Tengo un amigo de infancia que está casi dos años en prisión porque hurtó una cámara de vídeo a la hija de un coronel. Lo detuvieron a horas de haberse consumado el acto delictivo, le hicieron un proceso tan largo que a pesar de estar en la cárcel tanto tiempo, aún no tiene sentencia, y en él, la justicia operó pero sin pensarlo, está pagando su pecado y ya por demás, venciendo incluso el fin de la pena, no sé si ya esté resocializado, pero lo que sé es que proporcionalmente, no hay mucha justicia que mirar, porque si mi amigo hubiese robado unos cincuenta millones desde un escritorio, con su corbatita y su maletincito de cuero, ya lo habrían indultado, o ya se hubiera desaparecido y nadie sabría de su paradero, y todos de su partido harían las veces de viejas cucufatas y se escandalizarían y asegurarían que le caerá todo el peso de la ley, pero en realidad no harían nada, sólo destinar más plata en su búsqueda y sentarse a dormir bajo una orden suprema que no se le busque, porque todo ya está arreglado.
Los propios jueces y fiscales, los abogadillos y obviamente los partícipes políticos, buscan encontrar analogías, jurisprudencia, principios jurídicos para decir que no se puede condenar a los agentes del delito porque las pruebas son ilícitas y un montón de tonterías.
El APRA distribuye a su gente a diestra y siniestra en toda nuestra pobre patria, así, sin asco, y vilmente hacen cosas como en COFOPRI, así como en tantas instituciones que lo siguen haciendo hasta que alguien por ahí de casualidad se dé cuenta, y pobre de él si lo divulga, pobre de él si se queja, porque prácticamente queda mutilado del poder.
¿Y así se avanza? ¿Cómo podemos alucinar que estamos avanzando?
Cuánto dinero que pudo convertirse en fuente de inversión y trabajo para muchos peruanos, se destinó para los hijos del APRA. Para los que realmente la sudan y tienen que alimentar a hijos para que no les salgan tan torcidos y conchudos como los politicuchos que tenemos aquí, sólo les queda trabajar con un régimen CAS abiertamente inconstitucional, pagar a una AFP u ONP que no sabemos si un día realmente nos entreguen nuestras pensiones, pagar impuestos mil, pagar tasas y arbitrios inconstitucionales, y así alucinamos que estamos avanzando.
De hecho, este diagnóstico lleno de impotencia por no poder hacer nada al respecto, podría tener otra fisonomía.
Si se empieza a repartir una cultura de meritocracia, donde quien esté en el poder, que sea quien lo merezca, quien sea el más preparado, quien realmente sepa de sus funciones, no cualquier sabandija, las cosas serían completamente distintas.
Avanzaremos si reducimos el índice de cabezas corruptas e infestadas de ideologías putrefactas y de ignorantes que sólo saben encausar exageradamente todas las cosas hacia sus beneficios. Por lo tanto, sería necesario imponer una política en donde únicamente voten los que realmente estén capacitados para asumir dicha responsabilidad, asimismo, únicamente sean candidatos aquellos que luego de aprobar varios exámenes se pueda comprobar que efectivamente sabe de gestión pública, sabe de servicios públicos, sabe de contrataciones del estado, sabe de política gubernamental, sabe alguito aunque sea de Derecho y legislación, que sepa alguito aunque sea de contratos, y siquiera alguito de computación para que tanta tecnología no se pierda en tantas manos que no se la merecen.
Creo que si queremos avanzar y encontrar trabajo donde desarrollarnos, primero cambiamos cabezas y funcionarios, porque la mayoría de este tiempo, con sus respectivas honrosas excepciones, no sirve para nada.
Los gobiernos regionales, las municipalidades están llenos de controles burocráticos cuando hacen sus proyectos porque saben que son unos rateritos, encima, como saben poco de licitaciones, contrataciones, de trámites sencillos, se demoran una eternidad en hacer una obrita, de tal modo que cuando se termina su gestión, le echan la culpa a la ley de no poder cumplir con sus promesas, lo que definitivamente indica que ni siquiera tenían bien claro lo que iban a hacer cuando hicieron tanto ofrecimiento. Cuidado con las estafas políticas. Sigue leyendo