LA BATALLA POR LIMA

 

Sinesio López Jiménez

La batalla electoral por la alcaldía de Lima es la más difícil de las próximas elecciones regionales y municipales. El escenario social, económico y político es vasto, denso y complejo.  Lima concentra más de un tercio de la población y de los electores y el mayor presupuesto de todos los gobiernos locales del país. Concentra también el mayor porcentaje de  las actividades económicas secundarias, de inversión urbana y un tercio del estado.  Es difícil en particular para todos los candidatos que se enfrentan a Castañeda quien se aproxima (según las encuestas)  al 50% de los electores mientras los contrincantes están por debajo del 10%. Es probable que el proceso electoral, a medida que avanza, vaya sincerando el peso real de los candidatos y colocando a Castañeda en lo que realmente vale: entre 30% y 35% de los votos. La otra ventaja que tiene Castañeda es el respaldo de los poderes fácticos, en particular de la concentración mediática de la derecha. Pero no es invencible.

El escenario electoral es también complejo y tiene sus peculiaridades. Es un escenario de alta fragmentación partidaria. Hasta ahora se conocen unos 10 candidatos. El número definitivo lo sabremos  el 15 de este mes. La volatilidad electoral no es, sin embargo, alta como sucede en varias capitales de las diversas regiones. Las opciones principales se han concentrado desde el 90 en adelante en Somos Perú, el PPC y Solidaridad Nacional. La victoria de Susana Villarán en el 2010, como candidata de la izquierda, altera parcialmente el panorama. El voto limeño, además, no se ha dispersado sino que ha tendido a la polarización: Somos Perú-Fujimorismo (Yoshiyama y Hurtado Miller), Andrade-Castañeda, Villarán-Flores, Revocadores y anti-revocadores y finalmente PPC-Somos en una elección en la que los bellacos revocadores (como los llamó Bedoya) no participaron.

¿Se formarán coaliciones como sucedió con las revocatorias?. ¿Habrá una nueva alianza entre  Castañeda, García y el fujimorismo? Lo sabremos con seguridad el próximo sábado. Se conocen las angustias que está atravesando Susana Villarán para organizar un frente que abarca a los partidos menores que apostaron contra la revocatoria puesto que los partidos más importantes (PPC y Somos Perú) han hecho tienda aparte. Parece que ya no hay Frente Amplio porque Tierra y Libertad (que tenía la inscripción electoral) se ha retirado de las negociaciones. Quedan la mayoría de los partidos de izquierda, pero ellos y Susana Villarán están en manos de Perú Posible y de Gana Perú que tienen inscripción electoral y darán nombre y símbolo a la nueva coalición. El repliegue de Tierra y Libertad (que probablemente pague caro su decisión abstencionista y rupturista) va a tener efectos contradictorios. Por un lado, ha roto la unidad de la izquierda que ya no puede ir como Frente Amplio y, por otro, alivia la candidatura de Susana de la exagerada acusación de ultrismo por parte de la derecha mediática.

La agenda básica de la confrontación girará seguramente en torno a cuatro temas principales: Seguridad ciudadana, reforma del transporte, corrupción e inclusión social. La estrategia principal de los candidatos será polarizar con Castañeda para ganar u obtener un resultado aceptable. Por ahora, la mejor situada en esta apuesta estratégica es Susana Villarán. Pero nada está dicho ni escrito. Las próximas elecciones limeñas son un campo abierto de batalla.

 

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2 pensamientos en “LA BATALLA POR LIMA

  1. pepe mejia c.

    Debe haber una convocatoria de la izquierda, independientes.Para lograr un frente, que pueda ser una alternativa de gobierno a nivel nacional. Si en Lima,ocurre que la izquierda se fracciona, hay que apostar por la juventud, sino vamos rumbo, a perder.

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