UNA MIRADA SISTEMICA

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Sinesio López Jiménez
Esta no es una lectura más. Tampoco es la lectura. Es una forma de leer un fenómeno complejo –el desplome de Wall Street- mirando más allá del mito del mercado autorregulado y de la falta o de las deficiencias de la regulación estatal para ofrecernos una mirada sistémica de la crisis del capitalismo actual a partir de la gran motivación que lo mueve: la ganancia. Resumo y cito en extenso un interesante artículo de Walden Bello, economista y politólogo, profesor de ciencias políticas y sociales de la Universidad de Filipinas y miembro del Transnational Institute de Amsterdam, publicado en Sin Permiso, revista de izquierda, editada en Madrid, que circula también en la Webb. Para George Soros lo que está pasando es la crisis del “gigantesco sistema circulatorio de un sistema capitalista global… que está reventando por las costuras”. Según Bello estamos asistiendo a una crisis de sobreproducción o sobreacumulación: “Se trata de la tendencia del capitalismo a construir una ingente capacidad productiva que termina por rebasar la capacidad de consumo de la población debido a las desigualdades que limitan el poder de compra popular, lo cual termina por erosionar las tasas de beneficio”. Todo comenzó en 1945, con un período de rápido crecimiento económico en el centro y en la periferie, y terminó en los 70, con la estanflación (bajo crecimiento con inflación alta) que expresaba una crisis profunda del capitalismo: el crecimiento de una enorme capacidad productiva y de una competencia global “mientras que la desigualdad social … limitó globalmente el incremento del poder adquisitivo y de la demanda, resultando así erosionada la tasa de beneficio. La drástica subida de precio del petróleo en los 70 no hizo sino agravar la cosa”.
“El capital ensayó tres vías de salida del atolladero de la sobreproducción: la reestructuración neoliberal, la globalización y la financiarización”. La reestructuración neoliberal en el Norte (reaganismo y thatcherismo) y en el Sur (ajuste estructural) buscó revigorizar la acumulación a través de: 1) la remoción de las restricciones estatales al crecimiento y a los flujos de capital y de riqueza y 2) la redistribución del ingreso de las clases populares y medias a los ricos con la finalidad de motivar a los ricos a invertir y aumentar el crecimiento económico. Esta última medida restringió la demanda sin aumentar necesariamente la producción. La reestructuración neoliberal tuvo un pobre desempeño en los 80 y 90 tanto en el Norte como en el Sur. La segunda vía para enfrentar la estanflación “fue la “acumulación extensiva” o globalización, es decir, la rápida integración de las zonas semicapitalistas, no capitalistas y pre-capitalistas a la economía global de mercado”, accediendo d este modo al trabajo barato, a mercados nuevos, a materias primas y productos agrícolas baratos. “La integración se produce a través de la liberalización del comercio, removiendo los obstáculos a la movilidad del capital y aboliendo las fronteras para inversión exterior”. El papel de China es paradigmático en este sentido: un número significativo de grandes corporaciones para contrarrestar la reducción de sus ganancias “han trasladado una parte significativa de sus operaciones a China a fin de aprovechar las ventajas del llamado “precio chino”. (…). A mediados de la primera década del siglo XXI, entre el 40 y el 50 por ciento de los beneficios de las corporaciones estaunidenses dimanaban de sus operaciones y ventas en el exterior, y señaladamente, en China. El problema con esta vía de salida del estancamiento es que exacerba el problema de la sobreproducción, porque añade capacidad productiva. La china de los últimos 25 años ha venido a añadir un volumen tremendo de capacidad manufacturera, lo que ha tenido por efecto deprimir los precios y los beneficios…las tasas de beneficios de las 500 de Fortune pasó de 7.15 en 1960-69 a 5.30 en 1980-90 y a 1.32 en 2000-2002”.
La tercera vía es la financiarización: “En el mundo real del capitalismo tardío, con la inversión en la industria y en la agricultura arrojando magros beneficios por causa de la sobreproducción, grandes cantidades de fondos excedentes circulan y son invertidas y reinvertidas en el sector financiero. Es decir, el sistema financiero, gira sobre sí mismo. El resultado es que se ensancha el hiato abierto entre una economía financiera hiperactiva y una economía real en estancamiento… La economía financiera se disparó precisamente para hacer frente al estancamiento dimanante de la sobreproducción de la economía real. El problema de invertir en operaciones del sector financiero es que equivale a exprimir valor de valor ya creado. Puede crear beneficios… pero no crea nuevo valor –sólo la industria, la agricultura, el comercio y los servicios crean valor nuevo-. Puesto que los beneficios no se basan en la creación de valor nuevo o añadido, las operaciones de inversión resultan extremadamente volátiles, y los precios de las acciones, las obligaciones y otras formas de inversión pueden llegar a divergir radicalmente de su valor real… Los beneficios dependen, entonces, del aprovechamiento de las ventajas ofrecidas por movimientos de precios que divergen del alza de valor de las mercancías, para vender oportunamente antes que la realidad fuerce la “corrección” a la baja para ajustarse a los valores reales. El alza radical de los precios de un activo, mucho más allá de los valores reales, es lo que se llama la formación de una burbuja”. Esta es la que ha estallado en Wall Street y en las bolsas de valores del mundo.

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