Reflexiones sobre ‘chauchillas y revientacuetes’: los desencantados con Ollanta


Es imprescindible comenzar afirmando la justeza del movimiento popular contra los abusos de la minería y el papel genuflexo del actual gobierno y de los que lo han precedido. Como lo hicimos en un post anterior, afirmamos que la contradicción principal del problema minero en el Perú no es técnico, sino fundamentalmente político. Las empresas mineras y sobre todo el estado no tienen credibilidad frente a las poblaciones que históricamente han sufrido y sufren los nefastos, muchas veces irreversibles, efectos de la contaminación y destrucción de su medio ambiente y sobre todo nunca han disfrutados de los beneficios, infraestructura, salud y sobre todo educación y trabajo. Pero insistimos también en que el problema no es técnico y por lo tanto no se trata de la oposición a una actividad económica como la minería, en la que el Perú cuenta con enormes ventajas comparativas que debe aprovechar para desarrollar una acumulación de capital y de tecnología.

Observando a la distancia, no por ello “en frío e imparcialmente”, lo que ocurre en el país, para ser exactos, entre un grupo de los ex aliados, “chauchillas” y “revientacuetes” del actual gobierno, en particular del hoy presidente Ollanta Humala, a quien tildan de felón, traidor, asesino, bla, bla, bla. A quien acusan de haberse burlado de los pobres y a reglón seguido le agradecen haber abierto los ojos de quienes creyeron en él y sus palabras.

Se supone que los que se expresan y critican son dirigentes de organizaciones, intelectuales y seudointelectuales, profesores, etc., en fin un grupo que podría ser denominado como la “vanguardia” o la ” inteligentzia”, quienes se enfrentaron, correctamente, en su momento contra Fujimori I, Fujimori II, Fujimori III, Toledo, García. Pero ahora que llegó el candidato que querían, no pueden dejar la que fue su actuación durante más de veinte años: oponerse.

Lo único que me queda claro es la ausencia de propuestas, la orfandad ideológica de los análisis de los otrora epígonos de la “gran transformación”, que defendían a capa y espada, incluso negando lo que ahora gritan, como gran novedad, a los cuatro vientos. Esas personas siguen creyendo en la política antropomorfa, no ven más allá de una cara. No vieron que detrás de ese caudillo seudonacionalista, no había más que un proyecto personal, al que se sumaron buenas intenciones de los electrones libres de las “izquierdas”.

me opongo

También me parece más o menos claro el miedo de esos individuos de “izquierda” que estuvieron ocupando algún cargo, que ante la primera dificultad en la ruta, se bajaron, o los bajaron del coche. No supieron defender su lugar en el poder ni sus ideas, ahora son los principales críticos y analistas, en algunos casos, en otros, los principales agitadores del momento. Esta actitud, me atrevería a decir, responde, en el mejor de los casos, a la incapacidad para actuar con proyección y propuestas, la comodidad de ser el crítico del gobierno de turno, sea el que fuere. Tal parece que se han acostumbrado a ser oposición. En el caso más maquiavélico, puede ser que en el fondo estén tratando de ganar espacio para las siguientes elecciones, lo que demostraría una gran mezquindad. Temo que no sea lo uno ni lo otro, sino las dos cosas.

Es cierto que se hace más clara la necesidad de organización, de partido, de dirigentes, pero ¿es que en algún momento no estuvo claro? Esos que hoy agradecen al actual gobierno haberles abierto los ojos, tal parece que han descubierto el agua tibia. No obstante continúan con las pasiones que los llevaron a seguir al que hoy llaman “caudillo militarista”, hoy siguen haciendo un zafarrancho de personajes, pero no de ideas, siguen en la negación, siguen en la oposición, siguen quejándose sin afirmar, sin proponer e imponer sueños y formas nuevas de ejercer el poder, siguen difundiendo clichés vacíos, siguen en la antítesis sin síntesis, siguen creyendo en las ilusiones electorales pensando que no se volverán a equivocar.

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Acerca de Ser Social

Simplemente un ser social. Economista y PhD en Management Sciences. Intento comprender a las personas y sus interacciones en la sociedad. Creo que "La práctica sin la teoría es ciega y la teoría sin práctica es estéril" (Kant, 1793).

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