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Edgardo Rivera Martínez: “Busco unir lo andino con lo occidental”

septiembre 25, 2012

Edgardo Rivera Martínez. Escritor jaujino. Fue homenajeado en la FIL Arequipa 2012.

Edgardo Rivera Martínez


Jorge Malpartida Tabuchi.

Al conversar con Edgardo Rivera Martínez es inevitable que los recuerdos sobre Jauja, su pueblo natal, broten de su memoria como un caudaloso río. El escritor, al enterarse de que este reportero es descendiente de uno de los tantos inmigrantes japoneses que llegaron a la primera capital del Perú durante la primera mitad del siglo XX, hace una mueca de satisfacción y empieza a rememorar. “¿Tú madre es jaujina? ¿Cuál es su apellido?”, pregunta muy interesado.

Tabuchi. Mi abuelo tenía una fábrica de confecciones textiles. Hacía uniformes escolares.

Sí, era muy conocido. Recuerdo a varios japoneses en Jauja. Había uno que fabricaba bebidas gaseosas. Luego, a un tal Umemoto que se ganó la lotería y se hizo millonario. Durante mi adolescencia había un peluquero japonés que hablaba muy mal el español, pero tenía un sentido del humor extraordinario. Ir a esa peluquería era pura risa. Sus bromas eran un poquito coloraditas.

Jauja, durante muchos años, gracias a su clima seco, se hizo conocida mundialmente como lugar de tratamiento para enfermedades respiratorias, como el asma y la tuberculosis, lo que atrajo a población de todo el mundo. Esto la convirtió en una pequeña ciudad cosmopolita.

“Además de japoneses (que también se asentaron en la sierra para escapar de la hostilidad limeña producto de la Segunda Guerra Mundial,), había franceses, alemanes y muchos europeos, con los que hubo intercambio cultural. Por ejemplo, con los curas franceses de la parroquia comencé a aprender a tocar el órgano”, evoca este escritor que llegó a la ciudad para recibir un homenaje por su trayectoria literaria, como parte de las actividades de la Feria Internacional del Libro de Arequipa.


UNIÓN DE CULTURAS

En los relatos y novelas de Rivera Martínez, escritos a lo largo de más de 50 años de trabajo, se plasma un afán de unificar al mundo andino con el occidental dentro de una misma lógica. Producto de esta experiencia, publicó la novela “País de Jauja”, que narra las vivencias del adolescente Claudio, durante el verano de 1947, en plena ebullición de la presencia extranjera en Jauja. Cuenta cómo descubre su vocación por la literatura, a la par que combina su aprendizaje de la música de Bach y Mozart, y las epopeyas de Homero, con su cariño por las tradiciones de su tierra, como los huaynos y otras danzas tradicionales del ande.

¿De dónde nace esta intención de crear un diálogo feliz entre ambas culturas?

De mi infancia y juventud, gracias a la influencia familiar. Mi madre era pianista, así que cultivó en mí la música selecta y clásica. Pero siempre he amado también la música andina y autóctona. Además, accedí a una gran biblioteca familiar con libros de todo tipo.

Sin embargo, en la realidad no siempre puede darse esta confluencia, ejemplo de ello son los conflictos sociales del país

-Es una propuesta que hago. Creo en esa posibilidad, incluso en esta época de la globalización y nuevas tecnologías. Hay una intercomunicación entre los países que era inconcebible en otras épocas.

¿En que se basa esa visión tan esperanzadora sobre Jauja que expresan sus personajes?

Es la experiencia alegre, personal y familiar que tuve. Pero también está relacionada a la leyenda europea del “País de Jauja”, que según el dramaturgo de 1500, Lope de Rueda, era un poblado de España, feliz y maravilloso, donde había abundancia de alimentos y por cuyas calles empedradas discurrían ríos de leche y miel. El recuerdo de esas imágenes aparecen en mi literatura.


Fuente: La República



Rivera Martínez y la historia de Jauja

junio 16, 2012

El escritor peruano, nacido también en Jauja, acaba de publicar un libro que desanda la historia de esta ciudad que se convirtió en quimera de los españoles.

ERM


Carlos Villanes Cairo. Madrid

Cuando unos duros extremeños, hombres bajitos y extenuados por el hambre, divisaron la ciudad de Jauja, llena de gente y riqueza, desde la cumbre del cerro Huancas, se hincaron entre gemidos y alabaron su destino: arribar al mítico país de la abundancia.

Les colmaron de comida, regalos y doncellas. Su capitán, analfabeto y bastardo de los Pizarro, decidió refundar Jauja como la primera capital del Perú. Poco después la abandonó, pero la leyenda del paraíso alimenticio y metálico había nacido.

Xauxa para los nativos y Jauja para los españoles, era la consumación de una vieja quimera medieval, llegar más allá de los mares al País de la Cucaña o de Jauja, el lugar donde: “ Se nada en opulencia/y pobres no hay…sin crímenes, ni policía,/ni pleitos, ni guerras civiles…ni abogados, ni notarios/no se pagan contribuciones…porque como no hay dinero,/no se conoce nunca la miseria”, el poema es de Antoni Bori y Fontestá y aparece en el nuevo libro de Edgardo Rivera Martínez, Historia y leyenda de la Tierra de Jauja. La calidad de la narrativa de Rivera Martínez opaca la trayectoria académica, de investigador y antólogo, pero no por eso deja de ser importante su largo trabajo ensayístico. Sus libros sobre viajeros y ciudades como Lima, Trujillo, Arequipa, Huamanga, la Amazonía y Jauja son de gran ayuda para conocer la opinión de los más selectos intelectuales a través de los siglos.

En Historia y leyenda…, encontramos a François Delpech, posiblemente el mejor estudioso de la leyenda de la Tierra de Jauja en el siglo XVI. Carlos Urani, profesor en Ontario, dice: “Es un lugar ideal para los glotones, no hay jerarquías sociales; pagan por descansar y castigan por trabajar” (p.26)

De Lope de Rueda, transcribe un breve juguete teatral, La Tierra de Jauja, impreso en 1567 con 3 personajes a cual más confundidos y hambrientos. De Manuel González de la Rosa, presenta un texto publicado en París en 1907 sobre la leyenda de Jauja y un largo poema anónimo, “La isla de Jauja”. Por su parte, Manuel Herrero estudia la significación de Jauja en el contexto cultural español de mediados del siglo XX.

De Porras Barrenechea: “Jauja, mito y realidad”, donde el maestro dice: “Y aunque el Cuzco o Pachacamac fuesen más ricos, es Xauxa el nombre que retiene el prestigio de asombro.”(p.79 ) y un artículo de Rosa Pellicer sobre Islas singulares: Amazonas y Jauja. Finalmente, los textos de Rivera Martínez y Espinosa Bravo.

El apasionante libro trae reproducciones de cuadros afines donde sobresalen los de Pieter Brueghel, O. Berrfurth, Wenceslao Hinostroza y de K. Kasparavicius.


Fuente: La República







'A la luz del amanecer', novela de Edgardo Rivera Martínez

marzo 19, 2012

Ese es el título de la cuarta novela de este destacado narrador peruano, cuyo protagonista regresa a los andes para quedarse en la casa donde pasó su infancia y juventud. A la luz del amanecer (Alfaguara, 2012) será presentada este miércoles 21 de marzo.

Edgardo Rivera Martínez


Sobre Edgardo Rivera Martínez (Jauja, 1933) dijo el ilustre crítico literario Antonio Cornejo Polar: "su narrativa deslumbra, más que por la afanosa búsqueda de novedad, por la limpieza y hondura de su espléndida sencillez". Este año, el autor de la célebre novela País de Jauja (1993) presenta su cuarta novela titulada A la luz del amanecer (Alfaguara, 2012).

El argumento del libro se centra en la historia del protagonista y narrador, Mariano de los Ríos, quien regresa a su casa natal, en Soray, en los andes centrales para quedarse en ella. Cuando recién llega vuelven los recuerdos de su infancia y juventud, de su familia y de las mujeres que ha amado.

"Una vez más en esta novela, que tiene no poco de libro de memorias, se va, como en las anteriores, de lo andino a lo universal, y se dan en ella diferentes situaciones, un balance vital, y un manejo terso del lenguaje", se lee en la contracarátula de la novela.

La nueva obra de Rivera Martínez, a quien entrevistaremos próximamente, se presentará el miércoles 21 de marzo, a las 7:30 p.m., en librería Íbero de Miraflores (Av. Comandante Espinar 840). Los comentarios estarán a cargo de la poeta y guionista Giovanna Pollarolo y el el crítico literario Ricardo González Vigil.

Fuente: Perú 21




Convocatoria al Congreso Nacional “LAS IDEAS DE NACIÓN EN LA NARRATIVA PERUANA DESDE LOS AÑOS CINCUENTA.HOMENAJE A EDGARDO RIVERA MARTINEZ”

agosto 23, 2011

Edgardo Rivera


LAS IDEAS DE NACIÓN EN LA NARRATIVA PERUANA DESDE LOS AÑOS CINCUENTA

HOMENAJE A EDGARDO RIVERA MARTINEZ

17 al 21 de octubre de 2011


El Centro de Estudiantes de Literatura de la Universidad Mayor de San Marcos

Lima, Perú

CONVOCA AL CONGRESO NACIONAL

“Las ideas de nación en la narrativa peruana desde los años cincuenta.

Homenaje a Edgardo Rivera Martínez”

Semana de la literatura en San Marcos



¿Cómo se ha configurado la idea de nación en la narrativa peruana de las últimas décadas? ¿Cuáles son los planteamientos ideológicos a partir de este concepto? ¿De qué manera se construye la idea de nación en la obra de Edgardo Rivera Martínez? A partir de los años cincuenta, la literatura peruana atraviesa una serie de cambios que dialogan con los distintos procesos sociales y culturales en el país. El espacio de la creación verbal toma nuevas direcciones. De este modo, surge la narrativa urbana y se renueva el indigenismo; a su vez, sistemas no canónicos como el relato fantástico y el policial se fortalecen. En suma, se forman importantes derroteros para un largo proceso de modernización en nuestras letras. Es en este contexto donde aparece la obra de Edgardo Rivera Martínez la cual difiere de otras propuestas pues este autor rompe con las dicotomías establecidas en el ámbito histórico y literario, que se han repelido y atraído, pero pocas veces conjugado.

La comisión organizadora de las actividades académicas por la Semana de la Literatura en San Marcos convoca a la comunidad académica nacional e internacional a presentar trabajos de acuerdo a los siguientes ejes temáticos:

1.- Las ideas de nación en la narrativa peruana desde los años cincuenta.

2.- El proyecto de nación ligado a los procesos de modernización.

3.- Problematizar el periodo de nuestra literatura a partir de la categoría de nación.

4.- Metacrítica (teoría e historiografía) sobre conceptos como indigenismo, neoindigenismo, posindigenismo, etc.

5.- Investigaciones en torno a la obra de Edgardo Rivera Martínez.

-Problematizar de la clasificación de su obra.

-Estudios sobre su novelística y cuentística.

-Relaciones e influencias en su obra.

Los interesados deberán presentar sus sumillas a la siguiente dirección electrónica:

semanadelaliteratura2011@gmail.com; asimismo deberán cumplir los siguientes requisitos formales:

Un archivo de formato word conteniendo el título de la ponencia,el resumen descriptivo (de aproximadamente 250 caracteres) y los datos del participante (Nombres, teléfonos celular o fijo, correo electrónico y, de manera obligatoria, la filiación institucional).

El Comité Organizador acusará recibo de las propuestas y notificará la aceptación de las sumillas antes del 25 de setiembre por medio de un correo electrónico o una llamada telefónica. Luego de conocidos los resultados, el seleccionado deberá enviar su ponencia a más tardar el 15 de octubre, la cual no deberá exceder las 10 carillas (excluida la bibliografía), en formato A-4, Arial 12, a doble espacio y con el citado de fuentes según el sistema internacional del MLA. La extensión de las ponencias no deberá exceder los 20 minutos de lectura oral. La lengua del congreso es el español. Asimismo, se deberá adjuntar los créditos o la reseña biográfica del ponente.

Comité organizador CELIT-UNMSM
- Manuel Larrú Salazar (Director de la EAP Literatura – UNMSM)
- Antonio González Montes (Coordinador del Dpto. Literatura – UNMSM)
- Dorian Espezúa Salmón
- Mauro Mamani Macedo
- Elizabeth Lino Cornejo


Fuente: CELIT UNMSM





Homenaje a Edgardo Rivera Martínez

agosto 17, 2010

En la Feria de libros Felizh. Autor de País de Jauja recibirá homenaje en la fiesta de libro que va del 19 de agosto hasta el 1º de setiembre.

Edgardo Rivera Martínez


Todo está previsto. La Feria del Libro Zona Huancayo (FELIZH) se inaugura el próximo jueves 19 de agosto y espera a su invitado especial, el escritor jaujino Edgardo Rivera Martínez, uno de los literatos peruanos más destacados en la actualidad.

Este año es la segunda edición de la feria FELIZH que, tras un postergación por los problemas suscitados entre los trabajadores y la empresa minera Doe Run, al fin se realizará. Según los responsables, la actividad se dará en el centro comercial Real Plaza, en un área de 1000 metros cuadrados, con más de 40 casas editoriales e instituciones culturales, además está garantizada la presencia de más de 90 reconocidos escritores, artistas e intelectuales. La fiesta irá del 19 de agosto al 1° de setiembre.

“La Segunda Felizh es un espacio de intercambio cultural, donde el pueblo del Valle del Mantaro puede tener un acceso democrático a la cultura, además que la feria promueve la lectura y dinamiza el mercado editorial regional”, manifestó Willy Mateo Cisneros, promotor de la Feria del libro de Huancayo.

“Este año tenemos un compromiso con Edgardo Rivera Martínez, uno de los escritores peruanos más importantes del país, él es de Jauja, del Valle del Mantaro y nuestro homenaje no solo consiste en denominar al auditorio con su nombre, sino hablar de su trascendencia y generar diálogos y debates en torno a su producción literaria”, dice Jair Pérez, director cultural de la Feria.

Rivera Martínez se ha constituido en un referente de nuestra narrativa actual. Su obra decanta, simbólicamente, lo que es nuestro país, un país mestizo, social y cultural. País de Jauja, para citar solo un libro, ilustra bien lo que decimos.

Los autores de feria

El programa cultural contará con aproximadamente 80 actividades en las que desfilarán figuras como Oswaldo Reynoso, Samuel Cardich, Tulio Mora, Jorge Eslava, Pedro Granados, Hildebrando Pérez, Nelson Manrique, Félix Huamán Cabrera, Gonzalo Espino, Alfonsina Barrionuevo, Daniel F, Sonaly Tuesta. También Sandro Bossio, Nicolás Matayoshi, Ugo Carrillo, José Oregón, Mario Malpartida Besada, Andrés Cloud, Mauro Mamani, Giannina Sovero, Consuelo Arriola y Javier Garvich.

Datos

Edgardo rivera M. Nació en Jauja en 1933. Estudió en la escuela Nuestra Señora del Carmen y en el Colegio Nacional San José de Jauja y sus estudios superiores en la Universidad de San Marcos.

Obras. Ángel de Ocongate, País de Jauja, Danzantes de la muerte y de la noche. El Unicornio, El Visitante, Azurita, Enunciación, A la hora de la tarde y de los juegos, Libro del amor y las profecías, entre otros.


Fuente: La República





Edgardo Rivera Martínez

diciembre 06, 2009

El Jaujino Universal es, hoy en día, uno de los mejores escritores latinoamericanos

Edgardo Rivera Martínez


El laureado jaujino es uno de los más renombrados escritores de la Literatura contemporánea. Sus obras han sido recibidas con beneplácito por la crítica literaria, siendo País de Jauja, la novela con la que alcanzó una audiencia nacional e internacional.

Edgardo Rivera Martínez nació en Jauja el 8 de septiembre de 1933. Sus estudios primarios los realizó en la Escuela “Nuestra Señora del Carmen”, habiendo iniciado su carrera literaria a muy temprana edad, cuando cursaba la educación secundaria en el Colegio San José de Jauja (1946-1950), instruido por los intelectuales jaujinos Pedro S. Monge y Miguel Martínez Saravia, quienes lo estimularon para que años después se convierta en un connotado escritor.

De las aulas jaujinas pasó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (1952), en cuya Facultad de Letras cursó la especialidad de Literatura. Se inició en la docencia en 1956, habiendo obtenido una beca mediante la cual pudo ampliar su formación en la Universidad de París (1957-1959) y en la de Perugia. A su regreso, optó el grado de Doctor en Literatura (1960), a mérito de la tesis sobre El paisaje en la poesía de César Vallejo y Referencias al Perú en la literatura de viajes europea de los siglos XVI, XVII y XVIII, respectivamente.

Cumplió nuevos períodos de perfeccionamiento en Francia (1964 y 1967). Nuevamente en Perú, publicó Imagen de Jauja (1967), en el que analiza los trabajos de los cronistas, historiadores y viajeros que la visitaron entre 1534 y 1880. Fue reincorporado a la enseñanza en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (1971) y eventualmente atendió al International Writing Program, en la U. de Iowa (1975).

En 1982, ganó el primer premio del Concurso Nacional del Cuento de las Mil Palabras, con un jurado integrado, entre otros, por Mario Vargas Llosa y Julio Ramón Ribeyro, y de la que resultó vencedor con el cuento “El ángel de Ocongate”. También ha sido profesor en Darmouth (EE.UU.) en 1988 y en Tours y Caen (Francia) en 1990.

En 1993, publicó su magistral novela “País de Jauja”, la misma que fue finalista del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos. Al respecto: Francoise Aubes de la Universidad de París, ha dicho que País de Jauja es una: “novela faro de este fin de siglo literario, novela de la felicidad, de la utopía feliz de un Perú mestizo y que reinserta el mundo andino en la cultura universal”.

Al año siguiente, además de seguir escribiendo otras obras, fue premiado por su destacada participación en el primer Premio Pegaso de Literatura para Latinoamérica, realizado en Colombia. Asimismo, recibió la Beca Guggenhelm Foundation para la creación Literaria, en 1997.

En 1999, su obra “País de Jauja”, fue considerada, de acuerdo con una encuesta publicada por la revista Debate, como la novela más importante de la década de 1990 en la Literatura Peruana. En dicha encuesta participaron los mejores críticos literarios de nuestro medio.

Desde el año 2000, es miembro de la Academia Peruana de la Lengua. Dicho ente agrupa actualmente a los 27 académicos más importantes del Perú, expertos en el uso del idioma español, entre los que destacan Luis Jaime Cisneros, Martha Hildebrandt, Mario Vargas Llosa, Fernando de Szyszlo, etc.

Para mí, es un orgullo ser paisano de Edgardo Rivera Martínez, su obra ha servido para resaltar el nombre de la Primera Capital del Perú, Jauja, en todos los lugares del Perú y del mundo. Conocido como el “Jaujino universal”, nombrado así en un emotivo homenaje que le realizó la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, es uno de los mejores escritores de Latinoamérica. De los diversos homenajes que recibió, destaca que César Ferreira e Ismael Márquez hayan editado un volumen de homenaje al escritor reuniendo estudios de importantes narradores y estudiosos: De lo andino a lo universal. La obra de Edgardo Rivera Martínez (Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, 1999).

Muchas gracias Edgardo Rivera Martínez, Jauja siempre te estará agradecida por haberla tenido como temática central de tus obras. Tu reconocimiento a nivel mundial es un justo premio a tan fructífera labor literaria. Mi sincero homenaje para tu persona, a través de este humilde blog.


Obras
- El unicornio (1963)
- Imagen de Jauja (1967)
- El Visitante (1974)
- Azurita (1978)
- Enunciación (1978)
- Hombres, paisajes, ciudades (1981)
- Historia de Cifar y de Camilo (1981)
- Angel de Ocongate (1982)
- Casa de Jauja (1985)
- Ángel de Ocongate y otros cuentos (1986)
- País de Jauja (1993)
- A la hora de la tarde y de los juegos (1996)
- Libro del amor y las profecías (1999)
- Ciudad de fuego (2000)
- Danzantes de la noche y de la muerte y otros cuentos (2006)
- Diario de Santa María (2008)






Jaujino ganó los XIII Juegos Florales Universitarios - 2009

diciembre 05, 2009

Saulo Antonio Balvín Landeo, estudiante universitario, fue el ganador del Género de Ensayo

Saulo Balvin


Los Juegos Florales, instaurados en la antigua Roma, son certámenes literarios promotores y difusores de una lengua, en los que se premian obras literarias en prosa y en verso. Es así como, la Universidad Ricardo Palma organizó los XIII Juegos Florales Universitarios 2009, en los géneros de poesía, cuento y ensayo.

En el Auditorio Todas las Artes, de la Oficina de Extensión Universitaria y Proyección Social de la Universidad Ricardo Palma, el 14 de septiembre del 2009, se reunieron los miembros del Jurado Calificador del Género de Ensayo de los XIII Juegos Florales Universitarios, Dr. Wilfredo Kapsoli, Dr. Miguel Angel Rodríguez y Lic. Roberto Rodríguez, quienes luego de cambiar opiniones sobre el valor de los numerosos trabajos presentados por diversos estudiantes universitarios de todo el país, decidieron declarar como ganador a Saulo Antonio Balvín Landeo. El título del Ensayo que presentó se llama “Genialidades de la Perricholi – La Miquita de Palma”.

Premio que alegra y llena de orgullo a todos los jaujinos, toda vez que Saúl no solo es jaujino de nacimiento, sino también es vecino actual de Jauja. Caminando diariamente por nuestras calles, es donde obtiene la inspiración para seguir escribiendo.

Hijo de Luis Balvín Povis (hermano del Gato Balvín) y Martha Landeo Camarena, nació el 19 de septiembre de 1987 en el Hospital Domingo Olavegoya; realizó sus estudios primarios en la Escuela N° 31512, y los secundarios, en el Colegio San José. Actualmente es estudiante de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional del Centro del Perú.

Siendo joven, no es el primer reconocimiento que obtiene, también recibió una mención honrosa en un concurso de Literatura que realizó el Diario El Comercio de Lima y obtuvo el segundo puesto, con su Ensayo “Aprendiendo a leer Literatura”, en el concurso de la Primera Feria del Libro que se realizó recientemente en Junín.

Hace unos días conversé con él y me confesó que, entre otras razones, se interesó en la Literatura gracias al ejemplo de Edgardo Rivera Martínez, cuya obra “País de Jauja” es su favorita.

Me llena de felicidad lo logrado hasta hoy por Saulo, le deseo los mejores éxitos en la carrera que está emprendiendo. Para finalizar, me comentó que la novela que está escribiendo tiene a Jauja como temática central, la misma que participará en el próximo Concurso de Novela Corta “Julio Ramón Ribeyro”, organizado por el Banco Central de Reserva del Perú. Aquí unos párrafos de su primera novela:


“…bueno te diré: me casé al siguiente año de que falleciste, no importa con quien y quizá sé por qué si, ahora estás muerta, y si estuvieras viva te lo hubiese dicho. Importa que ahora tenga a Sthefany y Edmundo. El siempre sale a pasear conmigo en el automóvil que me compré a cambio del dinero que recibí por vender el chalet que distaba a una legua del mar, quizás lo único bello y nada más, fuese mirar las mañanas y los crepúsculos de nuestro amor en la mar. También me alcanzó para una cómoda casa cerca a la laguna del valle, en el País de Jauja, donde moriré. Eso es seguro. No dudes ¡Karem! Quisiste morir en París y creo que ese era el único verso que te aprendiste de Vallejo. —Moriré en París… —, aunque no sabías qué continuaba. Y eso me causaba gracia. Me reía para mis adentros. Luego hacías a la que recordaba, pero al fin te importó solo esa frase y el resto lo tachaste. No sabes que Jauja tiene un pedacito de cielo como ninguno, ni como Paris ni como Roma, sino... para que decírtelo, es preciso que hubieras vivido aquí, y te hubieras dejado aplastar por la inmensidad del pedacito de cielo.

De que estás enterrada en París, es seguro. De que ya te olvidamos por aquí, estoy por concluirlo... Sin embargo, recuerda esto: nunca me pediste que te amara como la nacionalidad que tengo. Pero te amé así. A lo Jaujino. Por eso toda esta plegaria, esta sinfonía de despedida, Esta mulisa apasionante…”




Estoy seguro que desde la eternidad, Víctor Modesto Villavicencio
, Pedro S. Monge y Ernesto Bonilla del Valle, sonríen debido a que Jauja sigue brillando por la pluma de sus escritores actuales, de los consagrados como Edgardo Rivera Martínez hasta de los que recién empiezan como Saulo Balvín Landeo. Sigue así estimado Saulo, tus seres queridos y Jauja esperan mucho de ti, y yo sé que lo lograrás.










¿Qué nos sucede? ¿Hasta cuándo?

diciembre 04, 2009

Edgardo Rivera


Camilo Espinoza Beas

Hace muy poco, para ser exactos, el tres y cuatro de diciembre de este año, se realizó el Coloquio Internacional “Julio Ramón Ribeyro: La palabra del mudo”, en el Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar. Lima.

Hubo muchos asistentes, muchos de ellos muy conocedores del tema. Yo me sentía, como un postulante a universidad, muy nervioso entre españoles, italianos y doctores en lingüística y literatura, muchos de la PUCP, de la UNMSM y de la Universidad de Texas en Austin. Pero de ninguna manera disminuido, porque yo tenía el respaldo de Edgardo y su País de Jauja, quiero de decir, que si alguien me preguntará por algo, y no supiera la respuesta, inmediata diría pero: “Leíste País de Jauja”, eso sería mi coraza.

Pero sucedió lo pensado e impensado. Cuando comenzó la Conferencia Magistral: “La memoria de las palabras. Escritura autobiográfica en JRR y la narrativa de los ´50”, en el desarrollo de la misma comentó, uno de los conferencistas sobre la influencia de JRR en escritores como (ERM) Edgardo Rivera Martínez (y yo agrego lo siguiente JRR 1929, ERM 1933, MVLL 1936, ABE 1939) dijo: “País de Jauja, es una de la novelas mejor desarrolladas, donde el arte, el amor y el sentimiento se ven reflejados, muchos de nosotros lo tomamos para sustento de tesis”.

El conferencista señaló: “Resulta importante para el conocimiento y desarrollo de la literatura peruana contemporánea, entre tantas otras obras, destacar País de Jauja.

Yo me acerqué, luego de su ponencia, a saludarlo y el muy cortés me atendió. Le dije que era de Jauja y una especie de caballero templario de País Esperanza, el esbozo una sonrisa y me dijo: “Ustedes tienen un gran escritor, consérvenlo, admírenlo y sobretodo léanlo”. Yo quedé agradecido por sus palabras. Y me dije: “Cómo es que otra personas admiran y valoran a Edgardo, y esperan en algún momento darle la mano y conversar. Y nosotros, los jaujinos, que a veces lo tenemos en Jauja, caminando por la calle Junín, por Bolognesi, por San Martin, ni siquiera sabemos ¿Quién es? Y ni siquiera leemos País de Jauja o A la hora de la tarde y de los juegos, entre otras creaciones”.

Siento que si no lo rescatamos será como: Los chilenos que nos quitan todo, es decir, en algún momento los huancaínos dirán que Edgardo es huancaíno, e intentaran apropiarse como lo hacen con la laguna de Paca, en sus guías turísticas.

Por tal motivo: con Sergio, autor del blog, planeamos promover el primer concurso de ensayo “Sobre Edgardo Rivera Martínez y País de Jauja”. Esperando su auspicio, su interés y sobre todo su participación, que de alguna manera será un reconocimiento a nuestro Edgardo y su País de Jauja, contamos con ustedes.





¿Y tú, conoces a Edgardo?

noviembre 29, 2009

Edgardo Rivera y Mario Vargas


Camilo Espinoza Beas

En uno de mis frecuentes viajes a Jauja, fui invitado a una reunión, organizada por “excelentísimos” jóvenes jaujinos profesionales, donde se “debatiría” de política y cultura. Me entusiasmo mucho la invitación, revise algunos textos y apuntes referidos a lo que se debatiría, deseaba estar preparado y no hacer el ridículo, más aun tenía algunas anécdotas con escritores que deseaba comentarlas.

La reunión estaba programada para las seis de la tarde, yo estuve un cuarto para las seis, esperando, y como es costumbre, los “excelentísimos” profesionales “promesas de Jauja” llegaron pasadas las seis, muy contentos con traje y corbata y con sus “dignísimas damas que los acompañaban”. Yo estaba solo, sin traje y corbata, con un libro y unas notas bajo el brazo, lo cual me hizo sentir en desventaja antes que comenzara el debate.

Ya instalados, se inicio el debate, uno de ellos fungía de moderador y las preguntas fueron: ¿Qué esperan los jaujinos de sus políticos? ¿Somos los jóvenes los que deberíamos tomar las riendas? ¿Estamos preparados para asumir tamaña responsabilidad?, se vertieron diversas opiniones, unas más sensatas y coherentes que otras, por no decir que la mayoría eran disparates. No detallaré, en esta oportunidad lo “debatido” sobre política, eso será materia de otro comentario. Me centraré en el segundo tema de debate. El cultural.

Deseaba abordar el tema de manera directa, con la venia del moderador, pregunté: ¿A cuántos escritores Jaujinos han leído? ¿Saben por qué a Jauja le pusieron País de Jauja?, esta última pregunta pareció muy ingenua hasta digna de burla, pero lo sorprendente fue las respuestas de estos “jóvenes profesionales ilustrados” y cito una de ellas: “El nombre País de Jauja, se le ocurrió a un ex loco político porque como a Huancayo se le dice Nación Wanka, entonces era conveniente llamar asi a Jauja” quedé golpeado profundamente, no podía creer tanta ignorancia, me reincorpore y dije: “Yo creí que era por la novela de Edgardo”, entonces preguntó una de las dignísimas damas ¿Quién Edgardo?, Edgardo Rivera Martínez, dije; creo haber escuchado de él, dijo alguien por allí. Por un momento deseé salir corriendo de aquel foco de ignorancia, dirigirme a mi biblioteca, no salir de allí y escribirle una carta a Edgardo contándole lo que me acababa de suceder; en eso mi deseo se vio interrumpido con una pregunta: ¿Y tú, conoces a Edgardo?

No sabía que responder, pero respondí que NO, no conozco a Edgardo. Lo negué como Pedro a Jesús, no tres veces solo era necesario una vez. Y en aquel momento, mientras hombres y mujeres que supuestamente querían cambiar la política de Jauja y fomentar la cultura, yo silenciosamente le brindaba mis disculpas a tío Edgardo, por negarlo, y me decía para mis adentros: “Acabo de negar a uno de los más destacados narradores del Perú contemporáneo. Acabo de negar El visitante, su novela corta. Acabo de negar sus libros de cuentos, libros que confirman sus dotes de narrador. Acabo de negar País de Jauja obra con la que alcanzó el reconocimiento nacional e internacional y de la que recuerdo muchas cosas que me llevaron a identificarme con mi Jauja y a escribir todo lo vivido en aquel lugar de cielo azul incomparable y nubes blancas de algodón”.

Recordaba aquella tarde, de conversación, donde muy gentil su esposa me brindó un delicioso cheese cake de sauco, tarde en la que yo muy entusiasmado le preguntaba, todo lo que podía, sobre literatura y le pedí que leyera mis escritos, él generoso y cortés aceptó.

En esa conversación, también me contó que conoció a Mario Vargas Llosa, en la facultad de letras de la UNMSM, y compartieron un curso que entonces se llamaba Sección Doctoral. Tuvieron muchas charlas, hablaban de Camus, Sartre. Él era muy estudioso y gran lector y hasta en una ocasión, Mario le “sopló” una o dos preguntas.

Me contó también, que ambos se reencontraron en Paris en dos ocasiones, la primera en 1958, tomaron un café y charlaron muy cerca del Collège de France. Mario había ganado el Primer Premio del Concurso de Cuento convocado por la Revue Française, que incluía un viaje a París. Y la otra fue en 1963, cuando tío Edgardo, cayó con una fuerte gripe, quien acudió generosamente en su auxilio fue Mario, llevándole comida y medicinas, a ese Hotel Wetter. Y no sólo eso, sino que le prestó un ejemplar de La ciudad y los perros, que acababa de ganar el premio "Biblioteca Breve".

Yo quedé realmente impresionado, envidioso por aquella narración, por conocer y haber compartido con un peruano ilustre como Mario Vargas Llosa. Yo no dejaba de mirarlo con admiración, estaba conmovido y creo que mis ojos brillaban. Tío Edgardo, con una sonrisa dibujada en su rostro, me dijo: “El oficio literario, se conseguía sólo a través del esfuerzo constante, con la continua construcción de tu propio estilo y el trabajo paciente de un obrero. Y es que el verdadero talento es insistir.” Y yo desde entonces, espero no desfallecer, insisto.

Edgardo Rivera Martínez


Edgardo Rivera Martínez, es uno de los más destacados narradores contemporáneos, al igual que Vargas Llosa, Bryce Echenique, etc. Gracias a esa obra maravillosa, País de Jauja, nos dio, a todos los jaujinos, un reconocimiento nacional e internacional. Y es lamentable que muchos desconozcan aquella novela, y es lamentable que no reconozcan a Edgardo como aquel inteligentísimo escritor que, por lo menos a mí, me inspiro a escribir, y sentir orgullo de ser jaujino y valorar mi tierra y valorar a todas aquellas personas que hicieron y hacen que Jauja sea un lugar mejor.

No olvidaré nuestra Conversación en el living de San Martín. Y nuevamente lo siento por haberte negado.

Jauja, noviembre 2009



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Presentación de la nueva novela de Edgardo Rivera Martínez

diciembre 10, 2008
El Anfiteatro Chabuca Granda de la 29º Feria del Libro Ricardo Palma lució un lleno total

ERM


El día de ayer, Edgardo Rivera Martínez presentó su nueva novela: “Diario de Santa María” en la 29º Feria del Libro que se realiza en el parque Kennedy de Miraflores.

ERM y Catalina Bustamante
ERM firmando un autógrafo a la escritora Catalina Bustamante Méjico


Entre los numerosos escritores y literatos que se encontraban presentes en el citado evento, destacó la presencia del escritor Alfredo Bryce Echenique. Quienes presentaron la obra, al lado de Edgardo Rivera Martínez, fueron Ricardo González Vigil y Giovanna Pollarolo.

ERM y Alfredo Bryce
Al finalizar la presentación del libro, Alfredo Bryce Echenique se acercó a saludar a Edgardo Rivera Martínez


Edgardo Rivera Martínez es hoy en día uno de los más renombrados escritores peruanos, que muestra en su producción literaria sus orígenes andinos y la de la Jauja que conoció en su infancia y adolescencia.

ERM y SMNP
No perdí la oportunidad para que el jaujino universal firme mi libro, sus palabras me llenaron de emoción: "Para Sergio Núñez Palacios, joven paisano, de Edgardo"


“Diario de Santa María” versa sobre una historia luminosa, la de dos personajes de mundos distintos, una jaujina y la otra francesa que comparten sus experiencias en el internado de un colegio regentado por monjas. En la presentación de la novela, el escritor también hizo un recuento de sus obras, entre las que destacó: “País de Jauja” y refirió que hay un nexo entre esta obra y el “Diario de Santa María”.


mas lectores
ERM cada día tiene más lectores


Agradeció a su esposa Betty Martínez Castilla por el constante apoyo en la elaboración del libro, entre otros; asimismo, resaltó que la Jauja que conoció y del cual es oriundo siempre está presente en todas sus obras, al mismo tiempo de criticar el proceso de globalización que hoy vivimos, el cual produce la pérdida de identidad.


Más datos:

- Lea las primeras 15 páginas del “Diario de Santa María” en Ciberayllu

- Diario de Santa María, novela de Edgardo Rivera Martínez











Letras con Ángel

diciembre 05, 2008
Cultural::: Edgardo Rivera Martínez, primer ganador de El Cuento de las Mil Palabras, presenta nueva novela.

Edgardo Rivera Martinez
Rivera Martínez se encuentra trabajando, a la par, en 2 novelas inconclusas que ha retomado. También ha reeditado, con Alfaguara, A la hora de la tarde y de los juegos.


Este ángel me lo regaló Doris Gibson, cuando gané un concurso hace veinte años. Veintiséis, en realidad, han pasado desde que, en 1982, Edgardo Rivera Martínez (Jauja, 1933) resultara vencedor en la primera edición de El Cuento de las Mil Palabras. “El Ángel de Ocongate” fue la historia que Mario Vargas Llosa y Blanca Varela, entre otros, escogieron como ganadora, y está primera en la antología del concurso que CARETAS publicó este año. El ángel de Doris, por otro lado, se encuentra en una de las paredes de la sala del escritor, elevándose a distancia justa por encima de las cabezas.

Diario de Santa María (Alfaguara, 2008) es la novela recientemente publicada por Rivera Martínez, y la que motiva el encuentro frente al mar, en el departamento del autor.

Edgardo y Mario
Miércoles 15 de diciembre de 1982: Jurado Mario Vargas Llosa entrega a Rivera Martínez la máscara, diseñada por Edmundo Torres.


Como en País de Jauja (1993) y Libro del amor y de las profecías (1999), su tierra alberga la historia, que esta vez es de dos muchachas adolescentes, una peruana y la otra francesa, internas en un colegio regentado por monjas: este es, a su vez, escenario para el descubrimiento de la amistad, el amor y el erotismo, en medio del encuentro de dos culturas. “Veo con mucho pesimismo la globalización, el ultraliberalismo, la imposición de los imperialismos. ¿Adónde iremos a dar?”, se pregunta Rivera Martínez. “Me preocupa la pérdida de la fisonomía urbana, por ejemplo: de mi tierra, una modesta ciudad a pesar de haber sido la primera capital del Perú, casi no queda nada”.

Fuente: Caretas













Edgardo Rivera Martínez presenta su nueva novela

noviembre 27, 2008
El jaujino universal nos deleitará con una nueva obra

Invitacion

El afamado y connotado escritor jaujino Edgardo Rivera Martínez presentará su reciente novela “Diario de Santa María”, el martes 09 de diciembre a las 20:30 horas en el anfiteatro Chabuca Granda, 29ª Feria Ricardo Palma.

La mencionada novela versa sobre la vida de dos adolescentes que estudian internas en un apartado colegio regentado por monjas. Una es peruana y otra francesa, lo cual da lugar a un encuentro cultural muy revelador. En aquella prevalece el amor por la música y por la tierra, en la otra por el arte, y en ambas por la poesía y por la vida.

Libro Santa Maria
Portada del Diario de Santa María


Cabe precisar que Edgardo Rivera Martínez escribió la novela "País de Jauja" en 1993, considerada como la mejor novela peruana de la década de los 90.











El maestro de la Luz y guerrero de la Tiza, sus Estampas de Jauja y otros momentos.

octubre 19, 2008
A la memoria de Tania Wu

Pedro Monge
El ilustre jaujino Pedro S. Monge
Julio C. Dávila-Mendiola W.
e-mail: elhalckon@gmail.com

Si bien no conocíamos fisicamente a Pedro Monge, supimos de él a través de sus libros:Estampas de Jauja, al que hacemos ahora referencia, editado e impreso el año de 1980. Años después con Cuentos Populares de Jauja en sus dos ediciones, la primera editada e impresa el año de 1986, de color verde agua y que contiene 5 capítulos, publicación realizada durante la gestión del alcalde provincial Diego Guitérrez Orihuela; y la segunda, de color celeste, el año de 1993 y que contiene la primera parte ya publicada, la de los cinco capítulos más un adicional de 7 capítulos, haciendo un total de 12 capítulos; conforma Cuentos Populares, con 12 series y 235 relatos un interesante y emocionante panorama cultural del imaginario colectivo de nuestra gente, gente de bicharra, de tierra y de maíz. También lo conocimos por sus diversos escritos, ensayos, cuentos y discursos publicados en la revista josefina Xauxa; y es aquí, en la edición número 17, del año número IX y que corresponde a noviembre de 1950, en donde encontramos el momento de mayor trascendencia en la relación Monge-Rivera Martínez: La Cruz de Piedra, un intrigante y misterioso cuento escrito por el entonces joven de diecisiete años Edgardo Rivera Martínez, y que a manera de presentación, y utilizando las iniciales de P. S. M, el maestro Monge de 44 años suscribe el siguiente texto: Con ‘La Cruz de Piedra’ inicia su carrera literaria el joven Rivera Martínez.-Lector impenitente, ha barajado a todos los representantes de la literatura universal en un afán encomiable de acopiar concepciones estéticas y modelos de estilo para iniciar su propia elaboración literaria. Temperamentos y méritos como los de Edgardo Rivera Martínez justifican holgadamente que un profesor rompa sus normas de rígida imparcialidad para saludar al discipulo distinguido, con la seguridad de saludar en él a uno de los futuros escritores del Perú. Extraordinario augurio y de certero para el joven Edgardo. Obviamente las palabras de Monge revelan a un hábil lector de aptitudes y cualidades con una singular capacidad de intuición; Rivera Martínez, el año de 1993 ya ingresaba brillantemente al portal de los grandes escritores en el Perú y concitaba la atención del mundo entero, con su novela País de Jauja. Descubren también esas palabras, el inicio de una cercana y vital amistad de duración infinita, físicamente hasta cuando el incansable maestro de la luz y guerrero de la tiza cerró sus ojos para siempre en octubre del año de 1979. Correspondió Edgardo Rivera, el discipulo de ayer y amigo de siempre, al año siguiente con el cuidado de la edición y el prólogo de su primer libro Estampas a manera de un homenaje póstumo, encomiable labor realizada junto a don Miguelito Martínez, el profesor de la clásica boina negra. En él diría Rivera, en referencia a los textos que conforman dicho libro: (...) En todos ellos, por encima de lo inmediato y de lo anecdótico, subyace un profundo interés por el hombre, y, en particular, por el hombre modesto, la mujer del campo, el niño. Interés por sus actividades, sus costumbres, sus alegrías, sus sufrimientos. Y subyace, también, un profundo amor por la tierra luminosa del valle (...)

Posteriormente por la edición del libro Semblanzas de Pedro el del Quijote, trabajo compilatorio realizado en marzo del año 2001, por los profesores Henoch Loayza Espejo y Jaime Kato Casimiro y que contiene diversas apreciaciones sobre el trabajo intelectual del maestro Monge, más algunas de sus correspondencias entabladas con intelectuales de importancia en aquellos tiempos, y un breve resumen de su producción intelectual. Y en estos momentos por un trabajo que se viene realizando con el historiador Carlos H. Hurtado Ames y el prof. Gilberto Espinoza Peñaloza y que contiene en una serie de discursos inéditos el plasma de su pensamiento social y artístico; este libro que se publicará próximamente bajo el sello de Halckon Editores, renovará en forma absoluta la visión que se tiene sobre el trabajo y la posición intelectual que ocupó en su tiempo el escritor Monge Córdova.

Por otro lado, una anécdota de singular valía y que la recordamos con aprecio en estos instantes es la que nos contó un amigo, él rememora que don Pedrito a menudo se dirigía cruzando la plazuela del barrio de “La Samaritana” hacia su centro de trabajo, el Colegio de San José. En cierto momento él disfrutaba de una tarde infantil de juegos con sus amigos de barrio; y de pronto se presenta don Pedro cruzando la plaza, se detiene y observa un momento, luego se dirige hacia él, y acariciando su rostro con ternura le dijo: Si sólo pudieras caminar, ¡ el mundo cambiaría!, este mensaje obviamente en referencia a su condición de limitación física, pues él desde niño se desplaza en dos muletas, antes de madera y ahora de aluminio; quien sabe que con este mensaje don Pedro quizo desafiarlo permanentemente y por siempre a superar su condición física y más allá, a fracturar su limitación mental para prosperar en cualquier campo, de nuestro amigo Enrique “Kike” Pariona Camargo. Sin duda esta expresión de cariño paternal refleja la inmensa calidad humana y la fresca bondad de don Pedro; y sabemos, que siempre le rodeaba un aura de exquisita sensibilidad social.

Y hablando de sus Estampas; siempre es bueno volver a pasear por los clásicos de la literatura peruana contemporánea, para distinguir la buena escritura, al maestro del pelele; al maestro Monge Córdova y su magistral Estampas de Jauja. Estamos sin duda ante un escritor persuasivo y encantador, y que despierta con su pluma un extenso e infinito sentimiento de cariño y adhesión por nuestra tierra primigenia. Volver a pasear, y que mejor volver a releer; recordamos muy bien de cuando leímos el fantástico cuento de Jorge Luis Borges, Utopía de un hombre que está cansado; en una parte, durante el diálogo entre Eudoro Acevedo y Alguien, cuando Eudoro afirma que en su casa tiene más de dosmil libros impresos, no tan antiguos ni tan preciosos, Alguien, riéndose, replicó que nadie puede leer dosmil libros y que en sus cuatro siglos de vida no ha pasado de media docena, y aclara rotundamente que lo más importante no es leer sino releer. Entonces releamos Estampas de Jauja, solo lo mejor para cuatro siglos se relee; y es definitivamente, un libro esencial y necesario para todos los jaujinos y los que no lo son. Evidentemente, hablar de Estampas de Jauja es hablar de Pedro Susanívar Monge Córdova, un libro existencial y con elevado poder de evocación; leyéndolo viviremos la vida del mismísimo Pedro, viviremos la vida de nuestros padres y abuelos, indudablemente viviremos muchas vidas; es, categóricamente un pensamiento para sentir y descubrir el espíritu subyacente del hombre xauxa, en sus bailes y sus danzas, sus gentes y sus barrios. Es, en sí, un libro para ensimismarse en este momento, para pintarlo un día de viernes Santo; para crear y suspirar, repasar y bailar un sábado desde la mañana; para soñarlo despierto un fabuloso domingo de feria; en definitiva, para apachurrarlo todo contra nuestro corazón, para mimarlo hasta cuando el sol y la luna sean uno solo. Que precisamente así sea.

Finalmente. Y si llegaste a Jauja del extranjero o de otro lugar a pasar tus vacaciones, una, y la mejor recomendación es que lo leas aquí mismo, para que instantáneamente se reposicione en tu alma la nobleza del hombre xauxa. Y si te lo llevas para leer en otro tiempo, os te aseguro que sentirás toda una experiencia única y maravillosa dentro de ti. Y, y que tal si lo lees disfrazado de “chuto” en tu jardín de sol, quien sabe, reaparezca y se quede en tí ¡el hombre Jauja!

A dos generaciones de distancia y a casi treinta años de su viaje primordial, nos juntamos para siempre. (20 de marzo 2008)










“País de Jauja”: De la novela a la realidad...

julio 23, 2008

País de Jauja, Santillana 2007


Por Darío A. Núñez Sovero
darionunezsovero@hotmail.com

Cuando concluí la lectura de esta hermosa y extraordinaria novela de Edgardo Rivera Martínez: “País de Jauja” (1), no pude menos que ensayar un envidiable orgullo por saber, íntimamente, que el autor siendo un jaujino notable, es en su diario acontecer una persona de una franciscana modestia y sencillez patética. El orgullo deviene del hecho de conocerlo, él sin saberlo, y haberlo visto, en mi niñez y adolescencia, recorrer las calles de Jauja transportando un asombroso silencio y una no menos metafísica mirada.

Cuando en el preámbulo de su obra el autor, dirigiéndose al lector, le advierte que en su novela hay “sin duda, bastantes elementos autobiográficos, pero es mucho mayor lo imaginado” (2) recuerda que su novela combina experiencias juveniles, su raigambre andina pero no por ello menos occidental, el descubrimiento del amor y el énfasis de ciertos personajes, como Abelardo y la tía Marisa, todos ellos al unísono en la consolidación de su vocación. Esta última afirmación se debe a que el autor, siempre recurriendo a su reclamada autobiografía, admite su entrañable amor por la música como su, entonces oculta y mayor, aspiración literaria, la que finalmente fue la que lo ha encumbrado como un autor de nota nacional e internacional.


País de Jauja 1993
País de Jauja, La Voz Ediciones, 1993. 515 pp.


Confieso que, sin embargo, antes de leer esta obra, pensaba encontrar en su contenido descripciones de Jauja de la década del 40 del siglo anterior, cronología en la que ubica el contexto de sus relatos tan preclaro autor, de aquella Jauja imaginaria de la que tanto nos hemos imbuido los naturales de ésta, para citar sus palabras, esplendente tierra; que iba a encontrar descripciones poéticas de nuestra Laguna de Paca, de la verdosa y deslumbrante campiña de Jauja, de sus riquezas coloniales, su comida exquisita y sin par, de sus monumentos arqueológicos o el sin fin de parajes maravillosos que indudablemente tiene nuestro terruño. Pero no, felizmente, el propio Rivera se encargó de advertirnos que mucho de su novela describe experiencias personales en la Jauja novecentista que nos dejó.


Amelia en Ataura Jauja
Sentada con vestido negro y sombrero blanco, se observa a Amelia Bonilla en Ataura - Jauja. Se aprecia la fusión cultural de lo occidental con el mundo andino. Foto Recopilada en el Concurso de Fotografías Antiguas “Jauja Recuerdos en Blanco y Negro”, participante: Trini Schutz.


Coincido con el autor a efecto de entender “País de Jauja”, como una fusión cultural entre lo occidental y lo andino, encuadrar a Jauja como una ciudad sui generis en dicho tiempo respecto a otras ciudades en los andes peruanos; la misma que se debió a la gran inmigración que hubo hacia Jauja por su clima que era vital para los que sufrían tuberculosis y asma.

Justo es, esta afirmación, la que nos empujó a atar algunos elementos autobiográficos que existen a lo largo de todo el relato. Me apresuro a expresar mis disculpas si existiera algún atrevimiento involuntario en mis afirmaciones, sin embargo quiero decir que, en todo caso, esta audacia deviene de algunas observaciones personales. Así es como dedujimos, en primer lugar, que el hermano Abelardo, del que con gravedad y respeto cita reiteradamente el autor, es nada menos que nuestro recordado Miguel Martínez Saravia, hombre cultísimo de admirada ascendencia en la formación de numerosas promociones del Colegio “San José” de Jauja. Es de sobra notorio que sin esta generosa compañía el autor no hubiera podido alimentar, en su adolescencia, una formación prolija de indispensable tendencia clásica. Era, pues, como lo admite Edgardo Rivera, su hermano, quién le seleccionaba los libros que debía ir leyendo y a quién acudía cuando quería encontrar enjundiosos comentarios tanto académicos como costumbristas. Era, en suma, una sombra tutelar, una guía paidética, al mejor estilo griego. En este acápite me atrevo a sustentar que siendo verdad la presencia decisiva de Miguel Martínez en la vida del autor de “País de Jauja” y siendo incuestionable la entrañable amistad y relación ideológica que existía, en vida, entre Miguel Martínez y Pedro Monge Córdova, indirectamente, éste último ha intervenido como parte del equipo formativo inicial de Edgardo Rivera Martínez. No quiero desmerecer la vocación autodidáctica de nuestro escritor, menos su rígida e intencionada formación académica, pero sostengo que este aserto es incuestionable, salvo, como dicen las comunicaciones escritas, error u omisión. Mi sustento se resume en la postulación de que tanto Miguel Martínez como Pedro Monge son las epónimas figuras que han aportado visiblemente en la formación del talento literario de nuestro escritor. Pero aquí surge otra pregunta: siendo Edgardo Rivera poseedor de un espíritu sensible de probada tendencia artística en el campo literario y musical, según propia versión novelesca, ¿por qué es que no descolló en la música como sí lo hizo en la novela? Aventuro la respuesta: Es que para esto último tuvo el aliento siempre atento y oportuno de Miguelito Martínez Saravia y Pedro Monge Córdova, mientras que para la música sólo tuvo una esmerada pero limitada maestra como Mercedes Chavarri, según la novela, que en verdad era doña Mercedes Dávila en la vida real, aquella amable señora esposa del conocido Carlos Ayllón, que en la obra es presentado como Carlos Baylón y que vivían en una casona de la cuadra 8 del Jirón Sucre en Jauja, además de la lega contribución que le brindaba su madre, especialmente para la recopilación y pulimento de la música andina de la que era muy afecta.


Jaujino japonés
Inmigrante japonés de los 40, maestro de karate y fotógrafo Soko Nakachi Higa, quien tuviera su estudio fotográfico frente al cine Colonial. Foto proporcionada por Rubén Casimiro Taipe en el concurso de fotografías de Jauja en blanco y negro.


Hay, en todo lo largo del relato, numerosísimas referencias que nos actualizan la memoria de lo que fue nuestra querida y nostálgica Jauja de la referida década. Debo relevar, entre otros más, que cuando el autor habla del peluquero Nakamoto y su proverbial humorismo de corte oriental, nos está mencionando a la peluquería que tenía en Jauja, el ciudadano japonés Alejandro Makino, el mismo que tenía como sede de su establecimiento, la cuadra 5 del jirón Grau y que estaba avecindado con otro hijo del país del “Sol Naciente”, don José Fukushima, también varias veces citado. La peculiaridad de estos hechos radica en el cosmopolitismo de Jauja de entonces: además de concentrar ciudadanos de distintas nacionalidades como el rumano Radulescu y otros japoneses residentes, desfilan a lo largo de las 662 páginas de esta novela personajes varios como los curas españoles del Convento de Ocopa, los curas italianos de la Parroquia de Jauja, la dama Awapara de ascendencia árabe, el usurero Kogan, etc. En contraste, ahí el lector hallará un encendido homenaje a la belleza eufónica de algunos apellidos quechuas como Pomasunco, Incamanco y Canchapoma (3). Esto me recuerda al diálogo que algún día tuvimos con ese notable pintor jaujino, ya desaparecido, Hugo Orellana Bonilla, quién no se hallaba en gracia con los apellidos que llevaba por su vacío contenido y su procedencia extranjerizante “me hubiese gustado, me dijo, apellidarme Carhuancho o Quispe o Yarihuamán ¡qué lindo!, todos con un alto contenido terrígeno”.


Jalapato en la Plaza de Jauja
Jalapato en el frontis de la Municipalidad de Jauja. A la izquierda se aprecia la elegancia de los ciudadanos jaujinos de la época y a la derecha, un conjunto de músicos liderados por el legendario acollino "Huachipso" Blancas. Foto Recopilada en el Concurso de Fotografías Antiguas “Jauja Recuerdos en Blanco y Negro”, participante: Manuel Velasco Aguilar.


Sería largo enumerar las citas de nombres imaginarios que se encuentran en el libro pero que, en verdad, se corresponden con nombres que han existido en la época en que se le ubican los relatos. Es sorprendente la descripciones mágicas del personaje Fox Caro y sus pronósticos sobre la sabiduría y la paz; indagando sobre él, he encontrado que de verdad éste existió y se trataba nada menos que del jaujino don Oscar Castro, fabricante de ataúdes de la cuadra 7 del Jr. Graú, en cuya puerta vendía panecillos y dulces de Jauja su esposa Margarita. Debo destacar, empero, dos cosas que a mi modo de entender son impostergables: el tratamiento narrativo que hallamos para nuestras fiestas costumbristas como la fiesta del “20 de Enero” y nuestras fiestas del cortamente carnavalesco. Sobre lo primero se encuentra que ya desde la época del siglo anterior era motivo de especial esmero el presentar una fiesta de gran colorido, con instituciones que hacían ensayos previos como el conjunto tunantero de los hermanos López, apellido ficticio para los hermanos Erasmo y Guillermo Suárez Zambrano, dirigentes del afamado conjunto “Centro Jauja” que hasta hoy existe gracias al entusiasmo y cariño de continuadores de la fiesta y a cuyos preámbulos gustaba de asistir el autor del libro. También, siempre con relación a la fiesta de Yauyos, encontramos una preocupación que muchos años después (hasta hoy) no puede ser superada: Los conjuntos de músicos, en general, en la música que interpretan, privilegian los saxofones y clarinetes en desmedro de las notas bellas que salen de los violines y arpas. Juzgo que este último juicio es tema palpitante que debería motivar un estudio para preservar y mejorar nuestra fiesta. El lector hallará, en este asunto, descripciones inmejorables escritas con una prosa perfecta, como “prefería caminar sólo, en silencio detrás del arpa, Cuánto me asombraban los tucumanos, con sus espuelas y sus lazos, y esa manera tan extraña de decir: !Cuidado con las siete puntas! Me hacían pensar en distancias inmensas, desoladas. Se diría que en ellos se juntan las figuras del bandolero, del pistacho, del condenado, y por eso el asombrado espanto que me inspiraban”(4).

Con relación a nuestros carnavales, es por todos conocido que ellos en el Valle de Jauja, se inician en los llamados jueves de compadres y comadres en el distrito de Paca. Allí, como hasta ahora, se acostumbra jugar con harta agua, harina y ortiga, confusión propicia para que algunos mozalbetes aprovechen de manosear indecente y morbosamente a algunas damas. Rivera reedita luego la tradicional presencia de la fiesta del cortamente de los barrios Huarancayo y La Libertad donde los cultores de la fiesta bailan, como don Manuel Irribarren (en alusión al extinto Alejandro “Chuyón” Palacios en la vida real) “con su figura alta y flaca, semejante a la de un torero y un estilo de renovada y justa fama” (5).


País de Jauja Peisa
País de Jauja. 548 pp. Segunda edición, marzo de 1996 PEISA


Leer “País de Jauja” es una experiencia de sempiterna recordación, una oportunidad de romántica regresión a nuestra adolescencia y la constatación de ameno estilo del autor. Debo decir, sin escatimar nada, que he hallado la ocasión de repasar muchas cosas y personas del terruño. Los jaujinos deberíamos de leer más de una vez esta hermosa obra, la cual, según admite el autor, fue elaborada paciente y cuidadosamente durante dieciséis años. Ahora poco, en un boletín que publica la Universidad Nacional Mayor de San Marcos se menciona a Edgardo Rivera como el jaujino universal. Y en verdad es gracias a él que Jauja da la vuelta al mundo en todos los idiomas. Gracias, Edgardo, por regalarnos esta visión de nuestra Jauja donde “Brilla el sol y el aire es límpido y clarísimo”.


________________________
(1). RIVERA MARTINEZ, Edgardo. Pais de Jauja. Lima, Ed. Santillana. 2da. Ed. 2007. 662 pp.
(2). Ob.Cit. p.11
(3) Ob. Cit. p. 245
(4) Ob.cit. p. 243
(5) Ob.cit. p. 416










Dos geografías para un autor

mayo 22, 2008
Entrevista. EDGARDO RIVERA MARTÍNEZ

Edgardo Rivera
LOS CUENTOS DEL AUTOR DE "PAÍS DE JAUJA" ABORDAN LA RELACIÓN DE IDA Y VUELTA ENTRE LO AUTÓCTONO Y LO UNIVERSAL. EN SU LIBRO "CUENTOS DEL ANDE Y LA NEBLINA", EL ESCRITOR REÚNE 44 AÑOS DE HISTORIAS


Por Enrique Planas

¿Cuál es la Jauja real, la ciudad actual o la que supo inventar en sus novelas un escritor como Edgardo Rivera Martínez? Si bien la pregunta es retórica, nos deja pensando en cuál es el mejor lugar para instalar nuestra vida: en la mediocre realidad o en el brillante sueño de la ficción. A Rivera Martínez le apena que su ciudad natal resulte tan distante de aquella urbe eterna encapsulada en su novela "País de Jauja". "Se ha desmejorado muchísimo la Jauja que yo conocí en mi infancia --lamenta--. Entonces prevalecían los tejados, los muros blancos, los zaguanes. El afán por 'modernizar' perjudica no solo a Jauja sino a todas las ciudades de provincia", comenta el escritor, quien cada vez que regresa busca los pocos refugios a salvo de la destrucción: calles como Alfonso Ugarte o La Samaritana, que aún conservan su perfil, o la casa que su abuelo materno mandó levantar a comienzos del siglo pasado en la calle San Martín. "¿Qué habría pasado si Jauja no hubiera dejado perder su pasado de esa forma?", se pregunta el escritor, quien aclara que si bien la vieja Jauja no puede compararse con el esplendor del Cusco o la rústica belleza de Huamanga, reconoce en su modestia su encanto especial. Atracción que se conservará mucho más tiempo en las páginas de sus cuentos, escritos entre 1964 y el 2008, reunidos ahora en el volumen "Cuentos del Ande y la neblina" (Punto de Lectura).

jironsanmartin
Jirón San Martín - Jauja


Por primera vez hace evidente cómo en su obra no solo convergen las tradiciones, el imaginario o la mitología andina sino también el mundo urbano, limeño, desdibujado por su característica neblina.

Sí, de alguna manera esa ha sido la atención, colocando los Andes en primer lugar, pues soy fiel a mis raíces andinas. La mayor parte de mis cuentos están ambientados en los Andes, y varios de ellos no en Jauja sino en Huamanga, Ocongate, o Cusco. Pero también está presente la Lima de la neblina, la de los Barrios Altos, un poco decaída, casi en ruinas. En el caso de las novelas cortas, está la neblina de los malecones, de la cercanía al mar.

Uno siempre asocia el ande con la claridad, con un prístino cielo azul. La ciudad, por el contrario, es tan neblinosa como inasible. ¿Es así su forma de entender ambas geografías?

Son los temas que más atraen mi sensibilidad. En mis cuentos está presente un factor lírico. No en vano en muchos cuentos es muy importante la música y la danza. Es una manera de contraponer esos dos universos: en el andino prevalece el sol pero también la lluvia, a veces la nieve, es un mundo con raíces míticas, paisajes luminosos, verdes y dorados. Lima, de alguna manera, me es más distante, a pesar de que por cosas de la vida vivo en ella, a pesar de que dos años de mi infancia los pasé en Barranco, en la Bajada de los Baños. Mi visión es esa, centrada en los Andes pero con una apertura a Lima.

Usted es un escritor no muy interesado en la técnica sino especialmente en el trabajo con el lenguaje. Viniendo de una generación de escritores muy interesados en el laboratorio técnico, ¿cómo equilibra el estilo con la técnica?

Para mí es sumamente importante el lenguaje en función del lirismo de mis relatos. Me permitiría hablar incluso de efectos musicales del lenguaje. Son textos muy trabajados. Pero también me interesa la técnica...

La técnica como la construcción de diferentes narradores en sus historias...

Claro, la yuxtaposición de puntos de vista. Pero no soy un innovador. No me gusta la técnica por sí misma. Prefiero atenerme a lo que respecta al lenguaje, a su musicalidad, para que esta sea acorde al espíritu del personaje, a la atmósfera, al mundo interior que quiero transmitir al lector.

¿En sus primeros años de escritor, no sentía la presión de seguir las experimentaciones de moda en los tiempos del 'boom' latinoamericano?

No. En mis novelas, como "País de Jauja", sí hay una cierta experimentación, como son los cambios de perspectiva del narrador. El Claudio adolescente, que escribe y cuenta la historia, y el Claudio ya en la madurez, que recuerda. Es como una composición musical a dos voces. Y en algunos momentos, resurge la voz de la tierra, del mito. En mi segunda novela, que no tuvo tanta difusión, trabajé de la misma manera. Pero en mis tiempos de estudiante de literatura y antes, en mis años de escuela tuve la suerte de encontrarme con personas que incentivaron mis lecturas y mi vocación. Gracias a que me iniciaron en el francés, los curas franceses que estaban en Jauja por razones de salud (aún Jauja era un centro para la recuperación de la tuberculosis) me hicieron descubrir a Marcel Proust, por quien tengo la más elevada estima, y que era toda una novedad en aquella época.


Pais_de_Jauja

¿Proust le ayudó a encontrar su personal construcción del mundo andino?

Así son las paradojas...

El libro trae dos excelentes relatos inéditos "Ileana Espíritu" y "El Tucumano". En el primer cuento, es impresionante cómo una historia de desaparecidos por la violencia puede convertirse en un relato fantástico, en el que una madre que busca a su hijo adquiere una dimensión mítica...

Me rondaba el recuerdo de la violencia producto tanto del accionar del terrorismo como de algunos sectores de las Fuerzas Armadas. Y este personaje de la madre, que llega a adquirir una dimensión cuasi mítica (incluso se apellida Espíritu, un apellido que existe en la sierra), posee esta idea de espíritu que busca y busca el cuerpo de su hijo o tal vez lo que quedó de el. Poco a poco, en ese andar inacabable por las riberas del río Mantaro, ella se convierte en una suerte de espíritu al cual, incluso, se le hacen ofrendas. Digamos que el realismo que en un primer momento pudo haberme tentado a presentar la violencia con rudeza, por la vocación lírica que creo tener, se convierte en otra cosa, en la historia de un ser cuasi fantasmal que encarna la maternidad en toda su dimensión mítica.

"El Tucumano" es igualmente un cuento de corte fantástico pero totalmente festivo...

Así es. Es un cuento de alegría sobre un personaje misterioso que parece resurgir de los siglos de la Colonia. De hecho, existe esa danza que cuento en la historia. Se le llama la Tunantada, y es del centro del Perú. Nace del recuerdo de los mineros que venían de la lejana Argentina con sus recuas y caballos. Son danzas que a mí me impresionaron mucho de pequeño.

Gran parte de sus cuentos son de finales abiertos. Muchas veces en ellos irrumpe lo fantástico, lo imposible de comprender con la lógica humana. ¿Es consciente de que este tipo de final es una firma suya?

Soy consciente de ello, aunque no es deliberado. Literariamente me satisface, y es el carácter de mi narrativa. Es diferente a mi novela "País de Jauja", una novela de la felicidad, que en muchos aspectos es de género realista. Es una propuesta literaria en la que yo insisto: fidelidad con las raíces andinas pero con una apertura a la universalidad y a la modernidad. Pero no una apertura que nos haga perder la identidad, como lamentablemente está sucediendo en gran parte del mundo con la globalización económica.

¿Usted cree que la globalización cultural influye en la literatura peruana?

Creo que sí, con lo cual no quiero decir que la desvalorice. Creo que siempre hay en el Perú una literatura de centro, Lima fundamentalmente y una literatura de periferias que se escribe en las provincias costeñas y de la sierra. Veo ahora mucha inquietud, hay muchos clubes literarios en provincias. Está también la literatura de las fronteras, la literatura oral de los pueblos amazónicos. Lo decía ya Mariátegui: lo andino es el factor determinante de nuestra identidad. No en vano los arqueólogos nos recuerdan que el calificativo de andino se extiende a manifestaciones culturales tanto de la costa como de la sierra.

¿Pero qué es lo andino ahora? ¿Lima es una nueva forma de entenderlo?

Lima se ha andinizado mucho con las migraciones. Y a partir de eso se producen manifestaciones que ahora pueden parecernos híbridas, pero que no sabemos cómo será más adelante. Igualmente, cuando llegaron los conquistadores, las culturas andinas asimilaron mucho de las danzas y los personajes venidos de la Colonia. ¿Cómo acabará eso? No lo sé. La pérdida de identidad es algo que veo con alarma. ¿Cómo conciliar la globalización cultural con nuestra identidad? La aparición del rock andino, por ejemplo, es algo que llama mi atención...

Usted que es un incansable traductor de relatos de viajeros europeos al Perú. ¿Cuánto encuentra de esa fascinación en su literatura?

Creo que no la hay. Pero escribir una novela es también emprender un viaje, cuyo destino podemos presentir pero que puede cambiar. Mi tesis doctoral en San Marcos fue: "El Perú en la literatura de viajes de los siglos XVI, XVII y XVIII". He tenido la oportunidad de traducir a viajeros y de hacer antologías de sus testimonios, algunos de ellos novelescos, como el de Paul Marjuán, que vivió en la sierra y la selva, confundiéndose con los campesinos, o el de un pirata apresado por los españoles que se escapó de las manos de la inquisición y se quedó una larga temporada en el Perú. Él habla flores de Lima y de las limeñas, con quienes llevó una vida galante y muy satisfactoria...

¿Nunca esos personajes se han deslizado a un proyecto de cuento o novela?

Son personajes ajenos. No he querido adoptar la mirada de esos viajeros porque he preferido atenerme a mi propia imaginación. Sin embargo, igual me ha complacido la labor de estudioso y traductor de viajeros.

Sé que tiene bastante avanzada una próxima novela...

Soy supersticioso en solo una cosa: hablar sobre las cosas que publicaré. Prefiero no hacerlo. Solo puedo mencionarte que el título será: "Diario de Santa María".




PERFIL

edgardojauja

NOMBRE: Edgardo Rivera Martínez (Jauja, 1933).
TRAYECTORIA: A pesar de tener textos publicados desde los años 60 (su libro de cuentos "El unicornio" es de 1964), solo a finales de los 70 será reconocido como uno de los narradores más originales de nuestra literatura peruana. Su novela "País de Jauja" (1993) es su obra más importante y fue finalista en el prestigioso Premio Rómulo Gallegos, además de haber sido elegida, según una encuesta entre críticos y escritores del grupo Apoyo, la obra narrativa peruana más importante de la última década del siglo XX.



Fuente: Diario El Comercio
http://www.elcomercio.com.pe/edicionimpresa/Html/2008-05-04/dos-geografias-autor.html