
Juan Ernesto, un joven ejecutivo de una empresa reconocida de Lima se había quedado dormido por quinta vez en el mes, por alguna extraña razón Marzo siempre era un mes de sueño profundo y ni la mierda de celular que tenia lo lograba despertar, desde que vivía solo le estaba costando bastante despertarse, pero por alguna razón en Marzo siempre era peor.






