Emergencia Educativa “reloaded”

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Estudio social.- Imagínate que estás en la “sala de profesores” de un colegio o de una institución de educación superior (instituto, pedagógico, universidad) y tienes unos minutos para compartir con otros profesores (de más de una especialidad o área) y realizan la siguiente dinámica: en una hoja en blanco, no más de un párrafo, redacta la noción/definición/concepto/idea de “competencia” (obviamente en el contexto del ejercicio de la docencia). A priori, a lo más la mitad de participantes tendrán alguna coincidencia PERO la otra mitad NO. Se trae a colación otro ejemplo, qué se entiende (qué entendemos) por “nativo digital“? Tendrán la misma noción de “nativo digital” un profesor de la OCDE que un profesor cuya economía no pertenece a la OCDE? No necesariamente. Se identificarán “nativos digitales” en el ámbito geográfico rural donde NO llega internet?

Lo que se intenta explicitar es la importancia de entender (sin dudas ni murmuraciones) un concepto importante como el de competencia en el ámbito educativo (colegio, instituto pedagógico, universidad). Eso pasa con los constructos como “cultura digital” y “calidad educativa”. Son constructos que deberían ser internalizados unívocamente por cada especialista del Minedu como parte de la política educativa que se pretende implementar en el marco de la “Emergencia Educativa”. Emergencia educativa que ya se dio durante el gobierno de Alejandro Toledo, siendo primera ministra Beatriz Merino (2003). Haciendo memoria TODOS los documentos impresos referentes a la “emergencia educativa” se publicaron en el año 2006 (acabando el gobierno de Toledo).

Asimismo, de manera natural, todos los especialistas (independiente de la dirección pedagógica a la que pertenezcan) deberían tener como backup (bibliografía básica) natural el repositorio del Minedu, según perfil profesional. Si el currículo nacional – en esta coyuntura de pandemia -TODAVÍA declara que las competencias se desarrollan a lo largo de los siete ciclos de la educación básica, debemos asumir que los especialistas del Minedu (de la unidad de medición de la calidad, educación primaria, educación secundaria, educación básica alternativa, etc.) manejan (e internalizan) un mismo discurso al respecto. Además, en relación al diseño, formulación y aplicación del plan de trabajo de la “Emergencia Educativa” se debería aprovechar APRENDO EN CASA pero NO solo con “actores” sino con más participación de profesores de aula. También, priorizar un único eje transversal a todas las áreas de la educación básica: la comprensión lectora (nivel literal, inferencial y juicio crítico) desde la organización, sistematización, interpretación y análisis de datos. NO los documentos impresos. Y ya es momento que se explicite la incorporación de aplicativos (apps) en – al menos – el quinto, sexto y séptimo ciclo de la educación básica.

En esta coyuntura de emergencia sanitaria la prioridad debe ser definir y alcanzar capacidades de área (macro capacidades) mínimas y declarar un conjunto de logros de aprendizaje (mínimos) por alcanzar en cada ciclo de la educación básica. Así como la Sunedu definió para el licenciamiento de universidades las Condiciones Básicas de Calidad (CBC), en la educación básica se puede formular y aplicar un Currículo Básico de Capacidades (CBC) por lograr en el marco de la “emergencia educativa”.

Si antes de la pandemia ya los logros de aprendizaje satisfactorios, según pruebas ECE – UMC, eran exiguos. Lo poco o casi nada logrado en el año escolar 2020 y lo que va de este año escolar 2021 amerita decantar objetivos pedagógicos que respondan a la coyuntura y a las deficiencias diagnosticadas en la educación básica.

Fuente: Exitosa noticias

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