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Si existe la capacidad de plasmar en un torso de mujer un estado de ánimo, si existe tal cosa… su dueña es Luz Negib. Tuve la suerte de encontrarme con la dueña de Artco y hacer juntas un recorrido por la muestra llamada Torsos. Se me acaba de ocurrir que mis visitas furtivas a las galerías de arte podrían beneficiarse mucho de entrevistas: al artista? al galerista?, a un visitante como yo?, o al lienzo mismo y esperar que desde él salga alguna pregunta, alguna respuesta. De los cuadros de Negib, por decirlo, salen colores intensos, mariposas, espaldas sumamente contorneadas, senos intensamente sensuales, plumas de nidos, lluvia, puñales, atados de nervios, ojos que lo pueden ver todo. En fin, Negib refleja la variada vida sentimental de una mujer y se vale del cuerpo para expresarla. Deduzco que la relativamente añosa artista aún sigue preguntándose acerca de sí misma, aún sigue elaborando su experiencia íntima como mujer. Ella apunta: “… a pesar de cualquier angustia interior, pretendo que mi pintura refleje el aspecto gozoso de la existencia”. Exacta manera de describir su proyecto pues quien contempla sus pinturas se va con la sensación de que la dicha no es enemiga del dolor, de que el frío puede inmiscuirse por los pliegues flácidos de nuestro vientre. Me entero de que Negib tiene un proceso de creación alucinante. Ella recoge imágenes de creaciones anteriores, a las que llama “padre” y “madre”, y se sirve de ellas para lograr una nueva propuesta. Logra así obtener un resultado tejiendo elementos que vienen de otros momentos y otras inquietudes. Al final, lo que vemos es la acumulación lenta de muchos años de existencia. Se nota a leguas que los torsos “padre” y “madre” de esta muestra apenas están delineados. Más parecen reflejar un paisaje cualquiera. Pero en las últimas creaciones parece que el paisaje se metió en su cuerpo, en el mío y en algún otro desconocido. La vivencia pasa de estar afuera a estar dentro, bien cerca de la sangre, bien cerca de la piel. ¿Por qué este giro? ¿Qué emociones que no conocemos nos depara el paso del tiempo en relación a nuestro cuerpo? Hoy, por ejemplo, visitaba una amiga que es dulcemente mamá de un recién nacido. Ella, al igual que Negib, también me hablaba de su transformación radical y de su necesidad de plasmar toda su vivencia en algún lugar de su cuaderno de vida. No sé por qué terminamos hablando de Paul Auster, El Angel de Ocongate, Bolaño, El Quijote… Luz, tienes alguna respuesta?