Violencia y Disciplina: Reflexión del “Documental de Violencia Escolar – FORGE”

Violencia y Disciplina: Reflexión del “Documental de Violencia Escolar – FORGE”

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Escrito por Jonathan Mendoza

Documental de Violencia Escolar - FORGE - YouTubeEste documental se realizó en el marco del proyecto “Fortalecimiento de la
Gestión de la Educación en el Perú” (FORGE), implementado por el Grupo de Análisis para el Desarrollo (GRADE), con el objetivo de visibilizar la violencia escolar que viven muchos niños y niñas en sus respectivas escuelas. Si bien en el documental se pueden identificar diversos temas de análisis, la presente reseña girará en torno al disciplinamiento. Al inicio de esta, se nos presenta a Jackson, una persona que realiza talleres de danza y teatro abordando las problemáticas de la violencia escolar y el consumo de drogas en la provincia de Belén, departamento de Loreto. Él nos menciona que, cuando ha trabajado con docentes, estos “sacan sus personalidades guardadas, escondidas desde su adolescencia” y repiten los castigos físicos que recibieron cuando fueron estudiantes.

Desde la psicología, se sabe que cuando una persona, se enfrenta a una situación
para la cual no tiene conocimientos, experiencias o formación hace uso de su sistema de creencias para intentar responder a dicho suceso (Buehl, 2009; Nespor, 1987; Pajares, 1992). En este sentido, las creencias de la mayoría de docentes en torno a la disciplina fueron elaboradas por su experiencia vivencial, es decir, cuando fueron alumnos, debido a que la preparación o formación para impartir disciplina es escasa (Melnick y Meister, 2008). Esto conlleva a que los docentes repliquen los actos de disciplinamiento violentos que recibieron por parte de sus docentes, generando de este modo una cadena de violencia que se mantiene a lo largo del tiempo, la cual se valida cuando otros miembros de la comunidad están de acuerdo con este tipo de “disciplina”.

Se hace mención a otros miembros de la comunidad educativa, debido a que en el documental se ve a una madre que expone que “un lápiz, un cuaderno, un borrador tenía que durar todo el año y si se perdía, unas buenas palizas me daban. El mismo director nos pegaba y mi madre le decía que me diera más”. Esta madre también menciona que ella no le pega a su hija, pero en lugar de eso la hace faltar a la escuela y trabajar para que entienda el valor de las cosas. A partir de este caso, se puede observar que, si bien ella no corrige el comportamiento de “perder sus útiles” a través de la violencia física, sí lo hace privándola de su derecho a educarse, pudiendo interpretarse esto también como un acto de violencia.

En una investigación realizada por Rojas (2011), en el marco del estudio Niños del Milenio, se encontró que el castigo físico y las agresiones verbales no son solo prácticas normalizadas, sino que son acuerdos explícitos entre los padres/madres de familia y la comunidad para impartir disciplina, de modo que, a partir de esta, se puedan convertir en personas adultas respetuosas, obedientes y responsables, con lo cual, cada acción violenta como método disciplinario (sea de padres/madres o docentes) queda justificada.

Además de ello, un estudio realizado por Mendiola (2019) sobre las concepciones sobre la disciplina escolar en un grupo de estudiantes de primaria encontró que los estudiantes perciben la disciplina como “algo” que les va a enseñar a portarse bien. Esto se relaciona también a lo que encontró Rojas (2011) referente a la normalización de la violencia y el sentido “positivo” que esta puede tener para ellos.

Ciertamente, según datos del Síseve (2019) la mayor concentración de violencia llevada a cabo por el docente hacia el estudiante se encuentra en escuelas de zonas rurales, pero esto no quiere decir que en la zona urbana no se encuentre esto. En este sentido, invito al lector a recordar si en algún momento ha escuchado o dicho frases como “si mis papás ven estas notas me van a sacar la …”, “ya no se les puede tocar a los estudiantes porque te denuncian”, “la letra con sangre entra”, “a mí me pegaron y estoy perfecto”, entre otras.

Este tipo de actos violentos evidencia no solo la necesidad de repensar nuevas
formas de disciplinamiento, que sean saludables y libres de violencia, sino encontrar la manera en cambiar las creencias que existen detrás de la funcionalidad del castigo físico como método correctivo, puesto que, de no ser así, cualquier intención que busque cambiar esto solo será vista como una imposición no funcional por parte de las personas que consideran aquello como la mejor forma de impartir disciplina para formar a personas “de bien”.

 

Referencias

Buehl, M. (2009). Exploring teachers’ beliefs about teaching knowledge: Where does it come from? Does it change? The Journal of Experimental Education. 77, (4),
367- 407.

Fortalecimiento de la Gestión de la Educación en el Perú (2016). Documental de
Violencia Escolar. Diálogos Ciudadanos por la Educación. GRADE. Recuperado de: https://youtu.be/Q9X2jfcIw2Q

Melnick, S. A., & Meister, D. G. (2008). A comparison of beginning and experienced teachers’ concerns. Educational Research Quarterly, 31(3), 39-56.

Mendiola, J (2019). Concepciones sobre la disciplina escolar en grupo de estudiantes de primaria y secundaria. Tesis para optar el título de Licenciado en Psicología con mención en Psicología educacional. PUCP.

Nespor, J. (1987). The role of beliefs in the practice of teaching. Journal of curriculum studies, 19(4), 317-328.

Pajares, F. (1992). Teachers ́ beliefs and educational research: Cleaning up a messy
construct. Review of Educational Research. 62, (3), 305-332.

Rojas, V. (2011). Prefiero que me peguen con palo… las notas son sagradas: percepciones sobre disciplina y autoridad en una secundaria pública en el Perú (No. ninosm70). Niños del Milenio (Young Lives).

SÍSEVE (2019). Número de casos reportador en el SíseVe a nivel nacional del
15/09/2013 al 31/12/2019. Ministerio de Educación del Perú.

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