Semana negra para el rublo

Las reservas del Banco Central ruso están sufriendo una sangría extraordinaria. Sólo en octubre se gastaron 30 mil millones de dólares, y desde enero la cifra asciende a 70 mil millones sobre un total de cerca de 500 mil millones.

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Por Agustín Fontenla
Desde Moscú

El rublo sufrió su peor semana en mucho tiempo. El viernes, la moneda rusa alcanzó records máximos frente al dólar y al euro. Contra el primero, tocó los 48,6 y respecto del segundo superó los 60. Aunque sobre el final de la jornada descendió a 45 y 56 respectivamente, representa una pérdida de más del 30 por ciento desde que comenzó el año. La situación está generando una sangría extraordinaria en las reservas del Banco Central ruso. Sólo en octubre se gastaron 30 mil millones de dólares, y desde enero la cifra asciende a 70 mil millones sobre un total de cerca de 500 mil millones.

Sin embargo, ese volumen desorbitante de divisas utilizado para intervenir la plaza financiera no basta para detener la caída del rublo. En efecto, el Banco Central ruso parece estar modificando su estrategia, y sea por la pérdida de divisas o por otro motivo, anunció días atrás que las intervenciones oficiales tendrían un tope de 350 millones de dólares diarios.

Desde el Ministerio de Economía ruso dijeron a este cronista que las fluctuaciones del tipo de cambio en los últimos meses están determinadas en gran medida por los precios mundiales del petróleo. El barril cerró el viernes a 83 dólares, lo que representa una pérdida de su valor del orden del 25 por ciento desde junio. De acuerdo con las estimaciones del organismo de hacienda de Rusia, la caída de los precios del petróleo está cerca de su final y “en esas condiciones el rublo puede fortalecerse ligeramente”. La situación actual, por el momento, no parece inquietar demasiado al gobierno. Según afirman en el ministerio, “una moneda débil puede ser beneficiosa para la economía rusa pues contribuye al desarrollo de las industrias orientadas a la exportación, mejora el comercio y la balanza de pagos, genera un aumento de ingresos en las empresas que operan con rublos y así repone el presupuesto del Estado”.

Sin embargo, cuando durante la mañana del viernes el rublo alcanzó su record frente al dólar, desde el banco público ruso VTB 24 expresaron sin ausencia de dramatismo que “el mercado de cambios está cerca de una situación de pánico que amenaza la estabilidad financiera”. Para el principal economista del Banco de Inversiones Saxo Bank, la perspectiva de la economía rusa empieza a generar preocupación, aunque ve con buenos ojos que el Banco Central ruso le haya puesto un tope al gasto diario de reservas en el mercado de divisas para detener la pérdida de fondos en la institución. Además, sostiene que la economía rusa no puede seguir cayendo y que “si Occidente retira las sanciones y el gobierno toma las decisiones correctas, entonces podría crecer”.

Interrogado sobre las razones de la corrida del rublo, el experto del Centro Internacional de Negocios de Barcelona (Cidob) Nicolás de Pedro sostiene que “es evidente que las sanciones afectan a Rusia como lo es también el pobre desempeño de las autoridades rusas, que no han realizado las modernizaciones esperadas. Con lo que cuando cae el precio del petróleo, y Rusia tiene que afrontar una dificultad financiera como sucede con las sanciones, entonces se enfrentan a una situación complicada”. Por su parte, el catedrático de la Universidad Plejánov de Moscú Andrés Landabaso Angulo afirma que se debe a “tres factores: la drástica reducción de precios en el mercado de hidrocarburos, la recesión económica mundial, y con un efecto secundario las sanciones aplicadas por Occidente a raíz de la crisis de Ucrania”.

En Moscú, más allá de la frialdad con que brindan los datos los técnicos, el temor por la marcha de la economía se nota en los hábitos de consumo y ahorro de sus residentes. Aigul, una joven residente del barrio céntrico de Chisti Prudy, afirma que está sufriendo la caída del rublo pues compra prendas de vestir en Europa a través de Internet y “ahora cuestan mucho más”. Andrey, un trabajador de las afueras de Moscú, cuenta que hace unas semanas cambió en su totalidad de rublos a dólares, euros y oro, porque “dado que la política monetaria actual no pretende mantener estable la cotización del rublo no espero nada positivo”. Además, “unos meses atrás las tasas bancarias cubrían la inflación pero ahora sólo pierdo”, indicó.

Hasta mediados de septiembre, la inflación registrada este año es superior a toda la inflación acumulada el año pasado. La proyección era de un 7,5, pero en la actualidad se encuentra en un 8,5. El ministro de Economía y Desarrollo de Rusia, Alexéi Ulliukáiev, afirmó que el pronóstico de inflación para 2014 se realizó cuando el costo de un dólar era menor a 40 rublos. Respecto de los precios de los bienes, señala que “en los productos no comestibles, la inflación es del 6 por ciento, mientras que en alimentos, supera el 13”. De todas formas, asegura no sin optimismo que el índice de precios verá su pico de crecimiento en el primer cuatrimestre, pero que al final del año 2015 la inflación será del 7 por ciento.

Detrás de la pérdida de valor del rublo y de la inflación creciente aparecen las sanciones que impuso Occidente a la economía rusa meses atrás por considerar que Moscú está desestabilizando el este de Ucrania con el apoyo a los separatistas de Donbás. Un sostén que, según la Unión Europea, Estados Unidos y la OTAN, oscila entre lo diplomático y lo militar. Moscú evita poner el foco en las sanciones cuando se debe hablar de economía, para el gobierno el principal responsable por la crisis actual es el precio bajo del crudo, y según el propio presidente Putin, “siempre un componente político está presente en los precios del petróleo” y agrega que “en algunos momentos de crisis parece que lo político prevalece en la fijación de precios de los recursos energéticos”.

Pero en el día a día, para los bancos rusos, las instituciones más afectadas por las sanciones, su imposición no está siendo bien digerida. El jefe del banco estatal VTB 24, Mijaíl Zadórnov, afirmó a la agencia Ría Novosti que las sanciones no afectan directamente a su banco, puesto que VTB 24 no emite créditos en divisas extranjeras y no tiene obligaciones con entidades extranjeras. Sin embargo, indirectamente las sanciones afectan a toda la economía rusa, lo que también termina afectando a VTB 24.

Sea por problemas estructurales de la economía rusa, de la economía mundial o por los precios hundidos del petróleo, el rublo gravita de forma muy sensible a lo que sucede en la crisis en Ucrania.

Según Landabaso Angulo, “dado que las sanciones no son un factor primordial en la crisis del rublo, Rusia no tiene por qué cambiar su política en cuanto a Ucrania, ni por razones políticas, ni económicas, ni financieras”. En tanto que para De Pedro, “es difícil de saber si el Kremlin cambiará su postura debido a que la determinación de Putin con respecto a Ucrania es muy fuerte”. En su opinión, “dependerá del nivel de presión que pueda venirles de los ciudadanos rusos, cuando esta situación económica agrave el impacto que ya está teniendo en la economía”.

Si las autoridades rusas y los ciudadanos del país aprovechan la calma del fin de semana sin operaciones financieras, para pensar en cómo reaccionar a la fiebre del rublo, es por ahora una incógnita, lo que sí posiblemente sea una certeza, es que el lunes cuando el mercado financiero vuelva a mostrar en las pantallas las cotizaciones de las monedas, sus miradas estén fijas en ellas.

En: pagina12

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