LITERATURA, HISTORIA Y MEMORIA

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En Cuando llegaron los wayruros (Texao, Arequipa, 2015), Goyo Torres nuevamente examina los vínculos entre literatura e historia. Si Espejos de humo (Cascahuesos, Arequipa, 2010) descorría la trama de una conspiración para asesinar a Simón Bolívar en Arequipa, su último relato nos conduce a la ocupación chilena en el valle de Vítor.

Lo más sugerente de este cuento es la subversión de la historia oficial. Un grupo de niños durante la ocupación chilena juega a una guerra en la que los peruanos vencen al invasor, historia contada por un anciano residente en un asilo, lo cual es revelado por un narrador intermediario en las instancias finales. Esta inversión de roles por la cual los niños devienen protagonistas de una guerra en la cual solo cumplían una función contemplativa confirma que «la voz de los vencidos» no se manifiesta en la historia oficial de las naciones sino en la memoria de cierta literatura que problematiza la relación entre la realidad extratextual y sus representaciones histórico-literarias.

La superposición de voces narrativas otorga a este cuento una cualidad metaficcional que nos interroga sobre los límites entre literatura, historia y memoria: ¿no será la historia, también, un género literario? ¿La memoria colectiva habita más confortablemente en la historia o en la literatura? Cuando llegaron los wayruros muestra que el trabajo del historiador es análogo al del escritor por el empleo de la narrativa como forma de expresión y la construcción de un discurso que no es impermeable al poder.

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