Blog de Mildzy
2013-05-13
Video hecho por mí: Mucho Trabajo Poca Vida
Frases célebres que nos recuerdan lo verdaderamente importante en la Vida.
Saludos,
Mildzy
2012-01-01
Amor Prohibido
Contengo la respiración. Sus grandes ojos de vidrio se fijan en los míos durante un momento que parece eterno. Acerco lentamente mi rostro al suyo y puedo sentir los latidos de mi corazón acelerándose como un tambor. Rozo sus labios y su calidez contagia mi cuerpo. Mis manos recorren su perfecta figura y con cada caricia la porcelana se transforma en carne. A lo lejos escucho el sonido del agua hirviendo y los canturreos monótonos de mi mujer.
Nuestro primer encuentro se dio cuando paseaba por un centro comercial en el Barrio Chino. Andaba distraido hasta que sentí una mirada penetrante sobre mi nuca. Volví la cabeza y sólo pude ver, detrás de una vitrina antigua, una colección de muñecas de porcelana. Quedé sorprendido cuando al acercarme, vi un par de ojos azules que seguía mis movimientos. Si los ojos eran indescriptibles, el resto era aún más delicioso. Su tersa piel de alabastro contrastaba con su cabellera azabache, cuyos rizos caían delicadamente sobre su figura esbelta. Sus labios carmesí sonreían seductores, haciendo juego con un vestido rojo de gala. Una aparición materializada en porcelana, encaje y seda.
Nunca llegué a entender porqué la dueña de la tienda no me cobró ni un centavo por la muñeca, será que solo hablaba chino. Fue así que en cuanto entré y fui al lugar de la la vitrina de inmediato me la entregó sin decirme una palabra.
Ese día la llevé con cuidado hasta mi casa. Como temía que mi mujer pudiera encontrarla, busqué un lugar apropiado para ella en el sótano. Y allí coloqué su altar. No me pareció mejor nombre para ella que Artémis, diosa cazadora de la luna, por la semajanza de su piel con el brillo lunar y su enigmática seducción.
Mi temor a que mi esposa me prive de este pedacito de felicidad, era fundado. Noelia ya no era la misma mujer cándida, dulce y servicial con la que me casé. Se había transformado en una bruja que me hacía la vida imposible por pura costumbre. Nuesta vida de casados era un sucesión rutinaria de peleas por dinero, reclamos, obligaciones y conversaciones sin sentido. No dormíamos juntos porque no me inspiraba deseo verla siempre en la misma ropa gris, con su eterno peinado de cola de caballo y su figura descuidada.Artémis se transformó en mi refugio y volvió a reanimar la llama de mi pasión. Ella siempre estaba ahí, sensual, sonriente y dispuesta a escuchar mis glorias juveniles, mis problemas y días más tarde, mis confesiones de amor. Ella nunca me respondía, mas su mirada acompañaba mis pasos y ya no me sentía solo.
Transcurrió una semana y mientras más tiempo pasaba en ese idilio sentimental, Artémis adquiría una apariencia más humana. Primero fue la manera en que parecía que las comisuras de sus labios adquirían movimiento, luego fue la manera como sus cabellos adquirían vida propia bajo la luz de las velas y lo más sorprendente fue cuando toqué su rostro por casualidad y su textura se volvió similar a la piel humana...
El pitido del agua hirviendo me trae de vuelta a la realidad.
Artémis está en mis brazos y mis sueños se han vuelto realidad. Nuestro primer beso y mis caricias bastaron para transformarla en una mujer real. Siento su cuerpo cálido y sus brazos firmes alrededor de mi cuerpo. Sus labios comienzan a bajar por mi cuello.
La oscuridad del sótano donde nos encontramos despierta mis deseos más íntimos con ella.
Interrumpen mis reflexiones, unos pasos precipitados bajando por la escalera que da al sótano.
Aprieto la cintura de Artémis con firmeza y le digo que mi esposa está a punto de descubrirnos.
- Eso no sucederá- dice Artémis.
Artémis se levantó, despeinada por el momento y se ajustó el soberbio escote de su vestido. Atraviesa la puerta del sótano que da a la escalera y la cierra detrás de ella.
Puedo escuchar muy cerca los pasos atolondrados de mi mujer y el andar delicado de Artémis. Luego, silencio.
Pasaron 5 minutos y Artémis regresa, diciéndome que ya no seremos interrumpidos. Embriagado por la felicidad y la pasión, nos entregamos al momento de amor. Cuando salimos, veo tirada en el último peldaño de la escalera que da al sótano, una muñeca de porcelana, vestida de gris, con una cola de caballo y el rostro de Noelia. Sus ojos inmóviles me miran con reproche...
- ¡¡Ernestooo!! !!Se hace tarde para que me lleves al trabajo!! Levántate de una vez bueno para nada. No sé porqué nunca le hice caso a mi madre cuando me dijo que arruinaría mi vida de casarme contigo. - Dijo Noelia, cuando el sonido del despertador, interrumpió el sueño mas hermoso que tuve alguna vez en nuestros 25 años de matrimonio.
Nuestro primer encuentro se dio cuando paseaba por un centro comercial en el Barrio Chino. Andaba distraido hasta que sentí una mirada penetrante sobre mi nuca. Volví la cabeza y sólo pude ver, detrás de una vitrina antigua, una colección de muñecas de porcelana. Quedé sorprendido cuando al acercarme, vi un par de ojos azules que seguía mis movimientos. Si los ojos eran indescriptibles, el resto era aún más delicioso. Su tersa piel de alabastro contrastaba con su cabellera azabache, cuyos rizos caían delicadamente sobre su figura esbelta. Sus labios carmesí sonreían seductores, haciendo juego con un vestido rojo de gala. Una aparición materializada en porcelana, encaje y seda.

Nunca llegué a entender porqué la dueña de la tienda no me cobró ni un centavo por la muñeca, será que solo hablaba chino. Fue así que en cuanto entré y fui al lugar de la la vitrina de inmediato me la entregó sin decirme una palabra.
Ese día la llevé con cuidado hasta mi casa. Como temía que mi mujer pudiera encontrarla, busqué un lugar apropiado para ella en el sótano. Y allí coloqué su altar. No me pareció mejor nombre para ella que Artémis, diosa cazadora de la luna, por la semajanza de su piel con el brillo lunar y su enigmática seducción.
Mi temor a que mi esposa me prive de este pedacito de felicidad, era fundado. Noelia ya no era la misma mujer cándida, dulce y servicial con la que me casé. Se había transformado en una bruja que me hacía la vida imposible por pura costumbre. Nuesta vida de casados era un sucesión rutinaria de peleas por dinero, reclamos, obligaciones y conversaciones sin sentido. No dormíamos juntos porque no me inspiraba deseo verla siempre en la misma ropa gris, con su eterno peinado de cola de caballo y su figura descuidada.Artémis se transformó en mi refugio y volvió a reanimar la llama de mi pasión. Ella siempre estaba ahí, sensual, sonriente y dispuesta a escuchar mis glorias juveniles, mis problemas y días más tarde, mis confesiones de amor. Ella nunca me respondía, mas su mirada acompañaba mis pasos y ya no me sentía solo.
Transcurrió una semana y mientras más tiempo pasaba en ese idilio sentimental, Artémis adquiría una apariencia más humana. Primero fue la manera en que parecía que las comisuras de sus labios adquirían movimiento, luego fue la manera como sus cabellos adquirían vida propia bajo la luz de las velas y lo más sorprendente fue cuando toqué su rostro por casualidad y su textura se volvió similar a la piel humana...
El pitido del agua hirviendo me trae de vuelta a la realidad.
Artémis está en mis brazos y mis sueños se han vuelto realidad. Nuestro primer beso y mis caricias bastaron para transformarla en una mujer real. Siento su cuerpo cálido y sus brazos firmes alrededor de mi cuerpo. Sus labios comienzan a bajar por mi cuello.
La oscuridad del sótano donde nos encontramos despierta mis deseos más íntimos con ella.
Interrumpen mis reflexiones, unos pasos precipitados bajando por la escalera que da al sótano.
Aprieto la cintura de Artémis con firmeza y le digo que mi esposa está a punto de descubrirnos.
- Eso no sucederá- dice Artémis.
Artémis se levantó, despeinada por el momento y se ajustó el soberbio escote de su vestido. Atraviesa la puerta del sótano que da a la escalera y la cierra detrás de ella.
Puedo escuchar muy cerca los pasos atolondrados de mi mujer y el andar delicado de Artémis. Luego, silencio.
Pasaron 5 minutos y Artémis regresa, diciéndome que ya no seremos interrumpidos. Embriagado por la felicidad y la pasión, nos entregamos al momento de amor. Cuando salimos, veo tirada en el último peldaño de la escalera que da al sótano, una muñeca de porcelana, vestida de gris, con una cola de caballo y el rostro de Noelia. Sus ojos inmóviles me miran con reproche...
- ¡¡Ernestooo!! !!Se hace tarde para que me lleves al trabajo!! Levántate de una vez bueno para nada. No sé porqué nunca le hice caso a mi madre cuando me dijo que arruinaría mi vida de casarme contigo. - Dijo Noelia, cuando el sonido del despertador, interrumpió el sueño mas hermoso que tuve alguna vez en nuestros 25 años de matrimonio.
2010-09-14
El destierro de las Gacelas Thompson
De (más) joven y a punto de terminar los insufribles años de la adolescencia tenía una teoría que no sé cómo ni bajo qué destino maquiavélico pudo haberse formado en mi mente, se explicaría quizás por mi temprana fascinación por los animales salvajes o tal vez por mi gran defecto de querer buscarle una enrevesada explicación a las cosas más convencionales (lo simple a veces no funciona para mí), el punto es que se me quedó grabado el siguiente planteamiento:
Tenemos a las gacelas Thompson, sí, esos gráciles y frágiles animalitos de la Sabana que usualmente terminan sus días como la cena de los animales más veloces que existen sobre la faz de la tierra: los guepardos, bueno pues estos inocentes tienen como único mecanismo de sobrevivencia la habilidad de distraer y confundir al enemigo! Cómo? Pues zigzaguean por el campo, cada vez que el guepardo les ha echado el ojo para hincarle el colmillo, echan la carrera pero no van nunca en la misma dirección y cambian constantemente de ruta… Siendo el guepardo el rey en largas distancias pierde velocidad ante esos cambios de dirección y esta táctica termina resultando la diferencia entre la vida y la muerte para las Thompson.

He aquí el momento de mi revelación…y que si las chicas fuéramos como las gacelas, no sería obviamente un factor determinante de supervivencia en aquel campo de batalla que es el amor, la habilidad de distraer y confundir al oponente, obviamente después que los individuos (léase guepardos) menos aptos y perezosos (poco merecedores de la gacela) salgan confundidos de esta tácticas de defensas, sólo el guepardo más apto, hábil y que conozca tan bien a la gacela como para anticiparse a sus movimientos podría quedarse con ella (obviando claro el salvajismo que ocurre en el mundo animal cuando pasa eso). Aquí se grabaron las 3 palabras que escudarían muchas de mis acciones futuras: mecanismos de defensa.
Fue así como las¨ inocentes¨ gacelas pasaron a ser las villanas de la obra, no contentas con ser una extravagante idea, se instalaron en el inconsciente, y aquellos mecanismos de defensa pasaron a ser la venda que elegía ponerme antes de comprometerme demasiado, mis tácticas de distracción, las distracciones que yo misma me ponía en el camino para evitar ver y evitar tomarme un rato para pensar lo que verdaderamente quería, algunos guepardos que podrían haber tenido potencial salieron perjudicados.
Todo cambió al darme cuenta lo que las gacelas habían ocasionado, no solo me restaba poder al considerarme en la escala inferior de la pirámide alimenticia, sino que metafóricamente me seguía visualizando como la presa. Decidí acabar con las gacelas y ser yo misma una leona (al final son más responsables y aguerridas que los guepardos y leones) y batallar en la Sabana con todas las cartas sobre la mesa.
Destierra a las gacelas, a la larga hacen más daño que los colmillos de cualquier guepardo.
Tenemos a las gacelas Thompson, sí, esos gráciles y frágiles animalitos de la Sabana que usualmente terminan sus días como la cena de los animales más veloces que existen sobre la faz de la tierra: los guepardos, bueno pues estos inocentes tienen como único mecanismo de sobrevivencia la habilidad de distraer y confundir al enemigo! Cómo? Pues zigzaguean por el campo, cada vez que el guepardo les ha echado el ojo para hincarle el colmillo, echan la carrera pero no van nunca en la misma dirección y cambian constantemente de ruta… Siendo el guepardo el rey en largas distancias pierde velocidad ante esos cambios de dirección y esta táctica termina resultando la diferencia entre la vida y la muerte para las Thompson.

He aquí el momento de mi revelación…y que si las chicas fuéramos como las gacelas, no sería obviamente un factor determinante de supervivencia en aquel campo de batalla que es el amor, la habilidad de distraer y confundir al oponente, obviamente después que los individuos (léase guepardos) menos aptos y perezosos (poco merecedores de la gacela) salgan confundidos de esta tácticas de defensas, sólo el guepardo más apto, hábil y que conozca tan bien a la gacela como para anticiparse a sus movimientos podría quedarse con ella (obviando claro el salvajismo que ocurre en el mundo animal cuando pasa eso). Aquí se grabaron las 3 palabras que escudarían muchas de mis acciones futuras: mecanismos de defensa.
Fue así como las¨ inocentes¨ gacelas pasaron a ser las villanas de la obra, no contentas con ser una extravagante idea, se instalaron en el inconsciente, y aquellos mecanismos de defensa pasaron a ser la venda que elegía ponerme antes de comprometerme demasiado, mis tácticas de distracción, las distracciones que yo misma me ponía en el camino para evitar ver y evitar tomarme un rato para pensar lo que verdaderamente quería, algunos guepardos que podrían haber tenido potencial salieron perjudicados.
Todo cambió al darme cuenta lo que las gacelas habían ocasionado, no solo me restaba poder al considerarme en la escala inferior de la pirámide alimenticia, sino que metafóricamente me seguía visualizando como la presa. Decidí acabar con las gacelas y ser yo misma una leona (al final son más responsables y aguerridas que los guepardos y leones) y batallar en la Sabana con todas las cartas sobre la mesa.
Destierra a las gacelas, a la larga hacen más daño que los colmillos de cualquier guepardo.
2009-06-22
2009-04-29
El Don (Cuento por capitulos)
Capitulo 2: La Revelacion
No hay vuelta atras. Primera leccion: no se puede deshacer un pensamiento. Aun recuerdo como con todas las ganas me puse a imaginar, a creer con toda mi fuerza que lo que acababa de hacer no habia pasado pero nada cambio... Segui sumida en el dolor de haber perdido al ser que mas queria en mi vida...
Mi viaje desde entonces ha sido largo y penoso, sin embargo desde el dia que sali del pueblo rumbo al bosque interminable, el recorrerlo dias y noches enteros me entrenaron en una habilidad: domine la tecnica de poner en blanco el cuaderno mental de mis pensamientos, solo me dedicaba a observar las cosas y dejar pasar el tiempo que cambiaba el panorama. No se cuanto tiempo pudo haber pasado pero sin duda era lo suficiente para sentirme una extrana en ese mundo que antes juraba yo pertenecia.
Hasta que entonces, me di cuenta alguien me esperaba al final del camino que recorria. Era el muchacho mas atrayente que haya visto nunca, sin embargo al fijarme en su mirada tuve un primer impulso de alejarme cuanto antes de el. Sin poder determe me invadio un sentimiento atroz de ira y el mecanismo que habia perfeccionado para no emitir un solo pensamiento problematico se vino abajo y pense en desaparecerlo...
Cerre los ojos antes la inminente consecuencia de lo que habia hecho pero al abrirlos el seguia alli, parado firmemente en el mismo lugar, esperandome y riendose con burla:

- Parece que nunca cambias. Ya esta claro que por mas que en tu naturaleza este odiarme siempre terminas encontrandome.
Mi corazon dejo de latir un minuto, de pronto algunos episodios de una vida pasada se inscribieron en mi mente. Era imposible, pero cual era la respuesta? Desee con todas mis fuerzas que el fuera solo producto de una alucinacion... Nada sucedio. El volvio a hablar:
- Tus pequenos trucos nunca van a poder conmigo - Luz y Oscuridad jamas podran anularse mutuamente, no pueden existir el uno sin el oto. Por eso estoy aca. Ahora quizas quieras que te ensene algunos de mis trucos ....
Continuara
No hay vuelta atras. Primera leccion: no se puede deshacer un pensamiento. Aun recuerdo como con todas las ganas me puse a imaginar, a creer con toda mi fuerza que lo que acababa de hacer no habia pasado pero nada cambio... Segui sumida en el dolor de haber perdido al ser que mas queria en mi vida...
Mi viaje desde entonces ha sido largo y penoso, sin embargo desde el dia que sali del pueblo rumbo al bosque interminable, el recorrerlo dias y noches enteros me entrenaron en una habilidad: domine la tecnica de poner en blanco el cuaderno mental de mis pensamientos, solo me dedicaba a observar las cosas y dejar pasar el tiempo que cambiaba el panorama. No se cuanto tiempo pudo haber pasado pero sin duda era lo suficiente para sentirme una extrana en ese mundo que antes juraba yo pertenecia.
Hasta que entonces, me di cuenta alguien me esperaba al final del camino que recorria. Era el muchacho mas atrayente que haya visto nunca, sin embargo al fijarme en su mirada tuve un primer impulso de alejarme cuanto antes de el. Sin poder determe me invadio un sentimiento atroz de ira y el mecanismo que habia perfeccionado para no emitir un solo pensamiento problematico se vino abajo y pense en desaparecerlo...
Cerre los ojos antes la inminente consecuencia de lo que habia hecho pero al abrirlos el seguia alli, parado firmemente en el mismo lugar, esperandome y riendose con burla:

- Parece que nunca cambias. Ya esta claro que por mas que en tu naturaleza este odiarme siempre terminas encontrandome.
Mi corazon dejo de latir un minuto, de pronto algunos episodios de una vida pasada se inscribieron en mi mente. Era imposible, pero cual era la respuesta? Desee con todas mis fuerzas que el fuera solo producto de una alucinacion... Nada sucedio. El volvio a hablar:
- Tus pequenos trucos nunca van a poder conmigo - Luz y Oscuridad jamas podran anularse mutuamente, no pueden existir el uno sin el oto. Por eso estoy aca. Ahora quizas quieras que te ensene algunos de mis trucos ....
Continuara







