Pedro es un león intercultural

Pedro es un león. Pero no cualquiera. El fue concebido en un ambiente “intercultural” de respeto efectivo hacia los demás. Gracias a ello, Pedro es post vegetariano.

Ahora, todos festejan que Pedro ya no “asuste” como, solía hacerlo su padre Pablo, aquel macho alfa que le bastaba un rugido tempranero para ejercer dominio en su territorio natural con plena libertad.

Lo curioso, es observar como Pedro disfruta jugar con las vicuñas, aquellas que su antecesor podía devorar de un solo bocado. Total, para qué, si todos comparten el mismo alimento “inteligente”, capaz de reconocer y regular el metabolismo de cada uno, el cual permite la convivencia pacífica de todas las especies.

Así, HappyZoo, el nuevo zoológico administrado por el Ministerio de Ambiente y Genética, se presenta como un caso de éxito sin precedentes gracias al Proyecto “Maná”. En esta intervención cogestionada se integran acreditadas instituciones científicas, altruistas y de orden mundial, como la Asociación Eurasiática de Genética, la Corte Mundial de Interderechos y la fundación Planeta Animal. Sin embargo, después de 3 años de implementado el proyecto, aún no se resuelve un problema que se desborda día a día.

El “Maná”, como alimento post vegetariano, suministrado a todas las especies sin distinción, pese a las versiones genéticamente mejoradas, no permite controlar las deposiciones de leones y hienas. En el concepto de cautiverio pacífico, dejan las evidencias por doquier. Pero lo más lamentable, es el olor fétido que ya alcanzan a percibir los visitantes, inclusive los vecinos alrededor del recinto.

Está demás decir, la incomodidad diaria de los empleados y técnicos estables del zoológico, cuyo sindicato ha presentado un pliego de reclamo por escrito al Ministerio de Convivencia EcoFeliz, donde plantean la posibilidad de una transferencia masiva hacia plazas de otro sector del Estado.

Ante esta situación, las autoridades de HappyZoo recibieron a una misión especial de arquitécnicos de la fundación MoonSaint, para desarrollar una versión efectiva del alimento, y resolver los siguientes requerimientos en orden de prioridad:

  • Descartar el mal olor de las instalaciones en general, que ha conllevado a tener días enteros sin ningún visitante;
  • Reducir el volumen de heces, como en el caso de hipopótamos, elefantes y jirafas. Si bien, despiden un olor neutro, la percepción visual es muy grotesca;
  • Potenciar la capacidad de producción sostenible de abono “natural” dentro del ecosistema generado, con fines de exportación no tradicional; y
  • Evaluar experiencias exitosas de asentamientos humanos disruptivos en la programación de recojo de residuos de mascotas en zonas residenciales, los cuales contienen alto valor post-proteico reciclable.

Mientras aguardamos el informe de la misión para este fin de semana, nos alertan que han encontrado restos humanos en la sección de auquénidos sudamericanos. El responsable transgénero de especies no responde al perifoneo local ni tampoco al celular. Desde otro lado, la principal activista del zoológico confirma, entre sollozos, el arribo de la eco-policía forense.

(Continuará)

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