Cero coma diecinueve (casi un tas con tas) por Álvarez Rodrich; sobre el resultado económico de febrero pasado

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Cero coma diecinueve (casi un tas con tas)

Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe
La República

El resultado económico de febrero pasado.

El anuncio del crecimiento de la economía peruana en febrero –solo 0,19 por ciento– fue un baldazo de agua fría que no esperaba la mayoría de analistas ni el propio gobierno –las proyecciones estaban entre 1,8 y 2,2 por ciento–, pero todavía es prematuro sostener, con la información ahora disponible, que el aparato productivo se ha pegado un frenazo.

La economía peruana está, ciertamente, sufriendo el embate de una crisis internacional muy profunda, particularmente en las actividades vinculadas a los sectores agroindustrial, textil y pesquero. Ello explica, además de otros factores, que la tasa de crecimiento de febrero pasado haya sido la más baja desde junio del año 2001, y que lleve a algunos a pensar, con preocupación valedera, que se puede estar por cortar la poco usual racha de 92 meses consecutivos de crecimiento.

Con ello, las proyecciones más sensatas para la evolución de PBI en este año están entre 3 y 4 por ciento, lo cual dependerá, por un lado, de la evolución de las principales economías del mundo y de que no se produzca un agravamiento mayor al ya observado; y, por el otro, de la capacidad de reacción ante la crisis que se tenga en el plano local.

Sin duda, estamos frente a un fenómeno internacional de carácter impredecible, pero, en principio, la mayoría de analistas serios del mercado prevé que los resultados de crecimiento de marzo y particularmente los del segundo trimestre de este año, serán mucho mejores a este casi ‘tas con tas’ que ha dejado febrero, y que ha producido un alarmismo que todavía parece exagerado por parte de algunos sectores.

Para que ello ocurra es indispensable que se acelere la aplicación del plan anticrisis, incluyendo la supervisión del avance y ejecución oportunos del programa de inversión pública. Pero, al mismo tiempo, lo que también se debe evitar en este período es que la preocupación por un bote que se mueve por la tempestad en que estamos sea aprovechada por algunos sectores para obtener privilegios indebidos que luego serán muy difíciles de erradicar.

En este contexto, a diferencia de las voces que, a partir del resultado del crecimiento económico de febrero, consideran que la economía peruana ya se ha frenado, y prácticamente llaman a poner a las mujeres y a los niños en los botes salvavidas, nos parece que, sin perjuicio de la necesidad de empujar más la aplicación del programa de estímulo económico, el gobierno –incluyendo el MEF y el BCR– están haciendo, en general, un buen trabajo, junto con el esfuerzo del presidente Alan García por seguir atrayendo inversiones privadas. Cuidado con sobreasustarse.

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