Los problemas familiares son imposibles si hay dinero de por medio (el caso de los Tudela)

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“Parece que hay mucho dinero para que me declaren interdicto”
FELIPE TUDELA Y BARRERDA. El patriarca de los Tudela concedió una entrevista a La República para hablar sobre su temor a que lo declaren incapaz y lo encierren en un asilo.

César Romero y Ana Véliz. La República
La palabra del padre. Don Felipe Tudela y Barreda pide que sus hijos vivan y lo dejen vivir en paz.

Matrimonio. “Mis hijos han querido sacar provecho de mi matrimonio, pero ese no es el problema, es solo una excusa”, afirma Felipe Tudela y Barreda.

¿Cómo comenzó este lío?

Se lo voy a contar. En una fecha dada, recibí una notita del abogado Enrique Ghersi, en representación de mis dos hijos Felipe y Francisco, para sugerir que yo acepte entregar todos mis bienes, escúchelo bien, todos mis bienes, a cambio de una pensión. Respondí que en ese momento no iba a trasladar los bienes a mis hijos. Eso encendió esta turbulencia.

¿Les dio un motivo para eso?

Nuestra relación era espléndida. Lo normal, entre un padre y sus hijos. Pero de pronto rompieron la tradición, el respeto de los hijos a los mayores.

¿Ellos dicen querer proteger sus bienes?

Mis bienes son simples, dos inmuebles y los intereses en la minera. Ojalá fuera un gran ejecutivo como Roque Benavides que tiene un imperio. En minera Orcopampa soy presidente honorario.

¿Todo nace cuando usted decide casarse?

No, todo el mundo se casa. Ella es la persona que me cuidó durante todo este tiempo sin estar casados. Del casamiento han querido sacar provecho. Es verdad que antes de casarnos le cedí una suma especial. Eso parece que los ha irritado, cuando ellos han gastado mucho más en viajes a Europa, estudiando en las mejores universidades. ¿Ahora qué hacen, en qué trabajan? Yo no sé.

¿Nunca antes hubo problemas familiares?

Nunca. Un día le voy a traer la relación de adelantos que les he dado, no solo para estudiar sino para desenvolverse en el trabajo. No entiendo esta falta de respeto al papá. Si no estoy sentado en este momento en mi casa, sino en un café en las costas del Perú es por sus agravios.

EN LA CLANDESTINIDAD

¿Ha decidido pasar a la clandestinidad, teme a sus hijos?

No clandestinidad propiamente dicha, pero procuro no exhibirme en lugares donde una orden judicial podría interferir en mi vida normal. Para eso prefiero ser visto acá y no en lugares sedentarios. Es solo una pequeña precaución, que revela hasta dónde hemos llegado. Temo que me secuestren y me encierren en un asilo. Ellos mueven un poder increíble.

¿Ha trascendido que el TC le ordenaría quedarse en casa y recibir a sus hijos?

Eso no es constitucional. Pero el Perú es un país donde ocurren las cosas más extraordinarias, caprichos jurídicos de los que tienen poder y dinero.

¿Qué hará si le ordenan quedarse en su casa?

Dar a conocer mi situación, que es la de cualquier hijo de vecino que es atropellado por los mismos órganos del Estado. Parece que hay mucho dinero para que se me condene por inepto, por loco y se me declare interdicto.

Usted le pidió al TC que lo visiten, ¿qué quiere decirles?

No veo qué de constitucional hay en todo esto, quiero que vean cómo vivo, quién soy. Lo único que les pido es que estudien la realidad, la verdad de las cosas. Esto no tiene que ver con doctrina, solo el apetito por los bienes de papá.

¿No sería más fácil decirles quédense con todo y déjenme vivir?

Un hombre de 92 años no puede trabajar igual que uno de 30 o 40. Me quieren condenar a la inactividad total y eso no lo acepto.

¿Se siente capaz de atender sus empresas?

Solo tengo minera Orcopampa. Una mina heredada de mi padre . De eso, quieren hacerse mis hijos, y de las propiedades urbanas, que son heredadas de mis padres.

UNA SOLA SOLUCIÓN

Un cebiche. El patriarca de los Tudela se declara un apasionado del cebiche bien picante.

Compañera. La señora Graciela de Losada observa la entrevista sin hacer comentarios.

Poder. Ex canciller Francisco Tudela mueve influencias para despojar a su padre.

¿Qué solución ve?

Mi fallecimiento… Lo que tengo es lícito, lo que tengo es heredado, mis cosas, me quedará regalarlas por testamento a obras mías…

¿Los ha desheredado?

Porque no tenía ninguna otra posibilidad de enfrentar lo que me están haciendo.

¿Usted les da una pensión?

Más que una pensión, tenían una participación de mis bienes, también la he cortado. A Pipo (Felipe) hace poco le di el título de una casa en San Isidro, un palacete. Pancho (Francisco) ha comprado un departamento de gran lujo. Les he dado un adelanto de legítima. Para recibir eso no dijeron que estaba mal, para regalarles estoy perfectamente bien.

¿Cree que falló al educar a sus hijos?

Les he dado lo mejor, estudios en el colegio Maristas. Luego en la Universidad San Marcos. Después se fueron al extranjero y ahora son mis adversarios, no tienen definición.

¿Qué les pide a sus hijos?

Que dejen de lado sus reclamos. Que vivan y me dejen vivir, pero por ahora no quiero verlos.

PROCESO NO FUE CONTRA HAYA DE LA TORRE

¿Qué recuerda de su vida como diplomático?

La disciplina, somos como soldados hay que obedecer, hay que acatar la invitación al trabajo, siempre que sea lícito.

¿Usted era embajador cuando Haya de la Torre se asiló en la embajada de Colombia?

El embajador era Sayán Álvarez, yo era secretario. Después de la primera sentencia, él se retiró y me nombran embajador. Permítame aclarar que no fue un enfrentamiento con Víctor Raúl Haya de la Torre, él fue el causante del litigio en el Tribunal de La Haya, pero fue un proceso entre Perú y Colombia. A Haya de la Torre no llegué a conocerlo en persona. Él fue una eminencia en muchos campos.

¿Qué piensa del presidente Alan García?

Es una figura internacional. Su anterior gobierno es debatible, pero veo que ahora va bien. Los diplomáticos no somos políticos, aunque muchas veces los nombramientos sí son políticos, el mío fue accidental.

¿Cuál es su opinión de la demanda por el límite marítimo con Chile ante La Haya?

Los que están encargados son gente muy capaz. Soy un poco escéptico de que se obtenga algo, pero no soy pesimista.

Un hombre lúcido que pide tranquilidad

El enfrentamiento entre don Felipe Tudela y Barreda está por entrar a un capítulo decisivo: El Tribunal Constitucional está por resolver el hábeas corpus que presentaron sus hijos, Felipe y Francisco Tudela para que la justicia obligue a su padre a recibirlos y permita el ingreso de un médico que lo evalúe.

Ante la posibilidad de que el TC falle en su contra, explicó don Felipe, decidió hablar con los periodistas. La entrevista se realizó a dos horas de Lima, en algún punto de la autopista Panamericana. Lo acompañaban su esposa Graciela de Losada, su enfermera y su chofer. A primera vista es evidente que es un hombre lúcido y que tiene el pleno control de sus facultades, pensamientos y decisiones.

Conversamos con él durante más de una hora. Él pidió que nos dejen solos. Se le ve relajado y sonriente. Bromea con Ana Véliz sobre el color de su casaca: ¡siempre es agradable saludar a una mujer que viste de blanco¡ Sus ocurrencias siguen a lo largo de la entrevista. Mi punto débil, dice, es que soy muy jocoso, porque de repente sí estoy loco.

Don Felipe solo presenta las dificultades propias de sus 92 años. Su enfermera lo ayudó a sentarse y pararse, pero camina un trecho corto solo apoyándose en su bastón. Habla pausado, pero con claridad y deja en evidencia una gran memoria y conocimiento de la actualidad política y diplomática del país. Para el almuerzo pide un cebiche bien picante, aunque sus médicos, dice, se lo han prohibido.

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