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NUEVO MATRIMONIO: EL GATILLO PARA DISPARAR EL SÍNDROME DE ALINEACIÓN PARENTAL.

NUEVO MATRIMONIO: EL GATILLO PARA DISPARAR EL SÍNDROME DE ALINEACIÓN PARENTAL.
Richard A Warshak – University of Texas Southwestern Medical Center at Dallas, Dallas, Texas, USA

Periódico americano de Terapia Familiar. Número 28, pags. 229-241 – Año 2000.

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Los esfuerzos de adaptación para ajustarse a un segundo matrimonio pueden provocar o exacerbar el Síndrome de Alienación Parental (PAS). El progenitor que vuelve a casarse, el otro, el adoptivo y el niño, cada uno de ellos pueden contribuir al problema. Las fuerzas dinámicas subyacentes incluyen los celos, la herida en el ego, el deseo de venganza, el deseo de borrar al ex cónyuge de la vida del hijo para “hacerle hueco” al padrastro, los sentimientos de competitividad entre el ex cónyuge y el padrastro, el nuevo intento de la pareja de unirse frente a un enemigo común evitando el reconocimiento de conflictos en el matrimonio, el intento del niño para resolver el conflicto interno y las violaciones de los límites paterno filiales. Tratamos sobre estas fuerzas y sugerimos el tratamiento para las mismas.

Los progenitores que se divorcian tratan con frecuencia de minar el afecto del hijo por el otro progenitor. Cuando tales esfuerzos se caracterizan por denigrar grave y reiteradamente al otro padre, el hijo corre el riesgo de sufrir apartamiento del padre denigrado. Gardner (1985-1998) introdujo el término “Síndrome de Alienación Parental” (PAS) para describir este fenómeno.

El Síndrome de Alienación Parental tiene un diagnóstico controvertido, en gran medida por el hecho de ser utilizado con frecuencia en el litigio por la custodia. Los críticos argumentan que los testimonios de PAS carecen de fundamentos científicos adecuados para poder ser admitidos, que simplifica en exceso la etiología de los síntomas que subsume, y que puede inducir a decisiones sobre la custodia que comprometan el bienestar de los hijos. (Para una revisión de la literatura y el análisis de la controversia, ver Warshak 1999a, 1999b). No existe controversia, sin embargo, sobre el hecho de que algunos niños sufren ciertamente el alejamiento o alienación del otro progenitor tras el divorcio, alejamiento que no tiene su base en la historia previa de las relaciones entre el padre y el niño. Y que a menudo el otro progenitor contribuye al alejamiento a través de una amplia gama de manipulaciones. Si el niño sucumbe o no a estas manipulaciones y si, en tal caso, puede aplicarse el diagnóstico de PAS para describir la perturbación que el niño sufre, hay acuerdo en la literatura científica en el sentido de que está muy claro que exponer al niño a la hostilidad no resuelta de sus padres le produce un gran stress (Emery, 1982; Grych &Fincham, 1990; Kurdek & Berg, 1983; Shaw & Emery, 1987). Cualquier cosa que uno pueda hacer por comprender las circunstancias en que este fenómeno pueda darse y por entender las dinámicas subyacentes, servirá para ayudar a la familia.

En la experiencia de Gardner, el Síndrome de Alienación Parental se produce primariamente en el contexto de las disputas por la custodia de un hijo. Algunos padres litigantes oponen la alienación (el alejamiento del otro padre) como reacción a la amenaza de perder la custodia, o en la esperanza de que las esperanzas que exprese su hijo le ayudarán a prevalecer en la disputa por la custodia. Gardner contempla la expresión de estas disputas mismas como los síntomas iniciales, que serán revisados a medida que los médicos y los investigadores tengan más experiencia sobre el PAS. Expandiendo el concepto de Gardner, Carwright (1993) mostró que los desacuerdos financieros, así como otros relativamente triviales, también pueden provocar PAS.

Este artículo pone en discusión otra situación que a menudo se asocia al alejamiento injustificado de los niños respecto a un padre. El matrimonio de un padre, subsiguiente al divorcio (o a la ruptura, en el caso de padres no casados) puede generar o intensificar las críticas destructivas de cualquier progenitor hacia el otro (1). Las demandas para modificar los regímenes de custodia pueden a veces verse acompañadas de este tipo de comportamientos. Incluso cuando el objetivo es obtener la custodia, los vapuleos y las malas palabras que se dan en el contexto de un nuevo matrimonio a menudo reflejan los esfuerzos maladaptativos para ajustarse a la transición familiar. Este artículo describe e ilustra algunas de estas dinámicas, y sugieren medios para influir en ellas.

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LOS CELOS Y LAS HERIDAS DEL EGO (NARCISISTAS).

Las relaciones cordiales tras el divorcio no aíslan a los ex esposos de la tensión generada cuando uno de ellos encuentra de nuevo el amor. Los pacientes a menudo se sorprenden de la intensidad de su reacción a la noticia de que un ex esposo planea volverse a casar. Tal vez pensaran que una eventualidad así no les llegaría a afectar, pero en vez de eso, vuelven a re experimentar mucho del dolor y la rabia que acompañó al divorcio. Aquellos que ignoraban mantener cualquier vínculo emocional residual al ex esposo o que ignoraban albergar fantasías de reconciliacin tienen más probabilidades de tener dificultades en atajar los celos y las heridas que el nuevo matrimonio inflige a su ego. Más que el reconocimiento de la fuente de estos sentimientos que ellos estiman no deseados o inapropiados, los que los padecen se aplican a utilizar una variada gama de defensas.

Una maniobra muy recurrente consiste en manifestar que la propia rabia surge de la preocupación sobre los trastornos que el nuevo matrimonio puede causar a los hijos. Wilhelm Reich (1949) llamó a esto un “motivo fingido”. Los terapeutas pueden reconocer este tipo de racionalizacin cuando un padre dice “no me importa lo que ella quiera hacer con su vida. Pero mis hijos están muy trastornados por todo . Si los niños no han venido mostrando signos de tensión, hay considerables posibilidades de que el progenitor esté o bien intentando racionalizar su propia angustia o bien proyectándola en los niños y distorsionando su percepción sobre sus verdaderas reacciones.

Otra racionalizacin consiste en manifestar que a uno no le afecta ese matrimonio en sí, sino el carácter específico del padrastro, o su modo de relacionarse con los niños. El Síndrome de Alienación Parental entra en juego cuando un padre canaliza los indeseados, desagradables y confusos sentimientos desatados por el matrimonio del ex- cónyuge en una despiadada denigración del ex-esposo y su nueva pareja. Como Reich reconoció (1949), “el verdadero motivo es la venganza de la pareja, robándole el placer del hijo” [p. 265]. “La carencia de cualquier consideración hacia el niño se expresa en el hecho de que el amor del niño por el otro miembro de la pareja no se tiene en cuenta en absoluto” [p. 265].

Como sucede en la mayor parte de los casos de racionalizacin, proyección y desplazamiento, facilitar la toma de conciencia, la aceptación y la expresión adecuada de los sentimientos genuinos pueden obviar la necesidad de la derivación destructiva. Los padres deben ser ayudados a reconocer los sentimientos de vínculo residuales. Esto será más sencillo si el terapeuta contempla genuinamente tales sentimientos entre ex-esposos como algo normal. Los terapeutas que creen que cualquier signo de conexión emocional entre los esposos india que la pareja está evadiendo la realidad del divorcio y que no están “emocionalmente divorciados” exacerbarán el problema (Warshak, 1992). Los sentimientos de vínculo no crean el problema: el problema se da cuando tales sentimientos no son asumidos y se reconducen a través de un comportamiento destructivo. El terapeuta puede asistir a los padres en la respuesta adecuada al nuevo matrimonio, invitándoles a imaginar como querrían que reaccionara su antigua pareja a su propio anuncio de un nuevo matrimonio. Naturalmente, cuando una campaña de denigración está arraigada sobre la creencia de que la nueva pareja ha contribuido al divorcio, será aún más difícil sobre el progenitor alienador rendir sus deseos de venganza.

En este punto, las reacciones del progenitor que conoce los planes de su antigua pareja para casarse ya se han tratado. Pero como veremos a continuación, la crítica destructiva puede proceder igualmente del progenitor que se casa y de su nueva pareja. En nuestro trabajo con familias de nuevo matrimonio identificamos tres dinámicas claves , adicionales a la búsqueda de la venganza que, a menudo, desata los intentos para alejar al niño del otro padre.

1.- El deseo de eliminar la influencia del otro padre en la vida del hijo, para “hacerle hueco” al padrastro.

2.- Sentimientos de competitividad entre el ex esposo y el padrastro.

3.- Los intentos de la nueva pareja de unirse frente a un enemigo común.

Estas dinámicas se discutirán separadamente por razones heurísticas. Pero está claro que no son mutuamente excluyentes y que de hecho a menudo están interrelacionadas. Tampoco agotan todas las posibles dinámicas vinculadas al PAS que se producen en el seno de familias de nuevo matrimonio.

“ME GUSTARÍA QUE EL DESAPARECIERA”.

Los progenitores que vuelven a casarse a menudo creen que ahora es cuando tienen el contexto de familia perfecta en el que criar a sus hijos. Pero una cosa cuestiona esta imagen: el antiguo esposo. Muchas parejas de nuevo matrimonio albergan la fantasía “Si tan sólo el ex desapareciera de escena…” Un modo de contribuir a la realización de esta fantasía es interponer una cuña entre los niños y el otro progenitor.

Un progenitor está tanto más predispuesto a contemplar al padre como prescindible en aquellos casos en que el niño era pequeño en el momento del divorcio, o cuando no se llegó al matrimonio y el matrimonio con la segunda pareja sobreviene pronto tras la disolución del vínculo anterior, sea cual fuere. En estos caos, cada padre tiene pocas oportunidades de observar al niño junto a su ex pareja. Una madre creería, de manera abstracta, que los niños merecen conocer a su auténtico padre. Pero si ella no ha convivido mucho tiempo con el padre y su hijo, no habrá experimentado de primera mano cómo su hijo se beneficia del tiempo que pasa con su padre. Ciertamente, un niño de un año no puede expresar cuanto desea estar con su padre.

Si un historial de interacción familiar conjunta de madre, padre e hijo, es más difícil para la madre el apreciar el papel del padre en la vida del niño. Cuando ella vuelve a contraer matrimonio ella preferirá que tal historial familiar se centre en ella y su marido actual. El padre es contemplado como un intruso. Su involucración complica la película. Esencialmente, la madre quisiera fingir que su relación con el padre del niño nunca tuvo lugar. Cuando él no acata este planteamiento, se le contempla como alguien que intenta torpedear su segunda oportunidad de tener una familia feliz. Una mujer que volvió a casarse dijo a su ex esposo: “mi hija tiene una madre y un padre en su casa. No te necesita”.

Hay gente que cree que cuanto menos tiempo el hijo ha convivido con el padre, menos se pierde si el padrastro reemplaza al padre. Hasta cierto punto, esto es así. En general, los hijos más jóvenes tienen menos dificultades que los mayores para vincularse y desarrollar una relación con un padrastro del tipo de las de un padre y un hijo, y para beneficiarse de la involucración de un padrastro competente involvement (Bowerman & Irish, 1962; Duberman, 1973; Hetherington, Stanley-Hagan, & Anderson, 1989; Lutz, 983; Ransom, Schlesinger, & Dercleyn, 1979). No obstante, no existe razón alguna para que los hijos se vean obligados a elegir. Son capaces de mantener lazos profundos con su padre y su padrastro a la vez.

Incluso cuando su hijo es tan joven que el padrastro podría reemplazar adecuadamente al padre, una madre aún tiene razones para promover la involucración del padre. Cuando el niño es sea mayor puede desear conocer a su auténtico padre. Muchos niños sufren intensos sentimientos de rechazo cuando un progenitor divorciado no ha permanecido vinculado. Los niños y niñas que han perdido el contacto con un padre tras un divorcio tienen más probabilidades de tener problemas en sus relaciones interpersonales y menor autoestima (Biller, 1993; Hetherington, 1972). Los problemas de los niños pueden, por el contrario, disminuir la calidad de sus relaciones con los progenitores custodios o con sus padrastros.

Merece la pena considerar también lo que ocurriría si el segundo matrimonio de la madre fracasase (algo nada improbable, dado que los segundos matrimonios muestran tasas de divorcio mayores que los primeros). En la mayor parte de estos casos los niños pierden todo contacto con su antiguo padrastro, incluso cuando este ha sido una figura central en su desarrollo (Brody, Neubaum, & Forehand, 1988). Mantener un vínculo cercano con el padre es un buen seguro contra tal pérdida. Mucho menos probable pero también posible, es la muerte o la incapacitacin de la madre. Una buena relación fuerte con su padre puede ayudar a estos niños en tiempos difíciles. Un historial de alienación del padre no haría más que agudizar la tragedia.

Un progenitor que simplemente no haya considerado alguno de los puntos mencionados anteriormente puede beneficiarse de una intervención en su educación, la cual es esencial para involucrar a la nueva pareja, porque él o ella ejercerán probablemente mucha influencia en la decisión última sobre el contacto del hijo con su otro progenitor.

Cuando el esfuerzo por eliminar al otro padre de la vida del hijo refleja el deseo de negarse a la realidad de la relación que generó al niño, el padre alienante debe ser ayudado a apreciar que esta negación puede satisfacer sus deseos a corto plazo, pero a costa del sacrificio del interés del hijo y, por tanto, del deseo a largo plazo del propio alienante de criar a un hijo sano. Además, negar la antigua relación limita la nueva relación matrimonial. El nuevo matrimonio tendrá una base tanto más firme cuanto más asuman, más que eviten, los nuevos esposos la existencia de una pareja anterior. Los terapeutas debieran intentar facilitar la comunicación entre los esposos acerca de esos pensamientos no expresados y de esos sentimientos hacia la antigua pareja. Esto puede fomentar una reducción general de la ansiedad y de la necesidad de eliminar al otro progenitor de la vida del hijo.

Si el progenitor que vuelve a contraer matrimonio está genuinamente preocupado por el impacto que pueda tener sobre el hijo el mantenimiento de una relación con el otro progenitor, estas ansiedades deberán examinarse junto con todos los adultos involucrados. Cada parte deberá reflexionar sobre aquello que él mismo y los demás pueden hacer para reducir esta ansiedad. Por ejemplo, un padre puede proporcionar una cierta indicación a la madre sobre en qué medida valora a su hijo, si le describe algunas de las rutinas y actividades que comparten el padre y el hijo. El objetivo es ayudar a la madre a ver la realidad de la relación, proporcionándole una experiencia concreta de lo que destruiría si lograra alienar al hijo del padre.

COMPITIENDO.

Los sentimientos de competencia hacia el propio predecesor en materia de amor, sexo y matrimonio son normales. En su forma atenuada, tales sentimientos no causan ningún problema. Pueden, por el contrario, beneficiar a los niños, al motivar a un padrastro a hacerlo lo mejor posible en su crianza. Los niños ganan en tal caso un adulto adicional que protegen y prevén sus intereses.

Cuando los sentimientos de competitividad son muy fuertes, sin embargo, el padrastro puede resentirse al tener que compartir el afecto de los niños con el padre. Muchos factores contribuyen a tal resentimiento. Un sentimiento general de baja autoestima es uno de ellos. Esto puede quedar de manifiesto en una actitud excesiva de competitividad reproducida en la mayoría de las situaciones. Más específicamente, la duda de la propia valía como padre puede estimular el deseo de probar la propia superioridad sobre el otro padre. Visher y Visher (1979) describen como un hombre que siente que ha fracasado como padre en su primer matrimonio puede abordar el segundo como una oportunidad para compensar sus carencias anteriores. El sentimiento de fracaso puede ser particularmente agudo si el padrastro no ha mantenido una involucración regular y significativa con sus hijos biológicos. Para algunos hombres, su reacción a estos sentimientos de fracaso consiste en reemplazar al otro padre en el corazón del niño. Para holgarlo, instigan o, al menos apoyan activamente las críticas destructivas hacia el otro padre. El resultado puede ser la alienación del niño respecto al objeto de las críticas.

Otra situación que exacerba los sentimientos de competitividad se da cuando los padrastros no tienen hijos propios y, por razón de decisión propia o de infertilidad, no prevén tenerlos en el futuro. Esta dinámica, así como otros factores que subyacen el exceso de competitividad, afectan a las madrastras tanto como a los padrastros.

Nelda y Ofelia eran amigas inseparables. Pero Nelda se enredó con el marido de Ofelia, casándose con él tras el subsiguiente divorcio. Nelda no tenía hijos de su matrimonio anterior, y no podía tenerlos ya, ni quería adoptar un niño. La hija de Ofelia era la única oportunidad de Nelda para ser madre.

Sintiendo una intensa rivalidad respecto a su “ex mejor amiga”, Nelda presionó a su marido a mudarse a otra ciudad, a cuatro kilómetros en coche y sin aeropuerto cercano. Al mismo tiempo, a base de una excesiva autoindulgencia, promesas extravagantes, malmetiendo sobre su madre y con la cooperación del padre, Nelda manipuló a su hijastra para que esta pidiera vivir con ellos. Ofelia se resistió inicialmente, pero su hija insistió en que realmente quería mudarse y que le indignaba que su madre se lo estuviera poniendo difícil. En contra de su mejor juicio y sin consejo legal, Ofelia sucumbió a la presión y la dejó marchar.

Poco antes de las vacaciones de Navidad, Ofelia recibió una carta de su hija. La niña escribió que no deseaba verse obligada a ver a su madre durante las vacaciones de navidad. Su padre y Nelda habían planeado un viaje a Disneylandia y ella se lo perdería si pasaba las vacaciones con su madre. El vocabulario y la estructura de las frases de la carta sugería claramente que, aunque se trataba de la letra de su hija, la carta había sido compuesta por adultos. Una nota de Nelda acompañaba esta carta. En su nota, Nelda se investía de autoridad para exhortar a Ofelia a anteponer los intereses de su hija a los suyos propios. Nelda instaba a Ofelia a permitirles establecerse como una familia en lugar de presionar para mantener el contacto con su hija. Ofelia tomó lo que consideró un autopista, y dejó que su hija hiciera el viaje a Disneylandia en lugar de verse con ella.

Cuando se acercó la siguiente fecha en la que Ofelia tenía previsto ver a su hija, el cumpleaños de esta, recibió otra carta. En esta, su hija expresaba su resentimiento por lo que ahora calificaba como una “visita forzada”, añadiendo que, en lugar de ver a su madre, deseaba pasar su cumpleaños con su familia. ¡Nelda y su esposo habían triunfado en retorcer la mente de la niña para que dejara de pensar en su madre como parte de su familia! Cuando el que suscribe conoció a Ofelia ya hacía más de dos años que esta no había visto a su hija.

El error de Ofelia, muy frecuente entre aquellos padres que son el objeto de la alienación, fue esperar demasiado antes de actuar. Esto sucede generalmente cuando no se entienden correctamente las dinámicas y el curso del PAS. Algunos padres, que reconocen que sus niños han sido manipulados, aún encuentran difícil no tomarse el rechazo de manera personal. Pueden responder con resentimiento y rabia y devolver el rechazo a sus hijos. Otros padres esperan que la paciencia tendrá sus frutos y que los niños retornaran al sentido común y recuperarán espontáneamente sus sentimientos positivos.

Es muy importante que los padres objeto de la alienación comprendan que la ausencia de contacto con sus hijos crea un fértil habitad para mensajes envenenados, que arraigan y proliferan por encima de los recuerdos positivos de la relación padre-hijos. Aísla a los niños de la información y de aquellas experiencias que les podrían ayudar a comprender contradiciendo la programación a la que han sido sometidos. Y esto hace a los hijos más dependientes del padre que fomenta la alienación (Clawar & Rivlin, 1991).

Algunos terapeutas contribuyen al proceso recomendando posponer el contacto padres e hijos mientras que emprenden una psicoterapia tradicional e individual con el niño. La esperanza reside en que la terapia hará reemerger los sentimientos positivos del niño hacia el padre alejado. Una situación análoga a la de recomendar que un niño al que no le guste el colegio permanezca en casa hasta que la terapia para que el niño venza su ansiedad surta efecto. Los terapeutas deberían comprender que esta estrategia respecto al PAS tiene escasas posibilidades de funcionar. Como apunta Lund (1995), “Si el contacto entre padre e hijo se interrumpe, hay probabilidades de que se desarrolle un patrón conforme al cual será difícil salvar la relación” (p. 314). No hay en toda la literatura científica ni un sólo caso reportado de tratamiento efectivo contra el PAS, desde los más severos hasta los más moderados, que no pase por reforzar el contacto entre los hijos y el padre alejado (Clawar & Rivlin, 1991; Dunne & Hedrick, 1994; Gardner, 1998; Lampel, 1986).

Si el padre alejado consulta al terapeuta en las fases iniciales de PAS, la recomendación debe ser mantener el contacto con los hijos, y trabajar para ayudar gradualmente a los niños a comprender las manipulaciones a las que están sometidos y cómo contrarrestarlas. Cuando se pasa consulta a padres como Ofelia, cuyos niños están resistiéndose a pasar tiempo con elles o bien cuyo acceso está siendo restringido por el ex cónyuge, los terapeutas deberían advertirles que el objetivo es restablecer el contacto personal cara a cara de manera regular tan pronto como sea posible. La intervención en las primeras fases es crucial. Como con todos los casos de PAS y de otras perturbaciones emocionales, la intervención en las fases tempranas son las que gozan de mejor probabilidad de triunfar. Cuanto más se prolonga la alienación, más difícil resulta deshacer el daño. En el caso de Ofelia, ninguna cosa menos efectiva que una orden judicial para forzar su acceso a su hija podría empezar a resolver el problema.

Cuando se trabaja con padrastros excesivamente competitivos, los terapeutas pueden intentar ayudarles a comprender que pueden mantener importantes roles respecto al niño sin necesidad de minar el vínculo de este con el otro padre. Puede ayudar a fraguar el rol de un padrastro sano el hecho de destacar la habilidad para apoyar con éxito la relación del hijo con el padre no custodio. El tratamiento con resultados positivos ayudará al padrastro a aceptar su competitividad y encontrar formas sanas de expresarla. Asimismo, cualquier cosa que el terapeuta pueda hacer para ayudar a fortalecer el nuevo matrimonio puede aminorar la necesidad del padrastro de competir con el padre no residente. Si un padrastro tiene relaciones escasas o malas con sus hijos biológicos de un matrimonio anterior, tomar medidas para mejorar estas relaciones puede reducir el sentido de competitividad con el padre no custodio de los hijastros.

La competencia puede ser biunívoca. Tras el nuevo matrimonio, el antiguo esposo puede apoyar las relaciones de los niños respecto a su padrastro. O él o ella pueden intentar meter una cuña entre los niños y su nuevo padrastro o madrastra. Cuando el ex esposo está aún soltero, él o ella pueden temer que los niños preferirán el hogar con dos padres porque se aproxima más a la familia intacta que se rompió con el divorcio. Estimulados por estos miedos, el ex esposo puede intentar competir minando el sentido del amor del niño y la seguridad del hogar del nuevo matrimonio.

A menudo, el padre no residente teme que los niños amarán más al padrastro. Este miedo se ve exacerbado si el niño comienza a usar términos similares a papá o mamá cuando se refieren a su padrastro. Porque los niños más jóvenes son más propensos a buscar y a aceptar una relación semi paterno filial con el padrastro, estando también particularmente sometidos al riesgo de ser maltratados o sometidos al lavado de cerebro por parte del padrastro o madrastra. Y también a ser influenciados por una “programación” negativa a causa de su sugestionabilidad incrementada (Ceci & Bruck, 1995). Por ejemplo, un padre puede decirle a su pequeño hijo que su padrastro fue enviado por Satanás. Incuso si el niño no lo cree, empieza a sentirse incómodo en presencia de su padrastro.

Los niños mayores pueden sentir más reserva inicial y resentimiento hacia un padrastro. En lugar de ayudar a sus hijos a ajustarse en la transición, los ex esposos más competitivos a menudo dan pábulo a los incipientes sentimientos negativos de sus hijos respecto al padrastro o madrastra, utilizando estos sentimientos puramente transitorios como un cimiento para una campaña de alienación. Cuando se confrontan a sus manipulaciones, tales padres responderán por regla general con alguna variante de “no puedo evitar lo que mi hijo siente sobre su padrastro. Pero tampoco voy a impedirle que exprese sus auténticos sentimientos”.

Una madre con la que trabajé demostró cómo los padres pueden poner los intereses de sus hijos por encima de sus sentimientos de competitividad. Patty trabajó mucho resistiendo sus fuertes impulsos a desacreditar a la madrastra de su hija Raquel. Con una combinación de asistencia legal inadecuada, las convincentes mentiras de su esposo y un veredicto judicial adverso, su vinculación con Raquel fue dramáticamente limitada. Cuando su marido volvió a casarse, una semana después del divorcio, delegó la mayor parte de la responsabilidad de educar a Raquel a su nueva esposa. Patty, naturalmente se resintió de que otra mujer estuviera criando a la hija que llevó dentro nueve meses y cuidó cinco años. Su resentimiento actuó como filtro cuando evaluó las habilidades maternas de la madrastra. Las críticas surgieron con facilidad; a los pensamientos positivos sobre su rival les costaba abrirse paso. Cuando Raquel se quejó a su madre del trato de la madrastra, Patty sintió un placer secreto que en secreto mantuvo. Aunque sus sentimientos de rivalidad se vieron gratificados, sabía que la madrastra estaba haciendo mucho por Raquel. Y sabía que no beneficiaría a Raquel el desarrollar una mala relación con su madrastra. De modo que Patty escuchó las quejas de Raquel, pero no respondió con anhelo. En la medida en que la niña estaba concernida, malmeter contra su madrastra no era lo que su corazón maternal le dictaba. Patty estableció un inspirado ejemplo de mujer cuyo amor por su hija superaba sus fuertes impulsos de emprender la vía de la crítica destructiva.

Es fácil apreciar lo tentador que puede ser para algunos progenitores el tratar de minar la relación de sus hijos con sus padrastros o madrastras. Los terapeutas pueden ayudar a aliviar la competencia destructiva destacando el profundo cimiento de vínculo que sigue existiendo entre la mayoría de los padres y los niños y recordándoles las muchas experiencias que cimentaron la relación. Se puede invitar a los padres a considerar su propio historial de vínculo. En la mayor parte de los casos, las nuevas relaciones de afecto no reemplazan los vínculos anteriores. La mayoría retenemos nuestro amor por nuestros padres independientemente de cuanta gente hayamos amado después. Sin programación negativa, las nuevas relaciones de los niños no minarán por regla general las ya existentes. Puede ayudar a los padres el hablar a otros padres cuyos hijos han mantenido un fuerte amor por ellos incluso estando aún vinculados positivamente con su padrastro o madrastra.

Los adultos que intentan la estrategia de la alienación deben ser ayudados a comprender que instigar y apoyar el conflicto entre los niños y un padre o un padrastro o madrastra no hará sino complicarles la vida a aquellos. Lo que a su vez complicará la vida a todos los adultos involucrados, ya que tendrán que afrontar el problema de unos niños infelices o deprimidos, y a las secuelas de comportamiento asociadas e ello.

EL ENEMIGO COMÚN.

Las familias de segundo matrimonio son frágiles. Los niños no escogen a sus padrastros. Y los adultos no se casan para adquirir hijastros. Los niños simplemente son parte del acuerdo. Lleva tiempo a una nueva familia para conocerse los unos a los otros. Lleva tiempo sentirse como una familia. ES incluso un reto mayor cuando cada adulto trae niños de un matrimonio anterior. Sorprende poco que el divorcio sea tan común en estos tipos de familias “mezcladas”.

Una forma de fortalecer la cohesión familiar es unirse en torno a un objetivo común. Desafortunadamente, en algunas familias el malmeter y maltratar al progenitor no residente se convierte en el objetivo. Este puede ser el aglutinante que mantenga a la familia pegada, lo que dé la sensación de estar en el mismo equipo.

Aún más significativo, mientras todos están poniendo al otro padre de hoja de perejil están evitando los sentimientos negativos que suelen surgir inevitablemente entre ellos. En tanto que su rabia se canaliza en las críticas del otro padre, se distraen a sí mismos de los problemas de su flamante familia. Isaac (1986) describe este proceso como deflectar los problemas de la nueva pareja a través del padre alejado. El motivo es negar la presencia de conflicto en la nueva relación. Así se protege la pareja de la ansiedad generada por la amenaza de un nuevo divorcio. En algunas familias, la nueva pareja se une a la campaña de denigración como medio de congraciarse a sí mismos con el cónyuge. El mensaje es básicamente: “tus batallas son mis batallas”. Particularmente en las fases tempranas del nuevo matrimonio, el nuevo cónyuge puede encontrar difícil tomar una postura distinta de la de su pareja respecto al carácter del ex cónyuge y del tratamiento que merece.

Hal Q. y su segunda esposa, Anette, estuvieron mucho tiempo desacreditando a la primera esposa de Hal, Melinda. Cuanto más lo hacían, más cerca se sentían el uno del otro. Los hijos de Annette se unieron al coro de denigraciones. El hijo de Hal, Tosh, no pudo resistirse a participar. Al principio se sintió desleal respecto a su madre, pero quería ser aceptado por la familia, y quejarse de su madre parecía ser el precio de admisión.

Josh tenía otro motivo. En un concurso entre su padre y su madre, Josh sintió que su padre tenía más poder. Aunque no era consciente de ello, Josh temía que las críticas de la familia se volvieran contra él si defendía a su madre. Como la mayoría de la gente, Josh quería estar del lado del vencedor. No estaba en posición de afrontar la marea de denuncias, así que se dejó llevar por ella. Esencialmente, Josh seguía la estrategia de “identificarse con el agresor”, más conocida popularmente por “si no puedes vencerlos, únete a ellos”.

Unirse contra un enemigo común tiene una debilidad fundamental. Cuando el enemigo es vencido, comienzan a surgir los conflictos entre los antiguos aliados. Eso ocurrió en este caso. Melinda finalmente se rindió en sus esfuerzos de contrarrestar el descrédito y se mudó a otro estado. La familia prácticamente no tiene contacto con ella. Han perdido a su enemigo común. Poco más tarde, los conflictos en las relaciones de su propia familia comenzaron a emerger. Habían estado presentes en todo momento, pero se conseguían evitar haciendo a Melinda el objeto de toda su hostilidad.

LA CONTRIBUCIÓN DE LOS NIÑOS AL PAS.

Una parte integral de la formulación de Gardner del concepto de PAS es el hecho de que la perturbación proceda de una combinación del lavado de cerebro de los progenitores y de la propia contribución del niño. El comportamiento de Josh Q. es un buen ejemplo. En el caso de un nuevo matrimonio, un niño puede unirse a la campaña de denigración por varias razones. Como acabamos de mencionar, el niño puede capitular ante la presión del grupo a cambio de alinearse con la nueva familia. El niño también puede estar intentando reducir los conflictos internos que experimenta como resultado del nuevo matrimonio. Tales conflictos internos pueden estar relacionados con conflictos de lealtad o con la dificultad para aceptar el matrimonio y al padrastro o la madrastra.

El niño que se siente atrapado entre dos hogares puede intentar resolver el conflicto rindiendo plena pleitesía a uno de ellos. Esta dinámica puede terminar en la alienación de uno de los padres. Un niño con ansiedad o ira por el nuevo matrimonio puede canalizar estos sentimientos a través de una denigración sin piedad del padre que ha vuelto a casarse y de su nueva pareja, o la alienación del niño puede expresar la decepción de los deseos de la reconciliacin que han saltado en pedazos con el nuevo matrimonio. La mayor parte de los hijos de un divorcio albergan fuertes deseos de ver reconciliados a sus padres (Warshak & Santrock, 1983). Sin considerar la motivación subyacente del niño, si el padre favorecido acoge la pleitesía del niño o acepta pasivamente el distanciamiento del niño respecto del otro progenitor y fracasa en promover el afecto del niño por él, el niño puede acabar acogiéndose a esta solución maladaptativa.

Un objetivo medular en la terapia con niños alienados en familias de nuevo matrimonio consiste en ayudarles a entender que ellos no tienen que escoger ningún bando. Podemos intentar ayudarles a apreciar los beneficios de evitar alianzas poco saludables en tanto trabajan unidos a los padres que apoyan este concepto.

FRONTERAS MAL DEFINIDAS.

Las dinámicas discutidas en este artículo ayudan a explicar los impulsos que los padres pueden sentir para manipular las relaciones con sus hijos. Pero un impulso no es una acción. Los padres a menudo se inhiben ante los hijos antes que actúan por impulso. Por ejemplo, no abofeteamos cada vez que nos entran ganas. Y la mayoría de los padres divorciados atraviesan un periodo en el que padecen impulsos crónicos a malmeter a sus ex cónyuges tanto si los hijos están presentes como si no.

¿Qué es lo que incita entonces a buenos padres a actuar por impulso en lugar de inhibir su comportamiento de igual modo que inhiben otros que consideran destructivos para sus hijos? En muchos casos, la respuesta es sencilla: no lo creen destructivo para sus hijos. Muchos padres que malmenten están tan preocupados hiriendo a sus ex cónyuges o a los nuevos padrastros que no consideran simplemente el impacto sobre los hijos. Otros padres parecen incapaces de reconocer que sus propios pensamientos y sentimientos pueden no estar acordes a las necesidades de sus hijos. De modo que persiguen con determinación ciega su objetivo de ningunear a sus ex cónyuges, incluso cuando ello implica avergonzar a sus hijos, confundirlos, robarles o atemorizarles. Tratándolos como cómplices de su campaña de denigración, estos padres transgreden la frontera psicológica natural que existe entre adultos y niños.

En familias con un historial de violaciones de frontera inapropiadas, el PAS puede representar una continuación de los patrones maladaptativos que se iniciaron anteriormente al divorcio y al nuevo matrimonio. El tratamiento a estas familias es generalmente más complicado, porque el PAS está enquistado en un largo enredo entre el padre alienado y el hijo.

CONCLUSIÓN

Este artículo ha presentado algunas de las dinámicas que se encuentran a menudo cuando el PAS se da en el contexto de los segundos matrimonios. Se ha mostrado como el PAS puede surgir en familias de nuevo matrimonio a partir de motivaciones diferentes a las preocupaciones relativas a la custodia. Reconociendo el potencial del PAS, los terapeutas que pasan consulta con familias de nuevo matrimonio pueden tener una mejor posición a la hora de prevenir o aliviar la perturbación. Se debe insistir en la importancia de una intervención temprana y de mantener el acceso entre los padres no custodios y los hijos, en tanto que se remite al tratamiento paralelo de las dinámicas de PAS en el curso de sesiones de terapia. Como en otras perturbaciones emocionales, la intervención en las fases tempranas tienen más probabilidades de concluir con éxito. Del mismo modo, trabajar con estas familias tiene pocas garantías de éxito sin el apoyo de la justicia fortaleciendo el acceso entre el padre no custodio y el hijo, y proporcionando una motivación externa a las partes para someterse al tratamiento.

NOTA ACLARATORIA:

(1) El proceso comienza generalmente antes del nuevo matrimonio, frecuentemente cuando el antiguo cónyuge conoce por primera vez la relación. También en algunos casos, aunque raros, el nuevo matrimonio contribuye a aliviar el PAS; este fenómeno queda fuera del tratamiento de este artículo.

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REFERENCIAS

Biller, H. B. (1993). Fathers and families: Paternal factors in child development. Westport, CT: Auburn House.

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Violencia Familiar: Síndrome de Alienación Parental (niveles)

Tres tipos de Síndrome de Alienación Parental

Douglas Darnall, Ph.D

La Alineación Parental varia en grado y severidad, como se ve en los comportamientos y en las actitudes de ambos padres y en los chicos. La severidad puede ser de tan poca importancia, como el que un progenitor llame a otro con un nombre denigrante, o puede ser tan importante como que las parejas de los progenitores de forma consciente destruyan la relación de los hijos con el otro progenitor. La mayoría de los hijos son capaces de borrar un comentario fuera de tono proveniente del otro progenitor, que está realizada con frustración. Por otro lado, otros chicos pueden no ser capaces de resistir una persistente campaña de alineación y de odio.

La prevención o el freno de la alineación puede comenzar enseñando como reconocer los tres tipos de alienadores, ya que los síntomas y estrategias para combatir cada una de ellas, son diferentes. Los Alienadores Simples son progenitores que ocasionalmente harán o dirán algo alienante. Todos los progenitores serán ocasionalmente alienadores Simples. Los Alienadores Activos no solo conocen también mejor como alienar, sino que su intensa herida y rabia, le lleva a una perdida impulsiva del control sobre su comportamiento, o sobre lo que dicen. Mas tarde, se pueden sentir muy culpables, sobre su comportamiento. Los Alienadores Obsesivos tiene una ferviente causa, para destruir al progenitor Diana. Con frecuencia un progenitor puede ser una combinación de Alienador Simple y Alienador Activo. Raramente los alienadores Obsesivos tienen suficiente autocontrol o introspección para mezclarse con los otros tipos

El Alienador Activo.

?Dile a tu padre que tiene mas dinero que yo, por eso que te compre él las botas de football?.

La mayoría de los progenitores divorciados tienen momentos en los que son Alienadores Simples. Estos progenitores tienen buenas intenciones y reconocen la importancia de que los chicos tengan una saludable relación con el otro progenitor. Ellos rara vez tienen que volver a los juzgados por problemas de visitas o otros asuntos relacionados con los hijos. Ellos apoyan la relación entre los hijos, el otro progenitor y su familia. La comunicación entre ambos progenitores es por lo general buena, aunque ellos tienen sus diferencias, como las tenían antes de divorciarse. La mayor parte pueden resolver sus diferencias, sin meter en medio a los hijos.

Los chicos, estén o no divorciados sus progenitores, saben que hay ocasiones en que sus padres, discuten o están en desacuerdo en algo. A los chicos no les gusta ver a sus progenitores discutir y pueden sentirse heridos o amenazados por lo que escuchan. A veces, los chicos lo saben capear, hablando de lo que sienten con un progenitor receptivo, ignorando los argumentos o confiando en que pasara el temporal, y todo se arreglará. Lo que ellos oyen y ven entre sus progenitores, no necesariamente daña a los hijos de un Alienador Simple. Ellos confían en el amor y en la protección de sus progenitores. El chico y los progenitores tienen distintas personalidades, creencias y sentimientos. Ninguno está amenazado por lo que el otro siente sobre el progenitor diana.

Las características de los Alienadores Simples son:

Sus habilidades para diferenciar en sus mentes las necesidades de los hijos, de las suyas propias.

Ellos reconocen la importancia de que los hijos tengan su tiempo con el otro progenitor para así poder construir una mutua relación de cariño. Ellos evitan hacer al otro progenitor, la diana de sus perdidas y heridas.

Sus capacidades para sentirse seguro con la relación de sus hijos con sus abuelos y con su padre y madre.

Su respeto a la autoridad judicial y sus resoluciones.

Sus capacidades para que su rabia y sus heridas sanen sin interferir con las relaciones de los hijos con su padre y con su madre.

Sus capacidades para ser flexible y voluntarioso para trabajar con el otro progenitor.

Sus capacidades para sentirse culpable cuando actúan de una forma que lesione la relación de los hijos con su padre o con su madre.

Sus capacidades para permitir que el otro progenitor comparta las actividades de sus hijos.

Sus capacidades para compartir los problemas médicos y escolares.

Los Alienadores Simples por lo general no precisan terapias, sino que se beneficiaran leyendo este libro, porque su introspección ganará acerca de cómo evitar la escalada de la alineación hacia algo más severo que dañará a todos. Estos progenitores saben que tienen equivocaciones, pero cuidan lo suficiente a los hijos como para hacer las cosas bien. Ellos se centran en lo que es bueno para los hijos sin remordimiento, daño o martirio.

El Alienador Activo.

?No quiero que le digas a tu padre que he ganado este dinero extra. El miserable, lo descontara de la pensión de alimentos, que nos permitirá ir a Disneyworld. Recuerda que él lo hizo antes, cuando quisimos ir a casa de los abuelos en Navidad.?

La mayoría de los progenitores que vuelven a los juzgados con problemas de visitas, son Alienadores Activos. Estos progenitores piensan bien, y creen que los hijos tendrán una relación saludable con el otro progenitor. El problema que tienen, es con el control de su frustración, amargura o herida. Cuando sucede algo que dispara sus sentimientos dolorosos, los alienadores activos atacan de forma que causan o refuerzan la alineación contra el progenitor Diana. Después de recobrar el control el progenitor habitualmente sentirá culpabilidad o se sentirá mal por lo que hizo y dejará sus tácticas alienadoras. Dudando sobre la impulsividad alienadora y después reparando el daño con los hijos; es la marca del Alienador Activo.

Ellos tienen buenas intenciones, pero perderán el control a causa de la intensidad de sus sentimientos que les superan.

Las características de los Alienadores Activos son:

Atacar al otro progenitor delante de los hijos. Sus problemas tienen mas que ver con la perdida de autocontrol cuando están molestos que con una motivación siniestra.

Después de calmarse, los Alienadores Activos se dan cuenta de que lo que han hecho está mal. Generalmente tratan de reparar en los hijos, cualquier daño o herida. Durante la reparación, tales progenitores pueden ser muy reconfortantes y favorecedores de los sentimientos de los hijos.·

Como los Alienadores Simples, son capaces de diferenciar entre las necesidades propias y las de los hijos, apoyando los deseos de los hijos, de tener relaciones con el otro progenitor.

Como los Alienadores Simples, los Alienadores Activos, permiten a los hijos que tengan sentimientos y creencias diferentes de las suyas propias. Durante los arrebatos de furia, sin embargo, la delimitación entre las creencias de padre y de progenitor puede volverse muy borrosa, hasta que el progenitor recupera el control. En la mayor parte de los casos, los hijos mayores tienen su propia opinión sobre ambos progenitores basada en su experiencia personal, mas que en lo que le han dicho otros. Para mantener la paz, los chicos mayores aprenden generalmente a guardar sus opiniones para sí. Los chicos mas jóvenes y los mas confiados, llegar a estar mas confundidos y son más vulnerables a las manipulaciones de los progenitores.

Ellos tienen la habilidad de respetar las resoluciones judiciales y la mayor parte, cumple con las sentencias. Sin embargo, pueden ser muy rígidos y poco cooperadores con el otro progenitor. Esto es por lo general una forma pasiva de vengarse del otro progenitor por alguna injusticia.

Los Alienadores Activos están por lo general dispuestos a aceptar ayuda profesional cuando ellos o los hijos tienen problemas que no se resuelven. Ellos están verdaderamente interesados en el ajuste de sus hijos al divorcio.

Elaborar los antiguos sentimientos continúa siendo una lucha, pero los Alienadores Activos continúan con la esperanza de una rápida recuperación de su dolor.

El Alienador Obsesionado

?Yo quiero a mis hijos. Si el juzgado no puede protegerlos de su padre abusador, yo lo haré. Incluso aunque el no ha abusado nunca de los chicos, yo sé que es cuestión de tiempo. Los chicos están peleados con su padre. Si ellos no quieren verle, yo no les voy a obligar. Ellos son ya suficientemente mayores como para pensar por sí mismos?.

El Alienador Obsesivo es un progenitor o a veces un abuelo con una meta: llevarse a los chicos a su terreno y junto con los chicos, hacer una campaña para destruir la relación con el progenitor Diana. Para su campaña de trabajo, el Alienador Obsesivo entremezcla las personalidades y voluntades de los chicos con las suyas propias. Este es un proceso que lleva tiempo, generalmente comienza cuando el divorcio ya es definitivo, y que los chicos, especialmente los pequeños, están completamente indefensos para ver y combatir. El progenitor obsesionado está enfadado, con amargura o sentimientos de repulsa hacia el otro progenitor. Las razones iniciales de la amargura pueden actualmente estar justificadas. Pueden haber sido verbal o físicamente abusados, violados, traicionados por algún asunto o empobrecidos financieramente. El problema ocurre cuando los sentimientos no sanan, sino que llegan a ser más intensos, porque están forzados a continuar, como consecuencia de su paternidad común, una relación con una persona que ellos desprecian. Solo él tener que ver o hablar con el otro progenitor, es un recordatorio del pasado que dispara el odio. Ellos están atrapados sin ninguna posibilidad de marcharse y sanar.

Las características del Alienador Obsesionado/a son:

Ellos/as están en destruir la relación con el progenitor Diana.

Tienen éxito en entremezclar las personalidades y los sentimientos de los hijos sobre el otro progenitor, con los suyos propios.

Los hijos mas que expresar sus propios sentimientos originados de su experiencia personal con el otro progenitor, repetirán al alienador obsesivo.

El progenitor diana y con frecuencia los hijos no pueden contarle las razones de sus sentimientos.

Sus opiniones a veces se vuelven irracionales y desilusionadas. Nadie en especial el juzgado, puede convencer al Alienador Obsesionado, de que está equivocado. Cualquiera que lo intente, es el enemigo.

Ellos/as a menudo buscan apoyo en miembros de la familia, en grupos casi políticos, o en amigos que compartirán con ellos sus opiniones de que son victimas del otro progenitor y del sistema. La batalla llega a ser ?nosotros contra ellos?. Los ayudantes de los Alienadores Obsesivos, se les ve en las vistas de los juzgados, incluso aunque no hayan sido citados.

Ellos tienen una insaciable rabia, porque ellos creen que el padre Diana les ha convertido en victimas, y cualquier cosa que ellos hagan para proteger a los hijos esta justificada.

Tienen el deseo de que el juzgado castigue al otro progenitor con sentencias judiciales que puedan interferir o bloquear, que el progenitor Diana vea a los hijos. Esto confirma, en la mente del Alienador Obsesivo que el o ella estuvo acertado siempre.

La autoridad judicial, no les intimida.

Los Alienadores Obsesivos creen en una causa superior, la protección de los hijos a toda costa.

El Alienador Obsesivo no querría probablemente leer, que está en estas paginas porque ya solo el contenido le pondría furioso.·

No existen tratamientos efectivos para los Alienadores Obsesivos o para los hijos. Los juzgados y los profesionales de Salud Mental están indefensos. La única esperanza de estos chicos es la pronta identificación de los síntomas y la prevención. Después de que la alineación esta afianzada y los hijos se convierten en ?verdaderos creyentes? en la causa progenitora, los hijos están perdidos para el otro progenitor durante los años venideros. Yo he constatado que es un penoso estado, pero todavía tengo que encontrar una intervención eficaz, por cualquiera, incluyendo los juzgados que pueda rehabilitar al progenitor alienador y al hijo.

Si usted tiene una historia exitosa sobre como se puede ser capaz de superar la alineación causada por un Alienador Obsesivo y esta ahora reunido con sus hijos, me gustaría escuchar su relato. Por favor envíeme un e-mail para que pueda aprender de su experiencia. Quizás usted tiene algo importante en su historia.

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La producción del Pisco peruano superaría pronto a la chilena

El Comercio.

Chile buscar frenar la creciente presencia del pisco peruano en ese país con la instauración de su día nacional del pisco, sostuvo Álvaro Barrenechea

El ex gerente general de la Asociación de Exportadores (ÁDEX), Álvaro Barrenechea, informó hoy que en los últimos años los campos de cultivo de uva en nuestro país se han incrementado de manera notable, por lo que pronto, aseguró, la producción nacional de pisco superaría a la del aguardiente elaborado en Chile.

“Si nosotros vemos la producción en el Perú, y hacemos un inventario de los nuevos campos de uva pisquera que se han venido trabajando en los últimos años, se ve que las curvas se van a cruzar dentro de poco, y la curva peruana superará a la chilena en el tema de producción”, aseveró a elcomercio.com.pe.

Sobre el anuncio de la próxima celebración de un día del pisco chileno, Barrenechea manifestó que esta es una estrategia para buscar frenar la creciente presencia del pisco peruano en ese país. Sin embargo, precisó que ello no impedirá que la bebida peruana termine imponiéndose al aguardiente chileno.

Este viernes, los productores chilenos de aguardiente de uva decidieron – tal como ya se ha hecho en nuestro país- instaurar el 15 de mayo como Día Nacional del Pisco, que se celebrará en la región de Coquimbo, donde se encuentra el valle del Elqui, y cuyo nombre varió hace años al de Pisco Elqui para justificar la procedencia de su producto.

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Denunciarán a Yaneth Cajahuanca (por contratar a su pareja como asesor)

Célula Parlamentaria Aprista presenta denuncia constitucional contra congresista Yaneth Cajahuanca

Lima, abr. 14 (ANDINA).- Los integrantes de la Célula Parlamentaria Aprista (CEP) formularon ante la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales del Congreso una denuncia constitucional contra la congresista nacionalista Yaneth Cajahuanca, por la presunta infracción a la Constitución y al reglamento del Congreso, por la comisión de los delitos de concusión, peculado, estafa y falsedad genérica en agravio del Estado.
Según informaron, la parlamentaria habría incurrido en estos delitos al haber dispuesto una serie de contrataciones irregulares de personal para su despacho.

Sobre estas contrataciones se argumentó que Cajahuanca habría contratado a Carlos Ordoñez Montes, quien es su tío, trabajador “fantasma” del Congreso y empleado de la empresa familiar de la parlamentaria.

También habría contratado de manera ilegal como su asesor principal a su presunta pareja sentimental, William Pérez Melendez, quien se encuentra inhabilitado para ejercer función pública.

Además se informó que la persona contratada para ser coordinadora en Huanuco, Zulema Bolaños, nunca ejerció sus funciones y, además, trabajaba en una empresa familiar vinculada a Cajahuanca.

La CEP también dejó constancia de la existencia de un conflicto de intereses en el debate de la sesión de la Comisión de Energía y Minas de abril del 2008, en la cual la citada congresista habría defendido un proyecto de ley que favorece al ramo de una de las empresas familiares en Huanuco.

Los parlamentarios adjuntaron una serie de documentación al mencionado grupo de trabajo por lo cual pidieron admitir la denuncia contra la parlamentaria.
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Libro: guia para que padres e hijos superen el divorcio

GUÍA PARA QUE PADRES E HIJOS SUPEREN EL DIVORCIO
Tenemos que hablar. Cómo evitar los daños del divorcio
JOSÉ MANUEL AGUILAR

Colección: TAURUS PENSAMIENTO
Fecha de publicación: abril de 2008

El divorcio supone expectativas frustradas, proyectos rotos y a menudo rencor, pero también debería implicar nuevas oportunidades y esperanzas renovadas. El psicólogo José Manuel Aguilar, máximo experto español en este tema, ofrece una guía esencial para saber todo lo que hay que hacer y evitar desde la toma de decisión, durante el proceso y una vez producido el divorcio, con el fin de que padres, familiares, educadores, psicólogos y abogados encuentren una salida beneficiosa a un problema complejo y cada vez más frecuente.

Para ello, aleja los abundantes mitos que circulan sobre la cuestión, facilita las herramientas necesarias para superar el divorcio y presta una especial atención a los niños y adolescentes implicados, víctimas más vulnerables. Aguilar analiza el comportamiento de una amplia generación de padres, la «generación obediente», que se enfrenta a nuevos retos a menudo difíciles de conjugar. Generalmente éstos pasan menos tiempo con sus hijos, y cuando están con ellos procuran evitar regañarles y ponerles límites. Esa permisividad a veces llega a la renuncia a su labor de educadores en favor de un mínimo tiempo de afecto, y a un continuo pedir perdón cuando se ven obligados a «ejercer de padres».

Las formas en que distintas parejas ponen fin a su relación son muy diversas. Con la intención de cubrir los distintos escenarios que pueden darse en el divorcio y ayudar a superar positivamente sus consecuencias, el autor sigue la historia de un grupo de parejas que han tomado la decisión de divorciarse. A través de ellas ofrece ejemplos de estrategias erróneas o acertadas, explica sus decisiones y permite al lector identificarse y mirar a través de sus ojos para encontrar respuesta o explicación a sus propias preocupaciones y a las de sus hijos.

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Regresaron las malas prácticas en el Banco de Materiales (casi como en el 85-90)

Altos funcionarios del Banco de Materiales se beneficiaron con créditos para pobres
El ministro de Vivienda anunció que se investigará además el presunto reparto irregular de utilidades del 2006.

Mi vivienda. Complejo habitacional Los Álamos de la avenida Colonial, en el Cercado de Lima, en el que 38 funcionarios del Banco de Materiales, entre gerentes y técnicos calificados, obtuvieron departamentos destinados a sectores menos favorecidos.

Altos funcionarios y trabajadores del Banco de Materiales (Banmat) se habrían beneficiado con créditos de vivienda que la institución debía entregar a personas de escasos recursos a través del programa Vivienda para Todos, inaugurado el 31 de enero de 2007 por el presidente Alan García, en el proyecto habitacional Los Álamos, en Cercado Lima.

Según una investigación periodística, 50 trabajadores del Banco de Materiales adquirieron un predio en la residencial, a pesar de estar sobrecalificados.

El programa habitacional exigía contar con determinados requisitos como tener un ingreso no menor de mil 200 soles y, sobre todo, no contar con casa propia.

Sin embargo, según el informe, por lo menos tres de los trabajadores beneficiados –funcionarios de alto nivel de Banmat– perciben un ingreso mensual mayor de los ocho mil soles y tienen casa propia.

Uno de ellos fue el gerente de auditoría interna, Marcos Peña. Según la investigación, Peña, quien gana entre 10 mil y 11 mil soles por fiscalizar a los funcionarios para que no tomen ventaja de sus cargos con proyectos financiados con dinero del Estado, compró un departamento preferencial en el referido conjunto habitacional, habiendo adquirido antes una casa con estacionamiento en Breña.

Otro funcionario beneficiado con el crédito fue el gerente de administración y finanzas del Banco de Materiales, Gustavo Guevara, quien –de acuerdo con el reporte– gana más de 10 mil soles y tiene registrada a su nombre una casa en Salamanca adquirida en el 2005.

El caso más escandaloso presentado es sin embargo el del jefe de riesgos del Banco de Materiales, Sergio Reynoso, encargado justamente de filtrar los expedientes de los futuros prestatarios, quien también compró un departamento en Los Álamos.

UTILIDADES CUESTIONADAS

Promete sanciones. Jorge Aparicio, gerente general del Banco.

Pero este escándalo no ha sido el único que ha remecido a la institución encargada de otorgar créditos de vivienda a los más pobres. El ministro de Vivienda, Enrique Cornejo, anunció el inicio de una investigación por el presunto reparto “indebido” de utilidades en el Banmat, pese a que no se aprobaron los estados financieros 2006 de esta entidad pública.

“Cuando un estado financiero no está debidamente aprobado, obviamente no se pueden repartir utilidades, porque supuestamente pueden haber correcciones. Tal vez no hay utilidades, y entonces se ha repartido indebidamente”, manifestó Cornejo, tras hacer un alto a la reunión de Consejo de Ministros en Palacio de Gobierno.

Según un informe emitido por la Contraloría, la sociedad de auditoría externa, Edgar Garay encontró que Banmat había cobrado una comisión por 7.4 millones de soles, los que consideró como ingresos y que, por lo tanto, generaban utilidades.

Sin embargo, para la consultora externa, la Contraloría y la Contaduría de la Nación, dicha institución tenía más gastos que ingresos y, por consiguiente, no se les otorgó el visto bueno para el reparto de utilidades.

Con dicho precedente, el titular de Vivienda informó que Contraloría conformará, a partir de hoy, dos comisiones investigadoras. La primera tendrá que estudiar el tema de la distribución de utilidades, cuya suma fue repartida entre los 365 trabajadores de Banmat.

La segunda investigará las denuncias sobre los préstamos a funcionarios o trabajadores que accedieron al plan Vivienda para Todos, en la residencial Los Álamos. “Si se comprueban las irregularidades, se determinarán las sanciones correspondientes”, sentenció Cornejo.

DATOS

Beneficiarios. El gerente general de Banmat, Jorge Aparicio, aclaró que de los 3800 beneficiarios con el programa Vivienda para Todos, solo 38 son trabajadores de su institución.

Investigación. El contralor Genaro Matute anunció que en un mes estará listo el informe sobre las denuncias por irregularidades al Banco de Materiales. Además, se investigará la compra de un software que al parecer no se estaría usando.

Banmat iniciará investigación

Ante las denuncias sobre irregularidades cometidas en el Banco de Materiales, su gerente general, Jorge Aparicio, aclaró que el monto repartido bajo el concepto de utilidad no fue de siete mil millones, sino de solo S/. 155,786, distribuido entre 365 trabajadores de la institución bajo el amparo de las normas legales y administrativas.

Con dicho argumento, Aparicio informó que presentarán ante la Contraloría una carta de reconsideración adjuntando la documentación que avala la legalidad del movimiento.

Sobre la denuncia periodística, Aparicio manifestó que “no le temblará la mano” para sancionar a los funcionarios de su entidad que hubieran cometido alguna irregularidad en el otorgamiento o acceso a préstamos. Indicó que ha solicitado a la Oficina de Control Interno que investigue el caso. Aclaró que no existe disposición legal ni administrativa que prohíba a los trabajadores del Banmat, incluidos sus familiares, a acceder a un préstamo de su institución

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HIJOS MANIPULADOS TRAS LA SEPARACIÓN

Cómo detectar y tratar la alienación parental
Libro: Hijos manipulados tras la separación

Domènec Luengo y Arantxa Coca
Editorial Viena, Barcelona (2007)

Las separaciones y los divorcios son una realidad que afecta a un creciente números de familias en nuestra sociedad y, en caso de las parejas con hijos, trae consecuencias qu e pueden llegar a ser dramáticas para los pequeños. En esta situación, cada vez es más frecuente que, tras la ruptura, el progenitor que tiene la custodia de los niños inicie un proceso perverso e interesado cuya intención final es la de excluir al otro adulto del campo afectivo y relacional de los pequeños hasta, en definitiva, llegar a “extirparlo” de sus vidas. Este fenómeno, denominado síndrome de alienación parental, topa en las salas de juicio y en las consultas de los terapeutas con el desconocimiento y la falta de recursos de los profesionales para abordar el problema de forma adecuada y proteger a quien verdaderamente debe preservarse: los hijos.
Los autores ofrecen su experiencia sobre este trastorno en un libro destinado a orientar no sólo a afectados sino también a abogados de familia, educadores y familia para que tomen conciencia de la importancia de una actuación profesional adecuada que permita prevenir y erradicar esta forma de maltrato en todos sus niveles.

REPARACIÓN DE RELACIONES FAMILIARES EN EL PASADO
La terapia llamada “de crecimiento personal” se centra en analizar el desarrollo de la personalidad del individuo, esto es: detectar las necesidades emocionales que no fueron cubiertas en etapas de la vida anteriores, describir los mensajes que recibió la persona del entorno sobre sí mismo y, consecuentemente, descubrir el sentido de la identidad que el indiviuo forjó a partir de esas vivencias.
En muchas ocasiones el adulto llega a un punto en su vida en el que puede tomar perspectiva de las experiencias (y a veces traumas) vividas. Generalmente esto sucede sin que la persona lo pretenda ni sea demasiado consciente de ello, por lo que suele manifestarse en forma de “malestar existencial”, sensación de que algo ha cambiado en su vid a o está a punto de hacerlo o sentimiento de insatisfacción generalizado. Es curioso pero estadísticamente los adultos que se plantean hacer frente a su pasado suelen estar en la frontera de los 30 o bien de los 50 años, momento en el que siente que necesitan parar y preguntarse “¿cómo estoy?”.
Es una terapia breve, alrededor de 15 sesiones de una hora de duración cada una, donde se reparan heridas del pasado, reconciliaciones emocionales con la familia de origen y superación de traumas vividos en etapas tempranas.

“Madre alienadora, Padre excluido” (*)
Entrevista a Arantxa Coca (**)
por Víctor Mela
“Tengo 31 años. Nací y vivo en Barcelona. Soy psicoped agoga familiar. Vivo en pareja y tengo un bebé de seis meses, Dominic. Soy librepensadora. No comento mis creencias religiosas. Constato hoy un incremento del síndrome de alienación parental: uno de los progenitores intenta extirpar al otro de la esfera afectiva de su hijo”
– ¿Las familias necesitan psicólogo?
– Sobre todo en defensa de los menores.
– ¿Estamos dañándoles?
A mí ahora me inquieta mucho el incremento del síndrome de alienación parental.

– ¿Qué es eso?

– Es un atentado al derecho del menor de disfrutar de dos progenitores, a tener dos referentes, a tenerlos integrados dentro de sí.

– A contar con un padre y una madre, ¿no?

– Tanto si están vivos como si están muertos, el menor tiene derecho a integrarlos afectivamente a ambos desde el b ienestar.

– ¿Y quién perturba ese derecho del menor?

– El alienador parental.

– ¿Quién es ese tipo?

– Uno de los dos progenitores.

– Pues empezamos mal…

– Sí. Un progenitor se convierte en alienador cuando actúa de modo que logra indisponer al menor con su otro progenitor.

– Ah, ya voy entendiendo…

– Sucede en muchas separaciones de pareja: un progenitor programa mentalmente al menor para que identifique al otro progenitor como una amenaza, como al enemigo.

– ¿De verdad podemos “programar mentalmente” a un menor?

– ¡Claro! Es una auténtica programación mental con fines perversos. ¡Un lavado de cerebro como el de una secta!

– Un ejemplo.

– Imagine a una madre separada que le dice a su hijo, antes de librarlo al padre en su fin de semana: “No tienes por que hacer nada que no te apetezca…”.

– Ah, qué sutil…

– Instila en el menor una actitud refractaria hacia el padre, ¡la actitud de defenderse de él! Y, claro, aquí me llegan padres desesperados porque su hijo de diez años les ha espetado: “¡Tú a mí no me mandas!”.

– Tristísimo: así es imposible ser padre…

– El padre, loco de dolor, ve como pierde el afecto de su hijo. ¡Y al hijo le roban al padre!: el alienador (la madre, en este caso) inflige un gravísimo maltrato psicológico al hijo, pues le extirpa al padre de su esfera afectiva, de su psique. ¡Una mutilación emocional!

– En este caso que me cuenta, ¿el menor está metabolizando el odio de la madre?

– El padre se retrasa diez minutos en recoger al menor, y la madre comenta: “Ay, otra vez nos ha fallado tu padre”. ¡”Nos”, dice!: fusiona al menor a ella. Y el menor se identifica, y se desvivirá por no “traicionarla”.

– ¿Y con qué consecuencias?

– Interiorizará el abandono (y eso derivará en tristezas, depresiones…), se sentirá culpable de lo que sucedió, ¡y no soportará separarse de su madre! Y pronto será el menor quien actuará por ella: se negará a ver al padre.

– ¡Parece un ejercicio de vudú, de posesión!

– No es mal modo de verlo.

– Me ha hablado de una madre alienadora: ¿es el esquema habitual, o hay otros?

– Por desgracia, es el más frecuente. Es un triángulo: madre alienadora, padre excluido, menor alienado. ¡Psíquicamente mutilado!

– El padre es el que más sufre, en principio.

– “Este niño me adoraba, y ahora… ¡no le reconozco!”, me dicen padres entre sollozos. Es la señal: el niño ha sido alienado. Es decir, ha mutado su identidad afectiva: ¡al igual que una anoréxica se ve gorda, ahora este niño ve en su padre a un enemigo!

– Todo un drama…, ¿irreversible?

– Habría que retirarle el hijo alienado (maltratado) al alienador (maltratador): retirarle la custodia, apartarle un a temporada.

– Hágase, pues.

– Hay un problema: los jueces. Los jueces no quieren mojarse: la custodia, para la madre. ¡No quieren complicarse! No contemplan el síndrome de alienación parental como maltrato psicológico. ¡Y se consuma!

– Pues vaya con nuestros jueces…

– Los jueces optan por preguntar al niño. Y, claro, el niño alienado habla por boca del alienador… Y el juez no profundiza más.

– ¿Qué puede hacerse?

– A la sociedad, que ya se ha concienciado acerca de maltratos como el mobbing y el bullying, le toca ahora concienciarse de este maltrato de alienación parental.

– ¿Qué aconseja a un progenitor que empiece a detectar este síndrome en su hijo?

– Pese a todo, comunicárselo al juez. Insistir. Luchar por el menor. Por su bien. A un padre excluido le he dicho: “Lucha por tu hijo, ¡para que un día comprenda que tú quisiste tenerle a tu lado!”. La madurez del hijo, un día, podría devolvérselo…

– Magro consuelo.

– Lo peor, lo más duro para el padre excluido, es verse insultado, ¡insultado!, por su hijo. Se registran muchas depresiones, claro…

– ¿Qué síntomas en un niño deberían alertar al progenitor?

– Si el niño viene con una lista de normas del otro progenitor: “Que haga o no haga esto”, que si la ropa, que si los deberes… O cuando el niño le suelta al padre: “¿Por qué no nos das más dinero?” O cuando el padre le riñe y el niño replica: “¡No me hables así o irás al juez!”. O le dice: “¡No me toques!”.
– ¿Alguna pista más?

– El niño puede somatizar su caso en alteraciones digestivas. Y empeorar en la escuela, por una merma de atención y memoria.

– ¿Todos somos alienadores en potencia?

– Sí. Sobre todo si eres una persona susceptible, tajante, monolítica, exagerada, y si sueles pensar que t odo el mal está en el otro.

– ¿A qué extremo puede llegar el alienador?

– Una acusó con falsedad a su ex de acoso sexual sobre sus hijos, para que el juez los apartase cautelarmente del padre… ¡y así culminar sin trabas la alienación del menor!
Estremece oír los casos que me relata Arantxa Coca en su consulta, analizados también en su manual “Hijos manipulados tras la separación´ (Oxigen Viena), coescrito con Domènec Luengo y subtitulado ´Cómo detectar y tratar la alienación parental´. Algunas madres llegan a ´encargarle´ informes psicológicos que perjudiquen al padre, para que el juez le paralice las visitas a los hijos, y así tener vía libre en su proceso de ´alienación parental´. Arantxa Coca las rechaza: “Sólo trabajo con menores si tengo el consentimiento de ambos progenitores” (cosa que no todos los psicólogos hacen). “Mi ex me ha destrozado la vida, ¡y ahora se va a enterar!”, se dice una parte. Y vaya si se entera… a costa de inmolar a los hijos, a los que ama menos que a ese odio que la abrasa.

(*) 20/06/2007 diario “La Vanguardia”, Barcelona, España.
(**) Psicopedagoga familiar
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El distrito de San Miguel

Un distrito en constante crecimiento.
Antes era una villa y un lugar de descanso, hoy es uno de los distritos más comerciales y pujantes de Lima. Conozca todos los detalles de esta zona

Por Jack Lo Lau. El Comercio

El cambio radical que sufrió la avenida La Marina durante la década de los noventa, con el incremento de casinos, discotecas, tiendas, restaurantes y demás, nos ha hecho darnos cuenta de que el distrito de San Miguel se ha convertido en uno de los focos comerciales más importantes de Lima. En él se reúne público del Callao, del cono norte, San Isidro, Magdalena, Pueblo Libre, Jesús María. Y las facilidades que brinda el distrito a los vecinos ha hecho que esta zona de Lima se convierta en atractiva para buena parte de la población de la capital, no solo para visitar, sino para vivir.

ZONAS VERDES
Este es un tema muy importante para todo distrito. Le cambia de cara y además colabora con la salud de los vecinos. “En la presente gestión, San Miguel ha incrementado sus áreas verdes en un 70%. Existen en total 1.206.772,90 metros cuadrados que incluyen parques, jardines, bermas, viveros y estadios, así como áreas privadas y públicas importantes, como la Pontificia Universidad Católica del Perú o el Parque de las Leyendas. A su vez, podemos encontrar 76 parques al servicio de todos los vecinos”, comentó Gloria Pineda, gerenta de Imagen de la Municipalidad de San Miguel.

VARIADA DENSIDAD
Es un distrito variado. Sus zonas de mayor densidad están comprendidas por las urbanizaciones Huertización Fundo San Miguel, Grupo T, Santa Florencia, San Miguelito, Pando (segunda, tercera, quinta, sexta y séptima etapa), Conjunto Habitacional Julio C. Tello, La Macarena, Miramar, Macale y Residencial Las Flores.

Y, para ser más específicos, las calles con más densidad poblacional son las primeras cuadras de la avenida Bertolotto (de la 1 a la 8), la avenida Universitaria (de la 1 a la 8), la avenida La Marina (de la 9 a la 22), el jirón Diego Agüero (de la 1 a la 6), la avenida Brígida Silva de Ochoa (de la 1 a la 3) y la prolongación jirón Cusco (de la 1 a la 9).

Por otro lado, entre los sectores con menor densidad poblacional están las cuadras 34 y 35 de la avenida La Marina, la 5 y 6 de Los Insurgentes, de la cuadra 8 a la 11 de la avenida De los Precursores, las cuadras 1 y 2 de Élmer Faucett, además de la Cooperativa de Vivienda Rafael Escardó, la urbanización Germán Astete y Maranga (cuarta etapa).

ZONAS DE PELIGRO
Según la Municipalidad de San Miguel, la única zona peligrosa, por la cantidad de ladrones existentes en los alrededores, es la que comprende la avenida Costanera, a la altura del colector San Miguel, y las calles aledañas. En cuestiones de seguridad, la municipalidad cuenta, para todo el distrito, con 14 camionetas de patrullaje, una camioneta paramédica y 19 motocicletas. Son 160 serenos que tratan de brindar la mejor seguridad a los vecinos. Gracias al apoyo del Ministerio del Interior, se ha creado el Plan Telaraña, que pretende erradicar la inseguridad en distintas zonas de San Miguel.

CUESTIÓN DE DINERO
La zona del distrito más económica la constituyen las cuadras 21 y 22 de la avenida Costanera, frente al colector San Miguel y los predios ubicados en el asentamiento humano Ramiro Prialé.

TRANQUILO Y MOVIDO
Si está buscando algo de tranquilidad, tiene que mirar hacia las urbanizaciones Las Leyendas, El Triángulo, Maranga, Pando, Huertización Fundo San Miguel, Germán Astete o San Miguelito. En cambio, si lo que quiere es ubicarse en una zona comercial, tiene a su disposición los predios que están frente a las avenidas La Marina, Élmer Faucett y Universitaria.

San Miguel de todos
4San Miguel se funda el 10 de mayo de 1920. Antes, durante la época de la Colonia, junto con Magdalena formaban un solo distrito.
4Tiene una población aproximada de 190 mil habitantes. Además, recibe mensualmente un millón de visitantes, debido a sus centros comerciales.
4En un área territorial de 10,72 km2 alberga alrededor de 800 manzanas.
4Limita con Magdalena del Mar, Pueblo Libre, el Callao y el Océano Pacífico.
4160 serenos resguardan la seguridad del distrito.
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“Who’s oppressing who?” por Barbara Kay (¿Quien oprime a quien en relaciones de familia?)

One of Canada’s leading newspaper columnists takes on the ideology of feminism
http://www.mercator net.com/articles /whos_oppressing _who/

In its earliest and most benign form – the political campaign to achieve equality under the law and equality in economic opportunities – feminism was a necessary and welcome reform movement. No rational person could be less than delighted to see barriers to a full range of educational and career options for women fall by the wayside.

The feminism I take exception to today is not the mild and blameless right of a woman to self-actualize that all women absorb by osmosis from the cultural air we breathe, but the radical ideology that has come to dominate the movement’s academic and institutional elites over the last 40 years.

This is an ideology that sees the relations between the sexes as a never-ending antagonistic power struggle, with women as eternal victims and men as eternal oppressors. It is an ideology that explains away the moral failings of women as the fault of a patriarchal “system”, but holds men responsible for their actions. And most important, it is an ideology that shortchanges children by privileging the rights and importance to children of mothers over fathers.
That kind of feminism is so deeply entrenched in our society’s cultural elites and the institutions they dominate — really it is the defining ideology of our era — that whether she wants to or not, no thinking woman can escape the necessity of negotiating some kind of relationship with its claims.

However intellectually objective we all try to be, each of us brings our own particular life experiences to the decision of what kind of relationship that will be, and I am no different.
So for full disclosure: I brought two relevant pieces of personal history to the table. The first is that I am the daughter — one of three — of a charismatic, entrepreneurial, risk-taking father. Having known the privations of extreme poverty in his youth, he was so obsessed with providing economic security for his family that he literally worked himself to a premature death.
Because he was a hero to me, I am well disposed toward the men I meet, unless I am shown good reason not to be, and as a result there are many wonderful men in my life, not least my husband of 44 years and my son and son-in-law, both supportive, loving husbands of high-achieving women and engaged, beloved fathers of two daughters each.
Everything in my experience with men points to the conclusion that different cultural values around relations between the sexes produce different outcomes. Normal, psychologically healthy men, raised in a society respectful of women, as Canada’s heritage culture is, are governed in their relations with women by the instinct to protect them, not to hurt them.
The second element I bring to the subject is the fact that I am a Jew, and grew up at a moment of expanding acceptance of Jews as social equals, a direct result of the world’s sympathy for Jews following the Holocaust.
Because of my people’s unique history, I am instinctively wary of any group – whether a race, an ethnic group, a religion or a sex – that plays a dualistic hand, scapegoating an entire group to explain the unachieved goals of its own members. For a scapegoating ideology always ends in grievance-collectin g and a conspiracy theory of history. My people has been unusually vulnerable to conspiracy theory evils over the centuries. It is presently in the midst of battling a particularly destructive and existentially threatening one.
Virtually all Arab and many other Muslim nations rely on Jew hatred to externalize an explanation for their own failures. It works very well. The world has not seen such a widespread and virulent strain of anti-Semitism dominating an entire region since the Nazi era. So I can say with the conviction bred of close scrutiny that I have no use for blame-laying ideologies of any kind.
The time and place in which I grew up was friendly to intellectual diversity, friendly to Israel and becoming very friendly to women. The time and place I inhabit today is unfriendly to intellectual diversity, very unfriendly to Israel, not so friendly to heterosexual men, but extraordinarily friendly to women. These are some of the themes I have lived, and now they are the themes I write about.
The Bridget Jones phenomenon
I started writing intermittently for the National Post in 2000, and on a weekly basis in 2003. For the first several years I wrote frequently about “bad girl culture”: a column on children’s hookerwear – little girls dressing like Vegas show girls with the complicity and even active encouragement of their mothers; then one on young women at Ivy League universities starting porn magazines; and a few about the demeaning custom of “hooking up”: guilt-free promiscuity with no consequences, or rather none admitted.
I argued that what began for women as sexual liberation had degenerated into irresponsible, intimacy-anaestheti zing, sexual libertinism, an unhealthy trend for women and for society.
In its most delusional form, I cited what I considered a perfect media representation of the phenomenon: the 2001 movie Bridget Jones’s Diary. This was supposedly an update of Pride and Prejudice, Jane Austen’s classic novel of a meeting of true minds. In the novel the dignified and witty Elizabeth Bennet captures the heart of the upright and gallant Mr Darcy through her strong character, integrity and intelligence.
In the movie version Elizabeth has morphed into the ditzy Bridget Jones, an impulsive, chain-smoking slob of no discernible wit or understanding of human nature, entirely focused on sex, and available to any good-looking man who crosses her path without regard to his character. She is cute and sexy, nothing else.
Strangely, the modern Mr Darcy character with whom Bridget ends up — completely unrealistically, of course because in real life such a man would never take her seriously — is in every way a faithful recreation of the original, an intelligent, refined man of taste, discernment and sexual restraint. My conclusion: “Bridget Jones’ and Mark Darcy’s screen characters illuminate a curious postmodern gender disparity in moral standards… For the gentleman is a gentleman still, but the lady has become a tramp.”
Feminism and demography
I moved on from there to the dramatic demographic consequences feminism has had on society. As a result of feminists’ promotion of career equity with men and unrestrained sexual experimentation over early and faithful commitment, women are having fewer children later, and many are having none. Consequently, birthrates are down in all western countries, in many below the replacement levels. Canada’s current fertility rate is 1.54 per woman, behind one-child China’s 1.7.
Sadly, many women realize they want to have children, but too late. They were not warned by their Women’s Studies teachers or by feminist commentators that fertility peaks by age 25, or that late pregnancies carry elevated risks, or that induced abortions pose a risk of pre-term delivery in future pregnancies.
Abortion is now such a commonplace here that it is used as a backup form of birth control. Abortions in Quebec have doubled in the last 10 years: in 1998 16 percent of pregnancies resulted in abortion. Today 30 percent do. You don’t have to be a religious Christian to find that statistic disturbing.
All of these realities are directly traceable to feminist doctrine. Feminists’ original goal may not have been the intention to preside over the actual demographic decline of western civilization. Their goal was to empower women. But as the old saying goes, when you are up to your neck in alligators, it’s difficult to remember that your original intention was to drain the swamp.
Campaigning against men
I then turned my attention to the negative and far-ranging effects, of feminism on men. Misandry, which is the female equivalent of misogyny (misanthropy is a hatred of humankind), is now entrenched in our public discourse, our education system and social services. Misandry flies beneath most people’s radar, because we have become compliant in the acceptance of theories that have nothing to do with reality, and compliant in the speech codes that accompany that tendency.
Denigration of men in ways both casual and formal are a commonplace in society. Last Christmas I saw an advertisement for a butcher block knife holder in the shape of a man. The slot for the largest knife was placed in his groin. Hilarious? Imagine a knifeholder in the shape of a woman and a knife slot at the vagina. Hilarious? Not so much. Once you become aware of the phenomenon, you will see it everywhere, trust me.
For overt misandry, one has only to survey the industry around domestic violence. You could be forgiven for thinking that domestic violence is a one-way street, for that is certainly the impression one has from the fact that there are innumerable tax-funded shelters for abused women, none for abused men, unlimited funds for campaigns to raise consciousness around abused women, none for abused men. There is not a single social services agency or charity in Canada advertising “family services” that offers counseling, shelter or legal services for men who have been physically abused by women.
When angry feminists adduce their mantra that only men are inherently violent and that women use violence only in self-defense, I bring up a theme that is forbidden to discussion in women’s shelters: how is it then that partner violence amongst lesbians is significantly higher than amongst heterosexual partnerships?
How is it that children are far, far more likely to be physically abused by their mothers than their fathers? And when they are, how can we justify a woman’s right to take her children to a shelter to escape a violent husband when there is no shelter in the country that will accept a father with children fleeing an abusive mother?

The implosion of the family
Finally I want to talk about the implosion of the traditional family, which can be directly traced to feminism’s repudiation of normative marriage and the role of fathers as vital to a child’s psychological well-being. In June 2006 I wrote about the imbalance, in women’s favour, in the family law system: 90 per cent of contested custody suits end in sole custody awarded to the mother. Such a skewed percentage is unthinkable in any other branch of law.

The family law system is now systemically colonized by radical feminists. Their goal is the incremental legal eclipse of men’s influence over women’s spheres of “identity” interests, which includes children. To that end the custody issue has become a front line in the gender wars, supported by all feminist academics and institutional elites, by supine cabinet ministers and by feminist judges.

To illustrate with just a few examples:
Supreme Court of Canada chief justice Beverley McLachlin: “We have to be pro-active in rearranging the Canadian family”
Former justice minister Martin Cauchon: “Men have no rights, only responsibilities”
Feminist psychologist Peter Jaffe, a social-context educator of family court judges: “[J]oint custody is an attempt of males to continue dominance over females”
And most egregiously this from the National Association of Women and the Law: “Courts may treat parents unequally and deny them basic civil liberties and rights, as long as their motives are good”.
Here we are truly in George Orwell country. In simple words this statement means “The end justifies the means” and there is not a totalitarian regime in the world that does not espouse that exact excuse for their denial of rights to their citizens. In our courts the “good” that motivates them is supposedly the child’s “best interests” but in fact it is virtually always the mother’s happiness. This is not justice.
Misandry in family law
Misandry in family law arises from an ideology that views children as the property of women, even though many peer-reviewed studies show children want and need both parents, and no studies show sole parenting by a mother serves children’s best interests. This ideology is instilled in judges during training sessions featuring feminism-driven materials, and subsequently often plays out as unaccountable kangaroo courts.
The result is that an adversarial mother who initiates a divorce against the will of the father –however indifferent her parenting skills, however superb his – and even if the children spend their days with nannies or day care workers –pretty well has a lock on sole custody of the children.
If she makes a false allegation of abuse in order to have him barred from the house -– this happens regularly; any unsubstantiated claim of abuse or even voicing her fear of abuse by a woman will be acted upon instantly by the police and the courts with no recourse for the man – or denies rightful access to the father, she will never be punished at all.
Conversely, if he withholds support money, even if he has lost his job and has no other means of paying, he will be criminalised: His picture as a “deadbeat dad” may appear on government-sanction ed internet sites, and if he goes to jail, as is likely, he will serve a longer sentence than cocaine dealers.
In the days when children belonged to both their parents, it used to be said that children were “hostages to fortune.” Today they are hostages to feminism and the state.

And yet every credible sociological study on record demonstrates without ambiguity that if there is a single sure indicator for success in adulthood, it is the presence of a father in a child’s life from the time he or she is old enough to negotiate a path through the world beyond her doorstep. If there is a sure indicator of failure – dropping out, drugs, promiscuity, crime – it is not poverty, it is fatherlessness in later childhood and adolescence.

There is a Yiddish expression my mother used to invoke with a philosophical sigh, “der reidele dreht sich” – the wheel turns. A hundred years ago, it was homosexual love that dared not speak its name. Today homosexual love roars, and it is manliness that whispers in the shadows.

Goethe said: “All theory is grey, but green springs the golden tree of life.” The time for zero-sum theories – if your sex wins, mine loses – is past. Men’s voices needn’t be silenced for women’s to be heard. We need more conversation, less monologue. Only one voice should be privileged by everyone: the still, small voice of conscience. Conscience leads away from sexism and toward humanism.

Humanism leads to mutual respect and trust between the sexes. And collaboration between the sexes leads to the “golden tree of life” we should all be striving toward – a healthy society.
Barbara Kay writes for the National Post. This article is an excerpt from a speech given earlier this week to the McGill University Women’s Alumnae Association on the Impact of Feminism on Society. Sigue leyendo

Grado de inversión es un logro de medio camino hacia el éxito

Lima, abr. 03 (ANDINA).- El jefe del Gabinete Ministerial, Jorge del Castillo, afirmó hoy que el grado de inversión obtenido por el Perú de parte de la agencia Fitch Rating crea las condiciones para la llegada de mayores inversiones al país, y que es “un logro de medio camino hacia el éxito”.
Añadió que es el corolario de una serie de políticas implementadas desde el principio por el Gobierno, que empezaron con las medidas de austeridad y la restricción del gasto fiscal.

Aseveró que el grado de inversión “es un paso muy importante”, aunque refirió que esta noticia es tomada sin precipitación y con sobriedad, ya que forma parte de un proceso.

El grado de inversión “crea las condiciones para que vengan mayores inversiones” al país, dijo, al recalcar que el Gobierno no ha sido “manirroto ni ha tenido excesos”, por el contrario, ha garantizado la estabilidad económica y la seguridad jurídica.

Tras expresar su satisfacción por este logro y expresar su reconocimiento el ministro de Economía, Luis Carranza, el jefe del Gabinete recordó que el grado de inversión fue uno de los objetivos del mediano plazo planteados por el Jefe del Estado, Alan García, a inicios del gobierno.

“En menos de dos años se consigue este objetivo mediano, porque es un punto para seguir haciendo una política de desarrollo económico, de crecimiento del empleo, con más justicia social, sobre la base de inversión como fuente de la generación de trabajo.”

Del Castillo opinó que este hecho debe ser considerado como “un logro muy importante del ministro de Economía”, y juzgó “despistados” a aquellos que pretenden, por un tema menor, que abandone el Gabinete.

“Saludo al ministro Carranza y lo hago en particular, pues, no veo generosidad hacia él.”

Agregó, además, que con este éxito el Perú podrá recibir una mayor cooperación internacional, al convertirse en un país más confiable y serio.

Por otro lado, dijo esperar que la elección presidencial de Estados Unidos, en noviembre próximo, signifique un “golpe de timón” y algunas correcciones en materia económica.

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