Hijos robados

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En nombre de mis padres
El caso de María Eugenia Sampallo es emblemático en estos días en Argentina. Por primera vez una hija de desaparecidos durante la dictadura militar de Jorge Videla enjuicia a quienes se apropiaron de ella, le ocultaron la verdad de su origen y la maltraron hasta que cumplió los 18 años de edad.

Por Elizabeth Ávila (Buenos Aires) / Jorge Loayza

“Como expresó el general Videla, el desaparecido es una incógnita, no está ni vivo ni muerto, es un desaparecido. No podemos dar por probada la desaparición de Leonardo Sampallo ni de Mirta Barragán. Tampoco está probado que María Eugenia sea su hija; el examen genético habla de una probabilidad del 99 por ciento”. Con ese argumento, el último miércoles, Alejandro María Macedo, el abogado del ex capitán Enrique Berthier, acusado de haber secuestrado a la recién nacida María Eugenia Sampallo y luego entregarla a una pareja, trataba de esconder lo que hoy María Eugenia, con 30 años de edad, denuncia ante la justicia de su país: que de recién nacida fue arrebatada a sus padres y apropiada por desconocidos mientras sus progenitores verdaderos eran desaparecidos, o asesinados, que es casi lo mismo.

María Eugenia no sabe qué día festejar su cumpleaños porque desconoce la fecha exacta en que nació. Al poco tiempo de haber nacido, en 1978, Osvaldo Rivas y María Cristina Gómez Pinto no la adoptaron sino se apropiaron de ella con tan solo una firma, como si se tratara de la compra de una muñeca en Navidad. Por eso ha pedido al Tribunal Oral Federal Nº 5 de Buenos Aires que sus “padres” falsos y el militar que la entregó a ellos sean condenados a 25 años de cárcel. La sentencia se dictará el próximo 4 de abril.

El tema ha despertado la atención de la prensa argentina y extranjera. Diarios como El País de España y la cadena BBC de Londres están cubriendo el caso Sampallo. El juicio se inició el 19 de febrero. A la primera audiencia asistieron el secretario argentino de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, miembros de organismos de derechos humanos y la diputada Victoria Donda, una de las ‘nietas recuperadas’ por las Abuelas de Plaza de Mayo.

PADRES DESAPARECIDOS

Mirta Mabel Barragán, la madre de María Eugenia, había sido trabajadora de la Sociedad Industrial de Aparatos de Precisión (S.I.A.P.), de cuyo sindicato fue dirigenta. Además, tenía una filiación que la convertía en víctima potencial de los militares: era militante del Partido Comunista Marxista Leninista.

Había otro pretexto para “desaparecerla”. Su pareja, Leonardo Rubén Sampallo, también había sido delegado obrero y, como ella, militaba en el Partido Comunista Marxista Leninista. En 1976, cuando los militares secuestraban a los izquierdistas de sus casas, Mirta y Leonardo tuvieron que abandonar el trabajo y cambiar de morada. Sabían que los podían encontrar en cualquier momento. Y así fue. Los dos fueron secuestrados el 6 de diciembre de 1977. Para entonces Mirta ya tenía seis meses de embarazo. Junto a Leonardo fue llevada al Centro Clandestino de Detención conocido como “Club Atlético”. Luego fueron trasladados a otro centro de detención llamado “El Banco”.

Quienes han investigado el caso señalan que Mirta habría dado a luz a María Eugenia en febrero de 1978 en un hospital militar. Es ahí donde aparece el capitán Enrique Berthier. Él habría sacado a la pequeña María Eugenia del hospital y luego de unas semanas la entregó a la pareja conformada por Osvaldo Rivas y María Cristina Gómez Pinto, esta última amiga del militar. Para inscribirla como hija propia crearon un certificado de nacimiento falso con la firma de un médico militar. Su nombre era María Eugenia Violeta Rivas.

Cuando María Eugenia tenía ocho años sus “padres” le pidieron a una psicóloga amiga que le diga que era una hija adoptiva y que sus verdaderos padres habían muerto en un accidente. La curiosidad de la niña la llevó a querer saber más y sus “padres” no supieron qué más contarle, le dijeron que su madre era una empleada del hogar que la había regalado. Después le inventaron que era hija de una azafata europea. Y hubo otras versiones más que ella tuvo que escuchar. Pero cuando fue adolescente le cambiaron de versión: le dijeron que había sido abandonada en la puerta del hospital militar de Buenos Aires.

La duda le quedó prendida en la cabeza a María Eugenia. Cuando obtuvo la mayoría de edad se fue de casa y al poco tiempo se hizo una prueba de ADN en la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi), que realiza campañas para quienes tienen dudas sobre su identidad. Con la ayuda de la organización Abuelas de Mayo, institución que busca a los hijos de desaparecidos nacidos en centros de tortura durante la dictadura militar, logró saber quiénes fueron sus verdaderos padres.

LA VERDAD ANTE LOS TRIBUNALES

La familia encontrada. María Eugenia Sampallo junto a su abuela materna Azucena Flora de Barragán y su hermano materno Gustavo Rojas. Fueron retratados hace unos años por el fotógrafo Martín Acosta como parte de un proyecto con jóvenes recuperados por las Abuelas de Mayo.

Ante el Tribunal Oral Federal Nº 5, María Eugenia Sampallo ha acusado a María Cristina Gómez y Osvaldo Rivas como coautores de los delitos de retención y ocultación. La pena solicitada es 25 años de prisión. La misma pena ha sido reclamada para el militar Enrique Berthier, por el cargo de ocultamiento de una menor.

Cuando María Eugenia fue preguntada por el tribunal sobre su lugar y fecha de nacimiento, lo único que respondió fue “no lo sé”. Durante dos horas contó cómo fueron sus años de infancia y adolescencia, mientras Osvaldo Arturo Rivas, quien la crió hasta los 19 años, la miraba en la sala de audiencia. En esa ocasión María Eugenia relató la mala relación que tuvo con su “madre” María Cristina Gómez, dijo que en las discusiones solía achacarle “ser una desagradecida”. “Si no fuera por mí, hubieras terminado en un zanjón”, le decía.

En la audiencia del lunes los abogados de la pareja acusada, Víctor Valle y María del Pilar, pidieron la absolución de los imputados con el argumento que “no podían tener conocimiento” del origen de quien “adoptaron”. También alegaron que los delitos habían prescrito. La defensa incluso trata de justificar lo ilegal de la inscripción de María Eugenia. “Lo que se pretendió con esta inscripción falsa fue darle una familia. La niña fue a la escuela, se le dieron todas las vacunas y hasta aprendió idiomas”, sostuvo Valle.

Los abogados de la pareja (que, por cierto, está divorciada) y del militar tendrán un trabajo difícil, pues el fiscal del caso también ha pedido 25 años de prisión para los imputados. El abogado del ex capitán Berthier, Alejandro María Macedo, sostiene que la acusación contra su defendido solo está amparado en “chismes” y que todo forma parte de “una conspiración”.

Después de dos meses de audiencias, el próximo viernes el Tribunal Oral Federal Nº 5 deberá dictar su sentencia sobre este caso histórico para la justicia argentina. En tanto, María Eugenia Sampallo prefiere no dar entrevistas. Lo único que espera a sus treinta años es un castigo ejemplar para quienes le robaron su identidad, sus raíces, su vida misma

Fuente: La República

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5 pensamientos en “Hijos robados

  1. Vean la verdad

    Sería muy digno de su parte que antes de escribir una noticia sin conocimiento alguno, puedan informarce sobre las irregularidades juicio por parte de la querella y la trampa armada por parte de las distintas organizacion y grupos BDT (banda de delincuentes terroristas). gracias

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  2. la verdad

    pq en las noticias no ponen que los familiares del militar esposa e hijo no pudieron entrar a la sala ( grave acto de discriminación) y que Carlotto antes de entrar al jucio se le rió en la cara al hijo del militar inocente
    si quieren verdad cuentenla toda de esta forma se crea un país y una nación con bases sólidas.
    utilizar a desaparecidos e hijos de para lucrar dinero es lo peor que pueden estar generando
    señora de Carlotto si es una verdadera combatiente como cree usted que es……….. no juegue con la muerte y las familia de personas para lograr un mérito económico propio.

    LA CONTRAPRUEBA DEL ADN QUE DICE LA VERDAD DE ESTE CASO SE LA GUARDO EL SEÑOR JUEZ GORDO EN LA CAJA FUERTE SIN DEJAR A LA DEFENSA HACER USO DE ELLA Y LOGRAR LOS ANÁLISSIS EN EL EXTERIOR Y EN LA FUNDACIÓN FAVALORO.
    ESTE ES ANTICONSTITUCIONAL

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  3. la verdad

    agradezco a este blog por ser el único en no borrar el mensaje anterior no como todos los de hijos abuelas etc…. esto muestra una integridad de la persina que lo administra gracias por dejarme expresar la verdad del tema

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  4. Valeria Regner

    Hola mi nombre es Valeria, no uso un seudònimo porque no tengo nada que ocultar ni me avergüenzo de mis opiniones, el adn de contra prueba se utilizò y obviamente diò un 99% al igual que el anterior; Eugenia y Gustavo son hermanos.Lamentablemente eso no les devuelve la madre, ni una infancia juntos, ni la navidad compartida con la familia, ni otro monton de cosas que esos mounstros apropiadores les robaron.Gracias por darnos "libertad de expresiòn" a todos.

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