Acogidos por el amor (Padres sustitutos)

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Estos pequeños tienen padres biológicos que por alguna razón no pueden criarlos. Otras parejas los han acogido y ahora los educan como a sus hijos, pero saben que así nazca entre ellos un sentimiento filial, nunca podrán adoptarlos. Historias de un amor que no pide nada a cambio.

Por Nilton Torres Varillas La República

La primera sensación que tuvieron Jorge Luis y Simón al pisar su “nuevo” hogar fue que su vida ya no iba a ser la misma. Seis años estuvieron en uno de los albergues que el Instituto Nacional de Bienestar Familiar (Inabif) tiene en Lima, pero desde hace dos semanas ellos viven con Percy y Nancy, una pareja de esposos que los ha dejado ingresar a su casa y a sus vidas.

“Estamos contentos, siempre hemos querido tener una familia de verdad”, dice Jorge Luis, de once años. Simón ha cumplido diez, y cuenta que ahora va a un colegio en el que nadie lo señala por ser un “niño del Inabif”, ha conocido el Jockey Plaza y tiene por fin sus primeras mascotas: un par de caracoles que encontró en un parque y a los que alimenta con lechugas.

Jorge Luis y Simón se han convertido en la alegría del hogar de los esposos Huaroc Rimache. Él abogado y ella enfermera, ambos impulsados por ese amor al prójimo y a los niños, han abierto las puertas de su hogar a estos pequeños que forman parte de un grupo de siete niños, entre 6 y 11 años, que son los primeros beneficiarios del Programa de Acogimiento Familiar, una experiencia que permite a un menor tutelado por el Estado ser acogido durante dos años por una familia debidamente constituida.

Gracias a un convenio con la Fundación Buckner, el programa busca terminar con el internamiento permanente de los niños en los albergues. La experiencia demuestra que los periodos prolongados que pasan en estos ambientes tienden a volverlos dependientes. El objetivo es que estos niños y niñas reciban una atención que facilite el desarrollo de su personalidad, que vuelvan, o que aprendan, a vivir en familia. Pero ojo, no se trata de un proceso de adopción, ya que los niños que forman parte del programa tienen padres y familia biológica, sino de una experiencia de amor al prójimo.

PAPIS Y MAMIS TEMPORALES

Nancy y Percy no tienen hijos y aunque están en contacto con adolescentes en la escuela dominical de su parroquia, con Jorge Luis y Simón la cosa ha sido diferente. “Son chicos inquietos, con iniciativa, pero también disciplinados y con mucho amor para dar”, dice Percy. “Cuando se levantan van a ver a Percy al baño mientras se afeita y ellos también quieren que les echen la espuma en el rostro. Quieren copiar lo que hace, y eso nos dice mucho de esa imagen paternal que no han tenido”, dice Nancy.

Los esposos Huaroc se han convertido en padres (aunque sea temporales) por vocación. Durante un tiempo estuvieron interesados en adoptar un niño, pero no era tan sencillo conseguirlo. El año pasado se enteraron del programa y sin pensarlo dos veces se inscribieron.

Para ser padres de acogida, los aspirantes deben pasar por un riguroso proceso de selección con exámenes psicológicos y una investigación financiera y moral. Y es que duarante el periodo de acogida no sólo se harán cargo de la formación emocional de los pequeños, también de su manutención y de proporcionarles educación, salud y bienestar en toda la amplitud del concepto.

Familia. Jorge Luis y Simón se sienten protegidos por Percy y Nancy, de quienes aprenden lo que es el amor. Abajo, Yolanda y Angelo apenas se están conociendo, pero ya hay entre ellos un gran afecto.

Jorge Luis y Simón ahora van a una nueva escuela. Allí cultivan amistades y descubren que el mundo es más grande que el albergue en el que les tocó vivir. Ahora son la alegría de esta pareja que, si de confesiones se trata, no imaginó que les iban a entregar dos niños. La verdad es que los padres de acogida no deciden a cuántos niños recibirán, y existe una norma muy clara en el programa: si se trata de hermanos estos no pueden ser separados.

José Barreto y Yolanda Barrientos tienen dos hijos veinteañeros –José Francisco y Rosa Inés– con quienes comparten la misma alegría. Los cuatro han recibido en casa a Angelo, un vivaz muchachito de nueve años. “Tener a Angelo es maravilloso. Es un chico muy despierto. Parecía tímido al comienzo, pero se ha ido soltando poco a poco, y se ha adaptado bien a mis hijos, incluso les dice ‘hermanos”, cuenta Yolanda.

Ellos se acercaron al programa gracias a Rosa Inés, que es madrina de Milagros, una niña albergada por el Inabif. Inicialmente estuvieron interesados en acoger a la pequeña, pero como aún no cumplia la edad mínima para el programa, Angelo fue el elegido. En casa le han preparado su propia habitación y José Francisco lo recoge del colegio por las tardes. Ha hecho buenas migas con los siberianos de la casa que se rinden ante sus travesuras y caprichos.

Los chicos suelen llamar a sus tutores de acogida por su nombre de pila, o también les dicen ‘padrino, madrina’, pero al poco tiempo empiezan a llamar ‘papá’ y ‘mamá’ a esas personas que ahora cumplen ese papel en sus vidas.

“Preguntamos al Inabif cómo debía ser el trato con los chicos. Nos dijeron: ‘dejen que fluya, que los llamen como ellos quieran’. Angelo me dice mami, y a mi esposo papi”, cuenta Yolanda. Y lo mismo ocurre en el hogar de la familia La Rosa Ferreyra, donde ahora vive el pequeño Marco, de siete años.Julio y Maricarmen tienen un niño, Diego, de la misma edad. Ambos se llevan de maravilla. “Juegan a la pelota, comparten su habitación, y Diego siempre está enseñándole cosas. Él está pendiente de su hermano, así lo llama, y a nosotros nos trata de mami y papi. Estamos contentos con él porque es muy cariñoso”, dice Maricarmen.

Un común denominador entre las familias y los niños acogidos es la empatía y el afecto inmediato que surge. Y ello apesar de que todos tienen bien claro que llegará el momento del adiós. Los involucrados prefieren pensar que solo el tiempo lo dirá. Lo cierto es que solo el Inabif, al cabo de dos años, decidirá si los pequeños continúan bajo el amparo de su nueva familia o vuelven con sus padres biológicos.

“Hemos pensado en la costumbre y los vínculos emocionales, pero sabemos que todo es temporal. Incluso los hijos propios se van. Solo pensar en aquel momento es doloroso, pero aún así nos hemos atrevido a tenerlos. Además, estoy segura de que al entrar en sus vidas, y ellos en las nuestras, estaremos cerca siempre”, dice Nancy, y viéndola junto a Jorge Luis y Simón, sus palabras expresan una estimulante certeza.

LOS REQUISITOS

La meta impuesta por el Inabif y la Fundación Buckner es ubicar en hogares temporales a unos sesenta niños y niñas durante el año 2008. En la actualidad son 2,309 las criaturas que alberga la institución en sus 36 hogares a nivel nacional. Quienes aspiren a convertirse en padres de acogida deben cumplir como requisitos ser peruanos, tener entre 25 y 60 años, solteros o casados, no ser aspirantes a adopción actualmente, contar con el acuerdo de todos los miembros de la familia y no tener hijos lactantes. Los que pasen el proceso de selección recibirán además un taller de capacitación que los preparará para asumir la responsabilidad. Los interesados pueden solicitar mayores informes en los teléfonos: 261-9233 y 446-9390.

Puntuación: 2.75 / Votos: 4

2 pensamientos en “Acogidos por el amor (Padres sustitutos)

  1. monica alfaro

    me parece interesante este programa, soy estudiante de trabajo social y creo q es genial, lo importante aqui es que los niños no crescan en un ambiente no semejante a la familia, ya que es aqui donde las personas nos formamos y mil veces creo q es mejor estar en una familia sustituta que en un albergue q a mi parecer en muy frio ya que hay varios niños.. muchas felicidades por el articulo..

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  2. karen de Prado

    Hola, vivimos en Trujillo. Nos enteramos de este programa el año pasado a penas se lanzo. Mi esposo y yo nos comunicamos con el INABIF y con la oficina de Adopciones aca en Trujillo y no sabian nada, por eso me comunique directamente con la Fundacion, me ofreci como voluntaria y me dijeron que el 2008 recien se lanzaba en provincias y que me tendrian al tanto; sin embargo el año esta por terminar y no he obtenido ninguna respuesta. Somos padres de un pequeño ya adoptado, pero nos intereza acoger temporalmente a uno o dos pues estamos concientes que la crianza de un niño es privativa de una familia, si no es biologica, puede ser sustituta, de transito, paraguas o como se quiera llamarla.

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