CUESTIONES A LA GINEBRA

Perú en parciales. Desde que nuestro país ratificó la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, ha ido presentando informes y pasando por evaluaciones periódicas de sus avances. En 2012 tuvo que responder a las disidencias contenidas en el “informe sombra”, presentado al Comité por organizaciones de la sociedad civil.

El 17º. El Comité ONU de los Derechos de las Personas con Discapacidad conformado por un grupo de expertos cuya principal tarea es hacerle seguimiento a la implementación de la CIDPD sesionará próximamente En la diplomática ciudad de Ginebra. Este 17º período de sesiones que correrá desde el 20 de marzo al 12 de abril del presente año, revisará los avances de los Estados Parte en cuanto a la adecuación de su marco normativo legal entre otras medidas para garantizar el ejercicio pleno de los derechos de las personas con discapacidad.

La mesa. 18 Organizaciones de la sociedad civil que conforman este foro denominado Mesa de Discapacidad y Derechos de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos – CNDH, han venido trabajando en la recolección de evidencia y casuística respecto de la atención que el Perú ha prestado a las observaciones y a las recomendaciones que el mencionado Comité le hizo en 2013 actualizadas a una versión final en 2016. Así, entre los meses de octubre y noviembre, con el propósito de priorizar de tantos asuntos desatendidos o mal atendidos aquellos más álgidos, los miembros de esta mesa de trabajo aplicaron a personas con discapacidad y familiares una encuesta usando medios virtuales como redes sociales y también medios tradicionales (formatos físicos).

A portas de este período de sesiones, con la significativa contribución de IDA – (International Disability Alliance), tres lideresas, la Médico Sonia Malca Silva de la Federación Nacional de Mujeres con Discapacidad del Perú – FENAMUDIP, Rosario Galarza – CODIP y Nathaly Huapaya – Jóvenes con discapacidad, acompañadas por el abogado Renato Constantino – SODIS, asesor técnico-temático de la delegación, se harán presentes en Ginebra a fin de sustentar una lista de cuestiones para evaluar en forma integral tanto el proceso de implementación de la CIDPD seguido por el Estado peruano como los resultados alcanzados.

Esperanza Villafuerte T.

ENTRE EL DEBATE Y EL BULLYING

Socialmente diezmados
El decenio de las personas con discapacidad que concluye con el 2016, ha estado aderezado por una recurrente forma de represión contra la libertad de expresión y el derecho a la participación de las personas con discapacidad. Ejemplos de esta miseria lo constituyeron alusiones ignominiosas a la discapacidad de líderes y activistas como Javier Diez Canseco (con secuela de polio) o el juez Edwin Bejar (con discapacidad visual). Debido a que cada uno en su momento se afirmaron en posiciones directamente confrontacionales contra el estatus quo de discriminación y exclusión para cambiar prácticas y defender derechos.

El búmeran del ¡No me romperán la mano!
La CDPD Convención ONU Sobre los derechos de las Personas con discapacidad, establece de manera puntual obligaciones para los Estados parte, respecto de la “no discriminación” (Art. 5°) y de la “toma de consciencia” (Art 8º), recogidas por el Perú en varios artículos de la LGPD N° 29973, a fin de garantizar un abordaje respetuoso tanto de la persona como de la discapacidad. Operadores legislativos con discapacidad, como Francisco Vásquez (ex Senador), Michael Urtecho, Gian Carlo Bacchelli, Jhon Reynaga, excongresistas, en contextos y por razones distintas cada uno, provocaron un despiste del debate que reemplazó lo objetivo, los cuestionamientos y los reclamos sustentados en la evidencia, por un ejercicio masivo del escarnio basado en la discapacidad.

Recientemente el actual Congresista Luis Galarreta, tras hacer polémicas declaraciones que además caracterizan un comportamiento provocador de su Bancada, se ha metido en el ojo de una tormenta de escarnio en razón de su discapacidad. Una asociación infeliz a propósito del slogan usado durante su campaña, que rezaba: “a mí no me romperán la mano”, ha exacerbado más los ánimos violentistas. Sobre este slogan que recogió sendas y reiteradas advertencias de la comunidad organizada de personas con discapacidad, que a fines de 2005 – comienzos de 2006, identificó la carga siempre negativa del estereotipo, hoy se vuelve no sólo contra él sino contra todo un colectivo. La turba, que ataca, escarnece y denosta, olvida que somos más de un millón y medio de peruanos. Que nuestros derechos también importan, que hay más de seis mil niños y adolescentes con discapacidad asistiendo a escuelas regulares, quienes deben confrontar el “bullying por discapacidad” que se ha instalado en la sociedad peruana.

Detrás del bullying ¿qué? La Congresista Marisa Glave miembro de la Bancada IN (iniciativa multipartidaria por la inclusión de las personas con discapacidad), ya ha iniciado el desalojo de este huésped indeseable, con una contundente reflexión invitando a cesar el bullying y recuperar la ruta del debate.

Lic. Esperanza Villafuerte T.

TENIENTE ALCALDE EDUARDO ZEGARRA REGIDORA MARISA GLAVE EN CONFERENCIA SOBRE EL COLAPSO DEL MURO DE CONTENCION EN LA OBRA DEL RIO RIMAC

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DIÁLOGO DE DIVERSOS

El conversatorio.
Bajo la sumilla “inclusión, participación política y democracia”, la ONPE convocó el reciente martes 29 de noviembre, a dialogar sobre este tema a diversos grupos que experimentamos vulneración de nuestros derechos o restricciones en nuestra participación.
Los grupos presentes, personas con discapacidad, afrodescendientes, comunidades indígenas y ciudadanos LGBTIQ.
Pese a la diversidad que particulariza varias de nuestras demandas, reafirmamos nuestro interés de hacer abordajes conjuntos y alcanzar a la ONPE derroteros que orienten mejor sus intervenciones.

Participación política y derecho a la ciudadanía de las personas con discapacidad.
Teniendo en cuenta que la ONPE es uno de los componentes del sistema electoral peruano responsable de los procesos electorales, el primer desafío era plantear el problema y poner los candados para evitar que como es tradición, las causas sean atribuidas a las dificultades para caminar, a la ceguera, a los problemas de audición entre otras características de los electores con discapacidad, en lugar de al desempeño institucional y al diseño de tendencia excluyente de los procesos electorales.
Uno de los casos que nos permitió darle carne y hueso a situaciones que a pesar del trabajo realizado siguen siendo comunes fue la experiencia descrita por el ciudadano (usuario de silla de ruedas), José Ísola:
“…Movieron mi mesa al segundo piso y como el voto es electrónico no pudieron traer el material para votar. Me dieron una constancia de asistencia para que yo tramite mi holograma ante la RENIEC…”
Durante el proceso de segunda vuelta, varias mesas de electores con movilidad restringida que en primera vuelta estuvieron ubicadas en primer piso fueron reubicadas inconvenientemente en segundo piso.
Así la ausencia de un equipo de contingencia que alcance soluciones apropiadas y oportunas a situaciones de transgresión, como el inadecuado tratamiento de la información recogida a través de los cuestionarios de empadronamiento para electores con discapacidad, se hizo evidente y configuró nuestra primera gran demanda.

En tanto evaluábamos como una mala práctica y como un peligroso retroceso que se desnaturalice la administración de la constancia de asistencia o cualquier otro recurso para justificar la inaccesibilidad o cualquier otra omisión que impida a las personas con discapacidad ejercer su derecho al voto, la segunda demanda es la efectiva incorporación de contenidos informativos en las intervenciones y paquetes formativos de todas las líneas de educación electoral.

El pan nuestro.
Más allá de la participación, la representación y la democracia. Urge reformular los mecanismos de representación de nuestros colectivos puesto que sin la participación de todos nosotros ¡no hay democracia!

Esperanza Villafuerte T.

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DECIDO LUEGO EXISTO

DECIDO LUEGO EXISTO

La muestra
El pasado lunes 7 de noviembre, con el apoyo de tres Congresistas, miembros de la Bancada IN por la inclusión de las personas con discapacidad y el auspicio de la ONG SODIS, se inauguró en la sala Francisco de Luna Pizarro del Congreso de la República, bajo el sugerente título “yo decido por tanto yo existo” una muestra de arte cuyo principal propósito es promover la reflexión respecto del derecho a tomar decisiones históricamente negado a las personas con discapacidad intelectual y (psicosocial) o por salud mental. La muestra está compuesta por dieciséis historias expresadas por la artista gráfica búlgara Nadezhda Georgieva, las que han sido enriquecidas con los textos descriptivos de apoyo de su connacional la activista Yana Buhrer Tavanier. Esta puesta se exhibe gratuitamente al público y se quedará en la Sala Luna Pizarro hasta el viernes 11 de noviembre.

¡El wow!
Frases como… “Ser un extra en tu propia vida”, “la tapa de vidrio de la ley”, “demasiado fácil y para siempre”, “la insoportable pesadez del ser”, “la chica de las cicatrices”, “muerte social”, “la peor cárcel”, entre otras que acompañan estas historias, en primer término te recordarán que amas tu libertad, que aunque es difícil tomar decisiones, tu vida y tu satisfacción dejarían de pertenecerte si otro u otra las tomara por ti. Sintonizar con la puesta trasciende los aspectos estéticos, es inevitable y como en Bulgaria e Irlanda la expectativa está puesta en el “siguiente paso”, actuar para que al cambiar colectivos cambiemos también sociedades.

Graficar las contradicciones
Nadezhda Georgieva, cumpliendo la máxima que reza “el arte es hijo dilecto de la libertad”, muestra con imágenes, como… si la sociedad no está atenta, la ley que debe proteger nuestra libertad y garantizar el ejercicio pleno de nuestros derechos, cumple para unos ciudadanos un rol totalmente opuesto, sólo por el crimen de haber nacido diferentes a los demás. So pretexto de protegerlos les ha decomisado su libertad y bajo el rígido mecanismo de la interdicción civil y la curatela les ha obligado a renunciar a su voluntad. El Centro Búlgaro para el ejercicio legal no lucrativo puso por primera vez la muestra el pasado julio de este año y en tanto son varios Estados como el nuestro que han ratificado la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad CDPD/ONU que tienen pendiente y con retraso hacer necesarias reformas a sus marcos normativos (para el caso peruano es al Código Civil) a fin de promover la substitución de la interdicción y de la curatela por mecanismos de apoyo a la toma de decisiones, la puesta cruzó las fronteras Búlgaras y nuestro país ha sido seleccionado como uno de los puntos regionales para su exhibición.

¡No te la pierdas!

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De vuelta a este planeta

De Gandhi: hace días que estaba buscando esta frase, vino desde mi recuerdo a propósito de una conversación en la oficina.
“Nadie puede hacer el bien en un espacio de su vida, mientras hace daño en otro. La vida es un todo indivisible.”
“El daño hecho, No puede borrarse con la ayuda que le ves A otro”, comentó uno de los participantes de la conversación, Los comentarios se sucedieron Y aunque yo no participaba directamente de esa conversación, empecé a experimentar una creciente incomodidad, por qué por alguna razón ninguno de los tres participantes tenía claro el concepto de “hacer daño”, todos, si tenían más claro el concepto de “hacer bien” argumentaban cosas Como: si la persona se lo merece, entonces no estás haciendo daño. O algo que a mí me sonó peor, Si la persona no es conciente, no se da cuenta, entonces no estás haciendo daño. Concluí después de oírlos conversar, que los tres tenían un alto potencial para hacer daño.

Mohandas Karamchand Gandhi
Mahatma (‘gran alma’)
Bapu Gandhi (‘papá’)
2 de octubre de 1869-a-30 de enero de 1948

PABELLÓN H: LA FARINGITIS DEL ASENSOR

Las señales Braille me indicaban que había presionado el botón correcto, sin embargo una extraña sensación de estar extraviada me decía “aquí no es”, pensando en el asensor, murmuré, ¡maldita cosa, háblame!!! por más que esperé, la voz sintética del asensor no sonó, ¡otra vez! pensé, ¿El piso 3? pregunté, nadie respondió, suelo no sé si por costumbre o por superstición no cargar muchas actividades para los días miércoles, sin embargo ese 5 de diciembre habían naturalmente demasiadas actividades cargadas, el cumple de un gran amigo, la víspera y los preparativos para el cumple de mi pequeño sobrino, un control de lectura, una cita con el servicio de salud para control de la presión arterial entre otros, y lo más importante mi examen de conocimiento del idioma inglés. La tarde anterior recibí una amable llamada de Nely de la Escuela de Gobierno informándome que mi examen no iría en la mañana a las 9 como para todos, sino a las 5 de la tarde. Días atrás yo ya sabía que no contaría con mi asistente, ella tenía compromisos impostergables, y el mismo día la persona alternativa que hube conseguido me canceló. En la puerta principal coinsidí con uno de los pocos agentes de seguridad que no entiende pese a severos reclamos que ya se le ha hecho, que dar buen trato implica dar bien las indicaciones, soy una persona independiente y por tanto no soy movilizada siempre por el mismo taxista, suele ocurrir que a veces el taxista no conoce la Universidad por dentro, lamentablemente no puedo dirigirlo por la ruta de los carros, peor todavía cuando por obras o por lo que sea se obstruye algún paso y no se encarga que alguien informe por donde desviar. Probablemente fueron segundos hasta que un individuo por demás irrespetuoso se metió en el asensor y antes que se lo llevara con mi maletín de la labtop dentro me metí también yo en él, no respondió ninguna de mis 2 preguntas, ¿a qué piso va?, ¿qué piso marcó?, y ¡no era sordo!, estoy segura, antes de ingresar terminó abruptamente una conversación por celular, cuando el asensor se detuvo, deliberadamente extendí mi bastón y lo levanté, tenía toda la intención de hacer que ése troglodita se diera un buen porrazo y casi lo logro. volví a presionar el botón que las señales Braille me indicaban que era el 3, el asensor no se movió, tuve la corazonada que era el piso 3, salí pero esta vez con mi maletín al hombro, por si acaso el que acababa de salir tuviera un clon en la misma universidad y que andara también por el mismo pabellón. Una voz masculina me preguntó amable ¿a la Escuela de Gobierno? yo asentí,comentándole que el asensor está otra vez sin voz y que es penosa esa faringitis.

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UN CUARTO DE HORA DE AL MENOS CINCO MINUTOS

UN CUARTO DE HORA DE AL MENOS CINCO MINUTOS
¡Felizmente no pasó de ser un susto!

“Todos tenemos nuestro cuarto de hora”, reza una sabiduría de los abuelos, en referencia a los momentos en que se desactivan todas nuestras alarmas, se nos bajan a cero o a números rojos todas las defensas psicológicas, nuestro disco duro emprende un formateo no solicitado y la inmunidad adquirida o aprehendida a lo largo de la vida, los antivirus y todos nuestros mecanismos naturales de autoprotección se borran. Salí de mi clase de Diseño y Evaluación de Políticas Públicas, alrededor de las 10:00 p.m. cargaba la cartera y el maletín de la labtop, usaba mi bastón, iba camino a puerta principal de la PUCP acompañada de una de las compañeras que también caminaba hacia ése destino, ella trabaja temas de salud, mientras caminábamos compartía conmigo sus reflexiones respecto al embarazo adolescente, la mortalidad materna y su alta incidencia en las adolescentes, con una argumentación francamente interesante. Todo el día estuve mortificada por un suave pero insistente dolor de vientre, lamentablemente la médico responsable de la atención en salud del trabajo no había regresado de sus vacaciones y no me quedó otra que esperar a que mi organismo desactive el dolor o a que vaya retirándose naturalmente. Por la tarde, se me descompuso un poco el cuerpo, calos fríos, algo de calentura y boca seca. No estaba bajo la influencia de ninguna medicación ni estaba sedada pero tenía mucho sueño, el cual felizmente logré controlar durante la clase. En la puerta me despedí de mi compañera, y por esas cuestiones de la rigidéz del tránsito en la avenida Universitaria, los taxistas esperan a los pasajeros con los que previamente hubieran concertado, en ubicaciones relativamente cercanas, pero de ningún modo en la puerta. Alerté vía el nextel al taxista que ya me encontraba en el punto, me respondió que se estaba acercando, unas niñas me preguntaron si iba a cruzar la avenida, yo les respondí que muchas gracias no, que estaba esperando un taxi de color beige, que ya se estaba acercando. Una de ellas preguntó: -¿blanco?, -no, le respondí, -beige,le repetí, -el conductor es un señor gordito, acoté. Lo que sucedió inmediatamente a ese diálogo, -no lo sé, lo presumo-. El taxista debe haber abierto la puerta y haber hecho alguna señal a las niñas quienes convencidas que se trataba del taxi que yo esperaba y que probablemente cualquier diferencia en el color del carro, o en la fisonomía del conductor era atribuible a mi discapacidad visual, haciendo que ellas con su mejor voluntad me acerquen al taxi. Mientras subía, llamé, ¿Israel?, el conductor, me contestó -buenas noches señora, su voz era bastante parecida a la del auténtico Israel, que es el nombre del conductor del taxi al que yo esperaba. Subí, y… aquí una cosa curiosísima, el taxista no me preguntó ni a dónde iba ni cuánto pagaba, cosa que yo atribuí obviamente a que eso ya está previamente concertado, Israel ya sabe a donde voy, y el precio del servicio es único. Si el taxista me hubiera preguntado, yo no hubiera subido porque hubiera identificado que no es a quien estaba esperando. Dentro del auto, noté rápidamente que el auto era diferente y le pregunté al conductor, -¿ha cambiado de auto Israel?, eso no me alertó de nada, debido a que el auto con el que trabaja Israel, es alquilado y el cambio era posible. El conductor, demoró en contestar, -insistí, -¿Ha cambiado de auto?, -él me contestó, es un auto blanco. De inmediato identifiqué la voz, ya no era tan parecida, sonó mi nextel, era Israel que había visto que subí a ése auto, y me alertaba, el auto avanzó y yo presa del pánico, abrí la puerta para bajarme, entonces el conductor,dijo, con cierto aire de despistado -¡ah! la van a recoger, no se baje que voy a retroceder. Con la puerta sin cerrar el auto retrocedió y yo me bajé super asustada. Israel caminó a mi encuentro e intercambió unas palabras impublicables con el otro taxista. De camino a casa, conversábamos con Israel respecto a lo sucedido, yo traía un sweater beige para protegerme del vientecito de la noche, noté que ya no lo tenía, pensé sin comentarlo que puede que lo haya olvidado en el aula o lo más probable en el taxi del cuarto de hora.

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Z212: ¿UNA ODISEA INUSUAL?

Z212: ¿UNA ODISEA INUSUAL?

LA ACCESIBILIDAD Y LO ACCESIBLE EN CONTRASTE DINÁMICO.

Cada que me han acontecido situaciones similares, me he hecho elementalmente dos preguntas, ¿en qué me he equivocado esta vez?, ¿cuál es la solución para que no se repita?, a veces he temido, estarle dando demasiada importancia a detalles, elevando el real peso específico que estos tienen.

Mis respuestas no son muy diferentes para cada caso, pensando en soluciones se me ocurren desde “un perro guía” para movilizarme, pasan por un “GPS PAD” o algo que se le paresca para espacios cerrados, hasta un guía humano. Mis observaciones, casi siempre son las mismas,El perro no sabe leer ni aprenderá, la alta tecnología no funciona bien en el desórden, y no hay nada más vitalizador que la autonomía, coinsidir con alguien que o va por la misma ruta o va al mismo lugar es fantástico pero fortuito, pagar un asistente permanente es sencillamente inviable, además subordinar tus actividades, tu desarrollo personal y tu vida a la voluntad de alguien porque no puedes pagarle es indigno, ¡mejor morir!. Sucedió ayer 11 de Abril, todo porque hay una muy mala costumbre no sé si atribuible a cual de los colectivos, si a los limeños, a los peruanos, o a los latinos, la que consiste en responder sin pensar y en añadido no aprendemos, no encontramos el “como”, confrontar el antagonismo de conversar con un “bien ubicado” o con uno que “no sabe dónde está parado”, no tienen etiquetas ni nada que los diferencie entre sí y estos últimos, “los que no saben dónde están parados”, ejercen irresponsablemente su libertad de expresión. Por la tarde, la organizadísima profesora Borneck de Seminario de Tésis I. pasó un mail con la rutina para la clase que solemos tener todos los Miércoles, había temporizado las asesorías para discutir nuestro primer informe, nos esperaría en el aula 212 que es la que tenemos asignada. A Esperanza Villafuerte, o sea a mí, le asignaron el horario de 19:20 a 19:40, eso me caía como anillo al dedo, me daba tiempo para resolver algunas de las cientocincuentamil cosas pendientes. Calculo que debo haber llegado como a 19:10 a la Universidad, estaba consciente que mi tiempo era limitado pero llegaría a tiempo. Hice el camino que siempre hago hasta el Pabellón Z donde tenemos nuestra clase y aparecieron dos bien intencionados pero bastante despistados muchachos que me ofrecían ayuda para pasar un obstáculo, me sugirieron acompañarme por otra vía presuntamente más despejada, yo tengo por política no permitirle a nadie que altere mi ruta y desconfío. Generalmente desestimo el cambio, pero esa actuación me rodea de anticuerpos, la gente de inmediato me etiqueta como neurótica, por decir lo menos, estoy intentando practicar lo que predico, “la asimilación paulatina pero proactiva de conductas que afirmen nuestra inclusión”, por esa razón de un tiempo a esta parte estoy procurando mejorar mi contacto con el mundo, y en contra de la costumbre, acepté. Sin embargo, noté que habíamos caminado algo más de lo usual, así que me detuve y les recordé a mis acompañantes ocasionales que yo iba al pabellón Z. Identifiqué la entrada del edificio e insistí -éste es, ellos me replicaron no, este es el H. Yo insistí y atendiendo ellos esa insistencia preguntaron hasta a 3 personas, las tres personas interrogadas dijeron que es el H, increíble pero cierto. Caminamos algo más, yo seguía dudosa, me dejaron en el asensor, el asensor al llegar dijo “piso2” pero no dijo de qué pabellón. Ya en el piso 2 busqué el 212, las aulas tienen un identificador con los números en relieve y ligeramente grandes como para ser explorados con los dedos, -no es Braille-, pero a mí me sirve, este identificador está adherido a la parte alta, o de la puerta de atrás o de la puerta de adelante, que por mi estatura puedo levantando el brazo leer con la mano, abrí la puerta, había un profesor, entonces pensé tal vez me he confundido y es en el 214, porque también tengo clases en esa aula, así que busqué el 214 y abrí la puerta,… encontré a otro profesor. Habían unos jóvenes sentados en la banca y les pregunté, ¿chicos, este es el pabellón Z? -sí, me contestaron en coro-, desconcertada, llamé a la oficina de la Escuela de Gobierno, para averiguar si había algún cambio que yo no conociera, me atendió la amable Nely Quispe, me confirmó que todo estaba tal y como se había planeado, entonces le comenté que había entrado tanto al 212 como al 214 y que en ambas aulas habían profesores varones y nada de nada de la profesora Borneck. Nely se mostró muy solidaria y preocupada, -conducta que valoro y agradesco-, me propuso comunicarse con el conserje y que así averiguaría lo que estaba sucediendo y se volvería a comunicar conmigo. ¡Conserje!, Nely había dicho la palabra clave, lo busqué, al que apareciera, desafortunadamente, no lo encontré. Regresé al aula 212 y la volví a abrir, entonces el profesor sorprendido muy atento, me preguntó ¿qué clase está buscando?, le contesté misma robot, -Seminario de tésis I. con la profesora Borneck aula Z212-, él respondió, muy seguro, este es el 212 pero del Pabellón H, le dí las gracias y le pedí disculpas por la interrupción. De inmediato regresé al asensor, salí del edificio y me dispuse a tomar el camino al Z. Dos niñas se acercaron y me ofrecieron compañía, traté de disimular la mortificación por lo anteriormente acontecido, para no confundirlas, sin embargo, les pregunté para evaluarlas, ¿cuál es este pabellón del que estamos saliendo?, -ellas me dijeron que el H, luego volví a preguntarles, -si conocían el pabellón Z – ellas me respondieron en afirmativo. Cuando llegué a mi clase eran ya casi 20:00. La profesora aceptó mis excusas, comprendió mi situación y me reprogramó la asesoría, salí al lady’s room para recuperarme y… en eso estaba cuando sonó mi teléfono, era Nely Quispe, que me confirmaba una vez más que todo se realizaba sin novedad, me sentí muy acompañada por esa llamada, le agradecí, traté de resumirle lo que había sucedido y nos despedimos. ¡todo porque -los que no saben dónde están parados o sentados hablan con una seguridad que da envidia!

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PISO 4: ¡ESPERO QUE HAYAS VUELTO PARA QUEDARTE!

PISO 4: ¡ESPERO QUE HAYAS VUELTO PARA QUEDARTE!
El último sábado del pasado mes de Febrero, asistía a mi última clase de Presupuesto por Resultados, en el Pabellón H y eché muy de menos la voz del asensor que me indicaba los pisos en que nos detenemos, la voz de la accesibilidad, la voz de mi autonomía.
Pasado el suceso, hube comentado con quien tuvo oídos para escucharme y en la oportunidad que fuera posible hacerlo, un poco en broma y bastante en serio, -que estaba nostálgica de una voz-, que echaba de menos ese beneficio y que me apenaba no saber si se trataba de algo temporal. Que temía que como en Mac Gregor, que es un Edificio más alto, donde el riesgo de equivocación es mayor, debido a que pueden cruzarse simultáneamente las órdenes internas de los que suben o bajan con las llamadas o pedidos externos de servicio, el asensor del Pabellón H también se quede mudo.
Este Lunes pasado, nos desplazábamos desde el Z 214 donde solemos tener nuestra clase de Diseño y Evaluación de Políticas Públicas, hacia los Laboratorios del Pabellón H ubicados en el piso 4, donde pondríamos en práctica lo aprendido. ¡qué agradable experiencia! cuando uno de los compañeros que iba conmigo llamó el asensor y este dijo al detenerse “piso uno”, les comenté con la misma emoción de estar oyendo un concierto, que ésa voz, se había ido, que ésa voz tiene un significado, que es muy bueno que ésa voz sintética haya vuelto.
Subimos, y otra vez la voz… “piso 4”, ¡espero que hayas vuelto para quedarte!
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